Bueno, en un Reviews .obsessed me comentó que no entendía muy bien el comportamiento de Jake hacia Nessie. Bien, espero que con el siguiente capítulo se entienda un poco mejor. Gracias por los Reviews, siempre son de ayuda para continuar. Espero que les guste.


Cap5

POV Jacob

Habían pasado ya un par de largos y lentos meses desde el comienzo de las clases. Normalmente en las clases solo estaba mi cuerpo, sentado cada día en el mismo lugar, y a mi lado estaba Seth. Sino hubiese sido por él no nos habríamos integrado con los rostros pálidos, según me contaba de camino a casa cuando se terminaban las clases todos eran muy simpáticos, y que ser los nuevos tenía sus ventajas; gran parte de las chicas del instituto iban detrás de nosotros.

Conmigo ninguna tenía nada que hacer, jamás tendría ojos para ninguna. A veces, eso me reventaba por dentro, me jodía no poder enamorarme como cualquiera, enamorarme de cualquier chica que valga un poco la pena, o aunque sea follar macho, solo eso. Pero jamás podría hacerlo, tanto mi cuerpo como mi corazón estaban muertos, inertes, caput. Me sentía como el culo cuando pensaba esto, me sentía como si traicionase a mi Nessie.

Seth por el contrario, podía estar con todas las que quisiera, cualquier chica que estuviera con él saldría ganando; Seth es un buenazo y se merece la mejor. Pero mientras la encuentra, el cabrón, se puede divertir.

Cuando entraba en la cafetería era distinto, mi cuerpo estaba allí pero la diferencia estaba en que mis sentidos también, mis pensamientos no podían volar con tanta normalidad porque había algo que no me lo permitía. Era como una especie de interferencia que me tiraba y alejaba de mi melancolía, de mi infierno particular; algo que no iba a permitir. No podía levantar cabeza sin mi Nessie, sin ella no. Y cada vez que levantaba la vista del suelo ahí estaba la nueva, era demasiado patosa a pesar de que en sus movimientos encontraba algo familiar, absurdo. Enseguida apartaba la vista de ella porque de algún modo me volvía a sumir en mi tristeza.

Iba totalmente sumido en mis pensamientos, analizando porque cada vez que estaba en esta cafetería había algo que tiraba de mi. Me hacía estar más vivo, sensación que tuve hace poco y la cual mi cerebro a querido omitir. De repente sentí como mi ropa se volvía húmeda y miré a ver que había pasado. Mi mal humor no podía estar en su mejor momento para esta cagada.

- MIERDA.- Mascullé cabreado, estaba perdido. Había un revoltijo de comida sobre mí. Me inundó la ira y tenía que relajarme, no sería un buen momento para desatar mi furia.- Imbéciles hay en todos lados Jacob, tranquilízate.- Hablé lo suficientemente bajo para que las manos de mantequilla que me tiró esto no me oyese, aunque no se porque fui tan educado, al fin y al cabo yo tenía su almuerzo encima. Note un cambio a mi alrededor pero no sabría definir qué es.

- ¿En qué momento me he vuelto tan patosa?Joder.- Murmuró para ella pensando, quizá, que yo no lo escucharía. No lo hubiese hecho de ser humano, pero tachán, resulta que no lo soy. Una corriente eléctrica atravesó mi cuerpo al escucharla. Mi cabreo aumentó, encima se quejaba en vez de pedirme perdón. Acaso su comida era más importante.

- Yo creo que desde siempre. Por lo menos desde que estás aquí no haces más que tropezar y hacer parecer que tus extremidades no vayan con lo que tu cerebro manda. Eso o que tú cerebro no sea capaz de mandar nada.- Me dirigía a ella sin mirarla. Estaba demasiado ocupado quitándome de encima su comida. MIERDA, pensé de nuevo para mí.

- Eres bastante imbécil.- Me soltó cabreada. Parecía algo indignada, no entendía porque ese tono de impertinente, había sido ella la que había cometido el accidente.

- Y tu bastante patosa. Y encima no te dignas ni a disculparte.- Le contesté entre dientes, me estaba empezando a tocar las narices. Levanté la vista y un nuevo chispazo me recorrió el cuerpo. Vi como a ella se le cortaba la respiración y como su cuerpo tembló ante nuestro contacto visual. Por algún motivo eso me hacía sentir feliz. Pero la sensación cambió a culpabilidad cuando me di cuenta de que esto debería estar sintiéndolo con Nessie.

- No tendrás una disculpa por mi parte con ese carácter de capullo que tienes. IDIOTA.- Eso último lo soltó con un tono de voz algo elevado, y los cotillas más cercanos levantaron su vista hacia nosotros. Aún con culpabilidad encima lo sucedido me había hecho sonreír. Pero no iba a dejar que volviese a suceder.

Giró sobre sus pies y empezó a caminar hasta su mesa. Parecía cabreada. No se para que se iba a sentar, tenía las manos vacías; lo que me recordó que yo era quien tenía esa comida encima. Me puse de nuevo furioso. No es que me sobrase la ropa precisamente. Quise volver a gritarle para hacerla rabiar un poco más pero recordé que me proponía impedir que algo así volviese a suceder.

No podía apartar mi mirada de ella y demasiadas sensaciones, sentimientos y gilipolleces se acumulaban en mi estómago y en mi cabeza. Esta tía solo me hacía recordar más a Nessie, y además me hacía sentir culpable por olvidarla durante milésimas de segundos.

Era viernes y este fin de semana tocaba patrullar. Había reanudado el patrullar y el convertirnos en lobos pues era parte de nosotros y no le podía hacer esto a los chicos. Les encantaba, y a mi también. Así que después de clase Seth, Quil, Jared y yo haríamos las noches y el resto de la manada patrullaría parte del día. Sí, mi noche de Viernes la pasé así.

Dormí gran parte del día del Sábado, cuando no dormía comía. No hacía nada más. Y cuando calló la noche los chicos ya estaban tocando a mi puerta.

Intentaba evitar por todos los medios pensar en Nessie cuando estaba en mi forma de lobo, siempre que estaba acompañado. En todos esos destellos se coló alguno de la chica de la cafetería, pero ninguno dijo nada. Pensarían que sería mejor callar puesto que después de lo sucedido me dijeron que me notaron muy alterado.

Eran casi las dos de la mañana y paso por la parte del bosque de la Reserva que está lindando con la playa. Hice un gesto para volver a nuestra forma humana e ir a ver que estaba pasando.

Había un grupo de amigos, pensaban acampar aquí, tenían casetas de campaña, una hoguera hecha, botellines de cerveza, distinguía algo de comida. En fin, así que simplemente decidí acercarme para recordarles que debían mantener esta playa limpia; era muy valiosa para la tribu.

Las risas fueron disminuyendo y se cambiaron por murmullos cuando mis amigos y yo empezamos a estar a una distancia a la que los humanos nos viesen. Mi vista lo primero que captó fue a esa chica, la de la cafetería, me di cuenta que fue la primera en reconocernos a pesar de la lejanía en la que nos encontrábamos entonces. Estupendo.

Parecían estar pasándolo bien, y parecían estar un poco borrachos. Sentí una punzada de celos de no poder estar así de bien con ellos, o con ella y ser yo quién le cause esas ris...PERO QUÉ MIERDA ESTOY PENSANDO. Mi pensamiento me abofeteó de lleno cortando toda clase de alegría. Joder con la niñata de mierda. Otra vez esa mierda de culpabilidad, me estaba empezando a tocar las narices.

- Más les vale no dejar toda vuestra basura en nuestra playa.- Dije de manera algo agresiva. Pero es que la verdad que me repateaba tener que verla aquí también. Conseguí achantar a todos sus amigos, no esperaba otra cosa. Pero ella solo pareció erguirse un poco más sobre su cuerpo y con la barbilla bastante alta. ¿Acaso pretendía retarme? Estaba completamente loca.

- A ver Mr. Simpatía, hay otras formas de decir que debemos dejar todo limpio, que por otro lado ya pensábamos hacerlo. Así que haznos un favor y lárgate por donde has venido, nos abruma demasiado tu amabilidad.- Su contestación no estaba nada mal para estar en ese estado de embriaguez, pero si pensaba echarme de mi playa iba lista.

Mi visión periférica captó que Seth se disponía a decir algo, no lo permití. Use el rollo de ser alfa para cortarlo. Lo siento amigo, pensé en un intento fallido, evidentemente, de que supiera que no era mi intención, pero no me podía controlar.

- No me pienso ir.- Seth me dió un codazo en señal de que estaba hablando solo por mí, y resulta que no estaba solo. Rectifiqué.- Ninguno de nosotros. Es nuestra playa.

- Es nuestra playa, es nuestra playa.- Hizo una muy mala imitación de mi, lo que causó risa entre sus amigos y alguno de los míos, estoy seguro de que Jared también quiso reirse pero le daría miedo mi reacción. Que para mi sorpresa tuve que reprimir una sonrisa, esta chica me sorprendía. Era valiente, y eso la hacía estúpida.- Muy bien, adelante majestad, quédese donde le de la real gana.

- Patosa.- Esta vez hablé bastante alto para que todos pudiesen oírme con claridad. Ella se había reído de mi, era lo mínimo.

- Idiota.- Contraatacó ella.

Me di la vuelta hacía mis hermanos aguantándome la risa, lo que a ellos les dejaba bastante confusos. Y a decir verdad, a mi también.

Pasaron los minutos y al cabo de casi dos horas sus amigos fueron cayendo uno a uno. Quil aprovechó que se había acabo la patrulla, a mi voluntad, y se durmió como si fuese un bebé. Jared, Seth y yo jugábamos con las piedras como si de niños pequeños se tratase; pero a lo bruto. Lo pasábamos de lo lindo cuando nos juntábamos y relajábamos de este modo. Aunque hacía tiempo que yo no bajaba tanto la guardia. Ella parecía no conciliar el sueño.

Por el rabillo del ojo vi como se levantó y empezó a andar. No entendía como a una chica no le daba miedo andar por ahí sola. Incluso a un tio debería darle algo de respeto andar cerca del bosque a estas horas. Yo sabía todas las criaturas peligrosas que había en este mundo y mi deber era proteger a cada uno de los humanos. Me disponía a levantarme cuando Seth se me adelantó.

Le miré con una mirada asesina y se excusó en lo mismo que yo me estaba diciendo para ir tras ella. Me molestó mas de lo debido pero no tenía nada con lo que contraatacar y eso me enfurecía todavía más. Jared notó mi cambio de humor y no quiso abrir el pico. Chico listo. Se echó a dormir mientras yo, esperando que ella regresara, paseaba la vista de un lado a otro.

Me cabreaba según iban pasando los minutos. Qué demonios hacía Seth que no la traía aquí sana y salva. No debía haberle permitido que fuese él. Pasaron las horas y la sangre me hervía. Tuve que ir al bosque a convertirme unas cuantas veces para ver si Seth se había topado con algo y necesitaba mi ayuda. Aunque supongo que también lo hacía para desprenderme de esta sensación que el cuerpo me invadía.

No podía dormir, raro en mi. Estuve despierto hasta que amaneció. Tuve que robarles algo de comida un par de veces, pero que se jodan. Me disponía a ir a buscarla, digo a buscarlos, cuando a lo lejos divisé unas figuras.

¿Qué mierda estaban viendo mis ojos? Es que Seth la había seguido para follársela o qué. Que hijo de la gran puta, macho. Venían tan felices con sus manos entrelazadas y mi cara de rabia era completamente visible. Miré a Seth con la mirada enfurecida, era tal el grado de rabia que sentía que no me hizo falta usar mis mierdas de alfa para que la soltara, a regañadientes, pero la soltara.

Vi la torpeza en su gesto, ¿no quería soltarla? De qué iba.

Me levanté, me pensaba ir de aquí. JODER, porque me sentía así. Con esta rabia dentro.

Recojan su basura y márchense.- Sentencié de manera firme. Di una patada a Jared y a Quil para que se despertaran, pero no quería que me siguieran. Lo notaron porque comencé a alejarme de la playa completamente solo. Otra vez.

Mientras me adentraba en el bosque pensaba en que realmente la rabia que sentía podía ser lo acumulado durante todos estos años y que, ahora, todo explotó. Debía de ser eso, tristeza. Y el ver a la gente feliz a lo mejor me molestaba. Seguramente. No encontraba otro sentido a todo esto.

Algo tenía claro, y esa chica no hacía más que volverme loco. No era nada bueno para mí. Metí un grito de frustración, de tristeza, de dolor. Noté como la garganta se me desgarraba, sentí el daño que me estaba haciendo y eso solo me hacía sentir un poco mejor.

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POV Renesmee.

Habían pasado los meses, aún recordaba aquel grito de dolor, lo tenía clavado en mi. Nadie más que yo lo escucharía pues era muy lejano, aunque me pareció que sus amigos también lo habían sentido. Las Navidades quedaron atrás. Las había ido a pasar a mi casa. Estuve contando historias toda mi estancia allí, mientras mi familia me escuchaban felices. Les hablé de mis nuevos amigos, les hablé de Seth, y todos se lo tomaron bien, se puede decir. Les extrañó demasiado la noticia, supongo que era normal, no pensaron en ningún momento que volvería a casa diciendo que tenía un "novio" tan pronto. El resto de las navidades noté a mi madre muy nerviosa. No le pregunté qué le pasaba, mi padre me aseguró que hablaría con ella.

Había iniciado una especie de relación con Seth, era la persona más cariñosa y buena que jamás había conocido. Digo una especie de relación porque aún no habíamos definido lo que éramos. Bueno vale, era yo la que no quería dar ese paso.

Quedábamos fuera del horario de instituto. Íbamos a la playa, al cine, a cenar. Nos solíamos quedar en mi casa viendo películas. Era realmente agradable estar con él, entre sus brazos, era tan cálido. Cada vez que estaba a su lado venían recuerdos a mi mente de cuando era niña y jugaba con mi pequeño lobo, mi pequeño Blue. No entiendo por qué me venían esas imágenes a la mente.

En el instituto yo me intentaba cortar un poco delante de los demás, bueno delante de él, Jacob. No se por qué pero que estuviera presente me intimidaba. En un principio, la relación de Jacob y Seth pareció distanciarse, enfriarse. Me sentía muy, muy culpable por ello. De algún modo me sentía responsable, aunque analizándolo en frío no entendía como podía serlo.

Una noche en la que Seth llegó tarde a mi casa, me explicó que había estado hablando con Jake, que las cosas entre ellos ya estaban bien.

- Cosas de lobos.- Soltó sin pensarlo, de forma automática. Yo me erguí de repente sintiéndome paralizada. Él notó mi cambio y de forma un poco atropellada me explicó que así se autollamaban a su grupo de amigos en la Reserva.- Todas las generaciones de amigos allí se han denominado así.- Me dijo. Me tranquilicé al momento.

Las noches en las que Seth se quedaba conmigo no iba a casa de mi abuelo. Nadie sabía aún la relación que nosotros teníamos. Todos pensaban que simplemente me había vendido la furgoneta de su hija, la cual, por cierto, a día de hoy se me había estropeado.

Estábamos a Febrero, era Viernes. Normalmente quedaba con mi grupo de amigos para salir a tomar algo, pero hacía tiempo que no cenaba con mi abuelo tranquilamente. Le propuse salir fuera de Forks para ir a cenar a un restaurante y accedió encantado.

Llamé a Seth para comunicarle que hoy saldría con Daniela y Adriana, que me quedaría además a dormir en casa de la primera. Así me aseguraría de que no se pasaba por casa a las tantas de la madrugada.

- Oye, abu, se me ha estropeado la camioneta y he ido a preguntar al taller de Will, pero me ha dicho que es demasiado vieja y él está demasiado ocupado como para buscarme las piezas y pararse a arreglarla. Lleva demasiado tiempo me dijo.- Ya estábamos en el restaurante de Port Angeles. Me metí un tenedor de espaguetis a la boca mientras esperaba la solución de mi abuelo. Parecía pensárselo demasiado.

- Bueno, verás. Hay un mecánico fantástico en la reserva. Un viejo amigo de la familia.- No se a que venía tanto misterio.- Estoy seguro de que él te lo arreglaría sin problema. Segurísimo.

- Ajá. Y ya que estás tan seguro podría darme el número. Estamos a viernes y me gustaría, a ser posible, que empiece a arreglarlo desde ya. Así que lo llamaré mañana para ver si puede empezar el lunes.- Dije fastidiada, quería tener el coche disponible para ya, a pesar de poder ir andando a cualquier parte, me había acostumbrado a usarlo, apariencias, pero ya me había hecho a él.

- Claro, al llegar a casa te lo doy.

Terminamos de cenar, dimos un corto paseo y nos fuimos a casa. Una vez en casa el abuelo me dio el número escrito en un papel.

- Toma, llama mañana a primera hora, y si tienes suerte y te lo cogen, pregunta por Jake.

- ¿Jake?, en la Reserva. ¿Jake?- Me estaba saturando. Rezaba por que no fuese él el único en el pueblo que pudiese arreglarme el coche.

- Sí, nena. Jake. Uno así de alto.- Hizo el gesto muy por encima de su cabeza.- Musculoso, apuesto, moreno.- Le vi con ganas de continuar así que lo paré. Yo ya sabía todas esas cualidades físicas de Jacob, cada vez que podía mi miraba se encontraba analizándolo. Era algo que no podía controlar.

- Bueno, quizás en Port Angeles haya también algún buen mecánico.- Comenté con fingida despreocupación.

- Qué tonterías dices Ness. Jake te lo arreglará enseguida y además te hará un buen precio.

- No, no lo creo. Nuestra relación no es muy buena abuelo. Nos caemos francamente mal.- En parte era verdad, pero la sensación que yo tenía cada vez que nos insultábamos y nos hacíamos rabiar en cada encuentro, era de abalanzarme sobre él y quitarle toda la ropa. Me sacaba mi lado más salvaje.

- Si no lo llamas tú, lo haré yo. Pero creo que no sería buena idea. No deben saber que somos familia, ¿recuerdas?- Me rendí.

- Mañana a primera hora lo llamaré.- Me fui a dormir con unos nervios tremendos. Mañana llamaría a Jacob, debía prepararme mentalmente pues con él siempre había que estar alerta.


¿Qué les ha parecido? ¿Les ha aburrido que se repitiese parte del capítulo anterior pero desde el punto de vista de Jacob?

Espero opiniones para poder mejorar. Gracias a todas. Que sean muy felices!