ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SIN FINES DE LUCRO.

NOVENO CAPÍTULO Y ESTO ESTÁ QUE ARDE…

CAPÍTULO 9

VERDADES A MEDIAS

Despertó dificultosamente, apenas y podía moverse. Después de la paliza que le habían dado, moverse había sido muy difícil. No obstante, desde el principio había recibido una oportuna ayuda. Cuando nuevamente creía que iba a morir, el destino le había enviado un protector.

Semanas atrás, Ikki tenía planeado huir de sus seres queridos, y Milo y Camus habían aprovechado esa situación para desaparecerlo de la manera más vil. Lo llevaron con engaños a su casa y, una vez ahí, lo embriagaron para golpearlo. Lo amagaron, le hicieron un interrogatorio sobre Saori Kido y le amenazaron con hacerle daño a Shun, Shaka y Pandora si no hablaba. Sin embargo, había tenido la precaución de pedirles que le dejaran escribir una nota de despedida. Esos idiotas no lo conocían bien, y le permitieron escribir una nota para que, entrelíneas, pudiera pedir auxilio.

Cuando lo botaron en un lugar lejano, Ikki estaba casi muerto y efectivamente ellos lo creían muerto. En ese momento pensó que pronto se reencontraría con Esmeralda. Sin embargo, un desconocido le ayudó. Su verdadero nombre no lo sabía, él se hacía llamar Máscara de Muerte; se trataba de un hombre que, según dijo, estaba arrepentido de todo el daño que le había hecho a tanta gente.

-¿Cómo sigues?- preguntó ese hombre cuando entró en la choza donde vivía y donde daba ayuda a Ikki.

-Ya te imaginaras. Con este maldito trasto en la pierna- respondió señalando a su pierna enyesada. El desgraciado de Milo se la había roto y ahora estaba en recuperación.

-Tómalo con calma. En unas semanas ya podrás ir y venir como si nada.

-Eso espero. No puedo esperar más y hacer pagar a los malditos que me hicieron esto.

-Recuerda que la venganza no es buena- le aconsejó su nuevo amigo.

-No busco venganza. Busco justicia- sentenció.

Para Saori Kido aquella noche le había parecido eterna. Todo había comenzado cuando Saga fue a verla para recibir sus honorarios por su trabajo y darle su informe sobre Shaina.

-Bien… - le dijo cuando comenzó a hablar de la chica- Shaina es una joven de origen italiano, desde muy pequeña vive en Grecia. Desde su adolescencia ha tenido problemas con la justicia, nada grave, sólo vandalismo; aunque siempre ha salido bien librada.

Saori se preocupó un poco. -Sabía que esa mujer no era de fiar- dijo como si pensara en voz alta.

-Bueno, en los últimos años no ha tenido problemas. Sin embargo, lo que me parece más grave es una presunta relación sentimental con un hombre que sí es peligroso, le llaman Milo de Escorpio, un joven griego que en más de una ocasión ha pisado la cárcel, el tipo tiene deudas con la justicia de su país y la última vez que fue visto, estaba con Shaina.

-¿Y qué sabes de su relación con Seiya?- preguntó, ese era el tema que más le importaba.

-Conoció al joven Seiya en Atenas. Y le sorprenderá cuando escuche lo que le diré a continuación- expresó, se acercó y agregó en voz más baja- En ese entonces Shaina trabajaba como recamarera en uno de los hoteles más exclusivos de esa ciudad...

Saori procesó todo mentalmente y de pronto recordó que ya había visto a Shaina en otro lugar. En ese entonces Saga le había dicho que había encontrado a Seiya en Atenas, ella había ido inmediatamente a buscarlo; sin embargo aquella tarde había discutido con Saga en la sala de su suite del hotel, él le sugirió que no presionara al joven y que le diera tiempo de que decidiera regresar a Japón por su propia cuenta, Saori había decidido hacerle caso; después de despedir a Saga, descubrió a una recamarera escuchando toda la conversación detrás de la puerta. Saori, que ya estaba un poco molesta, corrió a la joven de ahí, no le dio importancia al asunto y lo olvidó por completo.

-Entonces...-comenzó a decir cuando de pronto Jabu irrumpió en su despacho.

-¡Señorita Saori!... Lamento interrumpir- aclaró cuando vio a Saga.

-¿Qué sucede?- preguntó preocupada, Jabu siempre había sido muy propio y nunca haría algo así a menos que fuera una emergencia.

-Es Seiya... – dijo agitado, era evidente que corrió para informarle. -Se lo acaban de llevar en una ambulancia...

-¡¿Qué?!-sólo pudo decir y sintió como si algo muy pesado cayera sobre ella. Su corazón se aceleró y comenzó a templar- ¿Qué pasó Jabu?- se acercó a él.

-No lo sé bien señorita. Erii y Shunrei acaban de entrar y nos contaron que unos tipos lo golpearon. Hyoga, Shiryu y Shun se fueron al hospital con él.

-¡Pues vamos! ¡Anda Jabu!...- dijo mientras salía casi corriendo. Olvidó completamente su conversación con Saga.

Llamó a Shun para exigirle que llevaran a Seiya al hospital de la Fundación, quería que Seiya tuviera la mejor atención médica. Mientras iba en su automóvil, exigiéndole casi a gritos a Jabu que fuera más rápido, no paraba de pensar mil cosas. ¿Cómo estaría Seiya? ¿Qué le habían hecho? ¿Quién y con qué intenciones querría lastimarlo?

Cuando llegó al hospital, buscó a Shun para hablar con él. -¿Qué sucedió? ¿Cómo está Seiya?

El joven médico la tranquilizó- Debemos esperar, lo están revisando…- miró a sus amigos como si buscara apoyo- Vimos a unos sujetos golpeándolo, le ayudamos y las chicas llamaron a la policía. Esos tipos lograron huir sin que supiéramos quienes eran.

-¿Y… y cómo viste a Seiya?- preguntó, era lo más importante en ese momento.

-Perdió el conocimiento poco antes de que llegara la ambulancia; pero no creo que sea algo que le deje secuelas… Cuando veníamos para acá intentaba despertar y…bueno, él estaba llamándote.

Saori sintió un alivio en su corazón. Sin embargo, más que nada en el mundo, deseaba verlo. Así que hizo valer su apellido Kido, para que no pudieran negarle entrar a verlo.

Cuando Seiya recobró la consciencia por primera vez, no recordaba bien lo que había pasado. Recordaba haber ido a visitar a Saori, luego estaban esos tipos y Julián Solo. Luego todo era confuso, lo último que recordaba era la cara de Shun, quien intentaba ayudarle.

Abrió los ojos, estaba en una habitación oscura. Permanecía recostado en una cama, le dolía todo el cuerpo. Su brazo derecho estaba inmovilizado por una tablilla y sentía una venda en la cabeza. Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, notó que estaba en lo que parecía una habitación de hospital. Miró alrededor y su vista se fijó en algo que le pareció la imagen más hermosa que había visto en toda su vida. En un asiento junto a su cama, se encontraba Saori completamente dormida. Parecía que había velando por él hasta que el sueño la venció. Seiya, que no podía moverse a causa del dolor, sólo pudo contemplar aquella criatura que le pareció, más que nunca, lo más perfecto del mundo.

Unas horas más tarde, el sol comenzó a colarse por la ventana de la habitación. Seiya abrió los ojos y vio a Saori abriendo la cortina. Por un momento se imaginó cómo serían las cosas si cada amanecer lo tuviera así, abriendo los ojos y ver a esa mujer a su lado.

-¡Seiya!- dijo la chica cuando volteó y fue a su lado- ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? ¿Necesitas que te traiga algo?

-No gracias, estoy bien…bueno, dentro de lo que cabe, estoy bien- respondió con una sonrisa. Si la recompensa por haber recibido una paliza por parte de los vasallos de Julián era poder estar así con Saori, no le importaba que casi lo mataran a golpes.

-¿Qué te sucedió? ¿Quién te hizo esto?- preguntó preocupada.

Por su parte, Seiya ya lo había pensado, no le diría que fue obra de Julián Solo; no quería verse como un niño llorón que acusa con su mamá al niño que lo molesta en el colegio; no quería caer en el juego de Julián, es más, creía que ya ni siquiera valía la pena que lo mencionaran. -No fue nada…

-¡¿Cómo que no?! El que te hizo esto debe pagar…- sentenció y antes de que pudiera decir más, Seiya alargó el brazo que no tenía lastimado para sujetar la mano de la chica. Ante ese contacto, ella comprendió que, de momento, eso no importaba. Tomó asiento en el borde de la cama. Entonces, el joven acarició su rostro con su mano y ella se estremeció ante el contacto.

-No sé cómo le hiciste- le decía el joven- para convertir tanto odio en mi corazón, en este sentimiento tan cálido que en estos momentos me inunda.

-Seiya… -dijo la chica casi como un suspiró inaudible. Se acercaron para besarse como la última vez que se vieron. Estaban a un milímetro de tocarse cuando…

Shun y Hyoga abrieron la puerta, la pareja se sorprendió, se separaron y sus caras se pusieron rojas como un tomate.

-Lo siento… lo siento- dijo Shun- Volveremos después.

-Ah…no. –dijo distraídamente la chica- Pasen chicos yo voy a … voy a ver si… si pueden… traer el desayuno de Seiya. Sí a eso voy- salió de ahí rápidamente. Seiya sólo pudo verla salir con una mirada embobada.

-¡Ajá!- exclamó Hyoga- Así que a final de cuentas entre ustedes…

-No empieces Hyoga- reclamó Seiya.

-Vamos amigo, no es por molestar. Nos da gusto que entre la señorita Saori y tú, haya algo especial.

-Sí… y no cabe duda que las desgracias unen a la gente- continuó el rubio- Primero, la búsqueda de tu hermana hace que bajes la guardia ante la señorita Saori y ahora, al verte indefenso en un hospital, se da el escenario perfecto para que se confiesen sus sentimientos… No cabe duda que es una historia digna de contarse- culminó con una pequeña risa.

-Pues corre a escribirla y deja de molestarme- sentenció Seiya.

-No tienes por qué molestarse- insistió Shun con una sonrisa- Mejor dime, ¿Qué piensas hacer ahora?

Seiya no sabía exactamente a qué se refería, si a su salud, a la golpiza que le dieron o a Saori, así que dio la respuesta que englobaba a todas-Dejaré que las cosas se acomoden con el tiempo.

-¿Así que no harás nada en contra de los que te hicieron esto?- preguntó Shun.

-Así es...

-Ah...- terció Hyoga- ¿Estás seguro? Quizá pueda ayudar, conozco a uno de esos tipos. Se llama Isaac y...

-Olvídalo, lo único que me importa ahora es Saori- declaró sin pensarlo mucho. Por su parte, Hyoga no lo olvidaría, Isaac había sido un gran amigo para él y desde luego que le exigiría una explicación.

Mientras tanto, Saori caminaba por los pasillos del hospital. En su mente sólo estaba Seiya, no podía esperar ni un segundo más para estar con él de todas las formas posibles. Quería hablar con él de planes a futuro o simplemente decir banalidades y reír de tonterías como dos locos; estar entre sus fuertes brazos, sentir sus manos y sus labios por todo su cuerpo y por fin entregarse a él.

Cuando caminaba vio a quien le pareció la hermana de Seiya. Era justo como la recordaba, sólo que (obviamente) ya como adulta. La joven estaba acompañada de un joven alto y de ojos azules, supuso que era su novio.

-Tranquila amor- le decía el joven mientras le rodeaba los hombros con su brazos- Ya oíste lo que dijo su amigo, ese chico que es médico, Shun; Seiya está bien.

-Lo sé, él es muy fuerte- respondió la chica y de pronto se percato de la presencia de Saori.

-Ah... Será mejor que las deje a solas para que hablen- besó en la mejilla a su futura esposa y se fue.

-Seika...es decir, Marín... -pronunció la señorita Kido.

-Saori, exijo que me expliques ¿a qué estás jugando?... ¿Qué pretendes con mi hermano?

-Mira, lo único que he hecho es ayudarlo y...

-¡¿Ilusionarlo?! ...¿Y cuándo le dirás la verdad?- le cuestionó.

-Por lo visto tú tampoco tuviste el valor de decírselo... Es más, preferiste desaparecer antes que decirle la verdad.

-Porque creo que a mí no me corresponde - sentenció.

-¿Y crees que a mí me corresponde?... ¿Acaso crees que yo quería enterarme de esto y tener la responsabilidad de decírselo?... ¿Crees que duermo tranquila mientras llevo este secreto a cuestas? ¿Crees que es fácil mirarlo a los ojos, y sentir lo que siento por él, mientras debo callar?- sentía que sus ojos se humedecían y que pronto rompería en llanto. No podía soportarlo, intentó irse de ahí.

Sin embargo, Marín la detuvo y sentenció- Tienes que decirle la verdad. Y mientras no lo hagas, personalmente me encargaré de que no te le acerques… Estaré vigilándote como un águila a su presa.

Finalmente la chica cumplió. Durante los siguientes días permaneció en el hospital sin permitir un momento a solas entre Saori y Seiya. Era obvio que no podía impedirle que lo visitara, pero no dejaba que abiertamente se demostraran algún sentimiento.

Todo aquello Seiya lo tomó con humor. Creyó que su hermana estaba celosa de Saori o que quizá desconfiaba de ella como él lo había hecho en un principio. Los primeros días intentó hacerla entrar en razón, pero al ver que no tenía éxito, desistió. A pesar de ello, su estancia en el hospital no fue tan desagradable como imaginó que sería. Saori se había encargado de hacer de su recuperación algo más llevadero. Exigió que todo lo que deseara de comer se le sirviera sin pretextos y que en todo lo que necesitara (así fuera tan simple como rascarse la espalda), siempre hubiera alguien que lo ayudara.

Seiya se sentía como un niño, no porque fuera asistido en todo, sino por los sentimientos que Saori despertaba en él. Cuando la veía, no podía evitar sentirse indefenso, incapaz de de decirle un "no" a esa mujer; pero, al mismo tiempo, se sentía más valiente y lleno de vida que nunca, capaz de hacer cualquier cosa que ella le pidiera. Quería hacérselo saber, pero no encontraba el momento.

Pasados unos días, lo dieron de alta en el hospital, ya se sentía mejor aunque aún tenía el brazo lastimado. Aquel día se sintió rodeado de mucho cariño. Saori, su hermana, Aioria y Aioros, Miho y Jabu, incluso los niños del orfanato y, no podían faltar, Shun, Shiryu y Hyoga, estaban ahí para alentarlo.

Hubo un momento particularmente embarazoso, los niños le preguntaron si era novio de Saori y si se iba a casar con ella. El joven no dijo nada, sólo sonrió tímidamente mientras miraba de reojo a la chica, quien estaba con las mejillas rojas. En ese momento se dio cuenta que no podrían postergar por mucho tiempo esa conversación. Así que se prometió a sí mismo visitarla para hablar sobre sus sentimientos.

Apenas llevaba dos días en casa cuando ya no pudo resistir estar sin ver a Saori. Aún a sabiendas que aún debía guardar reposo y que si su hermana se enteraba lo sermonearía, en medio de la noche decidió de nuevo visitar a Saori.

Aquella noche Saori despertó de una pesadilla. Con el corazón acelerado, intentaba borrar de su mente la escena de su sueño, donde Seiya le decía que la odiaba por haberle mentido. De pronto escuchó un ruido afuera, en su balcón. Se levantó y se dirigió hacia ahí, encontró a Seiya (aún con el brazo enyesado), subiendo dificultosamente hacia su balcón.

-¡Seiya!- dijo e intentó ayudarle- ¿Qué haces?

-Necesitaba verte- respondió cuando logró subir- Ten, es para ti- le entregó nuevamente una rosa.

-Gracias… pero no debiste venir así; aún debes descansar.

-No te preocupes, hoy hable con Shun y me dijo que mañana me quitarán este trasto. Ya no soporto no poder mover mi brazo… Además no vine solo, cuando intentaba escabullirme, Aioria me vio. Él me trajo en el auto de su hermano, me dijo que si algo me pasaba, mi hermana se enfurecería; además…- dudó en agregar- me dijo que él estaba a favor de que luchara por lo que quería- dibujó una sonrisa.

-Seiya…- respondió la chica con un sonrojo y una sonrisa.

-Saori, la noche en que me golpearon, yo había venido porque quería hablar contigo… Supe que terminaste con Julián y yo quería saber si…- antes de que terminara la frase, Saori luego su dedo sobre sus labios.

-Shhh…No quiero hablar de él…- le dijo y como si no hubiera nada más que aclarar por fin se besaron de nuevo.

Ninguno de los dos podía entender cómo habían pasado tanto tiempo sin probar aquellos labios.

-Auch- se quejó de pronto Seiya.

-¿Qué sucede?- preguntó la chica.

-Nada. Uno de esos idiotas me pateó el labio y aún me duele la herida que me dejó.

- Lo siento…

-No te preocupes, tal vez si continuamos me pueda recuperar más rápido- expresó y reanudaron su beso.

Sus bocas se encontraban en esa exploración que cada vez se volvía más intensa e íntima. Sin poder separarse, poco a poco se dirigieron adentro de la habitación. Sin protesta de alguna de las partes, ambos se dejaron caer en el lecho de la chica. Seiya se había imaginado que la cama de Saori era cómoda pero no imaginó que tanto.

Con su brazo sano, Seiya comenzó a buscar la suave piel que Saori ocultaba bajo esa bata de seda que, aunque no quisiera admitirlo, desde la primera vez que vio lo estaba volviendo loco. Mientras su boca ya se concentraba en el cuello de la chica y buscaba bajar un poco más para continuar su exploración.

-Saori…- comenzó a decir- Saori… te amo…- confesó por primera vez; no sólo era la primera vez que se lo decía a Saori, era la primera vez que se lo decía a una mujer.

La chica, que también estaba embriagada con toda esa situación, se detuvo y miró sorprendida al joven. Nunca nadie le había dicho eso y al escucharlo por primera vez sintió que su corazón se le iba a salir del pecho.

-Seiya… ¿es… es enserio?- le preguntó.

-Sss... sí- y agregó más seguro de sí mismo- Sí, es cierto. Te amo como jamás pensé que podría hacerlo. Y estoy tan seguro que te le repito: ¡Te amo!...

La chica sólo atinó a abrazarlo, estaba feliz de escuchar aquello de voz de Seiya y llorando de felicidad respondió:-Yo también te amo…

-Tranquila, no llores por favor. Si hubiera sabido que llorarías mejor no te hubiera dicho nada.

-Eres un tonto… lloro de alegría.

Seiya secó sus lágrimas y le sonrió. –Mi niña mimada y caprichosa, si hace 10 años alguien me hubiese dicho que estaría aquí y así contigo, seguramente le hubiese arrancado la lengua por decir esas boberías.

La chica suspiró. Pensar en el pasado le hizo recordar tantas cosas. Entre ellas, la advertencia de Seika/Marín. Ella tenía razón, no podía seguir ocultándole la verdad a Seiya y más ahora que le había confesado su amor. No podía permitir que las cosas llegaran más lejos sin confesarle a Seiya ese secreto.

-Seiya…-comenzó a decir- Creo que debemos parar esto.

-¿Qué sucede?- le preguntó intrigado.

-Necesito decirte algo…

-Dime- dijo Seiya incorporándose un poco.

-Quiero pedirte perdón porque…-dudó un momento y continuó- te he mentido.

-¡¿Qué?!

Miró su rostro, no tenía el valor de decirle las cosas así que improvisó- Sssí… te mentí la noche de la boda de Hyoga, cuando te dije que no podía corresponderte- expresó, incapaz de decirle lo que realmente le carcomía la consciencia.

-Ah, eso…- respondió aliviado el joven- Me lo imaginé cuando me dijiste que también me amabas…- sonrió- Ahora dime, y dime la verdad, ¿quieres que continuemos? Sé que tienes tus valores bien cimentados y que nunca has estado con un hombre porque quieres esperar al matrimonio. Yo lo respeto y te respeto a ti, así que estoy dispuesto a esperar el tiempo que sea necesario.

Saori lo pensó, en realidad, sí deseaba estar con Seiya, estaba segura que era el hombre de su vida; sin embargo, no podría hacerlo mientras no le dijera toda la verdad- Quizá tengamos que esperar un poco…

Seiya le sonrió de nuevo- Como tú quieras…-suspiró- Bueno, por lo menos podré recuperarme bien, con esta cosa en mi brazo iba a ser un poco incómodo… y quiero que no tengas ni una sola queja de mí…-se levantó y admiró el cuerpo de la joven- Uffff… creo que tendré que tomar una ducha helada en cuanto llegue a casa.

La chica no pudo evitar reírse. También se puso de pie y lo acompañó a su balcón.-Bueno, creo que…

-Nos veremos mañana, si es que así lo quieres…

-Sí- y luego pensó un segundo y le preguntó con un tono levemente serio- ¿Puedes venir mañana por la tarde?

-Claro. Entonces te veré mañana - dijo y, un poco desconcertado por la nueva relación que tenía con Saori, se acercó y la besó de nuevo-…adiós.

Bajó dificultosamente por la enredadera. Caminó por el jardín pensando en lo particular de esta nueva sensación. Se sentía feliz y lleno de vida. De pronto miró los cestos de basura del orfanato. Estaban plagados de flores, tarjetas, globos e incluso osos de felpa de diversos tamaños (desde pequeños hasta absurdamente grandes), todo eso con mensajes de "Perdóname" o "Regresa conmigo"; probablemente fueron enviados por Julián Solo. En ese momento, Seiya se sintió ridículo con la rosa que le llevó a Saori, él no podía ofrecerle más a la chica.

-Tranquilo Seiya- dijo su mente- Si le importaran esas cosas no las habría tirado a la basura. Además, ella tiene esas rosas que le llevaste junto a su cama, acabas de verlas.

Era cierto, no había de que preocuparse. Saori lo amaba y no importaba otra cosa. Sin embargo, se sentía un poco inquieto por el tono que utilizó cuando le preguntó si podía ir la tarde del día siguiente.

Aquella misma noche, en otra parte de la ciudad, Shaina también vivía su propio episodio romántico; ella estaba aquella noche acompañando al que consideraba era el hombre de su vida. La chica recorría con sus manos la ancha espalda de Milo, intentaba darle un masaje para que se relajara.

-Estás muy tenso-le dicho la chica cuando sintió los músculos tensos de su novio.

El joven retiró de su boca el cigarrillo que estaba fumando y respondió -Cómo quieres que no esté estresado, si Shaka y el hermanito de Ikki no dejan de fastidiarme por la desaparición de éste. Siguen indagando y no quiero que se encuentren con algo.

-Pero dijiste que Camus y tú eliminaron todo rastro.

-Sí pero si esos dos siguen metiendo sus narices... Bueno, lo mejor será que me deshaga de ellos- sentenció. De pronto apagó su cigarrillo y se volvió hacia Shaina- Bueno es suficiente de eso, no le dije a Camus que se fuera sólo para que platiquemos- la besó y se dejaron caer al lecho.

-Está bien cariño- le dijo la chica mientras admiraba el tatuaje de escorpión que su amado tenía en el brazo- Sólo está vez no seas tan bruto y me dejes marcas…

-Pensé que te gustaba que te mordiera… Además si a esas vamos, tú me dejas marcas de uñas por todas partes…

-No es eso, pronto tendré que buscar a Seiya y no quiero que note ni una sola marca.

-Entonces irás pronto…

-Sí… -respondió mientras jugueteaba con sus dedos en el pecho de Milo- Después de la golpiza que le dieron, estoy segura que tendrá un acercamiento con Saori Kido y, cuando eso suceda, ella ya no podrá callar más…Además-agregó- no puedo dejar que pase mucho tiempo, descubrí cierta información sobre las verdaderas intenciones de Julián Solo al comprometerse con Kido y no puedo permitir que esa información llegue a oídos de Seiya o Saori, así que tengo que actuar con rapidez y hacer que Seiya vuelva a caer en mis brazos.

Milo no pudo evitar sentirse molesto por ello. Shaina era su mujer y no le gustaba la idea de compartirla con nadie. Sin embargo, ella le había contado cierta información que lo convenció de que era la única forma de que ambos tuvieran todo lo que habían deseado.

Milo tenía que tolerar esa situación por poco tiempo y después él personalmente se desharía de Seiya. Mientras tanto, sólo quería pasar un tiempo agradable con Shaina. A final de cuentas y tal y como ella le había dicho: Seiya era sólo un escalón más para alcanzar la fortuna de los Kido.

CONTINUARÁ…

YO ADVERTÍ QUE ESTO ESTABA QUE ARDÍA Y PRÓXIMAMENTE SE PONDRÁ EXPLOSIVA LA COSA… ME IMAGINO (Y SÓLO ES MERA SUPOSICIÓN) QUE ALGUNOS LECTORES YA TIENEN UNA IDEA DE LO QUE SEGUIRÁ, PUES BIEN, SÓLO QUEDA ESPERAR A QUE LA HISTORIA AVANCE.