Eran las 8 de la mañana y la Dulce Princesa sintió un golpe en el techo. Rápidamente se despertó y todavía algo soñolienta pudo ver a Marceline pegada en una esquina de la habitación tratando de evitar los tímidos rayos de sol que se asomaban por la ventana de la chica rosa.
- Was machst du, Marceline? - preguntó. - Es muy temprano, vuelve a la cama - dijo PB con los ojos cerrados dejando notar un cansancio increíble.
- Bonnie, olvidaste juntar las cortinas anoche! - gritó Marceline algo alterada.
- Ups, lo siento! Se me olvidó completamente - dijo Bonnibel mientras daba un salto de la cama para ir a evitar que el sol se asomara.
- Tan increíble fue anoche que lo olvidaste? - dijo pícaramente la vampira mientras abrazaba a la princesa cuando esta dejó el cuarto completamente oscuro.
- Puede ser - dijo la princesa y comenzaron a besarse ardientemente.

Flame Princess despertó muy temprano en la mañana, dispuesta a hablar con Marceline, por lo que rápidamente se alistó y al salir se encontró con Finn.
- Hola princesa, como estás? - dijo Finn con tono amistoso.
- Finn! Que haces tan temprano por aquí? - preguntó la chica de 14 años intentando esquivarlo, pero Finn le cortaba el paso.
- Necesitaba verte, es que ayer estuviste actuando muy rara y necesito saber si algo malo pasa conmigo. - dijo Finn un poco apenado.
- Contigo? Pero si no ocurre nada malo contigo, es solo que...ayer...ayer no me encontraba muy cómoda con toda esa gente discutiendo. Me ponen de mal humor - replicó la princesa.
- Bueno, si quieres podemos vernos otro día - dijo Finn dándose la vuelta.
- No, no. Yo solo iba a dar un paseo, acompáñame que no quiero ir sola - dijo respirando profundamente la Princesa.
- Claro! Será un placer - dijo Finn mientras caminaba junto a ella.
No era precisamente lo que tenía en mente, pero no podía ignorar a Finn por más que quisiera ir a ver a Marceline. No sería correcto dejar de lado a su novio por culpa de sus caprichos amorosos.

Marceline salió temprano del Palacio de la Dulce Princesa ya que afortunadamente el día se nubló. Lo único que quería era descansar y dormir por el resto del día, así que fue flotando lentamente hasta su cueva. Tomó las llaves, abrió la puerta sin energías y en medio de la sala de estar estaba Flame Princess. Estaba hecha una furia:
- DONDE DEMONIOS TE HABÍAS METIDO?! - gritó enérgicamente FP.
- Qué? Pero que diabl...? - se sintió ofendida la vampira. - Emm, estaba...estaba , fui a atormentar a unos aldeanos - dijo Marceline sorprendida por la fiereza de la chica.
- Te he esperado 3 malditas horas! - gritó nuevamente convirtiéndose en una gran llamarada de fuego que iluminó toda la sala. La pesadilla de Marceline se había hecho realidad.
- Eh, llamita? Cariño, puedes calmarte? - dijo consternada la Reina.
- NO! Cómo te atreves a engañarme con esa...con esa tonta de Bubblegum? - dijo Flame Princess casi rompiendo en llanto. Era posible que pudiese llorar? De seguro Marceline no quería ni averiguarlo.
- No es eso, no es lo que tu crees, Flamita - dijo Marcie intentando calmarla. - No sé de donde sacas esas ideas, que imaginación tienen las chicas hoy en día, no? - explicó Marceline riendo nerviosamente entre dientes.
- Crees que no noté cuando Mentita llevaba todas esas cosas rojas al cuarto de Bubblegum? Crees que no sé que te estas acostando con ella?! - gritando una vez más.
- Qué? Q-Qué acabas de d-decir? - replicó Marceline con voz nerviosa.
- Acaso ya te aburrí? No quieres verme más? - dijo la Princesa de Fuego volviendo a su forma normal. - La prefieres a ella porque es más madura que yo? Es eso? - gritó la chica.
- No, es que...yo salía con ella antes de conocerte. De hecho, sigo saliendo con ella...oficialmente - dijo Marceline bajando la mirada. Definitivamente no podía terminar con la Princesa de Fuego, no de esta manera y menos si sentía mucho por ella.
- Salías con...ella? Desde antes y no me lo dijiste? NO VUELVAS A HABLARME MÁS! - dijo completamente ofendida FB.
- Si, qué querías que te dijera cuando te conocí? Hola! Soy Marceline, la Reina Vampiro que salía con un tonto llamado Ash y ahora con Bonnibel Bubblegum. Y más encima decirlo frente a Finn y Jake? No podía - explicó la vampiresa. - Además tú sigues saliendo con Finn y yo jamás te he pedido que termines con él para tu información.
Tenía razón, Flame Princess no podía ser tan descarada y pedirle que terminara su relación con su enemiga si ella misma no terminaba la que tenía con Finn. Así que se limitó a tranquilizarse.
- Solo respira profundamente, bueno? - dijo desesperada Marceline que buscaba calmarla de cualquier modo.
- Ni pienses que terminaré contigo...creo que...que te demostraré que soy mejor que esa engreída. - terminó por decir la Princesa del Reino del fuego mientras se acercaba lentamente a Marceline.
- Quieres que vaya a ver a Flambo? - dijo sorprendida la vampira.
- Inmediatamente - dijo seductoramente la princesa mientras subía a la habitación de la vampiresa.
Marceline consiguió velozmente que Flambo le pusiera el Escudo Protector porque estaba impaciente por hacer suya a Flame Princess. Recordó en ese instante que Finn había definido a la chica como apasionada e intensa...Marceline sabía que ella era mucho más que eso y no podía esperar a recordar aquellos actos que se consumaban por lo menos 1 vez por semana. Le encantaba estar con Flame Princess, a pesar de lo temperamental que podía ser. Pero por alguna extraña razón, la vampiresa se dejaba atrapar por los encantos de la joven princesa y llegaba a hacer todo lo que ella le pidiese. No ocurría lo mismo con PB que al final era la Dulce Princesa la que terminaba cediendo a sus peticiones.
La chica vampiro finalmente llegó a su casa y subió al segundo piso donde Flame Princess la esperaba recostada sobre la cama y se abalanzó sobre ella con agilidad para invadirla en besos y caricias, mientras Flame Princess reía traviesamente. La chica no era tan inocente como uno pensaría , ni siquiera se compara con la ingenuidad de la Dulce Princesa y eso es lo que más le atraía a la Reina.
- Adoro tus besos. - decía la joven princesa mientras intentaba tomar algo de aire.
- A mí me encantan los tuyos, son muy cálidos, amorcito - respondió Marceline sin dejar de besarla en el cuello mientras FP la abrazaba con fuerza y se dejaba dominar por la vampiresa.
Anteriormente con suerte se podían ver una sola vez por semana, pero luego de ese encuentro se volvió habitual , se veían todos los días y Flame Princess tuvo que cancelar varias salidas con Finn para ir al hogar de la Reina Vampiro o encontrarse en el bosque. En la mente de la ardiente princesa solo había una persona: su querida Marceline.
La vampiresa por su parte había dejado de visitar a Bubblegum con regularidad, pero poco se dio cuenta de esto la Dulce Princesa que estaba tan atareada con los problemas que surgían diariamente en su Reino y tampoco le pedía explicaciones a su novia.
- Por qué no me llevas a tu casa y me cocinas algo? Que tal mañana? - preguntó interesada Bonnibel que abrazaba amorosamente a la vampiresa en su propia cama.
- Ma-mañana? Emm, no puedo, tengo cosas que hacer - dijo Marcie mientras la soltaba.
- Qué tienes que hacer? Es decir, ni siquiera tienes un Reino que gobernar o gente que mantener - dijo Bubblegum algo extrañada.
- Si, pero...hey! Podría dirigir la Nocheósfera si quisiera. Y bueno, tengo muchas cosas que ord... - su voz se detuvo porque Bonnibel se le acercó demasiado y comenzó a olerla.
- Estuviste incendiando árboles otra vez? Marceline, ya hablamos de eso la otra vez y sabes lo que pienso de hacer destrozos. - dijo PB regañándola. Ella sabía que a veces Marceline desataba su furia ensañándose contra esos pobres árboles, pero no era su culpa, ver a esos árboles siendo consumidos por las llamas relajaba de alguna manera a la incomprendida vampira.
- He estado pensando en muchas cosas, eso es todo. - suspiró Marcie mientras miraba hacia el techo.
- Y cuál es la razón esta vez? Finn ya no coquetea conmigo y no has visto a tu papá, por qué estas enfadada? - preguntó curiosa la princesa.
- Cosas que a veces recuerdo, no tiene importancia. - dijo desinteresada Marceline.
No podía contarle que la estaba engañando con Flame Princess, conociéndola, no solo ocasionaría que la Dulce Princesa jamás le dirigiría la palabra sino que también le contaría a Finn como manera de venganza.
Bonnibel nunca ha sido una mala persona, ni menos vengativa, pero no toleraría una infidelidad por parte de Marceline, quién ya tuvo problemas una vez porque la princesa pensó que le estaba coqueteando a la Princesa Salvaje en una fiesta que habían organizado hace varios meses atrás y vaya si que se enojó. En esa misma fiesta estuvo Flame Princess y perfectamente Marceline recuerda que fue en aquella situación donde le prestó interés a la joven.