- - ¡Mátame! - Escucho gritar a Mark, abajo mío, y cuando miro hacia el suelo descubro que dos profesionales y el tributo del distrito 8 lo apuntan con sus armas.
- - Primero dinos donde están tus…amigos - dice el chico del 1, que parece ser el líder.
- - ¡Nunca!
- - ¿Ah, no? - entonces le clava un cuchillo en el muslo izquierdo. - ¿Y esto te hace cambiar de opinión?
Mark niega con la cabeza y noto que si no hacemos nada se desangrará en poco tiempo. Miro a la izquierda y luego hacia la derecha y me encuentro con las caras preocupadas de mis compañeros.
- - Busquen en los árboles - dice el líder, y le corta el cuello a Mark, con lo que instantáneamente se oye el cañonazo que confirma su muerte.
Veo a Chuck y a Marian prepararse para atacar. Yo también me preparo, y de repente se escucha otro cañonazo, aunque en otra parte de la Arena. Y éste cañonazo les da a mis aliados un segundo que Marian utiliza para lanzarle dos cuchillos al chico del 8 y clavárselos en el pecho. Entonces los otros dos tributos escapan y nosotros nos quedamos unos minutos en silencio, y cuando comienza a amanecer bajamos de los árboles y escuchamos que el tributo del 8 repite:
- - Me obligaron, me obligaron…
- - ¿Cómo dices? - Pregunto con curiosidad.
- - Me obligaron… Están en la Cornucopia.
- - ¿Los profesionales?
El chico asiente.
- - Son cuatro - Y con esto, y con una lagrima que baja brillándole por la mejilla, él se despide del mundo. Entonces suena el cañonazo y aparecen dos aerodeslizadores. Nos apresuramos a quitarle los cuchillos del pecho, ya que si no lo hacemos los retirarán de la Arena junto con el cuerpo.
Baja el aparato y se lleva los cadáveres, y rápidamente Marian limpia los cuchillos y se los guarda en el cinturón.
Nos alejamos rápidamente del lugar, y cuándo llegamos a una especie de pequeña cueva situada en el límite del bosque con la montaña en la que apenas cabemos, nos ocultamos allí. Comemos y bebemos lo suficiente como para soportar otra larga caminata. Luego Stella prepara fuera de la cueva varias trampas que pueden atrapar desde ratas, hasta grandes animales, incluido humanos.
Entonces me dedico a hacer guardia junto a Stella mientras los otros descansan. No sucede nada hasta la noche, cuando de escucha el himno y luego se ve aparecer en el cielo a la chica del distrito 2, con lo que solo deben quedar tres profesionales en la Cornucopia, y luego vemos a Mark, y al chico del distrito 8. Luego nuevamente el himno y más tarde sólo se escucha el silencio.
Quedan 9 participantes. Los profesionales, nosotros, la chica del 3, y la del 8. Cambiamos entonces el turno de guardia y nos dormimos.
Cuándo nos despertamos, notamos con gran felicidad que las trampas de Stella dieron como resultado dos grandes conejos. Los asamos y comemos hasta saciarnos. Luego nos dirigimos a buscar agua, ya que se nos están acabando las reservas. Encontramos un pequeño lago del que llenamos las botellas y purificamos el agua.
No escuchamos ningún cañonazo en el transcurso del día, aunque igualmente salimos a ver el cielo en cuanto suena el himno. Como suponíamos no murió nadie.
Pienso que le tranquilidad no va a durar mucho, ya que la audiencia del Capitolio se aburre si no hay muertes, aunque no lo digo para no asustar a mis compañeros. Supongo que los Vigilantes enviarán en poco tiempo un problema a la Arena para juntar a los tributos, y hacer que nos matemos entre nosotros.
Entramos en la cueva y nos acurrucamos, porque hace mucho frío. Pienso también que en cuanto asesinemos a un tributo le tendremos que arrancar inevitablemente la ropa, por más horrible que esto suene. Stella se tapa con una manta que logramos conseguir en la huida de los Profesionales y yo me junto con ella. Y me quedo dormido.
Entonces las pesadillas vuelven a mí y me asolan toda la noche. Y cuándo me despierto descubro con horror que no son sólo pesadillas. Es la realidad.
