En este capítulo nos introduciremos en los recuerdos de Marceline...
Cierto día Marceline había ido a casa de Finn y Jake para salir un poco de la rutina cuando los chicos le presentaron a Flame Princess, a la que Finn ya llamaba su novia.
Marceline que se dignó a reír y no le tomó mucha importancia a la noticia:
- Cómo que novios? No son demasiado jóvenes para estas cosas? En todo caso, quién le cambia los pañales a quién? - dijo la vampiresa flotando mientras reía a carcajadas.
Flame Princess se enfureció, pero Finn la detuvo. Mientras Jake respondió:
- No le veo la gracia, Finn tiene derecho a ser feliz y su relación es tan verdadera como la que tengo con Lady Rainicorn - dijo mientras sus ojos brillaban.
- Si, lo que tú digas - comentó Marcie mientras se sentaba en el sillón. - Supongo que Bonnibel ya sabe de esto, no? - preguntó.
- Si, aunque no se enteró de una manera muy agradable, pero ya lo sabe. - dijo Finn acordándose de la vez en que su beso con Flame Princess casi ocasiona un terrible desastre. Pero Bubblegum no puso mayor oposición a la relación luego de eso.
- Me alegra por ustedes chicos, felicidades a la feliz parejita de infant...es decir, novios - dijo la Reina mientras se iba yendo por la ventana.
- Espera! A dónde vas? Pensé que venías a visitarnos. - dijo Finn asombrado.
- Si, pero ya lo he hecho, no quiero arruinar la privacidad. Hasta luego, chicos! - dijo saliendo finalmente de la casa.
La noticia era espléndida, no tendría que lidiar nunca más con que Finn le estuviese haciendo ojitos a su novia y se evitaría todas esas peleas por culpa de eso. Pero ahora debería concentrarse en qué vestido usar para la estúpida fiesta que había organizado Bubblegum, nunca le gustaron los lugares llenos de gente y prefería el silencio y la soledad, pero su novia le había rogado que fuera porque toda la Realeza debía ir, al menos los más jóvenes y sabía que su novia se había esmerado en organizar todo perfectamente. Un error no podría ser tolerado y sabría que PB no se lo perdonaría si la dejaba plantada en el evento. Definitivamente no tenía opción.
- Es una lástima que PB no quiera demostrar que estamos saliendo. - pensó tristemente Marceline. Ocultaba siempre sus sentimientos, pero nunca estando con Bubblegum. - Y todo porque no quiere ser juzgada por nuestros amigos, como si a ellos les importara! - dijo la vampiresa en voz alta mientras sacaba su vestido del closet y lo tiraba a la cama.
Iría con un vestido rojo muy sensual y con una delicada corona cubierta de diamantes y plata, cosa que PB se muriera de ganas de estar todo el tiempo con ella por lo hermosa que se veía. - Jajajaja, definitivamente sufrirá. - dijo riendo malvadamente.
Llegó el día de la fiesta y todo el mundo aprovechaba de contar todo tipo de cosas, mientras algunos bailaban, pero cuando llegó Marceline todos los ojos se centraron ella. Se veía simplemente maravillosa y radiante. Tanto que incluso opacó a la recién integrada: Flame Princess. Todos querían desesperadamente hablarle a la vampiresa, por lo que dejaron de prestarle atención a la pequeña princesita. Bubblegum estaba sombrada y no le quitaba los ojos de encima a su novia, por lo linda que se veía y para que nadie se le insinuara.
- Marceline, querida! Te ves espectacular - dijo una que otra princesa.
- El vestido combina perfectamente con su esencia vampiresca - comentaban muchos.
- La hace ver tan malvada y sexy a la vez. - dijo el Rey Hielo, que recibió una bofetada por parte de la Reina Vampiro.
Hasta Finn se le quedó mirándole, pero Jake le pegó un codazo porque Flame Princess lo miró muy feo y tuvo que hacerse el tonto.
Por supuesto que Marceline llevó su bajo hacha y se puso a tocar y cantar durante la fiesta, así que todos estaban encantados con ella. Pero llegó un momento en que Finn ,mientras observaba a Marceline, derramó su bebida sobre Flame Princess y a esta le dolió muchísimo:
- Oh por Glob, lo siento, lo siento! - exclamó mientras intentaba calmar a la joven.
- Eres un idiota! Hasta tú estas hechizado por esa tipa! - le gritó, pero Finn no oía lo que decía por todo el ruido:
- Qué? Que te duele la tripa? No te oigo, hey! A dónde v...?! - le dijo Finn cuando la chica abandonó la fiesta y se escondió de él mientras este la buscaba entre la gente.
Marceline quien había notado el pleito mientras tocaba, fue flotando cuidadosamente hasta llegar a la ofendida chica de fuego:
- No te gustan mis canciones? - dijo Marceline en tono burlesco.
- Cállate, eres el foco de atención y más encima hasta Finn se distrajo por tu culpa. - expresó la chica de fuego.
- Hey tranquila! Finn es mi amigo, nada más. - mencionó la rockera.
- Déjame en paz, no quiero hablar con nadie y menos contigo! - le gritó FP.
- Pero qué te he hecho yo?, Dios! No sé como Finn se pudo fijar en una chica tan amargada como tú. - dijo sacándole la lengua infantilmente.
- QUÉ HAS DICHO? - replicó FP empezando a sacar sus llamaradas.
- Uuuh,de verdad te prendes con lo que digo? Jajajjaja - dijo la vampiresa acercándosele inapropiadamente.
- Q- Qué? No te me acerques, p-podría quemarte! - expresó la joven muy nerviosa mientras volvía a su forma normal.
- Quemarme? Con la llama de tu amor? - sonrió pícaramente la vampiresa.
- N-no me refería a eso...qué pasa contigo? - dijo extrañada la chica.
- No te sorprendas, cariño. Siempre soy taaan directa. - declaró a la Princesa del Fuego y se puso a flotar alrededor de ella.
La Princesa del Reino del Fuego se quedó sin habla, no era común que una persona tomara sus amenazas con cierta ironía y menos aún hacerla sentir de esa manera: como una tonta. Normalmente la gente le obedecía e intentaba apaciguar el carácter tan complicado de la chica, pero esta vampiresa se reía de ella. Eso le agradaba de alguna manera, la hacía sentir diferente así que se ruborizó, pero se dio cuenta de que la vampiresa la miraba con cara de curiosidad e intentó hacerse la enfadada nuevamente.
- Emmm, volveré a la fiesta si no te importa, chica fósforo - dijo Marcie apuntando hacia atrás con el pulgar.
- No te v...haz lo que quieras. - habló la princesita intentado hacerse la desinteresada.
- Eres muy obstinada, eh? - dijo la vampira riendo en voz baja.
- Y tú una desubicada! Nno sé qué te crees con eso de reírte de los demás, yo en tu lug...- y su voz se fue apagando porque Marceline le dio un beso en la mejilla.
- Auch! Glob, si que quemas...pero supongo que valía la pena arriesgarse, no es cierto mi ardiente princesa? - dijo Marceline mientras le guiñó un ojo.
- P-Pero, pero... - replicó Flame Princess mientras intentaba recuperarse de lo impactante que había resultado la situación.
- Nos vemos luego, Flamita! - exclamó la Reina Vampiro mientras se reía y se alejaba volando.
A la vampira le agradó la chica de fuego, ya no pensaba que era una pesada, sino que era una incomprendida con un temperamento terrible y difícil de manejar. Se preguntó como lo haría Finn para manejar la situación, mientras intentaba imaginarse la situación y una sensación rodeó su cabeza: celos.
- Imposible que un chico tan tranquilo como él tenga a una chica tan interesante como novia. - pensó seriamente Marceline que se relamió los labios por la quemadura.
Quería regresar a hablar con la princesa, pero no podía perder más tiempo porque de seguro Bubblegum ya había notado su ausencia. Decidió escabullirse entre la gente y se puso a hablar con la Princesa Salvaje como si llevasen horas conversando.
Hablaban de lo que sea y Marceline reía como una loca para evitar su nerviosismo hasta que PB apareció:
- Aquí estás! Te estuve buscando por todo el Palacio - expresó la Dulce Princesa al mismo tiempo que la tomaba del brazo.
- Si, es que la Princesa Salvaje es muy divertida. - mencionó Marcie aún riendo.
- Nos disculpas un momento, princesa? - dijo Bubblegum educadamente y de manera cordial.
- Claro! - respondió la Princesa Salvaje mientras bebía champagne. PB se llevó a Marceline a un rincón, parecía bastante molesta:
- Qué crees que haces?No es gracioso. - preguntó Bonnibel con los brazos cruzados.
- No he hecho nada malo. - afirmó la chica vampiro.
- Piensas que porque no podemos mostrar que somos pareja, tienes que vengarte de mí? - replicó Bubblegum muy seria.
- No, que acaso no puedo hablar con otras personas? Porque tú estas muy ocupada con tu fiestecita perfecta y ni te interesas por mí. - se burló Marceline, pero hablando seriamente.
- Tengo una imagen que dar, soy un ejemplo para mis... - no alcanzó a decir PB.
- Uuuy mis súbditos! Tus estúpidos vasallos reales o mejor dicho bufones. - manifestó la Reina mientras le ponía mala cara a su novia.
- No entiendes lo que es dirigir un Reino. - respondió la Dulce Princesa.
- Tú no entiendes lo que es estar sola todo el tiempo y fingir que nada ocurre entre nosotras. Me largo de aquí - y diciendo esto la chica vampiro se transformó en un murciélago y se fue por los aires antes de que Bubblegum dijese una palabra.
