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CAPÍTULO 6 – Mis íntimos problemas

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Compartir aventuras con tu novio o novia, construye recuerdos en una base llamada confianza. Todo lo que pasamos al lado de él o ella hace nuestra vida más dulce, por decirlo así, todo lo vemos de maravilla, y en nuestra mente sólo queda el anhelo de regresar a sus brazos. ¿Pero qué se puede hacer si solamente sientes que todo se limita a palabras y no a acciones? Un "te quiero" a veces no basta si en realidad no parece sincero. Muchas veces tener acciones concretas es lo que nos ayuda a distinguir lo real de lo que es falso. En este dilema estaba Temperance Brennan. En verdad no sabía hasta qué punto los sentimientos de Tim Sullivan hacia ella eran ciertos. No tanto por el sentido de "bueno, hagámoslo, demuéstrame que me amas esta noche" si no porque, en realidad, a veces sólo parecía que quería ser un buen amigo antes de ser un verdadero novio. Un novio al cual le diera lo mejor de su vida.

-¿puedo ir al baño?- interrumpió la joven la explicación del profesor. Éste se detuvo, todos la miraron.

-sí, Temperance, puedes ir – confirmó el tutor.

Ella salió del salón y el profesor siguió dando la explicación de climatología atmosférica.

Brennan caminaba, dirigiéndose hacia el baño de damas. Lo que no había visto, era que detrás de ella venía caminando, a su mismo paso y con prudente distancia, un joven alto, apuesto y con unos ojos hermosos.

-¡hey! ¡Brennan! – dijo él al mismo tiempo que silbaba para llamar la atención de la chica delante suyo.

Ella ahí mismo giró la cabeza, y también su cabello. Ella dio una leve sonrisa, algo apagada.

-¿Qué haces aquí? – le preguntó ella.

-paseando, mirando el colegio… me gustan estas estructuras con los jardines ¿a ti no?

-en realidad nunca me fijo en eso pero, ¿qué no deberías estar en clase?

-los otros sí, pero por ahora sólo me dedico a recorrer el instituto – dijo él supremamente relajado.

-oye, ¿Qué no sabías que si algún profesor te ve rondando así sin más cuando deberías estar en clase te castiga?

-¿enserio?

-sí. ¡De qué colegio vienes! ¡Es por pura lógica!

-no lo sabía – dijo él. Ella se acercó más a donde él estaba – es que en mi anterior colegio, pues… era más o menos de ricos, los profesores si te veían por fuera de clase no te decían nada, todos ellos eran unos aduladores.

-¿aduladores?

-sí, aduladores, ya sabes, profesores que por una buena suma de dinero no regañan ni le dicen nada a nadie.

-¡hum! Eso es realmente poco ético.

-totalmente de acuerdo… ¿Y tú qué haces aquí? ¿También te escapaste?

-mmm… no… sólo pedía permiso para ir al baño.

El rió.

-yo también, pero ya ves, aquí estamos – dijo sonriendo con un aire de "el mundo es un pañuelo" en su tono de voz.

-bien, deberías ir a clase.

-¿Por qué? Ya que estamos aquí afuera por qué no me cuentas un poco de este colegio…

-pero, ¿Y los profesores?

-piensa en algo: ¿a qué parte del colegio los profesores no irían nunca?

Ella se puso a pensar. Después de diez segundos respondió:

-al armario del conserje.

-¿Es enserio?

-sí, el resto de salas es accesible para los profesores.

-pero, ¿un conserje?... eso no va conmigo…

-¿quieres o no saber del colegio?

Él pensó un poco, la respuesta obvia era que no, realmente no le interesaba, sólo le quería preguntar una cosa personal a ella.

-sí.

-¿entonces? ¿Vienes o no? – dijo, invitándolo a que la acompañara por el recorrido hasta su destino.

-vamos –

Empezaron a caminar, en silencio. Ella era quien lo conducía a él y él solo se limitaba a seguir los pasos de su guía. Pasaron al lado de la biblioteca, de cuatro salones, de la cancha de Baloncesto, hasta que por fin llegaron a donde querían llegar.

Brennan abrió la pequeña puerta.

Era un cuarto estrecho, oscuro excepto por la escasa luz que una ventana pequeña de vidrio brindaba en lo más alto de la pared contraria a la entrada. Habían varias cosas de limpieza, pero menos no se podía esperar de un conserje.

Ella lo miró, invitándolo a pasar con la mirada ya que los dos aún estaban en la puerta parados.

-¿es aquí?

-sí. Sigue.

-¿no hay ratas aquí?- preguntó él horrorizado y sorprendido de que en un lugar oscuro y pequeño como ese no habrían ratas.

-no, como se te ocurre, este es el lugar más aseado de toda la escuela, y el que mejor huele.

-es cierto, huele a lavanda – dijo Booth entrando un poco inclinado en el cuarto. Al entrar, se sentó recostado en la pared que estaba la ventana arriba. Ella entró después cerrando la puerta tras suyo y se sentó al frente de él, apoyando su espalda contra la puerta.

-bien, ¿qué quieres saber del colegio?

Seeley hizo una mueca de "no sé por dónde empezar", aunque realmente esto fuera una mentira.

-está bien, pues… primero que todo, el rector es… - ella hablaba y hablaba, pero a él poco le importaba el colegio.

Después de una larga explicación de Brennan, Booth, que durante todo ese tiempo que ella habló sólo se dedicó a mirar la boca de ella, le preguntó un poco sobre lo que ella hacía en ese colegio.

Y así, desencadenaron otra conversación de más interés para él.

Booth recostó su cabeza en la fría pared y relajó su cuerpo, flexionó las piernas hasta estar a la altura de su pecho y colocó sobre sus rodillas ambas manos.

Ella estaba recostada contra la puerta cerrada, con sus piernas medio entrelazadas y estiradas sobre el frío suelo. Sus pies estaban al lado de los pies de él.

-eh… aquí hay un equipo de fútbol, deberías unirte.

-¿qué? ¿Por qué?

-¿no te gusta el fútbol? Yo pensé…

-sí, lo sé, pensaste que me gustaba el fútbol americano. Todos lo piensan, pero la verdad es que no.

-¿por qué no? Tienes el físico… - ella diría: perfecto, pero no se atrevió.

Él rió, pudo entender por una expresión en la cara de ella lo que quería decir. Parecía ser que ella era tímida… en ciertas cosas.

-yo… me inclino más por el hockey, en eso soy bueno, no es que quiera presumir, pero… es verdad.

Ahora fue ella quien empezó a reír.

-¿sabes? No soy de esos que la gente piensa que soy el típico idiota que se las cree que sabe todas, y que es el mariscal del equipo de fútbol, que anda con cualquier chica que se le dé la gana, que es un…

-perro – ella lo interrumpió.

-sí, eso.

-entonces… ¿no eres así?

Él negó con la cabeza.

-aunque, aún si estar en el equipo de fútbol podrías tener la chica que quisieras.

Él sonrió pícaramente y negó de nuevo con la cabeza aun sonriendo.

-no creo que a todas.

-claro que sí. ¿Por qué no? – dijo ella como diciendo "¿qué tonta no lo haría?"

-pues, no creo que una chica que tenga novio se pueda fijar en mí- dijo mirándola muy profundamente a los ojos.

Ella calló.

-sí. Creo que eso no sería posible – dijo Brennan muy segura de sí.

-¿Tim, no? ¿Se llamaba así?

-sí, así se llama – dijo haciendo énfasis en su última palabra.

-¿qué pasa con Tim?- preguntó él

-¿qué pasa de qué?

-¿problemas?

-¿de qué hablas? No hay ningún problema entre él y yo – dijo esto riendo, pareciendo tratar de convencerse más a sí misma que a Booth.

-¿estás segura? – dijo él de nuevo con esa mirada profunda.

-¿Por qué lo dices?

-bueno, para serte sincero, no pude imaginar cuando te conocí que tuvieras novio porque, si mal no recuerdo, te sonrojaste cuando te dije…

-preciosa – interrumpió otra vez.

-sí. ¿Qué tu novio es idiota o es que te trata mal?

-no, nada de eso.

-entonces, ¿por qué la incomodidad cuando él te besó en frente mío?

-ah, porque…

Él ya la tenía contra la espada y la pared. Totalmente cierto. Ciertamente Seeley no era ciego y se había dado cuenta del rechazo total de ella hacia el inesperado beso de Sully.

Ella no respondió.

-¿es tu novio, no? No debería incomodarte sus besos… ¿qué pasa?

-es que… no lo sé… a veces Tim parece tan… no sé… ¿inocente? ¿Raro? Poco…

-hombre.

-sí

Ella no midió sus palabras hasta que cayó en cuenta que había afirmado tal cosa, ante un extraño que apenas había conocido el día anterior. Aunque, de alguna forma esto no le incomodaba, algo le decía que él era un buen chico, que no tendría el descaro de contarle a medio mundo su vida privada. Vida privada… se supone que eso sólo le concernía a Sully y a ella. Bueno, y a Ángela también, ya que no se perdía un solo detalle de la vida amorosa de su mejor amiga. Pero ahora también lo sabía Seeley. A pesar de que no debió contarle nada de sus problemas y de que era un extraño, ella podría decir, si creyera en la reencarnación, que probablemente ellos ya se habían conocido en otra vida. Por eso no se sentía incómoda, sólo algo inquieta por la reacción de Tim.

Brennan suspiró, él ya lo sabía, ya no había marcha atrás.

-y, ¿Cómo te hace sentir eso?

-¿Cómo crees?

-mal, ¿no?

-¡es frustrante! ¡Llevo casi seis meses intentándolo pero el muy idiota me ignora! Me hace sentir tan insegura. Ahora no sé qué es lo que quiere. Parece como si no estuviera conmigo, como si todavía fuera un niño.

Ella se puso a llorar, pero claro, no frente a él, se tapó el rostro con el saco del colegio que antes llevaba en la mano.

Estaba devastada, se había quebrado su apariencia de ser "la chica más afortunada por ser la novia de Tim Sullivan", esta fachada parecía no haber funcionado ante Seeley Booth, él no le había creído nada cuando ella le negó que tenían problemas. Con él no funcionaría, él si no se iba a creer que su noviazgo era cosa normal y que todo con Sully era como cuento de princesas.

Temperance estaba refundida en su saco cuando sintió unos calientes brazos rodeándola. Unos brazos que nunca la habían tocado, se le hizo extraña la sensación cuando sintió unos brazos rodeándola diferentes, completamente diferentes, a los de Tim.

Se había derrumbado, Booth le había preguntado tan directamente que estalló todo lo que había aguantado ese tiempo, había tocado su punto débil y esto hizo que una avalancha de fragilidad, tan repentina como inesperada, se aproximara.

Después de unos minutos de estar así ya se había calmado, sus ojos estaban un poco hinchados, pero ya el dolor se había ido. Quién diría que estaría llorando en brazos de otro mientras pensaba en su defectuoso novio.

Se separaron después de un rato, él la miró, quería asegurarse de que estuviera bien. Ella levantó la vista y se deparó con los ojos de él. No lo había mirado ni un segundo desde que él la abrazó. De hecho, durante esto, ninguno de los dos se movió ni un solo centímetro de la posición en que estaban.

Seeley la miró, el rostro de ella aún tenía lágrimas que recorrían sus mejillas rosadas y blancas a la vez. Lentamente se acercó dos centímetros más y con sus tibios dedos le empezó a secar las lágrimas, desde la punta del ojo hasta su barbilla. Mientras lo hacía le susurró:

-Brennan, yo nunca te haría sufrir de esta manera. Ese imbécil no te merece.

Ella no musitó palabra, simplemente lo abrazó, tal vez tenía un poco de razón en que Tim se portaba como tal. Sólo se aferró al cuerpo cálido de ese extraño.


Hola! sé que demoré un poco en actualizar, sorry! pues, ya saben, los dos fics no me dan para mucho. Sin embargo espero que les haya gustado el cap que me demoré rato escribiendo porque no sabía bien como desarrollar todo.

bye! dejen un lindo review