Thor tacleó a Ron y Hermione, los dos que tenía más cerca. Emili tomó a Ginny por el cuello y la amenazó con las uñas, y Anthony, convirtiendo su mano en una garra, araño a Harry en la cara, golpeó la varita fuera de su mano y le aplicó una llave que había aprendido de ver la lucha libre, uno de sus pasatiempos menos favoritos.
⎯ ¡¿QUE LE HICISTE?! ⎯ le gritó, mitad con miedo, mitad con ira.
⎯ ¡Nada malo! ⎯ se defendió Harry⎯ ¡Puedo deshacerlo!
Ginny, con cuidado de no moverse bruscamente, apuntó a Tony con la varita por
dentro del bolsillo.
⎯ Que ni se te ocurra ⎯ le murmuró Emili en el oído, metiendo su mano en la
bolsa de la maga y sacando la varita. Emili esperaba el habitual cosquilleo que le producía la madera, que reaccionaba mejor a la magia blanca que a la magia negra que Emili tenía dentro de las venas, pero esta vez, el cosquilleo se volvió quemazón. Ese pedazo de madera no solo podía transmitir magia, sino que estaba rebosante de ella. Emili lo lanzó lo más lejos de ella y se su hermano que era posible, sin llevar a cabo su plan de partirlo por la mitad. Ginny, que había adivinado sus intenciones, respiró aliviada.
⎯ ¡Por favor! ⎯ rogó Hermione desde donde estaba⎯ . ¡Es solo un encantamiento aturdidor! Regresará en sí en un rato. Puedo acelerar el proceso, pero...
⎯ Si le apuntas ese palo infernal a cualquiera de nosotros otra vez ⎯ interrumpió Thor⎯ , se convertirá en un pararrayos.
⎯ Entonces tendrán que esperar ⎯ concluyó Ron.
⎯ Mas les vale ⎯ dijo Johnie, que estaba agachado junto a Tony, comprobando que siguiera respirando y con pulso⎯ que esté como si nada para las cinco y media ⎯ eran las cinco con tres⎯ . Sino, tendré que lidiar con el cargo de cuatro asesinatos, y aunque ya he estado en el exilio varias veces, no quiero repetir la experiencia.
Hermione, que finalmente pudo asociar la imagen de un macho alfa criminal que se había formado en su mente con la de el muchachito que tenía frente a ella, se tomó la amenaza muy en serio, y esperó que no hubiera nada fuera de lo pronosticado.
Nadie se movió hasta cinco segundos antes de que se terminara el plazo, cuando Tony absorbió un hondo suspiro y se levantó, desorientado. De pasada, le dió un golpe accidental a Johnie, que le dolió más a él que al hombre lobo.
⎯ ¿Qué paso?
⎯ Te atacaron ⎯ explicó Johnie sin rodeos, ayudándole a levantarse con apuro.
⎯ ¡¿Quien?! ⎯ Tony rápidamente miró a su alrededor, buscando solo por
costumbre modelos del traje que él no había aprobado, vampiros rebeldes, o dioses malignos, pero sin encontrar nada. Le tomó poco darse cuenta de la situación de los nuevos invitados⎯ . Oh. Ya pueden soltarlos, estoy bien.
⎯ Si nos pueden hacer eso ⎯ gruñó Anthony⎯ , el único lugar en donde los voy a soltar es el calabozo, y que Sam haga lo que quiera.
⎯ Bueno, Tony ⎯ el superhéroe seguía mareado, y no podía pensar totalmente bien. Aún así, la lógica la parecía tener más despejada de lo normal⎯ , ellos estaban haciendo su trabajo. Fui yo el que tuvo la culpa.
Si, definitivamente no estaba en sus cinco sentidos. Sin otra alternativa, Anthony hizo caso: la ética lobuna le indicaba el atacado era el único con derecho a decidir el futuro de sus atacantes.
⎯ Bien ⎯ soltó a Harry con más violencia de la necesaria, y mandó una de sus débiles sombras a curarle la cara. Emili y Thor también dejaron ir a sus prisioneros a regañadientes⎯ , les propongo un trato. Ustedes pueden vivir aquí, atender a los interrogatorios y tener todo lo que necesiten siempre y cuando, fuera de eso, atiendan sus propios asuntos, y jamás nos vuelvan a apuntar con esas cosas infernales.
⎯ Trato ⎯ dijo Harry, y le tendió una mano a Anthony. Al responderle, un rayito de empatía salió por lo que quedaba de la minúscula herida en su mano, que había producido para quitarle los arañazos a la cara del mago y que su lado lobuno no había sido capaz de eliminar todavía. Había sido un accidente, pero Anthony podía distinguir una acción directa del Destino cuando la veía. Una experiencia extra corporal los inundó a ambos, durante la cual por instinto se miraron a los ojos. Anthony, sumergido en un color esmeralda, pudo ver a un chico elegido de entre todos para sufrir más que el resto, igual que él. Distinguió en él el espíritu de los que habían nacido para cumplir y no para vivir, la gente que había hecho realidad los planes de otras personas, unos planes hechos sin ninguna preocupación por la vida de los realizadores. Harry, por su parte, vio en los ojos azules la paranoia de los que habían enseñado por la vida que cada conocido esconde a un enemigo potencial y el odio de los solitarios, de los que habían luchado por una sociedad que alguna vez los excluyó. Vio también un dolor muy particular: el que sufrían los que dejaban a un ser amado por su propio bienestar. Miró para encontrarse a sí mismo mirando a un absurdo punto negro en un pergamino viejo y lleno de magia, una marca con el nombre "Ginny Weasley", que aunque no era lo mismo que tenerla a su lado, era prueba de que seguía viva. Harry recordó lo que Kingsley había dicho: "El señor Reed fue novio de la Reina de las Hadas por mucho tiempo, y está decidido a rescatarla", inmediatamente seguido por una lección que había tenido en su quinto año en Hogwarts, una que no recordaba por que había estado demasiado preocupado por el destino de uno de sus mejores amigos, el hombre que le había dicho que era un mago: "Las hadas son racionales, al menos las especies más humanizadas que las hadas del fuego que trae el profesor Flitwick cada navidad, pero no tienen identidad. Son todas parte de su Reino, y no tienen más distinción que su profesión. No pueden recordar cualquier cosa que salga de su rutina diaria, no pueden mantener ningún tipo de vinculo con nada que no sea parte de su Reino, ni siquiera pueden conservar el recuerdo de las conexiones románticas temporales que desarrollan con los humanos cuando salen de vez en cuando. Eso es un gran dolor para ellas, por que saben siempre que por más enamoradas que estén, olvidaran al hombre a los tres meses". A Harry no le había interesado nunca la clase de la profesora Grubbly-Plank, pero ahora, no pudo dejar de agradecer la información que le permitía entender al hombre que tenía en frente. Harry se sintió suertudo: él, al menos, había terminado con la mujer que amaba. El odio y recelo que empezaban a sentir entre sí se disolvió rápidamente.
⎯ Entonces ⎯ interrumpió Johnie⎯ , ¿subimos?
El cuarto de interrogación estaba lleno ese día. Del otro lado del vidrio, Anthony, Johnie y Emili gritaban, amenazaban, gritaban, aconsejaban, lloraban, intimidaban, y usaban todos los métodos de interrogación que existían, desde los más modernos hasta los más antiguos. El vampiro seguía sin abrir los ojos o la boca.
⎯ ¡Por favor! ⎯ suplicó Anthony, que había adquirido el rol del novio preocupado desde el principio⎯ ¡Tengo que encontrarla!
⎯ ¡Cállate, Anthony! ⎯ gritó Emili⎯ . Así no vamos a sacarle nada. Lo que hay que hacer es meterlo al cuarto de al lado, el de los serruchos de madera de pino...
⎯ No hay por que apresurarse ⎯ interrumpió Johnie⎯ , si el tipo es inteligente va a hablar. No creo que por más vampiro, pueda aceptar quedarse aquí por el resto de la eternidad, sin abrir los ojos, completamente quieto, sin nunca morir, sin nunca descansar... para siempre.
⎯ ¡Por favor! ⎯ volvió a decir Anthony⎯ , ¡no puedo esperar toda la eternidad! Igual te da hablar hoy que dentro de mil quinientos años. ¡Por favor! Si ella... si la...
"Si la matan...", completó Harry en su mente. Era un pensamiento que había cruzado por su mente por todo un año. "...no sé que me pasaría a mí".
Un nuevo ataque de empatía sacudió a Harry, residuo de la que había sentido antes. Pensó en Anthony, que no tenía forma de saber si ella seguía viva, si seguía bien, que solo sabía que tenían a su gran amor en una cueva fría, quizá torturándola.
⎯ Ya se que voy a hacer.
Entró al cuarto, sacó la varita, y gritó:
⎯ ¡Legeremens! ⎯ el hechizo, perfeccionado por unos estudiosos, había sido
rediseñado para funcionar tanto con el contacto visual como con el físico, así que Harry, con la mano en la nuca del vampiro, pudo entrar.
⎯ ¡No! ⎯ gritó Anthony en cuanto se dió cuenta de lo intentaba el mago.
Ginny, adivinando el peligro, corrió a la puerta, pero para cuando llegó, Anthony ya la había cerrado con candado y regresado a su posición inicial, todo a una velocidad invisible para el ojo humano. Ron y Hermione le siguieron inmediatamente.
⎯ ¡Alohomora! ⎯ la puerta se abrió por un segundo, pero fue resellada por una sombra que Emili produjo en la milésima de un segundo. Thor y Tony, que no entendían lo que pasaba, se quedaron congelados, mirando con ojos abiertos las extrañas cosas que hacían todos.
Johnie había apagado la luz de la bombilla, dejando solo una lámpara de aceite que quemaba en la esquina más cercana a la ventana. Emili se quitó el velo, y junto con su hermano miró a los ojos de Harry, que estaban vacíos y vidriosos. Cuando los tres adquirieron la misma expresión de no habitar su cuerpo, Johnie comenzó a convertirse en lobo, primero los huesos, luego las garras y la cara, y, finalmente, el pelaje. Después de un parpadeo, sus ojos humanos perdieron el poco tinte que tenían, y se volvieron rosas con pupilas rojas, en un evento exclusivo de ese lobo que nadie había podido explicar. Cuando su figura había terminado de cambiar, el hombre lobo comenzó a circular a los cuatro conectados, como protegiéndolos.
Mientras tanto, ellos habían abierto la boca en carácter de gritar, sin perder el contacto visual. Aunque ningún sonido salió de su boca, de la de Anthony y Emili apareció un humo negro, muy parecido al de las sombras, que se concentró en una nube. La nube se volvió plana en una parte, y ahí, Thor y Tony pudieron ver lo que pasaba en una especie de pantalla en blanco y negro.
Era un ambiente blanco y neblinoso, en donde se adivinaban las formas de un castillo clásico, de piedra. Si cualquiera de los tres magos hubiera desistido en su lucha contra la sombra que los mantenía fuera y hubiera visto por la ventana, sin duda hubiera sido capaz de distinguir el lugar. En él, Emili y Anthony luchaban contra el vampiro prisionero, que tenía los ojos bien abiertos y se movía con alta velocidad. La lucha era fascinante, pues parecía que las figuras borrosas de rapidez se movían en perfecta sincronización. Detrás de ellos, Harry estaba tirado en el piso, en posición fetal y agarrándose la cabeza por los dos lados como si tuviera un gran dolor de cabeza. Sin quitarse las manos y temblando de una manera preocupante, se levantó, desprendió una mano de la cabeza, y Tony pudo ver que lo que había confundido con sudor era una especie de fluido plateado, con una consistencia entre líquida y gaseosa, que ahora cubría su mano como un halo. Harry extendió su mano hacía la espalda del vampiro, y en un estilo que le recordaba a Tony de su propio modo de atacar, mandó un rayo plateado hacía él. El vampiro se desintegró, y con él, todo el sueño.
⎯ ¿Como...? ⎯ fue lo único que pudo articular Emili, una vez abrió los ojos y adquirió una posición más normal.
⎯ Nosotros los magos también tenemos nuestros trucos ⎯ dijo Harry dijo con una sonrisa de satisfacción que desapareció de inmediato⎯ . ¿Qué fue lo que pasó?
⎯ La mente de un vampiro es más potente que la del humano más poderoso. Tú pudiste sacarlo de tu mente solo por que nosotros lo estábamos distrayendo, y aún así no es algo fácil de hacer.
⎯ Pudo haberte matado ⎯ advirtió Johnie⎯ . El único consejo que me dió el padre del lobezno que me convirtió fue que nunca viera a los ojos a un vampiro. Dijo que era una soberana tontería, y tarde mucho en saber por que.
Salieron del cuarto de interrogación, y Ron, que apenas entendía bien la situación, fue el primero en hablar.
⎯ Así que... ⎯ preguntó⎯ , ¿no hay forma de sacarle la información?
⎯ No ⎯ contestó Emili de forma cortante.
⎯ Parece que el vampiro ya conoce todos sus métodos de interrogación ⎯ supuso Hermione⎯ , ¿ya intentaron los métodos de los muggles? ⎯ ¿Muggles?
⎯ Humanos, seres no mágicos, mortales.
⎯ ¿De donde podemos sacar eso? ⎯ preguntó Emili, despectiva.
⎯ Pueden ir a Scotland Yard ⎯ ofreció Tony, revisando su celular y dándose
cuenta de una falta masiva en su lista de contactos: no conocía a ningún investigador que no trabajara para el gobierno de Estados Unidos⎯ . Es como el FBI de aquí, ¿no?
⎯ Por supuesto, vamos a entrar a Scotland Yard y pedirles "por favor" que interroguen a un tipo casi catatónico sin hacer preguntas ⎯ dijo Hermione, sarcástica.
⎯ No, pero nos pueden dar información sobre detectives privados.
⎯ ¿Y pedir ayuda de un ser humano? ⎯ Emili seguía con su cara de apatía.
Seis voces dijeron "¡Oye!" al mismo tiempo. ⎯ Bueno, perdón.
Decidieron que los cuatro que aparentaban más normalidad, y que podían tener más palanca para no ser indagados, serían los que harían la excursión a las oficinas de la policía. Después de todo, no podían arriesgarse a ser "sospechosos".
Tony al volante, Anthony en el asiento del copiloto, y Harry y Hermione atrás, iban en uno de los pocos carros que Anthony conservaba en su casa. Harry aprovechó el tiempo para preguntar lo que le traía con duda desde que había pensado en eso.
Hadas?
⎯ Oye, ¿que hacen dos superhéroes ayudando a encontrar a la Reina de las
Lo que contestó Tony fue ininteligible, así que Anthony decidió hablar por él. ⎯ También tienen a sus novias secuestradas. No les gusta hablar de eso.
⎯ ¿Por que las tomaron?
⎯ Pensaron que ellas también eran hadas con poder de hacer la guerra ⎯ el tono
de Anthony dió la conversación por terminado. El ambiente se volvió pesado e incomodo, y nadie volvió a pronunciar palabra hasta que llegaron a su destino.
Bajaron del carro y subieron las escaleras hasta llegar a la puerta abierta del edificio. Adentro había una recepción con una señora de sonrisa y cuerpo falso, desproporcionada y con la nariz tan pequeña y respingada que parecía imposible que pudiera respirar propiamente. Los saludo con una frase trillada pronunciada en una voz artificialmente falsa.
⎯ ¿En que puedo ayudarles?
⎯ Necesitamos información sobre detectives privados, y nos pre... ⎯ Tony fue interrumpido por la mujer.
⎯ Me temo que no podemos ofrecerle esa información aquí. Si tiene algún caso de carácter legal que tratar, les invito a que hagan cita con el detective Swan.
⎯ Pero ⎯ Tony había entrado con la idea de no tener que volver a hacer eso, pero en este caso, no había otra manera. Se reclinó sobre el escritorio que lo separaba de la mujer, y la miró a los ojos con intensidad⎯ , no queremos tomar el tiempo del detective Swan. Supongo que siempre tendrá la puerta abierta para alguien como yo ⎯ de una manera muy casual, Tony se desabrochó el blazer, para que la mujer pudiera ver el brillo del ARK Reactor a través de su camisa⎯ , pero sería una terrible pena que la primera vez que nos conociera fuera solo para sacar provecho de su profesión.
⎯ Se... Señor Stark ⎯ la mujer tartamudeó. Tony dió su misión como completada⎯ . Lo siento, no lo reconocí.
⎯ No hay problema, linda. ¿Tienes algo para mí?
⎯ Bueno ⎯ la chica comenzó a buscar entre los papeles, y Tony no pudo evitar sonreír de oreja a oreja⎯ , ayer vino un hombre con apariencia muy extraña, y me dejó varias de sus tarjetas para que se las diera al detective Swan. Supongo que te puedo dar una.
Le tendió una tarjeta completamente blanco exceptuando tres renglones de letras pequeñas:
Sr. Sherlock Holmes
221B Calle Baker
Detective Privado
⎯ Gracias ⎯ dijo Tony, se dió la vuelta, y salió. Ya en la privacidad del carro y en marcha, Harry dijo:
⎯ Impresionante. Es como si le hicieras un hechizo controlador, pero solo con tu nombre.
⎯ Ser uno de los hombres que más aparecen en las noticias puede ser útil de vez en cuando.
Unas horas después, Johnie seguía frustrado frente a su computadora. Lo más cercano que había llegado a un detective llamado Sherlock Holmes, era un detective de ficción de la época victoriana, personaje principal de unos libros que, aunque eran famosos, nadie de ellos conocía excepto, claro está, Hermione. De ahí en más, solo había un niño de diez años que tenía cinco periquillos, un canario, dos gatos y tres perros viviendo en su cuarto y un hombre cuarentón que purgaba dos asesinatos en una penal de Nueva York. Él hombre que buscaba era completamente invisible.
⎯ Es como si no existiera ⎯ explicó él⎯ . No tiene acta de nacimiento, permiso de conducir, título, nada.
⎯ Quizá "Sherlock Holmes" sea un nombre falso ⎯ dijo Anthony.
⎯ ¿Y vamos a confiar en un hombre con un nombre falso? ⎯ intervino Emili. ⎯ No hay otra cosa que podamos hacer ⎯ dijo Thor⎯ . Yo opino que somos
suficientemente poderosos como para detenerlo si quiere hacer algo.
⎯ Siempre podemos hacerle un hechizo desmemorizador cuando terminemos
⎯ ofreció Ron. Todos ya habían olvidado que no debían ayudar en nada, pues los tres habían seguido a Harry en su resolución de hacer todo lo posible por regresar a las chicas a su hogar.
⎯ Me parece bien ⎯ dijo Anthony, y con los ojos buscó aprobación de Thor, Tony, Johnie y Emili. Ellos asintieron al mismo tiempo.
⎯ Vamos.
