Anthony ni siquiera terminó de salir de la propiedad de Tony Stark cuando ya tenía un plan: en el primer establecimiento público que encontró, seguido por unos desconcertados Emili y Johnie, pidió el teléfono con toda la autoridad posible en su voz, y llamó directamente a su piloto privado. Le ordenó que alistara el avión: saldrían a Malibú de inmediato.

⎯ ¿Qué vas a hacer? ⎯ preguntó Johnie en cuanto se aseguró que nadie más pudiera escuchar. Anthony no le contestó.

⎯ Anthony, no tienes que hablar ⎯ le aseguró Emili⎯ . Solo mírame.

Anthony siguió caminando, sin prestarle atención.

⎯ ¡Anthony Reed! ⎯ gritó Emili, genuinamente enojada⎯ . Ya sabes que te

acompañaremos a cualquier lado, pero primero hazme el favor de tratarnos como las personas que somos y dinos tu plan. No me importa que seas rey de lo que se te de la gana, ni que estés desesperado. Nosotros también tenemos miedo, Anthony. Isa es mi mejor amiga ¡Por el Destino! ¡Aquí esta su hermano! ¿Crees que a él no le importa? ¿Crees que él no va a hacer todo lo posible por rescatarla, como tú?

Finalmente, Anthony se volteó. Estaba temblando de enojo, y en su cara había una fiera determinación que le daría un problema cardiaco a cualquier humano enclenque que se pusiera en su camino. Emili miró en sus ojos, y usando una habilidad que había jurado jamás aceptar como propia, vio su plan en la mente de su hermano.

⎯ Buen plan ⎯ dijo fríamente⎯ , ¿a donde las vas a llevar?

⎯ ¿A quién? ⎯ preguntó Johnie. Emili constantemente olvidaba explicarle lo que ella veía por su cuenta, pero él no lo tomaba como una ofensa, sino como un voto de confianza a sus poderes de deducción.

⎯ A Virginia Potts, la mujer con la que habló Stark, y a Jane Foster. Ella es la novia de Thor ⎯ se dirigió a Anthony⎯ . ¿Como sabes de ellas y de donde viven?

⎯ A diferencia de ti ⎯ casi gritó Anthony, sacando su furia sin darse cuenta⎯ , yo si veo las noticias. Yo no le tengo miedo a la cajita con colores solo por que mi mami me dijo que es mala.

⎯ A ver, Anthony. ¿Me llamo Pepper Potts?

⎯ No ⎯ contestó Anthony, dándose cuenta de su error.

⎯ ¿Te estoy ayudando?

⎯ Si.

⎯ ¿Estás enojado conmigo?

⎯ No.

⎯ Entonces no me grites y vámonos antes de que los estúpidos esos regresen.

Será más fácil agarrarlas si no están.

⎯ ¿Para que vamos a secuestrarlas? ⎯ preguntó Johnie. Anthony había sido su

mejor amigo por años, y nunca había visto que las emociones le ganaran así⎯ . ¿Solo por despecho?

⎯ No, lo que quiere hacer es obligarlos a salvar a Isa. Solo necesita un poco de palanca, y no le va a hacer daño a nadie.

⎯ Buen plan ⎯ coincidió Johnie.

Por supuesto, la desesperación podía hacer que el más razonable perdiera el sentido común, y los tres jamás habían sido expertos en eso. Habían crecido con Isa al lado para objetar a sus planes más macabros y locos, y era evidente que siempre les haría falta.

Anthony no se movió durante todo el viaje de avión. Miraba a por la ventana, vigilando cuidadosamente por si veía a cualquiera de sus nuevos enemigos regresar. Johnie, por su parte, se había encargado de vigilar cuidadosamente desde su iPad las noticias, y descubriendo lentamente que Thor y Tony habían decidido aprovechar su tiempo en el viejo continente para hacer visitas: a la Reina de Inglaterra, que ya tenía rato queriendo tener una audiencia con ellos, otra hora con el Primer Ministro y después otra no tan breve cita con los niños reales. A Johnie le fascinaba que cada nuevo plan era revelado por los sitios de internet de los diversos periódicos, y agradeció por millonésima vez el hecho de que su existencia fuera secreta para los humanos, pues esa raza en particular disfrutaba de enterarse de cada movimiento de sus figuras notorias. Para Johnie como para el resto de los Seres de la Sangre, no había diferencia entre un acosador y un reportero, y apreciaban el hecho de que nadie era convertido si no era obvio que esos sentimientos de morbo podían ser eliminados.

Mientras tanto, Emili aprovechaba los contactos burocráticos de su hermano (ella los odiaba, pues le parecía que aguantar a humanos odiosos, vacíos y malvados era inútil, pero por esta vez valía la pena) para conseguir un poco de ayuda. Una sombra estaba sentada frente a la computadora de Johnie, mandando correos, mientras otras dos usaban las líneas del avión para hacer llamadas, mientras Emili se relajaba en un cuartito completamente oscuro y libre de tecnología que tenía en la parte de atrás del avión.

Finalmente llegó una contestación positiva, y la sombra cerró la computadora. Emili salió del cuarto, no sin antes volver a arreglarse para aguantar el sol, y dijo:

⎯ Ya no se preocupen por que nos alcancen. Van a pasar cinco noches en una prisión parisina hasta que se aclare que ellos no robaron mi coche.

⎯ Pero tu no manejas ⎯ dijo Johnie, y luego comprendió la estupidez en lo que había dicho⎯ . Oh, claro. Ya entendí.

Emili miró a Anthony. Seguía mirando la ventana ansiosamente, murmurando algo en voz baja sobre escapes y magia. Emili decidió que el hombre necesitaba sentir que hacía algo, así que se sentó frente a él.

⎯ Tenemos que hacer un plan.

⎯ Ustedes los vampiros y sus planes ⎯ comentó Johnie, y Emili no le hizo caso. ⎯ Tenemos que saber como es el lugar ⎯ Anthony tampoco le hizo caso, y se puso

a pensar casi de inmediato⎯ ¿viste cómo no hubo duda de que se dirigían a casa de Stark? Deben pasar mucho tiempo en su propiedad.

⎯ Thor acaba de regresar de su mundo mágico ⎯ comentó Johnie, confesando su secreto mejor cuidado: el también veía las noticias. A nadie le importó de momento, pero sabía que en algún punto, Emili lo recordaría. Sin quitar la mirada de su iPad, siguió hablado⎯ , así que lo más probable es que todavía no tenga en donde dormir. ¿Jane Foster, dijiste? Ella está registrada en la Universidad de Nuevo México como investigadora, y no hay ninguna propiedad a su nombre en Malibú. Tampoco se están quedando en ningún hotel. Lo más probable es que estén en casa de Stark.

⎯ ¿Cómo sabes todo eso? ⎯ preguntó Emili, un poco asustada.

⎯ Es una App que me pasó un amigo, que el mismo desarrolló. Es un motor de búsqueda que tiene acceso a la mayoría de las bases de data del mundo, y necesité un mes para aprender a usarla.

⎯ ¿El tipo no es ese Arthur con el que hablas tanto?

⎯ Si. Es lo que hacíamos todo ese tiempo.

⎯ Muy bien. Recuérdame darle las gracias después ⎯ dijo Anthony. Su

determinación se había convertido en hiperactividad, y ese asomo de esperanza al que ahora se aferraba había hecho que cualquier segundo de inactivad doliera casi físicamente⎯ . Pero ahora tenemos que saber donde está esa casa.

A Johnie le bastó medio minuto para encontrar no solo la ubicación de la Mansión Stark, sino también sus planos de construcción. Por el bien de su esposa, Johnie mandó la orden a la impresora que tenían en algún lado de ahí y el ruido le indico donde estaba. Regresó con un mapa de Malibú marcado con el lugar y un plano por cada piso. Con la vista que tenían, no hacía falta nada más grande que el tamaño carta normal.

Pasaron el resto del viaje designando movimientos para cada uno en todos los escenarios posibles. Por supuesto, para secuestrar a dos humanas no hacía falta tanto cuidado, pero esta vez, no podía haber el más mínimo riesgo de fallar.