Capítulo 6:
-Lo siento, no quería interrumpirte. Creí que estaría Esme en la sala y pensé en hablar un rato con ella. Alice esta bastante nerviosa. Ya me voy –dije lo más rápido que pude e intente salir del lugar pero sus palabras me detuvieron.
-No es problema. Ven, acércate, no muerdo –dijo con su voz aterciopelada y tranquila mientras me miraba con sus profundos ojos verdes.
Me acerqué lentamente hasta sentarme en un sillón cerca del piano. Él permaneció sentado en el banco frente al enorme instrumento.
-Bueno… este… tocas muy bien el piano. ¿Hace cuanto que lo haces?
-En realidad toco desde que tengo memoria. Pero no se lo digas a nadie –Lo último lo dijo susurrando, como si me estuviera diciendo un secreto y sonrió.
-Ok, secreto guardado –sonreí en respuesta.
-¿Lista para la gran fiesta? –preguntó como para sacar un tema de conversación.
-No, estoy lista para tomar mis cosas e irme lo más rápido a casa. No me agrandan demasiado las grandes fiestas –en mi cara una mueca mostró lo poco que me gustaban estas cosas.
La charla con Edward era cada vez más interesante pero a medida que llegaban los invitados era más complicado hablar. Una fuerte música ya sonaba y pequeños grupos de personas se repartían por todo el lugar mientras algunos bailaban en la pista que se había formado en el centro de la gran sala.
Me encontraba sentada en un gran sillón bebiendo una rica bebida que me había servido un mozo. No recuerdo el nombre, era muy rara y tenía tres colores diferentes. Pero no estaba ebria todavía. Usualmente no tomo y cuando lo hago es en pequeñas proporciones. No quería parecer una loca en un pueblo donde me conoce todo el mundo. Se enteraría Charlie y se vendría mi mundo abajo. Cuando iba terminando mi bebida sentí como dos enormes manos me cubrieron totalmente los ojos.
-Si adivinas quien soy no le diré a Charlie que te encontré tomando –esa voz la conocía muy bien. A pesar del volumen fuerte de la música reconocí su voz.
-Jake –Salté sorprendida en mi lugar.
En cuanto me di la vuelta, mi gran amigo me esperaba con una sonrisa en los labios. Me levante de mi lugar y lo abracé lo más fuerte que pude. No lo podía creer, tenia a alguien con quien hablar y pasar la fiesta.
-¿Cómo haz llegado hasta aquí? Alice no me dijo que te había invitado
-En realidad me aviso hace un rato. Además todo el instituto estaba invitado al fin y al cabo. Mencionó algo sobre una Bella aburrida sin ganas de bailar y aquí estoy. Vine a tu rescate –una sonrisa burlona intentaba salir de sus labios. –y no te preocupes, no le diré nada a Charlie sobre bebidas. ¿Quieres bailar un rato?
-Jake, sabes que no se me da bien el tema del baile.
-¿Y en un rato tal vez? –con su cara suplicante era imposible decirle que no.
-Tal vez. Primero déjame que voy a hablar con Alice. Necesito algunas respuestas. ¿Y Leah?
-Leah tenía trabajos que hacer para el instituto pero manda saludos y espera que las presente pronto. Se muere por preguntarte como era yo de chico. Aquí te espero.
Encontrar a Alice entre tanta gente no seria fácil. Con tanto alboroto me encontré a Emmett y Rosalie. Ella me saludó algo efusiva y Emmett casi me aplasta entre sus brazos. Me encontré con Ángela y Ben Cheney bailando muy juntos, demasiado. ¿Ángela no estaba de novia? Tendría que hablar con ella en el instituto. Encontré a Alice sentada junto a Jasper en una de las esquinas de la sala hablando animadamente. Los alcancé justo antes de que comenzaran a besarse. Lo siento Alice, pero me lo debes.
-Alice.
-¿Qué necesitas Bella? –esa cara de inocente no me convencería esta vez, ella sabia a que venia. Prácticamente sentía a su mente trabajar a mil por hora para darme una excusa.
-Alice, ¿podemos hablar a solas? Lo siento Jasper, te la quito unos minutos. Prometo que no será mucho –la tomé del brazo y la arrastre hasta llegar al jardín trasero, donde por suerte había pocas personas. Mi interrogatorio comenzaría, y ella tenía que estar lista.-¿En que estabas pensando cuando llamaste a Jake sin avisarme?
-Pensé que te gustaría su compañía, ¿o me equivoco?- preguntó lanzándome una mirada interrogante.
-No, al contrario, me encanta que él este aquí. Será una gran compañía. Lo que no entiendo son tus intenciones.
-Simple Bella, tu felicidad. ¿Podrías liberarme? Estaba pasándola muy bien junto a Jazz, y tu llegas e interrumpes como si nada –intentó poner su mejor cara de enojada pero no le salió pero comenzó a reírse y yo la secundé.
-Ok… por esta vez lo dejaré pasar, pero luego tendremos una seria charla señorita.
-Sin problemas, tendremos toda la noche para hablar de lo que quieras –y se fue corriendo dejándome sola en medio del enorme jardín.
Me tomé unos momentos para volver, no había apuro. Jake estaría haciendo amigos y no tenia ánimos de interrumpirlo. Era agradable la idea de que al menos alguien la pasara bien esta noche. Alce mi cabeza para apreciar el cielo. Para mi sorpresa no me encontré con la familiar capa que siempre lo cubría. Ahora estaba estrellado. Como nunca antes, y me encantó. Pocas veces había visto el cielo así, solo veía algunas estrellas cuando visitaba a Renee en Phoenix. Pero nunca lo había visto como en estos momentos. Las estrellas eran pequeñas pero intensas luces que brillaban en el cielo con todo su resplandor. Podría haberme quedado horas mirándolo ahí mismo, pero una voz me interrumpió. No había sentido a mi acompañante llegar por lo cual prácticamente salte en el lugar de la sorpresa.
-Esta noche se ven particularmente bellas, ¿a que si? –la suave voz de Edward sonó muy cerca de mi oído.-¿Se te ofrece?-y me tendió una copa que contenía un liquido rosáceo.
-Gracias –contesté lo más tranquila que pude. -¿Tiene alcohol? –asintió con la cabeza.
-La mayor parte de las bebidas de la fiesta contienen alcohol Bella, Alice se encargó de eso. No te preocupes, un poco no le hace mal a nadie.-Y yo misma lo sabia, el alcohol rara vez me afectaba. No era de tomar seguido, pero cuando lo hacia era con moderación.
-No me pasará nada. A menos que me tropiece con una rama o el mismísimo pasto, pero eso seria por culpa de mi torpeza.-Y ahí iba mi sonrojo, ¿Porqué rayos me tenia que aparecer en este momento?
-Y… ¿La estas pasando bien? –se lo notaba algo nervioso, ¿o era mi imaginación?
-Bien, es increíble que haya venido Jake a acompañarme –Jake. Lo había olvidado por completo. Creo que quedaría mal si no vuelvo pronto, al menos para cruzar dos palabras. Había venido a acompañarme y yo salí corriendo a hablar con Alice, que idiota que era.-Lo siento, me había olvidado de él mirando las estrellas. Nos vemos al rato.
-Si claro…- escuché su respuesta a lo lejos. Yo ya iba entrando en la enorme sala. Esta vez estaba todavía más llena que hace un rato. Busqué a Jake rápidamente con la mirada y lo encontré intentando bailar salsa con una chica. Estaba tratando de seguir a un animador que había contratado Alice para la fiesta. A esa chica no se le escapaba nada. Y parecía que todos se la estaban pasando de maravillas. Por eso decidí sentarme a un costado. Giré mi cuerpo para estar de frente a la pista y observar el espectáculo y de espalda a la salida hacía el jardín, por el cual entraba una fría brisa que me daba de lleno en la espalda. Esperaba no enfermarme, no sería divertido pasar toda la semana en cama molestando a Charlie con los quehaceres de la casa y comiendo delivery de pizza, nada saludable. Pero no tenía ánimos de perderme la fiesta por ir a buscar un abrigo.
Estaba entretenía mirando a los chicos bailar. Era gracioso verlo a Mike intentando copiar al guía, pero no podía, demasiado gracioso. Era imposible no reírse de sus movimientos, aunque yo seguramente me vería más patética a su lado intentándolo. Pero Jessica lo miraba a Mike como si fuera el mejor bailarín del mundo. Bien por ella, la estaba pasando a lo grande bailando a su lado.
De pronto sentí que el helado viento paraba y fue reemplazado por un placentero calor en mi espalda. Alguien se había sentado al lado. Cuando dí media vuelta para saber quien era aquella persona que me había salvado de un gran resfriado me llevé otra sorpresa. Edward estaba inclinado contra mi silla, con su hombro y brazo muy cerca de mi espalda. Demasiado cerca. Un agradable calor recorrió mi cuerpo en ese momento. Edward hacía de estufa, su cuerpo irradiaba un calor muy atractivo. Tenía ganas de quedarme por el resto de la noche ahí, me sentía cómoda a su lado.
Pero no paso nada. Solo escuchaba las voces de Edward y Jasper hablando sobre algo que no entendía hasta que llegó Alice y se llevó a su novio a la pista de baile a seguir al animador en el último tema de salsa de la noche.
Cuando el animador se despidió, todos aplaudieron y la música cambió. Jacob me encontró y fuimos a bailar, o al menos a intentarlo. Fue divertido porque pasaban todo tipo de música, disco, electrónica, pop, rock, vieja, nueva, en fin, para todos los gustos. Mis pasos no eran muy sincronizados pero hacia mi mejor esfuerzo. Pasamos horas riéndonos de los pasos inventados de Seth y las copias que Jake intentaba hacer. Cerca de las cinco de la mañana las luces fueron prendiéndose, la música tornándose más lenta y el volumen más bajo.
Jacob y un Seth más alegre de lo normal, se despidieron. Debían llegar antes del amanecer a sus casas. Yo debía cambiarme y salir en mi camioneta aunque me sentía algo mareada. Había tomado con responsabilidad pero igual, mucha diversión me parece.
-Te veo algo cansada Bella. ¿Estás segura que debes irte a casa temprano? –preguntó una preocupada Esme.
-Si, Charlie saldrá temprano a pescar y me pidió que estuviera en casa antes para atender el teléfono. Renee quedó en llamarme.
-Bueno, en ese caso no irás en la camioneta. Le pediré a Edward que te lleve en su auto. Parece ser el que mejor se encuentra de todos para conducir.
¿Tendría que ir con Edward? ¿Y mi pobre camioneta? No la podía dejar sola. ¿Cómo haría después para buscarla? Nadie me la iba a querer llevar a casa luego.
-Por tu camioneta no te preocupes, después de que duerman te la alcanzarán a tu casa. ¡Edward, ven aquí! –gritó en dirección a su sobrino que pasaba con una bandeja de sándwiches. –lleva a Bella a su casa. Debe estar temprano porque llamará Renee. ¿No tomaste demasiado no?
-No Esme, estoy lucido. Toma tus cosas Bella, nos iremos en un momento, deja que busque las llaves del Volvo, ¿quieres sándwiches para el camino? –dijo ofreciéndome la bandeja. Negué con la cabeza y subí a buscar mi mochila.
En el cuarto, Alice se estaba desparramada por toda la cama con el vestido todavía puesto. Cuando escuchó que abría la puerta solo levantó la cabeza, gruño algo y volvió a caer.
-Un gusto verte Al, genial la fiesta. Luego hablamos –dije despacio. Después de la tención del día y el baile debía estar agotada. Me llamaría por la tarde para comentar todos los detalles y chismes de la noche.
Baje las escaleras y me encontré con Edward. Mi cerebro estaba demasiado cansado como para pensar las cosas más veces de las necesarias y solo lo seguí hasta su auto. Me abrió la puerta del acompañante y fue hasta su asiento. Media dormida subí, cerré la puerta y me puse el cinturón de seguridad.
-¿Tienes las llaves de tu camioneta? Sería mejor que las dejes para que te la lleve luego. –dijo mientras arrancaba y salía por el camino hacía el pueblo. Me tomé un tiempo para buscar las llaves tranquila. La cabeza me daba vueltas del cansancio y sentía que en vez de pies tenía dos bolsas enormes de papas. La próxima vez buscaría unos zapatos más cómodos para el baile. No fue tan terrible después de todo. Nunca pensé que podría haberme divertido tanto. Cuando encontré las llaves las dejé sobre el tablero del auto.
-Lo siento, tengo esa horrible sensación en los oídos que aparece después de escuchar la música muy fuerte.
-La conozco, es como si escucharas un piiiiii continuo y molesto –comentó- no te preocupes que no pondré música.
El viaje fue en silencio. Edward cumplió su palabra y no puso música, tampoco habló más. Llegamos a la entrada de mi casa y estacionó. No tenía ganas de dar vueltas, simplemente lo saludé con un beso en la mejilla, le di las gracias y bajé del coche. Caminé con las llaves de casa en la mano, buscando la correcta para abrir la puerta de entrada. Entré y antes de cerrar la puerta vi como Edward se despedía con un gesto en la mano y arrancaba.
