El exterior del castillo de Buckingham estaba desbordando de turistas que, a pesar del mal tiempo, habían acudido a ver el cambio de guardia. Thor y Tony no tardaron en encontrar a Coulson, puesto que su traje negro lo distinguía de la horda de gente con ropa de brillantes colores. No estaba precisamente entre la multitud, sino metido en una esquina que daba suficiente escondite para que pudieran hablar en paz sin ser aplastados por la misma multitud, que en cualquier momento podían volver su atención hacía los superhéroes.
Ambos hombres, sigilosos, aterrizaron junto al agente.
⎯ Vallan al número 14 de la calle November, hay una prisionera que deben sacar. ⎯ ¿Como sabemos que es ella? ⎯ preguntó Tony, recordando la ocasión en la que
había rescatado al Presidente equivocado, un incidente que prefería no repetir.
⎯ Bueno... ⎯ Coulson tuvo que pensar por un segundo. Si les decía la verdad inmediatamente, pensarían que estaba bromeando⎯ , si piensan que tienen alucinaciones, es
ella.
Habiendo escuchado cosas más extrañas, pero sintiendo igual una enorme curiosidad, Iron Man y Thor levantaron el vuelo, y con ayuda del GPS integrado al traje encontraron rápidamente la dirección. El edificio, que parecía no haber sido habitado en muchos años, quedaba en medio de otros complejos de departamentos más altos, pero con menor anchura. Este ocupaba el doble de espacio del resto, y tenía colgando del techo un letrero de "Se vende" despintado y con algunos pedazos faltantes.
Thor y Tony caminaron hacia el edificio, ambos examinando involuntariamente toda la estructura, buscando las vías de escapes más practicas. Las ventanas eran demasiado pequeñas para que cupieran los hombros de cualquiera de los dos, pero ambos sabían que podían simplemente romper de la pared cuando hiciera falta y sin causar demasiado daño. Al fin y al cabo, el edificio parecía listo para demolerse.
Tenía un clásico umbral con siete escalones que llevaban a una puerta de madera que, a pesar de verse antigua, no combinaba con el resto del edificio. Era como si hubieran puesto ahí como remplazo la primer puerta disponible, sin fijarse bien en el estilo.
En cuanto pusieron el pie en el sexto escalón, un hombre se apareció frente a ellos. Parecía no haber venido de ningún lado, y tan rápido como se materializó del aire, desapareció. Por el destello de un segundo, Thor pudo ver que los ojos de la aparición eran tan rojos como la sangre.
El hombre volvió a aparecer en medio de la calle que tenían a sus espaldas, pero esta vez, no estaba solo. Una mujer de faldas largas, guantes y velo, sostenía al hombre por el cuello con una mano, y lo amenazaba con las uñas (que sobresalían de los guantes) con la otra. A través del velo casi transparente, los dos superhéroes se dieron cuenta que ella también tenía el mismo color de ojos que su contrincante.
⎯ Me pinto las uñas con sangre de vampiro mezclados con los Polvos de la Reina de las Hadas ⎯ amenazó con la voz soprano de una niña⎯ , no quieres que te ataque con ellas. Los ojos del prisionero se abrieron desmesuradamente, y si no se puso pálido fue
por que ya tenía el color de piel de un muerto.
⎯ ¿Co... Condesa? ⎯ dijo, con un pesado acento alemán.
⎯ Mucho gusto, Ludwig. Hace mucho que no oía de ti ⎯ dijo la mujer, sin alterar
el tono amenazante de su voz. Acercando la mano al cuello de su víctima, la "Condesa", presionó dos dedos a un punto en el cuello que Tony conocía perfectamente bien, pues se lo había enseñado su instructor de artes marciales más de una vez. El hombre se desplomó, y medio segundo después, la mujer había adquirido la misma posición al rededor del cuello de Thor.
⎯ Desactiva el robot ⎯ ordenó. Thor no tenía miedo de sus conocimientos de la anatomía humana, pero si tuvo un problema con el hecho de que era mucho más fuerte de lo que parecía.
Ofendido, Tony se quitó la mascara.
⎯ No soy ningún robot.
La mujer no tuvo tiempo de sorprenderse, pues detrás de ella se materializó, justo
como ella había hecho, un hombre pelirrojo.
⎯ No, Emili. Ellos son la ayuda que te decía que había conseguido.
La mujer se soltó del cuello de Thor, y solo entonces pudieron distinguirle bien las
facciones por debajo del velo, que no era tan grueso como parecía a primera vista. No era más que una muchacha: no podía tener más de diecisiete años, y aún así, no tenía el porte de una adolescente sino el de una dama de alta alcurnia de las que solo habían existido en el siglo pasado.
⎯ ¿Donde está Johnie? ⎯ preguntó la muchacha.
⎯ Se quedó atrás. Ya sabes como le gusta tomarse su tiempo ⎯ el otro hombre contestó. Thor y Tony tenían la impresión de que eran hermanos, pues el largo cabello de ella, que le caía en tirabuzones hasta la parte baja de la espalda, era de un color como el del cobre. El del hombre era mucho más oscuro, pero eso solía pasar cuando se les exponía a más luz solar que al otro siendo bebés. Su teoría se comprobó al darse cuenta de que mientras ella era tan pálida como el hombre que había tirado en la acera, él estaba perfectamente bronceado.
La chica miró al chico con enojo, y lo apuntó con un dedo, o más precisamente, con una uña.
⎯ Si te metes con mi marido, te metes conmigo.
⎯ ¿Puedo preguntarles quienes son ustedes? ⎯ dijo Thor, harto de simplemente observar las cosas extrañas que pasaban tan rápido frente a sus ojos.
⎯ ¿No les dijo Fury que vendríamos? ⎯ preguntó el hombre.
⎯ No.
⎯ Bueno, yo soy Anthony Reed, y ella es mi hermana, Emilia. Ustedes vienen a
rescatar a la madre de mi hija.
⎯ ¿No veníamos a salvar al mundo? ⎯ preguntó Tony, indignado.
Definitivamente, no había accedido a trabajar con S.H.I.E.L.D. para hacerle favores a los amigos del jefe.
⎯ Si van a salvar el mundo ⎯ dijo Anthony, e hizo claro con su actitud que pensaba que la plática les hacía perder tiempo⎯ , pero no les puedo contar toda la historia ahora. Vamos.
⎯ No ⎯ dijo Tony⎯ . No voy a confiar en ustedes hasta que me digan quienes son, y a quién vamos a salvar.
Un ladrido sonó detrás de ellos, y con mucho cuidado de mantener a sus posibles enemigos en la vista, Thor y Tony miraron hacía atrás. Un lobo blanco se acercaba a ellos, corriendo a alta velocidad. Cuando se acercó, los dos pudieron comprobar que tenía los ojos como de humano, y que su pelaje estaba manchado de sangre.
⎯ Finalmente ⎯ dijo Emili. Cuando el lobo llegó hasta ellos, se paró frente a Emili, ella puso una mano en su cuello, y el lobo cerró los ojos, como si se concentrara. Un quejido salió de su garganta, y sus piernas traseras comenzaron a alargarse. Hubo una gran transformación en su cuerpo, se perdió el pelaje, las manchas se convirtieron en ropa negra y pronto, donde había estado el lobo, había un chico, tan blanco como antes. Parecía tener la misma edad que Emili, y cuando estuvo completamente parado, le dio un pequeño beso, como de saludo.
⎯ ¡¿Qué demonios está pasado?! ⎯ gritó Tony.
⎯ Supongo que es hora de decirles la verdad ⎯ comentó Emili.
⎯ ¿Son ellos? ⎯ preguntó el recién llegado que, según las suposiciones de Thor,
se llamaba Johnie.
⎯ Si ⎯ contestó Anthony, y luego se dirigió a Thor y Tony⎯ . Johnie Rodríguez, mi
cuñado y hermano de Isa, la prisionera. Él es un hombre lobo, Emili es vampira, y yo soy una mezcla de los dos. No me interesa que no me crean, lo único que me interesa es sacar a Isa de aquí, así que, si no les molesta, vamos a entrar.
⎯ ¿Cuál es el plan? ⎯ preguntó Emili.
⎯ ¿Siempre tiene que haber un plan? ⎯ se quejó Johnie.
⎯ Si ⎯ contestó Anthony, dando el tema por zanjado. Volvió a ver a los héroes⎯ .
Ustedes dos, asegúrense de que nadie que nos vea alcance a dar alarma. Nosotros nos encargamos de sacar a Isa, lo más probable es que esté en el sótano.
Decidiendo que lo mejor era dejar las preguntas (y las subsecuentes recomendaciones para los hospitales psiquiátricos, tanto para sus nuevos compañeros como para el mismo, que empezaba a ser parte de las alucinaciones colectivas), Tony solo se concentró en cumplir su misión.
⎯ ¿No están seguros?
⎯ No, pero es lo más probable ⎯ Para Tony no era suficiente eso.
⎯ ¿Cómo es? Estatura, peso, algo por el estilo.
⎯ Bueno... Isa es... ⎯ comenzó Anthony, como si no supiera como decir algo.
⎯ Es un hada ⎯ terminó Johnie, sin dar rodeos⎯ . Mide menos de metro y medio
y tiene alas.
Con esa información, Iron Man miró con su cámara infrarroja, buscando a
alguien que cumpliera esas características. Le sorprendió darse cuenta que la mayoría de los habitantes de ese edificio tenían una temperatura corporal muy por debajo de lo normal, de hecho, estaban helados. Al "hada" la encontró muy rápido: estaba dos pisos por encima del primer nivel y no en el sótano. Les indicó el lugar a todos, y después levantó el vuelo a la ventana. Estaba, como el resto, tapada con maderas, y no se veía nada más.
⎯ No podemos arriesgarnos a que tenga algo más debajo de la madera ⎯ dijo Anthony, que había seguido a Tony con la vista⎯ . Vamos por aquí.
Anthony señaló a la puerta, y Thor inmediatamente lo catalogó de tonto.
⎯ ¿Por la puerta principal?
⎯ Si ⎯ contestó Johnie⎯ , los hombres lobo tienden a descuidarla por proteger la
entrada trasera. No somos muy listos.
Tony, que por un segundo alcanzó a captar a sus nuevos compañeros con la
cámara infrarroja, supo inmediatamente que había algo mal en esa suposición. La temperatura corporal de los cuidadores del edificio no coincidía con la de Johnie, ni con la de Anthony (que se veía como un muerto reciente en la cámara), sino la de Emili.
⎯ Ahí adentro no hay hombres lobo. Hay vampiros.
⎯ Ahora puede ver por las paredes... ⎯ murmuró Emili en voz baja, sin saber que sus dos interlocutores tenían un oído superior al de los seres humanos, uno naturalmente y otro por medios digitales. Todavía le tenía desconfianza a Tony.
⎯ Si ⎯ Tony comenzaba a irritarse con esa chica⎯ , tengo una cámara infrarroja que ve la temperatura, y puedo ver que todos los de allá adentro excepto su amiga están más fríos que un muerto, igual que tú. ¿Tienes algún problema con eso?
⎯ Perdona a mi hermana ⎯ se disculpó Anthony, determinado a seguir teniendo el favor de sus nuevos aliados, que había tomado demasiado esfuerzo traer⎯ , desconfía de la tecnología: la criaron diciendo que eran ideas raras de los humanos y que su uso siempre terminaba en catástrofe.
⎯ Y también a ti, ¿no? ⎯ preguntó Thor, asumiendo que hermanos tan unidos debían haber recibido una educación parecida.
⎯ A mí me metieron miedo hasta de mi sombra, pero los superé por instinto de sobrevivencia. ¿Podemos dejar estos temas tontos y subir al techo?
Thor y Tony lo miraron como si se hubiera vuelto loco.
⎯ Es el único lugar que los vampiros no cierran. Le tienen demasiado miedo al
sol.
Emili y Anthony escalaron la pared con las fuertes uñas que habían heredado de sus padres, mientras Johnie, que aparentemente podía convertir solo partes específicas de su cuerpo a voluntad, escalaba brincando de alféizar en alfeizar con ágiles patas de lobo ártico. A Thor y Tony les bastó volar.
Llegaron arriba casi al mismo tiempo, para sorpresa de los superhéroes que seguían sintiéndose superiores. Abrieron la puerta sin ningún problema y comenzaron a bajar, encontrando el lugar vacío, al parecer. Fue hasta el tercer piso que vieron una sombra, y antes de pudieran reaccionar, Emili ya lo tenía entre sus garras.
⎯ ¡Rápido! ⎯ dijo en un grito murmurado. Tony levantó la mano y accionó el propulsor en su palma, quedándose perplejo al darse cuenta que el vampiro ya estaba muerto antes de el rayo le diera. La luz le había quemado entero y de pasada, las puntas de los dedos de Emili⎯ , ¡Con cuidado!
Siguieron descendiendo las escaleras a una velocidad vertiginosa, con Tony al frente. Cada vez que veía un vampiro, le atacaba con su rayo y la mayoría no sabía siquiera que era lo que les había dado fin. El hombre estaba lleno de confianza, hasta que una de sus victimas cayó por encima del barandal de la escalera, y de repente, estaban rodeados de ojos rojos dispuestos a atacar.
