ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SIN FINES DE LUCRO.

ESPERO QUE SIGA SIENDO CLASIFICADO "T" Y QUE NO ME ODIEN…

CAPÍTULO 11

A LA DERIVA

Sin lugar a dudas, ese día había sido el más largo de su vida, además de lleno de contrastes. Apenas aquella mañana juraba que Saori era el amor de su vida. Los deseos, los sueños y los proyectos que estaba maquilando en su mente, ahora parecían tan lejanos, como si fueran parte de un sueño que se borra al despertar. Ahora no sabía qué pensar sobre esa chica por la que ya no estaba seguro lo que sentía.

Todas las dudas que ahora Seiya tenía se las había planteado después de hablar durante horas con Shaina. Ella se había comportado particularmente bien con él, Seiya suponía que eso se debía a la fragilidad que notó en él; aunque no importaba, él sólo agradecía que alguien lo escuchara, ya que ahora ni siquiera podía confiar ni en su propia hermana, quien también le había mentido.

-Seiya, me duele que ellas te hayan engañado así… Tal parece que ya no puedes confiar en nadie- le dijo Shaina una vez que terminó de contarle lo sucedido- Y sobre todo esa chica Kido... Mira que ocultarte que su abuelo era tu padre... es mujer es una…

-Espera un momento- la interrumpió- mucho cuidado con lo que vas a decir de la mujer que...

-¿Amas?... ¿De verdad sientes algo por ella después de lo que te hizo?...-el joven no supo qué responder- Seiya, esa chica es sólo una niña caprichosa que sólo quiso divertirse contigo... o quizá...

-¿Qué? -inquirió Seiya.

-Quizás ella sólo quiso enredarte para... quedarse con la fortuna de los Kido... Antes era mala contigo y ahora... creo que ella te enamoró para no perder lo que creía suyo.

Seiya guardó silencio. De pronto algunas cosas tomaron sentido, la nueva actitud de Saori hacia él, su repentino rompimiento con Julián Solo (poco después de que él la besara y por lo tanto ella lo sintió seguro), el querer apartar a Shaina de él, el hecho de seducirlo sólo para que al último momento no consumaran algo íntimo a petición de ella. Las cosas parecían encajar.

Incluso recordó a Saga, el investigador de Saori, no sólo era el mismo que vio esa tarde en el parque (cuando estaba con ella y Ryuho), lo había visto un par de veces en Grecia. Seguramente lo estaba siguiendo para que lo llevara a Japón. Qué idiota había sido, ella lo había planeado todo desde antes de su regreso a Tokyo.

-No puedo creer que esa chica hiciera tal cosa- continuó Shaina- sabiendo que... tú eres su tío- declaró dejando helado a Seiya. Shaina tomó su mano y le dijo:- Me duele verte así... ¿Sabes? Deberíamos reiniciar lo nuestro-Seiya la miró - Bueno sé que no es el momento pero... creo que lo mejor es curar las heridas con esto que siento por ti.

-Shaina no...-comenzó a hablar aunque no tenía claro lo que iba a decir.

-No me digas nada ahora- lo besó en la mejilla.

Después de esa plática, Seiya le pidió que lo dejara solo. La joven lo comprendió y le dijo que si necesitaba algo, no dudara en buscarla en el hotel donde se estaba quedando.

Él, por su parte, se sentía destruido. Saori lo había guiado por un hermoso camino sólo para dejarlo abandonado y a la deriva. Durante años había guardado un odio hacia ella que se lo tenía bien ganado por sus maldades infantiles, luego lo había convertido en un hermoso sentimiento, pero ahora ese odio y rencor regresaban, no de una manera infantil, sino gestado por una cruel manipulación y por una falsa ilusión creada por puro interés económico.

Pasó horas caminando y pensando. Cuando cayó la noche, no se detuvo. Pernoctó en la calle; no era la primera vez que lo hacía, durante años mientras viajaba buscando a su hermana, pasó más de una noche en las calles.

A la mañana siguiente Saori permanecía en su habitación. Shun la había visitado porque Jabu lo había llamado porque estaba preocupado por ella.

-Pues tienes un poco baja la presión- le dijo Shun cuando terminó de examinarla- Jabu me dijo que no has querido probar bocado desde ayer que regresaron con los niños de su paseo, y por tu mirada noto que estuviste llorando varias horas...-suspiró- ¿Te peleaste con Seiya?

Saori intentó no romper en llanto de nuevo- Ay Shun, él seguramente no me va a perdonar.

-Pues ¿qué sucedió?- preguntó sentándose junto a ella.

-No sé si deba contarte... Sólo te pido que si lo ves le digas que yo le suplico que me escuche.

-¿Tan grave es?- preguntó, la chica asintió y sin poder resistir más comenzó a llorar- Tranquila, ya mismo le hablaré. Esta tarde me veré con los chicos, Shiryu me dijo que quería contarme algo urgente así que nos reuniremos hoy.

-Gracias Shun- hablaba entre lágrimas- Estoy muy preocupada por Seiya, su hermana me llamó para avisarme que anoche no llegó a dormir.

Shun volvió a suspirar- Me imagino que es un asunto muy delicado... -se puso de pie- Bien, sólo te pido que te cuides. Jabu me dijo que no te había visto así desde que murió tu abuelo.

El joven médico se marchó de ahí. Mientras tanto Saori rogó a cuanta deidad conocía para que Seiya le diera la oportunidad de escuchar el resto de la historia. Porque a ella aún le faltaba contar ciertas cosas.

Horas más tarde, en casa de Shun, el joven médico lanzaba una risa al escuchar de nuevo la anécdota de Shiryu.

-No tiene nada de gracioso- se defendió el ojiazul- Sólo mira cómo me dejó ese salvaje…

-Lo siento- se disculpó Shun, sabía que era verdad, la situación no era nada divertida, pero no podía evitar estar contento; el día anterior Shiryu fue a visitar a su viejo amigo Máscara de Muerte y al llegar ahí se encontró con la sorpresa de que era Ikki el joven al que el amigo de Shiryu estaba ayudando.

-Mira cómo me dejó la cara- agregó Shiryu señalando el hematoma que Ikki le había dejado cuando lo golpeó para lograr huir de nuevo- Olvidaba lo pesada que era la mano de tu hermano.

-Ese Ikki sigue teniendo la habilidad de sorprendernos- terció Hyoga mientras veía de nuevo cómo había quedado su amigo y se sentaba junto a él- Mira que fingir su muerte durante 10 años, luego desaparecer de nuevo y, con todo y la pierna lastimada, lograr huir de nuevo…eso sólo puede pasarle a él.

-Por lo menos me da alivio saber que tiene la fuerza para hacer eso, ahora sé que él está bien- explicó Shun- Espero que Shaka, pueda encontrarlo- agregó pues en cuanto supieron lo sucedido, el joven rubio había ido inmediatamente a buscar a Ikki en la zona donde Shiryu lo había visto.

La conversación se vio interrumpida cuando llamaron a la puerta. Shun abrió y se encontró con un Seiya por el que parecían haber pasado un par de años, su amigo se veía cansado, un tanto triste.

-Seiya… pasa- pidió.

-Hola chicos- saludó- ¿Qué te pasó en la cara?-preguntó al ver a Shiryu.

Entre los tres le contaron lo sucedido con Ikki. Si bien Seiya se sorprendió, no lo demostró; la verdad había tantas cosas en su cabeza que no había mucho espacio para la situación del paradero de su viejo amigo.

-En fin… ¿y tú qué tienes?-preguntó Shun, quien deseaba comprender un poco más la situación entre su amigo y Saori Kido.

Seiya suspiró- Hay tantas cosas que no sé como comenzar…

-Pues desde el principio- sugirió Hyoga.

Seiya intentó ser breve, les contó que efectivamente él y Saori estaban comenzando una relación, pero que esa situación se vio interrumpida por la revelación que le había hecho; a grandes rasgos explicó que él era hijo de Mitsumasa Kido y, por lo tanto, era su heredero. Inclusive les hizo saber que su hermana ya conocía esta información y que, por ello, ahora no tenía una buena relación con ella.

-¡Wow!- dijo Shun después de un largo silencio en el cuarteto- ¿Y qué sucederá con la señorita Saori?

-¡Pues nada!- sentenció Seiya- No quiero verla… no quiero saber nada de ella.

-Momento- intervino Shiryu- ¿Por qué? ¿Acaso te dijo algo más?

-¡No, no quise escucharla!...- sus amigos lo miraron como si lo reprendieran- ¡¿Qué no ven que me mintió?!

-No- continuó Shiryu- Ella no te mintió, sólo no te quiso decir todas las cosas desde el principio.

-Pues es lo mismo…

-No, no sabes las razones por las que te ocultó esto… Quizá porque sabe que eres un cabezota.

-¡¿Qué?!- sólo pudo decir Seiya, esperaba que sus amigos lo apoyaran pero no estaba resultando- ¿Acaso están de su lado?

-Aquí no hay lados Seiya- dijo Shun- Y si los hubiera, este sería un asunto sólo de dos…

-¡Pero ustedes son mis amigos, deben apoyarme!

-No podemos hacerlo porque ni siquiera sabemos todo lo que sucedió- respondió el joven médico- Es más, tú tampoco lo sabes, conocemos a la señorita Saori y es obvio que debe haber una explicación racional a todo esto.

-Ya entiendo…-dijo Seiya sentido, se puso de pie y se dirigió a la puerta- Ella los tiene comprados… durante estos años ella se dedicó a comprarlos para ponerlos en mi contra… Son unos…

-¡Espera Seiya!- habló por fin Hyoga, también se puso de pie y sujetó a su amigo- Te equivocas si crees que somos unos idiotas que se venden por un poco de plata. No somos tan interesados… - habló con una firmeza poco común en él- Y tal como tú un día me advertiste que no pensara mal de la señorita Kido, ahora soy yo quien te lo prohíbe.

-¿Ah sí?- enfrentó por primera vez a su amigo, sólo que lo estaba haciendo cegado por la ira.

Hyoga lo sujetó de la camiseta, en esa posición se hizo evidente que el rubio era más alto. Hyoga continuó mientras estaban cara a cara- No te tengo miedo Seiya, pero tampoco quiero pelearme contigo… Sólo te voy a decir algo: Mientras tú te largaste sin decir siquiera "adiós", la señorita Kido nos apoyó a nosotros. Sabíamos que tenías tus prioridades, que era reencontrarte con tu hermana, pero nunca hiciste el mínimo intento por saber de nosotros (tus amigos), ni una carta, ni una llamada. No sabíamos si estabas vivo, y parece que a ti no te importó si nosotros aún vivíamos…

-Hyoga…- intentó calmarlo Shun.

-¡Cállate Shun, los tres sabemos que es la verdad!...-luego volvió a dirigirse a Seiya- Y mientras tú te hacías "el gran hombre" que encontraría solo a su hermana, no sabes lo que tuvimos que pasar aquí. Si no fuera por la señorita Kido ninguno de nosotros estaría aquí ¿comprendes? … y no se trata de dinero, se trata del apoyo moral y la amistad que nos ofreció, algo que durante estos 10 años ella supo ganarse a pulso.

-Jum… ¿Lo dices tú?, quien fue el primero que Saori echó del orfanato- se defendió Seiya.

-¿Lo dices tú?- replicó Hyoga- quien apenas ayer juraba que estaba enamorado de ella.

-¡Me equivoqué!-le gritó como defensa.

-¡¿Y crees que eres el único con derecho a equivocarse?!- le preguntó.

Seiya empujó a su amigo para liberarse de él- Shaina tiene razón, ya no puedo confiar en nadie… Ni en Saori, ni en mi propia hermana, ni siquiera en ustedes que eran como mis hermanos.

-¿Ahora sigues consejos de esa mujer? ¿Qué te pasa Seiya?- intervino Shun.

-Pues ella está de mi lado, me apoya y, sea como sea, jamás me ha mentido…

-Nosotros te apoyamos Seiya- dijo Shiryu- Eres nuestro amigo, crecimos como hermanos, pero el hecho de que te apoyemos no significa que hagamos lo que desees sólo porque estás cegado por la rabia.

-No cabe duda que Saori los tiene muy bien amaestrados, no pueden ver en lo que se han convertido… Pero les preguntó una vez más, ¿me van a apoyar? ¡Sí o no!

Hyoga se cruzó de brazos, era obvio que ya había dejado clara su posición. Shiryu sólo desvió la mirada. Shun suspiró y mientras guardaba sus manos en los bolsillos, movió levemente la cabeza de manera negativa.

-Ya veo… -declaró y se acercó a la puerta, la abrió y antes de salir agregó- Sólo espero que cuando se den cuenta de su error no sea demasiado tarde…- azotó la puerta y se marchó.

-También esperamos lo mismo de ti Seiya- declaró Hyoga como si pensara en voz alta.

En ese momento, en la mansión Kido, Julián Solo se presentaba para jugar su última carta con Saori. Tenía, no, debía recuperarla a cualquier costo. Su propia reputación estaba en juego. Y no era que estuviera enamorado de esa chica, en realidad su corazón estaba en otra parte, a miles de kilómetros de ahí.

Pidió a Jabu, el fiel sirviente de Saori, que lo anunciara. Éste lo miró con recelo y le pidió que esperara en el despacho de la chica. Mientras miraba alrededor sosteniendo un enorme ramo de rosas, pensaba en lo que le depararía el futuro como dueño y señor de la fortuna de los Kido, esa era la verdadera y única razón de su unión con Saori Kido.

-Julián- dijo la chica cuando entró.

-Saori- dijo poniéndose de pie.- Traje esto para ti, espero que estas no las tires como has hecho con todo lo que te he enviado.

-Gracias…- respondió la joven sin mucho ánimo- Julián ¿qué haces aquí? No es buen momento para…

-Creo justo estar aquí. Después de que de golpe me llamaras para terminar nuestro compromiso, prácticamente a días de casarnos.

-Lo siento es que…- comenzó a decir, pero su desánimo era tal que no tenía el menor interés en toda esa situación.

-Saori, creo que se trata de alguien más pero…- se acercó a ella, la sujetó de los hombros y se miraron a los ojos- estoy dispuesto a pasar por alto cualquier desliz antes del matrimonio, creo que no debemos tirar por la borda todos estos años de relación.

-Julián, por favor ahora no…

-Reanudemos esto… casi somos marido y mujer… ambos sabemos que casarnos es lo mejor que podemos hacer…-la chica no supo que responder, efectivamente durante años creyó que casarse con Julián Solo era la mejor opción para su futuro- Mira, no me respondas ahora si no quieres, no es mi intención presionarte, pero sí quiero que tomes en cuenta esto que te digo.

Le puso en sus manos el mismo anillo de compromiso que Saori le había enviado en señal de que todo había terminado entre ellos. - A veces uno no tiene lo que quiere, pero sí algo que se le aproxime a ello. Piénsalo Saori, es lo mejor para todos.- Le dio un beso en la mejilla y se retiró con esa personalidad tan gallarda que siempre proyectaba.

Saori sostuvo en anillo entre sus manos, era fino y brillante, una joya que sin duda en su niñez hubiera deseado tener y hubiera hecho lo que fuera por tenerlo; pero ahora eso no la hacía feliz. Era cierto, a veces uno no tenía lo que quería.

Horas más tarde, ya a altas horas de la noche, Seiya entraba sigilosamente en la casa de Aioros. Había pensado durante varias horas cómo iba a proceder. Sentía que tanto su hermana como sus amigos le estaban dando la espalda y, por lo tanto, no quería verlos. Lo único que le quedaba era poner distancia, de momento, sólo podía sacar sus cosas de esa casa para irse a quedar en un hotel.

Con cuidado de no ser descubierto cruzó la sala. Entró a la que fue su habitación (donde estaban sus pertenencias). Su hermana dormía plácidamente en la cama mientras su novio dormía en el suelo
de la habitación. A pesar de todo, a Seiya le alegró que su futuro cuñado cumpliera el trato de respetar a su hermana.

Con sumo cuidado tomó sus cosas y las guardó en una mochila. Salió de la habitación y se dirigió a la puerta de la casa. Salió y cuando iba a tomar camino una voz le llamó.

-Seiya...-le dijo Aioros- ¿Te vas?

-Aioros...gracias por todo. Por favor cuiden a mi hermana, aunque sé que se queda en buenas manos.

-Hablas como si no nos volviéramos a ver. ¿Qué pasa Seiya?

-Es que no sé qué hacer...

-¿Es por lo de los Kido? Marín nos contó algo sobre eso.

-Escucha, no quiero sermones sobre...

-No pienso hacerlo- interrumpió- Si quieres irte, hazlo... Si no quieres volver, hazlo... Si crees que todos están en tu contra, créelo.

Seiya no supo qué responderle-Bueno ya me voy...- dijo inseguro, pues esperaba un escándalo o un ruego para que no se fuera.

-Adiós y ve con cuidado- respondió Aioros serenamente. Aunque le preocupaba ese joven al que había aprendido a querer, sabía que por más que intentara hacerlo entrar en razón, no lograría nada; inclusive sólo conseguiría alejarlo más. Nadie escarmienta en cabeza ajena y, aunque le doliera, Seiya tenía que caerse para aprender a levantarse.

Por su parte Seiya se fue de ahí un tanto desconcertado pero seguro de que estaba haciendo lo mejor. Caminó varias calles hasta llegar a un hotel barato. Pidió una habitación y cuando estaba por entrar a ésta, se encontró con Shaina, quien casualmente también se hospedaba ahí.

-Seiya- lo abrazó- Qué gusto que estés aquí.

El joven, quien ahora veía en su ex novia a una leal amiga y confidente, se vio en la necesidad de contarle lo sucedido aquella tarde con sus amigos.

-Ah mi pobre Seiya...-dijo la chica cuando terminó de contarle - Esa mujer los tiene embobados… quién sabe basándose en qué pero los tiene en sus manos…Pero tranquilo que me tienes a mí.

-Gracias- dijo y ahora él la abrazó. Estando así, decidió hacerle saber otra cosa que llevaba pensando todo el día- Shaina…-le dijo teniéndola aún entre sus brazos- He pensado lo que dijiste ayer y… bueno, creo que es buena idea que retomemos lo nuestro, claro, si tú así lo quieres.

La chica le sonrió- Claro que sí…- declaró y lo besó de esa manera que sólo ella podía hacerlo.

Aquel apasionado beso continuó y, sin darse cuenta de cómo, poco a poco entraron en la habitación.

Shaina estaba muy complacida de lograr su objetivo, no había momento más idóneo, Seiya estaba muy vulnerable, se sentía solo y decepcionado. Concretar "aquello" con él significaba la oportunidad de presionarlo de nuevo para que se casaran, lo que pasara después era sencillo.

Sin embargo, lo que Shaina no sabía era que, mientras se dejaban caer en la cama del pequeño y sórdido cuarto de ese hotel barato, Seiya no estaba ahí con ella. Físicamente lo estaba, pero su mente estaba en otro lado, su cerebro estaba creando toda una ilusión. El joven se imaginaba en la enorme habitación de la mansión Kido que en últimas fechas había frecuentado por las noches, él se veía a sí mismo en el cómodo lecho acompañado de Saori, a sabiendas que podría ser hija de su medio hermano o hermana; eso no importaba, tal vez lo prohibido de la situación la hacía más interesante. Seiya fantaseaba con recorrer a esa chica que lo volvía loco, jugueteaba por toda su geografía, enredaba sus dedos en el largo cabello de su acompañante, hacía todo lo posible por estremecerla con cada roce, todo con tal de prepararla para hacerla por primera vez completamente una mujer, su mujer.

-No sabes cuánto te necesito…- decía Seiya a Shaina sin darse cuenta, él sólo pensando en otra.

-Yo también…-respondió Shaina casi con un suspiro.

-Quiero estar siempre contigo… Cásate conmigo-pidió extasiado por su propia ilusión.

Shaina más contenta que nunca por su gran avance, respondió afirmativamente sin separar sus labios de los de Seiya.

-Te amo…-declaró Seiya- Te amo Saori…

De pronto su fantasía se vio violentamente interrumpida por una tremenda bofetada que Shaina le propinó. -¡¿Qué?!- reclamó furiosa. Pero sin esperar respuesta alguna, se incorporó rápidamente y salió de ahí, dejando a Seiya más desconcertado que nunca.

Shaina se marchó más enojada que nunca en su vida. Jamás había recibido una humillación semejante, ni siquiera por parte de su novio, al que por amor le había perdonado un par de infidelidades. Seiya era un tonto, cómo osaba confundirla con Saori Kido.

Minutos más tarde, llegó a casa de Milo y Camus. Llamó a la puerta aún con la sangre hirviéndole. Camus abrió la puerta y la chica lo apartó de un empujón.

-¿A ti qué te pasa?-reclamó Camus,

Milo la vio entrar y se puso de pie; él y su socio y amigo estaban revisando el botín de aquella noche de "trabajo"- ¿Qué pasa preciosa?- preguntó.

-¡Ese Seiya es un idiota!... ¡Estábamos juntos y me dijo Saori!- expresó molesta. Camus no pudo evitar soltar una carcajada- ¡Tú cállate que no tiene nada de gracioso!- le reclamó a punto de llorar de rabia por la humillación.

-¡Ese estúpido me las pagará!- dijo Milo enojado- Nadie le hace esto a mi chica…-se dirigió a la puerta.

Camus lo detuvo- Espera, no seas tonto…

-¡Quítate Camus!

-Espera Milo, estás muy enojado ahora y sólo provocarás que se arruine todo- le dijo su amigo- No pierdas la cabeza sólo por un berrinche de tu mujer. Como estás ahora eres capaz de matar a golpes a Seiya y eso nos alejaría de la fortuna de los Kido para siempre. Si sólo lo golpeas para darle un buen susto sospechará de su relación y, tal vez ocurra lo mismo que sucedió cuando esos tipos lo golpearon y lo acerques de nuevo a Kido.

-Pero…-intentó replicar.

-Mira si quieres vengarte, mejor dale en lo que más le duele…

-Saori…- intervino Shaina.

-Así es, ahora que le dijo la verdad a Seiya ya no nos sirve de nada; al contrario, sólo está estorbando. Lo mejor será que nos deshagamos de ella de una buena vez.

Milo lo pensó un instante y sonrió- Mira y yo que pensé que eras como un congelador, frío y sin emociones pero parece que tienes buenas ideas…- luego se dirigió a Shaina- No te preocupes preciosa, no volverá a pasarte esto porque personalmente pronto me encargaré de que Saori Kido sea sólo un recuerdo.

CONTINUARÁ…