Un amor en red.
Una noche de aburrimiento, una laptop, una conexión a Internet... ["Algún día... mis días vacíos serán complementados, yo lo sé"]["¡Vamos conéctate baka!. ¿¡Qué no ves que muero por saber de ti!"] [01x02]
Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, ésta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.
Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante al tema y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión.
No trato de hacerle ningún tipo de propaganda a ninguna marca/artista/escritor/etc. Simplemente uso sus nombres como complemento, sin poseer ningún derecho sobre ellos.
Parejas: 01x02, leve mención de 03x04
Comillas: ' '.
Diálogos: - -
Pensamientos de Heero: " "
Pensamientos de Duo: "" ""
Capítulo 9 -~-~-~-
-… ¿Mañana voy…? –se atrevió a preguntar, recargando su rostro en el cálido roce de aquella mano, aún puesta en su majilla derecha-.
- No… yo te aviso –susurró Heero a su vez, robando un último contacto a la boca del otro, dulce y corto-.
Inmediatamente, Hilde pudo ver desde donde estaba, a su jefe salir de la casa, con una diminuta sonrisa en los labios. No distinguió la figura de su tío, internado dentro de la casa, tras la puerta de madera, recargado en ésta aún con su mente delirando de la dicha. Tampoco podía decir a ciencia cierta, cuánto se deseaban ambos en esos momentos; cuánto ansiaban seguir sintiéndose el uno al otro, cuán enamorados estaban ya sin poder dar marcha atrás.
"Aún vivo recordando ese día, pese a que ya pasó algo menos de una semana. Creo que jamás voy a olvidarme de detalles como la mirada de Hilde demandándome saber qué había sucedido, o del sabor en mis labios que me acompañó el resto del día. Jamás se irá de mi cuerpo la sensación de que todo es cálido, y que no importaba si Milliardo decidía fundirnos, porque mi vida jamás podría estar mejor…. Fue entonces que empecé a creer en ese dicho que profesa: el amor es estupidizante. Y claro, yo no me creía tan profundamente enamorado como para llegar a ese nivel… pero el sentirme estupidizado prácticamente me obligaba a tragar mis propias palabras."
"Y si me ponía a pensar más racionalmente, la palabra 'estupidizado' no existía, me la había enseñado Duo una vez, desvariando sobre una serie de animación japonesa… ahí la aprendí, con Shinigami. Pero tenía que evitar recordarlo, aunque era casi imposible apartarlo de mi cabeza, porque cada vez que las letras que conformaban el nombre Shinigami, o cada vez que alguien pronunciaba la palabra Duo, mi mente se dispersaba, y se iba, lejos. Tan pero tan lejos, que ya me habían llamado la atención un par de veces en medio de una reunión. Eso era imperdonable para alguien como yo… alguien que jamás en su vida sufrió estos despistes. Pero era Duo la razón de todo, y con ese poderoso pensamiento, todo lo ilógico cobraba un sentido surrealista, bíblico."
"Miré profundamente a Trowa, sentado frente a mi, junto a un Quatre muy correcto en su lugar. Era una reunión ligeramente informal entre los tres, en la empresa, ultimando detalles del software de seguridad que debíamos entregarle a los Winner, pero nada de eso estaba en mi cabeza. Me preguntaba, ¿Quatre se sentía así con Trowa, o viceversa? ¿Sería yo el único idiota en sentirme idiota por causa de haber besado a otro? ¿Era yo el único imbécil por dejar que me afectara tanto a cinco días de que hubiera sucedido el acontecimiento?"
- ¿Heero? –preguntó el rubio, confirmando la atención del susodicho-
"Me di cuenta que había estado distraído por demasiado tiempo al escuchar mi nombre de sus labios. Oculté mis ojos tras los párpados, buscando algo de concentración, un ápice de mi mismo dentro de mi cabeza. No quería parecer esto que parecía ahora, un desastre humano."
- Lo siento, Quatre –se disculpó sinceramente, volviendo a alzar la vista hacia las visitas- ¿Qué decías?
- Puedo pasar otro día… no era nada de vital importancia –ofreció amablemente, con una cordial sonrisa en los labios, mientras se ponía de pie-. Cuando te sientas mejor continuamos.
"Asentí, no muy conforme pero seguro de que volvería a ignorarle si me continuaba hablando, y yo pensando. Me puse de pie para acompañarlos a la puerta de mi oficina, sin mediar ninguna palabra más. Era de tarde ya, y estaba al pendiente constante de la hora, en busca de encontrar un momento para entrar en línea y revisar si Shinigami estaba. Le había visto conectado desde nuestro último encuentro, pero estando como Zero, había sido difícil hablarle normalmente. Shinigami tampoco había contado con detalles lo sucedido… había omitido por completo todo, pero había una considerable muestra de desinterés por Zero ahora. Ya no insistía tanto por captar la atención."
- Entonces nos estamos viendo –saludó el rubio de ojos aqua, y delgada figura, pero porte maduro. Era el traje el que le hacía lucir más grande de lo que en realidad era-.
"Nuevamente afirmé en silencio, dando vuelta la perilla de la puerta. Cuál fue mi sorpresa al encontrar del otro lado, apoyando las manos en el escritorio de mi secretaria, a Duo aún con el uniforme puesto. Sin duda le estaba rogando por entrar, porque ella parecía molesta, y él encaprichado. Apenas al sentir la puerta ambos voltearon a verme. Dios, fue como un sueño volver a encontrar sus ojos azules violáceos luego de estos días… "
""Estuve a punto de repetir mi serie de cinco por favores seguidos para convencer a Hilde de que me dejara ver a Heero, cuando las voces del otro lado de la pared, ahí donde estaba el despacho de mi antiguo profesor, se hicieron claras. La madera se corrió entonces, revelando la figura del rubio que ya conocía de vista, en un traje color celeste grisáceo, junto a Trowa, el del mechón en la cara, y mi sexy profesor. La sonrisa se instaló en mis labios automáticamente, feliz, luego de que nuestro miramiento casi me absorbiera. Él se volteó manteniendo la seriedad para despedir a sus amigos, y yo no pude sino sacarle la lengua cómicamente a mi tía, presumiéndole mi suerte.""
- Hasta luego –saludó el castaño de ojos esmeralda, yendo tras del más bajo y pálido chico-.
El director de la empresa asintió otra vez, a modo de saludo.
- ¡Eres de lo peor! –se quejó el pelilargo trenzado, plantándose frente al ojicobalto con decisión. Su ceño fruncido y la sonrisa lo hacían ver perspicaz, sarcástico- ¡Cinco días! Dijiste que me ibas a avisar y nada –le recordó, más tentado que molesto-.
-… Duo… -susurró lentamente, evidentemente preocupado-.
- ¡Duo, nada! –lo mandó a callar, invitándose a pasar hacia la oficina sin pedir permiso siquiera. La queja de la secretaria se escuchó amortiguada por la puerta cerrándose- ¡No tienes derecho de explicar nada! Ya sé qué me dirás, mucho trabajo o algo así, ¡Pero Heero, ni un mensaje de texto! –continuó, caminando rápidamente hasta sentarse en una de las bancas frente al escritorio, con ruedas. Cruzó sus brazos, después su pierna izquierda sobre la derecha, y clavó sus ojos desafiantes en la figura del mayor sin consideración alguna-. No te costaba nada pasar por casa, enviar una nota, pasar por el colegio, enviar un mail, llamar por teléfono… hay tantas formas, pero en vez de eso, ¡Nada! ¿Qué esperas que alguien como yo piense o haga? ¿Realmente creíste que haría de damisela en apuros, lloraría hasta morir, y esperaría sentado en mi habitación a que te dignaras a aparecer? ¿Por quién me tomas?
"Una sonrisa se dibujó sin permiso en mi rostro, escuchando con atención su monólogo, a metros de donde estaba. Quería parecer enojado, pero a Duo no le salía… se veía claramente cuánto lo disfrutaba, cuánto quería reírse del problema. Si bien al principio me había asustado un poco, creyendo que venía más a darme un punto final, ahora me contagiaba de ánimos, obligándome a darle la razón. Debí haber ido antes… yo también quería verlo. Pero una parte de mi creo que tenía cierto miedo, o aún lo tiene… miedo de no saber qué decir, miedo de no saber cómo actuar, miedo a no saber qué pasos debo seguir…"
""¡Había estado tan enojado apenas esta mañana! ¿Cómo podía este hombre con su sola presencia iluminarme el día, hacerme sentir feliz de estar vivo, sólo por haberme besado antes? No había ninguna coherencia en nada, pero aquí estaba yo, feliz de existir, tranquilo de ver precisamente esa reacción en él. No había rechazo, no había enojo, había… algo que no sabría explicar. No podía mentirme, Heero fue por un minuto transparente para mi. Por un momento, no pude poner en duda que realmente no había sido su intención… le creí, tanto que hubiera matado al que tratara de contradecirlo.""
"Algo nervioso, me acerqué hasta la figura del Dios de la Muerte, autoproclamado. Apoyé una mano en la cabecera de la silla, para que no se moviera, y me incliné en busca de los labios que sabía, me pertenecían a mi. Tan pronto como hice contacto, sentí los brazos de Duo subir, pasar alrededor de mi cuello, y quedarse allí. Lento y sin presiones, ahondé en el contacto, probando un poco del dulce sabor que guardaba. No presioné sobre su cuerpo, únicamente rocé el interior de su boca, disfrutando de la correspondencia que recibía. No era el único en disfrutarlo, en haberlo extrañado. Mi respiración chocó con la mejilla de mi ex alumno, imperceptiblemente, cuando luego de unos segundos me rehusé a dejarle ir."
""Por fin cerca mío. Era un alivio. Todo mi cuerpo se relajaba con sólo tenerle cerca, para mi. Sostuve mis manos tras pasar los brazos por su cuello, en un agarre flojo, y me dejé hacer. La tibieza y la dulzura del beso llegaba a calentar al más frío corazón, haciéndolo latir con vigor. Eso provocaba un tenue sonrosado en mis mejillas, en la medida que sentía probarme, tan tiernamente que parecía mentira. No era real, me decía. No podía ser real que alguien pudiera hacerme tan feliz con un maldito beso… pero lo era, tenía que serlo, ¿Por qué sino, me costaba tanto pensar, o mantenerme consciente?""
El beso de ambos se rompió, sin que la distancia se interpusiera en medio. El mayor acarició con la punta de su nariz el recorrido de la mejilla, hacia el cuello del más chico, que suspiró al sentirle hundir el rostro allí, tan cerca. Ninguno se quejó, ninguno trató de alejarse, ninguno impuso condiciones.
-… Tienes que poner de tu parte, para que esto funcione… ¿Sabes…? –trató de razonar el trenzado- No es justo… yo también quiero tenerte para mí –confesó, intensificando el color en su rostro, además de abrazarlo con un poco más de fuerza-… aunque sea un instante…
-… Lo sé… -le respondió ahogado el más alto, aún contra él, aspirando el aroma único a libertad, a calma, que tenía su compañero-, lo siento… -continuó, de verdad arrepentido con haber dejado pasar tantos días. Una de sus manos sostuvo el brazo del adolescente, aferrándose a él mientras se apartaba un poco-.
Un nuevo contacto surgió entre ambos. Un roce de labios, tan inocente pero repleto de emociones que era incapaz de medir el valor que tenía. El terremoto de emociones en el interior cambiaba la polaridad de los pensamientos, inundándolos con más de lo único que podía haber en ese instante, el sabor que inundaba sus sentidos, tan dulce y rosa que promovía la salud mental. Apenas los centímetros se instalaron entre ambos, el mayor apretó los labios, conteniéndose, ignorando que el otro aún no podía ni siquiera pensar con claridad.
-… Tienes que irte –trató de convencerse, buscando las orbes amatistas-
- No… ¿Por qué? –protestó, tratando de que el berrinche no fuera demasiado notorio-
- Tienes qué –insistió, negando a los lados-.
"No podía tenerlo un minuto más. Si no me concentraba con él lejos ¿Cómo lo haría con él cerca? Mi mente sólo podía ansiar tenerlo aquí, pero no era así como debía ser, tenía otras responsabilidades que atender. Duo era una emoción demasiado intensa y embriagante para poder hacerle frente en un ámbito laboral. Sabía que era extraño de entender, pero cuanto más lejos lo tenía, más atención podía prestarle a mi alrededor… mientras supiera que estaba bien, nada podía distraerme. Él tenía que entenderlo."
""Clavé mi mirada en la figura del supuesto empresario, alejándose de mi, dejándome en el asiento. Mi cuerpo se había relajado tanto en él que carecía de fuerzas para erguirme mejor. Pero tenía aún fuerzas para poder acusarlo silenciosamente, para poder quejarme, preparar mi contraataque. ¿¡Cómo podía pedirme que me fuera! ¿¡Estaba tomándome al pelo! ¿Entonces yo cómo encajaba en su vida? ¿Qué mierda de papel jugaba, si tenía que mantenerme al margen como si no existiera? ¿Así iba a ser?""
- A ver si entiendo –trató de sopesar-. Este tipo de confesión-relación que tenemos… implica no vernos, no saber el uno del otro, no interesarnos, no preocuparnos… ¿Entonces qué, es como si no nos conociéramos? –pronunció a cada segundo encolerizando más- ¿¡Entonces para qué carajo fui el otro día a tu casa! ¡Por qué no admites que yo tengo razón cuando digo que sólo estás caliente y sin nadie que te haga el favor! –protestó, colocándose de pie hecho una fiera- ¡Con un demonio contigo, te dije que no era así como debía ser, sabías que esto no era lo que…!
- Duo… estás malentendiendo todo –trató de intervenir, en vano, porque su compañero terminó por explotar-
- ¡No estoy entendiendo mal nada! ¡Cállate la boca! ¡Si sabías que ibas a tomar esta decisión entonces el otro día no me hubieras mentido en tu maldita habitación!
- ¡Duo!
"Tan pronto como me fue posible lo jalé y silencié su boca con una mano. Mi ritmo cardíaco se había ido a las nubes en la medida en que él había alzado la voz. ¿Por qué tenía que hacer público algo tan íntimo? ¡Todo era un tremendo error! No era que sólo lo necesitara para desahogarme, era al revés ¡Era que lo necesitaba demasiado! ¿Cómo podía hacérselo entender? ¿Cómo podía expresar palabras que para mi eran tan difíciles de pronunciar? ¿Cómo podía hacer para que mi Duo no se enfadara conmigo sólo porque soy incapaz de ser igual que él?..."
""Fuera de mi mismo forcejeé para liberarme del agarre, sólo consiguiendo que me sujete con más fuerza, abrazándome contra su cuerpo. ¡Cuánto lo odiaba! ¡Lo detestaba, por ser igual a todos los demás! ¡Lo quería muerto, bajo tierra, por usarme! ¡Cuánto agradecía no haber acabado teniendo sexo con este asqueroso espécimen! ¡Yo sabía que involucrarme era un pérdida de tiempo!""
- Duo cálmate… -pidió moderando su tono de voz, con los brazos tensos en torno al cuerpo del más chico, de espaldas a él, sujeto por la boca y la cintura-. Estás equivocado, es sólo que no… -mordió sus labios, incapaz de encontrar y sentir la coherencia en las palabras; no podía pronunciarlas, no sabía cómo, no nacían en su garganta y jamás terminaban de salir de su boca. Un suspiro salió de ella, intentando relajar el cuerpo-… es que no soy bueno para esto… -intentó explicarse-.
"No era bueno para explicarme, no era bueno para abrir mi mente y dejar que otro entrara a conocerla. Era pésimo en cuanto a emociones o todo lo relacionado. No se me daba bien decirle a alguien más lo que sucedía en la intimidad de mis pensamientos. Jamás había tenido la necesidad de hacerlo, jamás nadie me había obligado a hacerlo conocer, jamás había tenido una razón poderosa para intentarlo, excepto hoy."
""Su voz llegando a mi oído, tan suave, profunda, me hacía estremecer. El aliento tibio chocaba contra mi piel aturdiendo mis sentidos, consiguiendo que todo afectara más. Mi cuerpo dejó de pelear contra mi voluntad, pese a que aún quería propinarle una buena patada. Contrariamente, se relajó, sintiéndose diminuto ahí contra el cuerpo de mi profesor. El perfume y el calor de su piel llegaban a mi logrando que mi vista se nublara… ¿Cómo un hombre podía hacerme algo así? ¿Cómo un hombre podía enamorarme tan rápido? El sólo tratar con ese pensamiento, hacía que me sintiera afiebrado, con calor sobre mis mejillas.""
-… Trata de tener paciencia Duo, si te digo que esto será diferente, es porque lo será –aseguró, abrazándolo posesivamente por la cintura, mientras dejaba que su rostro se hundiera en el cuello del sonrojado chico al que se le humedecían los ojos de la sola sensación-. … No soy bueno para estas cosas… confía en mí, ve a casa.
-… Me las pagarás si mientes… -amenazó, hundiéndose entre los brazos que le rodeaban, con el tono rojizo intensificado en su piel. Su ceño fruncido trataba de hacerle parecer seguro e imponente, pero era en vano-. Pagarás caro si me traicionas –susurró casi mordaz-.
Fundidos en un abrazo posesivo e íntimo, dejaron pasar los minutos. El calor reconfortaba el corazón, traspasando cualquier posible mala sensación. Todo se tornaba cálido, especialmente para el menor, quien sentía su temperatura subir casi sintiéndose febril a causa de ello. No era sino su propia timidez, incorregible, haciendo que su corazón pulsara con violencia para mandar sangre a sus mejillas. Éstas ardían ligeramente, pero su dueño no hacía esfuerzo por soltarse de los brazos que le apretaban, deseando que de igual modo, éstos no se alejaran y le dejaran ir.
"Extasiado con el perfume del que era casi mi amante, o mi pareja, si gustaba formalizarlo un poco, dejé correr los minutos necesarios para que ambos pudiéramos separarnos, manteniendo la confianza en que todo iría bien después. Todo estaría bien, me repetía, acumulando el valor necesario. Le volteé entonces, lentamente, recibiendo gustoso uno de sus besos. Sus labios, dulces y suaves, eran prometedores especialmente cuando mi Duo yacía sonrojado. No fue más que un contacto lleno de un desesperado deseo, ése de mantenernos juntos, que yo tanto compartía."
""El calor de su cuerpo, entibiando mi espalda, reteniéndome, me adormecía al punto de marearme. Y cuando creí que finalmente mi conciencia no resistiría la irreal situación, y mi corazón se agotara de latir con tanta fuerza, el calor desapareció. Tomándole de las manos giré hacia él, buscando por instinto su boca. No pretendía un fogoso beso, ni llenarme de su pasión, sino aclamar por la dulzura que existía en él. No me fue negada, en vez de eso el agarre de mis manos parecía volverse más tibio, sobrecogiéndome. Supe que sería suficiente, que estaría listo para salir, apenas nos separamos, aunque no pude mirarle a los ojos, frustrado conmigo mismo y mi incapacidad de dejar atrás el carmín sobre mis mejillas, que tanto me hacía doler.""
""Recorrimos el trecho hacia la puerta de madera, cerrada incluso con traba, tomados de la mano. El tenue agarre me recordaba que estaría bien, que debía aguantar. Seguramente ser Heero no era tan fácil como parecía, aunque él lo hiciera ver en extremo simple. Tenía que confiar… aunque fuera casi imposible; debía tratar. Junté valor, tratando de fruncir el ceño, calmar el ritmo en mi pecho, pero no surtió efecto hasta prenderme del sexy pelicorto a mi lado. Pasé los brazos alrededor de su cintura, hundiendo la nariz en su camisa, e impregnándome de todo su aroma conseguí al fin aliviarme. Sabía que si me quedaba un minuto más no podría irme, por lo que en un arranque de valor, me solté de él, cerrando rápidamente tras de mi al salir. No miré atrás, por temor a ser jalado por su irrefutable atracción.""
"En silencio, le llevé de la mano hacia la puerta de mi despacho, aún sin abrirla. Esperé allí a que él consiguiera recomponer un poco sus ideas, consciente de cuánto odiaría que nada más lo sacara allí, a la salita, donde Hilde lo acribillaría sin piedad. Sólo le vi suspirar, volviéndose a acercar para estrecharme por la cintura. No tuve que apurarlo, ni decirle nada, por su cuenta se apartó y cerró tras de sí al salir, sin intercambiar ni una palabra. Supe en ese momento, que tendría que hacer algo para congeniar nuestros horarios, porque de otro modo no funcionaría."
"El resto de mis horas comenzaron a transcurrir tortuosamente para mi conciencia. Los papeles se apilaban esperando ser leídos, firmados y sellados, y la agenda comenzaba a saturarse para mi próxima semana. Al salir de trabajar y llegar a casa el estrés me consumía, solamente pude sentarme un minuto en el sofá, antes de empezar la hazaña de cocinar la cena. Mientras comíamos me puse a pensar en el inevitable curso de la relación, por ejemplo… no podíamos ser obvios frente a Mariemaia, por cuestiones de respeto y ubicación, pero aún así sería demasiado evidente cuando empezáramos a pasar más tiempo juntos."
"24 horas después junto a una noche de insomnio que me permitió sopesar las más ínfimas posibilidades, me preparaba para buscarle una solución a todo. No tenía una respuesta, pero me sentía fuerte como para poder enfrentarlo. Supuse que eso era más que suficiente, y con ese valor envié el primer sms en toda la semana hacia el muchacho que me tenía sin dormir. Era tarde por la noche, pero no nos costó acordar para vernos de modo casual. No era una cita, pero se sentía como tal, al menos por los nervios. Ésos fueron los culpables de que me costara conciliar el sueño, no sólo esa, sino también las siguientes noches."
"En principio, empezamos a vernos por la tarde y para cenar. La excusa para Mariemaia era fácil: yo sentía mucho estrés y era inútil en la cocina, así que mejor nos ayudaba alguien más a ambos. Eso nos facilitó los encuentros casi diarios, con contadas excepciones. Si bien nada sucedía a grandes rasgos, era suficiente para poder alimentar la relación de a poco. O al menos eso sentía yo, que con sólo verlo y reconocer sus reacciones me sentía cada vez más seguro de hacer lo correcto. Todo perdía sentido con Duo alrededor: el dinero, las personas, los problemas, la edad, las responsabilidades, los cánones sociales, el futuro, Zero… lo único que cobraba verdadero valor era esa especie de relación intitulada. No éramos novios, pues pocas veces nos tomábamos de las manos o actuábamos como tortolitos enamorados; pero tampoco éramos amigos, era imposible no abrazarlo contra mi cuando estábamos a solas, y disfrutar de ese único aroma y esa calidez inimaginable que desprendía su persona. Éramos un término medio, una especie de amigos con el poder para reclamar como propio al otro… o al menos así era como lo había entendido yo, y ante la falta de quejas, di por hecho que estábamos bien, temporalmente."
"Una parte de mi entendía, cada día, que llegaría el momento en que necesitaríamos hacerlo más oficial. No imaginaba ese día, ni imaginaba un por qué, así como tampoco imaginaba que Duo fuera a querer iniciar una discusión al respecto. Sea como fuera que se sucedieran las cosas en el futuro, sabía que saldríamos adelante. Todos los viejos temores y angustias habían desaparecido de modo radical, vaciando mi mente. Quizás era la primera vez en años, que mi mente se relajaba de esta manera, y dejaba de pensar tan cautelosamente como lo llevaba haciendo durante los últimos tiempos. Duo provocaba el cambio; Duo marcaba la diferencia; Duo generaba ese poder gravitatorio sobre mi. Lo tenía claro, lo sabía mejor que nadie, no era necesario mentirme. Estuve seguro de todo eso por los próximos quince días (fue inevitable no contarlos). Incluso hoy."
"Domingo: día sabático. Día de limpieza en mi casa, en realidad. Pero bueno, sí, tenía que ser más honesto… los últimos domingos habían dejado de ser días de limpieza, pasando a ser 'días para ver a Duo jugar con agua junto a Marie'. Era entretenido, demasiado, aún sin participar de ello. Los miré por sobre la pantalla de la portátil salpicarse con el agua del lavamanos, mientras simulaban enjuagar las tazas para ponerse a trapear, y una sonrisa sutil afloró perdiéndome en la imagen. Sucedía seguido cuando no me daba cuenta: perderme mirándolo, como si fuera más importante que respirar."
"El detalle del cinturón negro sosteniendo el pantalón de mezclilla; las zapatillas negras, haciendo juego; la remera blanca, al cuerpo, denotando su contextura física delgada y fácil de subestimar…. Incluso su cabello, por mucho que jamás pareciera desarreglarse de su trenza, le daba un aire delicado. Sus expresiones tan espontáneas y puras, siempre transparente ante mis ojos, conseguían hacerme entrar en transe cada vez que lo miraba como ahora. Él había dejado en claro además: no era como una chica. Incluso me lo repetía varias veces… como con miedo de que le confundiera, le viera demasiado femenil. Pero no lo veía así, de hecho, era justo porque no era como una mujer que me gustaba tanto. Duo tenía un carácter fuerte, intenso, decidido, apenas oculto por su estela de inocencia, inexperiencia; Duo era fuerte de corazón, autosuficiente, honesto, bueno…. Bien, sí, tenía muchas virtudes según mi perspectiva. Sus defectos eran nada en comparación; su terquedad no molestaba, su desconfianza tampoco, mucho menos sus ataques de histeria. Duo, por sobre todas las cosas, era bonito."
- ¡Heero, deja la laptop hoy! –exclamó el pelilargo, dejando de lado el juego para acercarse al empresario y forzarlo a abandonar el trabajo pendiente-
""Me acerqué con decisión, cerrando con mis manos la pantalla de la computadora al llegar frente a ella. Era un estorbo, casi estaba celoso de esa máquina. Había pensado tontamente que ver más seguido a mi ex profesor le haría olvidarse un poco del trabajo. Ja, pobre e iluso Duo, ¿cómo era que no me había creído ese gran consejo que dice 'no pretendas hacer cambiar a un hombre'? No había conseguido en quince días romper su hábito… pero no podía quejarme, mi autoestima subía y flotaba cada vez que conseguía desprenderlo a la fuerza del monitor: solamente yo era capaz de sacarlo de su ocioso trabajo. Eso merecía un premio.""
- Vamos, te toca ayudar –le recordó, sonriéndole ampliamente apoyado sobre la mesa con sus manos-.
"No tenía sentido negarme, ni encapricharme. Él lo sabía, sólo tenía que sonreírme así para derrotarme incluso antes de que hubiera una posible guerra. Sólo bastaba ver la chispa en sus ojos, haciéndole lucir joven, juguetón, suspicaz; sólo bastaba una brisa atrayendo a mis sentidos su perfume. Yo era un idiota, me había convertido en un idiota, por su causa. Le veía y él hacía de mi lo que quería… no era sano, no estaba bien, pero era incapaz de decirle que no a lo que sea que se le antojara. Cualquier cosa, con tal de ver esa feliz sonrisa en su boca para mí."
- ¿Qué tal si tú ordenas tu habitación…? –agregó acostumbrado a la falta de respuestas, regalándole la más dulces de las sonrisas, acto inconsciente pero que bien funcionaba en el otro-
""De nuevo, su eterna mirada. No resultaba muy hablador, pero no era necesario. La profundidad de esos ojos grises me atraía inmensamente, haciéndome ansiar uno de sus besos. Pero maldita sea, no podía tan públicamente. Puteaba por eso a diario, cada vez que necesitaba urgentemente agarrarlo de la camisa y besarlo, pero tenía que contenerme… y era esa misma represión que ejercía en mi mismo lo que hacía que sus abrazos y su obediencia hacia mis peticiones, por muy ridículas o simples que fueran, valieran oro. Igual que ahora, sólo con levantarse sin replicarme para ordenar su cuarto, yo era inmensamente feliz. Qué torpe era yo…""
- ¡Bueno, hora de limpiar la cocina! –anunció felizmente, luego de morderse un labio conteniendo el deseo- Pon a remojar el trapeador –pidió hacia la pelirroja chica, encendiendo el minicomponente para hacer sonar algo de música-.
""Esta casa solía ser muy fría cuando llegaba yo. Al principio había sido difícil acostumbrarme a todo, pero ahora salía más natural. Trataba de poner música siempre que podía, aligerar el clima, conseguir eso que Heero quería crear para Mariemaia: un hogar. Por supuesto, era en extremo difícil a veces… éramos dos chicos tratando de hacerse cargo de una niña iniciando la pubertad casi. Haberme criado junto a mujeres en su mayoría hacía que todo fuera más posible, entretenido. Además Hilde siempre había dicho que yo era un chico inquieto e insoportable, ¡Pues bien! Seguro jamás creyó que me sería útil, ¡Pero ahora lo es! Consigo arrancarle varias risas a Mariemaia cuando juego con ella o la saco a bailar, y pueden decirme lo que quieran, pero juraría que incluso a Heero divierto con eso.""
- I'm like yeah, just work that out for me. She asked for one more dance and I'm Like yeah, how the hell am I supposed to leave? And I said Yeah~ –susurró subiendo el volumen-.
- Me tienes que enseñar inglés –le recordó la más pequeña al verlo entrar cámpate en la cocina, pequeña, modesta, pero bonita-.
- Sure! Someday, maybe in holydays… -le sonrió poniéndose a escurrir el trapo para comenzar con la tarea-.
- Mhm… -protestó silenciosamente, recriminándole por responderle en un idioma que ella definitivamente no manejaba-.
"En realidad, mi cuarto no era muy desordenado. Aún así, acepté correr todos los muebles para poder limpiar tras ellos como cada semana. La cama, ordenada perfectamente, no necesitaba absolutamente nada, así que comencé por ordenar los CD's y libros sobre el escritorio. Música sonando de fondo indicaba que todo se pondría interesante en un rato, de modo predecible, pero entretenido. Incluso irreal, todo se sentía irreal. Mi silencio era opacado por el fondo, juvenil, adolescente, vivaz, igual que quien se encargaba de escoger la estación de radio."
"Olvidando completamente que aún tenía trabajo por hacer para la empresa, pasé un paño por los libros de mi estantería uno a uno, disfrutando de reacomodarlos cuando la canción cambió a una del mismo tipo pero diferente. Por supuesto, no la reconocí, pero aparentemente alguien más sí. Sonreí en la soledad de mi habitación, escuchando pasar a ese loco trenzado casi cantando la letra de la canción, en voz no muy alta. Resultaba chistoso, pero lindo; te hacía sentir vivo. Y ciertamente, por primera vez, sentirme vivo era algo increíblemente bueno."
- So how you gonna fix it~ baby I gotta know what are you gonna do baby…, baby I gotta know what are you gonna do~ -canturreó la saltarina voz de un pelilargo castaño, en el pequeño pasillo de la casa, tratando de ser sutil, discreto, inesperado, al colarse en la habitación del mayor sólo para sorprenderlo- Hee-ro… -llamó, turbando exitosamente al susodicho, aunque apenas notoriamente para alguien de afilada mirada-, tuyo~
""Animado por conseguir alterarlo un poquito, me acerqué entregándole el aerosol para limpiar los muebles. La intimidad en ese rincón de su cuarto me provocó sin permitirme contenerme, fue imposible, pudo más que yo. Me le acerqué, sin verle retroceder, y con mis manos en su nuca busqué uno de esos irresistibles besos que él sabía darme. No conté con que fuera contraproducente y me costara aún más alejarme después, pero no importó, lo valía. Mierda, por supuesto que lo valía, el calor de su boca contra la mía era inigualable, una dosis de droga costosa, exótica.""
"Diablos Duo, maldije cuando vi la travesura en sus ojos, y su boca acercándose a mí. Me preocupaba que ella nos viera de esta forma, porque aún no sabría cómo explicárselo, pero era imposible negarme, de verdad quería besarlo. Me dejé, robando el sabor de sus labios inmediatamente, tratando de saciarme de él, aunque fuera imposible. Jamás podría cansarme de ese contacto suave, delicioso, único. No quería apartarme, pero él sí lo hizo tras un momento para mi demasiado corto, dejándome allí en el cuarto, solo, extrañando ese brillo de juego en su ojos, mirándome."
- Tell me how can you sleep, how can you breath; baby tell me how, how you love me now~ wow, wo-ohw…
"Suspiré. ¿En qué momento la canción había cambiado? ¿Cuánto tiempo me había quedado ausente? Miré el trapo en mi mano derecha, el aerosol en la otra, e intenté continuar con la tarea demasiado absorto. No era raro, al principio un poco, pero ya no; luego de quince días, luego de haberlo besado más de diez veces, ya no podía decir que me asustara de la sensación que provocaba. En vez de eso, trataba de tomarlo con calma, impedir que irrumpiera en mi vida de más, porque una persona con mi imagen no podía darse ese gusto."
"Escuchar a mi Dios cantar y conocerse todas las canciones era entretenido, más que ver el noticiero. El tiempo pasaba volando, rápido. Sin que me diera cuenta de cuándo, toda la habitación había quedado limpia y ventilada, sin ni una pisca de polvo. Un reloj ubicado en la mesa de noche indicaba que había pasado más de dos horas desde que comenzamos, pero no importaba tampoco. Era un día tranquilo, seguramente en un rato cenaríamos algo ligero, veríamos alguna película que ellos escogieran… y yo terminaría el trabajo pendiente, les gustase o no. La falsa paz no era algo que me preocupara, porque creía ilusamente que todo podía ser superado, en tanto Duo y Marie estuvieran bien."
"El timbre de casa sonó luego de un rato, pero yo no tuve que acercarme a atender, mis otros dos acompañantes se apuraron a la puerta como si fuera una especie de competencia. Un barrullo tuvo lugar en la sala, parecido a como si un equipo entero de americano hubiera entrado a hacer una fiesta, pero cuando me asomé en vez de eso, encontré sólo a Duo, Marie y Hilde, conversando con extrema emoción. Algo normal, supe de inmediato, volviendo a internarme en el cuarto sin alterarme. Seguramente el tema sería alguna novela, música, alguna película… nada nuevo. Minutos después el silencio se hizo, la plática acabó, la música se silenció, y fue inevitable preguntarme, ¿Acaso se habían ido los tres sin avisar?... Tanta paz era inusual desde que había adoptado a la hija de Traize, hasta se sentía incómoda, luego de haberme acostumbrado a todo el movimiento que ella causaba, más recientemente, con Duo dando vueltas por ahí cada vez que llegaba."
""Cerré con cuidado la puerta tras de mí, dejando fuera a mi sobrina junto a Mariemaia. Irían al cine según ellas, a ver una película de magia que hace rato tenían pendiente, y luego a comprar algo para cenar. Yo prefería que se tardaran, mucho, bastante, lo suficiente para poder disfrutar a Heero a solas. Apagué con el control remoto la música, dejando los almohadones del sofá en orden en el camino hacia el pasillo. El cuarto de Marie estaba bien ordenado justo a tiempo, así que solamente cerré la puerta con cuidado, dejando la luz apagada. Al voltear, me topé de frente con la intrigada mirada celeste ahí, en el cuarto que le pertenecía a mi profesor. El sólo hecho de estar solos me ponía algo nervioso.""
- Salieron –le explicó con simplicidad, regalándole una sonrisa-, te ayudo a terminar de ordenar tu habitación así tenemos tiempo libre –se ofreció entrando en la habitación dispuesto a apilar los papeles y CD's sobre el escritorio, lo único que parecía fuera de lugar-.
- ¿A dónde fueron? –preguntó por compromiso, siguiéndole con la mirada-
- Al cine creo, y luego de compras… dijeron que se querían encargar de la cena –respondió sumido en su tarea, sin voltear, pues los nervios le hacían sentir su corazón latiendo apenas más rápido de lo usual-. Anyways, seguro se van a tardar… son mujeres, se tardan para todo, lo has de saber ya –continuó, tratando de ignorarlo todo-, creo que era una película de magia, está de estreno en el cine del shopping, yo también quería ir a verla pero seguro iré con Wufei la próxima semana, cuando él cobre su mesada; es aburrido ir solo, y a ti las películas no te agradan mucho ni tienes demasiado tiempo… ¡Ah! Pero no te preocupes por eso –recordó de pronto-, está bien así, en realidad no es importante, no es como si fuera a enojarme p-…
""Nervioso, traté de llenar el silencio con algún tema de plática, olvidando olímpicamente que quizás era un monólogo algo extenso. No supe cuántos minutos pasaron, producto de lo mismo. Los brazos volteándome en mi lugar me exaltaron, acallándome inmediatamente. El beso que siguió, luego de esa intensa mirada gris atravesándome, consiguió relajarme un poco, aunque todavía estaba inquieto. Estar a solas con Heero era contraproducente, peligroso…""
"El tema era completamente innecesario y sin sentido. Caminé luego de que él se fue por las ramas, acercándomele. Realmente era lindo cuando comenzaba a hablar olvidándose de todo a su alrededor, era tan Duo que no podía no amarlo. Le volteé, atento a esa reacción suya, que mezclaba consternación, nervios, y regocijo, solamente para acabar besándolo, despacio, sin apuro. Me cobré el beso de antes, la ansiedad con la que antes me había dejado abandonado. Estar así de cerca era inimaginable, inexplicable."
-… Estoy hablando mucho, ¿No? –susurró prendiéndose de la camisa del mayor, sin permitirle alejarse demasiado, aún rozando sus bocas tentativamente-… ¿Qué tienes en mente…?
"Negué lentamente, estrechándolo por la cintura. Sin su negación, lo llevé hacia la cama. No tenía planes en realidad, más que disfrutarlo, sin importar lo lejos que llegáramos. Mi camisa pronto quedó en el suelo cuando mi Duo la desprendió, e instantes después le dejé a él apresado entre la cama y mi cuerpo. Suspiré a gusto, cómodo entre sus piernas, sin desprenderme del beso que consumía nuestra respiración. Era incapaz de desaprovechar la oportunidad de estar a solas con él por dos horas o más, no se repetiría en semanas, meses quizás. El calor se hizo casi tangible. ¿Cuántas veces había soñado con tocar esta piel? ¿Cuántas veces mi mente se había torturado pensando que jamás lo podría tener así para mi?"
""Mi mente se fundió en el sabor del beso que me era impuesto, aunque placentero. Desabotoné con cuidado la prenda que cubría su pecho, dejándola caer al piso mientras le sentía hacerme retroceder en dirección a la cama. Conforme, pasé mis brazos entorno al cuello de mi callado pero lindo ex profesor, dejándome a su merced adrede. Su cuerpo, tibio, apenas más grande que el mío por la diferencia de edad, conseguía que me estremeciera mientras se acomodaba. Gemí su nombre sin querer, luego que ahondara en el beso y lo interrumpiera, sin tardar nada en volver a acallarme con ese delicioso sabor que poseía su boca""
- … Heero…
""Acaricié con cuidado, tratando de mantener bajo control el sonrojo sobre mis mejillas, los hombros y la espalda descubierta de aquél sobre mí que, con lentitud, se ocupaba de desviar los besos hacia mi mejilla derecha. La curiosidad por descubrir la piel bajo mis manos era intensa, apenas nublada por la inquietud que ocasionaba el calor de otro cuerpo sobe el mío. Sin prisa alguna, mis dedos recorrieron los músculos, formados, tensos, aunque no exagerados, de aquel hombre que conseguía las más intensas sensaciones.""
- No deberíamos ir más lejos… -aconsejó con lentitud el menor, sin rechazar el beso que le fue regalado, casto, sutil-.
- ¿Tienes miedo…? –susurró sumido en la tarea de acariciar sus labios contra los del ojivioleta-.
-… No… confío en ti, pero es muy pronto… -replicó suspirando-. Tendrás que esperar un poco más… -sonrió, tentado por sus propios pensamientos-. No vayas a pensar que soy una niña virgen con miedo al placer, eh…
- Sé que no eres una niña –le afirmó, desistiendo de intentar contagiarlo de deseo, acomodándose sobre él para verle mejor-. ¿Entonces?
- Entonces… -alargó, subiendo una mano hacia los rebeldes cabellos chocolates del mayor-, suponiendo que no vas a hablar de ti… -se burló sin mucha intención-, ¿Qué tal si te preparo algo…?
"No muy conforme, volví a romper la distancia entre ambos. Otro beso suave, apretándonos el uno contra el otro. Sentir su cooperación y su disposición a mi contacto era agradable, me hacía sentir seguro, tranquilo, porque nada malo sucedería. Era obvio que todo estaría bien. Duo me permitía estar cerca, me permitía besarle, tocarle; Duo estaba aquí para mí sin negarme nada, y yo podía verle sonreír, besarme, quererme… Quizás no era la relación más normal, segura y formal que pudiera existir, pero me hacía sentir vivo. ¿Sería esto lo más parecido a la felicidad que podría obtener? Porque ya casi no recuerdo cómo se sentía eso."
""Cuando nos separamos, lánguidamente, le dediqué una sonrisa más. Nos pusimos de pie cada uno, sin apuro alguno. Me permití ser cursi, actuar algo adolescente, ¿Qué importaba el resto? Estábamos solos, sin que nadie pudiera juzgarnos, sin que nada pudiera complicar las cosas, así que tomé el atrevimiento de de jalarlo, besarlo cómodamente, mientras él vestía la camisa. Mordí levemente mi labio inferior cuando me separé, aún saboreando el exquisito y único sabor que había quedado. Ya conforme, regresé hacia la sala, dejándolo a solas.""
"Evitando pensar demasiado, porque era innecesario darle vueltas a todo, y era preferible disfrutarlo a pleno, me coloqué nuevamente la camisa que había desprendido. ¿Por qué Duo me la habría quitado en primer lugar, si iba a frenarme después? Quizás sería que una parte de él me ansiaba tanto como yo a él… y su lado racional era más fuerte que el mío. Vaya ironía, alguien con más autocontrol que yo, ¿Qué me había pasado? Desde que ese muchachito había entrado en mi vida, todo lo que mi mente hacía era querer tenerlo cerca. Eso no estaba nada bien… pero teniéndolo aquí, era imposible negarse siquiera un poco. El aroma a la piel de mi alumno había quedado en mis sentidos, haciéndome suspirar profundamente. Me había vuelto afortunado."
"Salí en dirección al living a paso apacible, buscando con ansiedad la figura esbelta del chico de pelo largo que alegraba mi día. Le encontré rápidamente en la cocina, preparando algo ligero para comer. Yo no tenía nada de hambre… pero no había cómo negarme. De pie ahí en el marco de la puerta, no hice más que verle. El tiempo que pasaba en casa era bastante, pero aún así no suficiente para que me sintiera satisfecho; de ser por mi, lo tendría todo el día aquí…"
-… ¿vas a mudarte aquí, entonces…? –preguntó de la nada el más alto y serio de los dos, sin moverse de la puerta-
- Ah… jaja –balbuceó tratando de evadir el tema-, no sé… aún no sé, ¿Te parece que sería buena idea? Yo creo que habría mucha tensión…
- No quieres –afirmó, tan duramente que casi parecía decepcionado-.
-… Sí quiero Heero –le corrigió con lentitud y paciencia-, pero aún no sé si suena conveniente… Obvio que quiero, tonto –regañó en tono infantil-. Sólo que es muy pronto, no parece buena idea… es muy impulsivo.
- No soy impulsivo –aseveró con preocupación-.
-… Heero –alertó sacándole la lengua-, ¡malinterpretas todo! Tú estás bien del modo en que estás, no te pongas paranoico –sonrió, acercándose para relajarlo con un abrazo-, anda, vete a la sala; no voy a desparecerme ¿Sí? Caprichoso, pareces un niño chiquito, jajaja, ¿Dónde quedó tu estoicismo, eh? –le susurró con gracia contenida-
"Estaba disgustado con su poca honestidad y claridad. Era obvio que Duo trataba de evadir el tema, de hacerlo ver ligero, pero no lo era. Me acusaba de paranoico, me acusaba de capricho, de que mis decisiones eran impulsivas. Había meditado mucho la posibilidad de traer a Duo conmigo, no era un mero capricho, todo estaba pensado… para mí era importante tener a alguien que se quede con Mariemaia, solos no podíamos sobrevivir. Me exasperaba no saber qué sucedería de ahora en más, no poder manejarlo, porque si Duo se rehusaba tendría que encontrar un modo de organizar mi vida y la de mi hija, ordenar responsabilidades."
"Sin embargo no me quejé más, me dejé jalar al sofá donde él me indicó que me sentara con él, a ver en teoría una película. No presté atención, él ya sabía que no era lo mío. Pero él tampoco parecía demasiado concentrado en la televisión. Su cabeza se había apoyado en mi pecho, recargándose, mientras picaba cada tanto una uva casi sin ganas de nada. Yo tampoco tenía ganas de hacer nada, todo estaba muy tranquilo. Tomé con una mano la punta de su trenza, perfectamente sujeta en una cinta marrón claro, jugando con ella lentamente. Aún se me hacía un detalle raro que un chico tuviera el cabello así de largo, pero siendo Duo, le quedaba extremadamente bien."
""Me acomodé sobre su pecho apenas conseguí traerlo al sillón. El aroma de él llegando a mi conseguía relajarme, aún cuando sabía que estaba jugando con mi cabello. Mierda, ¿Me estaría comparando con una chica? Me enloquece, en realidad ni siquiera estoy acostumbrado a que jugueteen así… pero no importa si es él. Piqué otra uva de la fuente que me había traído de la cocina. No era fanático de las uvas, pero al menos me mantenía ocupado. Sintiéndole relajarse, tomé otro fruto redondo y verdoso, esta vez levantándome sobre Heero con una sonrisa traviesa, ¿Me dejaría, o sería demasiado atrevimiento…? Aún así, traté de convidarle en la boca con la dulce fruta. Sin arriesgarme jamás sabría si podía hacer esto, si además de entrar en su mundo también podía hacer estas cosas.""
El mayor cerró los ojos luego de dudarlo un poco, aceptando el bocado. Un carmín cubrió las mejillas del chico que estaba encima, cohibido y nervioso por aquel acto, feliz en el fondo por no haber recibido un rechazo. No esperó para acomodarse, sentándose sobre las caderas del joven padre y empresario, atándolo así al sofá sin dejarle levantarse. Mirándose fijamente, el trenzado se inclinó a probar los labios que antes habían rozado sus dedos junto al fruto. Lento, conteniendo el deseo, se besaron. Heero le sostuvo por la cintura, Duo lo terminó de empujar hasta casi recostarlo en el sofá, y ahí, arrinconados, el último jadeó frotándose sin querer con el cuerpo debajo del suyo.
- Heero –se quejó disfrutándolo inmensamente-.
Metiendo las manos en la remera del más chico, el mayor se rehusó a soltar el contacto de sus labios. Su respiración chocó contra la mejilla del muchacho, ahondando en el beso que les quitaba el aliento, aceleraba el pulso, e inundaba con calor sus venas. Aquél húmedo contacto prohibía pensar, dispersaba sus mentes, relajándolos, sedándolos, haciéndolos gozar la compañía. No eran muy románticos, no vivían besándose, pero en esta oportunidad a solas no había cosa que quisieran más.
Con la respiración entrecortada, el estudiante se separó obligándoles a detenerse. Negó lentamente, sin tener lógica siquiera, y se acomodó sobre su pareja dispuesto a calmar las pulsaciones de su pecho, olvidar la ansiedad de continuar con lo de antes. Minutos después, aún en la misma posición, el clima había regresado a la normalidad entre ambos.
-… Tengo trabajo por hacer –advirtió el de pelo corto, aún sosteniendo por la cintura la figura de su compañero-.
Duo asintió, levantándose forzosamente. Se quedó solo instantes después, cuando el ojiceleste se fue a prepararse un café. Aburrido, en blanco, caminó hacia la laptop que estaba en la mesa del comedor, abandonada. La abrió sólo por curiosidad, tecleando con su mano derecha como si buscara algo, aunque sólo estuviera pasando el tiempo. La conectó a internet dispuesto a revisar su correo antes de que Heero acaparara la máquina, pero el chat de la computadora se inició automáticamente, configurado para ello, y lo que evidenció fue más que una simple curiosidad.
El título del nombre de usuario era conocido. El detalle de la configuración era similar a uno antes visto. Los ojos violetas se enfocaron, con el ceño fruncido, buscando entre la lista de contactos algo en particular, sólo deseando que fuera una confusión. Pero no, ahí estaba.
Nickname: Zero.
Contactos: ++ShInIgAmI++
- Duo, más tarde podríamos… -comenzó Heero, saliendo de la cocina aún sin el café hecho-.
El mayor calló, sólo al ver la mirada seria que le devolvió el otro. Con más de cinco metros separándolos, el pelilargo volvió a bajar la mirada hasta la pantalla de la PC, aún sin aceptarlo. Necesitado de mirarlo, grabarlo en su mente, para creerlo, era incapaz de hablar.
- ¿Duo? –insistió, ahora sí tratando de romper la distancia-.
""Heero. Zero. Mi mente confusa y nublada, incómoda, se mantuvo adherida a la imagen de la pantalla donde estaba la evidencia irrefutable. Era la computadora de Heero. Era el usuario de Zero. Sólo podía significar una cosa, y yo… ""
Canciones:
1º, Usher – Confessions – 02 – Yeah! (feat Lil Jon and Ludacris)
2º, Danity Kane – Damaged (2008)
3º, Hey Monday - Hold On Tight – 02 - How You Love Me Now
N/A: Sepan disculpar si no era lo que tenían en mente =x= este episodio me costó horrores. La introducción hacia el desenlace fue jodidísima.
Lo peor es que aún no decido cómo terminará, pero bueno. Tengo que avanzar, quizás lo resuelva sobre la marcha. Por lo pronto… Duo se enteró que Heero es Zero, y no precisamente del mejor modo. ¿Qué sucederá ahora?
Ryoko Yuy Eiri Lamperouge
