Siento la tardanza, pero estaba sin inspiración y apremiada por el trabajo. Nada que hacer.

Agradezco sus comentarios y lamento no responderlos personalmente; pero los he leído todos. Sobre H. …pues la idea surgió después de recordar a J.K. Rowling, J.R.R. Tolkien, y sí, decididamente a H.P. Lovecraft, jejeje. Y me alegro que los personajes hayan mantenido sus personalidades; es realmente difícil imaginarlos más maduros y crecidos y a la vez, siendo los mismos. Por supuesto, no hay infierno como una mujer despechada. Lo que hicieron esos dos (Arnold y Gerald) fue completamente horrible, pero no sé si escriba alguna vez sobre eso (aún barajo tres alternativas, XP).

Si se preguntan por "Observador", sigo escribiendo la continuación; no lo he abandonado.

En fin.

Una vez más, otra idea extraña.

Y aún no soy propietaria de Hey Arnold. Y estoy sospechando que no lo seré, ni ahora, ni nunca, gracias.

Oxoxoxoxoxoxo

Arnold regresó rápidamente del baño, temiendo que la pausa publicitaria ya hubiese terminado. Pero no. Agradecido, se acomodó nuevamente en el sofá, mientras recordaba las sabias palabras de su abuelo: "Nunca comas frambuesas".

Varios minutos de espera más tarde, que incluyeron cambios de posiciones en el sofá y evitar la tentación de cambiar de canal, Arnold empezó a impacientarse. Sabía que el show era popular, pero esto era demasiado. ¿Cuánta propaganda podían pasar en medio de un programa de televisión?

Finalmente, la música de la apertura comenzó. Arnold se acomodó una vez más en el sofá.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-"Bien, hemos regresado después de nuestros auspiciadores"- Gerald Johansen dijo, nuevamente sentado en el cómodo sillón. El receso no había sido tan agradable, y curiosamente no por culpa de Helga, sino de su jefe que insistía que debió preguntar quienes eran esos dos desgraciados del libro de Helga. Aunque si lo pensaba un poco, sí era culpa de ella. Gerald negó mentalmente; había logrado salir de la situación con la mágica frase "demanda por difamación" y todo se había resuelto. Pero ahora debía reconciliarse simbólicamente; volver al redil de hacer lo que tenía que hacer…no porque fuese lo correcto sino porque ayudaría a mantener su trabajo y clima laboral.

-"Pero claro, nunca está demás mencionar la maravillosa calidad de los productos Surprise"- Gerald tomó una botella de champaña en la mesita junto a él-"Célebres momentos se disfrutan más con la magia de los detalles y ese sabor que no puede faltar".

-"¿Estás hablando en serio?"- la voz de Helga preguntó con incredulidad. Gerald se acomodó, intentando que no se notara su tensión.

-"Sí, claro. Es una marca muy prestigiosa"

-"¿Y tus momentos célebres los acompañas con champaña Surprise?"- preguntó Helga sonriendo con evidente sarcasmo. Lo estaba acorralando en la mentira. Obviamente, el haber rechazado categóricamente el vino Surprise el último asado no le estaba ayudando ahora; seguramente, las explicaciones que enumeró para su negativa tampoco.

-"Bien, mis momentos célebres prefiero dejarlos en mi intimidad de pareja, ¿sabes?"- Gerald respondió sonrojado. Sabía que con esa respuesta, Helga no indagaría más; involucraba a Phoebe. Efectivamente, Helga se sonrojó y se movió un poco incómoda en su asiento. Pero se equivocó.

-"Pensé que dirías que lamentablemente si celebrabas cada uno de lo que tú consideras tus momentos celebres, pasarías por ebrio; pero si necesitas apoyo para esos problemas que de vez en cuando afectan a los hombres…ya sabes, en su intimidad… hay buenos terapeutas que pueden ayudarte"- replicó Helga con una falsa sonrisa. Gerald respondió con otra falsa sonrisa. ¡Oh, rayos! Y él pensó que el receso había sido desagradable.

-"Gracias por el dato. Te avisaré si en algún momento pudiese llegar a necesitarlo."

-"No hay problema"- Helga respondió. Gerald evitó elevar los ojos, pero no pudo reprimir el suspirar cansado.

-"Bueno, volviendo a nuestra entrevista"- Gerald miró la tarjeta con indicaciones de preguntas, y luego a Helga. Hizo una pausa silenciosa de un par de segundos. Sabía que nunca podría molestarla tanto como ella era capaz de hacer, pero podía someterla a pequeñas torturas, y una de ellas era la espera. Sí, los años de amistad, y especialmente de ser el mejor amigo de Arnold, no habían pasado en vano.

Helga aparentaba estar tranquila, pero su mano en el brazo del sofá mostraba lo contrario.

-"¿Vas a preguntarme algo? ¿o ahora hay que cambiar de rol?"- dijo Helga, regulando la impaciencia de su voz. Gerald sonrió. Con eso bastaba… por ahora.

-"Sí. Todos sabemos que eres una escritora muy prolífica. Junto con los dos libros que conversamos anteriormente, existen otros tres libros de poemas, cada uno con su sello propio."

-"Sí, soy un ser único y muy especial"- dijo Helga, con falsa modestia.

-"Cierto"- concedió Gerald, completamente de acuerdo y agradecido por ello –"Y es interesante, porque si comparamos los libros entre sí, hay una evidente madurez y cambios de perspectivas que parecen relacionarse estrechamente con tu propia vida".

-"Bueno, un escritor escribe desde sí mismo, siempre uno es su propio punto de partida y desde donde comienza a mirar las cosas; o al menos, eso hago yo. ¿Adónde quieres llegar?"- preguntó Helga, con algo de preocupación y confusión en su voz.

-"Si los libros de poemas nacen de tus propias experiencias vitales, ¿cómo fue que surgieron los cuentos para bebés?"

Gerald sonrió ampliamente al ver la cara de Helga toser y atragantarse. Qué bueno que no estaba tomando agua, porque hubiese apostado que ella entonces se habría atragantado de verdad. Pero esa era una pregunta genuina que hace años quería hacer. Las fechas que él manejaba no calzaban, y si bien tenía sus teorías, nunca había podido confirmarlas.

-"¿De dónde surgieron los cuentos para bebé?"- repitió Helga con cara de sorpresa e incredulidad.

-"Sí, y espero que no me digas de una cigüeña letrada"- Gerald señaló, recordando la única vez que había planteado el tema en voz alta. Helga sonrió.

-"Ok, ¿qué quieres oír?"

-"Tú sabes, la historia real. Y antes que preguntes, los periodistas si hicieron su trabajo"- Gerald respondió confiado, preguntándose si Helga se tragaría el farol. Helga suspiró.

-"¿y quieres escuchar la historia de boca de sus protagonistas?"- preguntó con voz cansada.

-"Sí."

-"Porque no pudieron ordenar toda la información recolectada, ¿cierto?"- Helga lo miró sonriendo. Gerald se sintió cansado de este gallito con Helga.

-"No. Mi equipo es un gran equipo, pero creo que sería más provechoso si tú cuentas tu versión, ¿no te parece?"

-"¿Mi versión?"- Helga levantó una ceja con incredulidad.

-"Sí. Hay muchas teorías y formas de ordenar la información, ¿sabes?"- Gerald señaló, esperando que entendiera la indirecta. Él también respetaba su intimidad y la de su mejor amigo. No deseaba plantear tan directamente la hipótesis de un embarazo antes de tiempo que no llegó a término.

-"No sé qué quieres decir con eso, pero bien, te contaré"- Helga dijo, con gesto de hacer una gran concesión. Pero pronto, se inclinó en su asiento y empezó a jugar con los pulgares de sus manos.

-"Bien, será la primera vez que cuente esta historia, y será por televisión. Sólo falta que esté lloviendo"- Helga añadió en voz baja, mientras Gerald la miraba con curiosidad ante su comentario.

(En su sala de estar, un hombre con cabeza de balón no pudo evitar mirar por la ventana y notar que, efectivamente, estaban cayendo algunas gotas).

-"Como sabrás por tu equipo de periodistas"- Gerald pudo distinguir la suave ironía en su voz -"tengo una hermana mayor, Olga. Es muy popular también. Y ocurrió que mientras yo estaba en la Universidad, ella quedó embarazada."

Gerald escuchaba con cara de póquer nuevamente, pero estaba intrigado. Arnold le había comentado más de una vez que Helga tenía algunos problemas en su casa. Como si no fuese suficiente indicador como Olga, en su rol de maestro-estudiante, había avergonzado públicamente a Helga en la escuela primaria, y eso había sido sin querer.

-"Yo no me llevaba bien con ella. Me imagino que podrás comprenderlo. Entiendo que también tienes un hermano mayor, ¿no?"

-"Sí"- Gerald respondió amablemente y con mayor curiosidad. Esto debía ser grande si le estaba pidiendo información de su vida personal para aliarse con él.

-"Bien, convivir algunas veces con ellos es difícil, ¿sabes? Una vez de niña recuerdo haberle pedido que por favor se fuera de la casa para que así mejorara nuestra relación"- dijo Helga, evidentemente nerviosa ante el recuerdo. Gerald pensó que él nunca lo había pedido; simplemente le gritaba cada cierto tiempo ¡Desaparece! a Jamie O. En realidad, lo gritaba todos los días desde que aprendió a hablar hasta…no, no podía recordar cuando había dejado de hacerlo. Tal vez cuando Jamie O. se mudó a su propia casa.

-"Cuando Olga quedó embarazada, nuestra relación había mejorado, pero aún así era incómodo y difícil"- Gerald escuchaba con atención. Él ahora no tenía ningún problema con Jamie O. Excepto, claro, que consentía demasiado a su hija, pero ella era una chica inteligente como su madre y encantadora ¿Quién no la consentiría?

-"Así que cuando quedó embarazada fue…extraño. De pronto, me vi convertida en tía, madrina de gemelos, y aún no terminaba la Universidad."

-"Por entonces, tú habías logrado impresionar a varias universidades y habías decidido estudiar fuera de Hilwood."-dijo, intercalando algo que él sabía, pero no necesariamente el público.

-"Ehm, sí. Así que las comunicaciones con mi familia eran básicamente una llamada telefónica a la semana y la concesión de dos video llamadas mensual de cinco minutos con Olga"- Helga se encogió de hombros. Gerald casi podía ver en sus modos la adolescente que alguna vez fue.

-"¿Y entonces?"

-"Casi rompí mi computador al caer de la silla por el impacto de la noticia"- Helga sonrió ante el recuerdo. Gerald no pudo evitar sonreír.

-"Vaya, debió ser tremendo."- comentó. Le habría gustado ver eso.

."Sí, sí, muy divertido. Ahora. Pero en su momento fue muy doloroso. Por fortuna, había buenos enfermeros en el lugar"- Helga sonrió con picardía ante el recuerdo. Gerald decidió no seguir por ese camino.

-"¿Así que comenzaste la odisea de ser tía?"- Gerald preguntó con curiosidad y alegría.

-"No tienes idea"- Helga resopló.

-"Bueno, podrías contarnos"- Gerald sonrió abiertamente y señaló casualmente hacia las cámaras y al público. No olvidaba cómo Helga se movía en torno a Phoebe cuando ella estaba embarazada. Se preguntó si habría sido similar.

-"Mira, sólo diré que el contrato no me obliga a arruinar tan flagrantemente mi imagen personal"- Gerald apostó que debió ser similar.

-"¿Y entonces, de dónde vinieron los libros para bebés?"- preguntó Gerald, recordando el propósito original de esta conversación.

-"De que con mi presupuesto universitario no encontré ningún maldito regalo decente para mis sobrinos por nacer."

-"¿Escribiste los dos libros de cuentos para ellos?"- Gerald preguntó asombrado. Si el segundo era por ellos, ellos no estarían en condiciones de apreciarlo hasta que fueran padres.

-"Claro que no, Einstein"- Gerald se sorprendió la exclamación que, pese a parecerlo, no llegaba a ser insulto. Helga continúo- "Sólo el primer libro; el segundo es más personal"- añadió y sonrió dulcemente.

Sí, el segundo libro tenía sentido, pero Helga, fiel a su estilo jamás lo había dicho abiertamente.

-"¿Otra historia personal? ¿O dos historias?"- Gerald tentó su suerte.

-"¿De verdad esperas que cuente todas mis historias?"- preguntó Helga, una ceja enarcada y la sonrisa irónica.

-"No, sólo que respondas algunas preguntas justas de tus fans, tú sabes, lo que pagan tu sueldo y desean conocerte más"- dijo Gerald, repitiendo sus propias palabras.

-"Sí, claro."

-"Si no lo dices, obligas a asumir los motivos tras el segundo libro"- Gerald dijo, sintiendo el control de la situación.

-"Asume lo que quieras"- dijo Helga con relajo.

-"¿Estás segura?"- Gerald sintió que ya no tenía el control, pero quería recuperarlo. Era otro gallito.

-"Claro. De hecho, creo que sería interesante ver qué cosas podrías asumir".

-"Está bien. Aunque debo prevenirte que mi equipo hizo un buen trabajo, incluso comparando fechas."

-"¡No me digas que llegaron a una brillante conclusión!"- Helga dijo en son de burla. Gerald sintió al público expectante y divertido. No pudo evitar sonreír ante lo que pensaba responder.

-"Sí. ¿Sabías que la hija mayor de un dictador latinoamericano dio a luz a un niño que fue proclamado el heredero de su abuelo, el mismo día de la publicación del libro?"

-"¡¿Qué?"- la cara de Helga se dobló en un gesto de perplejidad.

-"Sí, de hecho, pensé que la conocías. Ha declarado ser admiradora de tu trabajo."

-"Oye, no estás insinuando…"

-"No sé, dime tú. No soy Einstein"- Gerald se regocijó de su pequeña venganza personal. Helga resopló.

-"Bueno, otro dato curioso es que ese día vetaron en el congreso una ley que promovía el reconocimiento legal de parejas homosexuales como padres legales de un niño. La Sociedad por La Familia también ha valorado mucho esos libros y están dentro de su literatura recomendada."- Gerald apuntó otro dato que le comunicaron por interno. Las muecas de Helga estaban haciendo aumentar el rating.

-"¡Santa M…!"- Gerald juró ver asomarse el garabato y se sorprendió que no fuese arrojado junto a un discurso; en su lugar, Helga exclamó- "¡Gerald Johansen, nunca me he sentido más insultada en toda mi vida!"

-"¿Segura?"- por interno le estaban sugiriendo otras coincidencias de fechas, pero la cara de Helga le mostraba que ya no estaba para más de esas bromas. El resoplo de Helga, como si necesitara tomar mucho aire para calmarse, confirmó su sospecha.

-"Ok, mira. Estoy realmente feliz de que a mucha gente, y gente tan diversa, le guste mis libros. Pero el que a esas personas les guste lo que escribo no significa que yo comulgue con sus ideas. Yo estoy favor de los derechos humanos; si alguien quiere cometer matricidio o tener hijos, está en su derecho, independiente de su orientación sexual o cualquier otro estúpido rasgo que se usa para discriminar. Y quiero que quede muy claro que no apoyo ningún tipo de dictadura. ¡Crimeny! Ya tengo problemas aceptando los límites que han puesto a la libertad individual en pos de la seguridad"- Helga hizo el gesto de comillas con los dedos -"y voy a estar apoyando a grandes imbéciles que piensan que a través del terror pueden hacer lo que quieran."

Helga terminó su discurso, con esa pasión y convencimiento en su voz que alguna vez la hizo famosa entre sus compañeros. Gerald ni siquiera quiso apuntar a la ironía de que el mayor matón de la escuela primaria abogaba ahora por la libertad y la democracia.

-"Vaya, esa sí que fue una declaración de principios"- dijo Gerald, sólo por el hábito de decir algo. Pero rápidamente se arrepintió cuando notó la mirada de Helga sobre él.

-"Esa no es una declaración de principios"- dijo Helga severa –"Es sólo una aclaración. No apoyo ni he apoyado ni apoyaré ningún tipo de violación a los derechos humanos."

-"Ok, me quedó claro"- respondió Gerald, algo nervioso. –"Pero volviendo a la entrevista…"

Helga lo miró seria, muy seria. ¿Y ahora, qué?, pensó Gerald.

-"Siento interrumpirte"- Gerald abrió los ojos, ¿desde cuándo Helga lamentaba algo? Bien, con el tiempo ya no era tan terca ni orgullosa como antes, pero aún así…-"Sé que este no es un programa político y que intenta ser sólo una mezcla de entretención con algo de cultura…"

Gerald se molestó, ¿Sólo? ¡Es el show con mayor éxito de la televisión actual!. Helga continúo.

–"…Pero quiero aprovechar el espacio para mencionar que es importante informarse. Hay mucha gente que dice no interesarse en política; yo misma no soy política. Pero somos seres humanos y vivimos en sociedad; y por lo mismo, es realmente necesario conocer y respetar nuestros derechos. Tanto los propios como los de otros. No podemos ser ajenos a lo que les pasa a los demás, porque esa misma indiferencia jugará en contra nuestra cuando nosotros estemos en problemas. Y todos tenemos problemas. Créeme. La política es una herramienta, pero si no nos informamos puede ser usada en nuestra contra."

La cara de seriedad de Helga era monumental. Recordó cuando había hablado con él en privado después que empezó a salir con Phoebe, y también tras enterarse que le había pedido matrimonio. Y claro, en los debates. Helga podía ser terriblemente seria algunas veces. El silencio total del público y de sus colegas en el estudio lo confirmaba. Casi lamentó quebrar el silencio. Casi.

-"¿Has estado pensado en postular a algún cargo político?"- Gerald preguntó con fingida inocencia; sabía que con eso se había ganado la mirada de muerte de Helga y la cara sorprendida de muchos, pero no había podido evitarlo.

-"Está bien, está bien. Era una broma para bajar la seriedad"- Gerald se disculpó, sonriendo, salvando su vida -"Creo que no hay nadie aquí que no piense estar a favor de los derechos humanos…"

-"¿Y tú?"- lo interrumpió Helga. Gerald intentó que no se notara su incomodidad. Ella quería obligarlo a dejar de ser neutral, pero él se debía a este programa ¡Y este programa no era político!

-"Yo creo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos"- declaró Gerald, simulando tranquilidad.

-"¿No encontraste otra respuesta más ambivalente y socialmente aceptada?"- interrogó Helga.

-"No, pero es cierto"- Gerald respondió con sinceridad -"¿Deseas que nombre cada uno de los treinta artículos? Respeto y creo en cada uno de ellos. Aunque claro, el veinticuatro es mi favorito."

Gerald sonrió, recordando cuando discutía con Phoebe y como memorizar cada artículo le sirvió para salir con ella. Pero tenían sentido. Completamente. Por ejemplo, ahora le servían para dejar pasmada a Helga G. Pataki. Sí, la Declaración de Derechos Humanos era su favorita.

-"¿El veinticuatro?"- la cara de Helga sorprendida no tenía precio.

-"Derecho al descanso y al disfrute del tiempo libre"- Gerald sonrió. Sí, ese era su favorito. Que lamentable que los propietarios del canal no pensaran lo mismo. Helga enarcó una ceja.

-"No tiene sentido hablar en serio contigo"- ella bufó.

-"¡Espera! Tú empezaste a hablar de la importancia de los derechos humanos. Ese es uno y no siempre se respeta. ¿Has visto los niveles de estrés que existen?"- Gerald defendió su derecho favorito. Helga resopló.

-"Sí, como sea."

-"Este es un programa que promueve los derechos humanos. No sólo un programa de entretención con algo de cultura."- Gerald sonrió con satisfacción, mientras oía comentarios de aprobación del público. Este era su programa y las declaraciones eran bienvenidas, pero siempre que no lo atacaran ni sirvieran para cambiar de tema, a propósito de lo cual…

-"Ahora, después de este gran rodeo y declaración, perdón, aclaración de principios… ¿De dónde vino tu segundo libro de cuentos para bebés?"- Gerald sonrió al preguntar, completamente relajado.

-"De una cigüeña letrada"- Helga sonrió al responder. Gerald casi se dejó caer en su asiento, sintiendo el peso del cansancio de esta lucha que resultaba ser la entrevista.

-"¡Por favor! ¿No puedes sólo responder? Ya ha pasado más de la mitad del programa…"

-"Ok, ok. No presiones. Si como dices, tu equipo fue tan bueno armando el puzzle de información…."- Gerald sonrió. Helga juntó los pulgares de sus manos y suspiró.

-"De cuando me enteré que mi mejor amiga iba a ser madre. Ahí decidí escribirlo. Pero coincidió que al momento de entregarlo a la editorial, yo me enteré que también estaba embarazada."- Helga miraba sus manos con una sonrisa tierna en sus labios.

Gerald sonrió flamante. Lo sabía, pero era bueno que ella reconociera que había sido un regalo a su hija. SU hija. Y bueno, también al hijo de ella.

-"Por eso el poema críptico en los agradecimientos, al hálito increado, a la inspiración del que ya viene."

-"Sí, ese era mi hijo. Pero no responderé ninguna pregunta más sobre mi vida personal"- Helga lo retó con su mirada, aunque su voz era relativamente amable.

-"Está bien. Pero entonces, el segundo libro de cuentos para bebé ¿es un regalo para tu hijo y la hija de tu mejor amiga?" –Helga lo miró enarcando una ceja.

-"¿Qué parte de todo lo que dije no quedó claro?"

-"Oye, sólo estaba confirmando"- se excusó Gerald. Entonces, vio encenderse nuevamente el letrero de la publicidad.-"Bueno, una vez más nos ha alcanzado el tiempo. Vamos a una nueva pausa comercial, y luego seguiremos adentrándonos en la escritora y futura candidata política H. P. Geraldine."

Gerald sonrió pese a haber firmado su sentencia de muerte con esa última broma.

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(Bonus del capítulo)

En su sofá, Arnold negó con la cabeza. Su amigo le decía que él era un hombre valiente, pero él estaba siendo demasiado osado. Además de mal amigo. Olvidaba que sería él quién tendría que lidiar con la rabia de Helga por todas esas preguntas y comentarios.

Miró la hora. Su hijo estaba de visita en la granja de su primo Arnie; posiblemente, estaría durmiendo. Lo había llamado antes para desearle buenas noches y asegurarse que todo estuviera bien. Suspiró pensando en cuanto su hijo se parecía a él y a Helga. ¿Estaría realmente dormido?

(A kilómetros de allí, un joven Phillip Bob miraba el techo, maldiciendo que su Iphone no tenía señal por culpa de las numerosas colecciones de pelusa que su tío guardaba en esa pieza. También pensaba cómo escapar sin ser descubierto; ninguna travesura o intento de ser amable valía semejante tortura, ni siquiera el hecho de haber logrado que tía Olga dijera una mala palabra sin sentir culpa por ello).

.

Oxoxoxoxo

N/A: Bueno, éste capítulo es más largo del anterior. He pensado mucho en editar la declaración/aclaración de principios políticos…pero es que era tan tentador… Helga dando discursos sobre moral, preocupada de los derechos humanos… lamento si molesté a alguien al escribir algo serio, pero era un gustito que quise darme. Obviamente, como dice Helga (jeje) todo escritor parte desde sí mismo, y bueno, este tema es importante para mí (he visto cada cosa…), especialmente porque me dieron menos vacaciones de invierno (por eso, recalqué la importancia del artículo 24). XP

Como adelanto, diré que esta historia posiblemente tenga dos capítulos más. El próximo, dónde se verá otra faceta de Helga que Gerald ya mencionó, y el último que… bueno, mejor los voy escribiendo para que puedan leerlos.

P.S.: Helga logró que Gerald le pidiera disculpas en vivo, aunque sutilmente y no salió exactamente del modo que lo había planeado.

P.S.P.S.: Este capítulo debió terminar con la sentencia de muerte de Gerald, pero era tan a contrapelo no realizar una inserción de Phillipe Bob después que se lo nombró…y de que ya la había inventado…aunque tuviese que ponerla como "bonus". Sí, asumo que soy egoísta. Escribo sólo por el placer que se me hace ver plasmadas ideas descabelladas en papel….papel virtual. Pero bueno, si lo leen, léanlo hasta donde deseen. Saludos.