Recordaba la vampiresa que ese fue uno de los peores y al mismo tiempo uno de los mejores días de su vida. El peor porque había peleado con su novia y no se habían hablado por un mes luego de ese incidente, pero el mejor porque conoció un poco mejor a su nuevo interés amoroso. Luego de la fiesta se habían topado un par de veces cerca de la casa de Finn hasta que Marceline empezó a visitarla a escondidas y ahí comenzaron a tener algo.
- Siempre tan pensativa. - dijo Bubblegum mientras le acariciaba el cabello negro a su novia.
- Si, solo estaba acordándome de que debo arreglar el maldito amplificador. - dijo Marcie ya más centrada.
- Te ayudaré con eso, pero prométeme que no quemarás más árboles. - le rogó su novia.
- De acuerdo. - aseguró la rockera.
La puerta de abrió abruptamente y Mentita anunció: - Su Majestad,la necesitan urgentemente en el Gran Salón. Se trata de la Princesa Grumosa otra vez.
La Dulce Princesa se levantó de la cama y acompañó a Mentita no sin antes despedirse de su vampiresca novia con un beso. Marceline que ya se había acostumbrado a estas interrupciones, tomó una sombrilla y se dirigió a casa de Finn que estaba solo.
- Dónde está Jake? Salió con Lady? - preguntó Marceline distraída mientras jugaba con Beemo.
- Algo así...hey, qué cuentas? Hace mucho que no nos vemos, bueno excepto esa vez en que te vi con... - dijo Finn sin querer terminar la frase.
- Ah, cierto! Pues todo va bien con Bubblegum...no me quejo. Qué hay de tu chica? Cómo se llamaba? Princesa Candelabro? - fingió inocentemente la Reina.
- Flame Princess! Si, emm, no sé que le pasa últimamente. - murmuró Finn apenado.
- A qué te refieres? Es que ya no se besuquean como antes? Jajaajajaj - rió la vampira.
- No, no es eso. Ni idea que será, pero ya no me cuenta nada. - respondió Finn ya más preocupado. Marceline empezó a sentir culpa, después de todo ella era la causante del dolor de su amigo, pero que podría hacer? Por más que hiciera sentir mal a Finn no podría dejar a la divertida Flamita.
- Por qué no intentas, no sé, invitarla a salir a más sitios o a algún lugar interesante? - expuso Marcie intentando animar al pobre chico.
- Hago todo mal. - contestó Finn casi al borde de las lágrimas. La chica odiaba verlo así.
- No es cierto, tu sabes lo extraña e histérica que es. - manifestó la chica mientras abrazaba a su amigo.
- Si, pero no creo que sea mala. No creo que sus intenciones sean las de hacerme sufrir , pero...y si solo me usó para tener una excusa y salir del Reino del Fuego? - preguntaba Finn a la vampiresa.
- Usarte? Pero Finn si tú la fuiste a buscar...técnicamente Jake lo hizo por ti, pero es otro asunto. Lo importante aquí es que necesitas esperar que ella se abra a ti.
- Esperar a que ella me lo cuente dices? - preguntó Finn dudoso.
- Exacto, las relaciones se basan en la confianza. Es la base principal de una relación exitosa. - replicó la chica.
- Vaya, no había pensado en eso, aunque puede tardar un poco. - expresó el joven.
- Si, qué clase de consejo esperabas de parte de la Diosa de la Experiencia, tontito? - dijo orgullosa la sabia vampiresa.
- Jaja, bueno si tú lo dices supongo que debe ser verdad. - dijo Finn un poco más alegre.
- Claro que es verdad! Que tal si te echo una partida en los videojuegos? - dijo Marcie mientras tomó a Beemo.
Jugaron toda la tarde con Beemo y luego Jake llegó para unirse. Al final del día la chica volvió a su hogar e invitó a Flame Princess a pasar la noche:
- De verdad quieres que cocine esta vez? - dijo Marceline toda inquieta porque cocinar no era su fuerte. Por qué necesitaría cocinar una chica que solo absorbe el color rojo?
- Obvio, quiero ver como te las ingenias, cielo. - dijo FP riendo.
No podía negársele así que tomó un viejo libro de recetas y fue mezclando ingredientes:
- Esta tarde estuve con Finn, no está muy bien que digamos. - dijo Marceline mientras se manchó la ropa con un poco de harina.
- Ah si? De que hablaron? - consultó sin preocupación alguna la princesa.
- De ti...no está muy contento contigo porque presiente que hay algo que estas escondiéndole. - dijo Marceline revolviendo la masa.
- Ni se lo imagina. - comentó la joven.
- No seas tan dura con él. - manifestó la vampiresa.
- No tienes por qué defenderlo tanto, Marceline. - se alteró FP.
- Es mi amigo. - respondió Marcie.
- Tu amigo? Y te acuestas con su novia? Vaya amistad la de ustedes. - rió Flame Princess burlona.
- Tú...tú tienes la culpa de todo esto! Debiste haberte quedado encerrada en tu maldito Reino. - gritó Marceline tirando el cucharón de madera al piso.
- Yo? Pero si...piensa lo que quieras! - gritó la joven de fuego. - No puedes negar que te gusta todo esto tanto como a mí. O vas a negar que tu relación con Bubblegum ya te estaba aburriendo? - respondió con toda seguridad Flame Princess.
Y justo antes de soltar una palabra, Marceline se calló. La princesa tenía razón, se estaba cansando bastante hasta que ella llegó...ahí las cosas se tornaron más interesantes. Toda esta relación secreta la hacía salir de la rutina y nunca se aburría con esta chica de fuego a quien hace enojar y reír a su voluntad.
La Reina cubrió de harina a la princesa y ésta le respondió lanzándole un vaso que por suerte no le llegó a la vampiresa.
- Hey! Eso es peligroso! - dijo Marceline tomando el cucharón de madera y lanzándoselo a la chica. Pero este al hacer contacto con ella se convirtió en cenizas.
- Wow, podría asar malvaviscos contigo! - confesó la vampiresa.
- Cierra la boca, no es divertido. - dijo FP mientras le lazó un huevo a la cara.
Marceline se limpió la cara e intentó tomar otro huevo y tirárselo a la chica, pero justo la puerta de la cocina se abrió y le cayó a Finn.
- Finn! Q-Qué estás haciendo aquí? - preguntó sorprendida y nerviosa la chica del fuego.
- Vine a devolverle la chaqueta a Marceline, qué haces tú aquí? - dijo Finn rascándose la cabeza y limpiándose. - Pensé que se odiaban, chicas. - agregó.
- S-Si, es decir no. A veces hablamos un poco y hoy emm...me estaba preguntando...emm como hornear muffins, si, muffins. - dijo Marceline intentando limpiar el desastre que habían dejado en la cocina las 2 chicas.
- Exacto, muffins! Adoras los muffins, cierto Finn? Es genial que justo estés aquí! - exclamó FP riendo cínicamente.
- Claro! Me encantan! Increíble que se estén ayudando mutuamente aunque no sabía que Marceline pudiese cocinar. - dijo Finn riendo alegre.
- Hey! No ofendas, enano. - respondió la chica vampiro mientras limpiaba el piso.
- Yo te ayudo! - dijo Finn abriendo el armario de las escobas y se encontró con Flambo que estaba guardado en un recipiente de vidrio entre medio de las escobas.
- Q-Qué diablos? - se dijo el héroe. - P-Pero, por qué Flambo estaría...? - pensó internamente Finn hasta supo la respuesta. Eso explicaba por qué su novia estaba tan esquiva con él y nunca estaba en su casa, explicaba por qué Marceline le dio el consejo de como tratar con Flame Princess porque perfectamente sabe cómo lidiar con ella. Y lo peor de todo es que la razón del extraño comportamiento de FP en la Reunión Real...era porque debió haberse dado cuenta de que Marceline estaba en el Palacio. Qué podría hacer? Marceline era su amiga, pero sabía lo cruel y egoísta que podía ser a veces, después de todo es parte de su naturaleza vampírica. Ni siquiera a él se le había ocurrido lo de Flambo, qué ingenuo y pensar que todo este tiempo estuvo usando aluminio porque Jake no quería pedirle más favores a Flambo.
Necesitaba tiempo para pensar las cosas, pero no podría llegar a la cocina fingiendo que nada pasaba. Debía actuar y rápido, costase lo que costase. Si quería a su novia de vuelta tenía que ser un héroe por más eso significase pelear con su mejor amiga.