La canción Never Let me Go pertenece a Lana del Rey.

- M-Marceline?- preguntó la princesita sin obtener respuesta y quedando la sala en absoluto silencio. No quería dar aviso a Finn porque quería tener unos momentos a solas con ella.
- Si vas a despertar...más vale que sea pront... - alcanzó a decir la chica que nuevamente escuchó a la vampiresa murmullar algo, pero no le entendía. Así que se acercó a ella: - Habla más fuerte, no te entiendo. - dijo en voz baja la princesa que no quería armar un escándalo y hacer que Finn viniera. Se acercó un poco más para oír mejor y notó que la vampiresa estaba ¿cantando? Confundida la joven princesa se quedó escuchando perpleja mientras la vampiresa cantaba con una voz muy débil:
Hold me in your arms,
Love me like your best friends did,
Promise I won't hurt you kid,
Hold me really tight until the stars look big,
Never let me go.

All the world is ours,
Like they say in Scarface kid,
You can push your drugs and I can make it big,
Singing CB Jeebies have a real good gig,
Hey you never know.

Cause baby we were born to live fast and die young,
Born to be bad, have fun,
Honey, you and me can be one,
Just believe, come on.

If you love me hardcore, then don't walk away,
It's a game boy,
I don't wanna play,
I just wanna be yours,
Like I always say,
Never let me go...

Flame Princess se sentía confundida. ¿Marceline estaba tratando de decirle algo con la canción? Luego de pronunciar aquellas líneas, la vampiresa se quedó en silencio y no dijo ni una sola palabra más. La pequeña princesa no lo entendía y tampoco tenía mucho tiempo para averiguar que estaba tratando de decirle por lo que decidió ir al armario de escobas para hablar con Flambo. Si, todavía estaba encerrado allí. Con todo el problema que hubo hasta Marceline había olvidado liberarlo. FP estaba de suerte:
- Flambo, necesito tu ayuda! - dijo la princesita tomando al extraño ser con sus manos.
- Por ningún motivo, ya estoy harto de todo esto. No quiero que me sigan utilizando para más tonterías. - dijo el pequeño saltando hacia el suelo de la habitación.
- Es una orden! - gritó FP que no estaba de humor para que le hicieran perder tiempo.
- Pero Alteza...no lo entiende? La Reina la estaba utilizando, por favor vuelva al Reino del Fuego con el rey y deje todo esto atrás. - imploró Flambo.
- NO! No quiero que mi padre me tenga encerrada de nuevo. Necesito que hagas ese hechi...- intentó decir FP hasta que fue interrumpida por la voz de Finn.
- Flame, estás ahí? Ya se despertó Marceline? - preguntaba el chico asomando la cabeza por la puerta de la casita. FP escondió a Flambo en el armario, fue donde estaba Finn e inocentemente respondió:
- No, no ha dicho ni una sola palabra. Al-Alguna novedad?
- Todo está tranquilo por aquí. Estaré afuera si me necesitas. - dijo el chico cerrando la puerta.
La Princesa de fuego se sintió aliviada, volvió a abrir el armario y vio a Flambo con los brazos cruzados y se notaba que estaba muy enfadado.
- Necesito que hagas el hechizo una vez más. - dijo FP intentando convencerlo.
- Ya le dije que no, lo hago por su propio bien. Sea razonable, princesa. - replicó la llamita.
- Es que no lo entiendes. - dijo Flame Princess desesperada. - Yo solo...
- No, usted es quien no entiende. Esto debe ser obra de Hunson Abadeer! El Rey Flama debió haberle advertido antes de que se involucrara con la Reina Vampiro. - dijo inocentemente Flambo.
- De qué estas hablando? Su papá no tiene nada que ver, solo haz el hechizo. No te estoy pidiendo nada más y si de verdad quieres protegerme, hazme caso. - dijo la princesa impaciente.
- Como quieras, princesa. Pero no digas que no te lo advertí. - dijo finalmente su fiel vasallo mientras pronunciaba las misteriosas palabras para proporcionar protección a Marceline.
La princesa fue corriendo a abrazar a la vampira, que poco a poco recobraba la conciencia.
- Hey Llamita, por qué tan cariñosa? - decía la vampiresa mientras abría lentamente los ojos.
- Ha sido una confusión, yo solo...es que Finn y luego yo... - quiso decir la princesa, pero fue callada por un tierno beso en la boca.
- Lo sé, tú y Finn querían jugarme una broma. Un poco violenta, no? Supongo que me la merecía. - dijo Marceline mientras se sentaba en el sofá.
- Por qué cantaste esa canción? Si se supone que todo fue un juego para ti. - preguntó la chica al sentarse al lado de la vampiresa.
- Nunca he dicho que fue un juego. Fue real y de verdad que me gustas muchísimo, pero no creo que podamos seguir con esto. Quizás en otro instancia, si llegase a estar soltera. - respondió apenada la vampira.
- Es por Finn y la tonta princesa esa? - preguntó la joven. Seguía odiando a la Dulce Princesa y ya no sabía el por qué.
- Si, ya les hemos hecho demasiado daño y no se lo merecen. - dijo la vampira mientras miraba su bajo hacha distraídamente. Debía arreglar el amplificador a como de lugar.
- Entiendo, solo necesito algo de tiem...- quería decir la princesa, pero fue interrumpida por lo que dijo la vampiresa.
- L-Lo siento. De verdad, lo siento. - lamentó Marceline. - N-No quería herirte...soy tan testaruda a veces. - dijo la Reina casi rompiendo en llanto.
Flame Princess quedó consternada, ella jamás había dicho esa frase a nadie y eso lo sabía muy bien porque Marceline solía hablar de eso todo el tiempo y se enorgullecía bastante.
- Tranquila, yo...tengo que pedirte perdón. Me perdonas por comportarme como una tonta? - dijo la princesa conmovida abrazando a la chica demoníaca.
- Pero si tú no tienes la culpa. - dijo mientras besaba el cuello de la joven princesa.
- No, no hagas eso! - exclamó FP alejando lentamente a la chica vampiro. - Se supone que no volveremos a hacer esto de nuevo. - dijo extrañada.
- Si, tienes razón. Mil disculpas. - respondió Marceline acomodándose en el sofá. - Dónde está el enano? - preguntó refiriéndose a Finn.
- Diablos! Está afuera, casi me olvido de él. Necesitas irte, ahora mismo. - replicó Flame Princess mientras intentaba sacarla de la casa.
- Yo? Por qué? A dónde me voy? - preguntaba la vampira sin entender la situación.
- No lo sé, vete con la princesa fea esa por un tiempo. - dijo la princesa empujándola.
- Hey! No es para nada fea. - dijo Marcie toda orgullosa.
- Si, si, lo que digas. Sólo ocúltate por un tiempo, de acuerdo? Si te quedas con Bubblegum, Finn no podría armar un escándalo frente a ella. - explicó la joven.
- Espera, cómo quieres que salga si el idiota está en la entrada? - preguntó la Reina mientras miraba al joven que se paseaba haciendo guardia.
- Usa el agujero en el techo, ya casi anochece así que no tendrás problemas para salir. - aseguró Flame Princess.
- Qué hay del otro enano? El de fuego? - dijo Marceline mientras flotaba.
- Flambo? Yo me encargaré de él después, tú solo vete. Nos vemos luego. - contestó la chica sin despedirse y fue corriendo a la casa.
Fue directamente por la llave del armario de las escobas y se encerró con Flambo. El ser la miró extrañado porque no entendía absolutamente nada, pero evitaría hacer preguntas porque ya estaba cansado de todo el alboroto y solo quería irse. Sería la última vez que le mentiría al joven héroe pensó la Princesa de Fuego.
Marceline sobrevoló el sector donde se encontraba el chico y le lanzó una pequeña piedra en la cabeza para llamar su atención:
- Hey Finn! Cómo estas? - dijo riendo la chica vampiro.
- Q-Qué dem...? Pero cómo te...? - preguntaba sorprendido el chico.
- Me gustaría quedarme a charlar un rato, pero tengo muchas cosas que hacer. - dijo la vampiresa.
- Dónde está Flame Princess? Le has hecho daño? - preguntó violento el joven mientras le apuntaba con su gran espada.
- Yo? Jamás. La chica es una joya, cuídala muy bien. - sonrió divertida. - Y por cierto...siento mucho todo esto. - dijo Marceline mientras le dio un beso en la frente al chico. Finn estaba sin habla.
- Se que jamás me perdonarás, pero FP no tiene la culpa. En fin, debo irme a rockear un rato...como dice PB, Auf wiedersehen! - explicó la vampira mientras salía por el agujero perdiéndose de vista.