You've to got to hide you love away (The Beatles)
Okey, perdón ¿sí? Lamento mucho haber tardado tanto tiempo en subir otro capítulo… en verdad, lo siento. Pero les traigo otro poco de este mundo ¿eso compensa algo? Supongo que no, pero es lo mejor que puedo hacer.
Fueron unos meses movidos para mí, cosas malas pasaron, pero mi vida no es de su interés… esta historia si lo es asique intentemos revivir un poco a este fic.
Disclaimer: Ninguno de los personajes de esta historia me pertenece. Pertenecen a la creación… ¿Aunque quién no querría ser la dueña de Gary Oldman?
Un reloj bastante viejo colgado en la pared blanca de cocina marco las cinco. Gary suspiro y se levanto con su taza de té en las manos.
El viaje hasta el sillón de la sala fue bastante rápido, volcó mucho del contenido de su tasa en el camino. Estaba ansioso de hablar con su hijo. Se sentó en el duro sillón negro que había colocado metódicamente junto al teléfono.
Alguien le había dicho alguna vez, probablemente su madre o su ex esposa, que se debe colocar un asiento cómodo junto al teléfono ya que se suele pasar mucho tiempo sentado junto a él hablando. Gary había desechado la idea respondiendo que él no hablaba mucho por teléfono, solo lo necesario. Así que no solo no había puesto el sillón más cómodo, sino que había elegido el más incomodo de todos los que había visto en la vida. Era, según él, una buena forma de ahorrar en boletas telefónicas.
Marco el número con rapidez y algo de torpeza. Se lo sabía de memoria como ningún otro número en el mundo, incluyendo el de su casa de California, aun así la torpeza y el apuro lo llevaron a marcar mal y a intentar explicarle a un mujer algo sorda que él se había equivocado al marcar y no sabía nada sobre su hija Alice y que su nombre no era Edward.
Lo intento nuevamente con un poco menos de apuro. El tono de espera sonó solo una vez y Gary tuvo la certeza de que su hijo tenía tantas ganas de hablar como él.
-Hola ¿Papa?-pregunto una voz mucho más gruesa que la última vez que la había oído- ¿Cómo estás? ¿Cuándo vienes? Porque tienes que venir a buscarme ¿Lo harás verdad? ¿Puede ser mañana? tengo preparado un bolso con algo de ropa ¿sabes?
-Yo también te extraño, Alfie-respondió su padre riendo-. Estoy bien, hijo ¿Qué tal tu?
-Vienes a buscarme ¿verdad?-pregunto su hijo casi como si tuviera miedo a que la respuesta a esa pregunta fuera un rotundo "no".
-Claro que si-dijo su padre divertido- ¿Por qué no lo haría?
-No lo sé…
-¿Algo que quieras decirme, hijo?-pregunto preocupado.
-Yo…-se tomo una pausa antes de responder- Mama esta insoportable-confeso tragando saliva sonoramente-. Cree que esta gorda o algo así y esta de muy malhumor, se enoja por todo y sin motivos. Esta haciendo una dieta con comida… eso no merece ser llamado comida.
-Oh, ya veo-dijo entendiendo el punto-. Bien, que te parece si mañana te paso a buscar al colegio y…
-Sí, me parece muy bien-dijo sin dejarlo terminar su oración.
-Bien-Gary ahogo su risa y suspiro- ¿Cómo van tus cosas? ¿La escuela?
-Bien, supongo-respondió Alfie con desgano-. Muy aburrida, nada tan interesante como estar trabajando en una película del jodido Harry Potter.
-Si… bueno, ya sabes cómo es esto de ser una estrella-dijo su padre riendo pero sin desviarse del tema-. Alfie, no quiero ser un padre molesto pero me gustaría saber cómo le va a mi hijo en la escuela.
-No va mal, solo… el profesor de Ingles1 es algo idiota y le gusta creer que puede decirme que hacer pero…
-El puede decirte que hacer-respondió con rotundidad.
-No me refiero a eso ¿de acuerdo?-Alfie suspiro y dijo con cansancio-. Diablos, ahí viene mama. Seguramente a contarte esto mismo.
Gary puso los ojos en blanco y suprimió una carcajada. Habían pasado los años y aun así recordaba el efecto que su ex tenía en las personas, pero para ser justos eso era lo que le había gustado en un principio.
-Mama, yo estoy hablando con el-suplicaba su hijo.
-Alfie-advirtió la voz de su madre.
Gary alcanzo a oír el sonido del cambio de manos del teléfono.
-Gary-lo saludo la voz con cortes frialdad.
-Lesley ¿Qué hay?-le respondió.
-Tenemos que hablar muy seriamente sobre el comportamiento de Alfie en la escuela…
Y aquí vamos pensó el hombre sonriendo. Realmente no le prestaba mucha atención a lo que le decía, se limitaba a decir "por supuesto, Lesley" o "claro, comprendo" "tienes toda la razón" "ya hablare seriamente con él". Eso dejaba a la mujer tranquila.
Para ser sinceros él creía que todo aquello de ser duro con Alfie por cosas tan burdas como por las que su madre se preocupaba, era innecesario. Creía que debían corregir la actitud, si. Pero no creía que Lesley debiera actuar como si ella misma hubiese sido el ejemplo de adolescente correcta cuando el mismo sabía muy bien las cosas que ella hacía y como las hacia durante su juventud.
-¿Por qué no me pasa con Alfie?-pregunto interrumpiéndola, sabía que eso no le gustaba mucho, por eso agrego-. Creo que debo hablar con el muy seriamente de esto.
-Tu padre quiere hablar contigo-le comunico a su hijo con voz e satisfacción, como si hubiera ganado una batalla muy importante.
-¿Si?-pregunto el muchacho con fingida aprensión.
-Hazme un favor, hijo-le pidió frotándose la sien con una mano-. Intenta no darle disgustos a tu madre. Yo entiendo que a veces es algo… densa con respecto a algunos temas. Pero es tu madre y le debes mucho. No voy a presionarte con este tema, creo que eres lo suficientemente mayor para saber si deseas causarle penas a tu madre solo por no querer ponerle más énfasis al estudio.
-Entiendo-contesto su hijo suspirando-. Lo siento.
-No me pidas perdón, muchacho-lo detuvo su padre-. Solo promete intentarlo un poco más. Por tu madre.
-Lo prometo-dijo seriamente-. Bueno… hablando de otra cosa ¿Cómo estas mis hermanos?
-Bastante bien-Gary sonrió con alegría-. Están pasando el verano en casa de su abuela. Los veré dentro de unas semanas. Le pediré a tu madre permiso para que vengas ¿de acuerdo?
-De acuerdo-acepto dócilmente-. Oye ¿Cómo va el trabajo?
-Como siempre supongo-contesto con sencillez. No le gustaba hablar mucho con sus hijos sobre trabajo si tiene que ser sincero. No es por nada y siempre amo su trabajo, pero le gustaría mucho más que cada vez que algún niño de la edad de sus hijos les preguntara "¿De qué trabaja tu padre?" ellos pudieran responder algo diferente a "Es actor"-. Es un trabajo como cualquier otro-y de verdad lo dice queriendo sonar sincero, deseando serlo-. El director no está mal, no está nada mal.
-Viniendo de ti, eso, es un alago-razono el chico sorprendido- ¿Qué tan idiotas son los actores prodigio con los que trabajas? Dicen que Radcliffe es bastante insoportable.
-No lo es-contesto con seriedad-. Ninguno de ellos en realidad. Son chicos buenos, demasiado buenos. En verdad, da un poco de miedo que se comporten tan bien.
-¿En verdad?-pregunto asombrado-. Bueno supongo que eso está bien.
-Sí, eso creo.
-Bueno papá, nos vemos mañana-se despidió Alfie con pesar-. Escucho a mamá caminar hacia aquí, supongo que quiere que estudie para el examen de mañana.
-Sí, suerte con eso…
-¿Aun no te has puesto a estudiar?-pregunto una voz enojada desde el otro lado-. Dile a tu padre que debes estudiar y cuelga de una vez.
Gary suspiro y bajo el teléfono.
Una vez le preguntaron si le era complicado combinar los oficios de padre y actor. El respondió que era cuestión de balances. Pero sinceramente no era un problema, porque tenía momentos como aquellos, momentos tan domestico, en los que debía hablar con su hijo y discutir con su ex mujer. Y no importaba si había trabajado en las mejores películas con los mejores actores, con los mejores directores. Solo importaba que al final del día, al volver a casa, solo era un hombre con tres hijos, algo cansado, algo triste algunas veces, pero nunca era alguien vacio. Porque su papel de padre… era el mejor que había encontrado, y ese lo llevo directo a la cima. Y es importante destacar que lo conseguí sin ayuda de su agente.
Hay una cafetería en Leavesden. En realidad no es un lugar muy grande, pero es bastante confortador cuando necesitas un café a las seis de la mañana.
-¿Y cómo pasaste el fin de semana?-pregunto Gary tapado con una campera puesta sobre los hombros sin pasar los brazos por las mangas.
-Bien-contesto David con sequedad- ¿Y tú?
-Bien-respondió sonriendo con alegría-. Mi hijo vino a quedarse a casa y estuvimos paseando un poco.
-Genial.
-Oye, sé que es algo temprano…-dijo con seriedad repentina-, pero el levantarte a las cinco de la mañana para grabar es algo normal. Creí que ya lo sabías.
-Claro que lo sé- respondió irritado.
-¿Qué te sucede?-no es que le importe, tampoco es que no. Pero es obvio que él quería que se lo pregunte.
-Mira… no tengo problemas con tus métodos de actuación, pero creo que deberías consultar los míos antes de…-no termino esa oración, no podía terminarla si tenía que ser sincero.
-¿Besarte?
-Sí, eso mismo-dijo asintiendo.
-Escucha, tienes razón no debí haber hecho eso… ero ¿Me vas a negar que los resultados nos dieron una escena perfecta?
-Eso no importa.
-Eres actor, debería importarte.
-Sí, si me importa.
-¿Entonces?
-Solo…
Gary soltó una carcajada. Obviamente le estaba tomando el pelo.
-Hagamos esto, yo no te volveré a besar y tu volverás a ser la persona amable que eras ¿de acuerdo?
-¿No volverás a hacerlo?
-No- respondió levantándose iba a dejarlo en solo eso. Pero sus instintos gamberros fueron más fuertes-. A menos que quieras.
-¿Por qué yo querría…?-David sintió que la pregunta era inútil, detuvo su lengua y dijo resignado-. De acuerdo.
-Vamos-lo animo Gary-. Este es nuestro último día de grabación juntos.
-En realidad es nuestro ultimo día en esta película-lo corrigia apoyando su barbilla sobre sus largas y grandes manos-. Sirius vuelve a aparecer, Remus también.
-Yo aun no he aceptado a trabajar en alguna más.
-Yo lo hare, es decir, seria idiota si no lo hiciera.
Gary lo medito un minuto para luego preguntar como un pequeño inocente.
-¿Cómo sabes que vuelven a aparecer?
-Alfonso lo dijo.
-Oh, por un minuto creí que habías leído los libros.
David casi confiesa que lo hizo, pero es Gary y esa en realidad no parece una buena idea. Simplemente se encogió de hombros.
-¿Cómo lo pasaste con tu hijo?
-Bien-contesto feliz pero sin poder agregar nada porque el muchacho… Rupert recorría nervioso la cafetería frotándose las manos.
-Rupert ¿sucede algo?-pregunto Davis con amabilidad.
-Yo… Alfonso nos pidió un ensayo y se entregaba hoy-contesto nervioso-. Y yo no lo hice.
-¿Un ensayo?-pregunto Gary.
-Sobre experiencias vividas pero con las perspectivas de los personajes-aclaro David.
Gary asintió como reconociendo que esa no era una mala idea. El mexicano sabía lo que hacía, de eso no había dudas.
-Si bueno… me van a regañar.
-¿Por qué no intentas hacerlo ahora?-pregunto David.
El joven se sentó apenado.
-Porque no se cómo contar algo desde Ron, es decir no es una persona muy expresiva que digamos-contesto deprimido-. Y cuando muestra sus sentimientos luego los cubre o los disfraza para que no lo noten.
-¿Por qué no pones eso?-sugirió Gary.
-Si tal vez… aunque francamente no sé cómo a Alfonso se lo ocurre pedirme que haga esto-agrego negando con incredulidad-. Es decir, es Ron, el no podría hacer una trabajo como est…-sus ojos se abrieron como platos y pego un salto de la silla- ¡Claro!
-¿Descubriste como hacerlo?-pregunto David.
-No, no lo voy a hacer-dijo feliz-. Esa es mi forma de hacerlo.
Gary soltó una carcajada.
-Es una excelente idea, muchacho-lo felicito palmeándole la espalda- ¿Sabes que es lo mejor? Cuarón va a amar esa idea.
Ruperto le dedico una sonrisa y se marcho con mucho más optimismo del que había tenido al llegar.
David rodo los ojos y comenzó a mover la mandíbula como si estuviera masticando algo.
-Siempre haces eso-le comento Gary.
-¿Qué cosa?
-Eso-le contesto apuntándolo con la cabeza-. Lo de mover la boca.
David se detuvo y lo miro unos instantes con confusión.
-No hago nada con la boca.
Si, si lo haces pensó Gary pero no dijo nada más.
-Tal vez tú me estas mirando demasiado la boca.
David se levanto con ese último comentario, retirándose de la cafetería. Dejo a Gary preguntándose si de verdad había oído eso ultimo o solo era producto de su imaginación.
El último día que están juntos en el mismo set ninguno de los dos puede evitar mirar al otro de reojo. No es por nada en especial, o tal vez si y solo ellos no se dan cuenta.
Cuarón necesito mucha concentración para no reírse cuando David casi resbala con un cable al ver a Gary mecerse en su lugar como si estuviera bailando.
A un costado llamo a Rupert a hablar en privado.
-¿Por qué no entregaste el ensayo?-pregunta intentando ser serio.
-Lo olvide-dice sonriendo.
El que un actor sonría al confesarte una falta es muestra de que no estás siendo un buen director.
-Rupert…
-El lo hubiera olvidado ¿entiendes?-dice el muchacho antes de que lo regañen-. Ron, hubiera olvidado hacerlo.
Alfonso lo mira perplejo. Emma entrego como unas 15 hojas, Daniel entrego solo una. Ambos ensayos están muy bien centrados en sus personajes.
El de Rupert es el mejor. No entrega una hoja, el entrega la esencia de Ron en su forma más pura.
-¿Sabes?-dice comenzando a reír muy fuerte, haciendo que su acento se marque más que nunca-. Es el mejor ensayo que me han entregado.
Rupert sonríe y se retira algo aliviado.
Alfonso camina hacia la parte trasera del set, quiere estar tranquilo un minuto y todos están conversando sobre cómo van a desmontar aquella parte, ya que, dicen, no van a volver a necesitar. El camina y tararea, el es mexicano y fiel partidario de que una canción debe acompañar al hombre en su camino.
Para su cantar al escucharlos hablar.
-Nos vemos, Gary-dice la voz de David y Alfonso podía jurar que le estaba tendiendo una mano.
-Nos vemos.
Hay unos segundos de silencio que interrumpe la voz de Gary.
-¿No me vas a pedir que te bese?-lo dice acusador, en broma-. Es nuestro último día juntos.
-Idiota.
-¿Eso es un no?
-Oldman, no sé qué es lo que va mal contigo, pero algo va mal.
-Lo dice el homofóbico.
-No soy…-comienza a decir.
Alfonso imagina su rostro él un rojo brillante
-No soy eso-termina con frialdad-. y en cualquier caso, tú no eres homosexual. Tienes tres hijos.
-Eso no implica…
No hay más después de esas palabras. Y maldita sea, Alfonso lo sabe, sabe que están haciendo. Maldición, sí que lo sabe.
Pasan cuarenta respiraciones comprimidas en el pecho del director, se tapo la boca y la nariz para no hacer ruido.
-No soy homofóbico-dice la voz de David jadeando agitado.
Gary no dice nada, no puede decir nada. No sabe que decir.
-Tranquilo, solo fue… quería que me dejaras en paz con eso-resume David-. Como cuando lo dijiste tú ¿recuerdas? Solo es actuar.
No hay respuesta.
Alfonso escucha pasos y se aleja sutilmente del lugar.
Se muere de ganas de contarle ese secreto al mundo. Pero ni siquiera cree que sea un secreto, porque nadie se lo conto y obviamente ni ellos mismo se dan cuenta de cuánto tiempo pasan mirándose el uno al otro cuando vuelven a estar entre todo el gentío alborotado.
Solo actuar y un cuerno.
El es director y si de algo saben es de actuar. También es latino, y si de algo saben los latinos de sentimientos.
Hay algo que me gustaría aclarar damas y caballeros (si es que los hay), si el capitulo no cumple sus expectativa lo lamento mucho, en verdad. Es lo mejor que les puedo ofrecer, pero aun falta. Esta historia no termina en la tercera película, para nada.
Es muy corto, lo siento. Pero un bloqueo mental me impide seguir. La próxima semana subiré otro, espero, y compensara lo corto que este fue.
Saludos, disculpas y abrazos…
Neru.
