ADVERTENCIA: YA CONOCEN EL DISCLAMER, A QUE SÍ.
PRESIENTO QUE EL PRESENTE CAPÍTULO CAUSARÁ CONFUSIÓN E HISTERIA COLECTIVA. REITERO EL CARÁCTER DE AU CON UN POCO DE OoC, DEL PRESENTE FIC.
CAPÍTULO 7
POR UN BESO
Aquella noche, Seiya permanecía acostado en su cama con los brazos detrás de su cabeza. Mientras miraba el despintado techo de su habitación, pensaba en lo que había ocurrido desde su llegada a Japón; eran tantas cosas, pero su mente se centraba en Saori, esa niña mimada y caprichosa que se había convertido en una mujer amable y encantadora.
En un principio, se reprendía a sí mismo por dedicarle a ella el más minúsculo pensamiento; sin embargo, ahora que la chica se había ganado a pulso un lugar en sus pensamientos, no veía nada de malo tenerla en su mente durante la madrugada. Sobre todo después de lo sucedido en los últimos días.
Ninguna mujer, además de su madre y su hermana, lo había visto llorar. Sentía que esa era la última barrera que Saori rompió, ella lo había consolado y él no sabía cómo agradecerle esa calidez que le había hecho sentir.
De tanto dar vueltas en su propia mente y en su cama, no soportó más y, como si se tratará de un reflejo, fue a buscarla.
Como ya lo había hecho en otras ocasiones, furtivamente brincó la reja del edificio, se coló por los jardines y subió hasta la habitación de la chica. Sabía que era muy impropio aquello, pero no podía evitarlo. Había ocasiones, como esa, en que quería verla desesperadamente. Tocó en su ventana, y esperó en su balcón, no quería repetir el atrevimiento de la última vez. La chica despertó y le abrió.
Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, el joven le entregó una rosa roja- Ten, es para ti…
-Seiya…
-Es una sencilla forma de agradecerte todo lo que has hecho por mí…
-Gracias, es hermosa.
-Sí, un vecino de Aiorios tiene un jardín lleno de estas rosas, es un tipo muy extraño, pero espero que no le moleste que haya tomado una.
-Ah…Pasa, que hace una noche muy fría- le dijo Saori. Seiya se puso rojo pero aún así pasó.
Cuando entró detrás de Saori, la chica se dirigió a la mesa que estaba junto a su cama donde colocó la rosa cuidadosamente. Encendió la luz y se volvió hacia él.
-Parece que está volviendo una costumbre visitarme a esta hora- le dijo con una sonrisa.
-Lo siento mucho pero a veces creo que si no te digo las cosas inmediatamente...Bueno, si te molesta no lo volveré a hacer- agregó apenado.
-No te preocupes, a mí también me pasa algo parecido. Además en ocasiones es mejor decir las cosas con calma, durante el día aquí es una locura, con los niños jugando y los chicos cuidándolos, todos entran y salen...
-Sí es de locos y ahora con Hyoga histérico por su boda- rió.
La chica también rió-Qué rápido pasa el tiempo, esta tarde se casará con Erii.
-Es cierto, con tantas cosas lo había olvidado.
-¡Seiya!- de nuevo usó ese tono como si reprendiera a un niño- Es uno de tus mejores amigos. No puedes pasarlo por alto.
-Tranquila...tengo todo bajo control…
-¿Y por lo menos ya sabes qué usarás?- Seiya le dedicó una sonrisa traviesa- Seiya no me digas que...-el joven continuó con su sonrisa y asintió- Bueno, tendré que conseguirte un traje- se aproximó a él para ver detalladamente su complexión-Quizá te quede un traje de mi abuelo...
Puso sus manos en sus hombros, y los recorrió suavemente hasta bajar a su pecho. Saori se sonrojó al notar la exquisita complexión de Seiya. Dejó unos segundos sus manos en el fuerte pecho del joven.
Seiya, por su parte, se estremecía ante el contacto, y por primera vez Saori despertó en él uno de sus instintos más básicos, tras ese contacto y en ese escenario tan íntimo la quiso tener sólo para él. Aquel contacto le parecía explosivo. Sentía sus suaves manos sobre su pecho y percibía su exquisito perfume. La miró y se dio cuenta que el camisón y la bata de seda de Saori, contorneaban su delicada figura. Creía que se volvería loco y en cualquier momento la tomaría entre sus brazos y la besaría.
Necesitaba hacer algo al respecto o estallaría ahí mismo. Apartó la mirada de la chica y se fijó en algo que lo congeló. En un rincón de la habitación, permanecía inerte en un maniquí, lo que Seiya dedujo era el vestido de novia de Saori. Aquello era un violento regreso a la realidad. Saori era de otro, se casaría con Julián Solo y esa era toda la historia.
-Ah...Es un poco tarde- dijo Seiya de pronto - Debo irme- dio un paso hacia atrás para alejarse de Saori.
La chica, por su parte, reaccionó y le dijo un poco aturdida- Sí, tienes... tienes razón ya es tarde.
-Bueno yo... yo me voy. Te veré después...
Salió y bajó la enredadera para alejarse lo más que podía. Era consciente que había estado a punto de cometer una locura. Una vez que ya estaba abajo se detuvo un momento a recuperar el aliento. A veces sus hormonas lo traicionaban, Saori era una mujer muy atractiva pero era una mujer comprometida, una chica rica totalmente inalcanzable para él y, además de eso, era su enemiga natural.
En ese momento, mientras tomaba aire y recuperaba el control de sí mismo, Seiya se hizo una promesa: no volvería a visitar a Saori de esa manera, si lo volvía a hacer estaba seguro que no podría soportarlo y que haría algo respecto a lo que esa chica le hacía sentir.
-¿Seiya?- dijo de pronto Hyoga, quien daba un paseo nocturno porque los nervios por lo que sucedería al día siguiente no le dejaban dormir.
-¡Hyoga! – respondió Seiya después de llevarse el susto de su vida- ¿Qué haces aquí?
-Yo, no podía dormir y decidí salir de la cama para un pequeño paseo nocturno; aunque no podría decir lo mismo de ti, hasta donde sé, tu cama queda muy lejos...Mejor dime ¿Qué haces bajando del balcón de la señorita Saori?- preguntó dibujando una traviesa sonrisa.
-No es lo que piensas -intentó aclarar, pero al permanecer la expresión de su amigo, le advirtió- Oye Hyoga puedes decir lo que quieras de mí, pero Saori es una dama y la respetas.
-Está bien, está bien- respondió haciendo menos evidente su sonrisa -Pero creo que la situación es muy extraña y deja pensando a cualquiera.
Seiya sabía que su amigo tenía razón, la situación dejaba mucho qué pensar; eso sumado a que Hyoga era un chico muy despierto en esos temas y que probablemente estaba imaginando cosas. Por mucho que se esforzara, no le sacaría esa idea de la cabeza así se fue de ahí mientras le decía:-No es lo que crees...en serio... Y pobre de ti si le dices algo a alguien... o si se te ocurre molestar a Saori.
Hyoga rió divertido, para él era obvio que entre Saori y su amigo había algo más que la relación de camaradería que mostraban; conocía a ambos, Seiya era un caballero y Saori una dama que se daba a respetar, y probablemente no había pasado nada más que una inocente visita entre enamorados.
Seiya se fue de ahí con la cabeza llena de cosas. No paraba de pensar en que Hyoga lo había visto y podía malinterpretar las cosas y, sobre todo, no dejaba de pensar en lo que había pasado por su mente cuando tuvo tan cerca a Saori. Aquella noche la pasó muy mal, sin poder pegar el ojo por tantas ideas en su mente y, aunque se negara a admitirlo, no quería que Saori se presentara en sus sueños en formas que no debía considerar acerca de una chica comprometida.
Logró conciliar el sueño ya casi al amanecer. Horas más adelante, cuando despertó, no tuvo tiempo ni de recordar sus sueños, se le había hecho tarde. Para su fortuna, Aioros le había ayudado a resolver su problema de vestimenta.
En esos momentos que salía apresuradamente, se percató de la presencia del hermano de su compañero y casero.
-Ah Seiya- le dijo Aioros- Te presento a mi hermano: Aioria.
-Mucho gusto Seiya, mi hermano me ha hablado mucho de ti- le dijo el joven.
-El gusto es mío Aioria- respondió lo más amable que su prisa le permitía.
-Aioria ha venido de visita unos días- intervino Aioros- Quería personalmente informarme que se le ha propuesto a su novia y ella aceptó. Se casará pronto.
-Ah, felicidades Aioria- dijo Seiya encontrando la forma de interrumpir la conversación, realmente llevaba prisa- Parece que últimamente estoy en medio de la "fiebre del matrimonio", ahora mismo voy a la boda de un muy querido amigo.
-¡Oh! Es estupendo…Pero ninguna chica como la mía, se llama Marín, es hermosa…Ya verás- sacó su billetera y comenzó a buscar- por aquí debo tener su foto…
Seiya no tenía tiempo para eso, no quería ser grosero pero decidió terminar la conversación- ¿Sabes qué? Con calma me la muestras más tarde, ahora debo irme… -se dirigió a la puerta y finalizó- Me imagino que debe ser linda, se llama como mi madre- cerró la puerta tras de sí.
Se sintió raro, hacía años que no escuchaba ese nombre. Estaba pensando en eso mientras caminaba cuando de pronto una figura femenina apareció ante él.
-Shaina…- dijo no muy alegre.
-Hola Seiya- dijo la chica, se acercó a él y lo abrazó como si pretendiera que se besasen, algo típico de ella.
El joven la apartó de sí- Shaina, pensé que había quedado claro que ya no quiero nada contigo.
-Lo siento, pero no me acostumbro a la idea de perderte- lo miró detenidamente- Pero mira qué apuesto te ves de traje. Nunca te había visto tan formal ¿acaso tienes una cita importante?
-No es tu asunto. Mejor dime ¿Qué es lo que quieres?- quiso ser directo con ella.
-Qué desesperado- le reclamó- Bueno, vine hasta este país con la única intención de recuperar nuestra relación. Pero con tu poca disposición...-Seiya la miró con impaciencia así que la chica continuó- por una locura de amor, me quedé varada en este país.
Seiya suspiró, lo entendía y se sentía, en parte, responsable -Entonces quieres que...
-Necesito que me ayudes, si no puedes ayudarme a regresar a Grecia, por lo menos me ayudes a subsistir aquí.
Shaina conocía que Seiya se caracterizaba, entre otras cosas, por ayudar a los demás; por lo tanto, sabía que no ignoraría su petición. El joven suspiró de nuevo y tras un breve silencio le respondió:- De acuerdo, veré si puedo hacer algo…
-¡Gracias! – dijo Shaina, se aproximó a él y lo besó apasionadamente.
Seiya, que no era de papel y que aún estaba confundido por lo que Saori le hacía sentir y pensar, en un principio le correspondió el beso. Por unos breves segundos, se imaginó que con quién estaba no era con Shaina, sino que a quién besaba era a Saori; se vio a sí mismo en el balcón de la habitación de Saori, posando su boca en los suaves labios de la joven mientras la luz de la luna bañaba su exquisita figura.
Sin embargo, se dio cuenta las cosas no eran como él las deseaba. No se trataba de Saori, sino de Shaina; por lo que inmediatamente la apartó de sí.
-Shaina, por favor… no vuelvas a hacerlo.
-¿Yo?...pero si tú también me besaste- le respondió- Por cierto, lo hiciste particularmente muy entusiasmado.
-Es que yo…- Seiya no sabía qué responder, ciertamente no quería decirle a Shaina que estaba pensando en Saori- Mira, lo único que te pido es que no vuelvas a tener esas muestras de afecto para conmigo. Te ayudaré en lo que pueda; pero escúchame bien: entre tú y yo no podrá haber nada otra vez ¿entiendes? Lo único que puedo ofrecerte es mi amistad, pero nada más…
-Ah… Ya entiendo… Tienes a otra mujer.
-¡Mira, no puede haber "otra" cuando ya quedó asentado que tú y yo no somos nada! – le dijo al borde de la exasperación- Y si encontrara una mujer a quien darle mi cariño ¿cuál sería el problema?
-Ah… así que sí hay "alguien"… ¿Acaso será esa chica Kido?
Seiya sintió que su corazón se aceleró y no supo bien lo que sucedió en él pero habló sinceramente - Entre Saori y yo tampoco hay nada... Pero no negaré que sí me gustaría que sucediera algo- declaró y se fue de ahí.
Caminó a toda prisa. Quería alejarse lo más posible de Shaina. Aún no podía creer lo que había dicho, aunque sabía que la verdad había salido de su corazón, subió por su garganta y salió de sus labios. Y hasta ese momento, en que lo escuchó de su propia voz, comprendió que el repudio hacia Julián Solo; el interrogatorio que le hizo a Shun sobre el prometido de Saori; los vehementes celos que lo orillaron a declarar ante Shiryu que no se creía digno de Saori; y sobre todo, la atracción y el deseo que sentía por esa chica; todo eso, era la manifestación de un gran sentimiento que Saori había hecho crecer en su corazón.
Todas esas reflexiones provocaron en Seiya una especie de alivio. Fue como soltar una pesada piedra que llevaba en su espalda. Sin duda, lo que sentía era algo agradable; pero no podía evitar pensar que Saori era inalcanzable: se casaría con Solo y, aunque no fuese así, no sabía si era correspondido su sentir. Entonces tuvo una idea, tal vez tenía que hacer lo mismo que sucedió con Shaina, cuando se habían besado comprobó que ya no sentía nada por ella; quizá si besaba a Saori, terminaría de aclarar sus sentimientos. De pronto, sonrió amargamente, era una tontería. Nunca, por más que lo deseara, podría besar a Saori.
Mientras pensaba, continuó caminando. Aquel día, que era justo cuando regresaba Shun, creyó que por fin encontraría a Ikki. Llegó a casa de su amigo y la vio de nuevo cerrada.
-Seiya- dijo una voz femenina detrás de él.
-Ah, hola Pandora- le saludó.
-Qué bueno que te veo por aquí; yo quería saber si tú sabías algo de Ikki…- le dijo con una esperanza en sus ojos, evidentemente deseaba que él supiera algo.
-Pues… la verdad yo también he estado buscándolo desde hace semanas.
-Es que… bueno, estoy muy preocupada porque su amigo Milo me dio una nota escrita por Ikki- dijo y le mostró un papel donde de puño y letra de su amigo decía:
"A quien encuentre esta nota: Sólo escribo estas palabras para despedirme, me marcho de nuevo y esta vez para siempre. Espero que mi hermano Shun y mis amigos: (que también son mis hermanos) Shiryu, Hyoga y Seiya) no me busquen y, que algún día me perdonen por mi cobardía y comprendan que es lo mejor."
Después de leerla, Seiya presintió algo extraño en ella. Había algo que no comprendía y que no le daba buena espina. Sin embargo, al notar la preocupación en el rostro de la joven, no quiso aumentar más inquietudes.
-Bueno, Ikki es muy impredecible- dijo Seiya- Quizá hoy aparezca, Shun regresa de Alemania y es la boda de Hyoga…
-¿Tú crees?- preguntó de nuevo con esperanza en su mirada.
-Quizá…Mira, no soy ingenuo, sé que lo quieres y que te preocupa; Ikki no es tonto, y sabe que existimos personas que lo aprecian y estoy seguro que pronto volverá.
-Gracias Seiya- le dijo la joven con un sonrojo.
-Bien, yo tengo que irme ya es un poco tarde- finalizó y se fue de ahí. Apenas había caminado unas calles cuando se topó con otro de los amigos de Ikki, esta vez se trataba de Shaka, apenas lo había visto un par de veces pero lo reconoció.
-Ah, hola… Seiya ¿cierto?
-Sí, y tú eres Shaka ¿verdad?
-Así es… -respondió el joven amablemente- Me imaginé que te encontraría hoy por aquí. Supongo que, como yo, esperas que hoy aparezca Ikki.
-Sí, ¿cómo…
-Bueno, tengo presente que hoy regresaba de su viaje el hermano menor de Ikki, Shun… -dibujó una pequeña sonrisa- Tuve el gusto de platicar con él en algunas ocasiones antes de que esto pasara y me comentó eso.
-Ah ya veo…
-Bueno, es precisamente por él que me gustaría comentarte algunas cosas que he pensado...No quisiera que se preocupara de más, ya tengo suficiente con la angustia de Pandora.
Seiya se sintió intrigado, Shaka parecía un tipo sabio y que había llegado a algunas conclusiones- ¿De qué se trata?
-Estoy preocupado porque estuve investigando y, hasta donde pude saber, la última vez que vieron a Ikki fue una noche que iba acompañado de Milo y Camus, sé que ellos son camaradas de Ikki, pero él nunca confío en ellos y últimamente no se estaban llevando bien. Me parece raro que se fuera con ellos, cuando en últimas fechas ni se dirigían la palabra, y casualmente fuera Milo quien nos entregara esa nota.
-¿Qué insinúas?- preguntó Seiya, aunque él estaba entendiendo claramente lo que el rubio le quería decir.
-Camus y Milo nunca han sido gente de fiar, ni para Ikki ni para nadie, y eso todos lo saben… Sospecho que tienen algo que ver con su desaparición.
Con esa idea en la cabeza, Seiya se quedó el resto de la tarde. Tenía sentido, desde un principio, ese tal Milo no le había dado buena espina y ahora aparecía muy involucrado en el asunto. Sólo pudo decirle a Shaka que vería la forma de llegar al fondo de la situación.
Después de muchos retrasos, por fin llegó a la boda de Hyoga y Erri. Estaba oscureciendo cuando arribó al orfanato (donde se destinó una zona para el evento) donde ya se estaba llevando a cabo la ceremonia. Inmediatamente cruzó miradas con Saori, quien parecía preocupada porque no aparecía, pero le dedicó una sonrisa. Mientras los novios expresaban sus juramentos, Seiya no pudo evitar mirar de reojo a Saori.
Cuando dio termino la ceremonia, después de escuchar los discursos, donde Hyoga les agradeció pública y especialmente a Seiya y a Saori por hacer, cada uno a su manera, posible el matrimonio; se dispusieron a disfrutar la pequeña fiesta.
-Me tenías muy preocupada- le dijo Saori cuando se acercó a él- ¿Dónde estabas?
-Es una larga historia…- le respondió y, sin poder evitarlo, agregó- Te ves muy hermosa…
Para encanto del joven, la chica se sonrojó- Ah… gracias, tú también te ves muy apuesto hoy. Veo que finalmente pudiste conseguir un traje.
-Ah… sí, Aioros, aunque es un poco más alto que yo, es de complexión parecida a la mía y supongo que no tiene inconveniente en que use su ropa.
Seiya vio que Shun, Hyoga y Shiryu los observaban mientras murmuraban entre ellos. Sabía perfectamente de qué hablaban y supo que no podía evitarlos para siempre.
-Ah, me permites un momento- le dijo a la chica- Enseguida regreso.
-Claro. Aprovecharé para ir a cerciorarme que Jabu tiene bajo control a los niños- respondió con una sonrisa.
Mientras la observaba irse, Seiya sólo pensaba que realmente se veía hermosa esa noche. Estaba tan metido en sus pensamientos que no se percató que sus amigos se acercaron a él.
-Y bien…- le dijo Shun.
-¿Qué?- contestó Seiya.
-Queremos saber si ya te definiste- declaró Shiryu.
-¿De qué hablan?- quiso evitar el tema.
-Sabes muy bien Seiya- intervino Hyoga- yo creo que estás muy decidido, recuerda que anoche…
-¡Hyoga!- le reprendió el interrogado- Ya te aclaré que lo que viste…
-Ya sabemos que no sucedió nada- dijo el rubio- Bueno, no todavía…
-¡Hyoga!... por una vez en tu vida deja de pensar sólo en eso…
-Oye, no soy un pervertido ni nada por el estilo. Sólo creo que deberías animarte.
-Sí Seiya- terció Shiryu- la señorita Saori es una mujer muy bella, es amable y parece que le agradas.
-¿Agradarle yo?... ¿Ya olvidaron todo lo que nos hacíamos cuando niños?…
-Bueno, qué no sabes que los "polos opuestos se atraen"- dijo Shun- Además todos convenimos que eres mejor partido que el pesado de Julián Solo.
Sus amigos asintieron con una sonrisa. Seiya los miró y después de pensarlo unos segundos les preguntó:- ¿De verdad ustedes creen que debería intentar algo con Saori?
-El que no arriesga no gana- respondió Shun.
-Sí, tú me aconsejaste que le hiciera saber mi sentir a Shunrei, cuestión que agradezco porque me ha ayudado a aclarar muchas cosas entre nosotros; creo que deberías seguir tus propios consejos- agregó Shiryu.
-¡Sí amigo! Que la chica está de muy buen ver y…
-¡Hyoga!- respondió, sabía que su amigo estaba molestándolo, pero realmente lo ponía celoso que hablaran así de Saori- Miren, aún no sé qué debo hacer al respecto… ¿de acuerdo?- finalizó.
Cuando Saori regresó, sus amigos se apartaron de ellos, con la clara intención que estuvieran juntos. De hecho, su objetivo se logró. Durante la noche se quedó acompañando a la chica. Se la pasaron platicando, riendo y señalando lo felices que se veían Hyoga y Erii; y la bonita familia que formaban Shiryu, Shunrei y Ryuho.
Fue una noche muy agradable, hubo oportunidad de algunas miradas y ciertos roces; incluso, en una ocasión, Seiya se aventuró a invitar a bailar a Saori, aunque resultó un desastre porque la falta de habilidad de ambos provocó que se terminaran pisando uno al otro. Fuera de eso, todo había sido perfecto, era como si se tratara de una primera cita.
No obstante, mientras ambos estaban pasando un buen momento juntos, en Grecia Julián Solo estaba más que enojado. Acababa de hablar por teléfono con Kanon, quien había estado siguiendo a Saori, y éste lo había puesto de muy mal humor. Kanon le había dado su reporte de todo lo sucedido, le contó que el tal Seiya todos los días iba a visitar a su prometida, que pasaban largas horas encerrados en su despacho, incluso le contó de un paseo que habían dado juntos (con un bebé) y, para colmo, ese tipo había tenido el cinismo de visitarla en su habitación y llevarle una rosa a altas horas de la madrugada.
-¡Kanon! ¡¿Acaso eres idiota o qué?!- le había dicho Julián- ¡¿Cómo es posible que fueras testigo de tal cosa y no actuaras inmediatamente?!
-Pero señor…-intentó defenderse- Quise esperar instrucciones.
-¡¿Esperar instrucciones?! ¡Debiste darle su merecido por dejarme en ridículo!... ¡Así que quiero que la próxima vez que hable con Saori, ella esté hecha un mar de lágrimas porque su protegido desapareció! ¿Me entiendes?
-Señor, disculpe el atrevimiento…pero, no cree que está llevando las cosas demasiado lejos. Si sus intenciones con la señorita Kido no son…
-Kanon no estás para sugerir nada, así que te lo advierto o haces lo que te pido o mejor bórrate del mapa ¿Entendido?
-Sí… sí señor- respondió Kanon no muy convencido. Pensó que quizás su hermano Saga tenía razón cuando le decía que su patrón no tenía las mejores formas de proceder.
Por su parte Julián ya tenía un "plan B"- ¡Io!- llamó a uno de sus más fieles servidores.
-Dígame señor- dijo este al entrar al despacho particular de Solo.
-Necesito que llames a Bian, Kasa, Krishna e Isaac, es probable que tengamos que viajar a Japón. Creo que Kanon ya no tiene las mismas agallas de antes, así que supongo que iremos personalmente a darle un saludito a mi amigo Seiya.
-Como usted ordene señor… Por cierto, ¿quiere que también llame a Sorrento?- preguntó.
-No. Sabes que él tiene asignada una tarea más importante.
Cuando su vasallo salió, Julián se dejó caer en su silla. No permitiría que Seiya interfiriera en sus planes. Sabía que quizás no era lo más correcto y estaba consciente que Kanon había estado a punto de poner el dedo en la llaga, pero estaba convencido de que lo que estaba haciendo era lo mejor.
La fiesta estaba a punto de terminar, Saori le había dicho a Seiya que esperara a despedir a todos los invitados y a los novios (quienes partirían de luna de miel a Siberia, un regalo de la propia Saori) para que lo llevara a su casa. El joven pacientemente espero, salió un momento a una terraza de lugar. Hacía una noche fresca pero no quería toparse con Shun y hablarle de Ikki.
Se apoyó en el barandal y miró al cielo estrellado, pensaba en tantas cosas: Saori, su hermana, Ikki…
-¿Qué tienes?-preguntó Saori, quien acababa de aparecer y lo observaba atentamente.
-Me preguntaba ¿Dónde está Ikki? ¿Dónde está Seika?... – la miró y le dijo- Hace un poco de frío aquí…ten, ponte esto- se quitó su sacó y se lo puso.
-Gracias Seiya…- le sonrió- Bueno, estoy segura que ellos están bien y que donde quiera que estén también te tienen presente- le dijo mientras se acercaba a él. Se recargó también en el barandal y, estando a lado de él, apoyó su cabeza en el pecho del joven.
Seiya, por su parte, actuó por instinto y rodeó con su brazo el hombro de la chica- Gracias Saori.
-¿Sabes Seiya? He pensado en lo que me contaste sobre la nota que dejó Ikki… ¿no crees que tiene un mensaje ocultó?- el joven la miró extrañado- Sí…mira, Ikki no dejaría una nota de despedida en donde aclarara que no quiere que lo busquen; me parece que en la nota pide que lo busquen… Tú dices que es la letra de Ikki, yo creo que, como dice ese chico Shaka, alguien se lo llevó y en esa nota que pretendía desligar a esas personas, más bien pide ayuda. Ikki sabía que pocas personas se darían cuenta de ello…
Seiya lo pensó por un momento, parecía tener un poco de sentido- Vaya, creo que conseguiste una pista…
-Mañana mismo hay que avisar a las autoridades y que investiguen a esos sujetos con los que lo vieron.
-Sí… Vaya, ojalá y hallemos así pistas para encontrar a mi hermana. Ahora que no sabemos qué fue de ella…
-Verás que sí- le animó- Mi abuelo decía que cuando más oscuro estaba es porque pronto iba a amanecer… él era un hombre muy sabio.
-Espero que tenga razón…y hablando de eso, no quiero que nos amanezcamos aquí, ya es un poco tarde. Será mejor que tomemos ya camino.
-Seiya, te he dicho mil veces que te quedes… Esta es tu casa.
Por un segundo Seiya consideró la idea de quedarse, pero su mente le dio una idea desvergonzada de cómo le gustaría pasar la noche en ese lugar, así que antes de volver a pensar cosas impropias sobre Saori le pidió que se pusieran en marcha.
Ni Seiya ni Saori sabían que unas horas antes, afuera del orfanato, Shaina había estado a punto de arruinarles la velada. Había planeado presentarse en la fiesta, sabía que Seiya no quería ser inoportuno y no armaría un escándalo, así que dejaría que estuviera ahí. Sin embargo, su idea de vigilar de cerca a Seiya y la relación que tenía con Saori Kido se esfumó rápidamente.
Caminaba por fuera del lugar pensando en lo que haría cuando lograra entrar, cuando de pronto una mano la sujetó de su brazo y tiró de él con fuerza hasta empujar su cuerpo a la reja del orfanato. Una figura masculina se apoyo en ella sin dejar nada de espacio entre ellos.
-¡Ahora sí me vas a explicar todo!- le dijo Milo sujetando con fuerza su rostro- ¡¿Qué rayos hacías buscando al tal Seiya y tan cariñosamente?!
-Milo, cariño, puedo explicártelo…
-¡Claro que me lo tienes que explicar! ¡Te advertí que no me jugaras chueco! ¡Y no te dejaré ir hasta que me digas exactamente qué es lo que tramas!
Un poco más tarde, Seiya y Saori arribaban a la casa del joven. La chica lo acompañó hasta la puerta.
-Bueno…- dijo Saori con un suspiro- Creo que eso es todo por hoy, ha sido un día muy agitado.
-Y que lo digas, lo único que quiero ahora es irme a descansar…Aunque, me preocupa que te vayas sola a esta hora.
-Tranquilo, estaré bien…- le dedicó una sonrisa con esos labios que Seiya se moría por besar.
-Supongo que tu próximo matrimonio será muy diferente al de esta noche.
-Seiya… -respondió la chica, no quería arruinar todo hablando de ese tema.
-Lo siento Saori, pero no comprendo cómo te casarás con ese tipo, que ni siquiera tiene el detalle de estar contigo en una fiesta… Vaya, ni siquiera da la cara cuando están a semanas de contraer matrimonio.
-Seiya…-insistía la chica en no tocar el tema.
En ese momento, el joven se sintió con valor y decidió confesar lo que lo tenía vuelto de cabeza- Julián Solo es un idiota ¿cómo es posible que te deje aquí sola?- actuando más por instinto que razonando, posó su mano en la mejilla de la chica- Eres tan hermosa, tan linda… tan perfecta. Sólo un idiota no querría estar cada segundo del día contigo.
-Seiya…
-Si tú fueras mi chica, nunca te dejaría sola, te querría más que a nada en el mundo, te protegería con mi vida… -no sabía por qué estaba diciéndole todo eso, pero lo creía necesario; y continuó mientras acariciaba con ternura el rostro de la chica- Te adoraría como si fueras un diosa.
Saori se quedó muda. No sabía cómo reaccionar. Después de unos segundos, que le parecieron eternos, por fin declaró:-Seiya, ¿qué me intentas decir?
-Creo que lo sabes…- respondió con sonrojo.
Saori tomó con cariño la mano que Seiya tenía en su rostro y para retirarla con ternura- Seiya, lo siento pero no puedo corresponderte.
-¿Es por Julián Solo?
-No, no es por él…- la joven suspiró desesperada- Es complicado de explicar…
-Pues intenta explicármelo, yo quisiera saber si tengo la más mínima oportunidad de ser responsable de que no te cases con ese tonto.
-Seiya, siento decirte que un posible rompimiento con Julián no depende de ti- declaró, aunque su mente agregó para sus adentros: "no depende totalmente, aunque sí en buena parte"- Lo siento mucho Seiya, me la pasé muy bien esta noche contigo pero… -no pudo continuar, sentía que sus ojos se humedecían y que su voz se quebraba.
Seiya sólo pudo ver cómo se marchaba esa mujer que lo estaba enloqueciendo. Entró en la casa con la cabeza abajo, no creyó que un posible rechazo le pesaría tanto. Quizá sentía por Saori algo más grande de lo que quería admitir.
Cuando cruzó la pequeña estancia, entre las sombras miró que Aioria, quién dormía plácidamente en el sofá, se quedó dormido abrazando la fotografía de su novia. Sintió envidia por él, un joven que amaba con locura a una chica, era correspondido y pronto se casarían. Aioria se movió y dejó caer la fotografía. Entonces Seiya decidió que lo mejor era que no se quedara sin la imagen de su amada, por lo que se acercó, la levantó y justo cuando iba a colocársela de nuevo en la mano, observó la imagen. En ese momento, todo lo que acababa de suceder con Saori desapareció. La imagen de esa joven era inquietante.
-No puedo creerlo- dijo- Ella es… es idéntica a mi…
CONTINUARÁ…
SÍ YA SÉ, ESTO SE PUSO RARO. Y ESTOY CONSCIENTE QUE LES DEBO UNA EXPLICACIÓN, LA CUAL DARÉ POSTERIORMENTE.
