Flame Princess observaba tiernamente a Marceline mientras sacaba los muffins del horno. Le incomodaba que Finn estuviese en la casa porque la ponía nerviosa y quería evitar todo tipo de alteraciones. Justo cuando pensaba que todo estaba saliendo bien apareció Finn a la entrada de la cocina sosteniendo su espada y mirando hacia el suelo.
- Con que se estaban burlando de mí todo este tiempo? - declaró el chico con toda calma.
- N-No sé a qué te refieres? - se hizo la tonta FP.
- Finn, no hice ninguna broma sobre ti o algo...por qué no sueltas tu juguete y vienes a comer muffins? - preguntó Marceline que al parecer captó la situación.
- Por qué tendría que comer muffins con unas MENTIROSAS Y SUCIAS RATAS COMO USTEDES?! - elevó la voz el héroe. - Vi a Flambo encerrado! Sé lo que significa!.
- Finn, puedo explicarlo. - dijo Flame Princess asustada, nunca lo había visto así.
- Tú no me digas nada que después hablaremos, mi problema es con Marceline! - dijo ahora mirando a la vampira - Creí que eras mi amiga! - señaló Finn a la vampiresa con su espada.
- Qué quieres que te diga? Que lo siento mucho? No puedo y adivina qué? NO ME ARREPIENTO! - gritó la vampira mientras empujó a Finn por la ventana dejándolo fuera de la casa.
- No lo lastimes, por favor. - le rogó Flame Princess a la vampira mientras miraba horrorizada sin saber qué hacer.
- Tranquila, esto ya se veía venir. - dijo Marceline mientras salía de la casa para seguir maltratando al muchacho que ya se había subido al tejado para atacarla por detrás, pero fue detenido por los reflejos de la chica que lo golpeó al darse la vuelta botándolo de espaldas.
- Qué ocurre Finn el humano? Dejas que una simple chica te golpee? - rió demencialmente Marceline acercándose al muchacho que estaba tirado en el suelo.
- Atrás, demonio infernal! - dijo Finn mientras intentaba darle un golpe con la espada, pero la vampiresa la tomó por el filo y la lanzó lejos.
- Me halagas, chico! Por qué no te vas a casa a jugar con tus soldaditos? - dijo la vampiresa en tono despectivo mientras le agarraba el gorro.
Estaba solo, no podía contar con la ayuda de Jake porque ni le dijo donde estaría. Era un combate inútil, jamás la venció antes y menos podría ahora que estaba completamente indefenso.
- Estás llorando, Finn? - dijo Marceline, pero esta vez lo tenía sujeto contra el suelo.
- N-No! P-Por qué lo hiciste? - preguntó Finn con la respiración cortada porque la vampiresa lo estaba estrangulando prácticamente.
- Por qué? Já! Es como si preguntaras por que sale el sol todos los días, simplemente ocurre. - explicó Marceline.
- Q-Qué...qué hay de PB? - intentó preguntar el joven ya sin fuerzas.
- No se te ocurra decirle algo sobre esto o juro por mi padre que no saldrás vivo de aquí, pequeñ...
- BASTA! Dijiste que no lo lastimarías y eso es lo primero que haces! - gritó Flame Princess interrumpiendo a la Reina Vampiro.
- A un lado, Flame! Qué no ves que estoy castigando al enano? - rugió Marceline furiosa. Odiaba que la interrumpieran cuando cometía atrocidades.
- Castigándolo por qué? Él no ha hecho nada malo. - dijo ella. - Es mi culpa. Lo lamento mucho Finn, no quería que esto pasara. Yo... - dijo FP muy afectada mientras se llevaba la palma de su mano a la boca.
Marceline se dio cuenta de que era hora de soltar al muchacho, después de todo detestaba ver a Flame Princess tan triste y hasta se sintió mal consigo misma. La culpable había sido ella, fue ella quién confundió a la joven princesa y ella la convenció para que engañara a Finn. Pero la princesa se estaba echando la culpa y no entendía bien por qué lo hacía así que soltó a Finn.
- Lárgate, Finn o harás que me arrepienta. - dijo Marceline muy seria.
El chico tomó su gorro, su espada y sin tratar de mirar atrás, se fue hacia la salida de la cueva, pero igual se dio vuelta para mirar a Flame Princess que estaba atónita. La chica vio que su novio lloraba.
- No me hiciste caso! Quién te crees que eres? Pudiste haberlo matado! - gritó la princesa conmovida.
- Solo estaba asustándolo un poco, eso es todo. No te pongas tan histérica. - respondió la rockera volviendo entrar a la casa.
- Asustándolo? Ibas a matarlo! - gritó nuevamente FP siguiendo a la vampira.
- No, es solo que no me agradó el tono cuando dijo que hablaría contigo después. Sonó como una amenaza y debía espantarlo. - dijo Marcie mientras abría el refrigerador.
- Él no es capaz de hacerme daño, tú si! - reveló angustiada la princesita.
- No es cierto, jamás lo haría. - se defendió Marceline mirándola directamente a los ojos.
- Le hiciste daño a tu mejor amigo, qué te impide hacer lo mismo con otras personas? - manifestó la chica de fuego.
- No te hagas la inocente, has dañado a tu novio. - le gritó Marceline enojada, no había nada rojo que comer y eso la ponía de malhumor.
- Esa es la razón de porque Bubblegum no te toma enserio. Tú nunca tienes la culpa de nada, solo te gusta ver sufrir a los demás! - chilló la chica.
- A Bubblegum no la menciones, me oíste? - le pidió la vampiresa muy perturbada.
- Si tanto te importa por qué mejor no te quedas con ella? - bramó la princesa de Fuego.
- Claro que lo haré, es mejor idea que meterse con una chiquilla de 10 años. - dijo Marceline con dirección a su cuarto.
- Pues el error lo cometiste tú, genio. No eres muy brillante que digamos. - dijo FP con los brazos en la cintura que no parecía perder la calma a pesar de estar discutiendo.
- Y tú no muy madura. - se mofó la chica vampiro.
- Vieja! - gritó la princesa que sabía que le molestaba a su novia.
- Amargada! - gritó Marceline volando hasta llegar a ella y apuntándola con el dedo índice.
- Vete al infierno! - le dijo la princesita ya más enojada y con los puños cerrados.
- Claro que iré a la Nocheósfera, es mi hogar! - respondió Marceline.
- Pues quédate allí y no regreses. - gritó Flame Princess ya yendo hacia la salida de la casa.
- Como quieras, vete con tu estúpido niño llorón...después de todo quién te necesita?. - dijo finalmente Marceline.
Flame Princess no podía creerlo, su relación con Finn se acaba de desmoronar y más encima discutió con la vampiresa. Las cosas no podían estar peor, que tendría que hacer?
La Reina Vampiro por su parte estaba intranquila ya que no estaba segura si Finn le contaría de lo sucedido a su novia, pero había sido muy cobarde de su parte haberle echado la culpa a Flame Princess siendo que ella se hizo responsable de todo cuando Marceline masacraba al humano. Necesitaba disculparse, pero la frase lo siento no estaba en su vocabulario y menos en su carácter orgulloso. No, los Abadeer jamás pedían perdón o al menos eso le había enseñado Hunson.

Empezaba a amanecer cuando Bonnibel notó que Marceline dormía a su lado.
- Pesadillas otra vez, mi querida Reina? - dijo soñolienta la Dulce Princesa mientras la apegaba más hacia ella.
- Algo así. - dijo Marceline triste.
- Pero que pasa, mi gotita de sangre? Por qué tan triste? - dijo PB aún con sueño, pero abrazaba tiernamente a su novia.
- Nada, es solo que creo que hice algo mal otra vez. - dijo Marcie respondiendo al abrazo.
- Si tiene que ver con los árboles, da igual, no me enojaré - dijo PB acomodando su almohada.
La malvada Reina adoraba la inocencia de su novia, pero lo que más le preocupaba en ese momento era que PB podía enterarse de todo el lío con Flame Princess. Así que optó por tomar una medida algo extrema:
- No volveré a separarme de ti. - dijo Marceline mirando a la princesa a los ojos.
- Jajaja, por qué tan así? - dijo Bonnibel mientras la besaba.
- Porque si. Pero tendrás que dedicarme más tiempo. - rió Marceline.
- De acuerdo, me gusta la idea. - respondió la princesa.