Un amor en red.
Una noche de aburrimiento, una laptop, una conexión a Internet... ["Algún día... mis días vacíos serán complementados, yo lo sé"]["¡Vamos conéctate baka!. ¿¡Qué no ves que muero por saber de ti!?"] [01x02]
Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, ésta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.
Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante al tema y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión.
No trato de hacerle ningún tipo de propaganda a ninguna marca/artista/escritor/etc. Simplemente uso sus nombres como complemento, sin poseer ningún derecho sobre ellos.
Parejas: 01x02, leve mención de 03x04
Comillas: ' '.
Diálogos: - -
Pensamientos de Heero: " "
Pensamientos de Duo: "" ""
Capítulo 10 -~-~-~-
- ¿Duo? –insistió, ahora sí tratando de romper la distancia-.
""Heero. Zero. Mi mente confusa y nublada, incómoda, se mantuvo adherida a la imagen de la pantalla donde estaba la evidencia irrefutable. Era la computadora de Heero. Era el usuario de Zero. Sólo podía significar una cosa, y yo… ""
"No comprendí lo que esa mirada tan seria significaba, no comprendía mucho menos el por qué. Caminé hacia él, pasando mis brazos entorno a la cintura de mi antiguo estudiante. Quería que me escuchara, me prestara atención; quería saber qué había pasado. Su cuerpo tenso entre mis brazos, sin siquiera moverse un ápice, me preocupó aún más ¿Qué miraba? No necesité pensar demasiado, al ver el monitor de la laptop. El chat abierto con mi usuario mostraba justo lo que había tratado de ocultar y, en el proceso, había olvidado completamente… yo había olvidado incluso al mismo Zero, por estar con Duo."
"¿Cómo había sido tan idiota de olvidarlo…? Me pregunté consternado, asustado además (tenía que admitir), sin quitar mis manos de la cintura estrecha de mi compañero. Rezaba porque el calor de su cuerpo junto al mío no se evaporara, convirtiéndose sólo en frío y vacío. Pero tenía la sensación de que sucedería no importaba cuánto lo anhelara. La esperanza nacida en mi corazón de pronto tenía una intensidad inusual haciéndome creer que sí, probablemente Duo reaccionara bien, y no, nunca se alejaría de mi, ni se enojaría más de lo necesario… porque era consciente de mis errores, pero también era consciente de que en mi situación no había tenido demasiadas opciones. Todo simplemente había sucedido, ni más ni menos; no lo había planeado, no había querido causar daño a nadie… al contrario, quería hacernos felices a ambos."
"Cuando se movió débilmente bajando la mirada yo me tensé aún más, alerta. Quise relajarme cuando las manos frías de él se pusieron sobre mis brazos, creyendo que él en realidad estaba conmovido, un poco shockeado, pero entendía que nada había sido adrede. Luego vino lo que tanto temía… el frío, su cuerpo apartándose de mi sin siquiera devolverme la mirada, el silencio, la ausencia."
- Duo.
"Traté de llamarlo y hacerlo reaccionar. Si se aislaba, si creía que era mi culpa, si creía que yo no había pensado en él… iba a estar en un error, malinterpretarlo. Tenía que explicárselo correctamente. Él no volteó hacia mí, me aterré. Mi pecho comenzó a latir más fuerte aún rompiendo mis costillas, aturdiéndome; el pánico comenzaba a invadirme y su figura colocándose el abrigo para irse sólo empeoraba las cosas…"
- Duo, escúchame un momento –suplicó el pelicorto apresurándose a sujetar del brazo al otro chico. Apenas cerró la mano sobre él un brusco sacudón lo apartó violentamente-
- ¡Suéltame! –exclamó con tono autoritario-
- ¡Tienes que oírme! No es lo que crees, yo sólo-
- ¡¿Entonces sí lo sabías?! –cuestionó volteándose abruptamente sólo para enfrentarlo. El ojicobalto tuvo que apretar los labios, culpable, al notar el líquido salino conteniéndose en los párpados de las orbes amatistas-
- … No sabía cómo decírtelo, creí que con tiempo…
- ¡Que con el tiempo qué, ¿Se me olvidaría, quedaría atrás, te perdonaría más fácil por haberme visto la cara de idiota?!
- ¡No! –declinó asustándose un poco más por el rumbo de las ideas-
- ¡¿Qué creíste, si no es eso?! ¡¿Cómo quieres que lo interprete?! ¡¿Mi profesor de matemáticas casualmente terminó siendo el mismo idiota que pasaba horas esperando?! ¡¿O será que mi profesor de matemáticas trató de conquistarme primero por chat y luego en persona para qué, ganarse un sirviente, una ayuda para su cama?!
- ¡No es nada de eso! ¡Solamente pasó, no lo planeé!
- ¡Debiste decírmelo!
- ¡Habría sido mejor si jamás lo sabías!
El sonido seco y doloroso de una bofetada resonó en la habitación. La mejilla roja del mayor ardía, al igual que la mano que la había golpeado, perteneciente de un pelilargo al borde del llanto.
- Habría sido mejor si jamás te conocía –sentenció con el último arranque de valor el trenzado-.
"Estaba entumecido probablemente del desconcierto, porque jamás en la vida había esperado una reacción así. Sabía que podía enojarse y ofenderse, pero nunca había esperado una reacción más física que esa. El sonido de la puerta golpeándose contra el marco me atrajo a la realidad haciendo mis oídos zumbar, sin nadie más en el cuarto ya. Las manos me temblaban, subí una hasta cubrirme la boca intentando detenerla, pero no importaba mucho… estaba solo."
"Comencé a preguntarme si debía seguirlo, si debía intentar convencerlo de volver y hablarlo. Temía que dejarlo ir fuera empeorar las cosas, que creyera que no me importaba, pero Duo estaba enojado… y probablemente si iba tras él, sólo conseguiría empeorar las cosas. Quizás el mejor plan era esperar que su fuego se apagara, las ideas se enfocaran un poco mejor, el enojo quedara atrás. Cuando estuviera más tranquilo volveríamos a conversar con calma… sí. Lo correcto era esperar, seguramente entendería, mi Duo no era tonto, era inteligente, así que en uno o dos días podríamos hablar al respecto y comprendería que no tenía muchas opciones."
"Bajé la mirada, permaneciendo unos cuantos minutos más de pie. El estómago se me había cerrado haciéndose un nudo, la garganta se había secado sin dejar ninguna palabra salir de ella, y por último mis músculos enteros se habían abarrotado sintiéndose como agotados, duros. Toda mi cabeza daba vueltas sin poder dejar de arrepentirme de todo, pensando en todos los hubieras. Hubiera sido más fácil si le decía desde el comienzo, hubiera sido más fácil si trataba de encararlo de otra manera… hubiera sido más fácil quizás si no era yo el primero en enterarse de nuestro destino. Probablemente Duo lo habría sabido manejar mejor para ambos, y nadie estaría herido. Probablemente, quizás, hubiera, hipotéticamente… ¿Por qué en momentos así soñarlo no bastaba para hacerlo realidad?"
"Sintiéndome mareado y absolutamente angustiado caminé hasta mi notebook, la cerré, y acomodé la mesa prolijamente como si nadie fuera a habitarla en mucho, mucho tiempo. Así sería, sin dudas. Quedé abandonado en una silla observando el vasto mundo vacío frente a mis ojos, esperando que algo cambiara, que el timbre sonara, que algo me dijera que nada iba a estar tan mal como yo me sentía. Pero con el correr de las horas, la caída del atardecer, el silencio y la oscuridad, me di cuenta que eso no pasaría… que lo había arruinado todo, que un perdón no alcanzaría, y que seguramente lamentaría esto por mucho tiempo. El problema era por cuánto precisamente; todavía me negaba a pensar que sería el resto de mi vida."
"Cuando Mariemaia volvió junto a Hilde supongo que de inmediato notaron que algo había ido mal, primero por el frío estado del ambiente, la falta de luces, el silencio, la evidente ausencia de Duo, la falta de esa chispa en el aire que te decía por aquí pasó Duo Maxwell. Preguntaron brevemente dónde estaba y me tuve que limitar a responder que había vuelto a casa. Ni Marie estaba en condiciones de oír los hechos, ni Hilde era la mejor opción para desahogarse… iba a matarme cuando viera a Duo. Iba a odiarme y lo peor de todo es que tenía toda la razón de hacerlo. Yo mismo comenzaba ya a odiarme."
"Esa noche la cama fue el sótano de mis torturas, la cumbre de mis pesadillas. Dormir era imposible, las sábanas guardaban el aroma particular del trenzado. Cerrar los ojos era rememorar todo lo que había pasado en la tarde, las caricias, los besos, el sabor dulzón que ahora era amargo en mi boca. Al abrirlos sentía el frío aire a mi alrededor, la sensación de soledad, la sensación de repulsión por mí mismo, y una ansiedad particular por salir corriendo por la puerta, ir por el auto, buscarlo y obligarlo a escucharme, a ser solamente mío. Di vueltas varias veces entre las cobijas esperando que el cambio de posición me ayudara a conciliar el sueño pero fue imposible, cuando lo noté estaba amaneciendo ya e instantes después la alarma sonó."
"¿Qué había hecho? Mi vida se estaba poniendo de cabeza, se estaba volviendo un desastre, ¿Cómo podía recuperarla? Eso había pensado en algún momento de la madrugada, pero había concluido que arrepentirse y preguntarse por qué era de idiotas inmaduros. Yo era un hombre, con un empleo, una responsabilidad, años de experiencia en muchos ámbitos; caer en la vulgaridad de preguntas subjetivas y carentes de objetivo alguno simplemente era una pérdida de tiempo. Eso no evitó que cuando me levantara para ducharme me siguiera preguntando qué podía hacer. Todavía no me había dado cuenta que sin dormir, un lunes, un día hábil laboral, seguramente me mataría apenas comenzara a llegar la tarde."
"Fue el peor día de mi vida. El sueño acumulado y la depresión en mi pecho volvieron la normal rutina de trabajar algo tedioso e insoportable, al punto de volcar mi irritabilidad en los demás con facilidad. Sabía que estaba enojado conmigo mismo y no había razón para desahogarme en los demás, pero era más fuerte que yo, necesitaba sacarlo si no quería explotar y terminar cometiendo otra tontería. Luego de sufrir un colapso nervioso prácticamente dos veces en el mismo día (algo que rompía con cualquier precedente) entendí que no era buena idea hablar con Marie hoy de ningún tema y evadir rápidamente la cuestión, antes que también acabara enfadándome con ella. En casa le expliqué que mi estado de ánimo era delicado, y me dediqué a trabajar y pedir algo de cenar."
"Caer inconsciente esa noche fue un milagro. Todo mi cuerpo dolía monstruosamente del estrés y cansancio. En mi mente no tuvieron lugar más pensamientos relacionados con Shinigami sino hasta que desperté al día siguiente y al levantarme del colchón, recordé que él me faltaba. Fue la segunda de incontables mañanas que empezaron igual, seguida de la primera de incontables tardes preguntándome si debía pasar a visitarlo y ver cómo estaba. Tras una semana de miradas preocupadas de Hilde y ausencias por parte del pelilargo empecé a intuir que quizás, si lo hubiera seguido en aquella oportunidad, las cosas hubieran mejorado en vez de empeorar, ¿Era entonces ya demasiado tarde para repetirle cuánto lo quería y cuánto deseaba que fuera parte de mi vida?"
"Cierto día cuando Trowa estaba sentado frente a mi en el escritorio, escuché de sus labios una frase que no tenía relación con nada de lo que hubiéramos podido hablar en la semana... De pronto él mencionó, que quien no te busca, probablemente es porque no te necesita. Pero aunque lo escuché no lo comprendí del todo. Esa noche me pregunté si entonces era yo quien debía ir por Duo, reclamar su atención y rezar porque me perdonara; también me pregunté por qué no era Duo quien venía aquí a decirme que había estado equivocado. Pensé, ¿No sería yo una persona demasiado insoportable si de pronto comenzaba a ir repetidas veces a su casa buscándolo? ¿No estaría convirtiéndome en una traba para su vida, y volviéndolo a él una traba para la mía, si intentaba con demasiado ahínco aferrarme a él? No tenía respuesta para todas esas cosas, pero me angustiaban tanto que deseaba no pensar más."
"Las emociones no eran lo mío, la vida perdía color, sentido y vivacidad cuando él no estaba a mi alrededor. Todo estaba decayendo peligrosamente y la única cosa que me mantenía sujeto a la realidad, a mi realidad, era Mariemaia cada mañana repitiéndome un Buenos días. Qué tenían de buenos, me decía en mi silencio personal sirviéndole el desayuno para comenzar otra típica jornada. Únicamente debía resistir un día más, me decía cuando tomaba las llaves del auto y lo encendía para conducir hacia la escuela. Aún en pequeños momentos como esos miraba con especial interés la calle esperando que el destino lo cruzara ante mí, nos pusiera uno frente a otro, y no nos quedara más remedio que hablar. Esa por ahí podría interpretarse como una señal de que él era mi destino, mi futuro."
"Pero la duda seguía molestándome con cada bocanada de aire. ¿Hacía mal o hacía bien? ¿Qué era lo correcto? ¿Cómo sabías cuando no estabas cruzando la raya de lo inaceptable? Era muy fácil decir que si amabas a alguien fueras a por él, pero no todo era individualismo. ¿Estaba siendo demasiado condescendiente quizás? Probablemente debería valerme poco lo que los demás piensen, lo que él piense o sienta, y hacer todo lo que mi conciencia me dijera que necesitaba para no sentirme culpable después… el problema era que de todas formas yo encontraría el modo de responsabilizarme. Si iba y lo molestaba me sentiría culpable de ser un estorbo; si no iba y me quedaba en el molde me sentiría culpable de haberlo dejado ir fácilmente."
"Era en momentos así cuando miles de excusas afloraban en mi mente intentando justificarme a mi mismo. Si él me amaba debería venir por mi en algún momento, no había hecho nada malo, él tenía que entender. Yo tenía suficientes responsabilidades, en el fondo sabía que era una relación imposible, no había razón para ponerse sentimental cuando el resto de mi vida había aceptado perfectamente bien la ausencia de romances. Una relación como esta donde yo debía poner todo de mi no tenía sentido, las relaciones suponían ser un tira y afloje, ¿Qué había hecho Duo por mi? ¿Qué ganancia tenía yo teniéndolo a él? Sí, esas eran todas las razones por las cuales continuaba un día tras otro sin mencionar el tema, dejando correr las horas y los minutos sin hacer nada al respecto, porque todo pasaría en algún momento y estaríamos bien de nuevo."
"Suspiré sonoramente cerrando los ojos. Estando solo en el despacho era fácil distraerse y perderse en divagaciones hasta que la hora perdía sentido. Quería simplemente olvidarlo. Si olvidaba todo de él podría regresar a mi vida normal rápidamente… olvidar su aroma, sus caricias, su cuerpo, sus besos, su voz, sus ojos…. Y cuanto más pensaba en lo que no tenía más nervioso me ponía, más ansiedad me daba, ¿Y si alguien más obtenía aquel preciado tesoro? ¿Y si por quedarme quieto alguien más tomaba mi lugar? ¿Y si era alguien más el que ahora acariciaba esa piel, besaba esos labios, y se perdía en el mar amatista de sus ojos…?"
-… Qué estás pensando –susurró el empresario casi inaudiblemente-.
"Forzándome a mí mismo a hacer a un lado todas esas ideas ridículas, porque Duo no era esa clase de chico fácil, froté mis sienes e intenté retomar el trabajo. Exactamente como todos los días anteriores me costaba mucho enfocarme en el monitor revisando estadísticas, informes, previews de programas, y correos informativos. Cualquier punto lila, cualquier conjunción de letras, cualquier conjunto de símbolos, tenía algo que me recordaba a él. Colores, formas, palabras, programas, formas de alinear códigos de fuentes… todo me lo recordaba, cada cosa que habíamos conversado, cada cosa que él había dicho, cada expresión que noté en su rostro, me acompañaba a cada segundo de mi vida como recordándome que existía y que era mi culpa."
"Tras unos forzosos diez días en esa situación de incertidumbre comencé a desesperarme. En verdad había comenzado a desesperarme mucho antes, pero luego de tanto tiempo estaba en mi punto límite. No saber de él me ponía en un estado de paranoia. Había comenzado a decidirme y juntar fuerzas para hacer algo al respecto, no sabía qué, pero algo en concreto. Era imposible continuar en una vida silenciosa, era imposible mantenerse aislado por siempre, no podía seguir peligrando mi salud con explosiones de estrés como las que sufría quizás no a diario, pero más de dos veces a la semana. Peligraba mi empleo, mi salud, mi integridad, mi vida, ni yo lo soportaba."
"Cuando esa tarde salí del trabajo directo al auto para ir a casa no era un día precisamente soleado. Había una densa humedad que volvía la ropa más pesada de lo que realmente era, como si de pronto pesara toneladas. Aún así era dudosa que la lluvia llegara, no tenía fe en ello. Daba igual también. Las calles congestionadas me hacían suspirar para soportar el mal humor. Contra todo pronóstico que hubiera hecho más temprano vi para mi asombro las primeras gotas grandes y pesadas de agua fría caer desde el cielo en mi parabrisas luego de un par de minutos atascado en un embotellamiento."
"Miré con cansancio a las veredas ubicadas a ambos laterales del asfalto, llenas de pequeños negocios y casitas modestas. Algunas señoras con sus hijos miraban con preocupación el cielo, otras buscaban guarecerse de la tormenta. Cuando al fin el automóvil delante de mí comenzó a avanzar me apresuré para salir de aquella calle, girando en la primera esquina hacia la derecha esperando que, tomando una ruta diferente, fuera más fácil llegar a destino."
"Fue entonces cuando noté la fácilmente distinguible trenza castaña, con ese particularmente delgado pero marcado cuerpo masculino que conocía bastante bien. Tenía esos pantalones de corduroy(1) negros que sabía que combinaba con unas botas de poca plataforma, también negras. Sabía quién era a pesar de la gorra azul en la cabeza y la chaqueta de jean. Nadie más en toda la ciudad, apostaba la compañía a eso, tenía esa forma de vestir y ese largo cabello castaño. Y nadie más con esas características estaría caminando tan tranquilamente por las calles con la tempestad a punto de desatarse."
El auto negro estacionó en doble fila unos pocos metros por delante de donde iba el estudiante de secundaria. Éste sólo reaccionó cuando alzó la mirada, viendo a un lado de la puerta del piloto a esa persona que había estado evitando los últimos días. El menor bajó levemente la visera de la gorra a modo de saludo discreto sin detenerse.
- Te llevo –se atrevió a pronunciar el empresario aún junto al vehículo-.
La frase logró congelar por unos segundos el andar del pelilargo.
- No gracias –respondió al fin cerrando los ojos-.
- Está empezando a llover –insistió-.
Esperando una respuesta que nunca iba a llegar.
- ¿No te mereces una mejor forma de cerrar esto? –cuestionó de nueva cuenta el pelicorto esta vez atrayendo exitosamente la atención del menor-.
El par de ojos amatistas giraron hacia él con cierto toque de frialdad y desconfianza. Después de un par de segundos de meditarlo tan profundamente como le era posible, suspiró, miró a los lados, y se acercó al auto dispuesto a ingresar.
- Tu casa no –propuso de condición apenas se acomodó en el asiento del copiloto-.
"Había un abismo justo entre los dos que nos separaba un poco más cada segundo que pasaba. Tenía por fondo tras una larga caída más oscura que el propio espacio exterior, una superficie cubierta por clavos que, de caer, seguramente te matarían. Sí, más o menos así, o figurativamente, era nuestra situación. Un paso en falso me dejaría metido ahí adentro. Las ganas que había contenido durante todos y cada uno de los últimos días tenían que aguantar un poco más en una segunda fila. No podía abrazarlo o besarlo como si nada hubiera sucedido, aunque dejarlo atrás era lo que más ansiaba."
"Conduje hacia el primer lugar tranquilo que se me ocurrió, la esquina que estaba justo a un lado de esa calle que conducía al barrio en donde Duo vivía. Era un lugar especial por su decorado de altos árboles añejos, con casas de muros altos. La lluvia que se intensificó durante el trayecto parecía más sutil ahí bajo la copa de esas grandes plantas. También caían de vez en cuando hojas sobre el parabrisas del auto a causa de las ráfagas de viento. Pero supuse que estaba bien, nadie interrumpiría en un lugar así. Mientras estuve al volante tuve la oportunidad de serenarme un poco aunque aún no sabía cómo abordar cualquier tema ¿Qué debería decirle? ¿Cómo? Intuía que cualquier cosa le haría enojar."
""Traté de no concentrarme en el perfume que invadía el vehículo y me hacía evocar a cada instante recuerdos no muy lejanos. Incluso traté de olvidar la propia presencia a mi lado en un intento vano de juntar coraje y calmar mis propios nervios. No me gustaba este encuentro, era incómodo, no había nada qué decir, ¿Para qué había aceptado subir en primer lugar? Sí, yo también quería olvidarlo todo, pero no era así como funcionaba, si pasábamos esto por alto volvería a suceder, ¿Qué me garantiza que no está en su naturaleza ocultar cosas o mentir? No podía, sin importar lo que sintiera, si lo amaba o no, dejar que alguien jugara de esa forma conmigo… consciente o inconscientemente. Merezco algo mejor que esto. Y aún así… ""
-… En realidad no quería que nos cruzáramos –interrumpió el pelilargo con su rostro contrariado y viendo el agua caer-.
- ¿Todavía estás enojado?
- Decepcionado.
"Bien, eso era peor. Perder precisamente la confianza de él era llegar a un punto de no retorno. Aún así la esperanza era lo último que moría, aún tenía la ilusión de que todo saldría bien, que lograríamos entendernos y quizás volver a estar juntos, no como antes pero… de alguna extraña forma, juntos. ¿Cómo podría hacer para que eso fuera así? ¿Debería intentar dejarlo tomar el control, debería…?"
- ¿Qué rescatas de bueno?
""No quería vernos porque sabía de alguna manera que significaría algo y aún quería pensar bien las cosas. Aún necesitaba mi tiempo. Y aunque habían pasado días, aunque había extrañado horriblemente todo lo que a él se refería, también dolía y era inevitable dudar. Me estaría diciendo la verdad, me iría a decir la verdad, qué debería decir yo para saber qué era lo que realmente pensaba, ¿Cuántos secretos escondería de mi? ¿Cuántas veces pasaría por esto? ¿Cómo saber si esta sería la única vez? ¿Cómo confiar en él de nuevo? Me había prometido que lo nuestro era en serio, era diferente, así lo había demostrado, ¿Entonces…?""
-… No lo sé –susurró lentamente el pelilargo apretando un puño-. Recuerdos.
""Habían muchas cosas maravillosas en él. Su paciencia, algunos detalles como el modo particular de abrazarme cuando está conmigo, o esos besos que te hacían sentir que nada más importaba… los momentos a solas eran algo que me gustaría no dejar de vivir. Pero ¿A qué precio? Aún cuando no quería dejar de lado todas esas cosas tampoco podía…""
- ¿Qué es precisamente lo que quieres conversar? –suspiró el trenzado intentando ocupar sus pensamientos con algo más productivo-
""No Duo, no tiene sentido intentar justificarlo y comprenderlo. Me duele, es todo lo que debería importarme. Bien por él si puede o no con ello. Si yo quiero tenerlo conmigo es una cosa completamente a parte, le corresponde a él pedir perdón apropiadamente, le corresponde a él demostrarme que vale la pena confiar de nuevo.""
"A mi mente no llegaba nada que pudiera decirle. Y es que en realidad esperaba que él diera el primer paso, me acusara de algo, se enojara al menos… pero lo sentía resignado a que simplemente no haría nada, a que nada valía suficientemente la pena. ¿Estaría bien hablar del tema directamente? Quizás era mejor mencionar todo de forma indirecta, quizás era mejor no abordarlo bruscamente… pero si él no llegaba a entenderlo…"
- No creo que sea para tanto –susurró al fin el mayor atreviéndose a abrir la caja de pandora-. Al comienzo pensé que debía decírtelo antes que algo más pasara, pero luego una cosa se sucedió de otra y lo olvidé de a poco… no puedo explicarlo bien.
"Encima era malo hablando de estos temas. ¿Podía haber algo peor? Mejor ni quería responderme esa pregunta."
- ¿Creíste que no podría con ello? –respondió luego de un rato el pelilargo jugando con sus propias manos-
-... Algo así. Pensaba que si esperaba un poco más a que me conocieras luego no te enojarías.
""Permanecí de nuevo en silencio intentando entenderlo. Pero dudaba intentarlo siquiera. Dudaba estar pensando. Sabía que algo debía acudir a mí, sentir algo, pero estaba en blanco. Podía comprender de cierto modo por qué había hecho todo esto pero aún no lograba sentir nada. Ni menos podía hacer como si nada hubiera pasado.""
-… A pesar de que sabías lo que sentía por ti, en realidad no confiaste en mí –se le escapó al menor-.
- Tú también sabes perfectamente cómo me siento por ti, y no significa nada para ti.
- Es diferente, no confiaste en mí, yo sí confié en ti, creía que todo iba a estar bien, que… que me ibas a contar todo lo que necesitaras cuando lo necesitaras, que no ibas a cerrarte, que por eso éramos…
""¿Qué habíamos sido…? Dios, ¿Cómo pude dejar que esto pasara? Ni siquiera tenía un nombre para lo que éramos, pese a las veces que le dejé acercarse. Eso no estaba bien bajo ninguna excusa. No me gustaba, de hecho me angustiaba horriblemente y sentía que quería irme pero la única razón que no lo hacía, era por el hecho de que fuera precisamente él con quien tenía esta situación y no alguien más. Aún quería creer en él, pero…""
-… Pensé que con haber ido por ti alcanzaba para que te dieras cuenta que era importante para mí –agregó el adolescente apretándose las manos, lo que le ayudaba a mantener un tono de voz uniforme, sin dejar traspasar ese nudo que amenazaba con explotar dentro de su garganta en mil sollozos-.
- Si es importante y me estoy disculpando, ¿no deberías poder intentarlo de nuevo?...
- ¡No! ¿Cómo sé que algo así no pasará de nuevo? Estoy intentando creerte, intento, pero…
"Era contradictorio que dijera esforzarse en esta relación y yo sintiera que en realidad sólo se intentaba alejar, poner distancia y negarme. Era un poco extraño además. Pero concordaba un poco con la naturaleza desconfiada y autista que poseía él. Dudaba, ¿Me estaría equivocando? ¿Si lo presionaba de más no cometería un error? ¿Debería dejarlo ir y que él solo comprendiera la incoherencia de sus acciones? ¿Debería buscarlo para que se diera cuenta que lo que realmente quería era…? Jamás en mi vida una persona había sido tan compleja, jamás me había topado con alguien tan testarudo que se negaba a verse a sí mismo, jamás me había topado con la meta de tener que enseñarle a alguien a ser feliz y honesto consigo mismo… Pero era arrogante creer que seriamente, yo podía hacerlo feliz; él sí podía hacerme feliz a mi… no podía anhelar menos."
"En algún momento de mis dudas supe exactamente qué hacer para no arrepentirme en el futuro, intentarlo todo, porque hasta que no hubiera sido cubierta cada base no sería suficiente. ¿El amor era así no? No darse por vencido sin importar qué, aún si otros pudieran pensar que era ser intenso, obsesivo, ¿No había algo de obsesión en el amor también? Quizás yo estaba equivocado, pero poco importaba, estaba decidido a obtener lo que quería, aún si eso significaba dejar de pensar en mí mismo y enfocarme en la meta. Podía sonar manipulador pero no conocía otra manera de hacer que él no se alejara de mi, se quedara en mi vida, y aprendiera que no hay nada qué temer siempre que confiara en mi. Luego lidiaría con las consecuencias, con mis errores, después de todo así funcionaba… tolerar los errores y valorar los momentos únicos que compartíamos."
"Tomé su mano en cierto instante mientras pensaba intensamente al respecto. Él había intentado quitarla, alejarse, evitar que lo tocara, pero se lo impedí jalándolo conmigo. La lluvia sin amainar le impedía huir por la puerta del auto sin pensarlo varias veces, lo que me favorecía. Tenerlo de nuevo entre mis brazos fue de gran consuelo, casi había olvidado la firmeza y fragilidad de su cuerpo contra el mío, su calor y su forma; pero parecía hecho para mi y definitivamente no quería que nadie más lo tuviera, nadie más que yo."
-… Heero –susurró quedamente el muchacho de largo cabello sin intentar soltarse pero completamente tenso-
""¿Por qué tenía que abrazarme? Me estaba costando mucho contenerme, requería todo mi esfuerzo mantenerme consciente y escuchar lo que me decía, interpretarlo, poder dar una respuesta. Si él me sujetaba así de fuerte entonces pronto no podría articular una sola palabra. Mi mente comenzaba a saturarse del recuerdo de su aroma y su calor, de las veces que nos habíamos besado estando a solas, de lo bien que se habían sentido esos dulces besos, de cómo una vez pensé que él sentía por mi lo mismo que yo por él…""
-… ¿Me amas…? –murmuró casi inaudiblemente sin atreverse a alzar la mirada, ocultándose débilmente contra el pecho del mayor-
""No era suficiente saber si me amaba, él me hacía daño, ¿Entonces para qué le preguntaba algo que no tenía caso? Lo sabía, pero aún así necesitaba escucharlo. Necesitaba saber que esto había sido tan importante para él como para mí. Que todo esto había sido un error, y que probablemente aunque no pudiera confiar en él de nuevo, podía guardar un recuerdo maravilloso de un amor correspondido que no funcionó.""
- Sí –le respondió a su vez el pelicorto, sin una nota de duda en su voz aunque se sintiera extraño decirlo en voz alta-.
"Se sentía extremadamente extraño poder afirmar eso. Pero era consciente de que no era una mentira. Quizás era la falta de costumbre, la falta de práctica en hablar de emociones con alguien más… Ojalá mis sentimientos pudieran alcanzarle, pudiera entender todo lo que él significaba para mí, porque quizás así todo sería más fácil para ambos. Quizás no eran suficientes las palabras. No creía que mis actos tuvieran tanta culpa, o hubieran sido tan dañinos o imperdonables, pero si lo que necesitaba era el perdón de Duo entonces era capaz de mucho para obtenerlo, incluso…"
- Duo…
Heero susurró lenta e inconscientemente el nombre mientras se separaba un poco. El cuerpo del adolescente todavía estaba rígido entre sus brazos, sin darle la cara ni corresponder la mirada. Los ojos amatistas se abrieron finalmente de par en par, desprevenido y hasta asustado de lo que sucedería después, cuando el pelicorto jaló su rostro en un ansiado y dulce beso. Varias cosas pasaron por ambas mentes hasta que se desconectaron completamente, al principio inseguridad, duda, desesperación; besarse en una situación así era algo arriesgado que podía confundirlos, no resolvía absolutamente nada y lo que era peor, los dejaba sensibles por la relación que una vez tuvieron. Desesperaba no poder acabar con esa atracción arrasadora, aunque al final sólo quedaba aceptarla como algo inevitable y entregarse a ella, a esa agradable sensación de tibieza y dulzura.
Mientras los labios se humedecían más cosas empezaron a encajar como si de un enorme rompecabezas se tratara. Ninguno fue consciente de la abrumadora calma flotando a su alrededor. El sabor de Duo, empalagoso y adictivo, llegaba una vez más a Heero cuando una y otra vez acariciaba con su lengua la del otro, tan tibia como sus cuerpos mismos.
Los vidrios del automóvil estaban algo empañados inclusive, tiñéndolos de blanco; del otro lado las gotas de agua que habían empapado ya todo e incluso inundado parte de la calle. Un relámpago atravesó el cielo cinco segundos antes del estruendo que retumbaba en los corazones, entonces la lluvia amainó tenuemente. Grandes ráfagas de viento empujaban las hojas y las copas de los árboles contra su dirección, y otro vehículo que circulaba por el asfalto pasó junto al BMW haciendo que el agua salpicara mojando toda la chapa una vez más.
Los labios mojados de ambos sonaron a la ruptura del beso. Duo tenía las mejillas carmesí, sin poder moverse en su lugar, debilitado, sensibilizado además por las acciones de su compañero. Sintió esa boca suave volver a besarlo, probar de su labio superior con cuidado y dedicación, repetir la acción en el inferior y finalmente ahogarlo de nuevo en un pasional beso. Jadeó en la boca de Heero mientras se tensaba, su cuerpo comenzaba a acalorarse un poco más hasta el punto en que le era notorio a él mismo el inicio de la excitación. Aquello se desplazaba desde lo íntimo a lo peligroso.
-… Heero –jadeó el pelilargo-
El pelicorto obedeció silenciosamente manteniéndose a un par de centímetros, evitando el contacto con esa boca tan tentadora que tenía frente a él. Sufría el fuerte impulso de besarlo de vuelta, comerlo a besos, recostarlo en el asiento del auto o jalarlo consigo y hacerlo suyo como fuera.
- No quiero que nos separemos.
-… No… -susurró inconscientemente el trenzado, coloreándose de rojo apenas notara haber respondido inconscientemente. Su labio tembló sin saber cómo desmentirse-.
-… ¿Te quedarás conmigo…?
-… No…
"Sonreí sintiéndome un poco cohibido ante esa caprichosa actitud suya. Me seguía negando a pesar de ser obvia la respuesta, a pesar de que ambos sabíamos la verdad. Lo atraje por la nuca abrazándolo contra mí. Sabía que él no podía decir que sí abiertamente, lo entendía, su cuerpo temblando tenuemente y sus mejillas carmín decían exactamente lo necesario. Seguía siendo Duo, no había ninguna manera de que pudiera cambiar eso, la única diferencia era que ahora yo había aprendido a lidiar con ello un poco mejor que antes…"
""¿Por qué? Me repetía una y otra vez, ¿Por qué tenía que sentirme tan débil? ¿Por qué tenía que hacer de mi lo que él quería? ¿Por qué no podía simplemente actuar y reaccionar como desearía poder? ¿Por qué tenía que tener este cuerpo débil e inútil…? Si llegaba a herirme una vez más sería mi culpa, porque no pude rechazarlo con la completa convicción y le hice creer que sí quería estar con él. Sí quería, sabía eso, pero lo que uno quiere no siempre es lo correcto o lo mejor… ¿Por qué mi cuerpo tenía que traicionarme? Ahora todo se complicaría, ¿Por qué tenía que ser tan sensible? No quería llorar, pero mis ojos se mojaban y contra el calor de su pecho la angustia sólo aumentaba… ¿Por qué Heero, me haces creer que darías mi vida por mí si cuando llegue el momento no lo harás…?""
"Finalmente sus manos se agarraron de mi camisa y se estremeció junto al sonido de un par de sollozos. Odiaba escucharlo o verlo llorar, pero prefería esto a la sensación de tenerlo lejos, llorando a solas y sin mí para abrazarlo. Esperaba que en el futuro no volviera a llorar por algo que tuviera que ver con nosotros, la idea de que todas las parejas pelean, discuten y se hieren, solamente me brinda inseguridad. Mi propio cargo de consciencia ya era suficientemente pesado. Aún así quería tenerlo a mi lado el resto de mi vida, que no me faltaran nunca sus sonrisas… si era capaz de hacerlo sonreír así, debía ser capaz de lidiar con sus lágrimas… se supone."
""Mis lágrimas cayeron cuando perdí el sentido del tiempo y sólo el compás de su corazón, el calor de sus brazos y su aroma me acompañaban. En algún momento, mucho después cuando mis ojos se secaron lo suficiente, con mis mejillas aún marcadas por el recorrido de las lágrimas sentí que todo era más fácil. No me gusta pensar que es resignación, pero puede decirse que lo es, porque no encuentro otra palabra para explicar lo que se siente entender que mientras lo ame, negármele es la última cosa de la que soy capaz. Odio pensar que es así, odio pensar que no puedo negarme, odio pensar que no puedo decirle cuánto quiero darle una patada y no verlo nunca más… pero la idea de no verlo también duele. Quizás…""
"Su cuerpo permaneció en silencio luego de que su llanto cedió. Al fin de un par de minutos sus manos secaron las mejillas mojadas y se apartó lentamente sin mirarme. La curiosidad por saber qué clase de ideas surcaban su mente por poco me mata, e intentando confiar en él me incliné ligeramente en busca de su boca. Mis manos aún estaban entorno a su cuerpo, una de ellas descendió a la cintura y la otra permaneció en la espalda, ambas anhelando poder tocarlo quizás un poco más. Su rostro se desvió cuando estuve lo suficientemente cerca como para besarlo, ese acto me hizo pensar que quizás sólo había conseguido lo opuesto a lo que había querido, y la idea me aterraba."
-… Iré a la universidad en unos meses –habló finalmente en un susurro el pelilargo-. Eso servirá para tomarnos un tiempo y aclararnos la mente.
""Aún faltaba bastante para que eso sucediera, y la decisión la venía meditando desde hacía días. Pagarla era imposible, lo cuál me dejaba con la única salida de obtener una beca, al menos parcial. Para eso debía estudiar aún más, tratar de levantar mi promedio. Seguramente estos semestres sin tiempo para él, sin poder ir a verlo, sin poder sentirlo ni escucharlo, me ayudarían a obtener una más clara visión. Me daba miedo ahora dejarme llevar por mis emociones y cometer un error. Me daba mucho miedo confiar en él. Y me daba mucho miedo dejar de amarlo…""
"Me tomó un par de segundos, sino minutos, comprender exactamente a qué se refería. A su manera, él me estaba pidiendo tiempo lejos, deshacerse de mi. La inseguridad me atacaba de miedo, ¿El amor sobreviviría a eso? ¿Nosotros sobreviviríamos a eso? ¿Nuestra relación? ¿Nos volveríamos a ver, tan siquiera? Serían meses, si no es que años, sin saber el uno del otro. Tiempo en que él conocería muchas personas, en que podría enamorarse de alguien más, en que podría estar con alguien más… Y no podía negarle la oportunidad de tener un futuro."
-… ¿Programación? –cuestionó el pelicorto-
Duo asintió.
"Serían ocho semestres cómo mínimo. Cuatro años. Me recargué en el asiento del conductor sintiendo una pesa aplastar mi pecho. Cuatro años, cuatro largos años. Eran demasiado tiempo. Y todavía sin pensar que se retrasara algún semestre… porque entonces podría ser más."
-… Es mucho tiempo –evidenció negando lentamente. La idea le desagradaba cada minuto aún más-.
- Será más que suficiente –contradijo aún sentado de lado y sin alzar la mirada-.
"Sentí el inicio de otro tenso silencio formándose entre los dos, sin que mi mente pudiera parar de atormentarse con las mil posibilidades de futuro que teníamos en frente. Sólo entonces me di cuenta de algo que siempre supe, y de pronto se evidenciaba más: de los dos, Duo era el que siempre tenía la cabeza más centrada y fría. Cuando se trataba de emociones quizás no sabía cómo lidiar con ellas, pero él tenía claro exactamente qué necesitaba, qué quería, y cómo no arrepentirse. A pesar de eso me dolía increíblemente dejarlo ir; no podía dejarlo ir así como así, sin nada de él a qué aferrarme. Sin nada excepto recuerdos… ¿Los recuerdos eran suficiente para mantener a alguien con vida?"
-… ¿Vas a esperarme? –preguntó de pronto el menor tomando la mano del mayor entre las propias. El tono tenue de su voz era inseguro, pero audible y claro-
- ¿Tengo otra opción…? –susurró apretando el agarre de sus manos-
- Podrías no hacerlo.
- Cuatro años no serían suficientes –le aseguró buscando nuevamente la mirada amatista-.
""Cuatro años eran mucho tiempo. Quizás simplemente quería sonar cursi al respecto, pero sabía que muchas cosas cambiarían, que seguramente lo perdería, y esa era la idea precisamente. Si él dejaba de mirarme, seguramente yo podría también dejarlo ir. Podríamos seguir nuestros propios caminos sin sentir culpas. No encontraba otra mejor manera de probarnos que esta relación no tenía que ser, que esto ya había acabado. Aún así mi terco corazón quería seguir soñando con que cuatro años no serían suficientes, con que luego de ese tiempo volveríamos a buscarnos con la misma ansiedad de hoy, y seríamos felices por siempre como en los cuentos de hadas… vaya fantasioso corazón.""
"Sería mi culpa si en este tiempo él dejaba de amarme. Mi culpa porque sabré que lo debería haber intentado detener y no lo hice. Mi culpa porque no fui suficiente para durar cuatro años anclado a su corazón. Tenía miedo de ese plazo, como si fuera una fecha de muerte segura, el tiempo que me quedaba de vida; pero entonces, si lo amaba tanto, si él se iba y no sentía lo mismo después, siempre podría intentar de nuevo llamar su atención. El tiempo a veces obraba de manera asombrosa, y tratar de adelantarse a sus designios no me daría nada más que estrés y angustia. Las cosas se resolverían solas, seguramente."
- U.A.E.R - U.A.E.R - U.A.E.R - U.A.E.R - U.A.E.R -
- Nos vemos en cuatro años, Heero.
"Y con sólo esas palabras, lo dejé despedirse de mi, en la puerta de su casa, caminando fuera de mi vida y dejando en su lugar un montón de recuerdos y palabras que seguramente jamás se irían. O que aún hoy no se fueron. Recuerdo pensar aquel día que no duraría sin verlo, que ni la lluvia ni la muerte borrarían su presencia de mi, y que sin importar cuántas personas conociera ninguna podrían desterrarlo. Sorprendentemente, tenía razón. Aunque muchas cosas cambiaron, aunque muchas personas aparecieron y desaparecieron, todo lo que queda es la sensación de que él existió, existe, y mi corazón aún late por él."
"Aunque todas esas cosas son niñerías ya, luego de cinco años."
"El Proyecto Orbit se inició hace exactamente tres años. Nos llevó demasiado tiempo estarnos preparados para la mega asociación de empresas, pero fue posible. Al principio habíamos tenido la idea de asociar Wing con la mayor parte de las corporaciones constructoras posibles, pero luego la iniciativa se fue deteriorando debido a la diferencia de costos, infraestructura y calidad. Firmamos contratos con más de cuatro compañías, que duraron en asociación tan sólo seis meses, luego el proyecto entró en crisis y decidimos la asociación temporal con la constructora Winner. Ese fue nuestro éxito. Poder entrar en el área de la construcción para la optimización de hogares, departamentos y loft nos abrió un amplio mercado no explorado."
"Si bien seguimos estando en la industria de la computación como principales vendedores de aparatos y repuestos, ahora pudimos ingresar en el área de alarmas para hogares, tecnología de punta para la comunicación incluida dentro de las viviendas; todavía estamos avanzando, y por ahora únicamente nos dedicamos a instalar cableado de alta generación dentro de las estructuras para que quienes habiten tengan todos los servicios informáticos sin necesitar enchufes, cables, y artefactos que ocupan lugar y llevan tiempo de reparar. El sistema centralizado controla todo, desde ventanas, hasta la impresión de una hoja en una impresora ubicada en el otro extremo del hogar."
"Tras tres años funcionando con nuestro propio personal ahora la demanda ha aumentado, favorecida por la mejora en el sistema económico nacional, lo que nos lleva al día de hoy: creación de nuevos puestos de trabajo con capacitación previa para el armado de sistemas centralizados. En otras palabras, hoy es la primera entrevista a un grupo de candidatos que en un futuro, se encargarán de armar y configurar nuestro producto en nuevos hogares. Winner se encarga de contratar a los técnicos en infraestructura que complementarán el trabajo de nuestros empleados. Somos dos empresas diferentes, pero ambas compartimos un área de ventas."
- Heero.
"Regresé la mirada hacia la entrada de la oficina, olvidándome un poco del paisaje soleado que aparecía al otro lado del ventanal. Trowa estaba de pie bajo el marco de la puerta, con un usual traje marrón y sus folios bajo el brazo. Cuando obtuvo mi atención caminó hacia el interior cerrando tras de sí la puerta."
- En unos minutos será la entrevista a los aplicantes.
"Asentí viéndolo tomar asiento frente a mi. Presté atención a las solicitudes que extraía de una carpeta transparente, a su mano izquierda decorada con ese irreal anillo dorado en el dedo anular, a los detalles de sus dedos prolijos y ágiles. Me hizo recordar a su boda, dos años atrás con Quatre; o prototipo de boda porque la familia de él aún no había aprobado del todo esa relación. Quatre era un buen chico, muy honesto y dulce, aunque estar a su alrededor me traía nostalgia y amargura porque él desprendía una esencia muy parecida a la de Duo."
"Los tres hacíamos un buen equipo. Trowa se encargaba de administrar el recurso humano a disposición del proyecto. Quatre de un lado le brindaba los empleados de construcción; yo por el otro le entregaba los programadores necesarios. Aún nos faltaban personas, por ejemplo alguien que ayude a Quatre en las ventas, y que explique el área técnica del sistema, para que la persona que adquiera el servicio no tuviera que comunicarse con nuestra central para recibir los detalles. Sería un representante nuestro, un asistente para Quatre, un socio más.
- ¿Nervioso? –Trowa-
- No.
"Tres toques en la puerta nos interrumpieron, luego por ella entró mi secretaria de siempre, Hilde. Nuestras miradas se cruzaron, la de ella sonriente como siempre, esperando a que yo haga la valiosa pregunta que hice los primeros meses… ¿Y Duo?, pero hacía mucho que dejé de cuestionar por él, sabía que no volvería ni siquiera multiplicando las veces que pensaba en él; no tenía nada que ver conmigo. Volvería si creía que era necesario, si creía que estaba listo, si podía volver… no tenía que ver con cuánto quisiera yo, ahora menos que nunca. Y la verdad es que tenía muchas cosas en qué preocuparme antes que en sus memorias."
- Una última solicitud acaba de llegar, le dije que esperara a la entrevista, ¿Te dejo la inscripción? –le ofreció amablemente al ojiverde-
- Iremos en un rato –contestó éste luego de asentír, revisando en el momento la planilla-.
"Suspiré mientras me ponía de pie. El reloj marcaba cinco para las cuatro. La entrevista sería en cinco minutos y me urgía terminar con este asunto para poder pasar a la siguiente fase del plan. Además tenía pendiente una mudanza, la niñera se debería estar encargando de empaquetar las últimas cosas pendientes en casa para poder cambiarlas a la casa nueva. No tenía tiempo para lidiar con nuevos empleados… debía conseguirles a un tutor que les enseñe las instalaciones así no debía encargarme de eso. Sería mucha pérdida de valioso tiempo."
- Vaya –exclamó con tranquilidad el castaño de largo mechón al frente-; parece que finalmente conseguimos al socio de Quatre.
- ¿Quién? –balbuceó tomando entre sus manos la extensa hoja llena de cuadritos y preguntas-.
"No podía negar mi curiosidad por saber quién era la persona que atrajo la atención de Trowa. Era un puesto importante, no cualquiera podría acceder a él, debía ser alguien capacitado, con buenos conocimientos y muy sociable, con mucha didáctica y que fuera capaz de explicar todas las conexiones de un modo coloquial que a las personas les atrajera y convenciera. No, no era fácil. Yo pensaba en un licenciado en comunicación, y que hiciera una capacitación en sistemas…; o en su defecto un licenciado en sistemas que hiciera una capacitación de publicidad. Como mínimo."
"Me salteé la primera parte de datos personales para poder ver la formación previa y empleos previos. Entre todo ello figuraba una licenciatura en sistemas con ramal en programación, un curso intensivo en un programa de Harvard concluido el semestre anterior, lo cual era interesante, y un título mucho más antiguo en idiomas. Lo único que figuraba como empleos previos eran trabajos de medio tiempo, ninguno me servía de algo. No decía nada de publicidad, marketing, o algo que me asegurara su capacidad de vender. Pero entonces al volver a ver los datos personales del aplicante todo tuvo sentido, y supe que no habría nadie mejor."
Nombre: Duo Maxwell.
- Iré llamando a Quatre –avisó Trowa irguiéndose de su silla-, querrá ofrecerle de inmediato el empleo.
"Me quedé absorto leyendo con mayor detenimiento los detalles escritos en el papel. Allí figuraba todo lo que había hecho en los últimos cuatro años que, para ser sincero, no era poco. Era mi fuente de información, lo más cerca que había estado de él en mucho tiempo, no importaba si podía verlo o no, si me extrañaba o no, porque de pronto era capaz de ver el esfuerzo que había hecho y lo que había conseguido gracias a que lo había dejado ir sin replicar, sin culpar, sin alegar… y de pronto, quizás, la decisión había sido la correcta. Duo había tenido razón."
- Ahora no –le contestó al que tocó la puerta de la oficina un rato después de que el ojiverde salió-.
Aún así la madera se corrió dejando ingresar a la persona que se encontraba al otro lado. Su delgada figura se apoyó contra ella cuando estuvo cerrada, sin hacer mayor ruido, intentando no romper con la armonía del salón. Heero alzó la vista con la intención de culpar a Hilde, porque intuyó que sería ella, por entrar sin permiso. Pero no pudo quejarse.
- Iop. Tanto tiempo –le saludó la figura del muchacho, de unos 22 años, y largo cabello castaño almendrado-, ¿Interrumpo?
El empresario de ojos grisáceos se quedó allí de pie correspondiendo la mirada amatista a unos cuantos metros de distancia, sin saber qué decir, o cómo reaccionar, y hasta dudando de la veracidad de los hechos. Duo estaba casi igual que antes, apenas un poco más alto, sus facciones seguían igual de finas y delicadas, su ropa igual de informal, su cabello un poco más largo pero atado de igual manera que siempre; y aunque sus ojos seguían siendo un mundo de emociones destellantes, tenían en la expresión algo más de madurez y edad, unos cuatro años de vejez más que la última vez que Heero los había podido ver.
- Casi no llego a tiempo, hace poco hubo una presentación muy interesante de mi tutor de cátedra, habló sobre el desarrollo tecnológico y su influencia en la ecología –comenzó sin esperar más, ya acercándose para tomar asiento en una de las sillas vacías frente al escritorio-. Aunque tomé el primer ómnibus que salió, de todas maneras me tocó llegar a la madrugada, Hilde me dijo antes de venir al trabajo que estaban haciendo entrevistas de trabajo y ya sabes… habíamos hablado de esto hace mucho, pensé que era una buena oportunidad desde que leí en las noticias lo de Orbit –continuó sin darle tregua, previamente habiéndose acomodado en el asiento, codos sobre las rodillas-. Tuvimos un profesor el año pasado que nos hizo ver el trabajo conjunto de las dos compañías, fue interesante –jaló un par de solicitudes sólo mirando la historia laboral escrita en los papeles-, aunque no creo que tenga comparación con lo de ahora… así que decidí probar suerte, ver si aún te interesa, creo que debería mencionarte que el programa de Harvard era más programación que asistencia técnica; ¿qué opinas?
Finalmente Duo se recargó en el asiento dejando a un lado los papeles, dispuesto a prestar más atención al hombre frente a él que había prácticamente ignorado los primeros minutos.
-… Que si querías saber cómo era Orbit, me hubieras preguntado –se aventuró el pelicorto, azorado con la soltura del muchacho, su facilidad de palabras, que por mucho tiempo había estado ausente-.
- Ah sí, pero eso hubiera implicado una charla y ya sabes –hizo un ademán con la mano-, era mejor así.
Heero no estaba seguro de esa afirmación. Le hubiera gustado saber de él en el pasado, en vez del anonimato.
-… ¿O no te hubiera hecho sentir esperanzas que al final te hubieran herido?...
El paso del tiempo y experiencias se reflejaron en el trenzado, en la mirada ávida, sagaz, el tono sugerente y profundo.
"Este chico frente a mi, totalmente diferente y anormal, pero ambiguamente esencialmente similar, me traía mucha inseguridad. No entendía del todo su actitud, sus palabras, su sugerencia, su forma de ser frente a mi…. Como si nada hubiera pasado, como si por años no hubiera estado en la incertidumbre, o lo que es peor, como si no le importara, ni le pesara, ni lo tuviera en cuenta. Duo… ¿Me había dejado confinado en el pasado? ¿Cuatro años habían sido suficientes para olvidar lo que sentía? Peor aún, ¿Yo seguiría enamorado, o quizás era sólo el recuerdo que me perseguía todas las noches en el frío de mi habitación…?"
Heero dejó a un lado la planilla de datos y se alejó del escritorio, rompiendo el contacto de sus miradas. Su mente acababa de ser golpeada por algo que nunca había pensado hasta ahora, y que tampoco estaba seguro de querer resolver.
""La sonrisa pronto se borró de mis labios. Me pregunté si me había pasado, si quizás lo estaba forzando demasiado, o si en un peor panorama, él se había enojado y no le importaba demasiado mi opinión. Sabía que mucho tiempo había pasado, yo también estaba nervioso, me inquietaba no saber cómo actuar, pero era Heero y creía conocer algo de él, lo suficiente para poder sostener un diálogo semi unilateral. O quizás durante este tiempo él hubiera cambiado, pero no, me negaba a creerlo fácilmente. ¿Había algo más que yo pudiera hacer sin forzar las cosas? Si había algo que había extrañado profundamente era su amistad… ¿Podría recuperarla?""
- Entonces nosotros… -comenzó el ojivioleta-, ¿no podemos ser amigos como antes?
El mayor se puso el saco de su traje sin esfuerzo alguno.
"Amigos. No, no podíamos llevar una amistad. Esa era mi respuesta automática. Sin embargo no quería alejarlo de mi todavía. Si había una mínima chance de saber de él quería aprovecharla, ¿y si me destruía en el proceso? Un amigo, alguien con quien hablar de diferentes cosas… no quería escuchar sus experiencias románticas, no quería escucharle hablar de otras personas, no quería escuchar de su felicidad sin mi. Y aún así… ¿Qué otro camino tenía?"
-… Podríamos intentarlo –susurró a modo de conclusión tratando de no arrepentirse. El trenzado le devolvió una sonrisa queda-.
"Intentarlo, hasta que el agonizante dolor desapareciera, me matara, o lo enamorada de nuevo… cualquier opción estaba bien."
""Intentar acercármele, hasta que de nuevo sólo viva para mi. Esta vez tenía la certeza de que funcionaría.""
1: Pana, Corderoy, Cotelé. Aquí se dice Corderoy, pero bueno…
N/A: Ok, sí, eh… algo corto. Perdón.
Sí, algo abierto el final… ah, sí, es el final XD.
e.é no me maten por tardar ;x; … no me merezco su amor, lo sé, disculpen D: qué puedo hacer para redimirme?...
Déjenme review….
Pdta: Recen por un epilogo :3 … XDD o maten al papa, eso quizás funcione mejor (¿?)
Ryoko Yuy Eiri Lamperouge
