ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES PRESENTADOS EN ESTE PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. MI INTENCIÓN ES MERAMENTE DE ENTRETENIMIENTO Y NO PERSIGUE FINES DE LUCRO.
ESPERO QUE ESTE CAPÍTULO NO GENERE CONTROVERSIA NI HIERA SUSCEPTIBILIDADES…
CAPÍTULO 4
REENCUENTROS INESPERADOS
Después de lo sucedido en el despacho, Seiya se sintió extraño. Los siguientes días ni siquiera tuvo el valor de presentarse en el orfanato. Saori intentaba comunicarse con él y éste ignoraba sus llamadas. No es que estuviera enojado, más bien se sentía contrariado por cómo había actuado Saori y más aún por su propia reacción. Seiya lo sabía, lo que más le desconcertaba era que, por primera vez, había visto a Saori como un ser humano, capaz de sufrir y llorar.
Las tribulaciones de Seiya fueron tales que incluso Aioros le cuestionó el porqué no había querido ir al orfanato. Seiya le había contado algunas cosas sobre Saori y su compañero ya tenía un panorama de la situación.
-Como lo veo- le dijo Aioros, aquella mañana mientras tomaba una taza de café- creo que le das más importancia al asunto de la que tiene, o más bien, de la que quieres que tenga.
-No lo entiendes, ella es mi némesis yo debo odiarla.
-No, no debes… quieres odiarla. Pero vamos Seiya, por lo que me has dicho, esa chica intenta ayudarte de corazón y no tiene nada de malo que te ofrezca su amistad.
-La gente no cambia Aioros- le respondió- Nunca cambia…
-Desde luego, la gente nunca cambia, pero sí madura. Es como cuando eres un niño y molestas a la niña que te gusta, no por ello siempre serás así. La gente madura Seiya, ella ya no es una niña, es una mujer… - hizo una pausa- Yo creo que lo que no quieres es precisamente verla como una mujer.
Seiya no pudo responder a ello; así que decidió no darle importancia al asunto. Llegó a la conclusión que no debía darle a Saori una importancia que no tenía. Después que Aioros le hiciera esos comentarios, se dirigió al orfanato; no podía interrumpir la búsqueda de su hermana sólo porque Saori había mostrado una fase desconocida para él.
Nuevamente entró furtivamente saltando la reja, se coló por la puerta principal del edificio. Se disponía a entrar al despacho cuando escuchó que había alguien hablando con Saori, se trataba de una voz conocida, Seiya se interesó en la charla y se quedó ahí para escuchar.
- No te preocupes, estoy segura que pronto vendrá… -decía Saori- Ya lo conoces, él es un rebelde.
-Eso espero- respondió su interlocutor- He venido desde lejos sólo para verlo.
-Lo sé y él también lo sabe. Confiemos en que el cualquier momento aparecerá por esa puerta, Shun.
Al escuchar ese nombre, Seiya se emocionó. Se trataba de otro de sus grandes amigos. Definitivamente fue al orfanato en el momento oportuno.
-En fin… - dijo Shun- Dime, he escuchado que ya es un hecho que te casarás en pocos meses ¿es cierto?
-Así es Shun, es inevitable- suspiró- Julián no quiere esperar más y yo… bueno, supongo que ya lo he hecho esperar demasiado.
-Lo dices como si no te emocionara el hecho.
-No me siento preparada, eso es todo- hizo una pausa y agregó- No me dirás de nuevo que…
-Ya sabes lo que creo, que Julián no es para ti. Es algo que se siente, aún no entiendo por qué estás con él… Si es sólo porque se encontraban cada vez que ibas a Grecia… bueno es algo que no tiene mucho sentido.
Saori suspiró de nuevo- Supongo que es la clase de hombre con la que se espera que deba casarme: es de buena familia, con una posición social como la mía, tiene buenos modales y…
-¿Y…? ¿Dónde queda lo demás?- cuestionó Shun.
-Creo que eres un romántico incurable- le respondió la chica.
Por su parte, Seiya escuchaba atento. Hasta que, de pronto detrás de él, apareció Miho acompañada de Jabu, quien sostenía una charola con un par de tazas de té.
-¡¿Qué haces escuchando detrás de la puerta?- le espetó Jabu.
-No estoy escuchando nada… Sólo iba a tocar la puerta para anunciarme.
-Sí claro…- dio un paso al frente y Miho lo detuvo.
-Jabu, Seiya…por favor no empiecen a comportarse como niños.
Miho llamó a la puerta y entró seguida de Jabu. Cuando ambos salieron, Seiya entró al despacho.
-Hola- les saludó. Shun inmediatamente fue a darle un afectuoso abrazo para saludarlo- Mira cómo has crecido Shun- le dijo Seiya, recordando que era el más pequeño del quinteto de amigos- Me han dicho que eres doctor.
-Pues sí Seiya, he estado esforzándome mucho para llegar a serlo- miró a Saori y le preguntó- ¿Podemos terminar nuestra conversación después?
-Claro, supongo que tienen mucho de qué hablar- dijo Saori les sonrió a ambos. Shun se dirigió a la salida mientras Seiya se quedó unos segundos mirando la sonrisa de la chica.
-Vamos Seiya- le dijo Shun haciéndolo reaccionar.
Ambos salieron de ahí y comenzaron a recorrer los jardines del lugar. Shun le contó que había estudiado todos estos años en Alemania. Había sacrificado mucho para adelantarse en sus estudios y concluir a corta edad. Por su parte, Seiya sólo pensaba en lo que diría Ikki si lo tuviera enfrente; seguramente estaría orgulloso de su hermano menor. Pero ellos nunca iban a reencontrarse, él había prometido a Ikki que no diría a nadie que seguía con vida y cumpliría.
-Así que he decidido regresar aquí para hacer mi especialidad- le contaba Shun- Quiero ser pediatra. De hecho, con la señorita Saori he platicado de un proyecto para levantar un hospital para niños desprotegidos, no sólo los del orfanato, también aquellos de familias con bajos recursos.
-Suena bien- respondió Seiya y de pronto le salió preguntar- ¿Tú te llevas muy bien con Saori?
-Sí, algo… Me imagino que más que Hyoga y Shiryu sí; y me imagino que más que tú. Ella me ha apoyado durante estos años. Muchas veces yo estaba harto, cansado de tanto sacrificio, quise renunciar y regresar aquí; pero ella me insistía en que no lo hiciera… me decía que Ikki no lo hubiese aceptado- al mencionar el nombre de su hermano Shun se puso triste.
Seiya sólo le dio unas palmadas en el hombro- Estoy seguro, que dondequiera que esté, él está orgulloso de ti.
Shun le dedicó una sonrisa a su amigo- Gracias Seiya…Decía que la señorita Saori me ha apoyado mucho- continuó- Cada vez que podía me visitaba en Alemania, entre otras cosas, ella me ayudó a aceptarme tal como soy.
Seiya no entendió eso último- ¿De qué hablas Shun?
-Seiya, tú como siempre vives en tu mundo y no te percatas de muchas cosas…- se detuvieron y Shun lo miró- ¿No te has dado cuenta?... Soy gay.
Seiya sólo abrió más los ojos, de momento creyó que sus oídos lo traicionaron; pero pronto su cerebro asimiló la información. Shun sólo sonrió y continuó caminando.
-Espero que no te incomode. ¿Sabes? Hace tiempo, de sólo pensar decir esto en voz alta, hubiera salido corriendo; sin embargo, la propia señorita Saori me dijo que no tenía por qué avergonzarme de lo que soy, que eso no me haría más o menos hombre, que lo único importante era sentirme bien conmigo mismo.
Seiya lo siguió, claro que no le incomodaba. Shun era su amigo, casi un hermano. Mientras él estuviera bien todo marcharía a la perfección.
-Supongo que cuando regresaste y viste que éramos corteses con la señorita Saori te enfureciste- continuó Shun ante el silencio de su amigo- No sé Hyoga y Shiryu, pero en lo personal no me importa que cuando éramos niños nos tratara mal. Después que murió su abuelo, ella se ha portado muy amable; además, en los últimos años he escuchado peores insultos de personas que me desprecian por lo que soy. Qué me importa que una niña me haya dicho "pobre y malquerido" sólo por haber perdido a mis padres, cuando hay personas que me han cerrado puertas sólo porque tengo una orientación diferente.
A Seiya le sorprendió la forma de pensar de Shun. Siempre lo había visto como el más pequeño del grupo y, por lo tanto, el eslabón más débil; sin embargo, se había convertido en un hombre muy inteligente, que había luchado contra tantas adversidades y que había logrado salir adelante.
-Ahora lo único que me pregunto es ¿qué pensaría Ikki de mí? ¿Se decepcionaría por no ser lo que esperaba?- dijo Shun.
-Claro que él te aceptaría. Él dio todo por ti. Estoy seguro que no le importarían esos detalles.
-Gracias Seiya.
De pronto a lo lejos vieron que Shiryu y Hyoga se acercaban- ¡Eh chicos!- les gritó Hyoga.
-¿Oye Shun y ellos ya saben que tú…?
-Claro… ustedes son mis mejores amigos.
Cuando ambos llegaron hasta ellos, abrazaron a Shun- Cuánto tiempo sin vernos- dijo Shiryu a Shun.
-Sí… y dime ¿cómo sigues? ¿ya no has tenido problemas desde la última vez que te vi?- le preguntó Shun.
-Ah… no. El tratamiento fue un éxito.
-¿De qué hablan?- preguntó Seiya.
-Hace unos años tuve unos problemas en la vista- respondió Shiryu- Estaba perdiendo poco a poco la visión. La señorita Saori me envió a Alemania, donde estudiaba Shun, para que me trataran.
Seiya entendió por qué la otra noche, en casa de su amigo, éste le dijo a Saori que ya le había ayudado bastante.
-Bueno chicos- interrumpió Hyoga- Siento cambiar de tema, sé que siempre es muy interesante la anécdota de Shiryu semi-ciego- ironizó- pero tengo que contarles algo importante ahora que estamos juntos.
Los tres lo miraron extrañados y Hyoga continuó- Gracias a los consejos de Seiya… ¡Me voy a casar!
-¡¿Qué?- respondieron sus amigos al unísono.
-Sí, decidí compartir mi vida con Erii, darle su lugar como mi mujer, ella realmente se lo merece y… después de que se hiciera un poco del rogar… ¡Aceptó!
Shun, Shiryu y Seiya no tuvieron más que felicitarlo.
-Felicidades amigo- expresó Shun.
-Realmente pensé que no escuchabas mis consejos.
-Vaya quién lo dijera- comentó Shiryu- Tú siempre metiéndote en líos por las chicas y ahora… por fin te casarás.
-Eso es lo que le decía el otro día- agregó Seiya- De aquella vez que nos metió en una pelea con esos sujetos, los amigos del tal Hagen, por esa chica Flare.
-¡Claro! Cómo olvidar eso, ese tipo Siegfried sí que era rudo- recordó Shiryu- Y también cómo Shun sacó carácter y le dio una paliza a Syd.
- Sí – comentó Shun y agregó levemente sonrojado con una sonrisa- Qué pena en aquella ocasión, ese chico Mime era de buen ver… Es una lástima que mi hermano le partiera la cara; sino hubiese sido por él quizá yo hubiese sido el perdedor… - de pronto su semblante se volvió triste de nuevo.
-Sí… ese Ikki sí que era un gran tipo- comentó Hyoga.
Seiya miró cómo sus amigos veían fijamente a distintos lados, quizá para recodar a Ikki. Cada uno de ellos tenía una anécdota sobre su amigo, al que creían muerto; él por su parte, se sentía muy mal por no revelarles la verdad.
El resto del día la pasó con sus amigos recordando viejas historias, no tuvo tiempo de hablar con Saori; cuestión que agradeció porque aún no sabía cómo comportarse con ella.
Al día siguiente, decidió visitar a Ikki, quería contarle del regreso de su hermano, quizá eso lo haría reaccionar y decidiera presentarse ante todos. Esa mañana llegó a casa de su amigo, llamó a la puerta y nadie respondió, pero se percató de que ésta estaba abierta. Entró, tal parecía que el tema de la inseguridad no le preocupada a su amigo pues no tenía problemas en dejar su casa abierta. Miró a su alrededor, todo parecía estar ordenado, algo típico de Ikki.
Estaba ahí cuando de pronto una joven entró a la pequeña morada.
-Ikki ya te traje tu…- dijo la chica y miró a Seiya- Ah, lo siento creí que Ikki estaba aquí.
-Ah no. Estaba abierto, también estaba esperándolo- respondió y se dirigió hacia ella para ayudarle a cargar las bolsas que traía la joven en las manos; puso las cosas en la mesa y se presentó- Me llamo Seiya, soy un viejo amigo de Ikki, y… ¿tú eres Esmeralda?- se aventuró a preguntar.
La joven se sonrojó y respondió- No… no soy Esmeralda. Mi nombre es Pandora.
-Ah, lo siento. El otro día Ikki mencionó… y, yo pensé que eras… Lo siento. – se disculpó.
-Bueno, creo que Ikki no mencionó algo importante sobre Esmeralda- respondió la joven- Es muy común en él, es algo de lo que no habla mucho; y quizá sea mejor que te lo cuente antes de que cometas una indiscreción con él…
Seiya no comprendía, había creído que Ikki sentía algo por la chica que le salvó la vida alguna vez, pero aparecía esta otra chica que le decía que no comentara ciertas cosas en presencia de su amigo.
-Hace algunos años Esmeralda murió- explicó Pandora- Yo no tuve el gusto de conocerla, me imagino que debió ser una chica muy linda; Ikki tiene su recuerdo en un pedestal.
-Pero ¿cómo murió?
-La verdad no sé muy bien; como te digo Ikki no habla sobre eso. Lo poco que sé son de rumores que dicen en el barrio. Dicen que hace años, el padre de Esmeralda la asesinó accidentalmente mientras estaba ebrio; dicen que Ikki intentó ayudarla pero sus intentos fueron en vano y ella pereció entre sus brazos… Me imagino que eso debió destrozar a Ikki, creo que ella era una persona muy especial en su vida.
-Ya veo- se lamentó Seiya.
-Por lo que sé, Ikki cobró venganza por la muerte de Esmeralda, si es que me entiendes, y en su memoria nunca se fue de esta casa. Desde entonces él se quedó aquí para ayudar a las personas. Es un buen hombre-agregó con un brillo especial en sus ojos.
-¿Y tú estás con él?... ya sabes.
La chica se sonrojó- No… no, yo soy sólo una de las muchas personas a las que ayudó. Hace años, yo era parte de la familia Heinstein, una acaudalada familia de Alemania; un día viaje con mis padres a este país por un negocio que mi papá tenía que atender; durante ese viaje mis padres sufrieron un accidente y fallecieron. Yo me quedé varada en este país, mi padre había confiado en las personas equivocadas y mi albacea nunca vino por mí, supongo que le convenía darme por muerta mientras se quedaba con la fortuna de mis padres- suspiró y continuó- Vagaba por las calles, muerta de miedo al estar en un lugar extraño donde apenas conocía el idioma, cuando conocí a Ikki, él me dijo que cuando era más joven estuvo a punto de irse a Alemania a estudiar y por ello conocía un poco mi idioma. Él me ayudó desinteresadamente como nunca pensé que alguien lo haría. Me enseñó su idioma y costumbres, en pocas palabras, me ayudó a seguir adelante.
Seiya sonrió- Eso es típico de él, siempre procura a los demás.
-Sí, él es uno en un millón- dijo de nuevo con esa mirada especial- Así que la única forma que veo de corresponderle es ayudándole en algunas tareas del hogar.
Seiya miró la bolsa que Pandora llevaba cuando entró y se percató que era ropa perfectamente lavada y planchada, y otra bolsa con comida.
De pronto Ikki apareció- Ah hola- les saludó.
-Ikki, te traje tu ropa y algo de comida- le dijo Pandora.
- Gracias…
-Espero que esta vez sí comas y no dejes que esos vagos de Milo y Camus te quiten lo que te he preparado.
-No te preocupes, en estos días no los he visto por aquí.
Pandora le dedicó una sonrisa a Ikki- Bueno, tengo que irme. Un gusto conocerte Seiya.
-Igualmente- respondió éste y vio cómo la chica se retiraba; entonces se dirigió a su amigo- Es una chica muy linda.
-Sí… En fin, ¿qué te trae por aquí?- preguntó mientras se sentaba a desayunar- Me imagino que no vienes a hablar de Pandora.
-No, bien... yo sólo venía a contarte algo sobre Shun- dijo mientras Ikki detuvo su comida y lo miró- Tu hermano regresó a Japón.
-¿En serio?- no pudo ocultar su emoción- ¿Cómo está?
-Muy bien, se ha convertido en doctor, deberías verlo es un hombre hecho y derecho.
-Seiya sabes que no puedo verlo.
-No comiences Ikki ¿porqué si es tu hermano y debe saber de ti?
-Escucha Seiya, si Shun ha regresado no cambia nada ¿entiendes? Nada… yo sigo siendo el mismo gandul.
-Eso no es cierto, has ayudado a la gente, por ejemplo a Pandora.
-Seiya, el hecho que haga algo bueno no borra mi pasado…- dudó en agregar- un pasado que está manchado de sangre.
-¿Lo dices por el padre de Esmeralda?- preguntó e Ikki lo miró sorprendido y se puso de pie.
-¡Será mejor que te vayas Seiya!- sentenció.
-Pero…
-¡Vete antes de que te saque a patadas de aquí!
Seiya no tenía intención de pelear con su amigo así que se fue de ahí con la esperanza de que la próxima vez que lo viera estuviera más tranquilo.
Pasaron unos días, Seiya estaba olvidando el último encuentro con Ikki debido a la tensión que sentía cada vez que estaba con Saori. Se repetía a sí mismo que no tenía que darle importancia e intentaba relajarse en su presencia. Las cosas progresaron a tal modo que entablaba conversaciones más o menos civilizadas con la chica; a veces, al escuchar el nombre de una ciudad de Grecia, le contaba a Saori alguna anécdota interesante de sus viajes.
-En serio, te juro que ese sujeto, Cassios, era enorme- le contaba a una atónita Saori, una tarde.
-Pero ¿de verdad le hiciste perder su oreja?- preguntó- Vaya que a veces puedes ser muy salvaje.
-Él tuvo la culpa, eso le pasa por andar buscando a mi nov…- se interrumpió, no supo por qué pero no quería que Saori supiera que la pelea se había dado por Shaina.
De pronto, Miho y Jabu llamaron a la puerta y le dijeron a Saori que tenía que ir a atender un asunto con unos inspectores del gobierno. Saori le pidió a Seiya que la esperara un momento, éste agradeció no tener que terminar su anécdota.
Se quedó ahí unos momentos, cuando de pronto comenzó a sonar el teléfono móvil de Saori. Estaba sobre el escritorio y Seiya no pudo con la curiosidad, miró en la pantalla del aparato y leyó en el identificador de llamadas: Julián S.
Ante la insistencia, Seiya contestó.
-¿Sí?- dijo una voz masculina del otro lado de la línea.
-Ah, lo siento Saori no está en este momento- dijo Seiya.
-¿Quién está ahí?
-Estaba con Saori, pero fue a atender un asunto y dejó su móvil. Me llamo Seiya.
-¿Seiya?
-Sí eso dije…- respondió irritado.
-Así que tú eres el famoso Seiya… Déjame decirte algo muchachito: quiero que te alejes de Saori ¿comprendes?
-¡Óyeme tú no eres nadie para decirme qué hacer! Si quiero estar cerca de ella no puedes impedírmelo.
-Te lo advierto. No te busques problemas- finalizó y colgó.
-¡¿Cómo se atreve ese hijo de…? – se quejó Seiya. Se sintió tan molestó que después de eso volvió a tener cierta frialdad con Saori.
Días después, Shun y Hyoga iban camino a visitar a Seiya al departamento que compartía con Aioros aunque habían perdido un poco el rumbo.
-Te digo Hyoga no creo que sea por aquí ¿será que podemos preguntar por fin a alguien?
-No no no… estoy seguro que estamos cerca- afirmó su amigo aunque no tenía idea de dónde estaba parado ni a dónde iba.
Ambos estaban enfrascados en sus asuntos que no notaron que dos sujetos se acercaban a ellos. Cada uno de los desconocidos sujetó por la espalda a uno de ellos.
-No intenten nada y dennos lo que traigan- dijo Milo, quien sujetaba con fuerza a Shun.
-¡Vamos! – apresuró su compañero Camus quien sostenía a Hyoga. Éste último fue más hábil y logró liberarse de él y empujarlo. En unos segundos, sostuvo a Milo para que soltara a su amigo.
-¡Corre Shun!- le aconsejó. Cuando de pronto, Camus lo golpeó en la cabeza y cayó inconsciente.
Sin embargo Shu, quien había aprendido de su hermano a nunca huir de los problemas, decidió quedarse y ayudar a su amigo.
-No tienes oportunidad niño bonito- le advirtió Milo y se acercó a él. De pronto, de la nada, apareció Ikki y lo empujó hasta la pared con tal fuerza que por primera vez lo lastimó.
-¡Le pones un dedo encima y te juro que te mato! – le advirtió. Milo lo miró con receló- Sabes que no tengo reparo en enviarte al otro mundo- agregó y su interlocutor se soltó de él y se fue de ahí con Camus- ¿Estás bien Shun?- preguntó a su hermano que estaba anonadado.
Aquella tarde, en el orfanato de la Fundación Kido, Seiya observaba a los niños jugar mientras platicaba con Saori.
-¿Entonces nunca llegaron?- preguntó la chica.
-Sí eso fue lo que dije- respondió Seiya, que estaba preocupado porque Shun y Hyoga nunca llegaron a su casa a visitarlo- Pensé que si venía, los encontraría aquí.
-Ya averigüe con Shiryu y Erii, ninguno los ha visto- respondió la chica- Si no sabemos nada de ellos, ten por seguro que los buscaremos por toda la ciudad.
Seiya la miró de nuevo y le sonrió- Gracias Saori…
La chica le sonrió. De pronto apareció Miho quien se acercaba muy apresurada a ellos- ¡Seiya! ¡Seiya!- le hablaba con voz agitada.
El aludido volteó y vio que seguida de ellas estaba una mujer y Jabu quien intentaba detener a la recién arribada.
-Espere señorita- le decía Jabu- No puede entrar sólo así…
-¿Qué pasa?- preguntó Saori; de pronto miró a la joven que Jabu intentaba detener, su rostro se le hizo conocido, pero había conocido tantas personas en su vida que le dificultó precisar dónde la había visto. Y mientras pensaba en eso…
-Seiya esta señorita dice que quiere verte urgentemente- anunció Miho cuando llegó ante ellos.
La chica se le adelantó a Jabu y se paró frente a Seiya.
-¡Shaina! ¿Qué…- expresó un sorprendido Seiya, pero se vio interrumpido cuando la recién llegada posó su labios en los del joven, dando así pie a un apasionado beso que dejó sorprendido a Jabu, Miho y, sobre todo, a Saori.
CONTINUARÁ…
