Las graduaciones francesas eran muy diferentes a las americanas, y aunque Ariadne tenía eso muy presente, su novio no. Le sorprendió saber que no había nada de togas o birretes, solo cuatro alumnos que subirían a un estrado a platicar, junto con algunos profesores, lo que había sido su experiencia. Todos suponían que Ariadne sería una de ellas, siendo una de las mejores calificaciones y la favorita del profesor Miles, pero misteriosamente, los escogidos fueron otros. Solo Ariadne sabía la razón: ella misma había ido a pedir a su mentor que le permitiera conservar un perfil bajo durante el año que le quedaba de estudios después del trabajo Fisher, por que, después de todo, nadie sabía quién de sus compañeros tendría después un secreto tan grande, que convendría que no recordara la cara de la Arquitecta.

⎯ Felicidades ⎯ dijo el novio, cuando ella recibió su diploma después de la conferencia, en el pasillo con el resto de sus compañeros. Ella estaba radiante: finalmente, la escuela se había acabado, y ahora sería una persona completamente independiente, tendría su trabajo soñado, y podría pasar el resto de su vida con él.

⎯ Gracias, Arthur.

Una sonrisa iluminó el rostro de los dos. De repente, la de Arthur desapareció mientras veía por encima de la cabeza de ella, y dijo.

⎯ Creo que no soy el único que quiere felicitarte.

Ariadne se volteó y las tres personas que encontró le parecieron completamente fuera de lugar: Eames, Cobb y Yusuf pertenecían en un depósito oscuro, o en algún sueño extraño de su propia invención; no en la recepción de uno de los auditorios de su escuela. Los tres vestidos elegantemente, mezclándose con la multitud perfectamente, iban hacia ella con sonrisas en la cara.

⎯ Muchas felicidades, querida Eames no había cambiado nada en el año que habían pasado sin verse.

⎯ Bien hecho ⎯ contribuyó Yusuf, con su misma actitud introvertida que contrastaba con la de Eames.

⎯ Buen trabajo ⎯ agregó Cobb. A Ariadne le había extrañado verlo ahí: después de tanto que se había esforzado por regresar con sus hijos, le pareció curioso que viajara sin ellos tan pronto.

⎯ ¿Y los niños?

⎯ Tenían muchas ganas de ver a su abuelito ⎯ Cobb no podía dejar de sonreír mientras señalaba a donde estaba el profesor Miles, unos metros más allá, saludando a sus nietos.

Arthur sacó su celular del bolsillo, y lo contestó después de revistar el número. A Ariadne todavía le desquiciaba como contestaba antes de que sonara, aprovechando las dos vibraciones que él había programado para que diera antes, mientras que ella tardaba un rato en escuchar el ruidoso tono y otro más para localizar el aparato, que tenía la habilidad demoniaca de esconderse o atorarse en las zonas más apartadas de sus bolsillos.

⎯ Buenas tardes ⎯ saludó como siempre, evitando decir su nombre antes de confirmar la identidad de la persona del otro lado de la línea.

⎯ Arthur, ¿como estás?

⎯ Muy bien, ¿y tu?

⎯ Mal. Necesito tu ayuda.

⎯ ¿Algún problema con la App?

⎯ No, claro que no. Necesito el tipo de ayuda que me va a dejar unos cuantos

miles de dólares más pobre, pero para poder explicarte necesito que tu equipo y tu vengan a Londres. Además, tengo mucha prisa.

⎯ Espera... ¿que involucra el trabajo?

⎯ A Tony Stark, a Thor, a mi esposa, a mi cuñado y a mi, listos para darle a todos ustedes la cantidad que quieran. Vas a necesitar mucha gente, de preferencia que sepan de armas, un buen Químico y que sean todos de mente abierta. Por favor, vengan, la vida de mi hermana depende de esto.

Eso fue suficiente para Arthur. Él sabía perfectamente bien lo que significaba que la vida de un ser querido dependiera de conseguir que alguien más hiciera algo.

⎯ Voy a hablarlo con el equipo, pero estoy seguro que van a decir que sí, ¿te parece bien si hablamos de dinero luego?

⎯ Claro ⎯ dijo Johnie, y después agregó en voz baja:⎯ . Arthur, te advierto, esto es peligroso. Te recomiendo que no involucres a nadie... que no aguante.

Arthur miró por un segundo a Ariadne, sabiendo exactamente a quién se refería su amigo. Después, recordando todo lo que la había visto hacer en el último año, dijo:

⎯ No te preocupes, tengo a mi equipo bien formado.

⎯ Hay un avión esperándote en el Aeropuerto Roissy, en el hangar Stark. Lo más pronto posible, por favor. Y que traigan maletas, obviamente.

⎯ Voy a hablarlo con el equipo ⎯ repitió⎯ , y te regreso la llamada en un rato.

Arthur colgó, y de la mirada de sus compañeros le hizo claro que no haría falta explicar mucho.

⎯ Es un amigo mío, lo conocí mientras indagaba unas cosas, y llevo cinco años comunicándome con él. Tiene mucho dinero que sacó de venta de antigüedades, además de que es líder de una especie de culto que cobra tributos, pero que no es nada peligroso.

⎯ Y necesita un trabajo ⎯ dedujo Cobb⎯ , algo que parece muy lucrativo.

⎯ La vida de su hermana esta en juego, y no se por que, pero están Tony Stark y Thor involucrados.

⎯ ¿Los superhéroes americanos? ⎯ preguntó Eames con desdén, diciendo "americanos" como si fuera una mala palabra.

⎯ No solo son superhéroes, también son terriblemente ricos ⎯ informó Ariadne, a quién ya se le acaba el dinero de su primer trabajo, y quién no había encontrado nada que pudiera revivir su cuenta del banco como ella quería, pues había estado muy ocupada con la universidad.

⎯ Dice que no puede explicarnos hasta que estemos allá, y ya tiene un avión esperándonos. Supongo que su hermana depende también de que lo hagamos todo con prisa.

lo bajo.

⎯ Si es un trabajo apresurado, nos van a pagar muchísimo ⎯ murmuró Yusuf por

⎯ Creo que necesitan una fórmula nueva, o algo así.

⎯ Yo estoy adentro ⎯ dijo Eames, para ser secundado por todos los demás. Incluso Cobb aceptó, después de lanzar una larga mirada a sus hijos.

esto.

⎯ Les advierto, dice él que es bastante peligroso.

⎯ Si pudimos con el señor "Problemas con su Padre", claro que podemos con esto.

Arthur volvió a sacar su teléfono y presionó dos veces el botón de marcado. ⎯ Eso fue más rápido de lo que me esperaba ⎯ fue lo que dijo Johnie. ⎯ Vamos para allá.

Eso fue todo, y antes de lo planeado, estaban todos ya en el aire.

⎯ ¿Quién es este amigo tuyo?

⎯ Se llama Johnie Rodríguez, es relativamente joven: tiene 26 años. Tenía

información sobre el padre de un hombre al que le extraíamos la estrategia de ventas, y desde entonces nos hicimos buenos amigos. Incluso le pasé la App, por si alguna vez lo necesitaba ⎯ Ariadne estaba sorprendida. Por lo que ella sabía, solo ella conocía la existencia de un programa para iPad que permitía al dueño acceso a las bases de datos más importantes, y a la cual solo él (y aparentemente este "Johnie"), podían tener⎯ . Hablamos básicamente por teléfono y correo electrónico. En la época en que lo conocí, necesitaba muchos consejos sobre mantener un bajo perfil, y supuse que ayudarle no le haría daño a nadie. Después de eso, solo nos interesamos en la historia del otro, y nos hemos seguido comunicando desde entonces. Por supuesto que hay cosas que yo no le puedo decir, y claro que el mantiene secretos, pero nos llevamos bien.

Los más sorprendidos eran Cobb y Eames: el primero por que jamás había visto ni la más mínima insinuación de este amigo postal en todos los años con los que había trabajado con Arthur, y el segundo por que nunca se imaginaría a Arthur haciendo algo que no fuera trabajar, y, últimamente, ser empalagosamente romántico con Ariadne.

⎯ ¿Para que necesitaba tener el perfil bajo?

⎯ Se supone que él debía ser el líder del culto ese, del que jamás me ha dicho nada más específico. No se por que, pero había gente que no quería que lo fuera, así que se tenía que esconder de ellos. Su cuñado y su esposa también son líderes, y tenían que esconderse los tres, mientras que su cuñado tenía una depresión impresionante ⎯ por una milésima de segundo, Arthur detuvo la vista en Cobb, y Ariadne entendió algo por las líneas de "Parecidas a las de él".

El viaje de una hora se les pasó en platicar sobre el trabajo. Al final, decidieron que habían dos opciones: o la hermana estaba enferma y quién tenía la cura no quería dársela, o estaba perdida y alguien se estaba guardando la localización. Optaron por no seguir haciendo teorías, pues no servía de nada.

Cuando llegaron ya los esperaba un hombre en una camioneta negra, que los llevaría a donde tenían que ir. Ariadne se impresionó al ver el símbolo de Empresas Stark bordado en el uniforme del chofer, y se sintió importante. "Aunque claro, solo eres una ladrona con clase", interrumpió una vocecita desdeñosa en el fondo de su cabeza, que se parecía demasiado a la de su madre y que Ariadne decidió ignorar.

La mansión no era exactamente lo que se esperaban: no tenía ninguna muestra de tecnología moderna. Había lámparas de gas cada tantos metros, la reja estaba protegida por un simple candado, y había lacayos para todo.

⎯ ¿Tony Stark está cómodo aquí? ⎯ se preguntó en voz alta Arthur, que sabía perfectamente bien que el hombre tenía toda su casa conectada a un sistema de inteligencia artificial tan complejo, que el día que falló su generador privado, y la reparación tardó suficiente tiempo como para que se acabaran las baterías de emergencia, el hombre tuvo algo parecido a una crisis emocional.

⎯ Tu amigo parece ser muy extraño.

⎯ Ya me había dado a entender que su esposa no confiaba en la tecnología, pero no pensaba que llegaría a este extremo.

En la puerta les esperaban once personas, y por su actitud todos pudieron deducir que eran ellos los que los contrataban. Ahí estaba Tony Stark, reconocible por su famosa batería pegada al pecho, y Thor con su cabello largo y demasiado perfecto para generarle confianza a Eames. Arthur buscó fútilmente a Johnie, de quién ya sabía que era albino, pero solo encontró a un muchachito que no podía tener más de diecinueve, y que debía ser algún familiar. Junto a este chiquillo estaba una mujer muy extraña, vestida toda de negro con faldas largas y cubierta de pies a cabeza, y, junto a él, el cuñado: pelirrojo y de ojos azul oscuro, era obviamente el que Johnie describía. Al otro lado, también observándolos, estaban otras seis personas. Dos parejas normales, un poco ridículas para vestir nada más, y después, dos hombres completamente fuera de lo ordinario. Uno, de cabello y bigote rubios, estaba vestido completamente como si fuera de dos siglos antes, y el otro tenía una cara igual a la de Tony Stark, vestido con pantalones y camisa modernos, pero saco y chaleco de la misma época que el otro.

Salieron todos de la camioneta, y el adolecente se acercó a ellos.

⎯ Arthur, ¿que tal? ⎯ de ese chiquillo salía la voz y las palabras de su amigo, causando una gran confusión para Arthur.

⎯ ¿Johnie?

⎯ Si ⎯ el chico parecía extrañado por la pregunta, hasta que una inspiración divina causó que recordara algo vital que había olvidado⎯ . ¡Demonios! Parece que tengo diecisiete, ¿no? ⎯ todos asintieron⎯ . Olvidé eso. Emili, creo que vamos a tener que empezar todo antes.

⎯ Tengo que ir adentro ⎯ habló la mujer del velo, y el movimiento hizo que fuera más fácil distinguir su cara. Ariadne pudo ver unos labios pintados de rojo oscuro contrastando con una piel blanca, y dos ojos con pupilas color rojo brillante. Sin querer preguntar, tomo con fuerza el alfil dorado que la acompañaba a todos lados y se acercó un poco más a Arthur⎯ . No se si tengas ganas de deshacerte de mí o algo, pero yo preferiría no morir quemada.

⎯ ¿Nos acompañarían adentro? ⎯ preguntó Anthony con cuidado⎯ Mantendremos la puerta abierta, y ustedes conocen la salida. No vamos a hacer nada.

Los extractores se miraron entre sí: ya habían tomado riesgos más importantes, y sin embargo, siempre habían pasado en una realidad que un balazo en la cabeza no era más que un boleto de regreso al mundo de verdad. Cobb asintió tentativamente, y después Arthur. Después de todo, estos eran amigos, ¿o no?

Entraron a la oscura mansión, sin ventanas y solo iluminada por escasas lámparas de aceite. Caminaron poco en el largo recibidor y luego Anthony, que iba a la cabeza, se detuvo y abrió una puerta, que daba a una gran sala igualmente iluminada.

⎯ Adelante.

Justo cuando Ariadne pasó por la puerta, pudo ver que Johnie y la chica del velo se habían detenido junto a Anthony para dejar pasar a todos, y que la chica se había quitado el velo. Sintió un escalofrío al comprobar lo que había visto antes, además de darse cuenta que ni siquiera era una mujer sino una simple niña de quince años, y en cuanto pudo, se acercó a una mesita de café que había en una esquina junto a unos sillones, a dejar caer el alfil. El resultado dictó que no estaba soñando. Ariadne no sabía si eso era mejor o peor; le gustaría pensar que nada era real, pero le preocuparía haber entrado a un sueño lúcido sin saber.

⎯ Muy bien ⎯ dijo Johnie cuando ya estaban todos adentro⎯ . Arthur, déjame decirte que la foto que te mandé de mi boda no era real, por dos motivos. En primero, Emili no aguanta en el sol sin protegerse ⎯ ¡¿eso significaba que la mujer que parecía salida de una pesadilla era la esposa del tipo?! ⎯ , y en segundo, ni ella ni Anthony pueden salir en las fotos, o entrar a una iglesia.

⎯ Somos vampiros ⎯ dijo Anthony⎯ . O al menos ella es completamente, yo soy mitad hombre lobo.

⎯ Y yo soy completamente hombre lobo.

⎯ Nosotros somos magos ⎯ dijo el de cabello y negro, uno de las parejas con ropas ridículas.

⎯ Holmes y yo venimos del siglo antepasado.

⎯ Espera ⎯ dijo Ariadne⎯ , ¿Holmes como en Sherlock Holmes?

⎯ El mismo ⎯ dijo el susodicho⎯ . Construí una máquina del tiempo.

⎯ Se lo probaremos ⎯ dijo Anthony, viendo que ninguno de los nuevos

mostraban el más mínimo signo de entendimiento.

La mesita de café que había servido a Ariadne comenzó a flotar, igual que los tres

sillones que la acompañaban. De las manos del niño que decía ser Johnie, al igual que de las de Anthony, comenzó a salir un vello grueso, y después de unos segundos, ya no eran manos sino garras de lobo. Emili abrió la boca, para enseñar unos colmillos que crecían lentamente de los dientes normales que había tenido antes.

Si algún espía de Ingenierías Cobol hubiera estado ahí, se hubiera dado un festín, puesto que todos los extractores se apuraron a sacar sus tótems y revisarlos una y otra vez. En el piso, el alfil, el dado y el trompo chocaban entre sí, mientras uno caía y rodaba solo un poco, el otro nunca variaba de número y el último caía y era vuelto a girar interminablemente. Arriba, Eames daba vuelta en su mano a una ficha defectuosa que había rescatado de su propia línea de ensamble no oficial, que tenía una hendidura casi imperceptible en la orilla que le hubiera delatado si la hubiera llegado a sacar, mientras que Yusuf pasaba un encendedor cerca de la parte interior de la correa de su reloj, como para revelar tinta invisible.

El resultado fue claro: todo era verdad.

⎯ Ya sabemos que es una gran sorpresa ⎯ a Hermione le habían enseñado a

tratar con Muggles en estado de shock después de descubrir la existencia de la magia⎯ , pero realmente no les afecta en nada. Harán su trabajo, y luego podrán seguir con su vida con más conocimiento, y nada más.

⎯ No es posible ⎯ murmuró Ariadne.

⎯ Todo es posible ⎯ contestó Eames en voz baja, dejando finalmente su ficha. ⎯ Antes se creía que los sueños compartidos eran imposibles ⎯ contribuyó Arthur, dejando también su tótem.

Finalmente, todos se calmaron, los que se habían hincado se levantaron, y

miraron fijamente a sus anfitriones. ⎯ Entonces... ¿es verdad?

⎯ Si ⎯ contestó Hermione pacientemente.

⎯ Ahora ⎯ dijo Tony Stark, ¿podemos explicarles el trabajo?

⎯ Creo que primero hacen falta las presentaciones. Mi nombre es Dom Cobb. ⎯ Eames.

⎯ Ariadne ⎯ una regla que ella había ya adivinado antes de que se la dijera

Arthur, era jamás revelar el apellido. Por supuesto Cobb, el hombre que había inventado esa precaución, la había olvidado mucho tiempo atrás.

⎯ Yusuf.

⎯ Arthur.

⎯ Yo soy Anthony Reed.

⎯ Emili Rodríguez.

⎯ No creo que haga falta, pero yo soy Johnie Rodríguez, para el que no haya

estado prestando atención.

⎯ Tony Stark, mucho gusto.

⎯ Thor Odinson ⎯ el hombre medio gruñó, y Ariadne entendió a lo que se referían cuando decían "hombre de pocas palabras".

⎯ Harry Potter.

⎯ Ginny Weasley.

⎯ Ron Weasley.

⎯ Hermione Weasley.

⎯ Sherlock Holmes, aunque supongo que la señorita sabe eso perfectamente bien

⎯ dijo Holmes sonriendo. Le había emocionado conocer a una fan. ⎯ Dr. John Watson, un placer.

El trabajo parecía fácil: extraer el lugar de la nueva guarida de los vampiros rebeldes. Una simple extracción. Y sin embargo, después de ser narrados algunas de las historias de humanos inexpertos cuyas mentes se ponían en contacto con la de vampiros indispuestos, se dieron cuenta del peligro.

⎯ Creemos que es más seguro que entremos todos ⎯ dijo Emili, quién

rápidamente había pasado de causarle escalofríos a Ariadne, a caerle bien⎯ . Harry tiene bastante conocimiento sobre controlar la gente en su cabeza, Ron, Hermione y Ginny son magos (eso significa que son útiles en una pelea), denle a Tony un traje y a Thor su martillo, y podrán llevarse a bastantes... ¿proyecciones? ¿así les llaman ustedes? ⎯ ya habían estado

intercambiando teorías, pero a Emili parecían no pegársele los términos⎯ , la alta inteligencia del señor Holmes significa que tiene una mente fuerte que nos da más peso contra los

mecanismos de defensa, y creemos conveniente que el Dr. Watson nos acompañe en caso de una emergencia médica. Sabemos cuando se muere dentro de la mente, con su método, regresan a la realidad, pero preferimos mantener nuestros números altos por el mayor tiempo posible. ¿Tienen algún problema?

Ante esas razones, nadie encontró un motivo para decir que no. Sin embargo, Cobb se sintió obligado a prevenirles:

⎯ Van a tener que aprender algunas cosas.

⎯ Ustedes también, señor Cobb ⎯ interrumpió Tony Stark⎯ . Esta no es su típica extracción.

⎯ Hagan una lista de lo que necesitan, y les construiremos un espacio para trabajar en el piso de arriba ⎯ dijo Anthony⎯ , ¿cuanto espacio creen necesitar?

⎯ Una oficina cada uno. Que estén conectadas, y también necesitamos un área común, con divanes o algo por el estilo. Lo más alejado posible del prisionero, no queremos que haya la más mínima posibilidad de que nos escuche.

⎯ La mitad del ala este esta vacía ⎯ informó Emili⎯ , y ahí esta también el almacén de muebles. Pueden tener tantos divanes, sillones y camas como quieran.

⎯ Buena idea. Emili, ¿puedes ir a... a buscar...?

⎯ ¿A salirme de aquí para que puedan discutir sus aparatos del demonio y como le van a hacer para engañarme a mí y a los de mi especie para meterlos? Si es lo que se necesita para salvar a Isa, claro.

Arthur.

Y con eso, se había ido.

⎯ ¿Por que los vampiros le tienen miedo a las computadoras? ⎯ preguntó

⎯ No se molestan en comprender lo que no inventaron ellos, y por eso creen que todo es peligroso.

⎯ ¿Las lámparas de kerosene las inventaron ellos?

⎯ Por supuesto. Ahora, creo que van a necesitar computadoras.

⎯ Cobb y yo traemos nuestras laptops, ni Ari ni Yusuf necesitan nada, y Eames... ⎯ Voy a tener que salir un rato. Ah, y también necesito un adelanto.

⎯ ¿Quiero preguntar que le pasó a la que tenías?

⎯ Regresé a Mombasa a cobrar unas deudas, y el tipo se rehusó. Violentamente.

Era lo único que tenía en la mano.

⎯ Hablando de adelantos ⎯ dijo Cobb⎯ , para una extracción de riesgo cobramos

ochocientos mil dólares cada uno.

⎯ Además de que yo necesito setenta mil por un compuesto diferente ⎯ dijo

Yusuf. Anthony, Thor y Tony asintieron.

⎯ No hay problema. Señor Eames, cinco mil es suficiente, ¿no? ⎯ preguntó Tony,

sacando su celular y tecleando unas cuantas cosas. ⎯ Supongo.

⎯ Ya están siendo depositados en su cuenta bancaria.

Al día siguiente, ya estaban todos instalados. Ariadne tenía material suficiente para construir una maqueta a escala de toda Inglaterra, Cobb, Eames y Arthur estaban listos para recibir lecciones sobre vampiros y Emili ya había prometido ser el Conejillo de Indias de Yusuf. Mientras tanto, Hermione y Tony habían salido en la búsqueda de libros sobre sueños compartidos, y no los encontraron hasta que Cobb se dió cuenta de lo que hacían y les mandó la dirección de una pequeña librería.

Anthony entró a la nueva oficina de Arthur, en donde estaban ya Cobb y Eames. ⎯ ¿Como funciona esto de la extracción? ⎯ preguntó.

⎯ Entramos al subconsciente de alguien más, del soñador, y traemos al objetivo.

Una vez adentro, el objetivo llena el sueño con su mente: ya sea en forma de personas o de cosas. La forma más obvia de trabajar es hablar directamente con las proyecciones, las personas que representan a la mente de alguien más. También se puede crear un lugar seguro, que el objetivo llena con sus secretos.

⎯ Un lugar oscuro, alejado de la sociedad y de la tecnología ⎯ dijo Anthony⎯ . Ahí es donde hay seguridad para un vampiro. Estas proyecciones, son parecidas a lo que pasa cuando nos metemos a la mente de la gente: normalmente estamos en el lugar mas prominente de la memoria, y a veces hay gente habitándolo. Si esas son las proyecciones, tenemos que avisarles: las de un vampiro son mucho más fuertes que las un humano. Tienen todo tipo de armas, son como luchadores entrenados.

⎯ Ya hemos lidiado con eso.

⎯ Y son cinco veces más numerosos ⎯ Cobb y Arthur se miraron⎯ . Pero tenemos una teoría: el hechizo que se hizo el rebelde redujo la actividad cerebral al mínimo, y suponemos que aunque el compuesto que hará su amigo lo acelerará, no será lo mismo. Por eso las proyecciones se tardarán más en ubicar al soñador, y les llevaremos ventaja.

⎯ Bien ⎯ dijo Eames⎯ . ¿Por que no te llevamos con nuestra Arquitecta para comenzar a diseñar los planos? No creo que hablar con las proyecciones sea una opción.

Los cuatro se levantaron y salieron. Al pasar por la oficina de Yusuf, Anthony pudo ver la cosa más extraña: Emili, sonriendo como niña pequeña y brincando, corriendo, y haciendo cosas que no había hecho desde que había cumplido seis años.

⎯ Primer experimento ⎯ explicó Yusuf, que anotaba rápidamente en un cuadernito⎯ . Se le pasará en un rato.

Entraron a la oficina de Ariadne, y Arthur se adelantó de inmediato. Ella estaba dibujando en una mesa de dibujo que habían sacado de quién sabe donde, con la cabeza gacha y dándoles la espalda. Por eso, no se dió cuenta de la presencia de los hombres hasta que Arthur la rodeo con los brazos, causando que brincara y luego, viendo quién era, se volteara y le diera un dulce e inocente beso en la boca, sin darse cuenta de los otros que estaban ahí.

Anthony tuvo que cerrar los ojos un segundo, pues ahí donde todos veían dos extractores, él se veía a si mismo, de no más de quince años, saludando a Isa como lo había hecho tantas veces durante los últimos seis meses que pasó sin que ella fuera la Reina de las Hadas. Estos momentos no eran extraños, pero tampoco comunes: jamás le había pasado con Johnie y Emili, pero si con otras parejas. Seguramente, pensar en ella estaba causando el regreso de la terrible tristeza, o al menos un fantasma de ella, que había sentido cuando se había ido. No podía imaginarse lo que estaban sintiendo Thor y Tony: para ellos era la primera vez que perdían a su novia, y Anthony podía ver muy bien por que actuaban como lo hacían, sin realmente aceptar la situación. Él sabía como se sentía, ya que él mismo había tardado varios meses en dejar de salir cada día al jardín y esperar que ella llegara como siempre.

Ariadne pudo captar por un segundo la mirada de Anthony, y distinguió en ella ese tinte que ella conocía perfectamente bien. Es el que tenía su padre cuando su madre los abandonó, el que dominaba en Cobb cuando ella lo obligaba a recordar a Mal y el que distinguía en Arthur cuando salía a hacer un trabajo y la dejaba atrás. El pobre hombre seguramente estaba pasando por un infierno en ese momento.

⎯ Hola ⎯ dijo Arthur después de separarse de ella⎯ , venimos a discutir el sueño.

⎯ Si necesitan un lugar seguro para él ⎯ repitió Anthony⎯ , necesitan un lugar oscuro, sin tecnología y apartado de la sociedad.

⎯ Yo tenía una idea que funciona con eso ⎯ dijo Ariadne, sacando un bosquejo de la única pila de papeles en la habitación⎯ . Estaba pensando en hacer una ciudad, y un fraccionamiento cerrado al lado. Quería experimentar para ver si cuando se deja un espacio vacío, el sujeto la llena con edificios que representen su subconsciente.

⎯ Es algo interesante ⎯ dijo Eames, y luego con una media sonrisa:⎯ , voy por el

PASIV.

Eames no tardó más de medio minuto en ir y venir. Se fueron todos al pasillo principal, se conectaron al aparato, y se acostaron.

⎯ Anthony, ya que tu todavía no puedes entrar, ¿te importaría cuidar? Solo tienes que ajustar el tiempo y luego presionar el botón del medio. Lo siento, podrás entrar después.

⎯ Eso no es completamente cierto ⎯ interrumpió Yusuf desde la puerta de su oficina. Como respuesta a las caras confundidas, se quitó para que todos pudieran ver a Emili, profundamente dormida y conectada al otro PASIV que habían traído⎯ . El segundo intento funcionó ⎯ el hablaba como si lo que decía no tuviera importancia, mientras todos lo miraban con expresión sorprendida.

⎯ Eames, creo que encontraste al mejor Químico del mundo ⎯ dijo Cobb en un volumen tan bajo, que ni siquiera el hombre a quien se dirigía pudo oírlo.

Después de decidir que era mejor si Emili también ayudaba, Cobb entró en su sueño a sacarla. Igual que Ariadne, se despertó de su primer sueño con los ojos desmesuradamente abiertos y un grito ahogado en la garganta. Se sujetaba un costado con cuidado, y Ariadne agradeció que Cobb hubiera sido suficientemente inteligente como para recurrir a un cuchillo y no un producto de la tecnología que la hubiera dejado todavía más asustada.

⎯ Muy bien ⎯ dijo Eames, insertándose la intravenosa y pasándole una a Ariadne, a quien tenía al lado. Todos los demás lo siguieron, e incluso Emili, quién, sin decir una palabra más, se había recuperado rápidamente. Yusuf hizo unos breves cambios para insertar el compuesto nuevo en la aguja de Emili, y después se instaló el mismo. A nadie le quedó más alternativa que suponer que Cobb le había explicado todo a Emili estando adentro, pues ella no hizo ninguna pregunta. Arthur, que tenía más cerca el PASIV, presionó el botón rojo, y todos se durmieron.

Adentro del sueño, que era de Ariadne, había demasiada gente. Ella había diseñado una ciudad tranquila, que no estaba abandonada pero tampoco rebosando, y sin embargo, al lugar no le cabía ni un alma más.

⎯ Son las proyecciones de ustedes dos ⎯ dijo Arthur, señalando a Emili y Anthony⎯ . No quiero ni imaginarme como se va a poner la cosa con trece humanos y cuatro vampiros.

⎯ Seres de Sangre ⎯ corrigió Anthony⎯ , y que Johnie no te atrape llamándolo vampiro.

⎯ Vamos ⎯ les apuró Ariadne. Estaba ansiosa por saber si su idea funcionaba.

El grupo comenzó a caminar, asombrados pero acostumbrados por la facilidad con la que Ariadne se movía a través del complicado laberinto hacia su destino: una larguísima carretera en donde los esperaba una amplia camioneta donde cabrían todos. Ariadne subió al volante sin que nadie se opusiera, esperó a que todos estuvieran adentro, y después aceleró con una habilidad que ni siquiera Arthur le conocía, principalmente por que rara vez le dejaba manejar cuando iban juntos.

La carretera llegaba a su fin abruptamente con dos grandes puertas de acero pintadas de negro, y después de ella, el conjunto mas extraño de casas. Había una cabaña adornada con corteza de árbol, una mansión señorial cubierta de mármol y un complejo de oficinas moderno con la fachada toda de vidrio, formando una pequeña hilera. Cada uno sintió un escalofrió al encontrar, entre el amasijo de edificios, las vivas representaciones de su pasado más secreto.: Eames vio el departamento de Londres a donde había llegado la mitad de Scotland Yard a arrestar a su padre cuando el tenia catorce años; Arthur paso su vista por la casa de veraneo de sus padres, en donde su madre había encontrado a su padre drogado, bebido y en compañía íntima de mas de dos jovencitas; Yusuf vio la pobre chocita donde su tía, quien lo había criado, murió a falta de medicinas; Cobb distinguió a lo lejos la casa que jamás había visto en el mundo real, el lugar en el que Mal había nacido y donde el había empezado a dar fin a su vida, y sintió la culpa con la que había aprendido a vivir tan fuerte como antes de que Ariadne le enseñara inadvertidamente a enfrentar sus demonios; Emili busco, adivinando lo que pasaba, hasta encontrar una cueva oscura en donde se habían escondido durante su escape de los que no los querían en el trono, en donde había sentido por primera y única vez desesperanza y donde se habría quitado la vida si Johnie no la hubiera descubierto a tiempo; y Anthony lo que vio fue el palacio de troncos fusionados que por mucho tiempo fue el lugar de sus pesadillas, en donde había perdido al amor de su vida.

⎯ Si funciona ⎯ dijo Arthur, un poco nervioso. Tendrían que salir de ahí antes de que a alguien se le ocurriera ir a revisar los secretos escondidos en ese horrible lugar⎯ . Vámonos de aquí.

Todos, con pensamientos parecidos, no pensaron en la mas mínima razón para contradecirlo. Eames, Cobb, Ariadne y Arthur produjeron pistolas, y Emili se alegro al comprobar que había aparecido en el sueño con un cuchillo de caza en el cinturón, al igual que Anthony.

Emili distinguió en la mano de su hermano un violento temblor, pero antes de que pudiera ofrecerle su ayuda, el ya se había armado de valor y se había ido. Todos lo siguieron de inmediato.

⎯ Van a necesitar tótems ⎯ las palabras de Cobb al despertar causaron un dejà-vu a Arthur y a Ariadne⎯ , todos.

Como ya estaba acostumbrado, Arthur se lanzo a una explicación sobre los ingeniosos talismanes, y sintió una calidez en el corazón cuando Ariadne intervino para ayudarle. Había pasado tantos años diciendo ese discurso por su cuenta, y ahora había alguien para acompañarlo.

Con una idea en mente, Anthony se levanto y se dirigió al taller mecánico que era mas de Johnie que suyo, pero que en ese momento le serviría.

⎯ Necesitamos ver que pasa cuando entran todos ⎯ dijo Eames⎯ , no quiero ser aplastado de sorpresa por una multitud de proyecciones el día del trabajo.

Cobb asintió, y pidió al mayordomo que llamara a todos. Pronto, todos estaban en el sueño, Yusuf sorprendido de que su compuesto servía también con dioses vueltos hombres.

Justo como Eames predijo, en el lugar había tanta gente que era imposible moverse en una dirección que no fuera la de todos.

⎯ ¡Tenemos que hacer algo! ⎯ grito Ariadne antes de ser absorbida entre la ominosa multitud y desaparecer.

⎯ ¡Ari! ⎯ llamó Arthur, desesperado. Él sabia demasiado bien que tan traumática seria la muerte por aplastamiento.

Un balazo resonó por encima del sonido de las miles de voces, y todos pudieron calmarse un poco.

⎯ ¡Vámonos de aquí! ⎯ se oyó la voz de Cobb, medio ahogada entre la gente.

Los cuatro extractores se dispusieron a disparar, atinando perfectamente solo a los que debían matar. Un grito colectivo sonó por toda la mansión mientras despertaba la gente, y hubo mas de uno que se arranco violentamente la intravenosa.

⎯ No es tan malo cuando hay menos gente ⎯ ofreció Ariadne a forma de disculpa. Ron soltó un bufido, como diciendo sarcásticamente "si, como digas", se levantó y se fue, seguido por su hermana y su esposa.

⎯ Voy a arreglar esto ⎯ dijo Harry muy seriamente, yéndose por donde se habían ido sus amigos.

⎯ ¿Que son esas personas? ⎯ preguntó Watson.

⎯ Las llamamos proyecciones ⎯ explicó Arthur⎯ , son representaciones del subconsciente de los que entramos en el sueño. Como esta vez fuimos demasiados, además de que los Seres de Sangre aparentemente tienen más que los humanos, no hubo suficiente espacio en la mente del soñador para darle lugar a todos, y por lo tanto tuvimos que salir casi de inmediato. Hay que encontrar una forma de resolver eso.

⎯ ¿No dices que lo que pasa es que no hay suficiente espacio en la mente del soñador? ¿Por que no intentamos entrar en la mente de Emili? Si tiene más proyecciones, va a tener más espacio.

cárcel.

⎯ Buena idea. También podemos generar un lugar en donde ponerlos, como una

⎯ ¡No! ⎯ dijeron Cobb y Arthur al mismo tiempo.

⎯ Encerrar a las proyecciones acelera el proceso de identificación del soñador ⎯ explico Cobb.

⎯ También esta la otra opción, la que usamos cuando Ariadne nos enseña los sueños ⎯ sugirió Eames, y después, al darse cuenta de la cara de la mayoría de los presentes, explicó: ⎯ . Creamos un lugar en donde las proyecciones de cada persona en particular

preferirían estar, un lugar donde su subconsciente siente que está en su propio sueño. Aunque no es posible engañar a todas las proyecciones, si a suficientes para estar en paz un rato.

⎯ No creo que sea suficiente para todos ⎯ dijo Cobb.

⎯ Pero con eso ⎯ intervino Yusuf⎯ , y el compuesto de morfina en todos los que sea posible, podemos reducir la cantidad.

⎯ ¿Que es ese compuesto? ⎯ preguntó Holmes.

⎯ Otra forma de sedante que reduce la actividad cerebral de manera que no se produzcan proyecciones. Es relativamente nuevo, y por eso todavía tiene fallas: una de ellas es que un sueño que contenga aunque sea a una persona que utilice el sedante tiene mucha más facilidad para colapsar.

⎯ ¿Cuantos pueden usar el compuesto? ⎯ preguntó Ariadne.

⎯ Cinco ⎯ contestó Cobb⎯ , pero aún así, todo va a estar muy inestable.

⎯ Uno de ellos tiene que ser Stark ⎯ intervino Arthur, causando que todos lo

vieran extrañados cuando señalo al susodicho⎯ . ¿Seriamente a nadie se le ocurre que un genio de ese calibre no este entrenado? No necesitaba investigar para saber que todos los extractores menos Cobb han pasado por su cerebro.

⎯ Pero lo hiciste... ¿no es así? ⎯ preguntó Ariadne, sabiendo la respuesta.

⎯ Tenía tiempo libre ⎯ confesó. Tony no pudo reprimir un escalofrío mezclado con admiración al darse cuenta que el pasatiempo del hombre frente a él era rastrear sus secretos más celosamente protegidos.

⎯ Espero que lo hayas hecho con cuidado ⎯ dijo Eames⎯ , todos sabemos que ese pedazo particular de información es tu punto débil.

de vida.

Si las miradas de Arthur pudieran matar, Eames no hubiera visto un segundo más

⎯ Es cierto ⎯ dijo Tony⎯ , he contratado a uno que otro experto.

⎯ Thor también tiene que usar ese compuesto ⎯ intervino Ariadne⎯ . Cuando me aplastaron, lo único que podía ver era armaduras que no había visto desde mi clase de Historia Universal.

⎯ Antes de que lo sugieran, la morfina no funciona con ninguno de nosotros

⎯ dijo Johnie. Recordaba perfectamente bien la cirugía de emergencia que habían tenido que hacerle en un hospital de humanos para quitarle una bala de plata de la pierna, durante la cual había estado perfectamente consiente pero paralizado y con un ritmo cardiaco normal, sin poder dar señal de que podía sentir todo lo que le hacían.

⎯ Por lo que entiendo, el señor Potter y la señora Weasley también han de usar este compuesto ⎯ intervino Holmes.

⎯ Usted también, señor ⎯ dijo Ariadne, y con eso quedó decidido el plan⎯ . Ahora, necesito trabajar con cada uno de ustedes para diseñar el lugar en donde se queden sus proyecciones.

⎯ ¿Qué tipo de lugar? ⎯ preguntó Watson.

⎯ Uno que sería normal soñar. Quizá en donde la mayoría de tus sueños suceden, o uno en donde pasas mucho tiempo despierto.

⎯ Puedo enseñarte nuestras habitaciones, no están a más de veinte minutos.

⎯ Doctor, con esto ⎯ Eames señaló el PASIV⎯ , todos los lugares del mundo están a medio minuto de distancia.

Ariadne se estaba divirtiendo. No era su primer trabajo desde el Origen, pero si era el primero que involucraba enseñarle a otra gente todo el proceso, y eso le hacía recordar su propio aprendizaje. Explicarle a Watson la razón por la cuál el sueño no podía ser idéntico a sus memorias, enseñarle a Tony las escaleras de Penrose que iba a poner hacia el taller (el único lugar de su casa que no le quiso enseñar, y el cual iba a ser un sótano cualquiera que las proyecciones no debían ver) y darle a los magos una larguísima lección sobre las reacciones que tenían las proyecciones ante cierto tipo de estímulos, le hizo sentir mejor de lo que debería ser normal.

⎯ ¿Siempre es tan satisfactorio enseñarle a la gente sobre sueño compartidos? ⎯ le preguntó a Arthur ese día en la noche, cuando no había nadie más que ellos en las oficinas.

⎯ Depende de si lo entienden rápido o no. He llegado a frustrarme tanto que debo dejar al estudiante.

⎯ ¿Te llegaste a frustrar conmigo?

⎯ Claro que no, eres la mejor alumna que he tenido. Fue por eso que me llamaste la atención.

⎯ ¿Así que te gustaba desde el principio?

⎯ No tanto así como gustar, no podía tener el trabajo comprometido. Pero lo que si puedo decir que ese beso, no fue exactamente inesperado.

Ariadne sonrió, causando que Arthur hiciera lo mismo.

⎯ Bueno, para mi si fue una sorpresa, pero no una mala ⎯ Ariadne pego el último pedazo de unicel, se levantó de donde estaba, y se acercó a Arthur, que la esperaba en la puerta⎯ . Listo, ya vámonos.

Subieron a donde les habían dicho que estaban los cuartos, y encontraron a una joven esperándolos al final de la escalera. Los detalles blancos en la ropa negra junto con el tono bronceado de la piel le dijeron a Arthur, que ya le había hecho la preguntas correctas a Anthony, que la chica era una mujer loba y no una vampira.

⎯ Sus cuartos están por aquí ⎯ dijo la chica⎯ , pero el señor Reed tuvo un problema.

⎯ ¿Si?

⎯ No sabía si harían uso de un cuarto o dos.

Arthur se quedó estupefacto, deteniendo sus pasos junto con Ariadne, cuyas cejas

salieron disparadas hacia arriba.

⎯ Este... ⎯ Arthur se enorgullecía de jamás titubear, pero en ese caso no hubo

ninguna otra opción. Aunque Arthur ya había pasado varias noches en el apartamento de Ariadne, estos no habían sido más que eventos aislados (aunque no por eso poco frecuentes) y realmente jamás habían tenido una cama que llamar "nuestra". Los dos se intercambiaron una mirada, que le decía claramente uno al otro: "Como tú quieras".

⎯ No les tomaremos espacio de más, con un cuarto está bien.

La chica asintió y apresuró el paso.

⎯ Ramin, transfiere el equipaje del cuarto Joshua Martin O'Neill al Pieter I.

Cormwell ⎯ dijo en una voz tan baja que hasta Ariadne tuvo problemas para escuchar. Ninguno de los dos supo como la información llegó a oídos de Ramin, pero lo que si supieron es que cuando llegaron al cuarto, ya estaba todo perfectamente arreglado.

Ariadne se tumbó en la cama.

⎯ ¡Me duelen las neuronas!

⎯ No sabía que diseñar fuera tan cansado ⎯ dijo Arthur, quitándose el saco y

empezando a desabotonarse el chaleco.

⎯ No, lo difícil es construir un lugar que sea igual al que sueña ese Ron Weasley

diario; era una casa de campo inglesa hace mucho tiempo, pero fueron agregándole cuartos alrededor y arriba, sin mucha idea de lo que hacían, y ahora solo se sostiene con magia.

⎯ Pero eso también va a servir para las proyecciones de Ginny Weasley, por lo menos.

⎯ Si, eso es lo bueno. Después de eso, solo tengo que diseñar la casa de el Doctor Watson y este lugar.

⎯ ¿Que cambios les vas a hacer? Ya sabes, para que sepan que están en el sueño.

⎯ Los tomos de las puertas. Van a ser plateados y con un diseño post-moderno. Completamente fuera de lugar en los tres lados.

⎯ Y Cobb dice que no es suficiente ⎯ dedujo Arthur por la fugaz expresión de frustración que cruzó la cara de Ariadne.

⎯ ¡Quiere que haga el lugar completamente diferente! ¡Como si las proyecciones estuvieran tan tontas!

⎯ Las proyecciones toman lo que ven al principio del sueño como verdad, lo que cambia después es lo que los alerta.

⎯ Pero esta vez necesitamos que reconozcan el lugar ⎯ Ariadne se dió cuenta que Arthur estaba teniendo problemas con uno de sus gemelos, y se levantó para ayudarlo.

⎯ Claro. Tú ignóralo: es tu trabajo, y todos sabemos que se esta basando en el miedo que tiene él de volverse a quedar haya abajo.

⎯ Hablando de eso, ¿crees que esté bien? No había entrado desde...

Arthur jamás había sabido que había pasado exactamente en el limbo, pero si le habían contado la parte de Ariadne disparándole a la proyección de Mal.

⎯ No sé en este caso, pero pasamos por cosas bastante fuertes cuando trabajamos juntos, y Cobb las superó bastante rápido. Espero que esta vez sea igual.

⎯ No crees que vuelva, ¿verdad? ⎯ el tono de Ariadne era de miedo triste.

⎯ Si lo fuera a hacer, ya la habríamos visto.

Ariadne asintió, dándole la razón. Se separó de él y se dirigió a su maleta, de

donde sacó un camisón. Se lo puso rápidamente y se metió a la cama.

⎯ Ven. Estas almohadas no me sirven ⎯ Arthur rió por lo bajo y se metió después

de ella. Inmediatamente, ella se acercó a él y recargó la cabeza en su hombro⎯ . Mucho mejor.

⎯ Sabes, para alguien que tiene que dormir en casi cualquier lado, tienes demasiados requisitos.

⎯ Eso es solo para dormir de noche, tonto ⎯ Ariadne dijo con una sonrisa, pero con la voz claramente cansada.

⎯ Dormir es dormir, Ariadne, sedantes o no.

Pero ella ya estaba sumida en un sueño pacifico durante el cuál, Arthur sabría que no había pesadillas. Lamentablemente, ya no habría tampoco buenos sueños.