Me despierto a la madrugada. Todavía me quedan dos horas para tener que encontrarme con mi mentor, así que me ducho y me visto, luego pido un desayuno a base de frutas y cuándo termino de devorármelo voy a buscar a Matt.
En el camino me cruzo con los hermanos del distrito 1, que me miran amenazadoramente, y después con la chica del 10, que me saluda amablemente. Luego me encuentro con la persona buscada, que me lleva a un lugar donde podamos hablar más tranquilos.
En la primera media hora me explicó para qué me ayudaría en esto, como sería la entrevista y demás. Las dos horas siguientes me enseñó como tranquilizarme cuándo esté frente al público y el resto del tiempo, cuando llegó a la conclusión de que hablar me sale naturalmente, se dedica a jugar conmigo. Él hace de presentador, y yo hago de tributo que necesita conseguir patrocinadores para los Juegos, en fin, de lo que soy.
Cuando salgo de la sala en donde estaba, lo hago con una sonrisa de oreja a oreja.
Unos minutos más tarde me encuentro con Trace, me venda los ojos, y cuando me saca el vendaje veo el traje más espectacular que haya visto en mi vida.
Como mi distrito se encarga de fabricar el transporte de todo Panem, el traje es un perfecto modelo a escala de todos los sistemas de transporte del país. Cuando me lo pruebo, se activa un mecanismo que hace que el tren de los tributos recorra mi cuerpo y Trace dice que va todo según lo planeado y se apresura a sacármelo.
El resto del tiempo me dedico a hablar con él, contándole de mi vida en el distrito y aún una hora antes del tiempo acordado, salgo de la sala y me dirijo hacia mi cuarto. Me recuesto mientras disfruto de unos apetitosos manjares y enciendo la televisión. En ella ya se veían los preparativos para las entrevistas en las que haré presencia en menos de una hora.
Me ducho y aparece Erk, me arregla para la ceremonia, y me veo arrojado al interior de un pequeño carro donde me espera Marian, más bella que de costumbre, si eso es posible. La tomo del brazo, ya que nuestra estrategia es parecer muy amigos, y se cierran las puertas.
Salimos a un estadio enorme donde hay miles de espectadores sentados en altas butacas, y en el centro de todo se encuentra un escritorio, dos sillas y un extraño hombre: Caesar Flickerman.
Entonces baja la chica del distrito 1 y comienza la ceremonia. Uno a uno, primero la chica y después el chico, pasan al escenario y se sientan en la silla frente al presentador. Él les pregunta y ellos le contestan lo mejor que pueden. La estrategia de los tributos del 1, 3 y 4 es mostrarse brutales, sedientos de sangre. Contestan con monosílabos y expresan sus ganas de matar.
Los tributos del 3 pretenden hacerse los débiles, cosa que les sale con naturalidad, y los tributos del 5 eran simpáticos, tal vez en exceso, aunque a la gente les encantó y los aplaudió muchísimo.
Luego veo a mi compañera separarse de mí. Apenas sale borra a los otros tributos del mapa, esta lindísima, deslumbrante, la gente grita, y tal es el rugido de la multitud, que apenas se sienta frente a Caesar, este último tiene que pedir silencio. La gente ríe y él elogia su apariencia, ella se para, hace un giro y se sienta, entonces la gente se descose en gritos, y de repente suena la chicharra que indica el final del tiempo permitido para su entrevista, se saludan con dos besos y Marian regresa y se sienta a mi lado. Todas las luces se vuelven hacia mí y escucho, en tercera persona, como si no estuviera allí, la voz de Caesar que exclama:
- -Y ahora, démosle la bienvenida a John Skeet, ¡El tributo del Distrito 6!
Mis piernas hacen que me levante inconscientemente, ya que mi cerebro quedo paralizado por el miedo. Me dirijo al escenario mientras me enfocan cientos de cámaras y me veo aparecer en todas las pantallas gigantes que hay en el estadio.
Pienso que seguramente mi madre me estará mirando en la pantalla que hay en el centro del distrito. Imagino que mis amigos estarán también allí.
Subo y veo al mismo hombre que hace lo mismo hace más de dos décadas. Caesar me saluda amablemente y comienza la entrevista. Admira mi traje, al igual que hizo con Marian. Luego me pregunta algunas cosas sobre mi distrito, y en un momento escucho una fuerte explosión que hace dar un salto a Caesar, y veo como el tren de mi traje descarrila y cae sobre la mesa incendiado, aunque enseguida me doy cuenta de que el fuego no quema, y cuando el público se ríe caigo en la cuenta de la genialidad de Matt. Él recreó a la perfección el famoso descarrilamiento de los Juegos número 42, donde hubo un accidente con el tren. Ese año ganó el tributo de nuestro distrito, por lo que estos Juegos se volvieron famosos en donde yo vivo.
Luego miro a Matt, me río, le hago una seña de "Todo bien" con los pulgares, y mientras la gente sigue riendo Caesar dice:
- -Me informan que se te acabaron los tres minutos, aunque la chicharra no se debe haber escuchado - Al oír esto el público aplaude aún más fuerte, haciendo que hasta Caesar tuviera que gritar para hacerse escuchar - ¡Y ahora, con ustedes, Jessica Yate, la tributo del Distrito 7!
La gente aplaude, y cuando vuelvo a mi transporte miro hacia mi derecha, esperando que hermoso perfil de Marian me tranquilizara, pero en vez de eso, veo sus perfectos ojos azules clavados en los míos.
De repente sube la chica del 7. Parece amigable e inteligente, podría ser una buena aliada en la Arena. Su compañero también parece muy inteligente, y lo tomo como otro posible aliado.
Llaman a la chica del distrito 8, que parece bruta, al igual que su compañero, que no creo que quiera ningún aliado. Cuándo pasan los tres minutos la gente casi no lo aplaude.
Entonces sube la chica del 9 y percibo de reojo un cambio de rumbo en el chico del distrito 8, noto que se dirige hacia mi carro, y cuándo lo miro lo último que logro ver antes de desmayarme es la pesada mano del chico que cae muy lentamente hacia mi cráneo.
