¡Hola a todos! ^_^ Siento muchísimo el retraso. Volví a España hace tan sólo unos días, así que he estado viendo a mi familia/amigos… ¡Estoy contentísima de estar de vuelta!
Para aquellos que estaban esperando el capi he de decir que en mi viaje he tenido tanto tiempo que escribí este capítulo y tengo casi el siguiente, así que no tendréis que esperar otro mes para leerlo. ^_^
Pues nada, espero que os guste. Por cierto, os aviso que hay tortura.
Como siempre agradecer a todos los maravillosos reviewers que dejaron su opinión, aún no puedo creerme que tenga 22 reviews jeje… ^_^ De verdad, muchísimas gracias a todos:
lobita22, Lia-175, ShirayGaunt, Rachel-Potter, Angela Black blood, Dafne10, Ru.Q, Mela Oriano, Conniekirkland, 79, Princesa Vampírica, Ichigotenshi, luna, Anon, Seleina, Kuruki86, Laquesis, Himeno Sakura Hamasaki y MAX.
¡OS ADORO!
Y ahora sin más dilación el siguiente capi. ¡Disfrutad!
Capitulo 2: Extrayendo la verdad
La pregunta me congeló por completo. Sabía que mi reacción solo daba a entender que no quería decir la verdad pero no tenía ni idea de que responderle.
La cara de Voldemort reflejaba toda la rabia que sentía y me agarró bruscamente por el cuello de la camisa.
"¡Contéstame muchacho!" Dijo con furia.
"¡Suéltame!" Le grité con brusquedad. "Nadie me lo ha enseñado, lo leí en un libro." Ante mi respuesta me sujetó con más violencia esperando que me acobardara.
"Deja de mentirme. Es mi hechizo y nunca lo he escrito en ningún lado y mucho menos enseñárselo a alguien del bando de la luz, así que quiero una respuesta sincera y la quiero ya." Su voz fría hacía que los pelos se me erizaran pero no podía amedrentarme.
"Te he dicho la verdad." Respondí un poco desesperadamente. El señor oscuro se detuvo a mirarme durante lo que me parecieron minutos analizándome detenidamente.
Finalmente me soltó, empujándome con fuerza por lo que caí al suelo. Desde allí le miré firmemente mostrando toda la fortaleza que poseía. Por muy señor oscuro y mago todopoderoso que fuera no iba a dejar que me dominara.
El extraño silencio que se propagó por toda la habitación hacia que el momento fuera inquietante e incómodo. El extraño instante fue roto por la risa macabra de Voldemort. Le miré atónito sin saber si la razón de su carcajada es que había perdido totalmente el juicio. Cuando paró de reír sus orbes carmesíes se fijaron en mí de nuevo.
"Tu y yo vamos a pasar mucho tiempo juntos a partir de ahora, Harry." Comentó con un tono que me dio escalofríos. "Y estoy seguro de que no lo vas a disfrutar tanto como yo." Tras eso noté como un mortífago me agarraba de los brazos inmovilizándome.
"Lleváoslo." Oí decir a Voldemort. Tras su orden el mortífago me cogió con más fuerza y me arrastró hasta la puerta. "Nos veremos pronto, Harry." Fue lo último que escuche antes de salir de la habitación.
Me gustaría poder decir que tras mi encuentro con Voldemort las cosas habían mejorado. Desearía tanto haber encontrado una forma de escapar o al menos una manera de hacer mi encarcelamiento más soportable, pero no, las cosas habían ido a peor.
Ahora me encontraba en una nueva celda, aún peor que la anterior, totalmente inmovilizado. Mis manos, sujetadas con unos grilletes al oscuro techo de la mazmorra, dolían intermitentemente mientras mis pies se hallaban encadenados al suelo. Mi posición hacía que cada músculo de mi cuerpo doliera tras las incontables horas que había estado amarrado allí.
La única cosa buena era que Voldemort aún no había hecho acto de presencia, supongo que estaba demasiado ocupado torturando rebeldes y matando muggles como para prestarme la atención que según él merecía.
Ahora que caía en la cuenta, parecía que Voldemort no había cambiado en nada a pesar de mi presencia en el pasado. Aún podía recordar a Tom Riddle como aquel ser egoísta y presuntuoso que había querido poseerme. Tom Riddle, al igual que Lord Voldemort, era alguien a quien temer, pero por alguna razón tras todos esos meses en el pasado algo en mí había llegado a apreciar su compañía. Sabía a ciencia cierta, que sino fuera quien es le habría dado una oportunidad de ganar mi corazón. Pero sabiendo que un día sería el señor oscuro que ahora mismo me apresaba, no podía dejarle jugar conmigo.
Mis ojos, ahora acostumbrados a la tenue luz de la celda, podían detectar cosas que antes no percibían. Por ejemplo, hace unas horas había visto como un par de ratas se paseaban por la celda conscientes de que no podía hacer nada por impedírselo.
El sonido de la puerta me sacó de mis pensamientos y cuando giré mi cara para averiguar quien era el que venía a torturarme le vi, no podía haber sido otro.
"Veo que estás encantado de verme." Se burló acercándose más a mí.
"Ni te imaginas cuanto." El señor tenebroso me miró durante unos instantes hasta que en su rostro surgió una sonrisa socarrona.
"Te he traído un regalito." Comentó enseñándome una bolsa oscura. "Ya sabes, para animarte a hablar." Su mueca burlona se ensancho aún más.
"No quiero nada de ti." Le grité con una mezcla de asco y terror. Sabía que lo que Voldemort me tenía preparado no sería un baño de rosas y vainilla.
"No he dicho que tengas opción de negarte." Oí que decía mientras depositaba la bolsa en la única mesa de la celda. "Creo que voy a empezar dándote la oportunidad de darme las respuestas que busco." Prosiguió diciendo mientras se acercaba a mí a lo que yo le miré fijamente con terquedad. "¿Así que qué va a ser? ¿Vas a hablar o prefieres que te ayude a hacerlo?" La mueca macabra que apareció en su rostro me puso los pelos de punta, pero aun así no cedí.
"No tengo nada que decir." Respondí inflexiblemente.
El señor tenebroso me miró durante unos segundos y pude notar que sus ojos brillaban con más intensidad. "Deseaba que dijeras eso." Afirmó finalmente girándose y dirigiéndose de nuevo hacia la mesa. "Bueno, será mejor que empecemos cuanto antes. ¡Odiaría hacerte esperar!" Su voz sonaba profesional, como si todo esto fuera tan solo un trabajo que llevar a cabo.
Cuando se giró de nuevo a encarame noté que en su mano había algo.
"Aunque menosprecie a los muggles, tengo que admitir que tienen un don para crear nuevas e imaginativas maneras de torturar a sus semejantes." Explicaba caminando hacia mí. "Por ahora, voy a empezar con algo suave, mi pequeño Hocrux." Elevó su mano y mostró lo que llevaba en la mano. Detecté que el objeto era un látigo negro de cuero que estaba seguro dolería muchísimo.
"Veo que no dices nada, supongo que es por la emoción." Dijo con sarcasmo riéndose.
"Te juro que un día te mataré con mis propias manos." Le amenacé intentando ocultar el terror y el desasosiego que sentía.
"Bonitas palabras." Dijo acercándose aún más y cogiéndome de la barbilla con fuerza." Pero te aseguro que no vas a tener oportunidad de llevarlas a cabo." Dicho esto me soltó con brusquedad y dirigiéndose a mi espalda me desgarró la camisa que llevaba.
Debido a las cadenas no podía ver a donde se dirigía, pero podía oír sus pasos alejándose de mí.
"¿Preparado?" Le oí decir riéndose y antes de que pudiera prepararme el grueso látigo me golpeo de pleno en la espalda.
De mi boca salió un gemido dolor y mis ojos empezaron a humedecerse. ¡Merlín, cómo algo podía doler tanto!
"Supongo que empezaremos con cinco." Explicó aun tras de mí. De nuevo otro latigazo golpeó mi espalda sin aviso alguno. Cerré mis ojos con fuerza intentando concentrarme en otra cosa que no fuera el dolor desgarrador que sentía pero era imposible, el malestar recorría cada parte de mi cuerpo.
Mis músculos, tensos por las cadenas, dolían de una manera insoportable y tras los otros tres latigazos, no pude evitar que de mis ojos cayeran lágrimas de desconsuelo.
No noté cuando Voldemort paró, pero si cuando sus dedos tocaron mi espalda paseándose con lentitud por las heridas que ahora la cubrían. Más sollozos de dolor salieron de mi boca ante su tormento.
Estaba tan ido que cuando su voz sonó cerca de mi oreja no pude ni reaccionar ni tratar de apartarme.
"Dime lo que quiero saber y te dejaré descansar." Le oí susurrar tentadoramente. Era extraño pero ahora que sus dedos ya no tocaban mis heridas y se estaban descilando por mis hombros en vez de sentir dolor sentía un placer extraño, una inesperada sensación reconfortante. "Vamos Harry, sabes que esto solo va ir a peor si sigues actuando como hasta ahora." Sus palabras me hicieron salir de mi ensimismamiento y reuní todo el valor que me quedaba.
"Vete al infierno" Le grité con la voz rota debido al dolor.
"Muy bien." Su mano me agarró del pelo y me tiró de él hacia atrás empujando mi cabeza también. "Te aseguro que no me voy a detener por mucho que grites y que supliques." Me soltó repentinamente y le oí alejarse de mí. Mi cabeza cayó hacia adelante ahora que nadie la sujetaba.
Antes de lo que había previsto otro latigazo más fuerte aterrizó en mi adolorida espalda. Grité sin poder evitarlo ante tal tortura y mi respiración se aceleró cuando me di cuenta que otros cuatro le seguirían.
Al finalizar otras dos rondas de latigazos Voldemort lanzó el látigo al suelo y caminó hasta estar justo delante de mí. Me miró fijamente con esos ojos rojos durante unos instantes hasta que decidió hablar. "Eres terco, pero te aseguro que acabaré extrayendo lo que quiero de ti. Ahora eres mío, Harry Potter, y harás y dirás lo que yo desee."
"No soy ni seré nunca tuyo, Voldemort." Le grité con indignación.
Ante mis palabras Voldemort empezó a reírse a carcajadas, pero de pronto paró y me miró de nuevo sin siquiera parpadear.
No podía evitar encontrar graciosas las ridículas amenazas del muchacho. ¿Quién se creía que era? Espera un momento… esas palabras… había oído esas palabras antes aunque no estaba seguro de donde.
Paré de reírme mirándole fijamente y entonces fue cuando recordé quién me había gritado esas mismas palabras décadas antes.
"No puede ser." Murmuré estupefacto abriendo los ojos de par en par.
El chico ante mí me miró expectante no entendiendo nada. Ahora comprendía que es lo que había ocurrido, el niño que vivió se había portado muy pero que muy mal y se lo haría pagar.
Sabía que mis ojos estaban encendidos con la rabia y la ira que sentía, pero no me importaba. Tenía que recordarme que no podía matar a aquel que se había atrevido a jugar conmigo.
"Ahora entiendo tu juego, Harry." El chico parecía sorprendido ante mis palabras.
"No sé a qué te refieres." No entendía para que intentaba mentirme, podía pillarle en cada intento.
"Supongo que la joven versión de mí era mucho más manipulable." Afirmé esperando la reacción que me daría mi respuesta. Y ahí estaba exactamente lo que buscaba, la respiración del chico se elevó y parecía nervioso, estaba claro que había dado en el clavo. "No hace falta que intentes negarlo, tu reacción ha aclarado las pocas dudas que me quedaban."
Nos miramos fijamente durante unos instantes hasta que él habló.
"Nunca te intenté manipular." Afirmó contundentemente. Ante sus palabras una carcajada se escapó de mi boca.
"De verdad quieres que me crea que durante todo el tiempo que estuviste en el pasado no intentaste conseguir lo que querías." Me acerqué unos pasos pegándome a él. "Pero la pregunta es qué es exactamente lo que buscabas. ¿Una debilidad? ¿Saber más sobre mi pasado? ¡El qué, dime!" Le grité perdiendo la paciencia y agarrándole con fuerza del cuello.
El muchacho intentó zafarse pero no logró nada, mis dedos se cerraban alrededor de aquel esbelto cuello sin dejarle ni una pizca de oportunidad para escapar.
"¡Respóndeme!" Rugí con ira.
"¡No es nada de eso!" Gruño en un arrebato de fiereza. "Te aseguro que yo no soy como tú." El desprecio que sentía quedaba reflejado en sus palabras pero no me importaba lo más mínimo, lo único que quería era enseñarle su lugar a aquel estúpido ser que se había atrevido a tratarme como si fuera imbécil.
"¿De verdad quieres que me crea eso?" Dije con burla.
"Te aseguro que no intentaba ganar nada. Tan sólo quería pasar desapercibido. Fuiste tú y tus malditos secuaces los que no me dejabais tranquilo." Explicó rápidamente mientras su cara se tornaba roja por el enojo.
Le miré durante unos instantes analizando la situación. Lo que decía era cierto. Recordaba que no había ni conocido al muchacho antes de que Malfoy lo nombrara en una de sus rabietas, pero eso no quitaba que hubiera jugado conmigo.
"No me interesan tus escusas." Le agarré aún más fuerte con lo que el muchacho tembló y trató de liberarse con más ahínco. Sabía que le estaba asfixiando, pero quería hacerle sentir dolor, si es posible aún más que el propinado por los latigazos. Me deleite con las sacudidas y con las lágrimas que ahora caían por la cara del chico. Transpiraba desesperación y pánico y eso solo hacía que una ola de gozo me recorriera de arriba abajo. Era un sádico, lo sabía, siempre había disfrutado del dolor de los demás, pero hasta yo era consciente que con Harry Potter bajo mi yugo ese placer alcanzaba niveles insospechados.
Mientras le sujetaba, traté de recordar lo máximo posible sobre mi tiempo con Harry Evans. Mi sangre hervía al recordar todas las ocasiones donde el muchacho me había rechazado. ¡Cómo se había atrevido!
"Suéltame." Oí que decía con voz ahogada el chico delante de mí.
Una sonrisa se formó en mi rostro. Sí, haría que sufriera. Ahora que sabía quien era y lo que había hecho, lo pagaría caro.
Le solté del cuello súbitamente con lo que Harry empezó a toser sin parar. Por un momento sentí una punzada, sabiendo que era yo quien estaba torturando al único ser al que había querido lo suficiente como para darle la oportunidad de entrar en mi vida, pero él, la había rechazado sin ningún tipo de remordimiento y ahora lo castigaría como se merecía. Nadie rechazaba al señor oscuro.
"Sabes Harry..." Dije mucho más calmado. Los ojos rojos y llorosos del chico me miraron con odio. "No hay nada que disfrutaría más que matarte, pero muy a mi pesar, hay cosas que me lo impiden." Le expliqué. "Pero eso no quiere decir que no me pueda divertir contigo todo lo que quiera." Entonces le cogí del cabello y con violencia le estiré hacia atrás. Las lágrimas que caían por sus ojos resbalaban por sus mejillas sin ningún control. Eran tan tentadoras, allí, deslizándose por la suave mejilla del muchacho, llamándome para que las recogiera con mi lengua húmeda y caliente.
No tardé en responder a su llamado, paseando mi lengua con lentitud por el rostro del chico y probando aquel líquido salado pero a la vez tan dulce que me había ganado a tiros. Ante aquel roce el chico tembló cerrando sus ojos con fuerza y no pude evitar que una ola de irritación me recorriera.
"Más te vale abrir los ojos o volveré a coger el látigo y te fustigaré hasta que pierdas el conocimiento." Ante mis crueles palabras el chico abrió los ojos rápidamente, más lágrimas se deslizaron por sus mofletes y no pude impedir la sonrisa macabra que se formó en mi rostro.
"Por mucho que digas, Harry, ahora eres mío, mi posesión, mi mascota, mi Hocrux." Afirmé posesivamente lanzando su cabeza más hacia atrás. "Y no hay nada ni nadie que pueda salvarte esta vez. " Y dicho esto puse mi otra mano en su cuello, me acerqué y le besé con furia.
Sabía que el chico estaba paralizado por la impresión y no perdí la oportunidad de entrar en su boca y perderme en ella como muchas veces antes. Recorrí aquella húmeda cavidad con violencia y fervor, dejando en claro que no tendría la benevolencia de suavizar mis actos. Quería mostrarle a quién pertenecía, quien era su amo y de esta manera no habría duda alguna.
Me separé durante unos instantes para coger aire, pero no tardé en volver a adentrarme en aquella boca que se me presentaba tan indómita per a la vez tan apetecible. Mordí aquellos labios rojos e hinchados que gritaban ser apresados y domados hasta que respondieran a su maestro tal y como debían. Noté como el cuerpo del joven se tensaba, como de su boca salían pequeños quejidos, pero no me importó, Harry Potter y Harry Evans eran míos, mi posesión. Así debía ser y así sería.
Tras morder aquellos labios una vez más me separé del muchacho, soltando su cabello y observándole detenidamente.
El chico respiraba entrecortadamente, resaltando su aspecto maltrecho y ensangrentado. Le miré de arriba abajo fijándome en como sus ojos a pesar de estar cerrados con fuerza temblaban con agitación. Su cuerpo también se estremecía, lo cual me complacía muchísimo. Así es como quería verle, doblegado ante mí.
Al ver aquel cuerpo castigado por mis acciones, no pude reprimir que una de mis manos se acercase a acariciar la inflamada mejilla del muchacho. En cuanto mis dedos la rozaron los ojos verdes del niño que vivió se abrieron de par en par y lo que pude percibir me fascinó. Aquellos orbes reflejaban ardor, lujuria y pasión en vez del esperado odio. Estaba claro que el chico no había padecido demasiado a pesar de la violencia de mis actos.
Pasee mis dedos suavemente sin dejar de mirar la cara del chico y tras varios segundos de sus labios se escaparon unos gemidos que me dejaron estático.
¿Qué ocurría? Sabía que Harry Potter no el tipo de persona que disfrutaría con esto, por eso mismo había decido actuar como lo había hecho.
De pronto recordé algo que podría explicarlo, la poción. Ahora me acordaba de que le di a Harry Evans una poción antes de irme, sino recordaba mal era el filtro de Pothos. Cuando decidí darle a Harry aquella poción, inyectada gracias a la serpiente, nunca pensé que esto ocurriría. EL filtro era poderoso en sí mismo, haciendo que la persona a la que se le administraba se sintiera atraída y fascinada por la que se la daba, pero ahora, sabiendo que el chico era mi Hocrux y que un pedazo de mi alma estaba en su interior, las cosas cambiaban.
El filtro era peligroso si se mezclaba con este tipo de magia y sino recordaba mal, el poder de la poción se intensificaría a niveles insospechados.
Sonreí macabramente ante ese pensamiento. Tenía una idea de cómo hacer que Harry aceptara su posición como mi esclavo y sirviente. Ahora solo había que ponerla en marcha.
Antes de una semana, Harry estaría tan desesperado que me rogaría clemencia. Y yo estaría más que satisfecho de otorgársela.
Pues nada, aquí se acaba el capítulo. Como ya he dicho el segundo capi lo tengo a más de la mitad, así que espero tenerlo preparado antes de dos semanas. ;) Intentaré recompensaros por todo el apoyo que me habéis estado dando.
De nuevo, gracias a todos por leer. Y si tenéis un ratito extra, dejad review. Aprecio muchísimo vuestros comentarios… ^_^
