El transcurso por los templos no fue muy largo. Aioria caminaba unos metros más arriba con Oliver dejando a Máscara en completa soledad. El cangrejo sólo observaba curioso a ambos entes que no dejaban de hablar entre sí, sobre todo el crío que soltaba tiernas risitas cuando Aioria le hacía mimos pensando que nadie lo veía, que gran error pues Máscara era testigo.

— ¿Aioros era igual de mimoso que tú? — Preguntó con desagrado. El heleno lo miró de reojo.

— Algo así ¿por qué? — siguió caminando, un poco más lento para que Ángelo lo alcanzara.

— Porque se ven ridículos…— Soltó.

— Por supuesto que no. Es bueno demostrarle cariño a tus seres queridos de vez en cuando. — Tajó molesto.

— Esas son tonterías…

— El mundo no tiene la culpa de que tú seas un antipático. — Máscara simplemente frunció el ceño.

— Y yo no tengo la culpa de que seas un ridículo. — Espetó.

— Y tú…— pensó en algún insulto posible, pero decidió callar, pues no quería que Oliver escuchara groserías, mucho menos de él. — Mira…si vamos a cuidar a Oliver tendremos que llevarnos bien ¿entiendes?

— ¿Vamos? ¿Piensas ayudarme o qué rayos? — indagó perplejo.

— Pues sí… ¿te molesta? — Ángelo ladeó la cabeza y con un gesto distraído contestó:

— Me da igual…

— Eres demasiado complicado…— Como le hubiera hecho feliz soltarle un buen golpe al santo que yacía a su lado…que rodara por las escaleras…si, seria muy gracioso, tal pensamiento hizo que esbozara una sonrisa traviesa.

— En fin…

— Tengo hambre… y sueño. — habló por fin el pequeñín, tallándose los ojitos con la mano. — Tío…— Se quejó Oliver acurrucándose en el pecho de Aioria.

— Vamos, Oliver…no te duermas. — Dijo el castaño, subiendo con rapidez los escalones restantes.

— Es que ya tengo sueño…

— ¡Espera, Gato! — corrió tras él.

Por fin llegaron a la entrada del imponente templo de Virgo. Aioria se adentró primero junto con el pequeño, seguido de Máscara. Al entrar a la sala de virgo se encontraron a Shaka "meditando" en posición de loto con los ojos cerrados y la cabeza levemente inclinada a la derecha.

— Shaka…lamento interrumpir tu meditación, pero…— Aioria se acercó cuidadosamente al caballero de la virgen. — ¿Shaka?

— ¿Qué haces?...ya déjalo que siga meditando y tomemos una maldita leche de una buena vez…— se quejó el italiano.

— ¿Shaka?... ¿Estás bien? —tomó del hombro al rubio y lo sacudió con cuidado.

Ante la sacudida, Shaka abrió los ojos de golpe sin poder evitar dar un salto de sorpresa que provocó que Oliver soltara una risita.

— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cuándo?! — Gritó alarmado.

— Tranquilo, Shaka… — Sonrió. — ¿Estabas dormido?

— ¿De qué hablas?...Claro que no…— Se puso de pie y al igual que el pequeñín se frotó los ojos. — Meditando…estaba meditando. — frunció el ceño levemente sonrojado.

— Sí, como no…así se le llama ahora. — Ángelo rodó los ojos.

— Bueno…— carraspeó el rubio. — ¿En qué les puedo ayudar? o bien… ¿Por qué están aquí? — indagó sin perder de vista al italiano que se dirigía a la cocina sin permiso alguno.

— Bueno veras, Shaka…nosotros…— El dueño del recinto alzó la mano para que callara.

— ¿Y ese niño? — Preguntó, mirando con sus hermosos ojos al pequeño que se acurrucaba en el pecho de Aioria. — ¿Se robaron a un niño?

— ¡Por supuesto que no, Shaka! — Negó con la cabeza, alarmado ante la mirada asombrada de su compañero. El pequeño Oliver que por poco se quedaba dormido en los brazos del castaño parpadeó varias veces para ahuyentar el sueño.

— ¿Entonces? ¿Qué haces con ese niño?

— Veras…Afrodita nos pidió que cuidáramos a su sobrino. — Explicó, pero Shaka parecía no hacerle caso, pues estaba muy ocupado observando al pequeño Oliver.

— ¿Nos pidió? — la voz burlona de Ángelo se escuchó desde la cocina.

— Bueno tú cállate ¿quieres? — gruñó Aioria, mirando molesto al italiano que se encontraba abriendo el refrigerador del más cercano a dios. — y tú… Shaka… ¿Shaka? ¿Me estás haciendo caso?

— Hola pequeño…— saludó amistosamente, tomando la pequeña mano de Oliver. El niño correspondió el saludo con una sonrisa. — ¿Cómo te llamas?

— Oliver…me llamo Oliver.

— Mucho gusto…yo soy Shaka. — se presentó. — que simpático niño, realmente se parece mucho a Afrodita.

— Que bueno que te cayera bien el mocoso…ahora… ¿me regalarías algo de leche, Shaka?

— Ya abriste mi refri…ya tomaste la leche… ¿Me queda de otra? — Ambos se rieron, menos Aioria que se les quedaba observando sin entender.

— ¿Y desde cuándo tan amigos?

— Que no te hable, Aioria. No significa que no socialice con los demás. — contestó Ángelo con la leche en mano.

— Idiota…— Murmuró enojado.

— También tengo algo de cereal por ahí. — señaló la alacena. — puedes tomar de el. Oliver puede cenar aquí…y mientras lo hace, les puedo ofrecer algo de té. — dijo, cerrando los ojos.

— Perfecto…Aioria trae al crío para que cene y ya me dejes en paz…— Soltó Ángelo indicándole al heleno que se acercara.

El castaño obedeció a regañadientes. Oliver se sentó en el comedor sin poder evitar curiosear con la mirada todo a su alrededor.

En la cocina

— Mmm ¿Dónde dejé ese tazón? — se preguntaba el virginiano tanteando la pequeña superficie del gabinete.

— Si abrieras los ojos sería más fácil encontrarlo…— Ángelo se acercó al sexto guardián y sacó el tazón que se encontraba hasta el fondo...

— Perdona…la costumbre. — sonrió apenado. — Bien…prepararé el té.

Ya con todo listo…

— Perfecto…ya es hora de cenar, Oliver. — Aioria le sirvió la leche y el cereal en el tazón y le pasó una cuchara al pequeño.

El castaño dejó solito al niño y se dirigió a la cocina dándose ligeras chachetaditas en la cara pues el sueño se estaba apoderando de él.

— Yo puedo darte un buen golpe para que no te duermas. — Miró hacia el frente y ahí estaba Máscara como siempre, con esa sonrisa que tanto detestaba.

— Imbécil…

— Gata…

— ¡Artrópodo idiota!

— ¡Felino inútil!

— Está bien…ya basta. — Shaka se colocó entre ambos. — Mi templo mis reglas, primera regla; nada de peleas... — abrió los ojos molesto.

— Pues dile a tu "amiguito" — puntualizó. — que no me moleste.

— Uy que delicada saliste. — se cruzó de brazos el italiano.

— Máscara…ya basta. — gruñó el virginiano.

— Está bien…— rodó los ojos.

— Deben llevarse bien si van a cuidar juntos a Oliver. — comentó Shaka.

— ¡Eso le dije…pero es un terco! — se quejó Aioria.

— Aioria tiene mucha razón. Discúlpate con él. — Máscara miró hacia otro lado ignorando al rubio.

— Máscara de muerte de Cáncer jamás se disculpa… ¿oyeron?... ¡JAMÁS! — bueno…se disculpó con Afrodita pero eso nadie tenia que saberlo. Aioria frunció el ceño, Shaka simplemente soltó un suspiro de resignación.

— ¿Qué hice para merecer esto? — suspiró cansado el santo de la virgen.

— ¿De qué hablas? — Aioria lo miró sin entender.

— Yo estaba tranquilamente durmiendo y… ¡digo meditando! — se corrigió rápidamente.

— Ya decía yo que estabas durmiendo. — sonrió Ángelo. — te cachamos, Shaka. — se burló.

— ¡Tonterías! ¡Déjame terminar! — gruñó.

— No te hagas la victima, Shaka.

— ¡No me hago la victima, Aioria! Simplemente que…si van a seguir peleando prefiero que se vayan de mi templo. — finalizó con los brazos cruzados.

— ¿Nos corres? — el heleno lo observó sorprendido.

— A ustedes sí, a Oliver no. — sonrió. — el pequeño puede quedarse el tiempo que quiera…él no tiene la culpa de que ambos se quieran matar a cada rato.

— En ese caso…el que debe irse es Aioria. — contestó el italiano.

— ¿Y por qué yo?

— Simple… porque yo lo digo.

— ¡Mira Máscara que te voy a…!

— ¿Ven? Ahora se van a matar. — frunció el ceño. — pero si siguen así…no me quedará de otra más que quitarles los sentidos a ambos. — amenazó.

— Está bien…— Aioria y Máscara callaron por la paz.

El silencio que se formó en la cocina con los tres caballeros fue interrumpido por la vocecita de Oliver.

— ¡Tío!

— Te hablan…— sonrió burlonamente el castaño.

— Claro que no…te habla a tí. — contestó Ángelo.

— Vamos… que esperas. — Shaka lo empujó hacía la otra habitación.

— ¡Tío, Angi! — gritó nuevamente.

— ¿Ves? Vamos…qué esperas Tío Angi…— se burló. Máscara le dedicó una mirada fulminante pero Aioria ni se inmutó. Que se creía el mocoso llamándolo Angi, nadie le decía Angi ¡nadie!

— ¡¿Cómo te atreves a llamarme Angi?! Mira mocoso que te voy a…— ¡No! Afrodita te mataría si le haces algo al mocoso. Gracias conciencia, te apareces justo en el momento indicado.

— Perdón tío…— Oliver miró triste hacia abajo. Máscara se rascó la nuca y tomó aire, tratando de tranquilizarse.

— No…bueno como sea… ¿Qué quieres? — Observó al pequeño de hermosos cabellos celestes.

— Ya…ya terminé. — Le enseñó el tazón vacío con una linda sonrisita.

— Bien…levanta tu plato y…

Una voz a las entradas del templo interrumpió al italiano.

— ¡Pedimos permiso para pasar por tu templo, Shaka!

— ¿Para qué pides permiso, Saga? ¡Pasemos de una buena vez!

— ¡Mira, kanon! ¡A diferencia de ti, yo sí tengo modales!

— ¡Al diablo los modales! ¡Tengo que ir al baño! ¡Carajo!

— ¡Pues aguantate, imbécil! ¡¿Quién te manda a tomarte todo el vino del Patriarca?!

— ¡El invitó…y no quería ser grosero!…

El mencionado salió de la cocina, pasó alado de Máscara y del pequeño Oliver.

— ¿Qué son esos gritos? — se quejó el virginiano dirigiéndose a la puerta.

Después de unos minutos el caballero de la virgen regresó…esta vez en compañía de los gemelos.

— Pasen…— se escuchó decir del rubio.

— Lamentamos interrumpir tu meditación…pero estabamos con el Patriarca. — sonrió Saga.

— No te preocupes, Saga. No son los únicos en mi templo. — Respondió.

— ¿Hiciste una reunión y no me avisaste? — interrumpió el ex caballero de Poseidón.

— ¡Cállate, Kanon!

— ¡No, tú cállate! Shaka y yo estamos hablando…

— ¡Yo estaba hablando con él primero! — Exclamó Saga enojado.

— ¡Me vale un reverendo pepino! — Respondió… pero calló al instante al ver a Máscara en el comedor, a un niño de hermosos ojos azules volteando a verlo y a Aioria recargado en el marco de la puerta de la cocina.

— Chicos…hola — Saludó el gemelo menor.

— Máscara…— dijo. — Aioria… Buenas noches. — Saga saludó amablemente.

— Buenas noches, Saga. — correspondio el saludo Aioria.

— Que tal. — Sonrió Kanon.

— Buonasera. — Respondió el italiano.

— ¿Y ese chaval?

— Ese chaval se llama Oliver. — replicó el castaño.

— ¿Y qué hace aquí? — cuestionó Saga, curioso.

— Pues él es…—Ángelo fue interrumpido por el gemelo menor.

— Que lindo…se animaron a tener un niño ¿Cuál de los dos es la mamá? — se burló el menor de los gemelos.

— ¡No digas tonterías! — gruñó Aioria.

— ¡Cierra la boca de una buena vez, Kanon! Es obvio que la mujer es Aioria. — Todos voltearon a ver a Saga asombrados… ¿Desde cuándo Saga era bromista? Hasta Kanon se le quedo viendo con cara de o.o

Todos comenzaron a reír menos el castaño por supuesto. El pobre león ya estaba más rojo que un tomate, primero Máscara y ahora los gemelos ponían en duda su sexualidad. Hasta el mismo Shaka estaba riendo…nada podía ser peor. No esperen, sí, hasta el pequeño Oliver sonreía sin entender, pero lo hacía.

— ¡Váyanse al carajo! — Gruñó hecho fiera y con intenciones de irse del templo.

— Tío… ¿qué es Carajo? — preguntó, jalando con su manita la camisa de Máscara.

— Algún día lo sabrás… –Sonrió burlonamente el santo de Cáncer. - ¡¿Adonde vas, Aioria?! ¡¿No me ibas a ayudar?! –Soltó con una carcajada.

— ¡Metete la ayuda por el cu…!

— Ok… ¡basta! — interrumpió Shaka. — Aioria, Oliver no necesita escuchar grocerias.

— Vamos, Aioria… es una simple broma. — sonrió Saga. — no te lo tomes tan a pecho.

— Ya cállense. — se sopló el flequillo cruzando los brazos. — como sea...

— Ya hablando en serio… ¿Están cuidando a este niño? — preguntó sin creerlo el gemelo menor.

— Créelo, Kanon. Máscara es niñera por unos días…justamente está aquí porque Oliver estaba cenando. — intervino Shaka.

— Tío ¿ya nos vamos? — preguntaba el pequeño.

— ¿Tío? ¿Es tu sobrino?

— No, kanon…es sobrino de Afrodita. — se cruzó de brazos.

— Ahora que lo dices… es igualito a Olle. — dijo Saga.

El pequeño se bajó del comedor con un poco de dificultad pues la silla estaba algo alta para él y se acercó a los gemelos.

— Hola. — movió su manita en el aire. — ¡Gemelos!

Saga y Kanon se miraron al mismo tiempo.

— Que observador…— soltó Kanon con sarcasmo.

— Yo quisiera tener un gemelo…para jugar con él. — Dijo el pequeño. — ¿Es cierto lo que dicen? — preguntó observándolos con sus hermosos ojitos.

— ¿Qué cosa? — Kanon lo miró curioso.

— Que cuando son gemelos…uno es malvado. — Ángelo soltó una carcajada ante la pregunta de su "sobrino".

— Pues…— Saga trató de responder pero se vio interrumpido por su gemelo.

— Claro…esa copia barata de mi persona… — señaló a Saga. — es la parte malvada…y como veras niño yo soy la parte buena... sólo mira mi rostro angelical — sonrio.

— Idiota…— Saga lo empujó.

Kanon se hincó frente al niño. — Oigan ahora que lo veo… parece niña…— se puso de pie. — además… ¡Auch! — se sobó las costillas, pues Saga ya le había propinado un buen codazo.

— Es un niño, idiota. — gruñó el gemelo mayor.

— Sí… ¡yo soy un niño! — se quejó el pequeño, dándole una patada en la pierna a Kanon.

— ¡Ahh! ¡Criatura del…! — se quejó el gemelo menor. — ¡Ven aquí! — trató de alcanzarlo pero Oliver corrió y se escondió tras Shaka. — ¡Cobarde! — gruñó.

— Muy bien hecho, Oliver. — sonrió el castaño.

— ¡Tío, ya vámonos! — se quejaba Oliver aún escondido detrás de Shaka. — ¡Ese señor me cayó mal…y quiere pegarme!

— Y decías que yo era la parte malvada. — sonrió Saga a su gemelo.

— ¡No digas eso, niño! Además, tú me pegaste a mí. — se quejó.

— Porque me dijo niña… — respondió, sacandole la lengua.

— ¡Bah! Era broma chaval. Si de personas malas hablamos…ahí esta tu tío Máscara. — Ángelo frunció el ceño.

— ¡No es cierto! ¡Mi tío es bueno! ¡Me da galletas! — Ángelo miró al niño impresionado, pues el pequeño ya había corrido directo a él y ahora lo abrazaba de la pierna. — ¡yo quiero mucho a mi tío!

— Ejem…amm — Carraspeó el italiano. — bien…— trató de quitarse al niño de encima.

— Ternurita… esto es para tomar foto. — sonrió el rubio. — iré por una cámara. — Dijo, dirigiéndose a una habitación.

— ¡No!.. ¡Oliver, ya suéltame! — se quejó Máscara sonrojado por el afectivo trato del crío.

— Vámonos antes de que Shaka aparezca con su cámara y quiera hacer un Álbum de Oliver. — sonrió Aioria. — Cárgalo. — Ángelo obedeció.

— ¿Ya se van? — preguntó Kanon, cruzando los brazos. — ¿No se quedan a tomar una cerveza?

— Nosotros también nos vamos, Kanon. — Gruñó Saga, jalando a su hermano.

— Pero…yo no quiero irme. — se quejó ex caballero de Poseidón.

— ¡No te portes como niño chiquito! ¡Ya vámonos! — continuó jalándolo. — Querías ir al baño ¿recuerdas?

Después de unos leves minutos de forcejeo entre los hermanos por fin desalojaron la habitación junto con Aioria, Ángelo y el pequeño Oliver, sin que el dueño se diera cuenta.

— Muy bien…aquí esta la cámara y…— Miró a todos lados. — ¿Chicos? Sí, claro…lárguense. — frunció el ceño. — Primero me despiertan y ahora me dejan solo… T^T

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o

Templo de Cáncer 12:30 pm

— Bien…es hora de que me retire. — Aioria se despidió del pequeño. — Buenas noches, Oliver, Ángelo.

— ¡Adiós! — sonrió Oliver.

— Sí, sí… ¡Addio! — cerró la puerta. — Al fin…tranquilidad. — dijo dando un largo suspiro.

— ¡Tío, ya tengo sueño! ¿Ya podemos dormir? — preguntó tallándose los ojos.

— Muy bien… ¿Dónde dormirá el mocoso? — se talló la barbilla pensativo.

— ¿Puedo dormir contigo? — Ángelo observó al pequeñín, curioso.

— ¡No!

— ¿Por qué no? mi tío Afrodita me dejaba dormir con él. — hizo un gracioso puchero, Máscara soltó una carcajada.

— Pues yo no soy Afrodita…a mi me gusta dormir solo. Ahora ven…te enseñaré donde dormirás. — el italiano caminó por el pasillo seguido del pequeño que corría para alcanzarlo.

— Tío, no tan rápido…— se quejaba el pobre al ver las tremendas zancadas de Máscara.

— No te quejes y camina. — contestó.

Al término del pasillo se encontraron frente a una puerta que Máscara abrió sin dificultad para dejar ver una pequeña habitación, Oliver caminó dentro de ella y después miró a su tío.

— Es hora de que te duermas y me dejes en paz. — soltó señalando la cama. — súbete.

— Está bien…hasta mañana tío. — dijo sonriente, mientras se acomodaba en la cómoda cama.

— Ya duérmete. — el italiano tomó la perilla de la puerta y se despidió con una seña de mano. Seguido salió de la recamara… pero apenas había dado cinco pasos cuando un grito de Oliver hizo que diera media vuelta.

— ¡¿Y ahora qué?! — gruñó, entrando nuevamente a la habitación, donde Oliver lo miraba de pie sobre la cama.

— ¡No puedo dormir, tío! — decía el pequeño dando saltitos en la cama.

— Ni siquiera lo has intentado. — gruñó molesto, acercándose al escuincle. — ¡Deja de saltar!

— No puedo dormir sin mi Oso Miguelin. — Dijo triste el pequeño de celeste cabellera.

— ¿Y quién demonios es Miguelin? — indagó.

— ¡Mi oso! ¡Quiero a Miguelin! — se quejó Oliver.

— ¡¿De donde rayos me saco a Miguelin?! — Exclamó, perdiendo la paciencia. Rápidamente recordó la bolsa que Aioria había traído consigo momentos antes. — Espera…te traeré al mendigo oso, pero… ¿prometes dejarme en paz si te lo traigo?

— Sí. —Respondió sonriente el niño.

— Bien…espera aquí.

Máscara salió de la habitación y buscó por todos lados la bolsa hasta que por fin la encontró, sin dudar sacó todo el contenido y lo regó por toda la sala…

— ¡Maldición! ¿Dónde esta el oso? — gruñía el italiano, revolviendo todo a su alrededor. — ¡Ahí estas! ¡Ja! — sonrió victorioso al encontrar el extraño oso sin un ojo. — Pero que animal tan más…feo. — soltó una risa. — pero en fin…es del mocoso. — Ángelo se puso de pie y caminó nuevamente hasta la habitación.

— Oliver…te traigo a tu Miguelin… ¿Oliver? — la habitación estaba completamente vacía. Máscara lo buscó por todas partes, nuevamente el mocoso no le hacía caso. — ¿Dónde te metiste? No habrá ido a… ¡Mierda! ¡Los rostros! — exclamó y salió corriendo.

Corrió lo más rápido que le permitieron sus piernas, el pobre casi se mata en el camino. Al fin llegó a su objetivo, el pasillo donde lo llevaban a los rostros.

— ¡Oliver! — gritó al ver al pequeño en el fondo de la oscura habitación. Los rostros del templo comenzaron a reír de una manera aterradora. — ¡Cállense! — gruñó.

— ¡Tíooo! — Oliver gritó con todas sus fuerzas. El pequeño asustado por las cabezas sólo atinó a sentarse en una esquina tratando de cerrar los ojos.

— ¡Aquí estás! — Máscara suspiró aliviado. — Ven acá. — El italiano cargó al pequeño que no dejaba de temblar en sus brazos. — ¡¿Por qué demonios entraste aquí?!

— Perdón…sólo quería saber por que había tantas voces. — respondió, abrazando con fuerza a su tío.

— ¡Mátalo! ¡Mata al niño! — se escuchaba decir de los rostros en el techo. Seguido de muchas risas.

— ¡Cállense carajo! — escupió molesto, sacando al asustado Oliver de ahí. — Ya verán después…— amenazó el italiano.

— Tío, no quiero dormir solo…— lloraba Oliver.

— Está bien…vamos, sólo por hoy dormirás conmigo. — Tomó a Oliver de la mano y lo llevó a su habitación.

Ya en el cuarto…

Ángelo se acomodó en la cama seguido de Oliver que rápidamente se acurrucó junto a él.

— Hasta mañana tío…— Oliver abrazó al santo de Cáncer.

— Mm sí, ya duerme. — contestó con los ojos cerrados.

— Tío… ¿Dónde esta Miguelin?

— No empieces, mocoso— gruñó el italiano.

Continuará….

Hey ¡Hola!

Aquí la continuaciónm, después de ya varias semanas…sorry esque la verdad la imaginación se me había escapado del cerebro D:

Pero en fin aquí está y espero que les guste…:) Este fic está dedicado a mi hermana Helena Hibiki ^^ cumplió años y aquí está mi regalo hahahaha ¡Disfrútalo, hermanita! Aquí está tu amado Ángelo :3

Disculpen si hay alguna falta… T^T

Ariel de Piscis:muchas gracias por haber leido, me alegra que te gustara el capi. Asi es Aioria tiene aire de que seria un buen padre jajajaja marin suertuda jaja! Espero que su llegas a leer este capi te guste…saluditos

Guest:si sigues por ahí! Jaja saludos! Muchas gracias por dejarme tu comentario. La manera de ser que le pongo a masky es la manera en que yo lo veo jaja malote jajaja ^^ que gusto que te agraden mis dialogos!

Rose129:Despues de tanto ya la continue…espero que sea de tu agrado.

Sara Mariscal:gracias por el comentario. Jajaja lo se máscara con puros cigarrillos ¿Cómo sobrevive? Hasta yo tengo duda jajaja. En realidad yo tampoco imaginaba a Máscara como niñera ya se vera que tan bueno es siendolo ja Saludos!

:gracias por el comentario…aquí la conti me alegra que te gustara el primer capi.

Hekate Ish:al contrario yo te agradezco que te tomaras un rato para leer mi historia, gracias por tu coment :)

Eros13:aww si, digamos que Oliver es un mini Afrodita jaja, dejame decirte que me agrada la idea de que Máscara se mude al doceavo templo y de paso se desquite con el templo ok no jajaja! Gracias por el review. Un saludo!

Anna: que bueno que te gustara! Ya sabes que va dedicado a ti xD mas te vale que leas este cap eh ahh hahahaha ntc y por ahora si…solo llevo una historia más las olimpiadas pero en algun futuro planeo subir más historia ntp! Saluditos y un besote ^^

InatZiggy-Stardust:Hola! Que bueno que te gustara el capi, muchas gracias por tu comentario, la verdad si me tarde bastante en actualizar pero ya por fin subo este segundo capi…saludos