Escucho gritos y salgo de la cueva. Lo primero que veo es a Chuck perseguido por una pequeña manada de extrañas criaturas parecidas a jabalíes, aunque mucho más grandes y con la piel a rayas. Chuck empuña una espada con la hoja manchada con un líquido espeso y azul, lo que supongo es la sangre de uno de los mutantes.
Lanzo un cuchillo al animal que va adelante de todos, y que sigue vivo a pesar de tener dos flechas clavadas en el abdomen, y se lo clavo en el cuello con una precisión increíble. Luego le arrojo otro al de atrás, pero le da en la cara con el mango, con lo que logro que se frene y corra hacia donde yo estoy. Levanto el hacha y me preparo para luchar. Miro primero hacia mi izquierda y luego a mi derecha en busca de algún compañero. Estoy solo. La bestia corre hacia mí y noto que es increíblemente veloz, lo que hace que falle el primer golpe. Me vuelvo rápidamente y veo que el animal arremete contra mí. Estiro el brazo y logro clavar el hacha en la parte frontal izquierda de su cabeza, pero con la mala suerte de que uno de sus filosos colmillos se clava en mi brazo.
Cuando el animal deja de moverse, saco con la otra mano el colmillo de mi brazo, y cuando sale, lo hace junto con un gran pedazo de piel. Entonces el dolor me enceguece por un segundo, pero por suerte me logro recuperar y con una soga que encuentro tirada de casualidad en el piso me hago un torniquete. El dolor es más insoportable de lo que puedo imaginar, pero por suerte detiene momentáneamente la hemorragia.
Me doy vuelta y veo a Stella luchando contra otro mutante. Corro a ayudarla con el hacha en mi mano menos hábil y se la clavo al animal en la espalda, aunque con poca fuerza. Éste pega un grito y se da vuelta para atacarme. De repente se lanza hacia mí y Stella le pega con la maza en la cabeza y empieza a brotar el asqueroso líquido azul.
No llego a decirle nada a mi compañera porque se escucha un cañonazo y me pregunto quién habrá muerto.
- - Espero que no sea Chuck - escucho decir a Stella
- - Ni Marian…
Entonces vemos surgir del bosque un chico peleando con un lobo y nos preparamos para matar a ambos. Pero rápidamente nos damos cuenta de que es Chuck y corremos a ayudarlo. Matamos fácilmente al animal y vemos que nuestro amigo tiene una herida sangrante en la pierna. Le aplico otro torniquete como el mío y corremos hacia el bosque. Tardamos un buen tiempo en subirnos a un árbol. Cuándo lo logramos comemos y bebemos pensando que cuando terminemos iremos a buscar a Marian, si es que sigue viva.
Mi brazo comienza a sangrar. Aprieto más el torniquete y veo caer del cielo un pequeño paracaídas blanco con el número 12 escrito en él. Matt hizo un buen trabajo. Lo abro y veo una pomada naranja. Me apresuro a untármela en la herida, e inmediatamente el dolor desaparece, y es remplazado por una capa fina de piel rosa. Le alcanzo la pomada a Chuck y apenas se la aplica en la herida hace una mueca de satisfacción.
Entonces me quedo dormido, y un tiempo después me despierta el himno de Panem. Ahora sabré quién murió en el día de hoy. Y de repente aparece la cara del tributo muerto.
Su cara.
El hermoso rostro de Marian.
