CAPITULO 3
A la mañana siguiente y desde Katoteros, Soteria se teletransportó a Santorini dejando atrás a un muy dormido Ash. El desayuno que compartiría con Daniel y sus amigos sería muy importante en la trama que se estaba desenvolviendo en aquel momento.
Nuevamente ataviada con un vestido playero esta vez rojo, sin mangas, para poder lucir su pequeño tatuaje del sol con los tres rayos cruzados que tenía sobre el brazo izquierdo y zapatillas bajas en negro apareció en uno de los baños del hotel donde se hospedaba Daniel.
Con total naturalidad salió de él y se encaminó al pequeño y acogedor restaurante. Acompañada por toda la seguridad que su deidad le brindaba entró en él y encontró en una de las mesas cercanas a la terraza a Daniel y a sus amigos. Ellos reían bastante relajados, Grecia y Santorini invitaban a ello.
-Buenos días- le saludó a todos los que estaban en la mesa y sonrió ante el gesto educado de los caballeros que se pusieron de pie en cuanto ella llegó.
- Buenos días Soteria - dijo tomándola de la mano a manera de saludo y dándole un par de besos en las mejillas.
Daniel separó la silla que estaba justo al lado de él y opuesta a las de Sam y Jack. Ayudándola a sentarse, y cuando todos estuvieron acomodados, continuó con las presentaciones.
- Déjame presentarte a mis compañeros y amigos, Coronel Jack O'Neill - dijo indicando a Jack. - Y La Mayor Samantha Carter - dijo indicando a Sam, ambos sonrieron amablemente a la amiga de Daniel.
-Es un placer, Coronel, Mayor- expresó educadamente Soteria.- Mi nombre es Soteria Kafieri pero pueden llamarme Tory- les convidó para hacerles sentir más a gusto ante su presencia.
- Igualmente Tory - dijo Jack - Para nosotros es un placer conocerte - agregó.
- Así es - dijo Sam - A mi puedes llamarme Sam, no hay necesidad de rangos porque no estamos en misión militar - le explicó.
Tory hizo un análisis rápido de los pensamientos de Jack y Sam. El primero tenía pensamientos superficiales sobre lo bonita que era ella y que era muy extraño que Daniel no les haya contado a ellos de ella con anterioridad. Al parecer antes de su llegada Jack estuvo molestando a Daniel sobre que Soteria era una novia escondida que tenía.
Soteria no tenía que estudiarlo profundamente para saber que era un guerrero nato, de alma pura y vieja. Sintió el destello de pasión por su trabajo pero sobre todo bastante afecto por la mujer que se encontraba a su lado. Eso a Soteria le gustó enormemente. Era un hombre sencillo, de ideas y objetivos claros, sin malicia y ambiciones. En el pasado hubiera sido un venerado soldado griego o un Dark Hunter, su sin igual atractivo le daba el trabajo solo por eso.
Sam tenía pensamientos muy profundos, estaba curiosamente interesada por el interés de Soteria y el trabajo que estaban haciendo ellos en el Egeo. La Mayor era muy inteligente, analítica y estudiosa, tanto como la misma Soteria. Comprometida al igual que el Coronel con su trabajo, también de una alma valiosa y sincera. Había sido dotada con la belleza de una sacerdotisa de Atenea y Soteria volvió a sonreír en su interior porque el Coronel tenía bastante suerte de tenerla a su lado.
Por si fuera poco ambas almas estaban bastante conectadas, eso era algo más que suficiente para demostrarle a Soteria que no solo sentían pasión uno por el otro; era probable que ni siquiera hubieran de atravesar aún el terreno físico pero en su interior resplandecía el amor.
- Daniel, me comentó que es su primera vez en Santorini- expresó Soteria mientras el camarero les dejaba las cartas del menú.- ¿Qué les parece la isla? -
- A mi me parece un lugar encantador, es casi… paradisiaco – dijo Sam sonriendo.
Jack la miró y no pudo evitar sonreír también.
- Yo creo que es un lugar perfecto para pasar unas buenas vacaciones – dijo Jack – aunque en realidad no hemos conocido mucho de la isla – agregó.
- Oh, no pierdan la oportunidad de conocerla por completo- expresó Soteria con candidez.- De todas las islas griegas esta es mi favorita...
Antes de agregar algo más Soteria se vio interrumpida por el camarero que venía a tomar las órdenes del grupo.
Todos ordenaron lo que habían elegido.
Tanto Daniel como Sam se fueron por algo ligero, huevos revueltos estilo mediterráneo, jugo de naranja, tostadas y café. Jack, por supuesto, a eso le agregó unos pancakes y una porción de jamón.
Soteria ordenó café y tostadas sin mantequilla. Había decidido no torturar a su ciego paladar con un desayuno que no podía disfrutar como había hecho la noche anterior cuando al cenar con Daniel se había atrevido a tomar una sopa griega y comer langosta.
- Tory, querida, ¿acaso estás a dieta? ¿No quieres algo más? - preguntó Daniel asombrado al verla pedir tan poca comida. Según él recordaba, esa mujer era una de las personas de mejor apetito que había conocido entre sus colegas.
-No, Daniel. Hoy no tengo mucho apetito. Gracias- le tocó la mano agradecida por su interés y notó la mirada divertida que Jack le daba a ambos. Retiró la mano y se aclaró ligeramente la garganta.
- Bien, Daniel me había comentado que están aquí no precisamente por vacaciones- expresó finalmente llevando la conversación a donde quería- y espero que él les haya comentado de mi interés en lo que ustedes están buscando- disertó colocando sus manos sobre la mesa en señal abierta de paz.
- Así es – dijo Jack tomando el liderazgo de la conversación, ahora que tocaban un tema crucial. – Daniel nos comentó sobre tu interés por este descubrimiento que hemos hecho, y también tu preocupación – dijo él mientras agarraba su vaso de jugo.
Casi instantáneamente, Sam completó su idea y continuó hablando, al ver que él tenía intención de beber un sorbo.
- Necesitamos saber más acerca de esto Sotería, no deseamos causar ningún inconveniente a nadie, así que nos interesa lo que tú puedas informarnos – agregó.
- Incluso podríamos trabajar juntos – dijo Jack dejando su vaso sobre la mesa y mirando a Sam le sonrió agradecido. – Si así lo quisieras, por supuesto – completó cordialmente.
-Primero que nada necesito saber que es lo que ustedes saben- agregó dandole una mirada estudiada a cada uno.- Tengo la firme convicción que mezclando los conocimientos respecto a lo que puede estar o esta...- dijo enfatizando esa última palabra- allá abajo podriamos realizar un buen trabajo y evitar los problemas que queremos evitar- concluyó susurrando las últimas palabras.
Ella esperaba con sus últimas palabras poder obtener la confianza de los amigos de Daniel.
Jack miró a Daniel primero, luego de reojo a Sam. Ambos devolvieron por un segundo su mirada.
Algo le decía que podía confiar en esa mujer que apenas conocía. En especial, porque Daniel confiaba en ella, y porque al parecer esto era de gran importancia no solo para ella sino para la humanidad en sí.
Así que Jack autorizó con la mirada a Daniel para que empezara a compartir la información, tal como habían hablado previamente, con mucha cautela en cuanto a la naturaleza del SG1 y su trabajo.
- Bueno Tory - dijo Daniel, quien apenas acababa de empezar su desayuno - Encontramos un escrito que hablaba sobre este sitio, pero lo que dice no es mucho - dijo Daniel mostrándole una fotografía del texto que les había llevado hasta ahí.
- Encontramos la ubicación mediante el radar y bajamos hasta allí solo para toparnos con esto a la entrada de la caverna principal - agregó Sam mientras le entregaba las fotografías impresas de la caverna, los dibujos de las paredes y los símbolos de la puerta de piedra.
Soteria estudió el texto en griego antiguo, apenas había pequeños fragmentos que hablaban de la Atlántida y notó que alguien había marcado sobre la fotografía el nombre de Apollymi. Ella no tenía que utilizar sus poderes para saber que había sido Daniel y que este estaba intrigado por un nombre que no conocía.
El grupo terminó su desayuno mientras ella estudiaba con detalle el material que le habían dado.
A Tory le sorprendió la vista de la caverna, los símbolos Atlantes rezaban claramente los nombres de La Destructora y Archon Kosmetas, los legítimos padres de Acheron. Miró pasmada a Sam - No lo han abierto ¿Por qué?- preguntó intrigada.
Daniel la miró asombrado. - Pues... porque no sabemos cómo hacerlo – dijo él simplemente.
- Además - agregó Sam - no sabemos lo que hay detrás de la puerta -
Jack tomó atenta nota de la expresión de Soteria. Ella definitivamente sabía cómo abrir esa puerta.
Era interesante para Tory, midió las emociones de quienes estaban frente a ella. Ellos estaban completamente embarullados con el hecho de que no sabían cómo abrir la caverna y también le sorprendía que Daniel no hubiera descubierto que los símbolos sobre la roca que cubría la entrada rezaban las palabras que la abrirían. Era lógico, él no sabía Atlante, apenas se manejaba con el griego antiguo.
-Mis estudios han indicado que se trata de una entrada secundaria al templo de una antigua diosa atlante- explicó agradecida de que Ash estaba bastante dormido y desconectado del mundo para saber qué era lo que estaba haciendo ella.- Podría ayudarlos... pero solo tengo una condición- comentó volviendo trocitos su insípida tostada.
- De que se trata - dijo Jack, quien en su papel de líder del grupo, era el único facultado para negociar con ella .
-Permitir que mi equipo y yo los acompañemos a explorar esa caverna- expresó con suspicacia.
Jack la miró por un segundo, evaluando su actitud. La mujer parecía decidida a ayudarlos a ellos si ellos a su vez la dejaban participar. Y a su equipo...
Sam lo miró y él pudo sentir su mirada. En realidad, necesitaban su ayuda.
- ¿De cuanta gente estamos hablando y porque son necesarios en esto? - le preguntó Jack interesado pero muy amable.
- Hemos estudiado todo lo referente a la Atlantida por años pero jamás hemos tenido prueba tangible de su existencia en nuestras manos- señaló- si vamos a abrir esa caverna los quiero conmigo, ellos podrán ayudarnos a enfrentar cualquier cosa que encontremos- desde Daimons a demonios Gallu dijo por dentro.- Son un equipo de cientificos brillantes que han estado conmigo a lo largo del camino y se los debo- dijo con respeto, aunque fingía, no había tenido un equipo de investigación desde su última visita a la Santorini, hacia casi cuatro años atrás
Daniel notó que divagaba un poco así que repitió la pregunta de Jack antes que este se inquietara. - ¿Y cuántas personas están en tu equipo Tory? –
-Cinco y tal vez dos coladas- dijo divertida refiriéndose a las dos demonios que tenía como hijas adoptivas.- Son personas de confianza, mi esposo y yo las conocemos desde hace mucho tiempo, en especial Sin y Katra Agrotera, especialistas en civilizaciones perdidas como la Atlantida- explicó, aunque realmente hablaba de la hija de Ash y su yerno, ambos dioses griegos y sumerios respectivamente.
Tory tenía la leve sospecha que Katra no se quería quedar fuera del asunto, sobre todo cuando se trataba de mantener en prisión a su desquiciada y lunatica abuela.
Sin por otro lado estaba siempre donde Katra estaba. El llevaba el termino de "esposo dedicado" a otro nivel.
Jack lo analizó por un segundo. Siete personas sonaba demasiado para él.
- Dejame ver si entiendo - dijo él - Estamos hablando de ti, dos especialistas en civilizaciones perdidas - dijo resumiendo - ¿y quien más? - preguntó interesado en quienes tendrían acceso a su misión y su información.
-Dangerus y Alexion St. Richards, junto con Urian Peters- dijo envuelta en una completa diversión por ponerle un apellido humano a Urian, ya que este era un ex daimon nieto de Apolo y los dioses griegos no tenían apellido - son mis expertos en telemetría y submarinismo, a parte son también buzos- explicó.
- Y Xiamara y Xirena Pathernopaeus, las coladas. Jamás bajan, si es lo que te preocupa Jack, ella solamente se encargan de la protección de quienes estan bajo el mar- dijo tentativamente.- Aunque no te puedo asegurar que vayan a ir todos, son impredecibles, sobre todo Xirena, ella es... volatil- concluyó, aunque la palabra volatil se quedaba pequeña ante una descripción real para Simi.
Jack se veía tentado a negarse a aceptar a tanta gente. Sin embargo, su sexto sentido le decía que debía hacerlo. Y si algo había aprendido después de tantos años de enfrentarse a situaciones extrañas por todo el universo, era a confiar en sus instintos.
- Muy bien Soteria – dijo Jack recibiendo una mirada sonriente por parte de Daniel que, obviamente expresaba su aprobación ante lo que estaba por decir. – Tu equipo y tu pueden venir con nosotros y trabajaremos juntos en esto – dijo él obteniendo ahora una pequeña sonrisa de Sam – aunque tendremos que tomar turnos o algo similar porque no cabemos en nuestro submarino – agregó bromeando.
- Ah eso no es problema- aseguró,- tenemos el nuestro y creo que un poco más grande que el de ustedes- dijo convencida.
-Gracias Daniel- expresó agradecida Tory.- Les prometo que no se arrepentirán de permitir que les ayude con esto- dijo mirando a Sam y a Jack a la vez.
- Disculpa Tory - preguntó Sam al ver la expresión de Jack - Pero... ¿de dónde sacas los fondos para tener tan buen equipo? - preguntó ella antes de que él cometiera una imprudencia. - Es decir, tener tu propio submarino y un equipo tan grande de científicos - agregó.
- Bueno - dijo Daniel sin dejar hablar a Soteria, para que no tuviera que ponerse en una situación incómoda. - Digamos que su esposo es su patrocinador - explico de forma muy diplomática - Es una persona... de buena capacidad económica - agregó.
Jack lo miró irónico. Siempre tratando de darle vueltas a las cosas.
- ¿Tienes un esposo millonario? - le preguntó Jack directamente a Soteria, de una forma muy casual y sin complicaciones.
A Soteria no le faltaron ganas para reír. Era divertida la forma de Jack para decir las cosas sin ninguna vergüenza- Si, mi esposo es rico- expresó con un dejo de modestia- pero es sobre todo un ferviente admirador del mito de la Atlántida- mostró señalando con sus dedos las señas de entre comillas- y es muy complaciente cuando se trata de mis investigaciones.
Sam sonrió al ver que a ella parecía no molestarle la pregunta directa de Jack. - Que bueno que los dos puedan compartir sus intereses - dijo ella.
-Oh si, Ash es un erudito en la materia y es reconfortante poder compartir eso con él- expresó. Su mirada brillaba de orgullo.- Bien- chocó las manos una con la otra para poder proseguir con el tema.- ¿Cuando empezamos? ¿Le parece mañana?- les preguntó.
No quería parecer impaciente pero el tiempo apremiaba y era importante ver el portal y saber que era lo que realmente hacia antes de que sus enemigos se dieran cuenta de su existencia.
Daniel sonrió. - Mañana es perfecto Tory - dijo él - Nosotros hoy debemos esperar en tierra a que nuestro barco reabastezca suministros, haga algunos trabajos de mantenimiento y mañana estaremos listos para partir a primera hora - le explicó Daniel.
Jack asintió con la cabeza a la explicación de Daniel. - Nos encontraremos en el muelle de Avis a las 500, ¿te parece? - dijo Jack.
- Perfecto- contestó complacida.- Debo llamar a mi gente y pedirles que se trasladen al muelle de Avis. Esperemos que Urian pueda mover nuestro barco desde el otro lado de la isla a este, se quejara como el jodido griego remilgado que es... pero es un amor- dijo divertida.
Daniel no podía evitar sentirse extraño con toda la situación.
Jack nunca cedía tan fácil frente a la gente nueva, menos aún los científicos, y Tory había logrado convencerlo tan rápido y con tan poca información que para él era algo asombroso.
Sin embargo, no continuó dándole vueltas a esos pensamientos, y prefirió unirse a la ligera charla que Sam y Tory iniciaban, sobre donde habían estudiado cada una y sus respectivas especialidades. Las dos parecían haberse caído bien y era bueno que se conocieran un poco más ahora que iban a trabajar juntos.
"Ven a mi m´gios, tu diosa te llama"
Soteria levantó la cabeza de los papeles y fotografías cuando escuchó a Apollymi llamar a los que estaban en tierra. Era el llamado habitual a los que tenían sangre Atlante. Cuando miró hacía el mar Jack también lo hizo.
Su expresión era pensativa y curiosa y eso a Soteria le extrañó pero cuando este volvió a concentrarse en su desayuno totalmente ajeno al llamado de Apollymi esta se obligó a restarle importancia al asunto. Era improbable que Jack o alguien más pudiera responder al llamado de La Destructora, sobre todo porque Soteria estaba ahí para impedirlo y ella sabia que nadie cercano era capaz de escucharla.
Así que se dejo de lado el asunto y continuó hablando con Sam y Daniel. El portal era ahora lo más importante.
Continuará...
