LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA LE PERTENECEN A HART HANSON, POR BONES.
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CAPÍTULO 7
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LO MÁS BELLO
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Ahí estaban ellos. Aquellos dos adolescentes en aquel cuarto pequeño, frío y oscuro, del cual no tomaban consciencia, tan sólo lo hacían de ellos mismos.
Aquella jovencita tímida, que se aferraba ahora al cuerpo de ése joven, se refugiaba en su pecho. En medio de ellos dos aún estaba el suéter del colegio que ella se colocó en el rostro para que nadie, aunque él fuera el único ahí, la viera llorar.
Ahora no pensaba en nada. Sus problemas, Ángela, Jack, su padre, todo había desaparecido, ahora sólo quedaba el calor tan acogedor para ella que el cuerpo de él le brindaba en ese momento.
Por su parte, el muchacho la rodeaba con sus brazos fuertes y cálidos, tratando de protegerla; o tal vez no eso, tal vez sólo queriendo hacerla sentir mejor, que ella se olvidara de su novio, de todo lo que la tenía frustrada.
Escondida y acurrucada, como una pequeña niña en él.
Al carajo Sully.
Ya no habían más lágrimas, todas secas, al igual que sus ojos, de tanto llorar. Quién sabe cuánto tiempo habrá llorado junto a él, junto a ese apuesto chico que, curiosamente, era el único que la había hecho sonreír de verdad en unas cuantas semanas.
Y, aunque sintiera un calor placentero, había frío en su corazón.
Él lo sabía, lo percibía, su tristeza, la tristeza de ella. Por la forma en la que hablaba, y en cómo había llorado. Sabía que ella era cálida, se veía que era una chica normal, muy lista y en sus cabales, pero eso, eso en lo que él, Tim Sullivan, la estaba convirtiendo, no era ella.
Algo tenía qué hacer, tenía que ayudarla, a superar ese estanque emocional en el que ella estaba envuelta. Sólo para ganar su confianza, ser su amigo.
Realmente tenía buenas intenciones, aunque desde que la vio sintió algo extraño, lo mismo que lo hizo correr hacia ella y sentarse al frente, espiándola detrás de un libro, Mecánica para imbéciles.
Y en ese momento, más pronto de lo que esperaba, se encontraba abrazándola, refugiándola.
Ella levemente levantó su rostro. Él se apartó un poco, sólo para mirarla, asegurarse de que ahora estuviera mejor.
Brennan suspiró débilmente mientras resbalaba su mirada a los ojos de Booth. Y fue ahí, en ese justo momento, cuando él vio lo más hermoso que alguna vez hubiera visto en su vida, a esa jovencita refugiándose en su pecho, que lo miraba con esos ojos que… eran hermosos.
Y fue en ese justo instante, cuando le dieron ganas de muchas cosas, de hacerla feliz, de poder acariciar ese rostro angelical, de acariciar sus labios, de que nunca más llorara a menos que fuera de felicidad. Tantas cosas le pasaron por la cabeza en ese instante.
En ese instante, tan sólo con su mano derecha, subió lentamente a su rostro y rozó levemente su mejilla, blanca y lisa, tan perfecta. Y mientras lo hacía, sin siquiera pensar, la miraba fijamente a sus ojos azules, del azul más denso y tranquilo que jamás hubiera visto, que lo miraban, tan sólo eso, lo miraban.
No sonreían, no se movían, a duras penas parpadeaban. Ambos se miraban directamente a los ojos, en los cuales estaban reflejados.
Momentos que parecieron eternos.
Pocas personas, de hecho, escasas, podrían ver lo que él veía en ella. Algo que no sabía qué era, y no quería tampoco saberlo, sólo que estaba allí.
Pero la puerta se abrió de golpe, de un momento a otro, y una jovencita se quedó estupefacta mirándolos.
Ambos chicos que estaban en el suelo miraron rápidamente a la chica sin alguna expresión en su rostro.
-Ah… Eh… Lo siento, yo no… -dijo la extraña confundida y se fue de allí sin más.
Booth miró el reloj en la muñeca de ella nervioso y tan sólo dijo:
-E-es tarde –tartamudeó él volviendo en sí y esperando alguna reacción de ella.
Brennan le echó una rápida mirada a su reloj también.
-Sí, es tarde –respondió bajando la mirada, que antes estaba en los ojos de él.
-¿Vamos? –preguntó él después de un rato sin apartarse ni un milímetro. Preguntó sólo para tener una confirmación de la boca de ella, porque si fuera por él no se alejaría, le agradaba esa cercanía hacia ella.
Él sonrió, y le dio la confianza a ella para confirmar.
-Sí, vamos –dijo ella sonriendo como él, con una sonrisa nada esforzada; natural y tenue.
Brennan se sonrojó un poco al sentir de nuevo el cuerpo de él casi encima suyo, porque por un tiempo no recordó en la posición en la que estaban, sonrojo que a él le pareció muy tierno.
Seeley aumentó la sonrisa, con más efusividad, al percatarse de ese detalle. Y ella también, al darse cuenta que él sabía de su constante timidez.
Luego, él se levantó del frío suelo -que junto a ella fue más cálido- y extendió su mano derecha para ayudar a Brennan a levantarse también.
Brennan aceptó la ayuda y se apoyó en la mano de él para levantarse, tal y como él lo haría para que la palabra "frustración" saliera de su vocabulario.
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Holaaa! Estoy de vuelta, y regresé a este fic con nueva imagen! ya tenía más abandonado este fic que el otro! Lo siento por tanta demora, pero la inspiración no me ayudaba en nada, pero me propuse a escribir este capítulo y sí salió. No sé que tal les haya parecido, así que por favor avísenme y sean sinceras.
Gracias a Lesly Azeneth que me ha dado buenas ideas, y también me dio una idea para este capítulo que ya lo había escrito pero lo cambié porque me pareció mejor su idea, así que gracias.
Saluditos para Marifer, Marie, Sukatao, Lidia, AnSamo, Karla, Anto Bones, Lesly, RGG, y para todas las personitas que me han motivado a seguir con este fic.
Se reciben aportes,
Bye Bye!
BerryFlower
