ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES PRESENTADOS AQUÍ PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. MI INTENCIÓN ES MERAMENTE DE ENTRETENIMIENTO Y NO PERSIGUE FINES DE LUCRO.

CREO QUE CADA VEZ ME RAYO MÁS CON LO LARGO, PERO ES PRECISO.

CAPÍTULO 5

¿CELOS?

-Sabía que te encontraría aquí- fue lo primero que le dijo Shaina una vez que le permitió recuperar el aliento.

No supo qué responder. En realidad, Seiya se sentía avergonzado por cómo había actuado Shaina al llegar así, llamando la atención de todos los presentes y plantándole semejante beso.

-Miho por favor llévame un té a mi despacho. Jabu, necesito que vayas urgentemente a hospitales y estaciones de policía para averiguar si pueden ayudarnos a encontrar a Hyoga y Shun- dijo Saori a sus empleados ignorando por completo a Seiya y su "amiguita".

Por primera vez, Seiya se sintió mal por la indiferencia de la chica. Así que como pudo sacó a Shaina del orfanato, tenía muchas cosas que decirle pero primero quería hablar con Saori. Le dijo a Shaina que después la buscaría para hablar pero que de momento tenía asuntos que resolver. Una vez que se fue, se dirigió corriendo de vuelta al edificio y vio que Saori entraba a su oficina.

-Saori…- le dijo y la chica le azotó la puerta de su despacho- ¡Espera!- insistió y abrió la puerta del despacho, sólo para azotarla de nuevo una vez que entró.

La chica seguía ignorándolo, se sentó detrás de su escritorio y por fin habló- ¿Ya terminaste de atender a tu visita? Vaya, sí que eres rápido.

-Saori… Lamento lo que sucedió allá afuera- expresó sin pensarlo mucho.

-¿Qué lamentas Seiya?- preguntó y el aludido no tuvo respuesta- Yo también lo lamento. Lamento haber presenciado semejante espectáculo- dijo tan molesta como hace años Seiya no la veía

-Saori… de verdad no sé cómo explicarte lo que sucedió. Shaina es…

-Evidentemente una mujer que toma demasiada confianza- interrumpió- Mira que venir y entrar como si fuera su casa y casi… comerte ahí mismo sin tomar en cuenta que había niños presentes.

-No exageres- se defendió- Shaina es así, y no intento justificar su actitud… De verdad esto no volverá a suceder, hablaré seriamente con ella y de una vez le dejaré muchas cosas en claro.

- Eso espero…Y te lo advierto Seiya, no quiero volver a ver a esa mujer por aquí.

Seiya comenzaba a desesperarse, el tono molesto de Saori lo hacía perder el control; no podía definir si era porque le recordaba a la niña caprichosa que solía ser o porque no quería que estuviera molesta con él. -Tampoco es para que te pongas así Saori…

-¿Ah no?... Si no tolero ese tipo de actitudes… Conozco cómo son ese tipo de personas…

-¡Espera! No juzgues sin conocer, sino fuera por ella yo no me habría decidido a regresar a Japón… - luego alzó un poco más la voz– Y no hables de ella como si fuera menos que tú; Shaina y yo somos parecidos en ciertos aspectos, y si crees que por no ser de alta sociedad no tenemos modales… allá tú. Sé que siempre me has considerado como un grosero, un vago, un idiota, un bruto que jamás podrá alcanzar a alguien como tú…- y de pronto le salió decir- ¡¿O acaso quieres que todos seamos como los de tu clase? ¡Como tu noviecito el tal Solo! - no supo porqué dijo eso, pero el tema del prometido de Saori era algo que tenía algunos días irritándolo.

-¿Quién te habló de Julián?- preguntó.

-Son cosas que saben… Y te digo una cosa, es el tipo más engreído que he conocido en mi vida… No cabe duda que están hechos el uno para el otro- finalizó. Se dio la vuelta, no quería seguir hablando; cuando estaba a punto de salir se detuvo y le dijo a Saori- Además, para que lo sepas, Shaina y yo ya no somos nada.

Salió de ahí molesto, era la primera vez que discutía así con Saori desde hacía mucho tiempo. Lo curioso era que el origen del problema habían sido terceros: la repentina aparición de Shaina y la antipatía que sentía por Julián Solo.

Mientras Seiya intentaba asimilar todo lo que le sucedía, en otra parte de la ciudad, Shun tenía sus propios asuntos que asimilar y enfrentar. El joven caminaba silencioso detrás de su hermano, quien cargaba a un inconsciente Hyoga. Lo siguió hasta una pequeña casa no muy lejos de ahí, donde Ikki dejó a su viejo amigo recostado en una cama. Shun, sin mirar nunca a su hermano mayor, revisó a Hyoga y le limpió la sangre que tenía en la cabeza. Mientras tanto Ikki permanecía en el marco de la puerta con la cabeza agachada, incapaz de enfrentar a su hermano menor.

Una vez que Shun terminó, supo que era el momento de enfrentar ciertas cosas- Estará bien, habrá que hacerle unas pruebas para comprobarlo pero estoy seguro que no es grave…- guardó silencio un momento y soltó la pregunta que lo atormentaba desde que su hermano reapareció- ¿Por qué Ikki?

-Shun…- intentó acercarse a él pero se detuvo- Lo siento… no sé qué decirte…

-¡Después de 10 años de fingirte muerto esa es tu mejor respuesta!

-Shun, tú no entiendes… - argumentó- No quiero que tu buen nombre se manche con lo que ahora soy… Fue lo mejor

-¡¿Fue lo mejor? ¡¿Acaso no te das cuenta lo que he sufrido por creerte muerto? ¡Lo culpable que me sentí al pensar que si tú hubieses ido a Alemania en mi lugar estarías vivo!- se acercó a él e hizo algo que nunca pensó capaz de hacer, le propinó un puñetazo en la cara a su hermano, mientras algunas lágrimas le salían.

-Supongo que me lo merezco por engañarlos desde hace tanto tiempo…- dijo Ikki, sorprendido por la fuerza de su hermano menor. Y como si ambos supieran lo que debía seguir se dieron un fraternal abrazo- Perdóname Shun…

-Eres mi hermano Ikki, la única familia que tengo…

De pronto, Hyoga comenzó a despertarse- ¿Qué me pasó?- dijo poniendo su mano en su cabeza. Miró a Ikki y dijo- ¡Ah morí y llegué con Ikki!- se cayó y ambos hermanos fueron a ayudarle.

-Calma Hyoga, no moriste… Sólo hay mucho qué explicar- le explicó Shun con una sonrisa.

-Llamaré a mi amigo Shaka para que nos lleve en su auto al hospital, tienen que revisar a Hyoga- finalizó Ikki y salió de ahí.

Shun lo observó, estaba contento de verlo. Durante mucho tiempo se negó a creer que su hermano murió; algo le decía que no era así, y no sólo era por el hecho que nunca encontraron su cuerpo, se trataba de algo más, un vínculo que los unía.

Aquella noche, Seiya estaba recostado en su cama, mirando al techo. No podía sacar de su cabeza a Saori y la discusión que había tenido con ella. Él seguía un poco molesto, pero no tenía claro si era por la actitud de Saori hacia Shaina o por el simple hecho de haber discutido con ella.

Durante su infancia tuvo cientos de discusiones con Saori, pero sus sentimientos siempre salían bien librados. No le importaba lo que Saori pensara o sintiera (si es que sentía) después de ser grosero con ella; sin embargo, ahora era diferente, Saori se había comportado muy bien con él, y ahora estaba consciente que era capaz de reír y llorar.

-No puedo creer que me tengas en vela pensando en ti- pensó en voz alta mientras en su mente se dibujaba el rostro de la chica.

Tomó el móvil que Saori le había dado. Había estado sonando toda la tarde y no había atendido. Tenía un mensaje de voz de Saori y escuchó: -Seiya, am… sólo quería avisarte que Shun y Hyoga ya aparecieron. Jabu los encontró en un hospital; intentaron asaltarlos y Hyoga recibió un golpe en la cabeza, él está bien, también Shun pero… Bueno, hay otra cosa que debes saber, supongo que es algo que sólo puede tratarse en persona… Bueno tengo que irme… -hizo una pausa- Ah… también quiero disculparme por lo de esta tarde. Lamento mucho mi actitud…Adiós.

Terminó de escuchar el mensaje. Se levantó y salió de ahí.

-Seiya…- dijo Saori entre sueños con una sonrisa.

-Saori…- respondió su voz. Era tan real, como si estuviese ahí- Saori…-repitió- ¡Despierta!

-¿Ah? ¿Qué?- se sorprendió la chica y al abrir sus ojos vio que Seiya estaba parado justo junto a su cama.- ¿Seiya, qué haces aquí?

-Estaba arrojando piedras a tu ventana, luego subí y estuve llamándote.

-Pero ¿cómo entraste?

-Bueno, tuve que forzar la chapa…-de pronto se dio cuenta de lo impropio que fue al entrar a la habitación de Saori en medio de la noche- Ah, lo siento… Perdón por entrar así; pero apenas escuché tu mensaje y decidí venir inmediatamente.

-Ya veo…- respondió la chica, se levantó y se puso su bata de seda. Para suerte de ambos estaba oscura la habitación, sino hubiesen notado el sonrojo que llenó sus rostros.- Me imagino que te quedaste preocupado por lo de tus amigos. Ellos están bien, Erii está cuidando a Hyoga; y Shun está… bueno, Seiya de todos modos te enterarás, Shun está con su hermano. Ikki está vivo.

Seiya no tuvo una reacción de sorpresa. Había creído que en determinado momento los hermanos se iban a reencontrar, se trataba de unas cosas que sólo el destino sabía.

-Seiya ¿por qué no te sorprende?

El joven le explicó lo sucedido aquella noche en la que estuvieron a punto de asaltarlos, le contó que ahí había descubierto a Ikki y terminó explicando que éste le pidió que no dijera nada- Estoy en deuda con mi amigo, por eso no quise…

-Te entiendo, eres hombre de palabra.

-No esperaba que lo entendieras- le respondió honestamente con una sonrisa.
Saori sonrió también y de nuevo se sonrojó -Bien, entonces... ¿Ya hablaste con tu novia sobre lo de hoy?

-Shaina ya no es mi novia. No hemos tenido oportunidad de platicar... pero, no quiero hablar de ella ahora.

-Bueno, me imagino que mañana te veré por la tarde.

Seiya suspiró- Sí, no puedo permitir que una discusión arruine nuestra... búsqueda- se despidió y se fue de ahí, no sin antes volver a disculparse.

Al día siguiente Seiya amaneció de mejor humor. Incluso Aioros lo notó. -Vaya amaneciste del otro lado de la cama o tuviste un lindo sueño.

- Tuve una buena noche.

-Ah... Bueno, lo que sea lo agradezco porque ayer estabas de un humor... Ni siquiera me escuchaste cuando te pregunté si no tenías inconveniente de que mi hermano nos visite en próximas fechas.

-Ah... Pues no importa ya veremos cómo nos acomodamos.

Miró su reloj, se había quedado dormido y tenía un largo día por delante. Visitaría a Ikki para saber los detalles de su reencuentro con su hermano menor, después buscaría a Shaina, tenía que aclarar muchas cosas con ella; y finalmente iría al orfanato de la Fundación Kido para continuar con la búsqueda de su hermana.

Ikki no habló mucho, típico de él. Le contó que vio a Shun y Hyoga en problemas y no dudó en ayudarles. Seiya notó a su amigo extraño, como si algo más tuviera en mente, pero sabía que si le preguntaba no le sacarías respuestas.

Después de eso, se dirigió a buscar a Shaina. En realidad, no tenía muchas ganas de verla. Meses atrás de hubiera sentido más que entusiasmado por encontrarse con ella, pero ahora las cosas habían cambiado. Ya no sentía nada por ella.

Había conocido a Shaina en Grecia, mientras viajaba; inmediatamente la chispa había surgido entre ellos, pero era una chispa que convirtió la relación en algo más bien físico. En realidad él no la conocía bien, y ella nunca se interesó en comprenderlo a fondo; su única aportación valiosa fue persuadirlo que volviera a Japón y enfrentara a los Kido. Luego estaba su insistencia en casarse, so pretexto de que ya habían compartido "algo muy especial", pero la verdad era que Seiya no estaba seguro de compartir el resto de su vida con ella. La conclusión fue que terminó su relación con ella antes de partir a oriente, pero ante la suplica de Shaina de no terminar, él lo único que pudo concederle fue tiempo para aclarar sus sentimientos.

Seiya llegó al lugar de la cita, una cafetería no muy lejos del orfanato. Mientras caminaba, tenía claro lo que le diría. Le reclamaría por la forma en la que se apareció en el orfanato la tarde anterior, por besarlo así cuando había quedado claro que su relación estaba en un "medio tiempo", quizá le agradecería su idea de regresar a Japón, y finalmente le confesaría que ya estaba seguro que no querer continuar con su noviazgo.

Cuando la joven lo vio llegar, inmediatamente fue a besarlo como lo había hecho el día anterior. Seiya sólo pudo poner un poco de distancia. Le pidió que se sentara y comenzó a hablarle.

-Shaina no quiero que hagas esas muestras de… cariño.

-¿Por qué? Si no mal recuerdo, antes te fascinaba que hiciera eso…- le respondió sin quitarle su picara mirada de encima.

-Sí, "antes"… Ahora no quiero que hagas eso. Porque, tú y yo no ya no somos nada.

-Seiya…

-Escúchame, di tiempo para pensar lo nuestro; y en estos meses he concluido que ya no quiero seguir contigo- sentenció y sintió como la chica rozaba con su mano su pierna y subía lenta y peligrosamente. El chico sólo pudo moverse en el asiento para apartarla- Shaina…- la reprendió.

-¿Qué pasa acaso ya no te agradan mis modos?- le preguntó aún con esa pícara mirada.

-Precisamente fueron tus modos lo que mató la mitad de lo nuestro… La otra mitad fui yo al permitirlos. Mira quiero ser claro, te agradezco que me convencieras de regresar a Tokyo, pero por favor ya no me busques y menos en el orfanato; yo no vivo ahí, sólo estaba de visita… y no sabes el lío en el que me metiste.

-Ah… ya veo ¿así que hay otra mujer?- preguntó.

-¡No! No se trata de eso, la única mujer que ahora debe importarme es mi hermana. Mira es complicado de explicar, sólo te pido que no regreses allá ¿Sí?- le pidió y como respuesta obtuvo que la mano de Shaina se posara de nuevo en el hábilmente en él. Seiya se puso de pie rápidamente, no quería que las cosas se le salieran de control- Lo siento Shaina, tengo que irme…

La dejó ahí. Se fue convencido que fue lo mejor; convencido que ella no era la mujer de su vida, que ni siquiera era el tipo de chica con la que quería envejecer. Con el tiempo se había dado cuenta que había otras cosas que buscaba en una mujer. Sin embargo, lo que desconocía que Shaina no se quedaría de brazos cruzados, ella no quería perder lo que tanto deseaba tener y haría lo que fuera para que Seiya volviera a estar a su disposición.

Seiya, por su parte, llegó al orfanato y nuevamente entró furtivamente; sin embargo, en el jardín encontró a un solitario y pensativo Shun. Inmediatamente fue a saludarlo- ¡Hola! ¿Qué hay Shun?

-Ah, Seiya ¿cómo estás?

-Yo, bien dentro de lo que cabe… pero ¿tú?

-Jum…- sonrió- Supongo que tendrás una idea ¿verdad? La señorita Saori me contó esta mañana que te puso al tanto de lo sucedido y ella me dijo que tú ya sabías que mi hermano…

-Lo siento tanto Shun…- se disculpó.

-No te preocupes, Ikki me contó…Yo en tu lugar hubiese hecho lo mismo, estabas entre la espada y la pared.

-Y… ¿qué más hablaste con él?

-No mucho, en realidad, casi nada… Nos acompañó al hospital para que revisaran a Hyoga, yo me quedé conversando con su amigo Shaka; mi hermano estuvo todo el tiempo apoyado en una pared, muy callado; siento que algo me oculta.

-¿Lo visitarás frecuentemente?- preguntó.

-Eso quisiera, pero debo partir a Alemania cuanto antes. Debo arreglar unos asuntos allá para poder mudarme definitivamente a Japón.

-Ya veo…

-No te preocupes, regresaré a tiempo para la boda de Hyoga.

-¿Cuándo se casará?- preguntó intrigado.

-Dentro de poco, parece que el golpe que le dieron en la cabeza le sacudió todo- rió Shun- Además, según dice, Erii quiere casarse pronto. De hecho en este momento Hyoga está hablando con la señorita Saori sobre ese asunto. ¿Vamos?

-Sí está bien- respondió y empezaron a caminar. De pronto a Seiya le surgió una pregunta- Oye Shun, tú me comentaste que te llevabas bien con Saori ¿cierto?

-Así es…

-Bien yo quería preguntarte ¿conoces a Julián Solo, su prometido?

Shun se detuvo y lo miró- ¿Así que ya sabes de Julián?... Bueno, creo que ya has pasado mucho tiempo con la señorita Saori- le sonrió, Seiya no lo sabía pero su amigo era muy perceptivo, incluso de cosas que ni él mismo había notado- Sí, lo conozco un poco. Peliazul, alto, ojos azules, según dicen es un excelente nadador… La señorita Saori lo conoció en uno de sus muchos viajes a Grecia, el chico es heredero de una de las familias más importantes de ese país, su familia se dedica a negocios marítimos. Se podría decir, en un sentido figurado, controla los siete mares.

-¿Y…?- preguntó Seiya para saber más.

-Bueno, no sé…Se le propuso unas 5 veces a la señorita Saori, hasta que por fin ella se decidió a aceptarlo en matrimonio.

-No entiendo cómo puedes casarte con alguien a quien apenas ves- comentó Seiya.

-En realidad, la señorita Saori viajaba mucho a Grecia. Dice que tiene una fascinación por su mitología, y que por eso lo visita seguido-hubo un silencio y le cuestionó ¿Y por qué tanto interés en él?

-Ah… Pues… me preocupa; Hyoga cree que después de su matrimonio, el orfanato desaparecerá y me preocupa lo que pueda suceder con los niños y eso…Es sólo preocupación, sí.

-Ya veo…- después de eso ninguno de los dos dijo nada.

Mientras tanto, en el despacho de Saori, esperaba a Hyoga quien quería hablar sobre su futuro matrimonio con Erii.

-Ah Hyoga, pasa- le había indicado cuando tocó la puerta el joven- ¿Cómo sigue tu cabeza? –preguntó al ver el vendaje del rubio.

-Ah, mejor… No fue nada grave- respondió sentándose frente ella.

-Bien. Antes de que nada Hyoga quiero preguntarte algo; pero quiero que esto quede entre tú y yo.

-Ah… claro.

-¿Qué sabes sobre Shaina, la "amiguita" de Seiya?

El joven no esperaba esa pregunta- Bueno… no mucho. Él me habló de ella una vez, según me contó, la conoció en Grecia, ella quería casarse con Seiya, pero él no estaba muy convencido.

-Ah… ya veo- Saori estaba desconcertada, estaba segura que la había visto en alguna parte. Quizá en uno de sus viajes a ese país, finalmente podría ser que ahí coincidieran.

-¿Por qué señorita? ¿Algún problema?

-Ah… es que me desconcertó que ayer se presentara aquí y se comportara como este lugar fuera un … bueno no importa… ¿Me permites un segundo?- dijo poniéndose de pie.

-Claro señorita.

Saori salió de ahí. Tomó su teléfono móvil y marcó. Sonó un par de veces y por fin respondieron- ¿Sí? Diga- respondió una voz masculina- ¿Señorita Kido?

-Sí Saga, soy yo- respondió.

-No esperaba su llamada. Esta mañana le envié los avances de mi investigación, sobre la búsqueda de esa chica, Seika.

-Sí Saga, recibí tu mensaje, pero no es eso lo que te quiero pedir… Necesito encomendarte otra tarea, quiero que investigues a otra mujer.

-Claro, usted dígame.

-Se llama Shaina. Es una mujer de cabello verde y un poco largo, ojos también verdes. Quiero que busques una pista de ella en todas y cada una de las ciudades que Seiya me ha dicho que visitó ¿Aún tienes la lista que te envié?

-Sí señorita…No se preocupe, me pondré en ello cuanto antes.

-Muy bien Saga- respondió y vio que Seiya se acercaba con Shun, así que colgó- ¡Hola!- les saludó.

-Hola ¿interrumpimos algo?- dijo Seiya

-Ah, estaba hablando con Hyoga… Pasen chicos- les indicó. Mientras pensaba que tal vez investigar a Shaina era una exageración, pero no permitiría que una oportunista interfiriera con todo lo que había progresado con Seiya.

-Bien Hyoga, continuando con lo que hablábamos- le dijo al joven mientras entraba en el despacho seguida por Seiya y Shun- Me gustaría que la recepción de la boda se lleve a cabo aquí.

-Pero señorita Saori, yo sólo puedo darle a Erii una boda sencilla. Quizá una cena con nuestros amigos más cercanos, nada pretencioso.

-Hyoga, no te preocupes por los detalles económicos. La Fundación te debe mucho, haz trabajado para nosotros durante años, así que absorberá todos los gastos.

- Ah... no quiero causar molestias- dijo apenado el joven- Y al contrario, yo les debo mucho; me dieron uh hogar después de la muerte de mi querida madre cuando apenas era un niño, me dieron un trabajo y gracias a él conocí a Erii.

-Bueno, yo creo que es precisamente por ella que debes aceptarlo. El día de una boda es algo muy especial para nosotras las chicas- miró a Shun y Seiya- ¿Ustedes qué piensan chicos?

-Bueno... -habló Shun primero - Creo que lo más importante en un matrimonio es el amor. Así que el dinero no debe importarte, si la señorita Saori te ofrece su ayuda no veo porqué deba molestarte.

-¿Y tú Seiya? - le preguntó la joven.

-Bueno, si encontrara a la mujer perfecta haría hasta lo imposible para verla feliz el día de su boda...-miraba a su amigo, pero de reojo veía a Saori- Creo que sobraría el orgullo... el odio… o el pasado.

Hyoga miró extrañado a Shun y éste sólo le sonrió e hizo una seña de después le explicaría. Al final lograron convencer al rubio de que Saori pondría a su disposición cualquier recurso necesario. Shun y Hyoga salieronn del despacho para que su amigo y la chica se ocuparan de sus asuntos.

-No olvides decirle a Erii que mi amigo Mu, es un experto en confección y arreglo de ropa, él se encargará de su vestido.

-De acuerdo... Gracias- dijo el rubio.

De pronto su móvil comenzó a sonar. Respondió, se trataba de Julián Solo.

-Ah hola- saludó mirando nerviosa a Seiya, no quería que éste de nuevo se molestara por su prometido.

-Saori, necesitamos hablar. Tengo que decirte unas cosas de nuestra boda...

-Ah ahora estoy un poco ocupada. Después te llamo- colgó y miró a Seiya- Bien, vamos a continuar con la búsqueda de tu hermana. Hay mucho por hacer...

Estuvieron trabajando unas horas. Cuando por fin la chica habló- Seiya, puedo pedirte un favor.

El joven revisaba unos documentos, interrumpió su lectura y respondió - Depende, si puedo hacerlo.

-¿Me podrías acompañar a casa de Shiryu? Necesito tratar unos asuntos con él y Jabu no puede acompañarme.

-Eso sí es novedad. ¿Acaso ya dejaste a tu perro sin correa?

-Seiya...-le dijo como si se le hablara a un niño travieso - no se trata de eso. Jabu me pidió la noche libre, va a salir con Miho.

-¿Con Miho?-preguntó extrañado.

-Sí, desde que regresaste a Japón y paso tanto tiempo contigo, Jabu y Miho pasan mucho tiempo juntos. ¿Acaso te molesta?

-No, la verdad me da gusto por Miho, ella es una gran chica; Jabu no es el foco más brillante de la serie, pero es un buen hombre. Sólo pienso que si me hubieses dicho eso hace 10 años, le hubiera partido la cara por pretender a mi novia.

Saori sonrió- Vaya sí que resultaste un celoso.

-¿Celos? No, sólo me gusta proteger lo que siento mío.

La chica sonrió y él le devolvió la sonrisa. Luego se dirigieron a la casa de amigo Shiryu.

En otra parte del mundo, Julián Solo estaba furioso porque su prometida lo había dejado con la palabra en la boca y le había colgado el teléfono.

-¡Kanon!- gritó- ¡Kanon ven aquí!

Uno de sus subordinados apareció. Kanon encontró a su jefe mirando fijamente a su amado mar. -Sí señor.

-Kanon, dime, ¿cuál puede ser una razón por la que una mujer pierda el interés en uno?

-Ah... ¿señor?- respondió sin saber de lo que hablaba su patrón.

-La posible respuesta sería: otro hombre. En este caso mi mente sólo puede pensar en Seiya; el famosísimo Seiya. De quien en los últimos años he escuchado tanto -guardó silencio y bebió un sorbo de su vino. Luego se volvió hacia su vasallo -Dime Kanon ¿qué sabes de tu hermano?

-Como recordará, no nos llevamos muy bien y más desde que decidió que su lealtad estaba con su prometida, la señorita Kido.

-Así que aún trabaja para Saori

-Tengo entendido que recorre el país para buscar a...

-Sí ya sé a quién- interrumpió- Bien Kanon quiero que vayas a Japón y sigas a Saori, pero quiero que no note tu presencia. Quiero saber todo, a dónde va, con quién y sobre todo cuándo y cómo ve al tal Seiya. ¿Entendido?

-Sí señor.

-Bien, ve inmediatamente... Por cierto comunícame con Sorrento, necesito saber cómo va el asunto que le encomendé- finalizó.

Mientras tanto en Japón, Seiya y Saori arribaban a la casa de Shiryu. Lo encontraron trabajando en una cuna para su pequeño hijo, siendo muy diestro en el oficio de la carpintería, no era un problema para él; de hecho los jóvenes se sorprendieron de la habilidad de Shiryu para trabajar la madera.

-Bien- comenzó a hablar Saori una vez que los tres se sentaron- ¿Ya pensaste lo que te dije?

Seiya estaba atento, quería saber qué pretendía Saori con su amigo.

-Estuve un largo tiempo pensando y he decidido aceptar…- miró un momento a su amigo y luego se volvió a la joven- Parece que Seiya confía en ti, así que yo también…

-Muy bien Shiryu, sabía que tomarías la mejor decisión. Le he mostrado un poco de tu trabajo a mi viejo amigo Shura y está muy interesado en lo que haces…

-Un momento- interrumpió Seiya- No comprendo nada…

-Verás Seiya- le respondió Saori- Desde hace meses le he insistido a Shiryu en que acepte mi ayuda para que pueda desarrollar sus habilidades más profesionalmente; en pocas palabras quiero invertir en su trabajo.

-Oh ya veo…

Entonces, como lo última vez que había visitado a su amigo, se escuchó un automóvil afuera. Shiryu pareció ponerse alerta, pero en lugar de ponerse de pie sólo se quedó serio y callado. Como era de esperarse, Shunrei entró, saludó a los invitados y se dirigió a ver a su hijo. Saori le preguntó si podía cargarlo, a lo que la madre del pequeño accedió.

Al verla con el pequeño Ryuho en brazos, Seiya pensó que Saori se veía muy bien de mamá y que seguramente sería muy buena en ello (también había visto cómo trataba a los niños en el orfanato) y estaba convencido en que algún día desempeñaría bien su papel de madre; sin embargo, otra parte de su cerebro le respondió fríamente: sí se verá muy bien con los hijos de Solo.

-Ah, Seiya… ¿no quieres tomar un poco de aire fresco?- Shiryu le interrumpió sus reflexiones.

-Ah claro- respondió y salieron juntos mientras las chicas se quedaban conversando sobre el pequeño Ryuho. Seiya sabía que su amigo, no tenía muchas ganas de tomar aire, y que más bien quería hablar con él. De sobra sabía que Shiryu era discreto para algunas cosas, además sabía que algo lo molestaba; de sus 4 amigos, con él era con quien compartía más cosas.

-Bien Shiryu ¿me dirás qué es lo que te tiene tan enojado?- le preguntó sin rodeos.

Shiryu suspiró- Cómo se nota que no puedo engañarte…

-Bien, eres muy evidente… me imagino que es algo relacionado con Shunrei.

-Sí y no- respondió- Es algo de lo que ella no es culpable, si no yo. Mis miedos, mis inseguridades…- ante la expresión de su amigo de que no comprendía nada, continuó- Después de que falleciera el viejo Dohko, mi maestro y amigo, así como tutor de Shunrei, ella se quedó tan sola; a veces creo que por esa fragilidad emocional, sucedió lo que sucedió y nació nuestro hijo.

-¿Estás insinuando que no la quieres?

-Claro que no. Desde que conocí a Shunrei, me enamoré de ella, y la sigo queriendo de la misma manera. Pero no sé si ella sigue sintiendo lo mismo… Desde que nació Ryuho, todos se volvieron presiones…Yo sin un trabajo fijo, ella tuvo que buscar algo…Ese no es el problema, el asunto es que pasa demasiado tiempo con Okko; un viejo conocido de ambos…

- ¿Y crees que ellos…

-¡No!... Confío en que ella es honesta conmigo; pero, pienso que tal vez, ella se merece alguien mejor, yo no tengo nada que ofrecerle… En parte, por eso acepté la propuesta de la señorita Saori.

-Shiryu. Te diré algo amigo, el dinero no es ni será el problema… Si no hablas claro con ella, jamás podrán solucionar nada...

-Ay Seiya…Si tuvieras una idea de lo que siento. Mi mente, un poco llena de telarañas, a veces se imagina cosas y es cuando me pongo furioso… De sólo pensar que ella está con alguien mejor, me hierve la sangre, y quiero salir y enfrenarle…decirle que se aleje de ella; que ella es mía y de nadie más…Creo que en el fondo soy un maldito celoso.

Al escucharlo, Seiya sólo pudo pensar en alguien, no supo porque pero pensó en Julián Solo; en ese riquillo que, aunque le pesara, era el mejor candidato para Saori. Sí, Seiya sabía cómo se sentía su amigo, también le hervía la sangre y deseaba tenerlo enfrente para alejarlo de Saori, esa chica que poco a poco se había convertido en alguien importante; aunque no se lo quisiera confesar a nadie, Saori ya ocupaba un lugar fundamental en su vida, en él mismo. Sin embargo, a diferencia de la historia de Shiryu, él sabía que entre Solo y Saori sí había algo.

De pronto, dejó que su corazón hablara:-Tienes razón, ella se merece a alguien mejor- dijo, aunque no se refería a su amigo sino a sí mismo- Por eso se casará con Julián Solo.

-¡¿Qué?- respondió atónito Shiryu, tal vez comprendiendo que se trataba de una confesión muy personal de su amigo.

Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad, en un calle oscura Milo y Camus veían emergen de entre las sombras a una figura femenina, quien los había citado en ese lugar.

-¡Vaya!- dijo Milo- ¡Hasta que apareces!

-Tranquilo- respondió la mujer- No es tan tarde.

-¿Ah no?... Me enviaste hace meses a este maldito país y sólo me dices que te espere, que se trata de algo grande y…

-Tranquilo Milo… Es algo grande, ha habido contratiempos pero no desesperes…-se acercó a él y lo besó- No tienes por qué enojarte... ¿Acaso querías morirte de hambre con la crisis en Grecia?

-De acuerdo ¿ya nos dirás de qué se trata ese asunto "grande"?

-Todo a su tiempo… Por ahora quiero pedirte que investigues todo lo que puedas de una tal Saori Kido, me parece que se está volviendo un pequeño obstáculo en nuestro camino.

Milo miró a Camus y sonrieron- Tienes suerte, conozco a alguien que puede darnos alguna información.

-Bueno, eso si no temes acercarte a Ikki después del morado que te dejó después de arrojarte a la pared- dijo Camus a su camarada.

-Como sea… quiero saber todo de ella ¿Entiendes?

-Está bien- respondió Milo- Yo te avisaré cuando sepa algo importante.

La chica se dio la media vuelta y se desapareció tan rápido como apareció.

-Mujeres… - se quejó Milo- Meses que no nos vemos y sólo me da un beso.

CONTINUARÁ…

UN FINAL DE CAPÍTULO MUY EXTRAÑO ¿NO?