Cap8:
POV Renesmee
Todo esto que estaba pasando me tenía desconcertada, no sabía si alegrarme o llorar. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Seguir a mi corazón, eso me aconsejó mi madre. Sabes mamá, no es tan fácil cuando tu corazón tiene lugar para dos personas. Pero claro, tú eso no lo sabrás porque siempre fue papá, nunca dudaste.
Creo que se me está yendo la cabeza. Resoplé y fui a por un vaso de agua. Ahora hablo sola, ¿los semivapiros podríamos volvernos locos?
Ayer estuve hasta que amaneció con Jacob. La atracción por él es indescriptible, ahora no entiendo como pude resistirme tanto a él en su día, cuando nuestra relación solo se basaba en insultos y desprecio, creo que era nuestro modo de resistirnos a lo evidente, porque luego una vez cerca siempre saltan las chispas.
He vuelto a mi habitación y estoy tumbada en mi cama. Mirando al techo y sintiéndome la peor persona del mundo. Esta situación creo haberla vivido ya.
Jacob me acercó a mi casa, no sin antes preguntarme de manera rara dónde estaba viviendo. Sin poder evitarlo repaso en mi mente, una y otra vez, mi día junto a él.
Las conversaciones que tuvimos después de hablar de mi lobo no iban a ningún lado, parecía conversaciones de besugos, pero me hacía reír. Él no hacía más que mirarme e irradiar felicidad por cada poro de su piel. Yo no podía evitar sonreír en respuesta.
Es raro, pero comunicarme con la mirada solo lo había hecho con mis padres. Con él, ayer, sentí la conexión más grande que jamás había sentido. No nos hacía falta hablar, el silencio no nos incomodaba para nada. No volví a ver atisbo de tristeza en sus ojos por mucho que buscase, era como si de repente hubiese encontrado ese algo que le da sentido a su vida.
Aunque a veces, me parecía, que sí llegaba a notar un sentimiento de dolor, aunque seguramente sólo sería el reflejo del mío, porque yo aún sentía dolor. No puedo evitar el impulso que tengo siempre de lanzarme a los brazos de Jacob, pero como tampoco puedo evitar querer a Seth.
¿Amor o pasión?, ¿Seth o Jacob?. ¿Llegaría algún día a sentir por el otro lo que el otro por el uno? Sabía la respuesta aunque era demasiado cobarde para hacerle frente. Ya he estado con Seth, y durante este tiempo nunca he sentido la atracción y las mariposas que siento por Jacob. Y puede que por éste último no sienta un gran amor, pero se que lo sentiré, soy consciente porque sin sentirlo ya lo echo de menos, porque cada pensamiento le pertenece. Puede que eso sea estar enamorada.
A pesar de desearlo fervientemente, por respeto a Seth que aún no había terminado nuestra relación, pase todo el día sin tirarme al cuello de Jacob, omitiendo lo del baño del instituto. Era raro, porque veía que él tenía tantas ganas como yo, juro que me pareció escuharlo gruñir cuando salí del agua hacia la arena con la ropa interior calada, y con las transparencia correspondiente a ropa fina, de color blanca, mojada.
Pero parecía como si no quisiera perderme de vista, como si temiese cerrar los ojos, aunque sea en un beso o de puro placer, y cuando los volviese abrir que yo ya no estuviera. ¿Qué como se todo esto? No lo se, simplemente es así y no necesito escucharlo de su boca para saberlo. No necesito palabras con él.
No me atreví a preguntarle si realmente era él mi lobo, mi hombre-lobo. Al que nunca conseguí imaginarme como humano, pero de haberlo hecho, mi mente infantil no hubiese creado semejante hombre. Tiene que ser él, no se como no he visto antes la similitud que hay, su piel, su brusquedad, su manera de hacer las cosas, sus ojos. Después de mirarlos hoy me he sentido como una ciega que por fin puede ver la vida en todo su esplendor.
Y por supuesto, como no he visto antes lo viva que me hace sentir Jacob, como jamás en mi vida me había sentido. Sólo el sentir el viento sobre el lomo de Titán mientras éste corría, solo eso, se puede asemejar.
Cuando lo cogí de la mano para saltar tenía la adrenalina en su tope máximo, llevo toda la mañana intentando pensar si sólo era por saltar o por tener entrelazada su mano con la mía. Nunca antes habíamos estado así. Pero me decanto por la segunda.
Quedaba una hora escasa para que comenzase el instituto y me sentía como si tuviera la madre de las resacas, a pesar de no haber bebido ni una gota la noche anterior. El día con Jacob me había dejado exhausta. Habíamos nadado, jugado en el agua y en la arena. Si no echamos 10 carreras, no echamos ninguna. A velocidad humana, pero aún así fue divertido. Es verdad que estuvimos mucho tiempo tirados, yo mirando el precioso cielo de Forks, que en las noches despejadas era un manto negro con millones de pequeños diamantes. Él me miraba a mi.
Ninguno sabía que decir, de vez en cuando alguno soltaba una tontería tan fuera de lugar que sólo producía al otro una risa contagiosa; la risa de ambos resonaba en sintonía como si se tratase de la partitura más magnífica de Mozart.
Pensaba ir a la ducha y cambiarme para asistir al instituto. No se en que momento me quedé dormida, pero el teléfono de casa creí que me iba a perforar el tímpano.
- ¿Si?- Solo escuchaba respirar a alguien al otro lado del teléfono.- ¿Seth?
- ¿Por qué no estás en clase?
- Me he quedado dormida. Qué hora es.- Me pareció que habló de manera brusca. Gracias al inalámbrico me iba quitando la ropa según hablaba.
- Tarde.- Suspiró.- Voy a por ti.
- No hac...
Había colgado. No era necesario que viniese a por mi. Aún tenía mucho en lo que pensar y el camino a clase me daría algo más de tiempo. Básicamente era el modo de dejarlo, lo que le diría a él, lo que le diría a Jacob, porque a todo esto aún sigue la incógnita en el aire de si él quiere algo mas serio conmigo.
Lo que me daba uno el otro no lo hacía. Es algo de mal gusto lo que voy hacer, y las comparaciones son odiosas, pero iba a dejar a uno por el otro y era inevitable no hacerlo; acostarme con Seth era maravilloso, se centraba mucho en mi, en mi disfrute, no podía negar que era bueno en lo que hacía. Era cariñoso y me llenaba de amor, pero sentía que no era suficiente. Con Jacob no había llegado a tanto, sin embargo, incluso hasta donde habíamos llegado, hacía que cada fibra de mi ser vibrase como lo hace un platillo al ser golpeado, el mínimo roce de su piel ponía todos mis sentidos a flor de piel. Eso jamás lo había sentido con Seth, a pesar de todo, y es triste, pero es así. ?Qué con él tendría la felicidad asegurada?, probablemente, pero siempre pensaría en Jacob, y queda demostrado que cuando estoy con Jacob no soy capaz de pensar en Seth, no soy capaz de pensar en alguien que no sea él. Incuso estando sola pienso en Jacob.
El timbre sonó. Semi desnuda como estaba me asomé a la mirilla de la puerta. Era Seth.
- A debido venir volando.- Debería guardarme mi sarcasmo. No era el mejor momento.
No sabría definir la expresión del rostro de Seth, pero me partió el alma. Sentí como la parte que tenía de él salió despedida de mi cuerpo, de mi corazón, y en su lugar se había quedado un espacio vacío. A su lado, la parte de Jacob, latente, expectante para poder expandirse por todo mi ser. Aún no estaba preparada, debía ordenar primero todo, así que no se lo permití.
Abrí la puerta y lo miré a los ojos, vi que ya todo estaba resuelto entre nosotros. Él sabía lo mío con Jacob, estoy segura. Veía claramente como estaba roto, como se sentía traicionado por las dos personas que jamás pensaría sentirse así. Este no era el modo en que quería que se enterase, de hecho tenía pensado hablarle de mis sentimientos, no de lo que ya había hecho. Pero al verlo así no sabía que decir. Me callé como una puta. Tenía gracia la expresión que había escogido.
Sin vérmelo venir, Seth aprisionó mi boca con tal desesperación que me asusté. La ansiedad con la que su lengua se abría paso en mi boca, buscando la mía, no era propia de él. No de él. La delicadeza con la que siempre me había tratado no existía, y si lo hacía, lo estaba ocultando de la mejor forma posible. A pesar de mi fuerza, sentía que no era suficiente en comparación con la suya para detener lo que estaba sucediendo, algo que nos haría daño a los dos. Me cogió por los glúteos, y en un acto reflejó enrollé mis piernas alrededor de su cintura, me llevó hasta la cama de mi habitación. Lo haces estupendamente Renesmee, cada vez más difícil.
Yo quería a Seth, pero éste no era él. Se lo que pretendía, se porque estaba actuando así y, me dejaba más claro aún, si se podía, que sabía lo mío con Jacob.
Fui demasiado cobarde para separarme de él, para negarle lo que me estaba pidiendo. Exigiendo más bien. Simplemente me dejé llevar e intenté demostrarle que realmente yo lo quería, y que sentía lo que le había hecho. Con cada embestida que me daba noté que sus músculos se iban relajando, se iba calmando, y poco a poco salió el Seth que tanto me gustaba. Sin dejar de penetrarme, esta vez con más delicadeza, me llenó de besos el cuello, el pelo, mis manos. En ningún momento abrió los ojos. Supe que si lo hacía rompería a llorar.
Siempre me ha parecido, cuanto menos curioso, la expresión romper a llorar. Romper. Nunca se utiliza diciendo rompió hablar, rompió a caminar. Sin embargo, rompió a llorar y rompió a reír, se usan constantemente. Que gracia que ambos sentimientos tan opuestos sean los únicos que se puedan utilizar con la palabra romper. Yo había roto el corazón de Seth y eso me mataba.
Se encontraba recostado boca arriba. Me había agarrado la mano y hacía círculos en ella. No se sentía igual si eran sus dedos los que estaban entrelazados y no los de Jacob.
- Quédate conmigo.- Como si de una estaca se tratase, esas palabras atravesaron mi pecho.- Por favor. Elígeme a mi.- Parecía pensarse lo siguiente, pero por fin lo soltó.- Él no podrá hacerte feliz, no para siempre.- ¿Que quería decir con eso?
- Pero entonces seré yo la que no te hará feliz, Seth. Ya no puedo. Lo he jodido todo.- Se apoyó sobre su codo, sin soltarme la mano, y me miró a los ojos de manera intensa. Parecía buscar algo.
- No es justo.- Pensé que se refería a lo que le había hecho, pero no parecía que fuese así.
- Lo siento.- Típico. No era suficiente pero no se me ocurría nada más.
- Tú no tienes que sentirlo. Se supone que él era mi amigo, mi hermano. Hemos pasado por demasiadas cosas juntos. ¿Sabes?, ni si quiera le he dado la oportunidad de explicarse. No se lo merece. Yo estuve ahí para él cuando estaba hecho mierda, ¿cómo me lo paga? Acostándose con mi novia.
- No nos hemos acostado.- Felicidades imbécil. Él me abría su corazón y lo que más me había llamado la atención era su afirmación. Afirmación que me jodía que no fuese cierta. Soy lo peor, lo confirmo una y otra vez.- Yo tengo tanta culpa como él. No me malinterpretes pero ¿por qué a él ni si quiera lo has escuchado pero sí estas aquí conmigo?
- Estoy enamorado de ti Valeria.- Eso dolió. Sólo Jacob conocía, si es que era él realmente, quien era yo. Como iba hacer feliz a Seth y serlo yo con él si siempre tenía que estar mintiéndole. Además yo estaba enamorada de otro- Y se que me quieres.
- No siempre eso es suficiente. De hecho, casi nunca lo es.- Se levantó de pronto quedando sentado sobre la cama.
- Todo esto es una mierda. Me gustaría que todo fuese de otro modo. Ahora entiendo la desesperación de Jake cuando ansiaba encontrarlo, no quería estar simplemente enamorado y ahora entiendo por qué. Que mierda.*
- Sabes que no se de qué hablas.
- Mejor.- Silencio y suspiro.- Entonces, seguimos juntos, ¿no?
- Seth, siempre estaré para ti. Aunque no de la manera que deseas.
- ¡No quieres seguir conmigo pero sí vas a estar con él! ¿De verdad crees que es mejor que yo? Que se te meta esto en la cabeza, Valeria, Jacob no puede hacerte feliz. No puede.- Comprendía su enfado, pero lo que me decía me dolía más de lo que pensaba.
- Bueno, eso ya no es asunto tuyo. - No me gustaba la forma en la que me hablaba. Entiendo que puede sentir desprecio por mi, pero me estaba perdiendo el respeto y eso no me gustaba. Dentro de su cabreo parecía inquieto por algo.- ¿Qué has hecho Seth?
- Se lo merecía. -Dijo orgulloso.- Además, para mi desgracia se curará antes por mis golpes, que yo por su traición. Aunque me encargué de que fuese difícil de curar.
- ¡¿ Has pegado a Jacob?- Mi voz se elevó unas octavas.
- De verdad lo vas a defender, ¿en mis narices?- Pareció dolerle.- Vine aquí a recuperarte, pero tú no quieres ser feliz, y yo no me voy a quedar aquí viendo como das la cara por él, viendo en tu rostro como si el daño te lo hubiese hecho a ti. Paso. No se por qué he venido, no mereces la pena. Y cuando él no te corresponda, porque no lo hará, no vuelvas a mi.- Salió pitando de mi habitación, recogió a su paso la ropa y escuché como la puerta principal se cerró con su salida.
- Estupendo.- Pensé en voz alta.
Aprovechando que estaba desnuda me metí en la ducha. Quería y necesitaba que el agua caliente, bueno pensándolo mejor, que el agua fría me cayese durante un buen periodo de tiempo. Eso era lo que no tenía si quería llegar a alguna hora de clase, pero no quería.
No quería ir al instituto y cruzarme con Seth o Jacob, no estaba preparada para enfrentarme de nuevo a ninguno de los dos. Sólo quería que me tragase la tierra. Y para mi desgracia eso no sucedería. ¿O podía hacer algo parecido?
Si tenía suerte mis padres vendrían a buscarme. Pero no la tenía. Llame a mi casa y fue mi padre el que cogió mi teléfono. Estuve contándole por encima mi pelea con Seth por Jacob, y pareció irritarle tanto como a Seth. ¿Pero es que Seth no te hace feliz? Se porta mejor contigo. Bla bla bla. En definitiva cuando mi padre me dijo que salía ya mismo a buscarme, escuché un golpe y mi madre se puso al teléfono. Cielo, cuéntame que ha pasado. El tono de voz de mi madre siempre me tranquilizaba, aunque fuese a través del teléfono. Le conté lo mismo que a mi padre, con algo más de detalles. Su respuesta fue bastante clara. Esa es la vida cariño, y así es como uno busca su lugar en el mundo poco a poco. Forma parte de la vida equivocarse, y por desgracia también forma parte de ella sufrir. Al igual que ser feliz. Con Seth estabas bien pero no era feliz, no tanto como con Jake, por lo que me has contado. Vamos que no vinieron a buscarme.
Pasé el día en casa de mi abuelo hasta que cayó la noche. Varios clicks sonaron en mi cabeza. El primero, mi madre lo había llamado Jake, algo que solo se dejaba para sus amigos o familiares, lo que significa que sí que es mi lobo, en cuanto caí en eso lo siguiente vino solo y es que Seth era mi Blue. ¿A dónde me llevaban estas conclusiones? No muy lejos.
Mi amiga Daniela, al ver que no fue a clase me llamó por teléfono y no fue fácil evitar las preguntas, no hacía más que atosigarme, parecía bombardearme. ¿Va todo bien?. ¿Por qué no has venido?, Seth y Jacob no se han sentado juntos hoy ¿Sabes por qué?, ¿Has roto con Seth?, hemos visto todos como Seth le metía una paliza a Jacob sin que éste se defendiera. Quería hablar pero Seth no le dejo. Seth, Seth, Seth. Que le pasaba a mi amiga, me ponía la cabeza como un bombo y no era el momento.
Pasé los días casi sin comunicarme con nadie, hice que mi abuelo me firmase un justificante para faltar el resto de la semana a clase. No quería que nadie me encontrase así que quedarme en casa de mi abuelo era un buen escondite.
Estábamos a Sábado por la mañana. Intenté llamar a Seth unas cuantas veces, quería explicarle quiénes éramos en realidad. A lo mejor eso cambiaría las cosas. Pero al igual que hizo con Jacob, no me escuchó.
Por lo que me contaron mis amigas, cuando las llamaba, Seth se acercaba a mi mesa casi todos los días, intentando sonsacarles si estaba con otro. Les tuve que contar tanto a Daniela como a Adriana lo que había sucedido. Me dijeron que Jacob intentaba en muchas ocasiones hablar con él, pero éste no se lo permitía. Yo tampoco accedía a hablar con él. Sinceramente, estaba cagada. Tenía miedo de lo que pudiese pasar.
Mi abuelo se había ido a pescar temprano aprovechando el cielo despejado. Yo quería que los pocos rayos de Sol que salían en Forks me empapasen con su vitamina D, así que me fui al patio trasero de la casa. Cogí uno de los viejos libros que me había traído y me tumbé al bajo el los rayos de Sol. Quería ponerme a leer y despejarme, pero según iba sintiendo como incidían uno a uno los rayos en mí, me quedaba paralizada. Estos momentos me transmitían una paz inmensa.
Al cabo de unos minutos maldije que una nube se interpusiera entre mi brillante amigo y yo. Abrí los ojos soltando algunas palabras ofensivas y vi que el causante de la sombra no era una nube, era Jacob.
Parecía feliz solo de verme. Yo también. Maldita sonrisa maravillosa. El corazón se me aceleró a tres mil por hora. ¿Sufriré un infarto?
Sin decirme nada se tumbó a mi lado haciendo que el Sol me diese de lleno en los ojos, que aún tenía abiertos, dejándome un poco aturdida.
- Claro, siéntate. Estás en tu casa.- Dije con ironía. Un momento...- ¿Cómo sabías que estaría aquí? Tú...
- Ya que Seth no me lo permite, concédeme tu unos momentos para poder explicarme. Para poder contarte algo. Por favor, Nessie.
- Adelante.- ! - ¿Cómo me has llamado?
- Por tu nombre. Bueno, tu nombre es un trabalenguas, así te llamaba yo. Aunque a tu madre nunca le ha gustado.- Ya sabía que era mi lobo, pero nunca estuvo en su forma humana, no que yo recuerde, entonces como podía llamarme de algún modo y encima que a mi madre no le gustase.
- Que seas mi Titán es algo que ya se.- Temía quedar como una loca, pero ya no podía haber más pruebas a favor de esta teoría. Y por su sonrisa y el brillo en su ojos la frase era afirmativa.
El corazón se me infló al ver que mi mejor amigo estaba a mi lado. Que el destino ha hecho que me encuentre con él. Pero, ¿por qué me dejó? Mi cara debió de cambiar.
- ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras mal?- Parecía preocupado de verdad. A mi se me hizo un nudo en la garganta que no conseguía bajar.
- Me abandonaste, me dejaste sola. Lloré muchas veces por ti, ¿lo sabías?- Y estaba apunto de hacerlo de nuevo. No entiendo por qué estoy haciendo el imbécil si solo hay una cosa que ahora mismo me apetece hacer. Bueno dos, pero besarlo lo dejaré para más tarde.
- Yo... Lo siento. Jamás quise hacerlo. Dicen que el dolor ajeno aplaca un poco el propio, consuélate sabiendo que no llorarías más de lo que yo lo hice por alejarme de ti.- Vi en sus ojos como decía la verdad. Siempre había sinceridad entre nosotros y eso me gustaba.
- Tienes que compensarme.
- Pídeme lo que quieras.
- Vamos a correr.
- ¿A correr?, ¿eso es lo que quieres? Desde el cariño te lo digo, pero estas como una puta cabra. No creo que sea el momento.
- ¿Quieres que te perdone o no?
- Sí, pero..
- Pero nada. Vamos.- Me puse en pie esperándolo. Él me miraba con un solo ojo, tenía el otro cerrado a causa del Sol. Un dios de la belleza. Le tendí la mano y el la tomó con una sonrisa espléndida.
- Esta bien.- Vi como tiró de mi y empezó a trotar para adentrarse al bosque. Yo me quedé con cara de poker.- ¿No era lo que querías?
- ¿Me tomas el pelo?- El parecía no entender nada. Pero yo lo entendía menos.- No quiero trotar cogidos de la mano, idiota. Quiero que corras conmigo encima. Que corras de verdad.- Torció su sonrisa con tal picardía que me dejó sin aliento por un momento.
- Todo por verte la cara de confusión.- Se acercó a mi tocándome el rostro con sus dedos.- Te he echado de menos mi pequeña.- Mis piernas flojearon, por lo menos en mi mente, aunque seguía clavada en el suelo.
Salió disparado para esconderse detrás de los árboles. Cuando salió no podía creerlo. Lloré como una niña desconsolada. Mi pelirrojo amigo se acercó a trote lento, dando saltos de felicidad por mi reacción. Agachó su cara peluda para ponerla a mi altura y me miró a los ojos. Nada había cambiado entre él y yo. Nada. Lo amaba con locura, y ahora podía ver con más claridad los ojos de Jacob en los suyos. Me acerqué a su oído y le susurré de forma clara el te quiero más ferviente y sincero que jamás había dicho. Me pareció ver una lágrima. Pero enseguida me nubló la vista con un lengüetazo en la cara. Se dio la vuelta y me indicó que me subiera en él.
Así lo hice. Tenía un pantalón corto y una camisa de tirantes. Así que al recostarme sobre él podía sentir su suave pelaje. Se sentía increíble. Por primera vez en mucho tiempo, parecía que estaba en el lugar que debía estar. Apreté mis muslos contra su lomo y estirándome rasqué detrás de sus orejas. Sabía como le gustaba. Ronroneó como un gatito y yo reí por aquel gesto.
- Estoy preparada, machote.
Estuvimos corriendo todo el día. De vez en cuando decidíamos echar carreras. Él como lobo y yo a pie. También cazamos juntos, nos encantaba competir. Al caer la noche me llevó donde mi abuelo para que éste no se preocupara. Volvió a ser humano y me acompañó a la puerta, dándome un beso en los labios, que me dejó sin aliento, para despedirse. No sabía cuál de las dos formas era más espectacular. Sin duda me quedaba para ciertas cosas con la forma humana.
Cuando subí a la habitación de mi madre él estaba allí esperándome. Para mi mala suerte cuando fui a andar hacia él tropecé.
- Patosa.- Dijo a la vez que me agarraba para impedir que me cayese.- Pensé que las semivampiras tenían más equilibrio.- le fulminé con la mirada y el rompió a reír.
Volví a pensar en esas expresiones. A Jacob siempre lo hacía reír, a Seth le hice llorar.
* Lo que pretendía Seth, al mirarla tan fijamente, era sentir que era su imprimación. Al haberlo sentido a través de la conexión de lobo sabía lo que debía pasar. Pero no le pasó con "Valeria" y eso le molestaba, porque todo sería más fácil si fuese ella. Jacob tendría que hacerse a un lado sí o sí.
Espero que les gustase, es un poco un capítulo de transición.
Quedan aún muchas cosas:
Que quieran hacerlo por primera vez, a pesar de que Nessie ya se ha acostado con su mejor amigo.
¿Encontrará Seth su imprimación? Qué pasará cuando se entere de quién es Valeria.
Aún Nessie tiene que descubir que Jacob "estuvo" con su madre.
Un besooo a todas. Espero sus Reviews. Gracias a todas las que me apoyan y me animan a seguir.
