Un amor en red.

Una noche de aburrimiento, una laptop, una conexión a Internet... ["Algún día... mis días vacíos serán complementados, yo lo sé"["¡Vamos conéctate baka!. ¿¡Qué no ves que muero por saber de ti!?" [01x02

Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, esta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.

Este FanFic tiene contexto yaoi, si eres intolerante y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión; yo te advertí xD

Parejas: 01x02, leve mención de 03x04

Comillas: ' '

Diálogos: - -

Pensamientos de Heero: " "

Pensamientos de Duo: "" ""

Capítulo 7 ----

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- Sí –asintió centrando su concentración en el adolescente- ¿Y bien?

- ¡Ah!... sí, esto… -bajó la vista, luchando contra un indomable sonrojo que se intensificaba junto con los nervios, ni siquiera él sabía por qué le era tan complicado hablar- bueno… anoche a pesar de lo que dijo Hilde… creo que no estaría tan mal… además como dices, no tendré esta oportunidad dos veces… así que supongo que… estará bien, abusar un poco de la oferta, –terminó en un murmullo, con su vista clavada en el suelo producto de los nervios-… así que… ¿Cuándo quieres que… me mude?...

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"De nuevo, de nuevo desde que llevo de conocer a Duo, no puedo borrar la sonrisa sutil de mis labios. En aquel momento en que le escuché aceptar la propuesta, estuve tan… sorprendido, confuso quizás, que no dije nada ni sentí tanta emoción. Pude explicarle claramente que aún tenía que hacer unas modificaciones en mi casa para que él fuera, y lo entendió, aunque visiblemente nervioso. Y no fue hasta que él se retiró a su salón que me cayó encima de la cabeza todo lo que esa aceptación significaba para mi y para él. ¡Dios, en mi casa!. La sonrisa suave que se plantó en mis facciones una vez que estuve solo en la sala de maestros y no podía hacerla desaparecer con absolutamente nada, eso me molestaba, me ponía inquieto, porque si alguien la veía sería como ver un punto débil en mi. Rogaba cada vez que pisaba la realidad, que nadie entrara por la puerta, poder continuar solo para sonreír al menos hasta que tuviera que volver a clases."

"Duo en mi casa. No podía dejar de repetírmelo dentro de mi mente en busca de creerlo por fin. No podía, me era muy difícil creer que a partir del día que yo indicara, Duo estaría durmiendo en la misma casa que yo. Definitivamente no podría dormir las primeras noches, ni qué decir de relajarme como normalmente. Será difícil, especialmente cuando me toque conectarme como Zero. Pero estoy seguro que podré, tengo que poder. Haré todo lo que esté a mi alcance para hacer que Shinigami se sienta lo más tranquilo posible, mientras al mismo tiempo termine lentamente de ganarme su confianza, hasta poder explicarle el cómo llegué a enterarme de la verdad que nos rodeaba. Cuando lo supiera, no podría creerlo, igual que yo aquella tarde."

"Mariemaia se pondrá contenta cuando lo sepa, seguro insistirá mucho porque él venga pronto. Pero tengo que arreglar algunas cosas aún en casa. Quitaré algunas cosas de la habitación para hacerla compartida, y para más tranquilidad de los dos, será uno a cada esquina contraria. Mariemaia tiene que tener si o si un cuarto a parte, no hay otra opción. Todo va a estar bien, no debo alterarme. Pero eso es bastante complicado de realizar, yo calmo va a ser un cosa muy difícil hoy."

"Luego de una hora de divagar por las nubes, no tuve más opción que regresar a mi labor, tomando el último examen que me quedó en la última hora. Me tuve que mostrar lo más normal posible, y por suerte lo logré con facilidad puesto que me mentalicé en el tiempo libre que tuve. El que por cierto no se veía para nada tranquilo era Duo. Noté que varias veces alzó la vista de la hoja, como si su concentración estuviera en cualquier parte menos en matemáticas, pero al final no dijo ni una palabra y lo terminó en un tiempo bastante normal. Evité mirarlo cuando me entregó la prueba, creo que porque me delataría yo solo, y él también, pero igual eso me ayudó a demostrar mi supuesta 'falta de interés' por el tema."

"Ya cuando el timbre de final de clases sonó, junté los exámenes introduciéndolos en folios separados de los demás años, y me puse de pie esperando que los últimos en entregar me dieran las hojas. No me hicieron esperar demasiado por suerte, y cuando tuve todo guardado tomé el maletín con el resto de las cosas sacando el celular para revisar las llamadas entre hora. Sólo encontré un mensaje del celular de Trowa pero de parte de Marie, pidiendo que compre algo dulce de postre porque se le antojaba. Saber eso me terminó de hacer sentir bien, porque si se le antojaba algo y me lo pedía, significaba que no estaba del todo mal. Me dediqué a responderlo sin apuro alguno de camino hasta el auto, porque necesitaba saber si quería de chocolate, fresa o limón, y en el camino no pude contener de nuevo una casi imperceptible sonrisa. Todo iba perfecto, de ensueño, y no quería pensar que pronto alguien pincharía el globo."

""Salí a la carrera del salón en cuanto pude guardar todo sin mucho orden, dispuesto a alcanzarle para entregarle lo que el comité de fans me había encargado. Según lo que me dijeron, como habían notado que tenía buena 'afinación' –o sea, no le tenía miedo- con nuestro profesor, entonces era yo el que tenía que dar la cara para entregarle el aviso de la fiesta de este fin de semana. ¡Donde yo era el rey!. La verdad que no quería ir, por muchas razones, pero el rey no puede faltar a su fiesta. O al menos eso me dijeron…""

""Los nervios vividos en la mañana aún estaban algo latentes en mi interior, pero podría sobrellevarlos sin problema alguno, puesto que de alguna manera quería confiar en Heero, creer que él realmente era como lo idealizaba. No sé si esté bien idealizar a alguien, de hecho probablemente esté completamente mal, pero me ayuda a no tener miedo, a seguir adelante, ser positivo y si me doy la pared por delante entonces saber levantarme. Me ayuda a ser más lanzado, a no pensar tanto. Me he dado cuenta que para mi, pensar es arrepentirme, pensar es cobardía, pensar es evitar disfrutar, así que no pienso mucho las cosas luego de que llego a alguna conclusión. Por eso cuando 'descubrí' mi homosexualidad no la cuestioné mucho.""

- ¡Heero, ya, espérame un segundo! –gritó antes de que el susodicho entrara en el auto, puesto que ya le había visto dejar sus cosas dentro-

"Detuve mis movimientos algo extrañado, pero no alcé la vista ni dije nada, continué revisando las llamadas del celular hasta que cuando acabé, lo cerré y lo dejé en el bolsillo, ahora sí volteándome a esperarlo. No tardó casi nada en llegar hasta estar frente a mi, y algo agitado sostuvo sus rodillas recuperando el aire mientras detrás le seguía el paso el pelinegro. Me extrañó que me buscara en medio del colegio, pero no debía ser algo muy personal si había permitido que su compañero de clases le siguiera a unos metros. De cualquier modo, me siento un poco incómodo por lo que ha venido pasando entre los dos –sin que se dé cuenta-."

""Aún recuperando el aliento por mi mini maratón desde el salón hasta el estacionamiento, me enderecé subiendo una mano al pecho. A veces eso me ayudaba a recuperar el aire más rápidamente, no sé bien por qué. Después de un suspiro, y notando que Wufei estaba también algo agitado pero no tanto, porque él sí hace ejercicio, por fin enfoqué mi mirada en él. Como era de esperarse, estaba tan tranquilo e inexpresivo que siempre, y eso me hizo sonreír con calma. Heero definitivamente nunca dejaría de ser Heero, y eso me tranquilizaba.""

- Disculpa, es que verás, -buscó en el costado de su mochila el sobrecito- como me vieron hablando contigo de lo más bien, se creyeron que soy el cara rota del colegio, y me pidieron que te avisara sobre la fiesta de los Reyes de la Primavera que se hace el fin de semana –le explicó entregándole el sobre en color blanco-

- Es cierto, será este sábado –recordó, ya que era muy difícil de olvidar el pleito que hubo en su hora entre aquel castaño de pelo corto y Chang-

- Ajá, -asintió- y aunque seas profesor, la fiesta no distingue entre eso, basta con que estés en el ámbito social para que… -detuvo un poco sus palabras, no pudiendo evitar reír ligeramente por lo de 'social'- perdón, jaja… basta con que seas un humano para que estés invitado, irá mucha gente no sólo del colegio, y bueno no sé si lo sabes pero ¿Adivina quien es la reina? ¡La conoces! –exclamó yéndose por la tangente-

- Puedo imaginarlo. –fue su respuesta mirando la invitación, no queriendo hacer más alusión por la presencia del otro chico-

- Je, bueno, no tienes que cruzarla si tan mal se llevan, es más si no quieres no vayas, yo si pudiera me quedaría en mi casa con la pc y en Internet pero me obligan… -se lamentó divertido encogiéndose de hombros- ¡Whatever! Eso era lo que me pidieron que te dijera, vaya que tienes todo un halo de misterio alrededor tuyo, ¡ni los profesores se ofrecieron! –volvió a irse por la tangente, con una sonrisa por demás tranquila y sincera-

- Mejor así. –admitió recordando a la profesora de la cual le contó Shinigami, y muy tentado a mencionarla, pero era algo de lo cual supuestamente no estaba enterado- Veré lo que hago, no tengo con quien dejar a Marie.

- Ah no te preocupes por eso, ¿Qué tal si le pregunto a Hilde? Se nota que se llevan bien, y no creo que te moleste ¿O sí? –ofreció ante la mirada algo atónita del ojinegro, ya que veía demasiada confianza entre ellos-

- La verdad, intento separarlas. –guardó el papel en el bolsillo de la camisa- Tendré problemas si Marie cree que ella es algo que no es.

- Ahora que lo mencionas… -susurró pensativo de repente mirando el suelo- será un tema difícil, creo, después de todo ella es chica y… le costará entender todo. Me refiero a tu relación con Hilde y con esa otra persona.

- No quiero ni pensarlo –murmuró sinceramente, y cerró los ojos- ¿Es todo?

- Ah sí, perdón, de vuelta me fui por las ramas hablando y al final terminamos en cualquier otro tema –se encogió levemente de hombros y se relajó de vuelta- espero que vayas, ya te hace falta distenderte un ratito, ¡No todo es trabajo, Hee-kun! –bromeó soltándose a reír-

- Si supieras. –fue lo único que mencionó antes de entrar en el auto y encenderlo-

- ¡Maxwell, ¿Qué diablos fue eso?! –se escuchó la pregunta exaltada de Wufei una vez que el mayor entró en el vehículo-

""Reí abiertamente cuando escuché el susto impreso en las palabras de mi mejor amigo. Podía ver en sus ojos ese miedo o quizás ese 'eres fantasma o qué, ¡Devuélveme a Duo Maxwell!' que me descostillaba de la risa, jajajajaja… De todas maneras esquivé la pregunta respondiendo por otro lado, je. Todavía no estoy listo para decirle a nadie de mi situación con mi profesor de matemáticas. De sólo pensarlo me sonrojo eternamente e imagino cosas que no son, así que mejor lo excluyo del tema. Por otro lado, me hubiera gustado mucho seguir hablando con él, pero seguro iba con prisa y yo deteniéndole…""

"No me esperaba que también mencionara algo en japonés en su vida cotidiana, pero sabía que por Chat a veces lo hacía. Además, el diminutivo –Kun me dio cierta tranquilidad, quizás esté más cerca de lo que creí para poder explicarle la situación. Pero dios… ¿¡No podía haber venido solo!?... Detesto tener que contenerme tanto, pero tan exageradamente, con él presente. No puedo hablar con libertad, no puedo expresar con libertad, no puedo ni siquiera moverme con libertad, ¡Es tedioso!. De todos modos, estoy algo contento de que poco a poco vaya haciendo nuestro trato más natural y no tan restringido."

"Conduje con algo de apuro hasta la pastelería para comprarle a la niña su tan anhelado pastel de limón con merengue, y cuando al fin lo tuve, me dirigí directo hasta mi casa para terminar allí de corregir los exámenes, conectarme a internet, y revisar vía correo la situación de la empresa. Lo bueno de la red era que me permitía hacer muchísimas cosas al mismo tiempo. Sin embargo, no podía dejar de imaginar a Duo con esa tranquilidad y alegría que tenía para hablarme aún y en presencia de otra persona. Sí, definitivamente, ése chico me gustaba y mucho. Faltaba cada vez menos para que pudiera decírselo, y esperaba que ése momento fuera el más mágico que él pudiera vivir. Para eso él tenía que quererme como yo o más."

"Después de almorzar, corregir algunas pruebas y ayudarla a Marie con las tareas, decidí conectarme por fin a Internet. Ni tarde ni perezoso Shinigami comenzó a acapararme con millones de preguntas, quizás alterado por el hecho de que todo lo que ha pasado me ha distanciado de las computadoras. No puedo culparlo, pero realmente tuve unos días llenos de cosas para hacer como para intentar dedicarle tiempo al Chat. Usualmente pensar aquello sería una herejía, pero con el vuelco que ha dado mi vida cotidiana creo que puedo convivir con ello. Además es tierno que se preocupe de esa manera. El único inconveniente es que no sé qué decirle, no me siento 'preparado' para explicarle mi situación… de repente pienso que no importa todo lo que haga, él va a terminar pensando que es mi culpa por saberlo y no decírselo."

"Quizás deba concentrarme de nuevo en la idea de decirle todo, y sin peros ni arrepentimientos. Eso es lo que dice mi lado impulsivo, y si eso dice, eso debería hacer. Me prometí que en mi relación con él intentaría ser un poco menos pensativo de lo normal, y esa sería una manera de dar un paso con el tema. No lo sé, realmente dudo mucho de esas acciones, pero… pero no sé. Además es lo que todos dicen, incluyéndola a Hilde, y aunque lo niegue Hilde conoce bastante algunos aspectos de Duo. No puedo ignorar del todo sus palabras, pero tampoco puedo guiarme de ellas."

"Supongamos que le diga, que decida y tenga el valor para contarle que soy Zero. Con sólo decir eso no hago la gran cosa, él podría enojarse porque no se lo dije antes. Entonces debería decirle también que no sabía cómo actuar en una situación así. ¿Y si él entiende mal, agarra para otro lado, y cree que le he mentido como Zero? ¿Y si cree que fui más sincero como su profesor porque vio mi vida cotidiana, y cree que realmente quien me gusta es otra persona? Entonces se enojará conmigo por haberle mentido vía red. ¿Qué debo hacer para que no se enoje conmigo?... ¿Es realmente inevitable que peleemos, o algo similar?... Yo sé que si él no me llegase a dirigir la palabra, yo no lo buscaría y terminaría por darlo muerto. ¿Si lo sé no debería hacer algo al respecto?... Probablemente, pero no puedo evitarlo, porque yo no soy de buscar tan libremente a una persona, no en cuanto a emociones."

"Estoy haciendo todo mal, completamente mal. No debería haberle pedido que viniera, así evitaría que se sintiera en obligación si nos llegamos a pelear, evitaríamos roces e incomodidades. Debería haberme callado la boca, no haber indagado nada cuando leí mi Alias en su cuaderno, así nos hubiéramos conocido de modo normal y no estaría pasando por esto. Si tan sólo…"

- Pá… hace rato que el cosito ese brilla en azul… -advirtió la pequeña tras notar varias veces el sonidito de la computadora avisando un mensaje-

- Ah… sí –susurró ido-

"Centré nuevamente mi atención en la pantalla y abrí la ventana maximizándola para poder leer completos sus mensajes, los cuales eran bastante y extensos. Supongo que ha querido desahogarse, y no puedo prestarle la debida atención por más que lo intento. Me cuesta hacer a un lado el hecho de que he podido tenerlo cara a cara, o que he podido entender algunas reacciones de mejor manera. Para mi es evidente que ha sucedido un encuentro y creo que no hay modo de ocultarlo, pero de todos modos lo intento, aun más cuando comienza a disculparse por no haber estado mucho tiempo en la red."

"Después de unos cuantos minutos es como si nada hubiera pasado, como si nada de lo que pensaba minutos atrás me afectara. No lo hice por voluntad, sólo me distraje, y terminé siendo por fin sólo yo. Creo que es algo que nos dejó conformes a ambos, y me tranquiliza si intento no pensar muy profundamente lo que esto implica. No quiero recordar intensamente que él realmente siente algo por Zero, porque me molesto conmigo mismo. Entonces voy perdiendo lentamente la noción del tiempo que transcurre a mí alrededor, a tal punto de que todas las cosas que tenía planeadas hacer en la tarde pasaron y ya no tengo oportunidad. Sucede como siempre que hablo con él, siempre me olvido del mundo exterior."

"Cuando noto que ya no hay luz, o sea que es de noche, Marie me advierte que es mejor hacer la cena o pedir algo de comer, a lo que yo asiento algo ido. Después de interpretar lo que eso significa decido despedirme de una buena vez del único sujeto que tenía toda mi atención, y el resto de la noche por suerte transcurre más en mi realidad. Luego de hacer una cena sencilla porque ninguno de los dos tenía realmente mucha hambre, me dedico a corregir un poco más de exámenes mientras Mariemaia ve tele. Así se nos hace las diez, y decido irme a dormir para mañana despertar temprano."

"El día amanece algo soleado pero fresco, amenazando con un sol devorador en a tarde que me altera los sentidos. Después de un baño, vestirme y hacer algo de café, comienzo a corregir el otro pilón de hojas para poder entregar algunas hoy aunque sea. Es temprano, las cinco cuarenta am, pero cuando me quiero dar cuenta y alzo la cabeza ya son las seis y diez, y el timbre suena. Sé que es Trowa, de vuelta a cuidar a Marie, y le abro la puerta dejándolo entrar para ordenar las cosas del día de hoy. Esta vez vino solo, así que sólo me mira en silencio y yo la verdad lo ignoro rotundamente. No estoy molesto, solamente… callado, tranquilo, o adormecido."

- Tendrás que ir a Wing hoy. –habla el ojiverde en medio de aquel mutismo-

- ¿Pasó algo? –cuestiona a su vez su acompañante, guardando un libro en la maleta-

- Te enterarás cuando lo veas, sugiero que te mentalices. –cierra los ojos y se acerca a la silla, donde se sienta-

- De acuerdo. –responde con calma, pero analizando aquellas palabras-

"Después de cerrar el maletín con todo lo que voy a necesitar hoy, me relajo un poco terminando mi café. Parece que contrario a lo que venía planeando, hoy tendré cosas que hacer. Quizás pueda aprovechar para mover varias cosas, el día me alcanzará para todo. Me daré una vuelta por la corporación luego del almuerzo, arreglaré lo que tenga que arreglar allá y luego, supongo que para eso de las cinco de la tarde, me dedicaré a ordenar los cambios que tengo que hacer aquí en mi casa para la llegada de Duo. En algún momento del día me hago un descanso y llevo a Marie a pedir las tareas del colegio así ya empieza las clases de nueva cuenta, y antes de regresar a casa cenamos en algún lado. Estará bien, creo que puedo con todo eso."

"Nos quedamos hablando de irrelevancias con mi compañero hasta que se hacen las siete menos cuarto, hora en la que usualmente salgo. Puntual como siempre arribo en el colegio, dirigiéndome al primer salón que me toca en el día reprimiendo un bostezo. Es raro que ya para estas horas no esté despierto, pero parece que dormí de más anoche, generalmente cuanto más duermo más me cuesta despejarme durante la mañana. De todas maneras tengo fe en que la segunda hora sea mejor que la primera."

"Entro en el aula más temprano de lo normal, y los pocos estudiantes que llegaron en debe de saludarme me advierten que el timbre de entrada aún no sonó, a lo que respondo afirmativamente y les digo que pueden quedarse afuera hasta las siete en punto. Ellos asienten y yo me dedico a despejar mi sueño del primer modo que encuentro, buscando tareas para el día de hoy y corrigiendo los exámenes que me quedaron en la mañana por completar. Todavía no pasé las notas, pero eso puedo hacerlo en la medida que las vaya entregando después. Quiero terminar de corregir las del salón de Duo antes de comenzar con otro, sé que a ellos les fue medianamente bien, y sino, será interesante ver en dónde se equivocan."

"Como predije, las primeras horas de la mañana son bastante extrañas y hasta aburridas, pero todo a causa del sueño que traigo encima. Intenté despejarme varias veces, en vano, puesto que no lo he dejado atrás aún. Así es como la mañana va pasando. En la tercera hora puedo entregarles los exámenes ya corregidos a los del salón correspondiente, mientras paso las notas a medida que las regreso. No les fue tan mal, están bien, siendo que esperaba al menos la mitad del aula en rojo. Y al llegar a la última por fin el sueño se me va queriendo quitar, pudiendo no necesitar de una distracción muy grande para mantenerme despierto. Aún estoy pasando notas a mi registro personal, y encuentro algunas notas más que interesantes, por lo cual me aseguro de revisar dos veces los nombres y calificaciones para evitar cometer errores."

- ¿Puedo pasar a corregirlos? –pregunta la voz de uno de los alumnos, ya de pie a un lado del profesor-

- Sí, –responde sin prestar real atención, a lo que el otro asiente tomando una tiza del pie de la pizarra- corrige los primeros dos, que Bridesmaid haga los siguientes tres, y… -se fija atentamente en la lista de notas- Maxwell los siguientes dos.

"Generalmente les pido pasar a los que menos nota tienen, pero esta vez será una prueba. Estos últimos dos tuvieron una calificación muy desacorde a lo que usualmente tienen, según las notas del profesor anterior, y quiero corroborar que no me equivoqué. Deberían tener todos bien, sin excepción. Mientras ellos copian los ejercicios, voy eligiendo otros tres para pasar al frente y corregir los que quedan, esta vez sí por menor calificación. Una vez ya tengo todo listo me pongo de pie y me fijo en cada resultado junto con el procedimiento. Por muy extraño que parezca, ellos tres tienen perfectos los tres ejercicios, lo cual no me deja sino suponer que estudiaron o son justo temas que dominan."

""No me gusta esto, generalmente los profesores te piden participar en clase cuando tienes bajas notas o te distraes mucho… bueno, siempre me fue mal en matemáticas, no sería raro que esta vez también me haya ido mal. De todos modos me molesta, porque yo estudié, enserio que sí. Además la explicación que me había dado Heero la otra vez en su casa me había servido mucho… ¿Será que me distraje mucho y por eso no pude concentrarme bien?. Mierda… Hilde me retará de vuelta por no ponerle empeño…""

- Listop. –concluye el oji-violeta una vez terminado de escribir, dispuesto a salir corriendo a su banco lo más rápido posible-

- Repártelas. –ordena el mayor todavía corrigiendo el ejercicio, en lo que le entrega una pilita de hojas-

- Ok… –asiente comprendiendo que son los exámenes-

""¡Sí, yo puedo ver las notas de todos y ellos no-oh!, me encanta cuando me dejan repartir pruebas o trabajos prácticos. Voy entre las filas entregando hojas, papelitos, y demás, mientras aprovecho a pescar las notas por algún lado. El segundo mejor del salón sacó 10 como siempre, y esta chica que tiene promedio normal sacó 8.2. No sabía que Heero corregía con decimales exactos, pensé que con números enteros. Bueno no importa, centésimas más o centésimas menos para llegar a aprobar, ¡Es lo mismo!. Uhm… Wufy sacó 8.9 de nuevo… ese sí que tiene suerte, nunca desaprueba una materia. ¡Ah, esta es la mía!. Mejor la miro luego.""

"Mi mirada termina de asegurarles a ellos que los puntos están bien, y entonces llamo a los que siguen para continuar con la corrección sin pérdida de tiempo. Sé que podemos terminar con este tema una vez que todos consulten dudas del parcial. Mientras tanto voy guardando las cosas que quedan de más sobre el escritorio, como la calculadora o la planilla, creo que dentro de unos cuantos minutos suena el timbre y no me da tiempo a dictar nada si quiero corregir todo lo que les di."

- ¡¡IMPOSIBLE!! –grita el pelinegro casi tirando la silla cuando se puso de pie precipitadamente, obteniendo así todas las miradas en su figura- ¡¡Maxwell, explica esto!! –reclama señalando una hoja número tres, a lo que el otro apenas le presta atención.

- Espera, ahorita no Wu. –responde con calma ordenando las hojas, porque son tantas que no sabe quien es de quien-

- ¡No, ahora! –repite exaltado, y el chico que se sienta detrás de él intenta hacer que se vuelva a sentar porque tienen toda la atención del profesor-

- Aish… -maldice por lo bajo decidiendo ir a calmarlo-

""¡Este chico, que escandaloso que es!. Nunca se pone así de bravo, ¡Qué se queja si aprobó!. Debería estar contento en debe de reclamarme a mí por yo qué sé qué cosa. ¡Además es incómodo que ande actuando así en plena hora de clase! ¿¡Es que no se da cuenta o qué!?. Este cabeza de chorlito…""

- ¡¿Qué?! –exclamó observando con entera atención a la hoja en su mano-

""No, no puede ser… Tiene que haber un tremendo error. ¿Yo, aprobé matemáticas, la materia con la que tengo la guerra declarada? Nah… eso es demasiado, incluso para mi, aún sabiendo que sí estudié. Seguro que se equivocó al corregir, a cualquiera puede pasarle, y más a Heero que está todo el día con la empresa, y Marie, y el colegio, y el chico que le gusta… Sí, eso debe ser, ha estado distraído y no se fijó bien en los números, por eso puso un promedio que no iba. Mejor lo corroboro yo, y haciendo acción frente al pensamiento tomo una calculadora, le robo el examen a Wufei, y ante su mirada atenta comienzo a revisar procedimientos y puntaje. Sumé todo en la calculadora, dividiendo luego, y corroboro que como dice aprobé con creces el parcial. Todavía no puedo creerlo u aceptarlo como quisiera.""

- Oye… ¿De enserio sacaste bien el promedio de esto? –cuestionó alzando la vista hacia el adulto, con clara duda pintada-

- ¿Qué dice? –responde a su vez, buscando el nombre Duo Maxwell en la planilla de su cuaderno-

- 9.2 … -anuncia bajito y casi con pena-

- Sí, eso da. –reafirma neutralmente-

""Mi mirada vuelve a recaer en la hoja sobre el escritorio, mientras Wufei a mi lado se sienta en el suyo tan o más anonadado que yo. Es decir, ¡Le gané!. ¡Por primera vez en lo que llevo en el instituto, saqué una nota más alta que mi compañero!. ¡¡Y en matemáticas!!. Sinceramente no sé cómo hacer para creérmelo, no importa que el chico que se sienta detrás de mi me golpee la cabeza felicitándome, o escuchar a Wufei preguntándose cómo sucedió esto, o recordar el tono calmo y honesto de Heero cuando le pregunté. Hilde no me creerá cuando le cuente, nadie me creerá cuando lo cuente. Y comienzo a preguntarme: ¿Acaso si siempre estudio de esta manera, puedo llegar a aprobar?... ¿O… fue porque Heero es quien me explicó?... ¿Qué diferencia hay…?""

"Apenas veo cómo baja la vista, y yo volteo a la pizarra para evitar problemas. Como los problemas están bien resueltos, en su mayoría, llamo a otros dos a que copien lo que sigue mientras yo corrijo acomodando números en las cuentas que están mal. Sé que en realidad pocos prestan atención, pero no me interesa mucho. Hubieron muchos casos como el de Duo, lo que quiere decir que no es preferencia o la explicación que le di en casa, sino las clases dentro del colegio. Después de todo, matemáticas es eso, práctica."

"Cuando al fin luego de muchos razonamientos sin sentido, suena el timbre, junto las pocas cosas que tenía y salgo para poder pasar a buscar a Marie. La agenda de hoy no da para errores de ningún tipo, así que espero que ningún imprevisto salga a último momento. También tengo que mentalizarme sobre el problema en Wing, aunque no tenga idea de qué es lo que sucedió a ciencia cierta. Espero no tener que enojarme y hacer una junta, porque detesto las juntas. Generalmente son algo agotadoras, silenciosas, y bastante aburridas. Por muy raro que suene, aunque me gusta trabajar, lo que más odio es estar absolutamente todo el día metido en lo mismo. Suele sucederme igual con las matemáticas. Aunque soy obsesivo, me canso estando todo el día en lo mismo, y sucede así con todo excepto con la computadora."

"Subo al auto y conduzco directo a casa. Le diré a Trowa que lo llevo, o que almuerce con nosotros, total después voy hasta la empresa sin rodeos. Con aquello en mente, dejo transcurrir el resto del día. El almuerzo fue perfectamente normal, incluso tranquilo, cada cual en su mundo; al final él sí vino con nosotros. Sin embargo, cuando comenzamos a ir hasta la corporación, mi compañero comenzó a explicarme que había mandado a hacer ciertos arreglos porque sabía que en cuanto lo supiera, iba a dar vuelta todo Wing. Eso me preocupó, no podía ser para tanto, ¿O sí? ¿Qué habría pasado para que yo intentara tal cosa?."

"Después de estacionar en la playa privada, ubicada en el subsuelo del enorme edificio, nos dirigimos directo al ascensor con Marie tomándome libremente de la mano. Supongo que sabe que es inevitable su cruce con Lady Une, pero aunque fuera por cualquier otra cosa, no le negaría una pequeñez como esa. Apreté suavemente el agarre, reafirmando que allí se encontraba y estaba conciente de él, una vez que fuimos subiendo en el elevador. Luego de que las puertas se abrieron frente a nosotros, permitiéndonos seguir por el pasillo, y yo fruncí el ceño por costumbre al igual que mi otro acompañante. Creo que en ese sentido él y yo somos perfectamente iguales, es una anomalía ocultarnos del mundo dentro de Wing, pero eso se debe a que la misma gente que trabaja aquí se ha encargado de hacerlo insufrible."

"Todavía no se me ocurre qué pueden haber hecho para que me enoje, pero debe ser grande, muy grande, y eso me asusta. Como aquí dentro hay personas que no me quieren a la cabeza, por diversas razones, supongo que intentarán tirarme debajo de cualquier forma. Desafortunadamente para ellos, si caigo yo, la empresa también, y junto con nosotros los empleados. No les conviene en lo más mínimo, pero hay que darles a entender eso a los cabezas huecas, y menos mal que no hay que ser genio para deducirlo. Entonces, saliendo de mi letargo, puedo ver al fin el movimiento a mi alrededor. Todos parecen estar como esperándose algo, y creo que intuyo qué es."

- Heero, ahora te preparo un informe. –indica Hilde apenas nota la presencia de su superior-

- Tienes que ver los movimientos de la empresa… -le susurra el ojiverde al otro, a su lado-

- ¿Le digo a Peacecraft que vaya ahora a tu despacho? –cuestiona la castaña de lentes redondos, ignorando olímpicamente la presencia de la menor

- Sí, también prepara el currículo que pedí ayer para que él lo vea, y los libros de las clausuras. –señaló Trowa adelantándose al ojicobalto ante su mirada atenta-

- Recuerda tocar antes de entrar. –concluyó el dueño ya cerrando la puerta tras de si luego de que los otros dos entrasen- ¿Y bien?

- Encontré una persona que puede sernos de ayuda, pedí que prepararan ese currículo para que te enteres como se debe. –explicó sentándose con confianza en uno de los sillones frente al escritorio principal, mientras la niña se sentaba en otro, tras éste-

- ¿Por qué tengo una reunión con Milliardo? –cuestionó en tono mordaz colocando sus brazos sobre el respaldar del sofá, donde estaba la pequeña, y aunque tranquilo su mirada indicaba la frialdad tan común que la mayoría creía que tenía absolutamente todo el tiempo.-

- Bien, eso porque él –comenzó a explicar-

- Porque se hizo pasar por uno de los embajadores de la empresa, y casi firman un contrato en tu nombre –agregó la secretaria de cabellos cortos haciendo una pausa-… iban a liberar el stock de las empresas para el proyecto Orbit. –completó dejando rápidamente sobre la mesa varios cuadernillos de clausuras y algunas otras cosas-

"¿¡Que hizo qué!?. No puedo sino apretar mis puños mientras me separaba del asiento, con un claro desacuerdo en mis facciones y aún entendiendo todo lo que eso significa. Liberar el sotck, o sea dejar que todas las empresas adheridas pudieran usar el nombre de Wing y comercializar con él: una locura en nuestra actual situación. Nuestra actual situaciónsólo dos programadores de nivel 1, siete nivel 2, 4 probadores, 1 embajador que no me sirve de nada, y una secretaria extra que no sé a dónde derivar: nos falta mucho personal, y muchísimo orden. En estas condiciones no podemos entrar a ninguna alianza, por eso no podemos retirar el stock, ¡Por eso no podemos iniciar Orbit! ¡¿Cómo Milliardo se atreve a tomar decisiones que no le competen?!. ¡Él es un programador nivel 1, no un representante ni menos un vicepresidente!. ¡Maldita sea, hacerme algo así en un momento tan crítico y con un tema tan delicado!."

"La puerta abriéndose anuncia su arribo, y mi mirada dura sube sólo para encontrar al rubio platinado acercarse. Acaba de defraudarme, lo sabe, y no puedo ni voy a poder confiar como antes. No entiendo por qué lo hizo, no me entra en la cabeza algo así. De lo que estoy seguro es que esto se va a subir de tono, y mucho, porque Milliardo no es ningún lento a la hora de hablar para defenderse."

- Mariemaia, ve con Hilde a que te configure la computadora. –le pidió sin posibilidad de negativas-

- Clarop –asiente como si nada, entonces sale del sofá y se va con la otra chica rumbo al exterior del cuarto.

- Trowa, ve y averíguame los precios de los Intel Centrino que están en el comercial del microcentro. –

- Sí. –respondió con calma a sabiendas de lo que se venía, y al momento de ir a la salida no se contuvo en observar significativamente al de ojos azules que sería reprendido.-

- Siéntate. –ordenó haciéndolo él primero, y encendió la maquina a un lado para trabajar cómodamente-

"El silencio abunda en la sala, y yo no voy a romperlo aún, estoy muy ocupado revisando el informe que me pasó Hilde para poder enterarme con lujo de detalles de los movimientos que hemos tenido. También voy a leer el resumen del contrato que estuvimos a punto de firmar 'teóricamente', porque si voy a reprenderlo, lo haré sabiendo lo que hizo, y la verdad no me interesa saber cómo salió esto a la luz, sólo quiero que no me vuelva a suceder. Me sorprende tanto de alguien tan centrado como él…"

"Los minutos empiezan a correr, rápido, sin pausa, y sin mi atención. Lo que quiero ahora, antes de reprenderlo, es que lo piense. Quiero que piense con calma, que se dé cuenta del error que cometió, porque sé que él es un hombre sensato y muy centrado que nunca cometió locuras de este tipo. No entiendo qué lo llevó a hacerlo, y para poder entenderlo, seguro primero él tiene que saber cómo explicarse. Sé que hay una buena explicación, estoy muy seguro de ello por todo lo que conozco a Milliardo."

- ¿Sabes por qué te llamé? –preguntó al fin, luego de una eternidad llena de tensión que parecía no querer desaparecer.-

"Pero no me responde, y de nuevo sólo ignoro el silencio continuando con mi lectura. No sé si está pensando lo que hizo o simplemente intenta ignorar el evidente hecho de que estoy molesto. Si es lo segundo, me sorprendería descubrir su falta de madurez. ¿Puede que se caiga del pedestal justo ahora, hasta volverse añicos?... sería una caída dolorosa, desde allí en lo alto, casi tanto como lo estuvo – o está – Traize aún a pesar de sus tremendos errores, los cuales día a día intento no cometer. No quiero que eso pase, perder de pronto toda figura de referencia, pero tampoco es posible tapar el sol con un dedo o cerrar los ojos y pretender no sentir su calor…"

"Todavía no puedo creerlo. Él mejor que nadie, además de Trowa, Hilde y yo debería entender la importancia de un proyecto de tales magnitudes; es no sólo nuestro éxito, sino también la imagen que daremos, nuestro desempeño con liderazgo. ¡No se trata de dinero solamente, sino de dignidad, y no es nada más un tema que concierne a la empresa y a sus trabajadores de ella, sino también a mi como nuevo dueño a cargo!. El muy cretino… si pudiera, lo echaría, ¡Juro que lo haría de no ser porque lo necesito! ¿Dónde se meten las personas con pasión por las maquinas como Duo y yo cuando las necesito? No es sólo amistad, es una meta en común. Milliardo tenía las mismas metas que yo, ¡Dónde quedaron, ¿En la nada?!."

"Suspiré, despejando mi mente."

- ¿Por qué querías firmar ese contrato? –cuestionó directamente al fin, dejando aquellas hojas A4 sobre la mesa del amplio escritorio.-

- Te estás tardando Heero, vas muy lento, como si le tuvieras miedo a la competencia. –declara cruzando sus brazos cómodamente.-

- ¿Tienes idea de cómo está la empresa, exactamente? –alzó la vista al monitor, buscando datos exactos para seguir hablando con veracidad.- Hay muy pocos programadores buenos, tengo personal fuera de lugar y personal incompetente.

- Eso es mentira, tenemos mucha gente de calidad –rebate, lentamente subiendo el clima hasta que se haría notoria la diferencia de pensamientos.-

- ¿Entonces por qué está tardando tanto el nuevo modelo de presentación para los sistemas de seguridad? –le observó- No tenemos los suficientes programadores para iniciar cinco proyectos a la vez, mientras que lo mínimo deberían ser 20 proyectos en curso.

- En épocas en que Traize estaba al mando, con este mismo personal nosotros podíamos… -

- Pero ahora el que está a la cabeza soy yo, amóldate a las circunstancias. –Frunció un poco más el entrecejo- Si tantas ganas tenías de iniciar el proyecto Orbit, o de quitar el stock, deberías consultármelo primero porque lo que hiciste puede tener pena legal. –tomó un cuadernillo de clausuras- Está en las bases, no puedes suplantarme.

- ¡Tu nunca estás para llevar las riendas de la empresa! –declaró al fin perdiendo el estribo-

- ¡Yo no sabía que sería presidente sino hasta que tomé un segundo trabajo! ¡No eres el único con una vida difícil Milliardo, y sé que no estás desentendido de los últimos acontecimientos! –soltó al fin gélidamente, la caldera ya caliente.-

- ¡En debe de esforzarte por la empresa buscaste donde ocupar tu tiempo, nunca te esforzaste por Wing! –exclamó plantando una mano sobre la mesa, ya de pie.-

- ¡Uno se esfuerza hasta donde la situación se presta, hay límites para todo, tu tampoco das tu mayor esfuerzo para ocupar todos los proyectos que tenemos! –remarcó entrando en terreno peligroso, pero aún en su silla, aparentemente apacible.-

- ¡Deberías madurar en vez de intentar parecer un adulto, apenas conoces de responsabilidades Yuy, ni siquiera viviste una adolescencia, sino mírate, eres un niño reprimido sin una maldita vida social como…!

El ruido seco de la silla luego de las exclamaciones audibles desde afuera de la sala, retumbó en el lugar al que le siguió el perpetuo silencio. La mirada desafiante, grisácea, parecía retar a la que sin miedo, azulada, se clavaba de igual modo en sus ojos aún a pesar de que la mano del menor sujetara la camisa del otro con una fuerza tal que hacía ver los nudillos blanquecinos. Ninguno flaqueó la vista en ningún momento, por eternos minutos, mientras parecían devorarse con furia el uno al otro mentalmente. Las ganas incontenibles de golpear al otro parecían menguadas únicamente por el hecho de que, creían, eran adultos. El hecho era demostrar quién era más maduro que quién otro, y nadie iba a darse por vencido. La guerra acababa de declararse, y no de la manera más justa ni en el momento más preciso.

"Mi mano fuertemente aferrada al cuello de su camisa casi tembló, pero lo evité apretándola un poco más al tiempo en que al fin desataba mi garganta. Había tocado un punto muy delicado de mi personalidad, y no se la iba a dejar pasar así como así sin que lo supiera. Nadie se metía en mi vida, ¡Nadie de Wing tenía ese derecho, absolutamente nadie!. No se lo permití ni siquiera a Traize, quien fue como un padre para mi, no tenía por qué permitírselo a este inútil mujeriego personalista. Quisiera terminar por golpearlo en la cara, pero eso no se puede, es mi subordinado dentro de la empresa, la clausura de respeto al prójimo está bien clara en las bases de la empresa. Sólo eso me detiene, sólo eso, porque sino…"

- Una cosa Milliardo, -pronunció lenta y en tono bajo, sin quitar sus dagas cobalto de las azules- nadie se mete en mi vida, menos si no es parte de ella. –completó soltándolo como en un empujón que lo alejaba.- No mezcles los asuntos personales al trabajo, es poco profesional. –agregó en tono calmo, sentándose y colocando toda su atención en el monitor.-

"Me distraje completamente con la mirada en la computadora, pues era algo que prefería olvidar. Tal como había creído, él se me cayó del pedestal, pero la verdad no se siente tan mal como pensé. No estoy tan desorientado, más bien delicadamente sensible. Sí, así me definía. Cualquier cosa podría desencadenar en mi quién sabe qué reacción, todo por culpa de las insensatas palabras del rubio. ¿Sería su hermana así de idiota, o peor? En realidad, prefería no saberlo. Ahora entiendo cuando Hilde se queja tanto de las rubias, siempre diciendo que son huecas, que no tienen cerebro… ¿para los hombres se aplicaría también?. Si Trowa me escuchara, me diría que Quatre es la excepción a esa regla; sí, seguro lo defendería, así como yo lo haría con Duo si le dijeran algo."

"De pronto mi asiento girándose sin previo aviso me pone alerta, moviendo mi mirada al causante, pero me hundí en el respaldar disimuladamente al hacerlo. La peligrosa cercanía de mi supuesto enemigo me pone inmediatamente alerta, asustándome hasta cierto punto, puesto que la mirada penetrante y tranquila sobre mis facciones no es algo a lo que esté acostumbrado. Dios, esto es lo último que puede estar pasándome, TIENE que ser una mala broma. Mi mente comienza a maquinar miles de cosas que no tienen ni un solo porcentaje de ser posible, sin embargo la situación da para que las crea, ¡Y es justamente lo que me aterra!. Intento mostrarme – y exitosamente, por suerte. – frío e inmutable frente al hecho de que sus ojos estén aparentemente decididos sobre mí, y a unos – como mucho – veinte centímetros, pero en cualquier momento esto se me viene abajo, porque me está poniendo incómodo."

- Heero… -pronunció bajito, sin moverse ni un poquito. El otro se tensó aún más.- ¿Es cierto, eso que Relena dice de ti?

"Pasé saliva antes de que la garganta se me resecara horriblemente. ¿Estaría hablando de mi pequeñísima confesión?, Sí, no puede ser otra cosa. Todo lo otro que pueda inventar es mentira, todo excepto eso. ¿Entonces, por qué la cara de Milliardo?... No, debe estar jugándome un chiste por la reprimenda de recién. Es cierto, Milliardo es un mujeriego, no debo ser tan imaginativo e irrealista. ¿Qué puede ser lo peor que me diga? ¿Algo de que me repugna?, Ja, puedo vivir con eso… como si él fuera tan importante."

- ¿Qué dice…? –preguntó despacito manteniéndole la mirada, pero tenso como jamás imaginó que lo tendría la cercanía del platinado.-

- Eres homosexual. –afirmó en un susurro, tensionando aún más de ser posible a su acompañante, más éste no hizo mueca alguna.

"Creo que es la primera vez que el miedo y los nervios se apoderan de mi casi completamente, y aunque quiero alejarlo de un golpe, no quiero mostrarme tan vulnerable. Tengo que ser fuerte, muy fuerte, pero no perder de vista que este sujeto no es nadie en mi vida. ¿Quién no se pondría así en una situación semejante?. Lo tengo demasiado cerca, y está hablando de un modo que me revuelve el estomago, tanto que comienza a marearme sin razón. Dios, no soy pasivo, ¡No soporto ser dominado, ¿Y este pretende atarme o qué?! ¿¡Qué diablos significa esa mirada que me dirige!?"

"El susto quiere reflejarse en mi mirada con más furor que nunca cuando la mano de él toma mi mentón, aún sin romper el miramiento. Yo tengo que apartarlo, pero sutilmente, no perder mi orgullo en el camino, más bien… más bien nada, estoy estúpidamente nervioso. Me erguí un poco más en el respaldar de mi asiento afilando la mirada, creyendo que eso funcionaría, pero no lo hace porque parece no querer alejarse. ¡Diablos, en que momento Milliardo se dio vuelta como moneda!. Está claro que tampoco voy a dejar que se sobrepase, pero algo diferente es quedar en ridículo y demostrarle que creo erróneamente de él. Qué hacer, cómo salir de esto… ¡Ni siquiera sé cómo llegamos a esto!."

"Mi teléfono suena muy oportunamente, y le agradezco infinitamente a quien sea que está llamando. Aparto mi rostro de ese escalofriante agarre sin apartar mi mirada fría de los ojos azules, y tras volver mi asiento a la normalidad atiendo, desconectándome por completo de lo de recién. Fue, como diría Shinigami, creepy. Dios, estas cosas solamente me pasan a mí, única y exclusivamente a mí."

- ¿Sí?... –cuestionó cerrando los ojos pero sin relajarse en el asiento, aunque de inmediato los vuelve a abrir turbado e incómodo.- ¿Puedes llamar en un instante…? –continuó despacito, con la mirada fija en la mesa, pero el sonido de la puerta cerrándose le hace alzar la vista.- No, sólo no podía hablar… ¿Qué pasó?

"Suspiré ahora si como en mi mundo, mientras del otro lado del teléfono Duo seguía en su monólogo de que estaba aburrido en su casa y que si estaba ocupado. De estar en una situación tensa con Milliardo, a tener una llamada con Duo, no sabía qué era lo más extraño del día. Supongo que todo. Quiero olvidar absolutamente todo este asunto, pero aunque intente prestar atención a lo que escucho mi mente se pierde demasiado concentrada en recordar lo que sucedió recién. Por un instante juré que Milliardo iba a…"

"El resto del día fue más normal, mucho más normal. Pude hacer casi todo lo planeado, incluso conectarme unos minutos para des-aburrir a Duo, por lo que debo decir que no estuvo tan mal. Seguía levemente inquieto e incómodo con lo que pasó en la empresa, pero probablemente fuera una situación en la cual mi comprensión no era suficiente. Me había dedicado a ordenar todos los archivos necesarios, incluso ordenar los proyectos y dejar todo lo más prolijamente posible para que la empresa funcionara sin que mi presencia fuera absolutamente necesaria. Luego al caer la noche logramos cenar con calma, Mariemaia no estaba deprimida, y de estarlo simplemente era cosa de pasar un rato más con ella. Sin darme cuenta, ni pensarlo siquiera, intentaba que a ella no le faltara eso tan importante que me faltó a mí; el hecho de que me buscara no hacía sino llevarme a hacer cosas sin pensarlo, pero no cosas de las que me arrepentía, sino que agradecía salieran. Era un gran paso para dejar de pensar tanto antes de actuar."

"Por otro lado, a la hora de hacer los últimos trámites que había tenido planeados para el día me encontré con un ligero problema. Sin duda alguna, iba a ser todo un reto más grande de lo pensado el tener a Duo trabajando conmigo, y comenzaba a pensar que hasta no era buena idea. Sin embargo, con el proyecto Orbit andando –supongo yo, para ese entonces.- no necesitaré sí o sí colocarlo en un puesto de Wing; podré hasta incluso intentar incorporarlo en alguna de las empresas adheridas al contrato, y eso sería positivo. Aunque claro, primero deberá terminar la universidad, no puedo ingresarlo al empleo sin que tenga siquiera algún certificado que compruebe sus conocimientos. Supongo que todas esas son cosas que deberé hablar con él llegado el momento."

"Luego de unas horas de sueño, un sueño reparador y tranquilo que me ayudó a despejarme, sentirme más yo mismo, e incluso hasta poder volver a pensar con calma, el nuevo día llegó. Tardé eternidades en levantarme; cansancio o más bien pereza. Sin embargo, siendo tan temprano o más bien debido a que Mariemaia aún no despertaba, aproveché para encender la computadora. Pasar un rato en la red reviviría un poco aquellos viejos tiempos, aunque lo más probable era que Shinigami aún durmiera. Quizás no sea algo nuevo, pero me asusta el no dejar de pensar en algo que tenga que ver con él durante todo el día. Se está convirtiendo en una mala, pésima manía."

"Me aburrí como jamás me había pasado en mi visita al Internet, tanto así que a la media hora me levanté con la intensión de comenzar la mañana. Todavía no tenía decidido si ir o no a la fiesta de la noche. Quería ir, distenderme, pasar un buen rato; para colmo de males, en un lugar así y estando solo, la mejor opción era quedarme en casa. Tenía todo el día para pensarlo, hasta caer la noche, así que no me apuré en decidir. Pasado el desayuno, unas horas de trabajo vía red para ordenar los archivos de Wing, y leído algunos reportes, el teléfono de la casa sonó inesperadamente. Al atender luego de bajarle al volumen del televisor, me encontré con quien menos hubiera esperado: Quatre."

"Fue directo al grano, ocupado como siempre, contándome brevemente que él tenía un sobrino en el colegio al que iban Relena y Duo. Explicó más tarde, que le habían invitado y Trowa no podía acompañarlo, que por ende andes de pedirle el favor a alguien más, recordando que yo trabajaba allí –lo cual imagino le contó también Trowa.- me llamaba para preguntarme si quería que fuéramos juntos. Rápido, incluso antes de que se me hubiera ocurrido, me aclaró que Trowa ya sabía de la idea y no le parecía mala, y que no era para nada como una cita sino una salida como compañeros. No supe qué decirle, no me parecía mal ir con él pero era la pareja de un amigo. Demasiado incómodo para aceptar, demasiado oportuno para negarme. Aunque la idea de poder ver a cierta persona nada más me martillaba en la cabeza hasta que accedí. Apurado quién sabe por qué se encargó de decirme que podría dejar a Mariemaia en su casa, que no se aburriría, y sin darme tiempo a decir una sola palabra más colgó."

"No sé por qué, luego de eso caí en cuenta que noté cierto nerviosismo en la voz de él. Extrañado dejé el asunto para más tarde, total, los rubios no eran algo que me llamaran la atención. Me dediqué a dejar pasar las horas entre la corrección de exámenes y pláticas con Marie, dispuesto a que nada me alterara demasiado, más de lo que podría llegar a pesar en aquella fiesta. Uno nunca sabe qué puede suceder cuando, no acostumbrado a salir, se decide ir a una reunión de semejante magnitud. Generalmente sucede de todo, menos lo que esperas, lo sé por experiencia junto al hecho de que lo disfrutas más de lo esperado."

"Al caer la noche, casi la hora en que había quedado de dejar a Mariemaia en casa de Quatre, me duché luego de ella y me cambié no demasiado diferente de cómo usualmente. Ella, ilusionada con ir a la casa de alguien que rápidamente se había convertido en una 'amistad' retorcida, se arregló rápidamente con una falda blanca y un buzo. Sin embargo yo, con un destino muy diferente del de ella, tardé un poco más entre la renuencia a ir y el rápido desinterés que de pronto se me figuró como cobardía. Alrededor de las diez ambos salimos, yo decidido a aclarar que no nos quedaríamos demasiado tiempo en un lugar así. Simplemente no podía verme hasta las cuatro de la mañana en una fiesta de adolescentes, nuestra edad para eso ya había pasado y yo la había disfrutado a mi manera, como para hacerlo ahora."

"Trowa ya antes me había advertido que la casa de Quatre tenía dimensiones catastróficamente grandes, pero supongo que no tomé demasiado enserio la palabra 'Catastrófica'. Después de pasar las rejas de la entrada por la calle que ingresaba al enorme predio, la figurilla de la casa fue agradándose cada vez más, hasta figurarse a pesar de sus tres pisos a una de seis, estilo antiguo. Me recordaba de alguna manera a la casa de mi infancia, nada más que no era tan grande."

- ¡Wow, sabía que él era rico pero tampoco tanto! –exclamó la pelirroja saliendo de un salto del automóvil.- Que linda casa, debe de perderse una persona ahí dentro buscando el baño. –bromeó corriendo escalinatas arriba.-

"Luego de tocar el timbre el mismísimo rubio, dueño ahora de la casa, nos atendió invitándonos a pasar. Las casas con tanto lujo siempre me hicieron sentir mal, no por envidia ni incomodidad, sino más bien por recelo y odio. Generalmente, las personas con tantos objetos de valor tienden a ser un poco… frívolos, antisociales, desinteresados y egocéntricos. Detesto a las personas que por dinero se creen poder pasar por encima de todos, y más detesto a la sociedad que se los permite. Aún así, intenté que eso no se viera demasiado en mis facciones una vez ingresamos, aunque mi claro desinterés por el entorno una vez que Mariemaia comenzó a correr de un lado al otro emocionada indicó que aquel lugar no me intimidaba."

- Ahora salimos, espérame un momento por favor –pidió con una sonrisa el chico de cabellos rubios, recibiendo apenas un asentimiento.-

- ¡Waoh Quatre, tienes una casa hermosísima! –exclamó de vuelta perdiéndose entre los jarrones labrados y decoraciones elegantes.-

"Mi mirada se perdió en la figura de aquella niña que ahora políticamente se reconocía como mi hija, demasiado atento a sus acciones aunque en realidad, sin prestarles atención. Recordaba que la casa de Traize no era tan ostentosa como esta, pero sí tenía sus lujos. En comparación con esta la antigua casa de ella realmente era un hogar común y corriente, de clase media hasta podría decirse. Los niños tienden a admirar este tipo de lugares, entiendo bien por qué, pero aún así se me hace detestable. Será que porque yo también me crié… en este tipo de lugares…"

"Un leve recuerdo, muy fugaz de mi infancia, me obligó a cerrar los ojos en un intento de opacarlo nuevamente hasta conseguirlo. Esas eran otras de las cosas que no me gustaban, estar en lugares que podrían traerme recuerdos era una de las cosas que menos soportaba, supongo que por el simple hecho de que intento olvidarlo todo y hacer de cuenta que jamás existió. Todo parece tan lejano desde ahora, que además de traerme una vaga nostalgia, me deprime de una manera excesiva al punto de impedirme ser yo. O por lo menos, el yo que he sido desde que decidí no ser como la clase alta."

- ¿Vamos? –Cuestiona el oji-celeste, sacando de su mente al otro que rápidamente asiente alzando la vista.-

"Dando por sentado que no son cosas que deba rememorar ahora, salimos ambos de la casa después de despedir a Mariemaia. No hubieron palabras de camino al lugar en donde se realizaba la fiesta, debido probablemente a la falta de confianza, o a que yo no soy de sociabilizar. Aunque él debe estar acostumbrado a esto, porque Trowa tampoco es tan hablador sino más bien como yo. De cualquier manera, llegar hasta el lugar iluminado con luces de colores y atestado de gente no fue tardío. La peor parte fue en cambio encontrar estacionamiento. Una vez que pudimos dejar el vehículo, a una cuadra de la entrada, pero estacionado al fin, bajamos para ir directo a donde se escuchaba la música sonar más fuerte."

- No estaremos mucho tiempo, nada más un rato a hacer acto de presencia –habló en voz audible pero no muy fuerte el rubio, con esa sonrisa que parecía permanente en sus labios-, no te angusties, supongo que tampoco te gustan estos lugares.

"Ese tampoco me dejó preguntándome a mi mismo al respecto, con la mirada perdida frente al sendero que caminábamos, aunque de alguna manera tranquilo. No, yo no era en tranquilo en realidad, estaba inquieto, pero Quatre tenía alrededor de sí un aura de tanta paz que hasta hubiera jurado que si se caía el techo, a él le daba igual y su sonrisa no se borraría. Eso era gracioso, pero patético. De repente se me figuraba una persona quizás, lejanamente, un poco interesante de conocer. Mi mirada viajó de reojo hasta observarle, él sin cambiar su expresión ni darse cuenta de ello, y concentrándome un poco casi me perdí intentando descifrar qué era lo inusual en aquel sujeto."

- Ah, creo que ya lo encontré –anunció ensanchando su sonrisa, también distrayendo a su acompañante.- Mira, ven –volteó ligeramente tomando muy apenas el brazo del castaño, jalándolo consigo hasta una de las esquinas de la entrada, a un grupo de chicos absolutamente desconocidos.-

"Me dejé hacer ligeramente incómodo con el contacto, a pesar de que la tela roja de mi camisa amortiguara el calor de su piel. Esto era más que incómodo, especialmente por mi falta de costumbre a estas situaciones, o más bien a todo en realidad. El concepto de que era una noche donde no me podía esperar nada cada vez tomaba más fuerza, y eso me asustaba de algún modo, haciéndome desear volver. Sin embargo fue tarde cuando lo consideré, porque Quatre ya estaba saludando a un chico que no conozco, aunque era claro que parientes por su singular parecido. Pensé por un instante que todos los Winner eran rubios de ojos claros, hasta que mi mente se perdió sin mirar realmente al sujeto frente a nosotros. No pensar era la solución, supuse."

""Era inevitable preguntarse si aquel chico rubio, de sonrisa demasiado dulce, era el mismo que Heero decía le gustaba. Aún así frente a la sola idea me sentí disminuido, a pesar de que sólo los hubiera visto. Apreté mis labios disimuladamente, con los otros chicos hablando de quién sabe qué apenas a un lado mío, y pronto mi mundo pareció marearse. No me gustaba, se sentía feo el verlos juntos, el pensar que quizás ellos ya eran pareja y yo debía olvidarme de intentarlo siquiera. Por un momento de depresión se me olvidó que apenas y podía admitir sentir algo por él, mi profesor, porque por lo pronto el sentimiento de impotencia me ganaba. Quiero disimular mejor esto, necesito disimularlo y pensar en algo más.""

""En un abrir y cerrar de ojos, con mi mano apretándose fuertemente a un costado de mi cuerpo, sonreí volviendo a ser yo. Tenía que pensar en Zero, en que esto era una fiesta, en que estaba con mis compañeros, así podría sin duda alguna pasar desapercibido hasta que pudiera irme. Por eso volteé hasta Wufei, quien hablaba en esos momentos, y tras hacer mi sonrisa un poco más natural me incorporé en la charla recargándome a un lado de la entrada. Me arrepiento de haber esperado por Heero aquí, hubiera sido mejor quedarme adentro y ni verlo. Jah, yo tenía razón, la persona que conquistara a un sujeto como él debía ser muy peculiar; se notaba a lo lejos que aquel rubio lo era, su mirada lo decía todo.""

"Cuando me quise dar cuenta, me jalaban de nueva cuenta esta vez al interior del gran salón. Debía admitir que estaba distraído, como ido, no sabía bien por qué tan así. El hecho de que la mano de Quatre siguiera sosteniéndome suavemente del brazo lentamente se me hacía una costumbre, una que me apuré en quitar soltándome sutilmente. Fuera o no fuera una mala costumbre de él, no era lo mismo para mí. Ya una vez dentro, la música estaba no muy fuerte pero sí habían muchas personas, demasiadas para mi gusto. Debo agradecer en ese sentido que a este chico se le ocurriera quedarse a un lado, así yo podía concentrarme en buscar con la mirada a Duo. Me recargué en la pared con las manos en los bolsillos de mi pantalón negro, y desde allí, investigué toda la zona con una mirada analítica."

- Irea me dijo que no podías volver muy tarde, no me quedaré a vigilarte pero intenta portarte bien –pidió Quatre a su sobrino todavía metido en la conversación.-

- ¡Claro! Prefiero eso a que ella me ande controlando, gracias por hacerme el favor –sonrió de vuelta el menor a su vez.- No sabes cómo es cuando se lo propone, ¡No se de cómo me ha dejado salir hoy!

- No digas eso, solamente se preocupa por que no te pase nada –consoló al por demás cursi.-

- Ay Quatre… -suspiró el otro- tu eres el típico niño bueno, apuesto lo que sea a que mi madre quiere que sea como tu, es una lástima que no entienda la diversión de la juventud.

- Ella también tuvo tu edad alguna vez, es sólo que se preocupa demasiado, debes intentar comprenderla un poco, aunque sea para…

- ¡Bueno, bueno! –interrumpió el joven a su vez- Intenta pasarla bien ¿Sí? Aunque sea el poco rato que te quedes, no pienses en todo eso por un rato.

"Patético. Era la única palabra que describía mi punto de vista de toda una charla familiar. Ellos eran tan comunes, que no sabía qué me empalagaba más. Realmente no sé a qué vine; no conozco a nadie, no me hablo con nadie, no vale la pena perder el tiempo en un lugar así como Quatre. Bajé la mirada directo al suelo, concentrándome en él, resignándome frente a la probabilidad de arrepentirme. Sencillamente no había razón para estar aquí, no una que valiera la pena, no una que valiera lo suficiente siquiera. Duo podía ser mucho… pero no la razón para estar aquí. Este no es mi lugar."

"En vista de que Quatre seguirá perdido con ese chico un rato más, visualicé la salida al patio del gran salón. Parecía que no había nadie allí, y era el lugar perfecto para alguien como yo, sin lugar de pertenencia. De camino al gran ventanal que comunicaba al exterior pude visualizar a Sally, que enseguida me encontró a mí invitándome a un saludo. No queriendo perder mi poca sociabilidad ni el sentido de la ubicación me acerqué; quizás fuera más entretenido saludarla a ella que escuchar a Quatre hablar de sus parientes. Sin duda, la habladora Sally resultaba ser una salida conveniente a mi aburrimiento, probablemente porque los tragos de alcohol la habían desinhibido pero no hasta perder la cabeza."

"Pronto con el correr de los minutos, sin darme cuenta, me encontré un poco más cómodo con aquel grupo de personas. Habían profesores, algún que otro adulto que pasaba en rato, y algún que otro adolescente en el paso a la adultez que entretenía los monólogos de la rubia ceniza. Sin darme cuenta no supe el momento en que ya había empezado a tomar, no mucho ni una bebida demasiado fuerte, pero sí lo suficiente como para distraerme y no comenzar con arrepentimientos. A pesar de que, obviamente, no aportaba nada a la charla, no podía evitar de a ratos interesarme cuando comenzaban con temas realmente Atrayentes. O sea, cualquier cosa que no fuera chusmerío."

"Viajé con la mirada ahora de regreso a la puerta al exterior, con un deseo de salir pero ambiguamente de quedarme. Sin duda era una decisión difícil, porque una vez que me alejara de este cúmulo de personas, no sería lo mismo si regresara. Llevé mis manos en un fugaz recuerdo de la última vez que usé esta camisa, hasta el bolsillo que tenía ésta en el pecho, encontrando efectivamente allí la cajilla de cigarrillos que hubiera comprado hace tanto. En silencio les eché un vistazo a las personas que me rodeaban, y me alejé sacando el contenido de la caja. Hacía mucho, muchísimo que no probaba uno; no soy un adicto, pero de vez en cuando me surgen esos deseos de fumar y es conveniente siempre tener a mano unos. No estaba mal perderme un rato, total cuando Quatre quisiera irse me buscaría."

"El aire fresco que me recibió me relajó a tal punto, que perdí la noción ligeramente de donde me encontraba. Encendí sin prisa el cigarrillo con el encendedor que permaneció dentro de la caja, y me encaminé a algún lugar de aquel patio donde pudiera pasar el rato. Las luces de color por suerte no iluminaban demasiado, haciendo que desde allí pudiera verse sin problemas el cielo, completamente estrellado. Sin duda, un momento maravilloso que de no haber venido, no hubiera disfrutado. Después de caminar unos metros encontré el lugar perfecto, alejado pero tampoco demasiado, y me recargué en la pared con la mirada en aquel azul que cubría nuestras cabezas. El aire se escapó lentamente de mis labios, perdiendo mi cuerpo junto a él todo sentido del tiempo."

""Miré por enésima vez detrás de mi, para que nadie me siguiera en mi aventura a la soledad. Mi necesidad de pensar era estricta, demasiado potente, retenida por el ambiente movido de ahí dentro. Sin embargo, los pasos de mis piernas se detuvieron cuando mi vista se fijó al frente. ¿Casualidad, quizás, o mala suerte?. No pude sino permanecer allí, de pie, mirándole sin ser visto. Pocas veces tendré esta visión de él, tan tranquilo, tan… ¿Por qué mejor no me olvido de todos esos pensamientos ridículos?, Además ¿Qué se supone que está haciendo en un lugar así, sin su novio?, Lo común sería encontrarlos juntos, no separados. Qué importa, ahora Heero está solo, ese es el hecho, y si no me alejo de aquí pronto me descubrirá y chau a mi posibilidad de soledad. Pero por mucho que quisiera irme, sabía que quería más quedarme.""

- Que raro que estés solo –decidió hablar al fin, en un arranque de valentía, acercándose hacia el otro chico.-

"Perdido entre la nada de mi mente, el escuchar de pronto la voz de aquel que me había servido de excusa para ir a aquel lugar no hizo sino asustarme ligeramente. Bajé mi mirada de donde estaba hasta Duo, deteniéndome allí. De pronto recordé por qué había tenido tantas ganas de venir; era por ver cómo vendría él, por saber su estilo fuera del uniforme escolar. Detuve el tiempo para mi mismo, dedicándome a revisar y memorizar cada parte de su cuerpo aún por sobre las prendas. Pantalones de cuero negro, camiseta azul con dibujos grises, todo enmarcando demasiado su contorno; ni hablar, él sabía qué ponerse para llamar la atención, no había duda."

""Por un instante, cuando le hablé, estaba tranquilo. Ahora sin que me quite la mirada de encima, no puedo sino ponerme inquieto, nervioso, como cada vez que me mira. Son sus ojos, estoy seguro de ello, porque no me pasa con nadie más que con él, ¿O será un poco de todo?. Lo que sí sé, es que es inevitable el color de mis mejillas, como cada vez que estoy cerca, y me encojo en mi lugar lo más disimuladamente posible, queriendo desaparecer. ¿Por qué? ¿Por qué me mira de esa manera? No lo hace con nadie más, sólo conmigo… ¿Qué significa?.""

- Ne… -llamó alterado intentando disolver el ambiente tenso.-

- ¿Qué? –preguntó al fin, volviendo la vista al frente y llevando el cigarro a sus labios.-

- Na-nada –susurró cerrando los ojos.-

""Necesito calmarme, no está bien ser así, evidente. Tras un silencioso suspiro volví a alzar la vista, acercándome otro poco para mirar las estrellas como él antes lo hubiera hecho. Eso sin duda logró tranquilizarme hasta ser yo, o por lo menos, hasta que el recuerdo de ese rubio llegó a mi mente. Quería preguntarle por él ¿Pero, sería demasiado obvio si lo hago?. Mh… no creo, además necesito quitarme la duda.""

- ¿Era él? –Cuestionó al fin- Me refiero, al chico que te gusta… ¿Es ese con el que viniste?

- ¿Quatre? –regresó casi como no creyéndolo hasta voltear a verle, pero frunció el ceño- No, ¿Por qué?

- Por nada –se encogió de hombros, sonriendo al fin mientras escapaba de la mirada cobalto.-

"Esperé unos instantes más sin dejar de verle, quizás buscando algún indicio que me dijera qué había sido esa pregunta, pero a fin de cuentas concluí con que sólo fue curiosidad. Regresé de vuelta mi vista al frente, dudoso, sin saber qué decir o cómo pasar el rato. De vuelta con el cigarrillo en los labios, me dediqué a divagar."

""No podía conmigo mismo, simplemente estaba contento, tanta bronca que le había agarrado para nada, je. Menos mal que no es ese chico, pero casi hubiera jurado que sí, ahora no puedo dejar de pensar en quién puede llegar a ser, porque si no era el rubio que parecía más que interesante entonces ¿Quién? ¿Alguien más interesante aún? ¿Sería eso posible?. No me sorprendería, todo en Heero es tan misterioso y a la vez asombroso… empezando por el hecho de que es homosexual, pero no lo parece. Je, bueno, es algo que no puedo decir de mi, es de lo primero que me tachan cuando me ven nomás porque traigo el pelo largo. ¡Pero antes yo era hetero, lo juro!""

- ¿Sabes Hee…? -

- Duo –llamó interrumpiendo al chico, concentrado en la nada pero al mismo tiempo atento, y apagó el pitillo- antes de que te mudes, habría algo que me gustaría comentarte.

-… ¿Algo?... –susurró extrañado, pero más bien preocupado- ¿Qué es?...

""El tono en que lo dijo, o quizás el hecho de que crea necesario decírmelo antes de mudarme, me hace pensar que es algo verdaderamente importante. No puedo sino comenzar a asustarme, aunque no puedo ni imaginar a qué se refiere. Nada más me abstengo a mirarle, extrañado, quieto. ¿Sería que Hilde tiene razón cuando dice que no debo ir con él?...""

"Un suspiro se escapa de mis labios por lo que sigue, aunque intento no pensar en ello. Me separo de donde permanecí recargado todavía buscando cómo decirlo, pero soy conciente de que es ahora o nunca. Simplemente no puede esperar, yo no puedo. La situación se me hace insostenible, y pronto el ocultar tantas cosas acabará por hacerme meter la pata de alguna manera, necesito que este mundo de secretos se disuelva aunque sea un poco, para poder ser capaz de retener aún más el momento de la verdad absoluta. Sé que Duo es maduro, logrará entender llegado a su momento, nada más necesito tiempo, tiempo para poder decirlo."

- Verás… -comenzó, de pie frente a él, pero sin mirarle directamente a los ojos pues sabría que de ser así ya no podría.-

La mirada cobalto recorrió desde los dibujos de la camiseta azul de su acompañante, lentamente por toda la prenda, hasta el cuello de ésta, haciendo de ese el peor silencio. El brillo de la cadena de plata, oculta entre las prendas del pelilargo, atrajo toda su atención de un momento a otro, entonces llevó su mano allí. Podía decirse que el corazón de ambos se aceleró inconteniblemente cuando la piel del mayor hizo contacto con el cuello del estudiante, al borde de la camiseta. Y el tiempo se detuvo después, cuándo ante la turbada mirada violácea, las manos del pelicorto le tomaron del rostro impidiendo que se alejara.

Si hubo sonido, ellos no lo supieron en ese instante; si hubo alguien más allí, simplemente no importó. El sonido del palpitar de cada corazón era tan fuerte, el momento era tan inesperado, que nada más les dejaba la mente en blanco mientras los eternos segundos pasaban. Por fin, los labios del mayor hicieron contacto con los de aquel chico que, presa del beso al principio demasiado tímido, no pudo sino cerrar los ojos derritiéndose hasta casi quedar inconsciente. Increíble, demasiado impensable, pero real, el beso se profundizó lentamente cada vez más a medida que el pecho de ambos parecía latir con mayor fuerza, producto de los nervios. El sabor de ambos inundó pronto la boca del otro, con el tiempo detenido, sin siquiera poder reaccionar.

Ninguno vio aquella estrella fugaz que cruzó el cielo, justo en ese momento.

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N/A:Wow! Jajajaj xD por fin!!!!!!!! CAP 7!!! No sabía cómo escribir el beso y me tardé xD jajajaja.

Les prometí acercamiento y acá lo tienen, un acercamiento como la gente, bonito, romántico y toda la bola. Je, las cosas se complicaron un poquitín ne?, ahora con esto quién sabe lo que pueda pasar, ¿Heero le dirá que es Zero, o se guardará el secreto aún más?

Bien, o.o espero q les haya gustado, en el siguiente cap … .-.U no hago promesas para el siguiente cap, porque no saben COMO SUFRI para ponerles el acercamiento que prometí en las notas anteriores! Jajaja xD

Saludos!!!! n.n

Ryoko Maxwell Yuy - Aya Eiri - Jotaru de Leonhart - Lamperouge