¡Hola a todos! ¿Impresionados por lo rápido que he subido este capítulo? Ya os avisé de que estaba casi acabado. ^_^ Pero tengo una mala noticia, estas próximas semanas tengo exámenes en España (si, así de dura es mi vida, tras la temporada de exámenes en USA ahora me toca la de España), y muy probablemente no pueda actualizar en lo que queda de mes, quizás hasta la primera o segunda semana de julio.
En mi defensa he de decir que por lo menos os he dejado este capítulo como disculpa, qué es mucho más jugoso que los anteriores. Ya veréis cuando lo leáis.
Pues nada, como siempre agradecer a todos esos maravillosos lectores que me dejaron su opinión: Rachel-Potter, MAX, Laquesis, PrincessPanchali, Lobita22,Luna, Gha, Lia-175, PrincesaVampirica, Meredith B.V., Dafne10, Seleina, Himeno S.H., Ru.Q y ShirayGaunt. ¡Muchas gracias!
Y una pequeña advertencia, este capi tendrá non-con/violación, por tanto aquellos que no quieran leer algo que probablemente les cree un trauma, mejor que no lean este capítulo.)
Pues nada…¡A disfrutar!
Capítulo 3: Sometiendo al león
No sabía que me ocurría, no podía huir de aquel sentimiento que ahora me envolvía. Era incapaz de describir en palabras la sensación reconfortante y placentera que recorría cada poro de mi cuerpo, como si cada instante sin aquella caricia me hubiera hecho un hombre sediento y malnutrido que necesitaba ser alimentado.
Con las pocas fuerzas que me quedaban me era imposible luchar contra aquella sensación, contra las caricias que aquel ser horrible y cruel me proporcionaba. ¿Qué debía hacer? Sentía como si el resto del mundo no importara, como si lo único necesario fuera que él me siguiera tocando de ese modo tan cautivador.
"¿Disfrutas?¿Harry?" Oí como decía el señor tenebroso enfrente de mí. Su característica voz fría e inhumana se había tornado de algún modo más cálida y compasiva. Aun así, el hecho de oírla hizo que volviese en mí.
"No me toques." Dije intentando sonar lo más indignado posible. Me era difícil, cuando en verdad lo que deseaba es que aquellos dedos no se separaran ni un instante de mi piel.
"No veo que estés padeciendo, mi pequeño Hocrux." Comentó con burla.
De nuevo aquella palabra, que tantas veces había mencionado con anterioridad pero que no estaba seguro lo que significaba.
"No sé que me has hecho, pero sé que ahora mismo este no soy yo." Le respondí mordazmente.
Una carcajada escapó de los labios de Voldemort, quien me miraba con aquellos orbes carmesíes tan profundos.
"¿De verdad? ¿Y cómo has llegado a tal conclusión?"
Sabía que estaba jugando conmigo y eso me hacía enojar aún más. Hubo un silencio incómodo entre ambos mientras yo trataba de buscar una posible respuesta a su pregunta.
"No estoy seguro, pero sé que esto no es normal." Repliqué irritado. "No tengo duda de que tiene que ver con lo que me hiciste en el pasado. Sé que has sido tú, no trates de negarlo."
El señor tenebroso paró sus caricias y me cogió fuertemente por la mandíbula. "Ni se te ocurra darme órdenes. Ahora mismo, te tengo más sometido de lo que incluso yo creía. Te aseguro que es por tu propio bien si empiezas a comportarte como es debido." Dicho esto me soltó apartándose varios pasos de mí.
"¿Y qué piensas hacer sino me porto bien? ¿Aprovecharte de mí? Una parte de mí sentía miedo a qué eso fuera exactamente lo que haría, pero no pude frenar mi lengua cuando observé la furia con la que resplandecían sus ojos. "Dime, Voldemort. ¿Ninguno de tus mortífagos se quiere acostar contigo y es por eso que tienes que recurrir a abusar sexualmente de adolescentes?" Una mueca cínica se formó en mi rostro y no pude reprimir el gozo cuando vi la reacción que había conseguido crear en aquel monstruo.
"Estás jugando con fuego, Harry." Mi nombre pronunciado con aquella mezcla de odio y hostilidad me provocó un pequeño escalofrío. "Crees que aún eres dueño de tu vida, pero te aseguro que ahora sólo eres como mucho mi esclavo. Voy a hacerte sufrir hasta que grites pidiendo clemencia…" se acercó un metro más a mí dejando su cara a meros centímetros de la mía. "… Haré que llores de desesperación…" se movió lentamente hasta mi oreja izquierda "… y cuando me supliques que te mate, no te lo concederé. Te mantendré vivo para mi propia diversión y la de mis mortífagos." Tras decir esto se separó de nuevo y me miró a los ojos. "Por ahora te dejaré que descanses, porque pronto entenderás que estar lejos de mi presencia no es lo que en realidad deseas." Se separó unos cuantos metros más de mí caminando hacia atrás, por lo que nuestros ojos no se apartaron ni por un segundo.
"Te odio." Le grité tratando de expresar todo el rencor que sentía hacia él, pero aquel despreciable ser tan sólo sonrió y se giró caminando en dirección contraria.
"Nos veremos pronto, Harry." Fue lo último que dijo antes de salir de la celda y dejarme allí solo con mis pensamientos.
La sonrisa satisfecha que se había formado tras salir de la celda aún se podía entrever en mi rostro.
Habían pasado casi cuatro días desde mi último encuentro con el niño que vivió, pero ni siquiera la incesante ineptitud de mis mortífagos me había quitado el buen humor. ¿Qué podía decir? Tener a Harry Potter encadenado en una celda y a mi completa merced me llenaba de gozo.
Por una vez en la vida, tenía todo lo que deseaba: dominaba el mundo mágico, tenía a mis enemigos acorralados o esclavizados y aquel que había sido mi obsesión desde mucho antes de que yo me diera cuenta, estaba encadenado en mis mazmorras. ¿Qué más le podía pedir a la vida?
"¿Entonces que debemos hacer, mi lord?" Las palabras de McNair me sacaron de mis divagaciones.
"Matarlos a todos." Dije sin pizca de piedad decorando mi orden con una sonrisa cruel.
"Pero mi señor, no todos son muggles o sangre sucias." Oí que replicaba el estúpido de Crabble cómo si a yo tuviera que tener en cuenta su opinión.
Elevé mi varita y la apunté hacia él. "Crucio." Grité con irritación. Al impactar contra él la maldición provocó el efecto deseado, el mortífago calló al suelo gimoteando por el dolor. No tardé en liberarle de la maldición. Tras mi sesión con Harry, disciplinar a mis mortífagos ya no era tan divertido, por alguna razón deseaba que aquel a quién trataba de someter luchase, pelease al menos un poco, pero ninguno de mis seguidores se atrevería a ello, y eso me aburría.
"Recuerda con quién estas hablando Crabble." Le advertí mientras se levantaba con dificultad. A pesar de la falta de respeto con la que nuestro compañero aquí se ha expresado …" comenté con visible sarcasmo señalando al corpulento Slytherin "…es cierto que hay sangre limpias y mestizos, así que será mejor que hagáis una criba y separéis aquellos que valen de los que no. Luego añadirlos a la lista de esclavos y darles una utilidad. Expliqué. Seguidamente me giré de nuevo a mirar a McNair. "Bellatrix y tú seréis los encargados de llevar a cabo la tarea. No quiero errores." Les ordené con mi tono de voz más serio.
"No te fallaremos, mi lord." Respondieron ambos mortífagos.
Posé mi vista en ambos y asentí. "Eso espero." Tras unos segundos miré a los presentes esperando a que alguien sacara algún asunto más. "¿Algo más señores?" Dije al fin perdiendo la paciencia.
"No, mi lord." Oí decir a mi círculo de sombras.
"Entonces podéis iros." Les ordené. Todos los presentes se arrodillaron mostrando su respeto y sumisión antes de levantarse para salir de salón. "Espera Farrel, quiero hablar contigo." Dije llamando la atención de uno de los presentes.
Todos los otros mortífagos salieron de la sala dejándome a solas con Martin Farrel, uno de mis más antiguos sirvientes. No tardé en expresar lo que quería de él.
"Te di una tarea, así que dime, ¿Cómo va todo con Potter?" Tras mi pregunta pude ver como una sonrisa macabra se formaba en el rostro del que durante días había sido el carcelero del niño que vivió.
"Va bien, mi señor. Potter está recibiendo lo que se merece." Respondió aún arrodillado en el suelo.
Tras sus palabras me puse en pie caminando hacia él. "¿Te has atrevido a torturarle cuando expresé claramente que no quería que nadie le tocase?" Por alguna razón mi posesividad con el muchacho hacia acto de presencia. Tan sólo alguien tan dominante y perverso como yo se sentiría así por que alguien más torturara a su presa.
"No, mi señor. Nunca osaría desobedecer sus ordenes." Respondió con visible nerviosismo. "Pero es cierto que el chico está sufriendo de alguna manera. A veces cuando voy a llevarle la comida y hacer los hechizos básicos de higiene lo veo temblando, otras veces lo encuentro con fiebre o con sudores fríos y otras puedo notar su cansancio a causa de las pesadillas." Explicó rápidamente. "Pensaba que era debido a algo que la había hecho usted, mi señor."
Pensé detenidamente en las palabras del mortífago, así que Harry estaba sufriendo los efectos tan pronto. Me giré caminando nuevamente hacia mi trono y me senté moviendo mi capa con toda la majestuosidad que pude.
"Entiendo." Comenté con trivialidad. Ya sabes que quiero que me informes si ocurre algo inesperado."
"Por supuesto, mi señor." Respondió el mortífago con la cabeza gacha.
"Puedes irte." Le ordené al fin. Después de hacer una breve reverencia el hombre salió de la sala.
Lo que me había dicho Farrel era muy interesante. La poción junto con el Hocrux en el interior del muchacho hacía que la falta de contacto conmigo fuera realmente perjudicial para él. En el pasado nunca hubiera producido tales efectos, pero en ese entonces desconocía la naturaleza de mi relación con Harry Evans.
Ahora no podía más que jactarme de cómo todo se estaba desarrollando. Harry no duraría ni dos días más sin mi presencia y si continuaba así podría oír los gritos de desesperación desde mi suite.
Por alguna razón extraña tampoco quería llegar a tal extremo. Le daría otro día a Harry para pensar en su futuro y mañana por la tarde iría a visitarle. Estaba ansioso por ver cuál sería la reacción del muchacho al verme, si el odio le embargaría e intentaría negarse el placer de mi roce o si por el contrario la necesidad le obcecaría y se rebajaría a rogarme por un poco de indulgencia.
Fuera cual fuera ambas reacciones serían entretenidas y sumamente divertidas de observar.
Me sentía como si mi alma y mi cuerpo estuvieran sedientos y nada pudiera curarme de esa necesidad.
Desde ayer había sido incapaz de comer y de beber. Ni siquiera podía formar un pensamiento coherente sin caer en ese vacío que ahora tenía muy dentro de mí. ¿Qué me ocurría? Sin duda era culpa de lord Voldemort. ¿Pero porqué me sentía así? Era como si me faltara algo, como si necesitara desesperadamente algo que no estaba cerca de mí.
De mis ojos empezaron a caer unas lágrimas que no pude frenar. Por merlín, no podía aguantar este sentimiento de urgencia y ahogo que no me dejaba pensar. Cada trozo de mi cuerpo estaba en tensión, sufriendo sin poder descansar, gritando de angustia.
Y todo aquello sólo había empeorado desde hacía unos días. Mi mente había sido invadida por pesadillas que no podía recordar y la falta de descanso estaba haciendo mella en mí.
Por un momento, mi atención se fijó en una pequeña rendija por la que entraba un rallo de luz del precioso atardecer que era muy probable que nunca volviera a ver en persona. Aquel pequeño atisbo de luz, por muy lamentable que pareciera, era de lo poco que me proporcionaba un poco de calor.
Oí el sonido de la puerta de la celda que indicaba que alguien estaba entrando. No podía moverme de lo cansado que estaba y no me importaba lo más mínimo cuál de todos aquellos mortífagos sería el siguiente en reírse de mi deplorable estado. Me hallaba allí tirado, en la esquina de la celda sin siquiera elevar mi cabeza a pesar de que sabía que la persona que había entrado estaba caminando lentamente hacía mí. Podía notar los ojos de aquel estúpido clavados en mí, observándome con desdén, pero a pesar de mi malestar quería que sintiera lo poco que me importaba su presencia.
Cuando noté que la persona estaba a meros pasos de mí fue cuando noté aquel delicioso y seductor aroma. ¿Por merlín que era aquello?
A pesar del agotamiento elevé mi mirada para averiguar a qué o a quién pertenecía aquella fragancia atrayente que me cautivaba más y más con cada segundo que pasaba. Cuando mis ojos se posaron en aquellos orbes carmesíes lo último que pensé es en que conocía a su poseedor. Todo mi ser me empujaba a acercarme y alcanzar a aquella persona que necesitaba con tanta urgencia.
Mis piernas se pusieron en marcha levantándome con una rapidez de la que no creía que fuera capaz, y a pesar de que aún tenía una de ellas encadenada con unos grilletes de metal a la pared, me impulsé hasta pegarme a aquel cuerpo frente a mí.
No tardé en cerrar mis brazos tras su cintura y mi rostro quedó apoyado en aquel pecho que olía como el mismo cielo. ¿Por merlín, cómo algo podía sentirse tan reconfortante y familiar? Aquello era lo que había estado buscando desde que empezó todo mi sufrimiento, aquella presencia tan consoladora y amigable que hacía que toda mi alma se llenase de un gozo que nunca antes había sentido.
Tras lo que me pareció un minuto una mano cálida y grande se posó en mi pelo, acariciándolo con suavidad. Mis ojos se cerraron con fuerza centrándome en aquel sentimiento que me dejaba sin respiración y unos pequeños gemidos de placer escaparon de mi boca sin que fuera consciente de ello.
Con toda la fuerza que me quedaba intenté apretarme más aquella figura moviendo mi cabeza de un lado al otro hasta encontrar el punto perfecto donde descansar plácidamente. La mano paró durante unos instantes en los que yo intenté acercarme más y más a él y cuando hallé el lugar ideal donde colocarme, aquellos dedos maravillosos volvieron a su lugar acariciando de nuevo mis cabellos.
"Mi pequeño Hocrux." Dijo una voz que reconocí vagamente en el fondo de mi mente. Gritos de precaución fueron acallados por la magnífica sensación que destilaban los dedos largos y complacientes de aquel ser.
"Aahh…" Gemí con placer. Mi manifestación fue recompensada con una sensual caricia que empezó desde mi pelo, bajando lentamente por mi nuca hasta llegar a mi espalda. Al llegar allí aquella presencia me atrapó aún más envolviéndome en su calor. "Aaaah, sí, más.. Me oí decir con voz ansiosa y un poco ronca por la falta de agua.
Oí una pequeña risita pero no le di importancia, ahora lo primordial era que el ser que me tocaba no parase. "Por favor…" Fue lo único que pude decir.
El cuerpo que me abrazaba con fuerza caminó moviéndome con él hasta apoyarme contra la pared de la mazmorra. Una de las manos que había estado tras mi espalda subió hasta mi barbilla alzándola y dejando vía libre hacia mi cuello. No tardé en notar aquellos labios dulces y carnosos que dejaron una huella imborrable en mi piel.
"Aaaah… Aaaah… Gemidos de placer escapaban de mi boca sin control alguno, animando a aquel frente a mí para que prosiguiera.
Sus labios pararon durante unos segundos, subiendo unos centímetros y posándose muy cerca de mi oreja. "Dime pequeño. ¿Qué es lo que me darás a cambio por mi cooperación?" Aquella voz caliente me dejó temblando de necesidad.
"Por favor…" Me quejé apretándome más a él tratando de animarle a seguir. La figura tan sólo se rio brevemente y su respiración calida volvió a chocar contra el sensible lóbulo de mi oreja.
"¿No puedo hacer nada por ti sino me prometes que harás lo que te pida después?" La lengua de aquel ángel se paseó por mi cuello, lamiendo desde la clavícula hasta el borde de mi barbilla finalizando con un pequeño mordisquito travieso en la punta.
"Aaaahh… por favor… necesito…" Mis palabras salían entrecortadas, necesitadas, llenas de una urgencia que me aterrorizó.
"¿Qué es lo que necesitas Harry?" La voz sonaba sádica y perversa, haciéndome sufrir a pesar de mi visible necesidad, pero no me importó. Lo que sentía no me dejaba pensar en nada coherente ni siquiera a acceder a una pizca del control que muchas otras veces me había salvado.
"A ti." Dije al fin abandonando todo el control que poseía y cediendo toda mi voluntad.
De nuevo oí una risita al fondo de mi mente que sabía que pertenecía al ser frente a mí, pero la necesidad era tan grande, mi inquietud y mi desesperación eran insoportables hasta que por fin se me concedió clemencia.
Aquellos labios volvieron a posarse en mi cuello, lamiendo, mordiendo, marcando con cada roce y con cada beso cada centímetro de mi piel. Noté como mi ropa desaparecía, pero no me incomodó lo más mínimo, eso sólo significaba que ahora abría más lugar para que pudieran explorar aquellas magníficas manos.
Súbitamente fui girado y empotrado contra la pared. Un pequeño quejido escapó de mi garganta ante el brusco movimiento al que era sometido, pero cuando sus dedos volvieron a tocar mi piel toda mi concentración se centró en aquellas sensaciones. Nada existía más que aquel que me tocaba y aquel que era tocado. Estaba cegado por aquella niebla que me envolvía en las más maravillosas de las sensaciones dejando que me perdiera sin poder volver a mi.
"Eres mío, Harry Potter." Aquellas palabras intensas y posesivas me llenaron de un júbilo que no creía que fuera capaz de sentir.
"Sí… me oí decir sin saber exactamente a qué estaba accediendo.
Bruscamente sentí como mis piernas eran separadas y no me opuse lo más mínimo, mi mente estaba centrada en aquellos sentimientos que me dejaban sin habla.
"Mi pequeño Hocrux…" Le oí decir a mi espalda.
Entonces noté como sus manos me separaban las nalgas apretándolas con fuerza y cómo algo trataba de hacerse paso entre ellas. Me intenté mover para parar aquella acción tan invasiva, pero ni siquiera pude menearme ni un centímetro debido a la fuerza con la que me sujetaba.
Entonces fue cuando noté que aquella presión en mi entrada se hacía más y más brusca.
"Aaaahh…"Gemí esta vez con más dolor que placer.
Aquel miembro se estaba introduciendo en mí sin ninguna clase de compasión, haciéndose paso sin tener en cuenta nada más que sí mismo.
"No…." Oí que mi voz ronca y desgastada decía mientras aquella angustia se expandía por todo mi cuerpo.
"Voy a poseerte completamente, Harry." Susurró tras de mí. "Vas a ser sólo mío."
Y con una última estocada se introdujo en mí, arrancado un gritito rasgado de mi garganta que no podía hacer justicia al dolor que ahora sentía.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y aquellas manos que habían cesado sus caricias minutos antes, volvieron a mis hombros masajeándolos con dulzura.
"Mmm…" Gimoteé sintiendo aquel calor volver a recorrer mi cuerpo.
"Estoy dentro de ti, pequeño. Envuelto en todo lo que eres, tu calor, tu cuerpo, tu magia, tu alma..." Su voz me hechizaba como si yo fuera una serpiente de cascabel y él mi encantador. "Este es tu lugar, complaciéndome, dándome lo que me pertenece." Aquella boca deposito un suave beso en mi nuca que me hizo temblar. "Esto es lo que deseo y espero de ti, Harry. Tu sumisión y tu lealtad." Sus palabras quedaron perdidas en mi memoria cuando inesperadamente su miembro, que aún estaba enterrado dentro de mí, salió y se introdujo de nuevo.
"Por merlín…" Le oí decir tras de mí su voz infectada con placer.
Mi mente estaba embriagada por varias sensaciones que me impedían disfrutar del momento, por un lado la necesidad de aquel cuerpo, por otro lado el sufrimiento del mío y por último, aquel gozo que se adhería a mi alma con cada embestida de la bestia tras de mi.
"Mío…"le oía decir una y otra vez posesivamente con cada estocada.
El sentimiento de placer y dolor se combinaba sin control alguno, haciéndome dudar entre si suplicar por más o implorar que parara. Pero con todo el caos lo único que surgía de mi boca eran gimoteos lastimeros que no podía reprimir.
Tras minutos y minutos de frenesí noté como el cuerpo tras de mi se tensaba en lo que presagiaba sería el final. Con avidez, la mano de aquel ser agarro mi pelo jalándome hacia atrás dejando su boca a centímetros de la mía. No tardó ni dos segundos en eliminar aquella distancia y besarme con toda la pasión y la lujuria que una persona podía poseer.
Noté como su miembro explotaba dentro de mi, dejando su semilla en mi interior y eso provocó que también me corriera sin siquiera haber sido tocado antes.
Tras varios segundos rompió el beso y me dejó allí, perdido y destrozado, apoyado con la poca fuerza que me quedaba en aquella pared sucia y deplorable. Cuando sus manos me soltaron, mis piernas no me sujetaron y caí al suelo con lentitud. Mi respiración aún era errática, mostrando cuanto me había afectado todo aquello.
"Me alegra que hayas aprendido tu lugar." Oí que decía aquella voz fría y cruel que ahora, más dueño de mi mismo, reconocí en seguida.
Me giré a mirar a quién le había dado permiso para tomar mi cuerpo y mi alma, y no pude reprimir que más lágrimas cayeran por mi rostro cuando observé a lord Voldemort ante mí.
"¿Porqué me haces esto? ¿No te bastaba con destrozar mi vida?" Le recriminé con angustia.
Por primera vez, el señor tenebroso no se río ante mi desconsuelo, sino que se agacho quedando frente a mí. Cogiéndome de la barbilla me miró a los ojos.
"Era hora de que aprendieras a quién perteneces, Harry. Ahora no es sólo tu vida la que me pertenece, también es mío tu cuerpo y tu alma, y contra antes te des cuenta de ello mucho mejor para ti." Sus palabras se clavaban en mi corazón como agujas al rojo vivo, dejándome con aquel tormento que era mi vida.
"No…" Sollocé apartando mi cara y dejando más lágrimas agrias correr por mis mejillas.
La mano que antes, en mi confusión , me había parecido amable y cálida, ahora me parecía insoportable. A pesar de lo que mi corazón pensara, la sensación placentera volvió a recorrerme por mucho que intentara evitarlo.
"Ven aquí." Dijo Voldemort acercándome hacia él y abrazándome en un gesto tan insólito entre ambos que me dejó sin habla. No pude evitar que mi cara se inundara por las lágrimas y el llanto. Por uno momento ni siquiera me importó que aquel que me reconfortaba fuera el que había causado todos mis problemas.
"Ahora estás sólo, pequeño. Nadie te ayudará. Nadie vendrá a por ti. Soy lo único que tienes. Ríndete, ríndete y sométete ante mí." Aquellas palabras me tentaban. La calidez de su abrazo consolaba mi alma, pero sabía que aceptar aquello era entregar todo lo que era y eso sería el fin de Harry Potter.
En los brazos de aquel terrible ser intenté decidir mi futuro. Y allí, en esos brazos agradables y reconfortantes, cerré mis ojos y dejé que Morfeo me llevara con él.
Os lo creáis o no llevaba queriendo escribir este capi casi desde que empecé el fic. Así que no os podéis ni imaginar lo que me complace el haberlo acabado. Es una mezcla de lo que esperaría del monstruo que es lord Voldemort y del lado más humano de Tom.
Pues bueno, otro capi más… jeje… Antes de que me dé cuenta ya tendré el fic terminado. :P Lo cierto es que aún no tengo claro cuantos capítulos tendrá en total, pero probablemente unos ¿7? Todo depende de cómo escriba los capis y cuanto quiera narrar.
Pues eso, lo dicho arriba, tardaré un pelín más con el siguiente. Y nada, si tenéis un ratito extra podéis dejad review, que siempre me anima leerlos.
Nos leemos pronto,
Debauchi
