Capitulo 4: El banco Otogi va a la montaña
Todos los miembros del banco Otogi se reunieron frente a la casa de Ryoushi ya que fue su tía quien se ofreció a ir a dejarlos en la montaña. Todos entraron a la buseta de la tía de Ryoushi y se dirigieron a la montaña. A diferencia de Nekomiya y Ryoushi, los miembros del banco Otogi no estaban acostumbrados a viajes tan largos. Así es que, a excepción de Yukina, a todos se les hiso eterno el viaje. Cuando por fin llegaron, todos vieron la aldea donde se crio Ryoushi. La tía estacionó la buseta en la tercera casa de la izquierda que al parecer era suya y los guio a todos a la casa que se encontraba en la cima de las escaleras.
En la entrada se encontraron con un viejo fumando pipa, era calvo pero tenía un bigote blanco. Al contrario de muchos viejos, él tenía unos ojos particularmente grandes y bien abiertos.
- Ustedes deben de ser el banco Otogi. Mi nieto me ha hablado mucho de ustedes. Es un placer conocerlos. Yo soy Nugire Morino, el abuelo de Ryoushi.
- Es un placer. – dijo el presidente. – yo soy el presidente Liszt. De derecha a izquierda ellos son Alice, Ryouko, Ringo, Otsu, Taro, Otohime y Majo.
- Por favor, pasen adelante. – dijo muy respetuosamente Nugire y procedió a mostrarles la casa. – Esta es la cocina, esta la sala, este es el comedor, más adelante están sus habitaciones, pueden acomodarse como quieran. Los baños están hasta el fondo del pasillo a la izquierda y por la derecha esta la puerta que comunica con el jardín de atrás. – El abuelo lo explicó tan rápido que de no ser por los rápidos apuntes de Alice todos se perderían en ese pequeño laberinto. – También hay unas reglas que deberán seguir mientras estén aquí, por su seguridad. – Todos se sorprendieron ante esa última palabra y quedaron en completo silencio. – Primero, en el momento en que el sol se ponga, nadie puede salir de esta casa. Segundo, si por alguna razón necesitan regresar, alguien los tiene que llevar. Y por último lo más importante: pase lo que pase no se pueden acercar al bosque. – Esto último lo dijo con una mirada que logró intimidar hasta a Ryouko. - ¿Alguna pregunta?
- Yo tengo una. – dijo Ryouko
- Pues adelante.
- ¿Dónde está Ryoushi? – Todos habían ignorado eso hasta el momento. Al principió creyeron que estaba afuera pero si lo que dijo el abuelo es cierto, ya que ya anocheció ¿no debería Ryoushi de volver?
-¡Ah! Lo olvidé. Él está en el bosque, no regresará hasta dentro de un par de horas así es que no se preocupen y vayan a desempacar, ya debería de regresar para la cena. – dijo devuelta con su tono alegre el abuelo. Todos se pusieron pies arriba (N/A: estilo anime) y entonces Otohime dijo:
- ¡Pero si está rompiendo 2 de las 3 reglas!
- Esas reglas son solo para turistas. Ya luego mi nieto les explicará las razones. Mientras tanto vayan a desempacar. – dada la orden y dejándolos advertidos a todos, el abuelo se retiró y a los otros no les quedó de otra más que obedecer.
Cada quien tenía su propio cuarto. Eran bastante grandes. Todos los cuartos contaban con una cama, una mesita de noche y un armario. Ryouko escogió el segundo cuarto a la izquierda, Ringo el cuarto junto a ella y al lado Alice. Al frente del cuarto de Alice estaba el del presidente, luego a su lado el de Otohime, al lado el de Taro y al lado Majo y Otsu. Los cuartos de la izquierda contaban con una hermosa vista al jardín. Luego de desempacar todo, Ryouko se tumbó en su cama, con una mano en la frente y la otra al costado empezó a pensar:
" Así es que fue en esta aldea donde creció Ryoushi… tienen que haber máximo unos 20 habitantes y aparte está en medio de la nada, no me sorprende que tenga oftalmofobia. Pero el ambiente es muy bueno aquí, puedo ver porque Ryoushi tiene esa naturaleza tan gentil" Ryouko se sonrojó ante sus pensamientos y decidió despejar su mente admirando el paisaje del jardín atreves de la ventana. Fue entonces cuando divisó una silueta salir del bosque. (Ubicado atrás del jardín) Al principio se asustó pero luego de observar más detenidamente logró ver que se trataba de Ryoushi. Hacia tanto que no lo veía que se volvió a sonrojar. Iba vestido con una camisa manga larga, unos pantalones, botas y unas gafas, todo completamente verde oscuro. En su mano izquierda llevaba su resortera y en la derecha tenía... ¿flores? Lo vio dirigirse hacia una piedra con forma rectangular situada en medio del jardín y depositó ahí las flores. Luego se sentó frente a la piedra y ahí se quedó. Ryouko lo vio por unos minutos, dándose cuenta de que iba a pasar un tiempo antes de que se levantara de su lugar, decidió verlo. Al igual que él miraba la piedra, ella lo miraba a él. Lo había extrañado tanto esta semana que no podía esperar a volverle a hablar. Pero eso ya vendría después. Por ahora, estaba satisfecha con solo verlo. Estaba sentado de perfil así es que podía verle la cara. Miró esos ojos que tanto adoraba, recordó aquella noche en la que aun sin saber acerca de sus problemas del pasado, él la consoló. También aquella vez en que ella fue secuestrada por unos delincuentes y él la fue a salvar. Cuando la ayudó esa vez que le dio amnesia… Había tanto que agradecerle. Pero por ahora solo lo vio.
De repente, Ryoushi se levantó y Ryouko regresó de su pequeño mundito de fantasía. Cuando vio el reloj, se dio cuenta de que había estado viéndolo por más de una hora. Faltaban solo 10 minutos para la hora que el abuelo les había dicho que sería la cena así es que pensó en algo más para quitarse el sonrojo, se acomodó un poco el pelo y se fue al comedor.
Por suerte, ella y Ringo salieron de sus habitaciones al mismo tiempo. De no haber sido el caso, muy probablemente se hubiera perdido.
Ambas llegaron al comedor un par de minutos antes de que empezara la cena. En el comedor había una mesa rectangular muy larga. En uno de los extremos estaba sentado el abuelo y a su derecha se encontraba Ryoushi. Por alguna razón el abuelo se estaba riendo y Ryoushi estaba suspirando cuando ambas entraron al comedor.
- Estoy seguro de que se perdieron. – dijo el abuelo
- Si te tomaras el tiempo para explicarlo como se debe no sería el caso. – respondió Ryoushi entre suspiros.
-Pero es más divertido de esta forma. – y el abuelo empezó a reír a carcajadas.
- Buenas noches – dijo Ringo interrumpiendo en su conversación. – El abuelo hizo un puchero al verlas entrar.
- Ryouko, Ringo, ha pasado un tiempo sin verlas. – dijo Ryoushi
- Si, una semana. – respondió Ryouko.
- Por favor, pasen y siéntense.
- Bueno, con permiso. – Ringo se sentó a la izquierda del abuelo. Ryouko tenía la intención de sentarse a su lado pero Ringo la forzó a sentarse al lado de Ryoushi. El abuelo vio el reloj y al notar que ya habían pasado 5 minutos desde la hora acordada dijo:
- Voy a buscar a los que se perdieron, regreso en un minuto. – el abuelo salió de la habitación dejando a Ringo y Ryouko solas con Ryoushi. Este último dijo:
- Disculpen su comportamiento, él siempre ha sido así.
- No hay problema. La verdad es que fue bastante agradable con nosotros cuando llegamos. – dijo Ringo.
- Sí, también nos mostró la casa. Aunque un poco rápido. – respondió Ryouko
- Si quieren les puedo mostrar la casa apropiadamente luego de cenar.
- No harías un gran favor.
- Por cierto, ¿qué estabas haciendo allá afuera?
- Mejor esperemos a que lleguen los otros, así no tengo que explicarlo dos veces.
- De acuerdo.
