Capitulo 3: Llegada a la montaña

Ryoushi ya había empacado y entregado la carta al director y ahora se iba de vuelta a la casa de su abuelo. Ringo y Ryouko fueron a despedirlo. Morino se iba en una pequeña y vieja camioneta con Nekomiya conduciendo.

- ¿Ya subiste todas tus maletas? – preguntó Gato

- Si, podemos partir cuando quieras. – respondió.

- Bueno, en ese caso nos vemos en una semana – dijo Ringo

- Más vale que pases las pre-eliminatorias. – dijo Ryouko con su tono enojado de siempre.

- Por supuesto.

- bip bip – Sube al auto, ya nos vamos.

- Bueno, hasta pronto. Ringo, Ryouko. – Ryo se montó a la camioneta luego de subir su última maleta y Gato y él partieron a la montaña.

En la camioneta~

- ¿Cómo están todos por allá?

- Tu abuelo sigue tan vivo como de costumbre. – respondió Gato con una risa. – También escuché que Yoshimori vendrá al concurso este año.

- ¡En serio! No lo he vuelto a ver desde que se graduó.

- Igual que yo. Era un excelente cazador.

- Y estoy seguro de que lo sigue siendo. Este año será difícil pasar las eliminatorias.

- Sí… - dijo Gato. – Por cierto, ¿qué vas a hacer con esos amigos tuyos? – Ryoushi suspiró y volvió a ver para abajo. Luego dijo:

- A decir verdad no estoy muy seguro. Todos en el pueblo se emocionan mucho por esta competencia pero cualquier otra persona se iría del lugar de inmediato ya que cuando empieza el concurso…

- Lo sé. No entiendo porque salen corriendo a decir verdad. Cazar es tan divertido.

- Creo que te deberías ir a vivir a la ciudad un par de años. Te sorprendería saber lo diferente que es en realidad.

- Si tú lo dices. Pero planeo quedarme en la montaña, es mejor de esa forma. – dijo luego de sonreír.

- ¿Y qué hay de Wakabe?

- No me creerás pero se casó con alguien de la ciudad y tuvieron un hijo.

- ¿Cuántos años tiene?

- Si no me equivoco, hace un mes cumplió medio año.

- Y puedo suponer que Ichiya…

- Si, sigue enfermo pero Dr. Aria dice que para finales de este año ya se debería de ir curando.

- ¡Esas son excelentes noticias! Ya llevaba más de medio año enfermo.

- Casi todo el pueblo se enfermó con aquella epidemia pero Ichiya nunca tuvo buenas defensas.

- No te preocupes, tiene a Dr. de su lado, después de todo.

- Tienes razón.

- Mira, ya llegamos. – dijo Gato señalando un pequeño pueblo.

El lugar contaba con una casas y una pequeña tienda. Todas situadas a los lados de una carretera. Al final de esta se encontraban unos 50 escalones y en la cima, una casa bastante grande. Era grande comparada con las otras casas pero no tanto como una mansión. Había un buen ambiente en el aire y algunas personas estaban fuera de sus casas. Toda la aldea estaba completamente rodeada por un muro hexagonal.

Nekomiya estacionó la camioneta al lado de la tienda y le regresó las llaves al vendedor. Al parecer había pedido prestado el carro. Ayudó a Ryoushi a bajar las maletas y se dirigieron a la pequeña mansión. Saludando a varias personas que se encontraban fuera de sus casas. Luego de subir todos los escalones, Gato dejó las maletas en el piso y se fue. Ryoushi también las puso en el piso y tocó la puerta. Por alguna razón estaba bastante nervioso.

Se empezaron a escuchar unos rápidos pasos tras la puerta, luego esta se abrió de un golpe dejando ver a un viejo sin barba pero con bigote. Medía 1m60 y vestía una camisa verde de cuadros con unos pantalones negros. Tenía los ojos bien abiertos y veía directamente a los ojos a Ryoushi. Pasaron unos segundos. Y Ryoushi dijo finalmente:

- Hola abuelo. – dijo el cazador relajado y con una sonrisa en el rostro. Sorpresivamente, Morino no se asustó con la mirada aterradora de su abuelo.

- ¿Por qué has llegado tan tarde? ¡Te mandé la carta hace 1 semana!

- Lo siento, tuve que atender unos asuntos. – dijo él un poco sonrojado recordando aquella noche, cosa que el abuelo notó.

- Una mujer ¿eh? – Ryoushi se sonrojó aún más. El abuelo sonrió y continuó – parece que acerté. Te perdonaré solo por esta vez. Pero tendrás que recuperar el tiempo perdido.

- ¡Sí señor! – respondió Ryo. El abuelo se fue dejando campo a su nieto para que pasara adentro. El lugar estaba bastante amueblado y limpio. Contaba con unas 15 habitaciones pero ahí solo vivían él y su abuelo.

Ryoushi empezó a desempacar. Sacó una foto suya con el resto del banco Otogi y la puso en la pequeña mesita de noche que estaba junto a su cama. Luego salió al patio y cortó algunas rosas. Se dirigió al jardín de atrás y dejo las flores encima de una tumba. En ella decía "Fukuro y Kotoko Morino". Se sentó frente a la tumba y dijo:

- Hola, papá, mamá. – He vuelto de la ciudad para la competencia. He conocido muy buenas personas allá. También me uní al banco Otogi. Inclusive me declaré a una chica. Su nombre es Ryouko. Pero al final me rechazó. Bueno ya me voy a cazar, los volveré a visitar después. El abuelo lo estaba escuchando detrás de un árbol mientras fumaba una pipa y pensó "Él nunca cambiará, pero me alegro que haya hecho amigos, estaba un poco preocupado por su oftalmofobia pero parece que todo va bien."

Ryoushi regresó a su habitación y se puso su resortera. Luego de ir a buscar a Gato, ambos se fueron al bosque de las montañas a cazar.

Unos días después, en el banco Otogi

Ryouko acababa de regresar de un trabajo, se sentó en uno de los sillones lujosos y soltó un gran suspiro.

- ¿Por qué ese suspiro tan grande? – preguntó el presidente. – Se que extrañas a Ryoushi pero mañana iremos todos a visitarlos así es que trata de soportarlo hasta entonces. – Ryouko se sonrojó y le dio un buen golpe al presidente.

- Solo suspiro por que el trabajo de hoy fue agotador.

- Ya veo, sin Ryoushi que te cubra la espalda ciertamente es un poco más difícil- el presidente recibió otro golpe por parte de la loba.

- ¡Me voy a casa! – La verdad es que si extrañaba a Ryoushi, ya habían pasado 6 días desde que se fue y se sentía muy sola sin él a su lado (por más que lo negara). Estaba cansada así es que después de cambiarse, lo primero que hizo fue irse a dormir. Esa noche tuvo un sueño muy raro. Ella estaba en un bosque en medio de la noche, cuando vio a lo lejos unos ojos resplandeciendo en la oscuridad. En ese momento salió corriendo pero se tropezó con una rama y entonces…

-¡Ryouko! – gritó Ringo. En ese momento Ookami se despertó, ya era de día.

-¿Qué sucede? – pregunto ella aun medio dormida.

- Bueno, te desperté porque parecía que tenías una pesadilla.

-Ya veo, gracias Ringo.

- No hay porque. Hoy me toca a mí hacer el desayuno. Haré algo delicioso para llenar nuestros estómagos. Después de todo el viaje a la montaña será largo.

Así es, hoy se cumplía la semana e irían a ver a Ryoushi en la competencia de caza por toda la semana.