-Ojoloco.
-¿Qué?
-Ven a la boda, por favor.
-No. Estaré vigilando para que no pase nada.
-No va a pasar nada. No hace falta que vigiles.
-Me parece que no lo entiendes. Hay que tener puesta una alarma permanente...
-¡Alastor!
-¿Qué, Nymphadora?
-Para empezar, no-me-llames-así. Y..por favor, somos buenos magos. Sabremos defendernos. Es un día muy especial, y me gustaría que estuvieses allí.
Ojoloco se apartó de la chimenea y con un leve movimiento de varita, el fuego se apagó.
"No necesitamos protección. Muchos de los invitados son aurores, Alastor. ¡Y por si se te había olvidado yo también lo soy!"
Ilusos. Sin alerta permanente no hay protección.
La población se había vuelto idiota. Si no, no era normal todo lo que estaba pasando.
Se dirigió hacia las escaleras de la casa. Pero pronto corrió todo lo que pudo (si a andar con una pata de palo muy rápido se le puede llamar correr) cuando escuchó un salvaje Riing en el salón.
-¡Maldición!
Gruñendo se apresuró en averiguar qué era aquello que sonaba.
Riiiiing
Cada vez sonaba más fuerte aunque Moody no conseguía averiguar el por qué de ese ruido. Pero le sonaba de algo...
Ya nervioso, aunque poco tiempo había pasado, escuchó el silencio. El molesto sonido había parado.
Igual que el corazón de Igor Karkaroff.
—
-¿Qué dices? ¿Es en serio?
-Sí, pesado, yo también lo siento pero no puedo hacer nada.
-Algo podrás hacer -refunfuñó Remus.- ¿Pedir vacaciones? -dijo a la desesperada.
Tonks suspiró y se dejó caer en el sillón.
-Primero Harry no viene. Luego el tonto de Ojoloco..
-Cabezota.
-Las dos cosas - replicó ella. - Y ahora tengo que investigar la muerte de ese maldito idiota de Karkaroff. Voy a explotar - dijo casi gritando. - Y...¡no podemos celebrar la boda! ¡Por culpa de la investigación! - gritó entre sollozos.
Remus no sabía qué decir. Había vivido esa corta conversación durante toda la tarde y había intentado calmar a Tonks. Misión imposible. Él tampoco estaba muy bien pero intentaba disimular para no preocupar a su futura mujer.
-Todo va a salir bien.
-¿Eso crees? - le respondió Tonks dirigiéndole una mirada esperanzadora.
-No lo creo. Lo sé.
