ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ PRESENTADOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SN FINES DE LUCRO
CAPÍTULO 8
ROMPIMIENTO
-Aioria…- decía Seiya- ¡Aioria! ¡Despierta! -insistía sacudiéndolo.
-¿Qué?- respondió entre dormido el joven- No hermano, hoy no quiero entrenar desde temprano…
-¡Aioria! ¡Vamos despierta! ¡No soy tu hermano!- continuaba.
-¿Qué pasa?- dijo un poco más despierto- ¿Seiya?...-preguntó cuando por fin lo miró.
-¡Necesito que me digas quién es la mujer de la fotografía!-le cuestionó Seiya mientras agitaba la imagen en su cara.
-Ah… es mi novia Marín… -respondió despreocupado.
Seiya, que sentía que la sangre se le había subido a la cabeza, ya sabía eso, pero necesitaba saber lo detalles- ¡Ya lo sé!... ¡Lo que quiero que me digas es todo sobre ella! ¡¿Quién es, de dónde la conoces, cómo es?!
-¿Qué sucede?- preguntó Aioros, quien se despertó por el alboroto y acababa de entrar en la sala, encendió la luz y miró a su hermano menor acostado en el sofá, mientras Seiya permanecía hincado junto a él- ¿Por qué tanto escándalo?
-¿Por qué no me dijeron que la novia de Aioria es mi hermana?- preguntó Seiya.
-¡¿Qué?!- respondieron al unísono los hermanos.
Aquella noche, Saori Kido no podía dormir. Apenas había llegado al orfanato, subió las escaleras rápidamente y se encerró en su cuarto. Una vez en la intimidad de su habitación, no soportó más y rompió en llanto. Se sentía miserable, había mentido a Seiya y con ello se mentía a sí misma. Cuando él obviamente le estaba haciendo una importante declaración, ella no tuvo más remedio que detenerlo y responderle que no podía corresponderle.
-"Vaya mentira"-dijo para sus adentros.
Saori estaba consciente de sus propios sentimientos hacia Seiya, y en parte esos sentimientos le remordían la consciencia. Cuando el joven reapareció en Japón, ella no pudo evitar aún verlo como ese niño rebelde, grosero y maleducado con el que había lidiado años atrás; sin embargo, lo había tenido que esperar durante años y sabía perfectamente que con su regreso ella se veía, más que nunca, obligada a cumplir el objetivo que se había planteado desde hacía años.
No obstante, con el paso de las semanas, permitió que su objetividad se perdiera. Seiya, si bien seguía siendo un tanto insolente, se había convertido en un joven apuesto y encantador. Ella no había podido evitar caer rendida ante su atractivo. Sin saber cómo, Seiya se había convertido en su mundo, le gustaba tanto su sonrisa, sus castaños ojos, su voz, sus manos, su cuerpo… todo él. Pero no sólo se trataba del aspecto físico, desde su regreso, había descubierto en él al maravilloso ser humano que era, un alma y un corazón nobles, generosos y cariñosos.
Estaba segura que una simple palabra de amor proveniente de sus labios, esos mismos labios que ansiaba besar, serían más que suficientes para que ella dejara a Julián, es más, bastarían para que fuera hasta el mismísimo infierno si así lo requería.
Pero aquello era sólo una ilusión, un sueño siempre sería sólo eso: un sueño. Era vital que continuara su relación con Julián, y si así requería la situación, llevarla hasta las últimas consecuencias: el matrimonio. ¿Por qué?, por el simple hecho de no mantener una relación con el joven griego, implicaría jamás poder ayudar a Seiya a encontrar a su hermana. Saori lo entendía, en un mundo donde siempre tienes que tener influencias, era inevitable tener como contacto a una de las personalidades más poderosas de Grecia.
Así habían sido las cosas con Julián; cuando lo conoció, le pareció un joven apuesto pero nada más. Comenzó a involucrarse con él poco a poco. Le pareció lo mejor y lo más normal, dos jóvenes de buena posición social y buen nombre estaban destinados a terminar juntos. Jamás creyó en esas cursilerías del amor verdadero, para ella sólo existían relaciones convenientes.
Sin embargo, Seiya vino a complicar todo con su involuntaria seducción; y aún peor, con las palabras de aquella noche. Ahora todo se había salido de control, lo que comenzó como un intento de ayudarle para ganarse su confianza se convirtió en… ¿admiración?, ¿cariño?, ¿amistad? o…¿amor?. Saori se preguntó si lo que sentía por ese muchacho, al que alguna vez osó llamar "huérfano mugroso", era realmente lo que la gente melosa llamaba "amor".
Aunque al final no importaba cómo llamar a ese sentimiento; en el determinado caso que casual y asombrosamente apareciera Seika, y ella (Saori) pudiera romper con Julián para intentar algo con Seiya, las cosas no funcionarían, ellos eran como el agua y el aceite, su relación no llegaría muy lejos; además, en el supuesto caso que lograran superar sus diferencias, estaba otro problema, aquel secreto que le ocultaba a Seiya, eso que los separaría para siempre, porque Saori sabía perfectamente, porque conocía muy bien el carácter del chico, que cuando la verdad saliera a la luz, nuevamente el odio los volvería a separar.
No quería llenar su cabeza de más ideas confusas. Una vez que dejó de llorar, se dispuso a intentar conciliar un poco el sueño. Sin embargo, antes de meterse a la cama, abrió la puerta de su balcón, hacía mucho frío pero tenía la tonta esperanza de que Seiya apareciera como lo había hecho en ocasiones anteriores.
-Qué ingenua eres Saori- se dijo a sí misma mientras se acomodaba en el lecho y cerraba los ojos.
Cuando ya estaba conciliando el sueño, un ruido la despertó. Inmediatamente abrió los ojos y vio dibujada por la luz de la luna, la silueta de Seiya. Se incorporó y lo vio, ahí parado en medio de su balcón con una sonrisa en los labios y otra rosa en su mano.
Era como un sueño. No, era mejor que un sueño porque era completamente real.- ¿Seiya? ¿Seiya qué…- no podía creerlo, fue hacia él.
-Ten Saori, la traje para ti; sólo espero que no me la rechaces- le dijo mientras le entregaba la rosa y sin borrar la sonrisa de sus labios.
-Gracias… ¿Por qué tan contento?- no pudo evitar preguntar.
-Saori, pasó algo maravilloso, un verdadero milagro- expresaba con alegría- Mi hermana… mi hermana apareció.
-¡¿Qué?!
-Sí lo sé, es increíble. Yo mismo tampoco lo creo.
-Pero ¿Cómo… cómo sucedió?
-Una casualidad. El hermano menor de Aioros, mi casero, es un joven llamado Aioria. Esta noche, apenas estaba entrando en la casa, y vi en el suelo la fotografía de la novia de Aioria, la levanté...-hizo una pausa y sus ojos le brillaron- y cuando vi a esa chica, cuando vi sus ojos, su sonrisa...-suspiró- lo supe…era ella, mi corazón me lo dice- expresó mientras señalaba el órgano en cuestión.
Saori se sentía complacida de ver tan feliz a Seiya. -¿Y qué más? ¿Estás seguro de que es ella?
-Bueno, Aioria me contó que la conoció hace varios años, en ese entonces ella trabajaba con un amable anciano en su tienda; ella jamás le ha hablado de sus padres, ni de su familia, ni su pasado... Entre las cosas que me dijo, esa chica se llama como mi madre, es oriental, tiene la edad de mi hermana y también es Aries... Son demasiadas casualidades ¿No crees?
-Pues sí... ¿Y ahora qué vas a hacer?
-Bueno, le pedí a Aioria que la convenza de venir a Japón, pero que no le comente sobre mí, ya que, según me dijo, ella no quiere venir aquí.
-Entonces te reencontrarás pronto con ella…
-Eso espero, si ella no accede, seré yo quien regrese a Grecia; claro primero le pediré a Aioria que me diga exactamente dónde encontrarla- sus ojos brillaban y Saori se sentía tan contenta al verlo feliz - No me importa lo que tenga que hacer para hablar con ella, ya una vez pude llegar allá, lo podré hacer de nuevo.
-Por eso no te preocupes… sabes que cuentas conmigo para todo lo que necesites… Es más, si quieres ir inmediatamente a buscarla, así será… Tú sólo pídelo.
Seiya le sonrió- Gracias Saori, ya has hecho tanto por mí…- instintivamente la abrazó, estaba tan emocionado que ya había olvidado que apenas un par de horas antes ella había delimitado su relación- ¡Gracias! Sin ti no lo hubiera logrado…-estaba tan efusivo que la levantó en vilo.
-Pero Seiya si tú la encontraste sin mi ayuda- declaró la chica casi riendo, le gustaba estar entre sus brazos.
-Pero si no me hubieras retenido en Tokyo, jamás hubiera conocido a Aioros y a su hermano y, por lo tanto, no sabría sobre mi hermana… ¡Gracias Saori!- le dijo una vez más.
Seiya, quien aún la tenía entre sus brazos, la miró a los ojos. Estaban tan cerca el uno del otro, y había tanta efusividad en él, que no pudo evitar hacer algo que deseaba fervientemente: probar los labios de Saori. Tomó todo el valor que pudo encontrar y la besó.
En un primer instante, pensó que recibiría por parte de la chica un rechazó, quizá una bofetada; sin embargo, no fue así. Si bien era obvio que Saori no esperaba aquel atrevimiento, pasados unos segundos, ella le correspondió el beso. Seiya se sentía en la gloria, no se imaginó que la boca de esa mujer sería tan deliciosa. Ambos estaban explorándose en ese beso que resultaba llenó de pasión pero tierno al mismo tiempo. El joven deseó que aquello fuera eterno, aunque lo sería porque guardaría por siempre ese momento en su mente y su corazón. Saori rodeaba el cuello del joven (en su arrebato había dejado caer la rosa que el joven le llevó) y, de vez en cuando, subía sus manos para revolver sus cabellos. Mientras tanto Seiya torneaba la hermosa figura de la chica; incluso en algún momento posó sus manos más abajo de su espalda, aunque eso no parecía molestar a la chica.
Para Seiya todo aquello era tan confuso, porque esa misma noche ella había dejado en claro que no podía corresponderle un sentimiento así. Sin embargo, no quería pensar en eso, sólo quería disfrutar ese momento.
-Seiya…- dijo Saori casi en un suspiro cuando por fin separaron sus labios- Seiya por favor, quédate… -le pidió de nuevo; sin embargo, ambos sabían que esta vez las condiciones cambiaban- Por favor, quédate esta noche conmigo…
El corazón de Seiya se aceleró aún más. Claro, él deseaba estar con ella. Todo su cuerpo se lo demandaba, y sentía que debajo de esa fina bata de seda, el cuerpo de Saori también lo deseaba. Tenía todo para cumplir un deseo, que iba más allá de un simple deseo físico. Seiya estaba consciente que sentía algo importante por Saori; sin embargo, por la fuerza de ese sentimiento sabía que no debía quedarse aquella noche con ella. Ante todo él era un caballero y no "haría lo que tenía que hacer" y después se iría sin decir nada; sabía que tendría que hablar con ella y si el resto de la noche era como ese beso, para el amanecer estaría seguro que no querría vivir sin Saori.
Precisamente la reacción de Saori le preocupaba, si después ella le repetía que no podía corresponderle y que todo había sido una locura; él estaría aun más dolido que antes porque ya habría probado todo de ella. Por otro lado, si ella cambiara de opinión y aceptaba una relación con él, definitivamente no quería iniciar así, prefería llevar las cosas con calma y no arruinarlo todo como con Shaina.
-Saori...-por fin respondió- Perdóname... Perdóname, no debí besarte. No debo estar aquí-sentenció y literalmente salió huyendo de ahí.
Se sentía como un idiota, ¿Qué le había hecho pensar que sólo por una noche de locura Saori terminaría su compromiso con Julián Solo? Una pequeña parte de su cerebro, aquella que seguía viendo a Saori como una chica rica y egoísta, pensó en algo perverso: Saori le pidió eso como una forma de pago por todo lo que le había ayudado. Intentó quitar esos malos pensamientos de su mente. No podía insultar así a Saori, quien había sido honesta con él y generosa de forma desinteresada; ella era una buena mujer ¿Cierto?
Los siguientes días, la pasó encerrado en su habitación, no quería hablar con nadie. Durante esos días no supo nada de sus amigos, incluso Saori tenía un frío silencio. Tanto Aioros como Aioria se mostraban preocupados por él. Sin embargo, él se sentía tan confundido que no quería cruzar palabra con nadie. Hasta que un día los hermanos entraron a su habitación con la intención de cambiarle el ánimo.
-Seiya...-dijo Aioros al entrar.
-¿Qué? -respondió no de muy buen humor.
-Tranquilo, venimos en son de paz -continuó el hermano mayor- Sólo queremos decirte que por fin Marín vendrá.
-¡¿Qué?!- reaccionó ya de mejor humor.
-Sí- terció Aioria- Y no fue fácil; mi hermano tuvo que mentirle, le dijo que lastimé la pierna entrenando. Así que dijo que vendría inmediatamente.
-¿En serio?- preguntó.
-Sí, así que pasado mañana, a más tardar, estará por aquí.-señaló Aioria- Y te informo que si tus sospechas no son ciertas, me meterás en un lío.
Finalmente llegó el día. Esa tarde, mientras Aioros iba al aeropuerto a recoger a su futura cuñada, Seiya se quedó aseándose y pensando qué pasaría si realmente fuera su hermana. Estaba nervioso y lleno de dudas.
Cuando apenas estaba oscureciendo, iba de un lado a otro en la habitación, Aioria lo miraba en su ir y venir.
-Tranquilo- le decía.
-No me pidas que me calme.
De pronto la puerta se abrió, y entró una joven hermosa. Era justo como se imaginó que sería su hermana de adulta.
-No lo entiendo- decía la joven sin reparar en la presencia de Seiya y Aioria- Si Aioria está lastimado, ¿por qué me traes a tu casa? ¿Acaso no deberíamos ir al hospital o algo así?
-Marín- dijo firmemente su novio- Hay alguien que quiere verte.
-Hola- fue lo único que a Seiya se le ocurrió.
-Tú...- sólo expresó y se fue para atrás. Aioros alcanzó a sujetarla para que, a consecuencia del desmayo, no se golpeara.
Entre los tres la llevaron a la habitación que ocupaba Seiya y la recostaron en la cama.
-Si algo le pasa… - amenazó Aioria- te juro que te mato.
-¿Ah sí?- lo enfrentó Seiya y se puso cara a cara con él- Quiero ver que lo intentes.- Seiya sabía que Aioria no tenía la culpa de nada, pero cuando las situaciones se les salían de control, él actuaba así.
-Tranquilos chicos- los separó Aioros- En lugar de pelearse, deben preocuparse por ella.
-Seiya... -dijo la chica intentando despertar- Seiya... No le pegues.
-Marín... -se acercó Aioria.
-Seika...- dijo al mismo tiempo Seiya mientras también se acercaba.
La chica intentaba abrir los ojos- Seiya… Seiya…
-Aquí estoy- respondió tomando su mano- Tranquila, que ya estamos juntos.
-Aioria, será mejor que los dejemos solos. Tienen mucho de qué hablar.
-Pero…- protestó el joven.
-Anda. Obedece…- replicó con la autoridad que sólo podía provenir de su hermano mayor. Salieron de ahí y dejaron a los hermanos.
-¿Seiya?... Mira que grande estás y tan apuesto-expresó la chica- ¿Qué haces aquí?
-He estado buscándote todo este tiempo- explicó sin soltar su mano- Hace años escapé del orfanato con el fin de alcanzarte en Grecia.
-¿Qué?
-Sí pero no pude encontrarte y regresé a Japón para que el culpable me las pagara… -su hermana lo miró desconcertada- Volví para exigirle justicia al viejo de Mitsumasa Kido.
-¿Mitsumasa Kido?... ¿Y qué le dijiste?- preguntó incorporándose un poco.
-¡Nada! El maldito viejo murió hace años…
-Seiya, no te expreses así- lo reprendió.
-Es la verdad, ese desgraciado te apartó de mi lado… Ese hombre sólo representa mi desgracia…
-¡Seiya! Te repito que no hables así; y menos de Mitsumasa Kido… durante años él nos dio un techo donde vivir y puso comida en nuestra mesa.
-Pero…
-¡Escucha, deberías estar agradecido!-sentenció.
-Está bien, está bien… Bueno, lo que sí debo agradecerle a ese viejo, es haber puesto en mi camino a su nieta.
-¿Qué?- dijo la chica con mucho desconcierto, pero soltó una pequeña risa- Pero qué dices, si Saori Kido y tú son como el agua y el aceite.
Seiya dibujó una sonrisa traviesa- Han pasado muchas cosas en las últimas semanas…-suspiró- Para ser breves, desde que volví de Japón ella se ofreció a ayudarme a buscarte, se ha portado muy bien conmigo, con mis amigos y con los niños del orfanato y…-hizo una pausa para agregar- creo que estoy enamorado de ella.
-¿Qué?- volvió a expresar con asombro, sin duda era un día cargado de sorpresas- Pero si tú… y ella…
-No te preocupes, entre nosotros no puede haber nada- dijo con una leve tristeza.
-¿Por qué lo dices? ¿Ella te ha dicho algo?
-No, y es precisamente por eso… porque no me ha dicho nada. Hace unos días le robe un beso, sé que no debí hacerlo y… bueno, desde entonces no sé de ella. Quizá sea lo mejor.
No quería amargarse con esos temas. Tenía muchas otras cosas de qué hablar con su hermana; en primero que nada quería aclarar el por qué había elegido el nombre de su madre como nuevo nombre; ella le dijo que cuando decidió cambiárselo, le pareció el más adecuado y le pidió que de ahora en adelante se refiera a ella así. Pasaron conversando hasta el amanecer. Hablaron de muchas cosas, pero no tocaron el tema más delicado: el por qué había decidido borrarse del mapa. No importaba, no quería arruinar esa felicidad con preguntas incómodas, ya tendrían tiempo suficiente, quizá años, para hablar sobre eso.
Los siguientes días fueron muy extraños, Seiya, Aioros, Aioria y Marín viviendo juntos en esa pequeña casa. Seiya ofreció su habitación a su hermana, pero cuando Aioria se dispuso a ir a dormir con ella, sus celos le pusieron un alto; en ese momento recordó que ellos pronto se casarían, y a partir de ese instante, Aioria ya no le parecía el chico agradable que vio cuando lo conoció. Así que Seiya decidió dormir en el suelo de su habitación para impedir que ese tipo intentara algo con su hermana.
-Seiya…- le dijo Marín- Nosotros nos vamos a casar… Además entre nosotros ya….
-¡Ah!, no quiero escuchar… Además jamás ha hablado conmigo ese tipo, yo nunca le he cedido tu mano a nadie- como respuesta a ese comentario sólo recibió una risa de su hermana.
Si bien ahora Aioria no le simpatizaba totalmente, sabía que sólo eran unos tontos celos de hermano. En realidad, estaba consciente que era un buen sujeto y que su hermana no pudo quedar en mejores manos.
Una tarde, desde la puerta de la pequeña casa, veía que en el jardín la joven pareja compartía como eso, como una pareja normal. Reían, jugueteaban, se abrazaban y de vez en cuando se besaban. En ese momento Seiya se dio cuenta que la euforia de haberse reencontrado con su hermana no duraría para siempre; como podía observar, ella ya tenía una vida hecha y estaba por formar una familia al lado de Aioria.
-¿Qué tienes Seiya?- dijo de pronto Aioros a sus espaldas -¿Todavía sigues celoso de mi hermano?
Seiya suspiró y respondió- Pues sí, pero más que por mi hermana, por ser el tipo con más suerte en el mundo; lo tiene todo: es joven y apuesto, tiene a una hermosa chica que lo ama y, tiene un gran hermano mayor.
Aioros sonrió- Me halagas con ese comentario; pero si tú quisieras, también podrías tener lo que deseas.
Seiya pensó en Saori, deseaba verla. Hablar con ella, besarla de nuevo; sin embargo, ahora que su hermana había aparecido, ya no había nada que lo unía a esa chica. Ni si quiera una amistad porque hacía tiempo había quedado claro que ellos no podían ser amigos.
-Oye Seiya- le interrumpió Aioros sus pensamientos- ¿Porqué no buscas a tus amigos? Vamos, haz algo, distráete.
Pensó que tenía que razón, así que aquella misma tarde decidió ir a buscar a Shun quien, según le comentó por teléfono, acababa de mudarse a un nuevo departamento. Como su amigo ya le había informado dónde su ubicaba su nuevo hogar, decidió visitarlo de sorpresa. Cuando llegó al lugar, se encontró a Shaka, el amigo de Ikki, éste iba de salida pero le dijo que Shun se encontraba en casa.
-Vaya…- le dijo a Shun después de saludarlo y tomar asiento- no esperaba encontrarme aquí a Shaka.
-Bueno, él aprecia a mi hermano y se ha ofrecido a ayudarme a buscarlo…-hizo una pausa y sonrió- Shaka se ha portado muy amigable conmigo ¿me entiendes?
-Oh ya veo…- comprendió Seiya y creyó prudente no hacer preguntas inoportunas de respuestas obvias; conocía a Shun y se alegraba por él- Así que… ¿cómo va el asunto de Ikki?
-Bueno, Shaka me contó algunas cosas sobre mi hermano y cree que antes de alertar a las autoridades sobre su desaparición, debemos agotar nosotros todas las posibilidades que estén a nuestro alcance; pensamos que, por lo antecedentes de Ikki, quizá compliquemos las cosas al ir a la policía. Así que por ahora hemos estado buscando nosotros mismos en hospitales, por las calles, en lugares que frecuentaba, preguntándole a la gente, ya sabes… Aunque no hemos tenido mucho éxito.
-¿Y han hablado con Milo y Camus?- preguntó.
-Sí, pero esos tipos son muy enigmáticos y no sueltan prenda… la señorita Saori me dijo que mandaría investigarlos, pero últimamente anda muy dispersa, ya no me ha comentado nada al respecto y no quiero agobiarla con mis problemas.
Seiya sintió un golpe en el estómago al oír su nombre, pero a diferencia de hace unos meses fue una sensación agradable- ¿Has hablado en ella?- quiso saber.
-Un poco…- suspiró- Seiya, no sé si sea prudente que sea yo quien te diga esto, pero creo justo que lo sepas… La señorita Saori ha roto su compromiso con Julián Solo.
-¡¿Qué dices?!- exclamó.
-Sí, no sé si entre ustedes hubo algo o no, y desconozco aún más si la razón de ese rompimiento tiene algo que contigo; pero entre ustedes pasaba algo especial, creo que deberías buscarla…
Seiya no sabía qué decir. Estaba contento y confundido al mismo tiempo. Tenía ganas de verla pero no sabía cómo.
-Bueno Seiya, aprovechando que por fin decidiste salir de tu encierro voluntario… Quería informarte que esta tarde regresarán Hyoga y Erii; Shiryu, Shunrei, con su hijo y yo iremos por ellos al aeropuerto y después iremos a cenar. Te quería preguntar si querías acompañarnos pero… con lo que te dije hace un momento no sé si tengas otro plan.
Seiya pensó un momento. Estaba decidido a ir esa misma noche a buscar a Saori e intuía que su amigo lo comprendía.
Regresó a su casa, tomó una ducha, particularmente se arregló para la ocasión y salió de ahí dispuesto a todo. Cuando llegó al orfanato acababa de caer la noche, todo parecía en calma, estaba a punto de subir la reja para saltarla, como ya lo había hecho en otras ocasiones, cuando…
-Oye ¿qué haces?- preguntó una voz masculina a sus espaldas.
Seiya estaba muy concentrado en sus asunto así que decidió ignorarlo- No es tu asunto ¿sí?
-Baja de ahí…-continuó el sujeto al que no le había visto la cara pues estaba intentando subir- ¡Te dije que bajes de ahí! – insistió el desconocido y tiró de Seiya hasta dejarlo en el suelo de la acera.
-¡¿A ti qué te pasa?!- preguntó enojado Seiya, mientras se ponía de pie.
-¿Acaso vienes de nuevo a ver a la señorita Saori? ¿Qué te has creído?
-¡Mira! ¡Haré lo que me venga en gana! ¡No sé quién, eres pero nadie puede impedirme visitar a Saori!- le enfrentó.
-¿Ah sí? Pues ya veremos- sentenció y le asestó un golpe en el estómago que le sacó el aire.
Sin embargo, Seiya no se iba a dejar de ese sujeto así que le respondió con otros golpes. Como no era malo en las peleas, no se le dificultó derribar a ese tipo. No obstante, cuando dio por concluido el asunto y se dispuso nuevamente a saltar la cerca, de pronto se acercaron otros tres sujetos.
-¡Bian! – dijo uno de ellos, el más moreno, acercándose a su compañero caído- ¿Qué sucedió?
-¡Oye! ¡Nadie deja así a uno de mis amigos y se queda como si nada!- amenazó a Seiya otro de ellos, era un sujeto muy particular con una cicatriz en lo que una vez debió haber sido su ojo.
Seiya sabía que, si bien pudo vencer a uno de ellos, no podría hacer frente a tres al mismo tiempo. Cuando los tres sujetos se fueron sobre de él, intentó defenderse como pudo; sin embargo, no logro hacerles mucho, y el terminó en el suelo, sentía dolor por todas partes del cuerpo y la sangre le brotaba por la boca, la nariz y varias heridas.
Cuando quedó en el suelo sin muchas fuerzas, uno de ellos habló- Ayuden a Bian a levantarse, creo que este tipo ya aprendió la lección. Vámonos.
-Es…espe…ren- dijo Seiya mientras dificultosamente se ponía de pie- No…no sé quiénes… quiénes son…-le costaba trabajo hablar- pero… sí sé… sé quién los envía… Así que… dígan…díganle a su amo… a Julián…Julián Solo que es… un cobarde… él no… no tiene el valor de… venir y enfrentarme… y manda… a sus simios… a golpearme… y para… para colmo… sólo pueden contra mí… en…en grupo.
-¡Cállate idiota!- se le acercó uno de ellos.
-Calma Kasa – dijo de pronto una voz que le pareció conocida. Era nada más y nada menos que Julián Solo que acababa de bajar de su elegante automóvil, a Seiya le pareció justo como lo había imaginado- Aquí me tienes Seiya, haciéndote frente para advertirte que no pienso dejar las cosas así. Recuperaré a Saori, así tenga que borrarte del mapa.
-Eres… un cobarde- sentenció Seiya acercándose a Julián, uno de los vasallos del joven millonario intentó detenerlo pero su jefe le hizo una señal para que lo dejara- ¡Vamos! –incitó Seiya- ¡Dame lo que tienes!
-¡Ja! ¿De verdad crees que me pelearé contigo?... No pienso rebajarme a tu nivel. ¡Mírate! No eres nada, eres sólo un trapo sucio, algo desechable. ¿De verdad crees que Saori se interesaría en alguien como tú? Ella no podría estar con un niño bobo que tiene que robar una flor para poder obsequiársela; Saori está acostumbrada a cierto nivel de vida, a lujos, joyas, viajes… y cuando se aburra de ti, te botará y regresará conmigo.
-Ella… ella no es así…
-¿En serio? ¿De verdad crees conocerla bien? Hasta donde sé, ustedes no se soportaban… ¿qué te hace pensar que las cosas cambiaron?... ¡Escucha! Ella sólo quiere divertirse; tener un pequeño desliz con un jovencito como tú antes de que nos casemos. Está bien, muchas personas de alta sociedad lo hacen, es un gusto por lo extravagante…
-¡Cállate!
-Ay niño, sí que eres terco…- miró a sus vasallos y les dijo- Acábenlo…-sentenció y subió a su automóvil, lo puso en marcha y se fue del lugar.
Aunque Seiya intentó detenerlo, los servidores de Solo lo tomaron y comenzaron de nuevo a golpearlo. Esta vez con más fuerza, incluso Bian se le unió. Seiya estaba en suelo, incapaz de levantarse, sentía puñetazos y patadas por todo el cuerpo. Estaba llegando al límite y se preguntó si moriría ahí, sin haber podido hablar con Saori, sin ver de nuevo sus ojos, sin tenerla otra vez entre sus brazos, sin probar de nuevo sus labios…
-¡Seiya!- de pronto escuchó la voz de uno de sus amigos. Se trataba de Shun. Alcanzó a ver que éste, acompañado de Shiryu y Hyoga, descendía de un automóvil donde permanecieron adentro Erii, Shunrei y el bebé Ryuho.
-¡Oye deja a mi amigo! –dijo Shiryu y le propinó un puñetazo a sujeto moreno. Shun hizo lo propio con otros dos, mientras que Hyoga se acercó a Seiya.
-¿Estás bien amigo? Tranquilo, te vamos a ayu…- le decía cuando de pronto hizo un aullido de dolor por una patada que le dieron, se volteó y sujetó de la ropa al chico que lo pateó. Hyoga lo empujó hasta la reja al joven de la cicatriz y de pronto, al tenerlo tan cerca notó algo en él y….- ¿¡Isaac!?
-¿Hyoga?- contestó éste.
De pronto a lo lejos, comenzó a escucharse el ruido de sirenas de patrullas o quizá de ambulancias.
-¡Larguémonos de aquí! – dijo Kasa, y el cuarteto se zafó de sus atacantes y salieron huyendo de ahí. Shun intentó seguirlos pero Shiryu lo detuvo para que le brindara ayuda a Seiya.
-Seiya… Seiya… -le decía Shun- Quédate conmigo… Seiya…Seiya…- no supo más, de pronto todo se tornó oscuro y silencioso.
¿CONTINUARÁ?...
ES BROMA, SÍ CONTINUARÁ. AHORA BIEN, RÁPIDAMENTE QUIERO ACLARAR UN PUNTO QUE DEJÉ EN EL AIRE Y ME SUPONGO TIENEN DUDA: ¿SEIKA = MARÍN?. HAY TRES RAZONES DE ESTA SITUACIÓN:
SIEMPRE HE CREIDO QUE ASÍ DEBIÓ SER EN LA TRAMA ORIGINAL.
SI NO LO HACIA ASÍ, ME COMPLICABA LA PRESENTE HISTORIA
LO MÁS IMPORTANTE, SÓLO ES UN FIC GENTE, NO SE CORTEN LAS VENAS Y CONTINUEMOS HASTA EL FINAL.
