Pido miles de disculpas por la tardanza. Mi vida ha sido un caos y ahora es que empieza a calmarse y a tomar sentido de nuevo.

Siento haberlas dejado así, y siento si el final no es lo que esperaban. Necesitaba terminar esta historia que ya nada tiene que ver con mi estado actual para poder empezar de nuevo. Para poder volver a escribir según los sentimientos que ahora tengo. Según mis vivencias, que por desgracia no han sido del todo buenas.

Espero que igualmente disfruten leyendo, y les guste, aunque sea solo un poco.


Cap 11.

Entendía como podía sentirse. Verme con Seth, fundida con él por completo. Con la intensidad que Seth lo recuerda sé que es para volverse loco. Tenía que cambiar eso, tenía que darle a él algo en lo que pensar y demostrarle que lo que siento por él haría que lo nuestro fuese más intenso.

No me lo pensé mucho más y lo acorralé contra la pared.

- Te diría que lo siento, pero no es así. Lo único que puedo hacer es darte un recuerdo a ti, lo suficientemente fuerte para que no seas capaz de ver el de Seth.- Vi en su rostro que aún seguía dolido, pero sus ojos tenían un brillo ardiente.

Le besé los labios como si el mundo se fuera a terminar en unas horas. Como si no tuviésemos el tiempo suficiente para hacerlo. Lo besé con todo el amor y la pasión que había en mi y noté como iba entrando y abriéndose paso en cada fibra de su ser. Lo noté porque empezó a corresponderme de la misma manera, haciéndome temblar por dentro, de pies a cabeza.

- Déjame darte todo lo que siempre he tenido para ti. Todo lo que he guardado durante toda mi vida.- Eso lo desarmó por completo y se dejó llevar.

Nos urgía quitar del medio lo que había entre nuestros cuerpos, impidiendo que nuestra piel se rozase, impidiendo poder fundirnos en uno. De un tiró nos deshicimos de la ropa del otro. De toda la ropa.

Me cogió a horcajadas y se dio la vuelta para ser yo, ahora, la que quedase acorralada contra la pared. El fuerte impacto contra el duro cemento me hizo dar un grito ahogado.

Él ni notó la fuerza que había utilizado y eso me ponía aún mas. Esa rudeza en sus gestos me enloquecía.

Podía notar su miembro rozando mi entrada, caliente, esperando a que entrasen en ella.

Jacob tocaba todo mi cuerpo, y a pesar de su fuerza a mi me parecían las caricias mas delicadas del mundo. Su amor me inundaba por completo.

Bajó su cabeza para besarme los pechos, y eso me encendió a lo que yo creía que era mi máximo. Estaba tan húmeda que de haber tenido ropa interior puesta habrían quedado empapadas en menos de 2 segundos.

Desasí una de mis manos de su cuello, y me las ingenié para llegar a acariciar sus huevos. Como un acto reflejo metió cuatro de sus dedos en mi interior, lo que me hizo gemir como nunca. Estaba tan cachonda que cabían a la perfección, incluso poco a poco introducía el quinto dedo. Me ponía tanto sentirlo dentro de mi, aunque fuesen sus dedos.

Parecíamos entendernos por completo, y saber lo que queríamos cada uno. El me estimulaba desde adentro y yo no podía parar de dedicarle cada gemido. Sacó su dedo pulgar para estimularme el clítoris y mi placer se elevó aún más. No quería llegar al orgasmo aún, no antes de que me penetrase. Sus gruñidos de pasión en mi oído me lo ponían bastante difícil.

Empecé a masturbarle como él estaba haciendo conmigo. Parecía faltarme mano para conseguir llegar a toda la extensión de su miembro, pero me las arreglaba bastante bien. Él así me lo demostraba.

Solté la mano que me quedaba aferrada a su cuello, sabía que le podía conmigo sin yo ayudarle, y me las arreglé de alguna manera para acariciarle los testículos a la vez que con la otra estimulaba su polla, subiendo y bajando, haciendo la presión justa.

Vi como enloqueció. Yo no podía cerrar los ojos, ver el efecto que tenía en él era increíblemente erótico. Empujó más sus dedos y noté como pudo introducirme mitad de la mano, casi llegando a la muñeca. Su dedo pulgar apretó con más fuerza mi clítoris haciéndome llegar al orgasmo.

Vi como me dedicó una media sonrisa. Y volví a gemir llegando a un segundo orgasmo. El rió con ganas.

- Idiota.- Le susurré como pude, pues estaba sin aliento.

- Dejate llevar Ness. Te daré muchos más.- Según decía esas palabras sacó su mano de mi interior y lo cambió por su miembro, el cual yo ya no tenía entre mis manos.

No pude evitar poner los ojos en blanco al sentirlo en lo más hondo de mi. Por fin éramos uno, y la sensación era mucho mas satisfactoria de lo que había imaginado.

Para mi todo lo anterior no había existido. Sólo él, sólo esta sensación existía para mi ahora. Y nunca, jamás, nadie podría proporcionarme nada igual.

No me di cuenta cuando atravesamos toda el piso hasta llegar a la cama. Al principio era él el que estaba encima de mí. Metiendo y sacando su polla con mucho cuidado. No entendía como ahora se preocupaba tanto por no hacerme daño, pero veía pintado en su cara la preocupación que sentía. A pesar de su especial cuidado, sus embestidas eran marcadas, perfectas. Introduciéndola hasta el fondo, hasta lo más profundo. Y con cada embestida a mi se me escapaba lo que creía que era mi ultimo aliento.

Me di la vuelta poniéndome a cuatro patas. Si lo pensabas era gracioso pues él era en parte lobo, pero ninguno de los dos rió. Nos ponía cada vez más calientes.

Cuando me empujaba de este modo notaba como sus huevos me rozaban, y me estremecía con cada sensación. Lamía toda mi espalda mientras yo gemía por las embestidas cada vez menos cuidadosas. Tenía sus manos en mis caderas moviéndome a su antojo cuando llegué a mi tercer orgasmo. Era impresionante. Dios.

Esto no estaba siendo justo, así que lo puse tumbado en la cama y esta vez sería yo quien mandaba. Me lo follé como jamás nadie conseguiría hacerlo. Intentaba que los movimientos que hacía le prolongasen más el placer y, además, le otorgaba un poco de presión para que sintiera más como mis paredes lo hacían prisionero.

Era fácil estar juntos. Todo salía de manera natural.

Le llevé al orgasmo, y le dejé que reposase lo justo para poder llevarlo a un segundo. Aquí igualdad de condiciones.

Pasadas las horas nos encontrábamos recostados sobre la cama, ambos exhaustos, pero con una sonrisa de oreja a oreja cada uno.

Sabía que él no había pensando ni un solo minuto en Seth, igual que yo no había pensado en lo que él tuvo con mi madre. Eso estaba enterrado para los dos, y nunca volvería a ser un problema para ninguno.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Habían pasado meses desde aquella primera vez, y ahora las cosas estaban saliendo a pedir de boca.

Seth y él volvían a ser los mismos de siempre. Los recuerdos de aquella noche estaban siempre en la mente de Jake, así que nunca volvió a verme en la de Seth. Por otro lado yo dudaba de que Seth siguiese pensando en eso, pues se había imprimado de mi amiga Daniela.

Me hacía feliz el verlos juntos. Estaban hechos el uno para el otro, se notaba. Y yo sabía que Seth ya no pasaba ni una milésima de segundo pensando en mi. Su mundo giraba en torno a ella, igual que el de Jacob giraba en torno a mi.

Jacob había preparado una cena en mi casa, bueno, ahora era nuestra casa. Desde el día que por primera vez estuvimos juntos vino a vivir conmigo, sin pensárnoslo dos veces. No sabía a que se debía tanta sorpresa, pero había quería juntar a toda la familia, su parte y la mía.

Estábamos todos a la mesa aunque solo la parte de la familia comía. Había hecho entrantes, primer y segundo plato. Incluso un postre. Este hombre cada día me sorprendía más. Estaba todo delicioso.

Después de cenar, estábamos en el salón, de manera relajada. Jacob había preparado unos vídeos de fotos de todos nosotros, fotos en las que yo aún no había nacido, fotos cuando mi madre aún era humana y mi abuelo era más joven. Fotos de la boda de mis padres, fotos de la manada. Fotos de la adopción de Ronnie, el hijo de mi tía Rosalie y mi tío Emmet.

Estábamos todos entusiasmados viendo fragmentos de nuestra vida. Todos ellos eran recuerdo felices. Y yo me estaba empezando a emocionar, y mi abuelo también.

Cuando el vídeo terminó, sin esperarmelo, tenía a Jake de rodillas ante mi. Delante de toda mi familia. Yo no podía creérmelo. Estaba temblando, nunca había estado tan nerviosa. No podía decir palabra. Pero él si podía.

- Nessie, eres el amor de mi vida. Eres más que eso, eres mi vida entera. No podría existir sin ti, no querría hacerlo tampoco. Por eso, y porque quiero pasar cada momento de mi vida junto a ti...- No puedo creerlo.- ¿Querrías hacerme el hombre-lobo más feliz de la tierra al aceptar casarte conmigo?

Tenía esa media sonrisa en su rostro, y sin pensarlo dos veces me arrodillé junto a él y me abalancé sobre su boca.

- Sí, sí, sí. Claro que quiero. Claro que quiero casarme contigo.- Mi pecho estaba inflado de plena felicidad. Y mi rostro estaba bañado en lágrimas. Lo amaba, lo amaba con todo mi ser. - Te amo, Jake.

- Y yo te amo a ti, Ness. Mi Nessie.

Por fin había encontrado mi lugar en el mundo. Mi lugar estaba con él.

FIN


Vuelvo a pedir disculpas. Y espero que les haya gustado, aunque sea un poquito. Volveré con más historias y espero que me lean y disfruten con ellas.

Me encantaría oír sus opiniones. Reviews.

Un abrazo, y sean felices, al final eso es lo más importante.