ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES PRESENTADOS AQUÍ PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. MI INTENCIÓN ES MERAMENTE DE ENTRETENIMIENTO Y NO PERSIGUE FINES DE LUCRO.
UN CAPÍTULO MUY… AH NO SÉ, USTEDES MISMOS JUZGUEN.
CAPÍTULO 6
SECRETOS Y SENTIMIENTOS
-¿Qué?- respondió Seiya cuando se dio cuenta de lo que había dicho. Su subconsciente lo había traicionado y había hablado de más. No estaba muy seguro de su declaración, pero tal parecía que su amigo no dudaba en lo que escuchó.
-Seiya ¿acaso tú…
-¡No! Oíste mal, me refiero a que… - no sabía qué responder y hablaba atropelladamente- Bueno, últimamente he pasado mucho tiempo con Saori, que a veces ya no sé ni lo que digo… Bueno no es que todo el tiempo hable de ella… ni piense en ella- aclaró- Es bonita y eso… bueno no es la gran cosa pero… Bueno sí…
-Hey tranquilo- le respondió su amigo con una sonrisa- No es a mí a quien debes intentar explicar, ni a la señorita Saori… parece que primero tú debes aclarar las cosas.
-¡Qué! … ¿De qué hablas amigo? ¿Yo?... –intentó minimizar el asunto.
Su amigo sólo sonrió. Seiya sabía que podía confiar en que no diría nada, Shiryu se caracterizaba por ser muy discreto. Además sabía que su amigo le era leal, de sus cuatro amigos, Shiryu había sido el primero en ofrecerle su amistad después de que, recién se conocieron, Seiya lo salvó de un accidente que pudo haber sido fatal; desde entonces su vínculo era muy fuerte.
-Seiya…- le llamó Saori, estaba saliendo de la casa – Si gustas ya podemos irnos.
-Ah claro- respondió él y sólo vio que su amigo volvió a sonreír.
-Adiós Shiryu- le dijo la chica- Estaremos en contacto- luego miró de nuevo a la casa y le dijo a Shunrei, quien miraba desde el marco de la puerta- ¡Adiós Shunrei, cuida a ese bebé!
-Hasta pronto Shiryu- dijo Seiya y agregó por lo bajo- No olvides hablar con ella…
-Espero lo mismo de ti amigo- comentó de nuevo con una sonrisa.
Se fueron de ahí, Seiya dejó a Saori en el orfanato y luego se retiró a su casa.
Más tarde esa misma noche, Ikki estaba por salir de lo que durante años llamó su hogar. Todo había sido gracias a Esmeralda, su amada Esmeralda a la que decidió proteger de su padre, y que finalmente encontró un destino fatal entre sus brazos. De todas las personas a las que había querido proteger en este mundo, a la que más quería no pudo ayudarla. Eso lo pesaba, le generaba una culpa que no lo dejaba en paz; eso sumado a la locura que lo invadió después de perderla, esa locura que lo orilló a hacer algo infame.
Precisamente para ocultar su pecado, había decidido ocultarse de sus seres queridos- Nadie quiere tener cerca a un criminal- se decía todo el tiempo a sí mismo, y bajo esa consigna intentó remediar sus errores ayudando a otros. Pero por más que hiciera algo por los demás, nada limpiaría la sangre de sus manos y lo quebrado de su alma. Sí, había soportado tantos tropiezos: dejó ir a su hermano menor, casi murió en manos de Tatsumi, perdió al amor de su vida, había asesinado a un hombre…Había muerto tantas veces y de diferentes maneras, pero siempre se levantaba, renacía como un fénix y comenzaba de nuevo. Y eso precisamente, un nuevo comienzo, es lo que ameritaba.
Shun lo acaba de visitar. Le comentó que viajaría a Alemania a la mañana siguiente pero que volvería en un mes para instalarse de nuevo en Japón. Había hablado de muchos planes al volver a su país de origen y muchos de esos planes lo incluían a él. Sin embargo, Ikki sólo lo había escuchado en silencio pensando en lo ridículo que sería cuando Shun lo presentara ante sus amigos y colegas; y cuando éstos le preguntaran a qué se dedica él respondería: me dedico a delinquir, pero a veces y sólo por ayudar a otros. No, eso no lo permitiría, por eso debía huir de nuevo, muy a su pesar. Se sentía como un cobarde huyendo de nuevo pero no tenía otra opción.
Había preparado una pequeña maleta. Se imaginó que Pandora y Shaka serían los primeros en percatarse de su ausencia, pero que con el tiempo lo aceptarían. Salió de ahí no sin antes ver de nuevo la casa donde conoció lo mejor que le había pasado y lo perdió al poco tiempo.
-Ikki- le habló una voz, el aludido volteó y vio a Milo y Camus acercarse a él-¿Qué haces amigo?- miró su maleta y agregó- ¿Acaso te irás de viaje?
-No es su asunto Milo…- le dijo y comenzó a caminar.
-Oye espera, no es mi intención retenerte ni nada de eso… Me imagino que tienes tus razones para irte.
-Escuchen, sólo les pido que no digan nada a nadie. Además quiero que no molesten a la gente del barrio ¿de acuerdo?
-Muy bien, si eso quieres… Pero antes de que te vayas ¿no te apetece ir a tomar unos tragos con nosotros?-preguntó Milo, Ikki lo miró con desconfianza- ¡Vamos! No quieres que nos despidamos mal ¿vedad? después de semejante empujón que me diste ayer…
-Sí Ikki, anda no seas aguafiestas- le alentó Camus- Un par de tragos y luego puedes irte al fin del mundo si así lo quieres.
Finalmente accedió, después de eso se marcharía. Siguió a sus camaradas al cuarto que rentaban no muy lejos de ahí.
A la mañana siguiente, Seiya se dirigió a buscar a Ikki; sin embargo, no lo encontró y le extrañó ver su casa cerrada. Sin qué hacer se dirigió al orfanato, se encontró con que Shun había partido esa mañana a Alemania; por su parte, Hyoga y Erii estaban con Saori quien le presentaba a su amigo Mu.
-Bueno, será mejor que nos pongamos a trabajar en ello- le decía Mu- Así que tú- agregó mirando a Hyoga- será mejor que te vayas por ahí, no quiero que veas cómo será su vestido.
-¿Qué? Pero…
-Vamos Hyoga, no sea necio- le sugirió Seiya y se lo llevó de ahí.
Sin embargo, antes de salir, escuchó que Mu decía:-Por cierto Saori, el joven Solo me ha pedido que termine el trabajo contigo, porque quiere que su boda sea lo antes posible, así hay mucho por hacer hoy.
Seiya sintió como si le golpearan el estómago y le sacaran todo el aire. Miró por una milésima de segundo a Saori antes de salir y ella sólo desvío la mirada, como si no tuviera el valor de verlo a los ojos. Después de eso, Hyoga estuvo todo el rato quejándose de no poder estar con su prometida, y eso sólo sería un preludio a lo que sucedería el resto del mes.
Durante las siguientes semanas, Hyoga entró en una fase que a Shiryu le dio por llamar su fase de "novia neurótica", pues quería tener el control de todo lo relacionado con su matrimonio, se ponía ansioso y a veces estaba irritable. Ninguno de sus amigos lo imaginó alguna vez así.
Por su parte, Shiryu pasaba también mucho tiempo ocupado, cuestión que Seiya agradecía, pues no se veía obligado a continuar con la charla que comenzó la última vez que visitó su casa; por el contrario, el trabajo lo tenía tan ocupado que en ocasiones se veía obligado a pedir de favor que en el orfanato cuidaran de Ryuho. Saori era la más contenta con la idea, pues le encantaba la idea de atender al pequeño.
Las semanas pasaron una tras de otra a una velocidad increíble; faltaban pocos días para que Shun regresara de Alemania y que Hyoga contrajera nupcias. Ikki por su parte, seguía sin aparecer; Seiya estaba un poco preocupado pero estaba consciente que su amigo era impredecible un buen día de estos apareciera.
Un día, particularmente soleado, Seiya y Saori estaban en el despacho continuando con sus labores de búsqueda; de pronto Miho entró con el pequeño Ryuho en brazos:- Señorita Kido, ya despertó- le dijo y se acercó a ella para darle al bebé, para luego salir del despacho.
-Ven aquí Ryuho- le dijo cariñosamente- ¿o quieres estar con tu tío Seiya?
-Parece que le agradas mucho- señalo Seiya con una sonrisa - Últimamente pasa tanto tiempo contigo que ya se acostumbró a ti. – le comentó y una parte de su cerebro le dijo: Igual que tú Seiya.
-Seiya, se me ocurre que podemos salir a pasear con Ryuho al parque.
-¿Nosotros?- preguntó- ¿Los tres?
-Claro que los tres. Vamos hace un día muy lindo afuera como para que Ryuho sólo tenga que ver estas cuatro paredes.
-Ah... No sé, no estoy seguro de que sus padres estén de acuerdo-argumentó.
-Pues si te sientes más cómodo les llamo.
Seiya se imaginó lo que Shiryu pensaría cuando supiera que saldría con Saori, así que le respondió:
-No, no es necesario que los molestes. Digo, no tiene nada de malo ir a dar un paseo.
Saori acomodó al pequeño Ryuho en su carriola y salieron los tres del despacho. Mientras caminaban a la salida del edificio, Seiya miraba a todos lados esperando que nadie los viera juntos; supuso que Hyoga estaba arreglando algo, cuidando a los niños o tratando de controlar todo lo que se relacionara con su boda. Cuando estaban cerca de la salida vieron de lejos a Miho y Jabu, muy entretenidos en sus asuntos, a Seiya le alegró que su viejo amor tuviera a un buen hombre que cuidara de ella.
Caminaron al parque. Como Saori había dicho, hacía un día muy lindo y se antojaba dar un paseo. En general, hablaron poco entre sí, sólo hacían comentarios ocasionales sobre Ryuho. Después de dar una vuelta, se sentaron en una banca. Saori sacó una fórmula láctea para el bebé, mientras que él (Seiya) aprovechó para comprar unos helados. No tenía mucho dinero pero quería darse el gusto de compartir algo con la chica. Sin embargo, se sintió avergonzado cuando el vendedor le dijo que tenía una linda familia, creyendo que Ryuho era su hijo y Saori su mujer. Era algo natural, dos jóvenes paseando a un bebé en un día soleado.
-Ten- le dijo una vez que regresó con ellos- es de vainilla, si no mal recuerdo es tu favorito.
-Gracias Seiya- le dijo con una sonrisa- es lindo que lo recordaras.
-En realidad, lo recordé porque cuando éramos niños más de un vez patee un balón de soccer para tirarte un helado de ese sabor.
Saori rió- Vaya, tú siempre tan "detallista".
Después de comer, Ryuho comenzó a dormirse; así que decidieron quedarse ahí. Seiya necesitaba decirle lo que había notado la primera vez que la vio con Ryuho en brazos y vio el momento ideal para sacar el comentario.-Te ves muy bien de mamá - le dijo tratando no sonrojarse- Serás muy buena mamá de los hijos de Julián Solo.
Saori dibujó una amarga sonrisa- No, Julián no quiere niños.
-Vaya. Qué idiota-pensó en voz alta- Perdón, sé que es tu novio; pero hay que ser un tonto para no quererlo.
-¿Tú crees? -preguntó la joven.
-Bueno, yo que no tuve un familia (no conocí a mi padre y mi madre murió cuando era muy pequeño) desde muy chico desee encontrar a una hermosa chica, a quien amar con toda mi alma por el resto de mis días; y formar una familia con ella, tener hijos y verlos crecer mientras envejecemos juntos.
-Seiya... eso es muy lindo- ella también quiso disipar algunas dudas que tenía- ¿Y por qué no te quedaste con Shaina? Se nota que le interesas mucho. Mira que venir hasta acá sólo por ti.
Seiya sonrió irónicamente- Quise mucho a Shaina y he de confesar que me la pasaba bien con ella. Pero esa idea compulsiva de casarnos sólo por acostarme con ella...-se percató que de nuevo hablaba de más pero aún así quería que Saori supiera todo. -No lo sé, no me lo creí, ni siquiera estoy seguro de haber sido el primero en su vida.
-Seiya...- dijo Saori de nuevo con ese tono que parecía que reprendería a un niño.
-Lo siento, esas cosas no deben de divulgarse así pero... Bueno, sólo digo que esas ideas tan juiciosas no son típicas de una mujer como Shaina. Eso de ser mujer de un solo hombre va más con alguien como tú.
Inmediatamente se percató de su impertinencia pero Saori no pareció molestarse, y de pronto comentó- Tal vez, por lo menos yo he esperado.
-¡¿Qué? - expresó entendiendo perfectamente lo que significaba el comentario. -¿Quieres decir que Julián y tú...?- de nuevo se sintió impertinente.
-Ni siquiera hemos tocado el tema. Ha sido muy respetuoso al respecto.
O muy idiota, pensó Seiya; si Saori fuera su prometida no hubiera dudado en intentar algo con ella, desde luego sin obligarla a nada que ella no quisiera; pero definitivamente no podría pasar por alto los encantos de la joven.
Antes que su mente comenzara imaginar cosas que no debía pensar acerca de Saori prefirió desviar la vista. Fió su mirada en un sujeto que leía el periódico en una banca cercana y notó algo curioso, desde antes que fue a comprar los helados, estaba leyendo la misma página. No sólo eso, al verlo mejor, detrás de sus lentes oscuros y su gorra, estaba un rostro que le hacía conocido. Algo no le dio buena espina.
-Oye, será mejor que regresemos al orfanato, ya es un poco tarde.
-Tienes razón, además Ryuho ya se durmió- finalizó y se fueron de ahí.
Aquella misma tarde, Milo estaba sentado mirando el televisor despreocupado. De pronto su teléfono móvil comenzó a sonar, cuando vio de quién se trataba no dudó en responder. -Vaya, hasta que me buscas. Pensé que no habías recibido mi mensaje.
-He estado un poco ocupada - le respondió una voz femenina del otro lado de la línea- Ahora dime ¿qué fue lo que descubriste sobre Saori Kido?
-Supongo que ya sabes que se está pudriendo en dinero y que por eso te interesa saber sobre ella. Así que te diré algo más, según mi informante es una niña mimada que desprecia a los que son menos que ella o al menos así era de más joven. Mi informante me dijo que él no está muy convencido de su repentina conversión.
-Ya veo... Qué interesante.
-Sí me dijo que últimamente pasaba mucho tiempo con un tal Seiya, del cual por lo que pude ver mientras la seguía, no se le despega. Pero que hace años ellos se odiaban, y que ahora ella tiene un repentino y extraño interés en él.
-Claro, ya entiendo; todo esto puede servirnos.
-Me alegro- dijo sarcásticamente- ¡Ahora sí me dirás de qué va la cosa!-agregó molesto.
-Tranquilo Milo.
-No digas que me tranquilice. Sólo quiero asegurarme que no me estás jugando chueco.
-¿Por qué lo haría?
-Escucha. Mientras seguía a Kido me di cuenta que alguien más lo hacía y pensé que tú...
-¿Qué? No, no hay nadie más en esto. Sólo tú y yo… ah, y tu amigo Camus, pero sé que es casi como tu hermano y no lo dejarías fuera.
-Entonces alguien más busca algo con ella.
-Milo necesito que averigües quién es ese "alguien".
-Está bien. Pero esto es el último favor que te hago-sentenció- Quiero que me pagues todo lo que me debes y sabes que no sólo quiero dinero, te quiero a ti.
-Sabes que sí cariño. Verás que pronto tendrás todo lo que deseas y más.
-Entonces sigo en el juego- respondió Milo con una sonrisa.
-Por cierto, quiero asegurarme que tu informante no vaya a contar sobre su pequeña charla.
-Ah no te preocupes preciosa. Ese tipo ya me tenía harto y le hice pagar el que me lastimara el hombro. Después de unos tragos, se volvió torpe y pudimos someterlo. Luego le sacamos la información con unos cuantos golpes; ahora mismo debe estar en el infierno con su novia muerta.
Al día siguiente, Saori platicaba en la puerta del orfanato con el recién llegado de Grecia, Saga.
-Consideré que esta información le da un giro a la investigación y que debía mostrársela en persona.
-Entiendo Saga y te lo agradezco, pero no quiero que Seiya te vea. ¿Qué tal si te vio alguna vez y te reconoce?
-Señorita, con todo respeto, soy un profesional, no soy tan torpe como mi hermano. Además las probabilidades que me haya visto y me recuerde son muy bajas.
-Saga por favor ¡Vete!- le pidió.
-¿Algún problema Saori?- dijo de pronto Seiya, quien acababa de llegar al orfanato. Miró con recelo a Saga, pensando que estaba causando problemas.
-Ah Seiya; no, es sólo...bueno te presento a Saga, es el investigador que está buscando a tu hermana en Grecia y vino a darme una información. Pero como pensé que vendrías hasta la tarde le pedí que se fuera y regresara después.
-Ah. Mucho gusto- dijo Seiya, de pronto su rostro se le hizo conocido.
-El gusto es mío, señor- respondió Saga.
-Bueno ya que estamos los tres- dijo Seiya- Hay que revisar la información que nos tienes.
Pasaron al despacho. Saori estaba nerviosa, no quería que Seiya se reconociera a Saga. Años atrás había contratado a Saga para que buscara a Seiya en Grecia.
-Bueno, ¿de qué se trata esa información?-preguntó Seiya.
-Descubrí el lugar al que enviaron a su hermana- dijo.
Seiya se puso de pie.-¡¿Qué? Dígame dónde, ¿ella está ahí?
-Se trata de un pequeño refugio para señoritas...Sin embargo, temo decir que no está y que nunca estuvo en ese lugar.
-¿Qué?
-Ella jamás llegó ahí. Logré entrevistarme con los encargados del lugar y me dijeron que cuando fueron por ella al aeropuerto, jamás llegó.
-¿Qué? Pero ¿cómo?- se acercó a Saga y lo sujetó de la camisa para zarandearlo bruscamente -Entonces ¿qué fue de mi hermana? ¡Dígame!
-Aún no lo sé- respondió Saga.
-Seiya. Déjalo- le dijo Saori a lo que él obedeció.-Saga déjanos solos. Después hablaremos.
-Sí señorita. Con permiso- salió de ahí.
Las palabras que en ese momento podrían describir a Seiya eran: desolado y furioso. Había pateado las sillas y arrojado los papeles que estaban sobre el escritorio. Gruñía y gritada furioso. Saori trataba de entenderlo, era lógico; él aún guardaba la esperanza de encontrar a su hermana; sin embargo, la noticia de Saga había apagado la llama de aquella esperanza. -Seiya...
-...La defraude... No pude hacerlo...-farfullaba Seiya como loco- No pude cuidarla, no pude proteger a Seika.
-Seiya...-logro detenerlo, posó sus manos en su rostro para que se miraran a los ojos.
Aquellas manos que a Seiya le parecieron desde primera vez suaves y delicadas, ahora le parecían cálidas y reconfortantes. Le sostuvo la mirada y le dijo- Mi madre debe estar decepcionada de mi. No pude hacer algo tan simple como cuidarla. Soy un idiota, un inútil.
No pudo más, después de tanto tiempo de detener sus sentimientos, y a pesar de haberse prometido ser fuerte y no hacerlo, se quebró y rompió en llanto. Saori sólo atinó a abrazarlo. Comprendía su dolor y al verlo así ella también quería llorar, pero quería ser firme y brindarle apoyo. Sabía que Seiya necesitaba desahogarse y ella quiso ser ese hombro donde llorar.
Después de unos minutos, por fin Saori se decidió a romper el silencio. – ¿Sabes Seiya? Siempre he admirado tu forma ser; siempre fuerte y perseverante, jamás te rindes ni dejas de luchar aunque todo está perdido y todos crean que estás loco por seguir intentando. Yo no creo que seas un inútil; dime, ¿cuántos podrían huir de aquí, cuando apenas dejaban la niñez, y llegar hasta Grecia? Lo lograste y superaste todas las adversidades. Eres un guerrero.
Seiya ya estaba tranquilizándose, la miró, aún con lágrimas en los ojos- ¿Tú crees?
-Claro. Y no te preocupes, seguiremos buscando hasta el fin del mundo, si es necesario. Y ten por seguro que no descansaré hasta verte contento- finalizó.
-Pero ¿cómo Saori?
La chica dudó unos instantes y pensó en la única persona que podría ayudarles a resolver el misterio- Hablaremos con la última persona que la vio…-Seiya la miró extrañado- Visitaremos a Tatsumi Tokumaru.
Después de un largo silencio entre ellos, Seiya se tranquilizó. Se fue de ahí en demasiado callado, tenía demasiadas cosas en la cabeza. Cuando llegó a casa de Aioros, éste le dijo que su hermano Aioria, llegaría al día siguiente. Seiya, por su parte, apenas le escuchó, se disculpó y se retiró a su habitación a descansar. Estuvo unas horas pensando, en su hermana, en la posibilidad de entrevistarse con Tatsumi y, de nuevo, en Saori; sentía algo extraño por ella, sabía que era agradecimiento, sí pero había más. Ella había comportado muy bien con él ese día.
Al día siguiente, se dirigieron inmediatamente a la prisión donde había estado los últimos años Tatsumi, pagando por lo que le había hecho a Ikki. Saori condujo unas horas para salir de la ciudad y llegar al centro penitenciario. Era un lugar muy frío y silencioso. Después de un protocolo de revisión e identificación, pidieron hablar con Tatsumi. Lo esperaron en el área de visita a la expectativa de que les brindara una información relevante; años atrás él había tenido la tarea de llevar a Seika al aeropuerto para partir a Grecia.
Por fin apareció. Seiya lo notó justo como lo recordaba, sólo que un poco más viejo; nunca se había llevado bien con él pero lo consideraba su única esperanza.
-Vaya vaya… -dijo cuando llegó hasta ellos. -Es un verdadero milagro verlos por aquí.
-Tatsumi necesitamos de tu ayuda- dijo Saori.
-¿Necesita de mí? Eso es aún más novedad, desde que mi señor me envío aquí, parece que todos se olvidaron de mí y de los muchos años que le serví.
-Si maltratarnos crees que es servir- dijo Seiya entre dientes.
-El joven Seiya, nunca pierde sus modales… ¿Y cómo le ha tratado la vida? Me imagino que bien.
-¡No bromees Tatsumi! –saltó Seiya- Sabes muy bien que mi hermana está perdida.
-¿Qué?
-Tatsumi…- interrumpió Saori- Necesito que nos digas ¿qué sabes de la hermana de Seiya? Hace años la llevaste a abordar un avión a Grecia, nunca nadie la volvió a ver… ¿Dónde está?
-No lo sé- contestó.
Seiya lo sujetó de la ropa, como lo había hecho con Saga, y lo sacudió- ¡Escúchame infeliz! Ella es lo único que tengo en el mundo. ¡Dinos todo lo que sabes!
-Seiya calma por favor- suplicó Saori y el joven lo soltó.
Tatsumi los miró y dijo- Yo personalmente, me cercioré que abordara ese avión, lo que hizo llegando allá no es mi asunto.
-Eres un imbécil… No puedes hacer nada bien, no vigilaste a mi hermana, ni siquiera fuiste capaz de deshacerte de Ikki.
-¿Qué?... ¿Acaso ese mocoso sigue con vida?… Quién lo diría y por su culpa estoy aquí encerrado. Ni siquiera puede despedirme de mi señor cuando falleció.
-Tatsumi…- interrumpió Saori- Por favor, debes saber algo más sobre la hermana de Seiya. ¿Ella te dijo algo de camino al aeropuerto? ¿Notaste algo fuera de lo normal en ella?
Los miró de nuevo y luego centró sus ojos en Seiya- No. Sin embargo, supongo que pensó que alejarse de ti era lo más conveniente.
-¡¿Qué rayos…! – dijo Seiya, se puso de pie y sujetó de nuevo a Tatsumi, cerró su puño y estaba a punto de golpearlo.
-Vamos. Hazlo. Pero eso no te regresará a tu hermana.
-Seiya… déjanos un momento. Estás muy alterado.
Seiya lo soltó y los dejó, pero se quedó en el otro extremo de la habitación para vigilar de cerca a Tatsumi.
-Parece que ya lo estás domesticando…- dijo Tatsumi cuando Seiya se alejó.
-¡Basta! Y dejar de hablar entrelíneas ¿qué sabes de Seika?- dijo Saori en voz baja.
-Lo que les dije es lo que sé…
Saori intuyó que no mentía. Durante muchos años aprendió a conocerlo, había trabajado demasiado con su abuelo y sabía que Tatsumi era malo para ocultar las cosas.
-Le dije que encontraríamos a su hermana…- dijo Saori casi para sí.
-Así que…-dijo Tatsumi- No le ha dicho la verdad.
Saori lo miró con los ojos muy abiertos, ante aquella expresión, Tatsumi miró a Seiya, quien no le quitaba la vista de encima a la espera de lanzarse sobre él si notaba algo extraño- Yo le sugiero que lo haga pronto. Un doloroso secreto, por bien guardado que se tenga, no se puede ocultar para siempre… Y nunca deja de ser doloroso… Usted más que nadie sabe de eso…
CONTINUARÁ…
