ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SIN FINES DE LUCRO.
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CAPÍTULO 10
REVELACIÓN
Aquella mañana le pareció particularmente soleada. No le importaba que su hermana estuviera enojada con él; cuando Seiya y Aioria regresaron en la madrugada, ella inmediatamente intuyó a qué habían salido a esas horas. Todavía en el desayuno seguía molesta con ambos, de hecho, Seiya se sentía un poco mal por haberla dejado prácticamente hablando sola.
-¿Quieres que te acompañe a ver a Shun?-preguntó la chica- Hoy te quitarán el yeso de tu brazo ¿Cierto?
-Así es... Pero iré después a ver a Saori
-No, ayer te escapaste para verla... No te permito ir-sentenció.
-¡Ya no soy un niño! ¡Amo a Saori y punto! Ni tú ni nadie puede impedirme que esté con ella- se levantó de la mesa y se salió de ahí.
Mientras se marchaba, escuchaba que su hermana le pedía a gritos que regresara. Él por su parte confiaba en que la convencería pronto de que estaba enamorado de Saori y que eso era lo más importante.
Llegó al hospital de la fundación, eventualmente Shun estaba trabajando ahí. Cuando por fin encontró el consultorio, vio a Hyoga sentado en la sala de espera.
-¿Qué hay Hyoga?- saludó.
-Hola Seiya... ¿Por qué tan contento?... ¿Tendrá algo que ver con la señorita Saori?-preguntó con una sonrisa.
-Pues... en realidad sí. ¿Es tan obvio?
-Desde la noche de mi boda, todos nos dimos cuenta que entre ustedes habría algo.
Seiya sonrió y se sonrojó un poco-Y dime ¿Qué haces aquí? ¿Vienes a hacer una visita social a Shun o tienes algo?
-Ah pues...-tocó el turno de que se sonrojara- Vine a acompañar a Erii, ella, bueno... está esperando a mi primogénito.
-¡¿Qué?!- exclamó Seiya.
-Bueno sí… ella tiene casi cuatro meses y…-suspiró y sonrió- Ya te imaginarás cómo me siento.
-Haber espera un momento… si apenas regresaron hace un par de semanas de su luna de miel… ¿Acaso sólo por eso te casaste con ella?
-¡No!... De verdad la amo, y el hecho de que me vaya a convertir en padre no me obligó a casarme con ella. Verás, ¿recuerdas ese día en que hablábamos de ese asunto por primera vez?- Seiya asintió y su amigo continuó- Bueno, ese día pensé muchas cosas, lo principal era que no quería perderla y si para ello tenía que casarme con ella, estaba dispuesto a hacerlo. Cuando fui a hablar con ella, Erii me dijo que también quería contarme algo importante y me confesó que sospechaba que estaba encinta. Yo por mi parte, le propuse que nos casáramos lo antes posible; ella no estaba muy convencida en principio, creía que sólo lo hacía por el bebé pero por fin pude convencerla de que mis intenciones eran esas desde antes de que lo supiera.
-Pues felicidades amigo- sólo pudo decir Seiya.
-Gracias…-sonrió nervioso Hyoga- Desde hace semanas me moría por contarles esto, pero primero quería que el asunto de la boda llegara a buen término.
De pronto Seiya comprendió el extraño comportamiento de Hyoga respecto a su boda y cuidar todos los detalles personalmente. -¿Y cómo te sientes ahora?- preguntó, aunque sospechaba la respuesta.
-Jamás pensé que la ilusión de ser padre fuera tan agradable; pero he de admitir que estoy preocupado, por Erii y ese bebé, estoy consciente que cuidar de ellos es una responsabilidad muy importante y que es algo que implica muchas cosas, así que tomé la decisión de irme del orfanato.
-¿Por qué?
-Bueno, he hablado con Shiryu, creo que de todos es el único que tiene experiencia en estos temas, y él me hizo ver que se necesitan muchas cosas. De hecho, Shiryu y yo pensamos hacer nuestro propio negocio de construcción de casas, él es muy bueno trabajando la madera y le ha ido muy bien desde que trabaja con el señor Shura, el amigo de la señorita Saori, y yo conozco muy bien los asuntos de plomería, electricidad y demás. Creo que podríamos hacer un buen equipo…
-¿Y esa es la razón por la que te vas?
-Bueno mi futuro hijo necesitará su propio espacio, no puedo permitir que crezca en el pequeño cuarto que Erii y yo ahora compartimos, ya no quiero causarle más molestias a la señorita Saori y si tengo la oportunidad de darle algo mejor a mi hijo, así lo haré- Seiya comprendió su punto, de pronto Hyoga sonrió irónicamente- Pensé que, después de que salí del orfanato hace años para luego regresar, jamás me volvería a marchar de ahí.
Seiya no comprendió eso último-¿Qué dices? ¿Te fuiste del orfanato?
-Cuando cumplí 15 años y superé la edad límite de estar ahí, recuerda que después de Ikki soy el mayor de nosotros 5, me marché a petición de los Kido, particularmente de la señorita Saori… Aunque- comenzó a recordar- al poco tiempo murió el viejo Mitsumasa Kido y semanas después la propia señorita Saori me pidió personalmente que regresara al orfanato aunque fuera como empleado. No sé qué le sucedió en esas semanas que fue cuando comenzó a cambiar de actitud…
Seiya quería saber más sobre ese asunto, finalmente muy pronto Saori sería oficialmente su novia y aún le faltaba saber por qué había cambiado. Sin embargo, justo en el momento es que iba a preguntarle a Hyoga, la puerta del consultorio se abrió.
-Así que recuerda que debes alimentarte bien…-le decía Shun a la futura madre luego miró a Hyoga- Cuídalos bien Hyoga- sentenció.
-Claro que sí- respondió el aludido y fue con su esposa- Gracias por todo Shun.
-De nada amigo, y una vez más felicidades por esto- luego miró a Seiya – Ahora vamos contigo, hay que ver cómo quedó ese brazo- le indicó.
Se despidieron de la pareja y entraron en el consultorio. Shun, como el experto que era, le retiró a su amigo el yeso y le dijo que todo estaba en orden. Seiya por su parte, se sintió aliviado de tener el brazo por fin libre.
-Ufff…gracias ya no soportaba esa cosa.
-Supongo que querías estar totalmente recuperado para la señorita Saori –comentó su amigo.
-Pues sí- respondió Seiya y recordó por un breve momento que la noche anterior había estado a punto de hacer suya a Saori y que, entre otras cuestiones, su brazo lastimado impidió el momento.
-¿Y ya son novios?-preguntó Shun como si fuera lo más natural del mundo.
-Aún no se lo he pedido formalmente pero está tarde iré a verla, creo que lo haré hoy mismo.
Shun le sonrió- Me alegro por los dos, hacen buena pareja.
-¿Y… tú como vas en esos asuntos?- se aventuró a preguntar, la verdad es que apreciaba mucho a Shun, pero en ocasiones no sabía cómo abordar ese tema con él.
El rostro de Shun se puso rojo- Pues bastante bien diría yo… -sonrió- Aunque no lo creas, Shaka se ha convertido en alguien muy importante para mí… ¿Sabes? Esta mañana me atreví a preguntarle qué le parecería la idea de vivir juntos…
-¿En serio? Vaya, las cosas van en serio…
-Sí así es, y aunque creo que es un paso muy significativo y que debe hacerse con mesura, estoy muy seguro de lo que quiero…- se puso aún más rojo del rostro.
-Bien por ti, ¿y qué te respondió?
-Le pareció buena idea, finalmente prácticamente pasa día y noche ahí, pero…- Shun soltó una pequeña risa- cree prudente que primero debe hablarlo con mi hermano. Él ya sabe que Ikki siempre está procurándome…
-¿Y qué saben sobre él?
-Aún nada, pero siento que pronto daremos con su paradero.
Entonces llamaron a la puerta, Shun permitió que pasaran. El recién llegado era nada más y nada menos que Shiryu-¿Qué tal Seiya? ¿Cómo va ese brazo?
-Mejor, gracias- respondió y notó que su amigo traía una caja de cartón vacía- ¿Para qué es eso?-preguntó.
-Ah… es que Shun me dará unas vendas y unas medicinas que necesita un viejo amigo mío. Se llama… bueno, no sé cómo se llama en realidad, pero se hace llamar Máscara de Muerte, él se comunicó hace un par de días conmigo, me dijo que un amigo suyo está lastimado de una pierna y necesita algunas medicinas y esas cosas.
-Ah ya veo… ¿Y cómo están Shunrei y Ryuho? –preguntó cambiando de tema.
-Muy bien, el pequeño está creciendo muy rápido ya va a cumplir 5 meses- dijo con una sonrisa el orgulloso padre- Y Shunrei cada día más hermosa…
-Me alegro que hayas podido aclarar las diferencias con ella- dijo Seiya.
-En parte es gracias a ti, por lo demás qué se le va a hacer ella es perfecta y yo un tonto celoso.
Después de ver a Shun, Seiya decidió regresar a casa, quería arreglarse para su cita de la tarde. En ese momento no se encontraba nadie ahí, se sintió un poco mal por la reacción que había tenido en la mañana con su hermana y deseaba disculparse con ella; pero no importaba más tarde hablaría con ella. De momento lo que más le interesaba era ir a ver a Saori.
Mientras se duchaba no paraba de pensar en lo convenientemente bueno que las cosas se habían tornado en su vida. Hacía unos meses había regresado a Japón para exigirle al viejo Kido que le dijera qué había hecho con su hermana, en ese momento sentía tanto rencor; sin embargo, ahora estaba feliz como nunca en la vida. Estaba enamorado de Saori Kido ¿quién lo iba a decir?, amaba con locura a esa chica y tenía muchos planes para su relación. De pronto se imaginó como Shun, emocionado porque había encontrado a alguien especial y esperaba comenzar una relación más formal; o quizá como Hyoga, que estaba recién casado e ilusionado por la llegada de su primer hijo; incluso se visualizó como Shiryu, un hombre ya casado y con una hermosa familia. Porque eso era un hecho, Seiya deseaba, a la larga, formar una familia con Saori.
Salió de la ducha e intentó ponerse la mejor ropa que tenía. Salió de casa, gastó un poco de dinero de sus escasos ahorros en un pequeño ramo de flores y se encaminó a la vieja mansión Kido (actualmente el orfanato), y mientras caminaba no paraba de pensar en Saori. Sin duda, en esa mujer encontraba todo lo que siempre había deseado y más. Saori tenía esa ternura e inocencia que alguna vez le había gustado de Miho y, al mismo tiempo, contaba con esa sensualidad que le atrajo en su momento de Shaina; pero tenía todos esos atributos (multiplicados por 100) y otras cosas que ni siquiera sabía que le gustaban en una mujer.
Cuando llegó, nuevamente entró saltando la reja, le extrañó no ver a los niños jugando en los jardines. Cuando entró al edificio no escuchó a nadie, parecía totalmente vacío.
-¿Dónde están todos?- se preguntó y por un momento pensó que la joven quería que tuvieran completa intimidad esa tarde - ¡Saori!... ¡Saori!...-comenzó a llamarla- ¡Saori!
De pronto la puerta de su despacho se abrió y salió la chica, Seiya sintió un golpe en el estómago sólo con verla.
-Ah Seiya… estaba esperándote- dijo la chica- Pasa por favor.
El joven se acercó al despacho, entró siguiendo a la chica. Cuando intentó besarla le extrañó que la chica volteara el rostro levemente y el beso dio en sus mejillas- Ah… ten traje esto para ti, espero y te gusten- dijo un poco contrariado por la actitud de la que, hasta ese momento, consideraba su futura novia.
-Gracias están muy bellas- respondió apenas mirándolo- Seiya, quiero presentarte a mi viejo amigo Aldebarán.
-Ah mucho gusto – dijo Seiya reparando en la presencia de ese hombre en la habitación, pensó que debido a eso Saori no quería ser tan efusiva con él.
-Joven Seiya, el gusto es mío- dijo el hombre.
-Aldebarán es el representante legal de todos los asuntos que maneja la familia Kido desde que mi abuelo aún vivía- explicó la chica.
-Bien, creo que podemos empezar- dijo Aldebarán.
-Por favor- pidió la chica- Seiya toma asiento, por favor.
El aludido no comprendía nada, pero aún así obedeció. Todo aquello le parecía muy extraño, Saori permaneció de pie detrás de Seiya mientras Aldebarán estaba parado detrás del escritorio del despacho y sacaba unos documentos.
-Siendo la fecha…-comenzó a leer.
-Podría ir al punto- pidió Saori.
-Ah, claro. A continuación daré lectura al testamento y última voluntad del señor Mitsumasa Kido:
"Encontrándome en pleno uso de mis facultades mentales, yo, Kido Mitsumasa, delego a mi nieta Saori la posesión de una fortuna equivalente a 2 millones de dólares americanos, esperando que sea una cantidad apropiada para que lleve una vida digna. Por otro lado, declaro como único heredo universal de todos mis bienes presentes y/o futuros que llegaré a tener en el momento de mi fallecimiento, al joven Seiya, siendo éste mi único y legítimo hijo y, al mismo tiempo, el nuevo y auténtico poseedor de todas mis propiedades, cuentas de banco y acciones en diferentes empresas. Ambos podrán disponer de su herencia en el momento y manera que crean más apropiados.
Finalmente, dejo a mi apoderado legal, Aldebarán, la custodia de dos cartas cerradas que pido entregue personalmente a mis herederos con el fin de darles una justa explicación sobre ésta mi última voluntad".
Cuando terminó de leer dijo- Bien aquí está la carta que me pidió te hiciera llegar- dejó el sobre cerrado en el escritorio.
-Gracias Aldebarán, por favor déjanos solos. Después te buscaremos para hacer los trámites pertinentes- dijo Saori.
-Con permiso señorita, yo conozco la salida- se marchó de ahí dejando a los jóvenes solos.
Seiya estaba congelado, estaba en esa silla mirando hacia el suelo. Cuando la puerta se cerró y sintió que Saori se paró de nuevo detrás de él, por fin hablo- ¿Es una broma?... porque si lo es, es de pésimo gusto.
-Seiya…-sólo pudo decir la chica.
Entonces Seiya alzó la voz- ¡¿Es una broma?!...- se puso de pie y la encaró- ¡Dime, dime que lo es! ¡Anda dímelo!
-No, no lo es…- dijo la joven y bajó la mirada.
Seiya soltó un manotazo, tirando el ramo de flores que Saori aún llevaba en sus manos- ¡¿De qué rayos me hablas?!- le dio la espalda y pasó sus propias manos por su cabello hasta llegar a las puntas y tirar de él- ¡¿De qué rayos se trata?!. Dime de qué se trata todo esto-le pidió aún sin poder mirarla.-Sólo dímelo
...-suplicó y como si perdiera fuerzas apoyó sus brazos en el escritorio.
Después de un sepulcral silencio, la chica declaro- Quisiera poder decírtelo pero no lo sé bien. Sólo él puede decírtelo en esa carta.
Seiya miró al escritorio. Ahí estaba, justo frente a él, el sobre cerrado que Aldebarán le había entregado. Con las manos temblando (no sabía si de temor o rabia y en ese momento no le interesaba saber) tomó el sobre y literalmente lo deshizo. Dentro había una carta escrita con una cuidada caligrafía, la cual decía:
"A mi hijo Seiya:
Si estás leyendo esto, significa que morí sin poderte llamar de frente 'hijo'. Sé que en estos momentos estás confundido, quizá enojado y estoy consciente que a nadie más en este mundo le debo una explicación. Sí, eres mi hijo y jamás tuve el valor de llamarte así.
Me imagino que lo mejor será que te explique todo desde el principio. Hace bastantes años, mi único propósito en la vida era pasarla bien, sólo me importaba desperdiciar la fortuna de la familia Kido en lujos absurdos. Entre mis muchas andanzas, conocí a una hermosa mujer a la que desde que la vi por primera vez desee tener.
Quisiera dejar en claro que nunca debes dudar de la reputación de tu madre, fui yo quien la sedujo con engaños y abusó de su buen corazón; no quiero ofenderte con detalles, sólo te contaré que cuando conocí a tu madre quise tenerla a toda costa, pero ella (que ya había sufrido un engaño con el padre de tu hermana) era una mujer difícil, así que le tuve que prometer que me haría cargo de ella y su hija; me siento tan arrepentido por haberle dicho aquello. A final de cuentas la abandoné, y semanas después ella me buscó para informarme que estaba esperando un hijo mío; yo la ignoré y sólo pude ofrecerle dinero para que hiciera lo que creyera más conveniente. Obviamente ella lo rechazó y se fue muy ofendida. Reitero que ahora estoy muy arrepentido de lo que hice. Me siento como un vil insecto de sólo recordar lo que fui.
Por diversas razones, el tiempo hizo darme cuenta de que había cometido el peor error de mi vida al perderme la oportunidad de conocer a mi hijo. Comencé a buscarlos y cuando por fin logré hacerlo, ya era demasiado tarde, tu madre acababa de fallecer. Te traje al orfanato como un huérfano más. Quise que tuvieras un hogar y que crecieras sano y fuerte. A pesar de que comencé a quererte como no lo imaginé jamás, no tenía el valor de decirte que eras mi hijo. Durante años quise confesarte la verdad y darte tu lugar en la familia Kido; sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta de tu carácter y supe que no me perdonarías el daño que le hice a tu madre, mientras yo tenía miedo de perderte.
Lo más irónico es que después sí te perdí, fue justo como se presentaba en mis pesadillas, te fuiste con un gran odio hacia mí y lo peor es que desapareciste sin dejar rastro. Después de tu partida, enfermé gravemente y por eso escribo esto. Quería decirte la verdad, pero temo que no lograré hacerlo personalmente. Sólo espero que algún día vuelvas y puedas leer esto.
Sé que estas líneas te han afectado de muchas maneras y me siento impotente de sólo pensarlo y no poder hacer nada al respecto.
Finalmente quiero que sepas que siempre estuve orgulloso de ti, eres un gran chico y estoy seguro que te convertirás en un gran hombre; me gustaría imaginar que tuve algo que ver con eso, pero todo es gracias al cariño y la educación que te dieron tu madre y tu hermana.
Te quiero hijo, me emociona por fin poder llamarte así, te quiero como a nadie en el mundo, nunca lo dudes. Perdóname, aunque si no lo haces, te comprenderé.
Hasta siempre, Mitsumasa Kido."
Cuando Seiya terminó de leer, temblaba aún más, pero estaba seguro que era de rabia. Su nariz susurraba, sentía su sangre hervir y la cabeza estaba a punto de estallarle. Arrugó el papel y lo metió bruscamente en el bolsillo de su pantalón
-¿Por qué...?-comenzó a decir incapaz de mirar a Saori- ¡¿Porqué no me lo dijiste?!-gritó.
-Seiya... yo intenté... Intenté hacerlo…- dijo a punto de llorar.
-¡¿Intentaste?!- le gritó y por fin la miró. Se acercó a ella y la sujetó fuertemente de los brazos- ¡¿Pero porqué no me dijiste?! -la zarandeó involuntariamente.
-Seiya me lastimas - dijo rompiendo en llanto.
El joven se dio cuenta de ello y la soltó. De nuevo le dio la espalda -Maldita sea... -golpeó con su puño el escritorio y arrojó todos los papeles -¡Maldita sea!
Saori no paraba de llorar. Había tantas cosas que decir pero la tensión era tal en ese momento que las palabras incorrectas podrían lastimarlos más. Por su parte Seiya no podía más, tenía ganas de arremeter contra de alguien o algo, pero no quería lastimarla. Su mente era un verdadero remolino. No soportó más y salió de ahí. Saori intentó detenerlo pero entre sus lágrimas y la firme decisión de Seiya de irse, no pudo hacer nada.
Al salir, Seiya pisó (accidentalmente) el modesto ramo de flores que le había llevado a la chica. Saori se hincó para agarrarlas y cuando Seiya cerró la puerta tras de sí, la joven abrazó las flores (ya maltratadas) que con tanto cariño Seiya le había llevado- Perdóname… perdóname amor- dijo entre lágrimas quedándose ahí, en medio de la habitación con la minúscula esperanza de que Seiya le diera la oportunidad de explicarle todo.
Mientras tanto, en casa, Marín miraba por la ventana esperando ver aparecer a su hermano menor. Estaba muy preocupada por él, sabía que en cualquier momento la verdad tendría que salir a la luz y cuando eso sucediera, no sabía cómo reaccionaría Seiya.
-¿Qué tanto miras?- le preguntó Aioria, que permanecía sentado en el al no obtener una respuesta agregó- Ya deja que esté con esa chica. No tiene nada malo.
-Aioria, tú no lo entiendes…-respondió si mirarlo.
Entonces el joven decidió decir algo que lo molestaba desde semanas atrás- Entendería si me dijeras las cosas… ¿Ya me contarás por qué me ocultaste lo de tu hermano?- la chica lo miró sorprendida- Te conozco, o creía conocerte bien, y sé que no te esconderías de tu hermano en vano.
-Aioria… Perdón por no haberte dicho las cosas, pero se trata de un asunto delicado.
-Y tiene que ver con esa chica Saori Kido ¿cierto?...
-Sí… es que ella…- intentó explicarle- ella lo está engañando.
-¿Qué dices?
-Sí… entre ellos nunca podrá haber nada porque los une un lazo de sangre…
Aioria seguía sin comprender.- ¿De qué hablas mujer?
-¡Seiya es hijo de Mitsumasa Kido, el abuelo de Saori!-declaró.
-¡Así que tú ya lo sabías!- dijo de pronto Seiya, quien acababa de entrar en la casa y alcanzó a escuchar esa última frase-¡Lo… sabías y… no me dijiste!- se acercó a ella pero antes de que pudiera hacer algo, Aioria lo detuvo.
-Ten mucho cuidado con lo que vas a hacer o decir- le advirtió el ojiazul.
-¡Eres… eres…- sólo podía decir Seiya.
No quería verla así que se marchó azotando la puerta.
Marín intento seguirlo, pero apareció Aioros –Espera…-le dijo a la chica- ahora está muy enojado… deja que acepte toda la información y luego hablen- aconsejó.
Seiya, por su parte, caminaba sin rumbo fijo. No sabía qué hacer. Un mar de emociones lo inundaba. No sabía qué pensar. Se sentía engañado por Saori y por su hermana. Y por si fuera poco, ahora sentía que su sangre estaba sucia, era hijo del hombre al que había detestado desde hacía años.
Cansado, se detuvo debajo de un puente. Por un momento pensó en Saori, había sido un poco bruto con ella; no podía evitarlo, él era así, pero antes de tomar medidas drásticas acerca de Saori, quizá primero tendría hablar con ella, estaba seguro que todo tenía una explicación.
Al meter sus manos en los bolsillos, encontró la carta que le legó el viejo Kido. Al releerla, Seiya sintió que un montón de emociones de agolpaban en su corazón y su mente, así que esa mezcla de sensaciones sólo pudieron expresarse en unas lágrimas, unas de tristeza otras de rabia. De pronto una figura femenina apareció ante él, por lo que Seiya se limpió rápidamente las lágrimas de su rostro.
-Seiya… ¿qué tienes?-preguntó Shaina y al verlo afligido, se acercó a él y lo abrazó.
En ese momento, Shaina supo que era el momento perfecto para actuar y liberar su veneno.
CONTINUARÁ…
BUENO, AHÍ ESTÁ PARA LOS QUE SE MORÍAN POR SABER. QUIERO DEJAR EN CLARO QUE ESTO NO FUE ESPONTÁNEO Y QUE ESTABA PREVISTO ASÍ DESDE EL INICIO. ALGUNOS LECTORES AGUDOS NOTARÁN QUE EN CAPÍTULO UNO SE ENCUENTRA LA PISTA MÁS EVIDENTE.
