Capitulo 3:
Faltaban unos pocos minutos para que termine el día escolar. Necesitaba un largo baño para distender mis nervios. Este día había sido lo suficientemente largo y solo necesitaba relajarme y esperar a que mañana no sea tan duro como hoy.
Cuando sonó el timbre ya estábamos todos con nuestras pertenencias guardadas, listos para salir y entregar el comprobante de asistencia. En el camino pasé por el estacionamiento y noté que este estaba lleno de autos intentando salir. Realmente no estaba tan apurada como para provocar un embotellamiento y que se me pongan los nervios de punta. Solo me sentaría en la cabina de mi camioneta a esperar. Le había dejado un mensaje a Charlie en la casa para que me alcanzara mi camioneta porque Alice se iría por su lado a casa de Jasper.
Entregue el comprobante y salí hacia el calor de mi camioneta que estaba esperándome. Se veía que yo no era la única persona esperando a salir, toda la secundaria estaba desesperada por escapar de la cárcel, o eso daban a entender viéndolos.
Noté que afuera no lloviznaba, con lo cual me quede fuera de la camioneta. Apoye la espalda en la puerta y saque el mp3 de mi mochila. Me coloque los auriculares, lo prendí y la canción Decoy de Paramore llenó mi cabeza. Distraídamente la comencé a tararear y sentí como alguien se apoyaba contra la camioneta a mi lado. La sorpresa fue ver a esa persona. Edward estaba recostado mirándome con curiosidad en sus ojos verdes.
-¿Qué escuchas? –me preguntó sonriendo. ¿Edward Masen estaba preguntándome lo más campante qué era lo que yo estaba escuchando? ¿Por qué no estaba en su auto esperando para salir? Mire hacia el frente y pude ver su Volvo enfrente. Sin emitir palabra le mostré la pantalla de mi mp3.
-Lo siento, no vi…
-Paramore escucho -¿a que venia todo esto? ¿Donde habían quedado las miradas hostiles de todo el día?
-Interesante, a mi también me gusta –dijo sonriéndome de lado.
-Que casualidad. Pero no es lo único que escucho, mi mp3 esta lleno de otros estilos –le respondí indiferente.
-El mío también. No es bueno escuchar un solo estilo.
-Estoy de acuerdo –le respondí con una sonrisa. La conversación iba bien y estaba siendo educado, no había razón alguna para tratarlo de mala manera. Cuando Edward se ponía en el papel de "chico educado y sociable" yo estaba dispuesta a hablar si se presentaba una charla como esta.
-Y… ¿Qué te parece Newton? ¿Te "cae" bien como a todas las chicas? – ¿y de donde vino eso? Pude captar el doble sentido de la palabra "cae", ¿esta preguntando si me gusta? No pude evitar reírme a carcajada limpia.
-¿Estas de broma? No caería en la red de Newton si pudiera evitarlo. La verdad es que me parece que tiene un trastorno de personalidad, sin mencionar que tiene un ego enorme y Jessica se lo alimenta cada vez que tiene oportunidad. No es la persona en la cual me fijaría.
-Pero todas las chicas están locas por él, tú debes ser la única excepción ¡y que lo rechaza! –una enorme sonrisa apareció en su cara y ese simple gesto hizo que yo lo hiciera también.
-Soy la excepción por ser extraña
El estacionamiento ya estaba prácticamente vacío y no había problemas en la salida.
-Fue un placer tener una conversación decente contigo Edward, pero creo que debemos irnos cada uno a su casa.
-Emm… oh… entonces… nos vemos mañana –se despidió dándome un beso en la mejilla y salio caminando hacia su Volvo.
¿Realmente lo imagine o Edward parecía decepcionado cuando me despedí? No, supongo que fue mi imaginación. Ángela llegó a mi lado en ese momento. La llevaría a su casa porque ella no tenia en que ir y no tenia ganas de caminar, según lo que me contó entre clases.
-¿Tu hablando sin discutir con Masen? –dijo con una mirada graciosa
-Increíblemente si, fue decente –le hice una seña para que subiera y lo hice también.
Saliendo del estacionamiento comenzamos a hablar tranquilamente, hasta que Ángela mencionó el tema.
-Creo que Edward gusta de ti.
Casi doy una frenada tremenda por lo que me dijo.
-¿Qué? Áng, ¿Estas bien? ¿No te golpeaste la cabeza con algo? ¿Tienes fiebre? –le toque la frente y estaba fresca- no lo dices en serio ¿cierto?
-La verdad, si. Lo digo en serio. ¿Es que no ves como te mira? Siempre esta pendiente de lo que haces y lo que no, sin mencionar que te vive molestando para que lo mires. –en su mirada pude constatar que estaba hablando en serio, me dijo todo lo que pensaba.
-No creo que sea así, siempre fui el objetivo de los chicos para las bromas. Siempre me cae todo, soy un imán para los accidentes en primer lugar y para los útiles escolares en el salón en segundo lugar. Además Edward no solo me molesta a mi, ¡molesta a todo el curso!
En ese momento llegamos a su casa y ella se bajó.
-Solo piénsalo y veras que tengo razón –dijo asomando su cabeza por la ventanilla y sonriendo
Retome el camino a casa pensando en todo lo ocurrido hoy. Edward tirándome el libro, en la enfermería, en la dirección, en la clase y por último en el estacionamiento. En ese momento me puse a pensar en lo que hablamos. Masen realmente me pregunto si me gustaba Newton y sonrió cuando le dije que no me atraía en lo más mínimo. Según Ángela, Masen estaba interesado en mí y yo no me había dado cuenta. Para mí, Edward era una de esas personas que se escondían. El tenia dos personalidades, la molesta y la responsable y amable. Sinceramente me encantaba la parte madura de él. Se notaba que era un chico sumamente inteligente y con quien se pudiera hablar de lo que fuere y te respondería bien. Pero su lado infantil ocultaba muy bien su mejor personalidad.
Ese seria un asunto para pensar con la almohada esa noche.
Cuando llegue a casa me sentí sola. Un vacío en mi interior, algo que me faltaba pero no sabia que. Tenia toda la tarde para estar sola y hacer lo que quisiera en la casa. Mi problema: todo ya estaba hecho. No tenia que ir a hacer las compras, ni ordenar o limpiar. Forks era bastante aburrido en ese tema. Renee estaba en Phoenix con Phil desde que yo tenía memoria, siempre iba a visitarlos en vacaciones y ellos venían en Navidad y Año nuevo. Toda mi vida viví con Charlie, por lo que ya estaba acostumbrada a este pueblo alienígena. En varias ocasiones me permití imaginar como sería mi vida en Phoenix, pero era imposible. No tendría a la loca de Alice o a los tranquilos de Ángela y Jasper o las locuras de Emmett y los "consejos" de belleza de Rosalie. Por algo mi padre era un gran amigo de Carlisle, y eso, lo agradecía profundamente.
En mi silencioso cuarto me sumí en mis pensamientos. ¿Qué estaría haciendo en este momento Alice? ¿Y Ángela? De seguro felices con sus novios. Compartiendo sus pensamientos y sentimientos. De nuevo ese sentimiento de vacío pero más profundo. Quería, no, necesitaba a alguien a mi lado. Que me abrazara y protegiera de todo mal. ¿Pero quien sería el chico correcto? Todas mis amigas o conocidas tenían a alguien. Nunca le envidie nada a nadie, pero en este momento solo pedía que alguien estuviera a mi lado para apoyarme, saber lo que quiero y lo que no, que me entienda. Amaba a mis amigos, pero todos tenían a sus parejas y yo me sentía mal por interrumpir en varias de sus "citas" al cine. No era justo que mis amigos se privaran de besarse por un rato más o abrazarse más fuerte por estar yo justo en ese momento.
Una vez me dijeron que iba a aparecer un chico especial y que duraría por toda la eternidad. Mi amor seria tan grande que no lo dejaría escapar. Esa frase la había leído en un libro y jamás se me salió de la mente. Renee decía que esa frase había sido escrita para mi. Claro que lo dijo en su etapa de espiritista y mucho no le creí, pero ahora sentía que lo que me había dicho era cierto en algún punto. Muy pronto alguien especial llegaría. Y yo, no lo dejaría pasar. Solo una pregunta… ¿y si ya había aparecido y yo no me había dado cuenta?
Fue una tarde solitaria. Hice las tareas del día y la cena para Charlie. Cuando llegó cenamos mientras me hacía las típicas preguntas del primer día de clases y luego se fue a ver la televisión. Una vida bastante monótona en mi opinión. En la noche dormí como una piedra. No haber pegado un ojo la noche anterior funciono para que durmiera esta.
A la mañana siguiente me levante temprano, me di una ducha y tomé el desayuno. Alice no pasaría a buscarme hoy porque Jasper pasaría por ella. Manejé tranquilamente hasta el instituto, estacioné y me dirigí a la primera clase. Lengua y Literatura. Lo único que esperaba de esa clase es que fuera tranquila.
Ángela ya se encontraba en nuestro banco, me senté a su lado y en el momento en que fui a dejar mi bolso en la parte de atrás de silla puede divisar a dos alumnos nuevos. Un chico bastante grande para tener dieciséis años, de piel morena y pelo por los hombros. Debía ser de La Push por su aspecto. Su cara me resultaba familiar, lo averiguaría en el almuerzo o le preguntaría a Alice que conocía a medio mundo. El otro era parecido, pero con ojos más grandes y pelo más claro que su compañero además de parecer más joven que su acompañante.
Sonó el timbre y la profesora dio inicio a su clase.
-Chicos, hoy haremos un trabajo grupal. Por favor, hagan grupos de cuatro personas después de copiar la consigna escrita en el pizarrón.
-¡Hey! Ángela, ¿hacemos el trabajo juntos? –esa voz no era conocida en el salón, giré mi cabeza y vi que uno de los chicos nuevos le estaba hablando a mi compañera de banco.
-¿Qué te parece Bella? ¿No te molesta verdad? –susurró Ángela en mi oído.
-No, no hay problema.
Copiamos la tarea y cambiamos de bancos con los chicos que se sentaban detrás de los nuevos.
-Hola, ¿Qué tal? Mi nombre es Seth Clearwater y… ¿el tuyo? –me preguntó el chico que parecía más joven
-Bella Swan, un gusto –respondí con una sonrisa sincera, este chico parecía simpático. Su compañero mi miro extrañado
-¿Bella? ¿La hija del jefe Swan? ¿No te acuerdas de mi? Que triste… soy Jacob Black.
Por eso se me hacia conocido. Jacob Black, el hijo de Billy Black, uno de los mejores amigos de Charlie. Cuando éramos pequeños solíamos jugar juntos mientras nuestros padres miraban partidos en la televisión, pero con el tiempo nos fuimos distanciando por diferentes intereses. Igualmente su padre seguía viniendo a la mía de vez en cuando y mi padre iba a la suya.
-Wow Jake. Estás enorme. ¿Qué haces en este instituto? ¿No ibas al de la reserva?
-Si, pero como tenia resultados horribles mi padre decidió mandarme a este. Como si me cambiara en algo…
-¿Cuanto tiempo paso desde la última vez que nos vimos?
-Creo que unos cinco años. Tu también haz crecido, estas… -seguramente hubiera terminado la oración, pero una persona inoportuna lo interrumpió.
-Chicos ¿hay lugar para mi? –Edward ¿era necesario hacer una pregunta tan estúpida? Ya éramos cuatro. No entraba, fuera, lo tenia que sacar de aquí rápido.
-No Edward, lo siento, pero no hay lugar –le contesté con mi mejor sonrisa falsa, pero el miraba a Jacob con un odio que era palpable en el aire –lo siento, ¿eres nuevo? –le preguntó lo más frío que le salio, no se podía saber si era a propósito o lo quiso ocultar, si hubiera sido lo segundo fallo horrible en el intento.
-Si, ¿que tal? Soy Jacob Black. Lo sentimos todos –dijo mirando al grupo que lo rodeábamos- pero no hay lugar y la profesora pidió que los grupos sean de cuatro. La próxima será.
Y con esto Edward salió a paso firme hacia el grupo de Alice. Mi amiga lo miraba extrañada, nunca habíamos visto a Masen tan enojado con una persona desconocida. Por lo general solía ser cortés con todos los nuevos, hacerse su amigo para que después lo siguieran en sus bromas, cosa que le funcionaba bastante bien hasta el momento.
Toda la clase transcurrió entre trabajo, que por suerte nos quedaba poco para terminar, charlas y bromas de nuestros encuentros en la niñez y todo lo que nos perdimos de la vida de ambos. Al parecer al pobre de Seth le llamó la atención Ángela, pero en un minuto libre que ella no estaba viendo le dije que tenía novio y se desanimo por unos minutos, hasta que vio a Jessica Stanley y le dirigió una sonrisa alegre. A lo que ella le respondió con un saludo con la mano nada amable.
Entre charla y charla pude notar que Jake tenía una gran sonrisa que me encantó y dejaba sin habla. Solo pensé en una cosa ¿seria él el chico que decía la frase? ¿O tendría que seguir esperando?
