N/A: Hola, nuevamente, xDDD No sé ni de donde se me ocurrió esta perversión, pero bueno...*corre a esconderse con las mejillas rojas* Cada una de las sugerencias enviadas por REVIEW, serán cumplidas a su debido momento. Pueden continuar enviado sugerencias^^
SUMMARY: Inoue más una paleta de fresa... explosión orgasmica, xD
DISCLAIMER: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo
ADVERTENCIA: Contenido para adultos. Abstenerse de leer si no le gusta el OOC ni el Smex.
II
Ella lo iba a enloquecer. Kami, ese era un castigo demasiado fuerte. Sus manos estaban cerradas, mientras que una ligera capa de sudor se escurría por su cuello y espalda. Sus labios y su boca, de un momento a otro, se encontraban secos. Sus ojos color chocolate no podían dejar de verle. Su corazón latía de manera rápida y fuerte.
Lo peor no era que sus ojos no dejaran de verle, tampoco que su cuello y frente poseyeran sudor y que sus labios estuvieran secos, sino que su miembro ya se había endurecido. Tenía una muy dolorosa erección sobre sus piernas y parecía ser que su miembro no iba a cooperar con él.
Joder, y lo único que ella había hecho era deslizar su lengua por una paleta. Se encontraban en el techo del instituto, rodeado por sus amigos. Tatsuki, esa maldita perra tenía la culpa. ¿Por qué tenía que regalarle a Inoue una paleta de fresa? ¿Por qué precisamente de fresa? Inoue, siendo tan inocente, no se percataba del daño que le estaba haciendo a él con tan solo chupar y lamber una y otra vez con gran gusto la dichosa paleta.
Los labios rosados, carnosos y pequeños de ella se encontraban sellados alrededor del caramelo rojo. Su lengua pequeña salía de vez en cuando para lamber el dulce, sin mostrar algún deje de morbosidad o erotismo. Ella estaba comiendo un dulce, como cualquier otra chica. O eso es lo que hacía para sus amigos.
Para él, era mucho peor. Ella no tenía ni un solo atisbe de lujuria en sus ojos grises, y eso lo hacía más erótico y provocaba que su miembro se volviera más rígido. Su sucia mente imaginaba a Inoue de rodillas, con sus labios rosados alrededor de su miembro, lambiéndolo y succionándolo, como le hacía a la maldita paleta. Los dedos de la chica se encontrarían acariciando a su miembro, con movimientos circulares, apretándolo en ocasiones de manera fuerte, provocando que el placer nublara su vista…ahh mierda.
Tuvo que cruzar sus largas piernas, recostar su cabeza de su mano, para así evitar que el bulto entre sus piernas no se viese. Probablemente mantenía una expresión desencajada y dolorosa, pero al menos él podría mentir con un "me duele la cabeza o el estomago". ¿Qué sería de él si sus amigos se enteraban de que tenía una dolorosa erección que necesitaba con urgencia ser atendida? Sin duda alguna terminaría huyendo del país.
Estaba tan sumergido en sus pensamientos que no se percató en qué momento sus compañeros se habían marchado debido a que el solo comenzaba a molestarles. Lo habían dejado a solas con el objeto de sus deseos.
—mmm, K-Kurosaki-kun la clase va a comenzar pronto…— balbuceo Orihime, con la paleta de fresa a un lado de sus labios. El joven se colocó de pie y se detuvo a un par de centímetros de ella. Las mejillas de Inoue se ruborizaron ante la cercanía de Kurosaki. Kami, estaban tan cerca que ella podía percibir la respiración de él y su aroma varonil. —…K-Kurosaki-K-kun…— murmuró ella, observando al chico.
Ichigo humedeció sus labios, antes de tomar de la boca de ella la paleta de fresa y llevársela a la boca, arqueado una de sus cejas y sonriendo de lado. Orihime tenía sus labios entreabiertos, humedecidos por su saliva mezclada con el sabor artificial a fresas de la paleta. —Hoy llegaremos algo tarde a la clase de gramática…— masculló él, apartando de su boca la paleta y llevándola a los labios de la chica. Inoue entreabrió sus labios, y entrecerró sus ojos, para sentir el sabor del caramelo una vez más entre sus labios.
Ichigo la observó con fascinación…aparte de dolor en su zona baja. Mierda, ella podía tentarlo y enloquecerlo sin ni siquiera proponérselo. La tomó por su cintura y la pegó contra una de las paredes del techo. Presionó su pelvis contra la de ella provocando que Orihime abriera sus ojos sorprendida al percibir la dureza entre las piernas de su novio. —K-Kurosaki-k-kun...
—Has provocado que sufra un buen rato, Hime. Ahora es el momento de que el dolor cese, ¿no crees?— cuestionó el shinigami sustituto, con lujuria en sus ojos chocolate. Sus labios estaban dibujados en una sonrisa burlona, mientras que sus manos se encontraban pegadas a la pared, impidiendo que su joven novia escapase de él.
Con un movimiento ligero, Kurosaki presionó una vez más su erección en la pelvis de ella, provocando que ambos gimieran ante el movimiento. Él la elevó y ella enredó sus piernas alrededor de la cintura de él, permitiendo que sus sexos se unieran una vez más, provocando el placer de ambos jóvenes. Sus labios se unieron en un tórrido y fuerte beso, el mismo que poseía como sabor principal la fresa. Ichigo introdujo su demandante lengua en la boca de ella, recorriéndola una y otra y otra vez. No se cansaba de recorrer y descubrir la cavidad bucal de ella. En cada beso descubría un universo de placer…era algo único e inexplicable.
Se apartó de sus labios por unos segundos, para ver el reloj que se encontraba amarrado en su muñeca. —Tenemos siete minutos— murmuró de forma hambrienta en el oído de su novia, antes de recorrerlo con su lengua y provocarle escalofríos a ella.
Inoue gimió al percibir el dedo de Kurosaki acariciar su clítoris sobre sus bragas rosadas. Kami, la estaba enloqueciendo. Sentía sus pezones rosados endurecerse con cada caricia provocada por él. Siempre era de esa manera, cada vez que Kurosaki-kun y ella iban a tener sexo, él la enloquecía hasta el punto de que ella le rogase. Y parecía ser que ese día no iba a ser la excepción. —K-Kurosaki-kun…
— ¿Qué?— preguntó él, deslizando su lengua por el cuello de ella, mientras sus dedos continuaban con su caricia intima. No tenían tiempo de desvestirse por completo. Era una lástima, porque él en verdad deseaba succionar y mordisquear sus senos, y recorrer con su lengua y besar su estomago una y otra vez…pero no importaba, ya cuando salieran del instituto se encargaría de cumplirlo. Añadiendo chocolate a esa importante tarea.
—P-por favor…— la chica arqueó su espalda, gimiendo de forma erótica y sensual. ¡Como le fascinaba verla de esa forma! Le encantaba verla gemir…le fascinaba ver como sus mejillas se ruborizaban al extremo.
— ¿Por favor que?— molestó él, bajando las bragas de ella hasta sus tobillos. Una sonrisa se dibujó su rostro una vez más. Ella estaba enloqueciendo de la misma manera que él minutos antes. Deseaba continuar molestándola, pero no poseía tiempo, aparte de que su erección ya dolía demasiado. Bajó la cremallera de su pantalón y sacó de sus 'boxer' (n/a: pantaloncillos que llegan a la mitad de los muslos.) su palpitante miembro. De una sola embestida la penetró. —Mierda— maldijo, sintiendo lo apretado y húmedo que estaba el interior de ella.
Orihime entreabrió sus labios, gimiendo una y otra y otra vez, sin poder controlarse. —Shhh— la calló el shinigami, llevando sus labios a los de ella, callándolos de manera inmediata. Comenzó a moverse con cierta fuerza, entreabriendo las piernas de ella para tener un mejor acceso a su interior. —Joder…Hime…— susurró al oído de la joven, quien tenía sus manos enredadas tras del cuello de él.
—I-Ichi…— gimió, recostando su cuello a la pared. Kurosaki, quien sujetaba el caramelo de fresa entre sus dedos, lo llevó a la boca de ella. Esto era demasiado…eso era jodidamente sexy. Verla succionar con tanto placer la paleta de fresa, mientras él la embestía una y otra vez…Kami, eso era demasiado.
Kurosaki la sujetó por su firme trasero, volviendo a penetrarla, esta vez de una manera profunda y salvaje. La chica dejó de succionar el caramelo para comenzar a gemir el nombre del shinigami. Ichigo sonrió de lado, mientras su novia continuaba gimiendo su nombre con gran pasión.
Un par de embestidas bastaron para que ambos se corrieran. Se recostaron de la pared, buscando el aliento, antes de comenzar a arreglarse. Justo en el momento cuando Orihime arreglaba su falda, el timbre del instituto sonó. —Justo a tiempo— comentó ella, aun con sus mejillas rosadas, mientras le daba una vuelta a la paleta con su lengua. La chica observó al shinigami sustituto, el mismo que le sonreía de manera maliciosa. Orihime frunció el ceño, antes de clavar su vista en el bul…ohhh…
—Sabes, Hime, hay un cambio de planes. Hoy no asistiremos a clase. —
REVIEW?
