- ¡Hey, se despertó el idiota! - escucho decir a una voz de hombre y luego otra que celebra el chiste; una voz grave, pero femenina ésta vez.
Miro a mi alrededor y sé que voy a correr la misma suerte que Chuck, y que las dos personas que me apuntan con sus armas son los profesionales. Me doy vuelta y veo que hay otro tributo atrapado que está haciendo un gran esfuerzo por gritar, aunque igual que yo está amordazado. Entonces la distingo: es la chica del 3.
Observo también que nos encontramos cerca de la Cornucopia, y que los profesionales están comiendo, aunque por su aspecto veo que están considerablemente nerviosos.
Siento un fuerte golpe en la parte trasera de la cabeza y pierdo el conocimiento. Me despierto ya de noche a causa de un grito. Veo que los profesionales están torturando a la otra chica; seguramente intentan atraer a su compañero. Me hago el dormido y me duermo en serio. Cuando me despierto es media tarde. No hay ninguna señal ni de Stella ni de la chica del 8. El profesional me alcanza una manzana, pero no puedo comerla a causa de la mordaza y de las ataduras.
Entonces se me acerca, y me pega un puñetazo en la cara. Rápidamente comienzo a idear un plan para escapar. Pienso, pienso y pienso, pero no se me ocurre nada. En realidad imagino decenas de diferentes posibilidades, pero todas se ven imposibilitadas por el hecho de no poder hablar con la chica del 3 sin que escuchen los Profesionales.
Y es ahí cuando me doy cuenta de que no voy a ganar los Juegos. Veo a los Profesionales afilando sus armas con una destreza impresionante por ser solamente adolescentes, y por no tener los materiales adecuados para dicha tarea.
Miro hacia el bosque y creo vislumbrar la chica del 8 entre los árboles. Y luego veo a Stella empuñando su lanza. Stella le hace una seña a la otra chica y entonces le arroja una lanza a la chica del 4 y se la clava en el muslo derecho. Ésta última, al verse atacada se dirige cojeando hacia la chica del 3 y, aunque no me atrevo a mirar sé que le propinó una muerte rápida. Y creo saber también quién va a ser su próxima víctima.
La chica se dirige hacia mí cada vez más débil, pero con la fuerza suficiente como para asesinar. Llega a mi lado y veo que está dispuesta a aniquilarme con su pesada estrella del alba. Lleva su brazo hacia atrás y luego veo una gran mueca de dolor en su rostro seguida por un fuerte grito y la visión de un brazo sangrante cayendo hacia la Tierra gracias a la fuerza de la gravedad.
Miro a mi salvador para agradecerle y veo que el que le cortó el brazo fue su aliado, el tributo del distrito 1. Entonces, una maza corta velozmente el aire e impacta contra la cabeza de la chica del 4, rompiéndole el cráneo en miles de minúsculas partes.
Siento que me cortan las ataduras y me incorporo . Veo que la maza de Stella está bañada en sangre. También noto que la chica del 8 desapareció y que el chico del 1 está escapando. Stella me da un cuchillo, pero cuándo me dispongo a lanzárselo veo que ya está fuera de mi alcance.
Miro a Stella y le sonrío. Tiene la cara hinchada, con algunos cortes en la frente y en las mejillas, pero se la ve feliz.
- Gracias - digo, atontado.
- No hay por qué. Me alegra que estés bien.
Rápidamente volvemos a sumergirnos en las profundidades del bosque. Stella prepara un ungüento con hojas y flores de las que no conozco ni el nombre y se lo aplica en las heridas. Veo que baja un poco la hinchazón. Se ofrece a untármelo, ya que yo también tengo golpes en el rostro. Pero me niego, no porque no me duela, cosa que hace y mucho, si no por el horrendo olor de la pomada.
Stella parece un poco ofendida por el rechazo, pero en cuanto le explico mis motivos se relaja. Me lleva a un escondite donde me da mis armas y el escucho de Chuck. Comemos una especie de palomas que saca Stella de su mochila y me explica que cayeron en una simple trampa que ella misma preparó. Por lo visto, los animales no son muy inteligentes, pero saben delicioso.
Entonces me doy cuenta de que estoy a sólo tres pasos de ganar los Juegos. Aunque, claro, viendo a los tributos a los que me enfrento, que son inteligentes, fuertes e increíblemente diestros con las armas, creo que es casi imposible que no sea el próximo en morir.
Suena el himno y aparece primero la cara de la chica del 3, y luego la del 4. Después nos subimos un árbol y nos acomodamos. Y de repente, la noche se cierne sobre nosotros en un antinatural silencio.
