No lo he dicho antes pero, como ya todos saben, los personajes no son míos, solo la historia lo es. Y lo hago por mera diversión y placer.
Espero que disfruten del capítulo.
Cap6:
POV Renesmee
Llamé a Jacob a primera hora de la mañana, tuve que intentarlo unas cuantas veces hasta que alguien me contestó al teléfono. Para mi buena suerte no era él, quien se oyó al otro lado era su padre, según me dijo. Incluso por teléfono me pareció un hombre muy sabio, con mucho vivido, su tono de voz, su manera de hablar le delataba.
Me dijo que Jake había tenido que salir pero que me arreglaría el coche al medio día. Me dijo que si el coche arrancaba que estuviera allí a esa hora, sino que volviese a llamar y Jake se acercaría con el suyo y un remolque.
Era las 11:40h y no es que se tardase mucho tiempo llegar a la Reserva; no si mi coche arrancaba. Probé unas cuantas veces a hacer contacto con la llave, pero no se decidía a arrancar. A las quinta vez que giré la llave hizo el amago pero luego escuché como debajo del capó un ruido poco normal afloró.
- ¡Joder, vaya mierda!- Solté en voz alta. Pasaba de llamar a Jacob para que viniese a socorrerme, así que solo se me ocurrió una única opción. Empujar.
Me las vi y deseé para que nadie pudiese verme en plena acción. Fui por caminos poco transitados empujando el maldito coche hasta casi llegar a la casa de Jacob, siguiendo las indicaciones que su padre me había dado. Primero eché un vistazo y no había nadie a la vista, así que empujé un poco más el coche hasta dejarlo al principio del camino a su casa.
Llegaba 20 minutos tarde de la hora acordada. Me acerqué a la casa roja, preciosa y acogedora he de decir, y toqué a la puerta.
- Ya era hora.- Que bienvenida mas agradable me estaba dando.
- Hola a ti también, simpático.- Bueno, tenía motivos para enfadarse, puede que tuviera planes y yo se los estaba retrasando.- Siento llegar tarde, el coche no quería arrancar.- Me disculpé, aunque sus modales me lo ponían difícil.
Asomó su cabeza por encima de mi hombro acercándose demasiado a mi cuerpo, mi respiración se cortaba en el acto. Mierda de hormonas.
- No he escuchado llegar al coche.- Me pareció un poco raro su comentario y mi cara extrañada hizo que él también la pusiera. Parecíamos dos tontos jugando a un concurso de gestos faciales.
- Se me ha parado al principio del camino.- Dije para salir del toma y daca que estábamos teniendo.
- Bien, hay que empujarlo hasta el garaje.- Según lo decía empezó a dar los primeros pasos hasta mi coche. Paso por mi lado rozando su mano con el dorso de la mía y la carne se me puso de gallina, noté como sus pelos también se erizaban, pero pareció ignorarlo.
Iba unos pasos detrás de él pero pude llegar a ver como miraba el coche de mi madre compungido, parecía tener demasiadas cosas pasando por su cabeza y que eso le atormentaba.
- ¿Un modelo difícil de arreglar? Si no vas a poder, o no quieres, siempre puedo llevarlo a...- Se giró y posó su mirada en la mía y torció un poco la boca. ¿Eso era una sonrisa? Vaya mueca más extraña.
- Por favor, Valeria, me ofendes. Podría arreglar esta chatarra e incluso cosas peores.- Estábamos a un paso el uno del otro y sentía que mi cuerpo tiraba de mi para que ni si quiera esa distancia existiera entre nosotros.- No me subestimes.- Dijo esto último pellizcando mi barbilla y yo no pude evitar sonreír como una completa idiota. En cuanto volví en mi y me di cuenta que él se reía por mi acción quité mi cara de atontada.
- Imbécil.- Susurré el insulto dirigido a él para mi misma.
Vi como él por una milésima de segundo sonrió como en respuesta a mi insulto. Nos habíamos acostumbrado a que nuestra poca relación era así. Parecíamos estar siempre en guerra pero, en el fondo, a ambos nos divertía. Aunque eso sí, ninguno lo admitiría.
Empujamos los dos el coche, a pesar de que yo sola hubiese podido pero sería algo raro, yo haciendo un fingido esfuerzo, él por el contrario no parecía hacer ninguno, como si estuviese empujando una pluma. Sus músculos sí estaba marcados debajo de la camiseta. Era invierno y ambos andábamos con solo una camiseta, yo me extrañé porque él fuese así y me preocupé de que él se percatara de lo mismo.
Una vez dentro del garaje parecía disponerse a trabajar, yo debía disimular antes de que se diera cuenta de que no pasaba ni una pizca de frío, así pues me puse a temblar como si estuviera tiritando.
Jacob levantó un poco la vista y se fijó en mi tembleque. Espero que no fuera demasiado falso, por lo general no se me daba mal fingir pero en su presencia siempre lo hacía todo mal.
- ¿No traes abrigo?- Preguntó entre preocupado y curioso.
- Se me ha olvidado en mi casa. Hace frío hoy eh.- Dije mientras me frotaba a mi misma los brazos y señalaba con la vista a su torso cubierto solo por su camiseta.
- Bueno yo no soy muy friolero, pero...- Miró a su alrededor y de su, ¡GUAU!, magnífica moto me lanzó una sudadera de color granate.- Póntela, solo la he usado una vez así que está prácticamente limpia.
Ni que eso me importara, no me considero una señorita finolis. La pase por mi cabeza y metí mis manos por las mangas. Era gigantesca, parecía de mi tío Emmet, pero su olor era mucho más exquisito. Muchísimo más. Se me metió hasta lo más hondo de mi nariz y llegó a cada parte de mi cuerpo, era extraño pero sentía su olor hasta en la punta de los pies y me enloquecía.
Me di cuenta que tenía los ojos cerrados y los puños de la sudadera hechos un ovillo en mi rostro mientras absorbía su olor una y otra vez. Cuando los abrí sabiendo lo raro de la situación me encontré con su mirada. Pensé que la quitaría enseguida pero no fue así, parecía satisfecho por mi reacción ante su olor. Por qué tenía que comportarme como una loca delante de él.
- Bueno... ¿podrá estar arreglado para el Lunes?- Quise cambiar de tema pues él seguía mirándome de una manera demasiado penetrante y me ponía los pelos de punta.
- Pues...- Tuvo que aclararse la garganta para continuar. Parecía a ver estado absorto en algo y yo le había hecho salir cuando le hablé.- Si trabajo durante toda tarde, y mañana también, puede ser que sí.- Continuó.
- Siento hacerte trabajar un Domingo, pero por favor, me gustaría que estuviera para el comienzo de la semana.- Puse mi mejor carita de perro abandonado para que no me rechistara.
- De acuerdo.- Pareció estar pensándose algo y antes de volver a hablar sonrió.- Pero ya que yo me voy a sacrificar y tendré que comer mientras trabajo para que pueda estar listo, tú te vienes aquí conmigo, tanto todo el día de hoy como mañana.- Me parecía algo justo, su padre me había dicho que no me cobraría y que menos que sacrificarme yo también.
- Me parece lo justo. Mañana traeré yo la comida, hoy podíamos pedir unas pizzas.- Por los ojitos que puso pareció encantarle la idea.
- Y mientras yo trabajo, tú que tienes el tiempo libre aunque vayas a estar aquí, podrías hacerme los deberes.
- ¿QUÉ? Venga hombre, no tengas tanto morro. Las tareas del instituto deberías hacerlas tú, no sirve de nada si yo te las hago.
- Es lo justo. Mi padre abrió la boca demasiado pronto diciendo que no te cobraría por el trabajo, así que que menos que me hagas las tareas este fin de semana y me invites un día a comer o cenar, tú eliges el día.
- ¿Eso también? Pero esto es el colmo. Prefiero pagarte antes de que me tengas como una pringada haciéndote los deberes. Y ya voy hacer la comida mañana. Considérate invitado.
- No. Ya no quiero que me pagues, quiero lo que te he pedido. Y la comida de mañana no cuenta como invitación, lo de mañana lo has querido hacer tú, yo no te lo he pedido, y no cuenta como moneda de cambio.- Se levantó del suelo donde se encontraba tumbado mirando los bajos del suelo y bailando la herramienta en la mano, añadió.- Tu verás lo que haces, es eso o no tener a tiempo el coche. Tú elijes.- Pensaba replicar, pero el siguió pareciendo leerme la mente.- Y llevarlo a otro sitio te aseguro que si consigues a alguien que te arregle este trasto, que lo dudo, te saldrá carísimo.
- Mierda.- Fue mi única respuesta y él se dio por satisfecho. Esta vez su mueca si era una sonrisa perfecta, hermosa y perfecta.- Mierda.- Se me volvió a escapar por sentir la atracción que sentía y no poder apartar mi mirada de él.
Me guiñó un ojo y siguió trabajando. Su comportamiento conmigo no parecía el mismo de siempre y eso me trastocaba completamente, pues yo tampoco tenía motivos para ser borde con él.
Paró cinco minutos para engullir la pizza familiar que pidió para él solo, y yo comí mi pizza normal poco a poco, mientras charlábamos sobre coches. Pareció gustarle que yo entendiese un poco del tema. Le conté un poco medias verdades sobre mi vida, no me apetecía mentirle, a él no me salía hacerlo, así que me dedicaba a contestar lo que podía y esquivar lo que no.
Sí que le comenté que tenía ganas de soltarme un poco más la melena, por eso me vine aquí a estudiar, aunque me dijo que mal sitio había escogido para hacer cosas emocionantes. Mencionó que de las cosas con más adrenalina que se podía hacer aquí era salto de acantilado y le propuse, sin pensarlo, que algún día fuésemos a hacerlo. Esperaba una respuesta irónica, pero llegó un sí demasiado desesperado y ansioso, haciéndome sonreír.
Había caído la noche y ya no había una buena iluminación para continuar, así que guardó las herramientas y nos sentamos en el capó del coche. Me lanzó una coca cola que cogí al vuelo con mi gracilidad insuperable.
- Vaya.- Dijo asombrado. Me acojoné un poco repasando la tarde, y pensando en lo natural que estaba siendo con él. Me sentía yo misma a su lado, me sentía viva cuando nos dábamos caña con nuestra furia he insultos, y me sentía en casa cuando se quitaba esa coraza. Con él sentía cada sentimiento que siempre quise sentir, me sentía completa por ello.- A veces no eres tan patosa.- Dijo entre risas haciéndome salir de mis pensamientos.
- Ni tú tan imbécil.- Le desafíe con la mirada a seguir. Pero no decía nada. La mano en la que sujetaba la lata la posó sobre el capó a un costado de él, haciendo a apoyo para su siguiente movimiento.
Se acercó a mi rostro lentamente, muy despacio para las ansias que yo tenía. Su cuerpo se iba inclinando hacía mi y su respiración ya rozaba mi rostro dejándome a mí sin aliento. Bah, con el suyo podría vivir tranquilamente. Aunque lo que quería era abalanzarme sobre él de una buena vez mi cuerpo no respondía, no podía moverme. Seguía sujetando mis piernas con los brazos, entrelazando las manos delante de las rodillas, las cuales las tenía metidas dentro de la sudadera, que me llegaba hasta los tobillos. No podía apartar mis ojos de los suyos.
Vi en ellos un dolor fugaz, pero profundo, y como luchaba contra el sentirse así. Eso no lo detuvo, pero sí lo hizo al llegar justo al tocar su nariz con la mía. Él respiraba de una manera agitada, como cuando haces un gran esfuerzo y parece que te falta el aliento, yo sin embargo ni si quiera estaba así porque mi respiración se había cortado cuando noté que se acercaba a mí. Ya mismo necesitaría coger aire, pero no quería romper el momento.
Vi en sus ojos algo de duda, y yo de manera inconsciente le miré los labios y volví a sus ojos. Tragué en seco y él pareció decidirse. Posó sus labios en los míos un poco indeciso, pero cuando vio y notó que le correspondía, su beso pasó a ser menos delicado y algo más desesperado. Mi boca se abrió paso a la suya y pareció enloquecerlo, por primera vez en todo este tiempo cogí aire para llenar mis pulmones, cogí su aire, tomé su aliento para que se mezclase con el mío, y éste se convirtió en el aire más afrodisíaco que jamás respiraré.
Mi espalda estaba completamente apoyada en el coche y él se encontraba prácticamente encima de mi cuerpo. Era extraño pero sentía como si antes de esto no hubiese estado viviendo, como si dentro de mí por fin encendieran un interruptor y gritasen ¡se hizo la luz!. Estaba viva. Mis manos recorrían todo su cuerpo mientras que las suyas sujetaban el mío como para impedirme escapar, no pensaba a salir corriendo.
No pensaba directamente, nuestros cuerpos parecían ansiosos el uno del otro. Ahora nuestras respiraciones iban a la par, a la par de entrecortadas, parecía costarnos coger aire y nuestros jadeos juraría que debían ser audibles a unos cuantos metros.
Necesitaba quitarme la ropa, y quitarle también la suya. Su olor me invadía por completo, su calor... Su calidez era incomparable.
Hablando claro, me estaba poniendo más cachonda que nunca. Metí mis manos por debajo de su camiseta y noté como se estremecía a mi tacto. Un gruñido sonó en lo más profundo de su garganta, y pareció darle impulso a un beso más salvaje aún. Sentía que mis labios estaban ardiendo, sentía que se estaban empezando a hinchar pero no quería parar. Y él tampoco se veía por la labor.
Apunto de pasarle la camiseta por encima de su cabeza un crujido lejano me puso alerta. SETH. MIERDA, me había olvidado de Seth. Jacob pareció escucharlo también porque se quedó paralizado, pero yo sabía que era imposible, estaba aún demasiado lejos. Aún así nos miramos a los ojos y nos apartamos el uno del otro de manera automática. No podíamos quitarnos la vista de encima mientras nos poníamos de una manera más casual para disimular.
Me di un par de toques en los labios para intentar bajar la hinchazón y vi como a Jacob se le escapaba una sonrisa que se tornó seria de nuevo al escuchar, esta vez más cerca, a Seth.
Una parte de mi se sentía horrible, un ser despreciable, un mounstro. Seth atravesó la puerta.
- ¡Hey!, Val, llamé a tu casa y me saltó el contestador. No he sabido nada de ti en todo el día.- Se acercó a mi, que seguía encima del coche, y me dió un rápido beso pero cargado de un cariño nunca visto, me sentí aún más miserable.
- ¿Y cómo sabías que estaba aquí?- Pregunté. Jacob solo se dedicaba a mirarnos con la cara demasiado seria. Parecía furioso.
- En realidad, llamé a Jake para hacer algo y su padre me dijo que estaba trabajando en tu coche. Así que supuse que estabas aquí.- No parecía contento con ésto, pero tampoco dijo nada más. Me cogió de la mano y me invitó a irnos.
- Esto... Jacob, gracias. Mañana estaré aquí de nuevo a primera hora. Mmmm hasta mañana.- Me sentía algo incomoda, tanto por Jacob como por Seth. Menudo lío. Qué narices había hecho, Seth era la persona más maravillosa y buena que jamás había visto. Y Jacob, era Jacob, solo hoy se ha comportado como una persona mas o menos decente, y ni aún así... había besado a la novia de su mejor amigo. Y la novia de su mejor amigo lo había besado a él. Soy una basura.
Nos alejamos andando de la casa de Jacob. Éste solo asintió y se despidió de los dos con un gesto de cabeza. Seth me entrelazó su mano con la mía y hacía círculos sobre el dorso de ella.
- Pulover de Jake, ¿no?- Preguntó mirándome de reojo.
- Ajam.- Fue lo único que respondí. MIERDA, MIERDA Y MIERDA. Grité en mi fuero interno. De esto no saldría nada bueno.
Seth me acompañó a casa, estuvimos un rato en el salón, estaba más cariñoso que de costumbre y yo me sentía aún peor porque me sentía agusto estando con él. Me gustaba Seth, estaba segura de ello, me hacía sentirme querida. Era la persona más buena que nunca había conocido, no se merecía lo que le he hecho, así que me juré a mi misma que no volvería a pasar. Me sentí un poco mejor después de este juramento. No se quedó a dormir.
Cuando se marchó llamé a mi abuelo para avisarle que me quedaría en mi casa, que no se preocupara.
Hice la comida para el día siguiente, tortillas de papas y pimientos, viendo lo que comía Jacob hice dos para él y una para mí. Mientras cocinaba planeaba como afrontar el día de mañana después de lo de hoy. No se me ocurría absolutamente nada.
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A primera hora estaba allí, entré en el garaje que ya se encontraba con la puerta abierta.
- Has madrugado.- Comentario ingenioso dónde los halla.
- Mas bien no he podido dormir.- Ya somos dos, pensé.
Se levantó y se acercó a mi de manera brusca y rápida.
- Yo... verás... Siento lo de ayer. No pude... resistirme, pero no volverá a pasar.- Si él pensaba así me pondría más fácil cumplir mi promesa, pero al escuchar esas palabras mi cuerpo y mente no reaccionó como debería, complacida por esa facilidad. Al contrario, la rabia me inundó.
Me acerqué un paso más a él, teniendo que alzar la cabeza para poder mirarlo a los ojos.
- Así es como debería ser.- Apoyé mis manos en su pecho y me puse de puntillas.- Pero no puedo controlarlo.
Coloqué mis manos alrededor de su cuello y tiré de él hasta que sus labios encontraron los míos. Acaricié su lengua con la mía y deseo también fue más allá. Me cogió de los glúteos sin ningún esfuerzo y me estampó contra una de las paredes. Algo cedió a mi espalda pero ninguno paró.
Parecíamos dos amantes que acababan de encontrarse después de mucho tiempo sin verse. Estábamos ansiosos el uno del otro. Parecíamos dos animales en celo, salvajes.
Él se estrechaba más y más a mi cuerpo, empujándome con más fuerza contra la pared, parecíamos no estar lo suficientemente cerca. En sus embestidas la decisión con la que me besaba aumentaba, y yo casi con la misma fuerza intentaba amortiguarlo empujando también mi boca hacia él.
Hice fuerza con mis brazos en sus hombros para adoptar una postura más cómoda, puse mi espalda completamente recta en la pared y apreté mis piernas aún más a su alrededor. Ambos gemimos al notar que nuestra intimidad se rozaban Noté su erección a través de sus pantalones y los míos, por lo que me hice una idea de la magnitud de su polla. Me puse a mil y empecé a subir y bajar mi cintura haciendo rozar toda su extensión con mis labios, dentro de lo que se podía.
Él puso una cara de dolor cuando comencé hacerlo, ya que su erección pareció crecer aún más. Los pantalones debían estar molestándolo bastante.
- Voy a quitarte la ropa.- Hice la sentencia, no era una pregunta. Pero él como pudo se apartó de mi boca haciendo fuerza contra mi agarre y echó la cabeza hacia atrás. Aún tenía los morritos entre abiertos como si en su interior continuase besándome.
- No tengo condones.- Una parte de mi sonrió por su forma directa de decir las cosas, igual que yo. Por otra me sentía muy, pero que muy frustrada.
- Yo tampoco, joder.- Dije cabreada.
- Entonces, puede que sea mejor dejarlo para otro momento. Además aún tengo que terminar mi trabajo.- No parecía contento al decirlo, pero tenía razón. No íbamos a continuar si no podíamos después desahogarnos como es debido.
El día continuó de manera bastante pasional, parecía que no podíamos resistirnos. Me sentía como si estuviese en otro mundo, o quizás así se siente uno al estar realmente en éste.
Cayó la noche y Jacob me llevó a mi casa, el coche como es evidente no estaba terminado a tiempo, nos entreteníamos demasiado. Nos despedimos con un beso que casi acaba en una situación embarazosa para estar en la calle. Me iba a ir a casa de mi abuelo cuando sonó el teléfono de mi casa.
El nombre de Seth se veía reflejado en el teléfono. MIERDA. No entendía como me podía olvidar de él con tanta facilidad. Había faltado a mi promesa y una vez más lo había engañado. Atendí el teléfono y me sentí como una basura al ver que él solo se preocupaba por saber como estaba, cómo me había tratado Jacob. Le mentí un poco diciéndole que como siempre, y me despedí alegando que necesitaba descansar, que nos veíamos mañana en clase.
Soy la peor persona del mundo. Corrí hasta la casa de mi abuelo sintiendo como sucedía una lucha dentro de mí. Jamás podría hacerle esto a Seth, nunca. Cómo me atrevía. Jacob no era nada en mi vida nunca se ha portado bien conmigo. Seth me quería y yo lo quería a él. Jacob me hace sentir viva, pero no podía ser. Me negaba. No tenía sentido. Hablaría con él y le diría claramente lo que había, lo máximo que iba a ofrecerle sería una amistad, quizá así consiga sentirme igual de viva sin ser la puta del siglo.
¿Qué les ha parecido? Espero opiniones sinceras. A mi, personalmente, me ha gustado mucho como quedó el cap., espero qe a ustedes también. Un beso grande a todos y mil gracias por leerme. :)
