Las ideas le venían solas a la cabeza. Ginny escribía cada vez más en un pergamino que se le estaba haciendo corto. Sabía que no podría enviar la carta pero no podía desahogarse en alguien. Tenía que desahogarse en algo.
Querido Harry:
Soy Ginny. Quiero que lo sepas con antelación para que no tengas que mirar la firma y estar con la duda de quién te escribe.
Remus y Tonks van a casarse. Ha sido una verdadera sorpresa pero nos ha hecho sonreir por un tiempo. Lo supimos hace unas semanas pero mi madre (bueno, no sólo ella, la mayoría de los mayores) no ha querido que vinieras. Se supone que es un peligro para ti que vengas por, ya sabes, el plan y todo eso. Así que tendré que esperar un poco más para verte.
Pero, el otro día, en una reunión que hubo aquí en la Madriguera donde se juntó lo que queda de la Orden, me pareció entender que Igor Karkaroff ha muerto. Bueno, yo supongo que no ha muerto, lo han matado. No entiendo muy bien si este tipo es importante para ti o algo pero como puede que sí te lo digo.
Además hay un problema con ese Igor. El ministerio va a hacer una investigación y Tonks, como es aurora, tiene que ayudar. Y claro, ella pensaba casarse, no investigar la muerte de un antiguo mortífago.
Te echo mucho de menos. No voy a olvidar nunca lo que pasamos este curso.
Ginny tachó la última frase. Suspiró, dobló el pergamino y lo guardó en un cajón donde había muchos más papeles. Todo cartas que nunca se había atrevido a escribir o cosas que nunca hubiera dicho. Cerró el cajón con una pequeña llave y salió de la habitación.
-¡Moody! ¡Eh, Moody!
Ojoloco paró su rápida marcha y miró hacia atrás para ver quién le llamaba.
-¿Arthur?
-Ojoloco, ¡no has venido a mi oficina desde el lunes y te dije hace una semana que vinieras todos los días para presentarme informes!
-¿Presentar informes sobre qué?-gruñó él un tanto molesto.
-No me digas que no...leíste...el...
-El...
-¡El mensaje! ¡Te-mandé-un-mensaje!
-¿Qué es eso?
Arthur se desesperó.
-Te lo expliqué hace un mes o así. Te dije lo que era un felétono, bueno, teléfono-respondió, como si le costara hablar.- Y no te lo voy a volver a explicar ahora. Estás muy despistado últimamente.
-¡Tonterías!-le dijo Moody, aun sabiendo que lo que decía era verdad.- Y ya que no me enteré por los dichosos mensajes.. ¿me puedes explicar lo que está pasando?
-Pues..Igor. Lo que pasa es Igor Karkaroff.
-¿Qué te ha pasado? -le preguntó nerviosa Molly a su marido, viendo que venía con la cara roja y con el semblante serio.
-Ojoloco. Está más estúpido de lo normal. Y mira que es difícil. Está muy arisco con Tonks y Remus, mas bien, con todo el mundo. Y parece ser que no se había enterado de la muerte de Karkaroff. Ya sabes que a él no le caía demasiado bien, ni a nadie pero lo suyo era especial. Y cuando se lo he dicho se ha puesto furioso y ha empezado a insultar a todo el mundo, al misterio, a la magia...se ha vuelto loco de verdad. No sé que le pasa.
-¿Y si...?-preguntó Molly asustada.
-¿Y si qué, Molly?-preguntó exultante Arthur.
-¿Y si...? ¿Y si el propio Ojoloco lo ha matado?
-No es posible.
-¿Por qué no?
-Estamos hablando de Alastor, Shackelbolt.
-Un mago más, un sospechoso más.
-No tienes pruebas.
-Y tú no tienes nada que pruebe que no lo ha matado él.
-En ese caso cúlpame a mi también.
-Arthur, estabas en el ministerio, vi como le enviabas el mensaje a Moody.
Arthur le miró inquisidoramente. ¿Ese era el verdadero Kingsley? Parece que les da un ataque de doble personalidad a todos.
-Eh.
-Dime, Weasley.
-¿Eres tú, en serio?
-¿Cómo que si soy yo?
-No sé, es que estáis distintos. Moody...y tú.
-No sé de qué hablas, Weasley. Tú también pareces cambiado.
-¿Yo?- preguntó Arthur extrañado.
-Sí, tú. Ya no sabes reconocer a un amigo.
