Capitulo 2:
Mientras la profesora escribía en la pizarra la lista de libros que tendríamos que leer y yo iba mirando descubrí que la gran mayoría yo los tenia. Romeo y Julieta, Cumbres Borrascosas, Jane Eyre entre otros. Eso era un alivio para mi bolsillo. No estaba dispuesta a comprar esa cantidad de libros nuevos. Mi querida camioneta no me dejaría viajar hasta al menos Port Angels sin tener que gastar una cantidad de dinero en gasolina y después comprar los benditos libros. Por suerte pude pedirle a Renee antes de su viaje con Phil que me los mandara en una encomienda porque me los había olvidado en las últimas vacaciones con ellos.
Copiando los otros libros que tendríamos que leer sentí que algo me caía en el pelo. No de nuevo este año. Tendría que haberme sentado en la otra punta del salón en vez de aquí de nuevo. Me gire sigilosamente como para decirle algo a Alice y vi a Masen con una hoja hecha pedazos sobre su pupitre. Definitivamente este año será igual que los anteriores. No estaba dispuesta a seguir aguantando a semejante grandullón otra vez.
Di la vuelta lentamente y me incline hacia Ángela
-Ese chico necesita que le presten atención, esta haciendo exactamente lo mismo que el año pasado. ¿Sus bromas nunca pasaran de moda? –Mi compañera se rió despacio y Alice asomo su pequeña cabeza entre ambas.
-Creo que busca que ALGUIEN le preste atención –sugirió Alice con una sonrisa picara.
-¡Dios Alice! Cállate. No ayudas a mi concentración –respondí enojada.
Los papelitos seguían cayendo como una lluvia en mi pelo. Soy capaz de apostar a que en mi pelo parecía que había nieve. Aunque eso seria bastante raro al estar en un salón de clases bajo techo y no tenia ganas de explicar mi problema a la profesora. Me gire tan rápidamente que la cabeza me dio vueltas y enfrenté a Masen.
-Masen, consíguete una vida –le grité con todas mis fuerzas.
La profesora me miro con su peor cara de enojada y yo quería que el piso del salón me tragara en ese mismo instante. ¿Cómo había sido tan idiota como para gritárselo? El tendría que estar en problemas, no yo. Eso estaba mal, había un error. Gire mi cuerpo para ver a un Masen con los ojos abiertos como platos. Podía ver en ellos todo lo que el estaba pensando. En su mirada había una sonrisa y a la vez susto. Él sabía lo que yo estaba pensando y eso parece que lo asusto todavía más si era posible.
-Swan ¿Me podría explicar porque grito en mi clase? No mejor… ¿sabe que? Déle la explicación al director –exclamo severamente. En su mirada también podía ver enojo y ¿decepción? Pero en ese momento solo se me ocurrió una cosa. Si yo caía, Masen también.
-Disculpe profesora, no era mi intención en lo absoluto gritar. Fue algo tonto. Pero quería pedirle que si yo debo ir a dirección, por favor, que Masen me acompañe. Grite porque Edward estaba tirarme papeles desde que comenzó la clase prácticamente.
La profesora no sabia que decir. Y yo no podía creer de donde había sacado el valor para dar esa respuesta. El docente tenía la última palabra siempre, eso lo sabia muy bien. Pero mi instinto de protección me animo, creo…
La profesora escribió una rápida nota y me la paso. Leí de reojo que decía
Swan es la victima de tu querido sobrino
Haz algo con Masen, mano dura, sino me hago cargo yo.
Masen estaba en problemas y yo feliz. Con una clase sin él estaría tranquila y podría concentrarme en mis tareas. Caminando por el pasillo hacia el despacho del director, por el rabillo del ojo pude ver que Edward me observaba como analizándome. Estaba segurísima de que yo estaba en una nueva tonalidad de rojo por ir a dirección. Por favor, que no llamen a Charlie, a Charlie no. Pero en los ojos de Masen pude ver que tenia una mezcla de odio, deseo de venganza y diversión. Allí comenzaban mis pesadillas.
Golpeamos los dos a la vez sin darnos cuenta. Mi mirada iba de mis zapatos a la enorme puerta clásica, sintiendo una mirada de penetrantes ojos verdes en mi cuerpo.
-Adelante –una voz profunda hablo desde el interior desde la habitación.
Al entrar en el despacho me sorprendió la estantería de libros que había detrás del gran escritorio. Un hombre de unos cuarenta años de edad nos observo con una cara sorprendida y disgustada. Sabia para que habíamos venido esta vez.
Yo no era una de las chicas que iba siempre a ese despacho. En realidad creo que era la segunda vez que lo pisaba en mi vida. Y las dos veces me impacto para bien. El director era un hombre alto, con la tez pálida y unos impactantes y profundos ojos verde oscuro. Se levanto de su silla y nos miro con una mirada seria.
-Edward, Bella, ¿Cuál es el motivo de su visita? Tengo que admitir que me sorprende verlos en mi despacho el primer día de clases –Su mirada era tan profunda que mi cara se puso más roja si era posible y dirigí mi vista hacia mis interesantes zapatillas.
-Lo siento tío, no era mi intención volverte a visitar tan pronto en el día de hoy… -la voz de Edward perdía fuerza con cada palabra por la dura mirada que su tío le dirigía.
-Señor, la profesora de Literatura le manda una nota –dije con voz apagada y se la entregue.
La leyó en unos segundos y dijo
-Bella, ¿Podrías por favor explicarme que fue lo que ocurrió? –y suavizo su mirada cuando me vio.
-Señor, no era mi intención gritar, lo juro. Pero yo estaba copiando los libros de la lista y me llovían papeles. Eso me molesto bastante ¿sabe? Porque no podía concentrarme sintiendo que tenía una lluvia seca en mi cabeza. Por eso me di vuelta para ver quien era el culpable y vi que Masen tenía en su pupitre una hoja hecha pedazos y estaba haciendo pequeñas bolitas. Por eso decidí ignorarlo, pero en segundos se puso peor y… bueno… le grite sin darme cuenta –fui bajando la mirada al final de la vergüenza que tenía. Ahora no solo mi cara estaba roja, todo mi cuerpo se sentía caliente del calor de la vergüenza.
-Edward, ¿Qué te dije esta mañana? –volvió a verlo con ojos severos.
-Que si me metía en problemas llamarías a mis padres para que me castiguen y me saquen mi Volvo…
-Bueno, ¿estas dispuesto a perder tu querido Volvo el primer día de clases? Sin mencionar que tendrás que venir todas las mañanas en bicicleta desde tu casa. ¿Te gusta esa vista de tu futuro?
-No… pero tío, ¡no era mi intención molestar! Es que tu sabes que me aburre la clase de lengua porque…
Edward estaba ocultando algo, y sabia la razón. Estaba yo. Él no quería que yo lo supiera. Tal vez, Masen podría ser inteligente. No, yo sabia que él era inteligente y que si no molestaba en el curso tendría mejores notas. Pero ocultaba su inteligencia con un disfraz para caerle bien a la gente. Ser el centro de atención. Lo veía en su cara mientras su tío le hablaba y él respondía. Pero lo hacia educadamente, como si de verdad lo sintiera. Por supuesto que sabia que estaba su Volvo de por medio y eso era peor. Era como sacarle un juguete a un niño de tres años. Pero en sus ojos verdes podía ver la sinceridad y el arrepentimiento.
-Bella, puedes volver a la clase. Dile a la profesora que Edward irá en unos minutos.-El director se dirigió a mi cortésmente. Esta seria una charla familiar.
En el camino de vuelta a clase pensé en lo ocurrido. Edward siempre fue el bufón de la clase, pero tal vez, solo tal vez, este año había madurado. O eso esperaba, que las vacaciones en familia lo hayan ayudado.
Después de que volví a la clase y le comunique a la profesora lo que me había dicho el director le pedí por favor ir al baño para quitarme los papelitos. Pero la profesora no estuvo de acuerdo con la idea y a regañadientes me senté en mi lugar.
-Tranquilízate, ¿quieres? Me pone nerviosa verte así -Susurro Alice
-No me prestes atención a mi, sino que haz algo con tu querido primo o lo haré yo –conteste entre dientes. La verdad que no estaba de humor para reclamos. De nadie, sin excepción.
Ring Timbre, libre por cinco cortos minutos para ir a un baño vacío. Corrí hasta llegar al más cercano, pero en el camino choque contra un cuerpo. Esperando la caída nunca pensé que esa persona me abrazaría para no dejarme caer. Levante mi mirada y vi unos ojos azules que me miraban brillando como nunca. Un momento, ¿de quien es esta mirada que parece que me estuviera desnudando? Me sentía incomoda y separe mi cuerpo lo más rápido que pude para observar que mi salvador no era nada menos que mi "querido amigo" Mike Newton
-¡Bella! Lo siento, no te vi, estaba mirando mi tarea, revisándola, tu sabes… -Dios, en su mirada se veía lo descaradamente que me estaba mintiendo. Este chico también tenía problemas, al igual que Masen. Porque pensando en él Bella, cambia de tema y no te distraigas con pavadas. Este idiota estaba hablando con una pared. A mi no me importaba para nada lo que estuviera o no haciendo, pero estaba haciéndome perder el tiempo y necesitaba quitarme estos molestos papeles de mi pelo.
-Mike –le dije cortando su discurso, no podía ser grosera, tal vez un día necesitase su ayuda y puse mi mejor tono de voz dulce –sabes, no hay problema, yo iba corriendo. Déjalo así, nos vemos en la próxima clase.
Con esas simples palabras deje a un atónito Mike parado en el medio del pasillo con la mirada perdida en un punto inexistente.
Entramos a la cafetería con Ángela y Alice, pero la última salió prácticamente corriendo hacia la masa donde estaba Edward. Él se veía molesto cuando ella se le puso a hablar. Pero al rato una sonrisa burlona apareció en su boca, para que después Alice volviera a la fila para comparar el almuerzo con nosotras y Edward saliera de la cafetería.
-¿Algún problema Alice? –interrogue, su cara era una mezcla de frustración y diversión -¿Qué es tan gracioso?
Sin ningún aviso se empezó a reír a los cuatro vientos. Dirigí mi vista hacia donde señalaba su pequeño dedo y pude distinguir a Ben, nuestro compañero de clases que se sentaba delante de Ángela y de mi, agitando los brazos al puro estilo Emmett llamándonos para que fuéramos hacia su mesa. Contuve una carcajada y sonreí para hacerle saber que iríamos con él luego de comprar.
Cuando todas teníamos nuestro almuerzo caminamos hacia la mesa de Ben, junto a él estaban Jasper, Tayler y Mike Newton. Jasper era obvio que estaría allí por Alice, si no se encontraría en la mesa de Emmett y Rosalie si estos no estuvieran tan juntitos que a la vista empalagaban. Creo que si no fuera por Ben y Jasper no nos hubiéramos sentado.
-Chicas, ¿listas para la próxima clase? –dijo un sonriente Mike dirigiéndome la mirada.
-¿Y porque tan contento Mike? ¿Conseguiste que alguna pequeña niña te mirara? –Tayler no pudo evitar el comentario al parecer. Ellos eran amigos y ese tipo de bromas nunca faltaban entre ellos.
-Ángela, ¿Cómo esta tu novio Ben? –En Forks solo había dos Ben el compañero de clases y Ben King el novio de Ángela. Siempre Ángela ligaba las bromas de parte de nosotros dos. Con Ben nos divertía mucho molestarla y a ella no le afectaba para nada, riéndose de todos nuestros chistes malos.
-Por suerte bien, la herida le esta sanando bien después de todo –el novio de Ángela era mecánico y una tarde al taller le llevaron una moto para arreglar, al probarla no le habían avisado que no tenia frenos tampoco, en síntesis la moto estaba destrozada y le faltaban cosas, salio a dar una pequeña vuelta y cuando intento frenar la moto no respondía. No sabía que hacer y lo único que se le ocurrió fue meterse entre los árboles de la carretera. Con eso consiguió la mitad de la cara hinchada, de un color rojo brillante y una pequeña amnesia que le duro dos horas. A la madre de el casi le da un infarto ese día y le intento prohibir andar en moto, pero como el chico ya tiene 20 años y no esta en edad de ese tipo de castigo, solo decidió cuidarlo y advertirle todos los santos días de que use casco la próxima vez.
-Me alegro por él. Debe necesitar una enfermera para que lo cuide… ¿No Bells? –me miro guiñándome un ojo
-Si claro, prepara tu uniforme para la próxima Áng. –explotamos en carcajadas con Ben. Pero lo único que pudo hacer ella fue reírse y golpearme despacio el brazo.
Los otros chicos de la mesa estaban en su propio mundo como nosotros. Alice con Jasper abrazados y hablando bajito, seguramente una conversación muy empalagosa. Tayler y Mike se la pasaron hablando de fútbol y haciendo apuestas para el próximo partido de la temporada.
Y así paso el almuerzo, rápido pero a las risas comentando las clases y de los profesores.
Cuando tocó el timbre ya estábamos en la clase de matemáticasy el profesor entraba por la puerta. Cada uno en su asiento miramos al profesor con caras curiosas. Jamás lo habíamos tenido y por los comentarios de ex alumnos nos habían dicho que era un gran profesor. Era alto, de piel pálida, ojos azules profundos y con el pelo castaño cenizo.
-Buenos días chicos, mi nombre es Cayo Vulturi –claro, era el primo del director, un parecido tenían –doy la materia de matemática. Para empezar debería darles los temas de este año, son seis temas –dicho eso nos mostró una hoja oficio llena de temas y lo único que se escucho fue un "uuuh" de desacuerdo –no se preocupen que no las voy a dictar, las tendrán que traer para la próxima clase, retírenlas de la fotocopiadora. También debo decirles que con el tema de las tareas no habrá problema por mi parte. Si yo mando y no la hacen no tienen mala nota, pero lo más probable es que si no ejercitan que se lleven la materia y la tengan que dar. Otro tema es que solo pido que me escuchen cuando explico algo en el pizarrón (N/a: pizarra, o como le llamen en su país) y que no estén intentando escribir que luego les daré un tiempo. El resto del tiempo lo manejan ustedes.
¡Con razón era el primo del director! Hasta era simpático y todo. Con esa breve introducción seguimos hablando de la matemática. De temas como los traumas de todos por aprender las tablas o que la matemática es abstracta o sea sin significado, así dando ejemplos absurdos pero reales. Esa clase fue la más entretenida del día, el problema era que tenía un horario horrible y tendríamos que quedarnos más tiempo que en las otras materias.
Así repasamos lo del año anterior, con las vacaciones la mayoría no se acordaba de nada y teníamos lagunas en vez de cerebros. Me encontraba haciendo una actividad cuando escucho una voz aterciopelada que me hablaba desde la izquierda.
-Swan, tienes un chicle en la zapatilla, quítatelo –pude notar que se estaba aguantando la risa y me miraba con expectación.
-Si, estaba en la cafetería y lo pise sin querer… -lo mire extrañada, ¿Qué hacia Masen mirándome la suela de la zapatilla?
-Entonces quítatelo –su insistencia me estaba molestando bastante.
-No, cuando llegue a mi casa lo sacare con algún palito o algo. ¿Por qué no terminas de hacer la tarea en vez de estar mirando mis zapatillas? ¿Tan interesantes son? –lo mire enojada, yo no había terminado aunque me faltaba un punto. Pero entre él y las bromas con Ben me distraje.
-La verdad es que ya termine…
-Ok, molesta a otro. Por ejemplo a tu compañero de banco
-Ya lo molesté todo el día, me aburrí –dijo con una sonrisa burlona
-Pobre chico, no sabe con quien se metió –dicho esto me di media vuelta y regrese a la tarea.
