Lo niego, no puedo creer que Marian haya muerto. Las fuerzas me abandonan y amenazo con desmayarme. Por suerte me agarra Stella, porque una caída desde el árbol en el que estoy podría ser fatal. Siento un suave golpe en la espalda y veo que es Chuck.

- - Me caía bien - me dice, y hace una mueca de dolor.

- - Toma - le digo y le alcanzo la pomada - no quiero perder a otro amigo.

Chuck sonríe de satisfacción luego de aplicarse el medicamento y se aleja. Luego miro mi lastimadura y noto que ya está muchísimo mejor. Las medicinas modernas del Capitolio hacen maravillas. Tomo un poco de la misma, y la aplico en la herida nuevamente, y luego la guardo en la mochila. Y después me voy a dormir.

Me despierto con un fuerte golpe en la mejilla, y veo que es Chuck quién me golpea.

- - Toma lo que quieras y corre. ¡Rápido! - exclama

Me levanto, abochornado, y agarro la mochila y el hacha, y me guardo los cuchillos en el cinturón. Entonces bajo y veo a mis compañeros esperándome. De repente escucho un trueno y cuando me doy vuelta veo que el cielo está completamente despejado, pero noto que atrás mío hay una oscura nube que parece rodear la Arena, y que se cierra cada vez más. Definitivamente esta nube no es natural, es obra de los Vigilantes. Y mientras la miro, un rayo cae sobre un arbusto, y éste estalla en llamas. Y por primera vez tengo miedo. Por la tormenta y porque tengo la certeza de que si los Vigilantes quieren juntar a los Tributos para que nos matemos entre nosotros lo van a hacer.

Veo que la tormenta se acerca hacia nosotros a una velocidad peligrosamente rápida. Stella me saca del aturdimiento tirándome del brazo y nos alejamos corriendo. Al rato vemos que dejamos la tormenta atrás y hacemos una pausa. Y en cuanto vemos que se acerca nuevamente nos preparamos por si tenemos que luchar y nos alejamos de la nube, aunque más tranquilos ésta vez. Y después de una pequeña caminata vemos que estamos llegando al límite del bosque y que el centro del círculo creado por la tormenta es la Cornucopia.

- - Hijos de p…

- - Cállate Chuck.

- - ¡Silencio! Me pareció oír algo.

Aguzamos el oído pero no logramos distinguir nada. Vemos a dos profesionales comiendo tranquilos en la Cornucopia y a uno haciendo guardia, pues todavía no se percataron de la tormenta. No hay señales de los demás. Corremos hacia el bosque y nos escondemos. Veo que la tormenta se detuvo y eso me llama la atención.

Chuck desenvaina y Stella y yo hacemos lo mismo. Nos colocamos de espaldas a la tormenta, uno mirando al frente y los otros a los lados. Y esperamos. Como no sucede nada me ajusto mejor la mochila al cuerpo y me preparo. Entonces una flecha pasa rozándome la oreja. Corremos hacia el lugar de donde provino la flecha. Chuck delante, con el escudo, luego Stella, y atrás de todo yo cubriéndoles las espaldas. Veo a la chica del 3 con el arco y le lanzo un cuchillo que va dirigido al cuello, y que la hubiese matado si la chica no hubiese levantado el antebrazo y hubiese hecho que el cuchillo se le clave allí. Dio un grito agudo con lo que alerto a los profesionales de presencia humana en el lugar. Entonces, la chica del 3 se junta con la del 8 y se alejan corriendo hacia el otro lado. Vemos que los profesionales se acercan hacia donde estaban las dos chicas y nosotros nos separamos y rodeamos el lugar. Cuando llegan a la posición adecuada le lanzo el último cuchillo que tengo en el cinturón a uno de los tributos, pero fallo, y Stella le arroja la lanza y se la clava en el abdomen en el mismo instante. Chuck se lanza contra el segundo tributo, que porta otra espada como la suya, y mientras ellos luchan acabo con el tributo que está en el suelo, y entonces veo que la espada del profesional atraviesa el cuerpo de Chuck y se escucha el cañonazo fatal.

Miro a Stella, y hace una seña, y salimos corriendo. Vemos que los profesionales nos persiguen y cuándo nos damos vuelta por segunda vez notamos que volvieron a la Cornucopia. Nos frenamos y volvemos a escondidas y tomamos el cuchillo que está en el suelo y el escudo de Chuck, y es en ese momento cuando bajan dos aerodeslizadores y se llevan los cuerpos.

Vemos que la tormenta cesó, que ya fue suficiente acción por el día de hoy, y corremos por el bosque hasta el anochecer. En el camino cazo un conejo y prendemos un pequeño fuego. Comemos y recuperamos el agua perdida en la lucha. Y, como siempre, suena el himno y vemos aparecer al chico que matamos, que termina siendo el chico del 4, y luego vemos aparecer la cara de Chuck.

- - Era un buen amigo.

- - Lástima que lo conociste aquí, en los Juegos. En el distrito era mucho mejor - me responde Stella, y por primera vez se le empañan los ojos.

Le seco la cara, y ella sonríe. Se da vuelta y grita de dolor.

- - ¿Estás bien?

- - Aquí… La pierna…

Veo que tiene un corte profundo. Le aplico todo lo que me queda de la pomada.

- - ¿Quién te hizo eso? - Le digo

- - No lo sé. Colócame más. Duele mucho.

- - No queda nada. Vayamos a dormir.

Subimos a un árbol y Stella se duerme enseguida. Durante mi guardia no sucede nada. Entonces a mitad de la noche cambiamos de turno, y como a Stella ya no le duele la herida insiste en quedarse hasta que me despierte.

Duermo mucho y muy bien. Pero luego me despierto en el suelo con las manos atadas, y con una mordaza en la boca que apenas si me deja respirar.