ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ETC…
¿NUNCA LES HA SUCEDIDO QUE CUANDO ESTÁN ENOJADOS NO SABEN NI LO QUE DICEN?…
CAPÍTULO 12
MALAS DECISIONES
Inmediatamente después de golpear a Shiryu para lograr huir, Ikki caminó algunas horas. En realidad, no era su intención lastimar a su viejo amigo, pero no quería involucrarlo en sus planes. Lo había pensado bien y estaba decidido a todo por detener a Milo y Camus. Después de que lo golpearan alcanzó a escuchar el nombre de Seiya y Saori, además de que le hicieron un interrogatorio sobre la chica Kido. Había escuchado otro nombre, el de una mujer pero no podía recordarlo, lo que sí tenía presente es que, en su conversación, dieron a entender que esa mujer les había pedido toda esa información. No tenía las cosas claras que una cosa sí era cierta, Ikki temía que tramaran algo, aunque la señorita Kido le era indiferente (a pesar de que su hermano le habló maravillas de ella) no quería que esos tipos siguieran haciéndole daño a la gente.
Ikki estaba consciente de los riesgos que estaba tomando pero no podía dar marcha atrás. Sin embargo, antes quería hacer algo que creía muy importante.
Llegó a la pequeña casa donde vivía Pandora y Shaka, llamó a la puerta. Esta vez quería despedirse de ellos.
-¡Ikki! -expresó la joven con un abrazo apenas lo vio en el umbral - ¿Cómo estás? Oh te extrañé tanto...- agregó llorando.
-Tranquila...
-Perdóname- pidió mientras se secaba las lágrimas- Pero pasa por favor, me imagino que estás cansado y que tienes cosas que contar.
El joven entró a paso lento, aún le dolía la pierna. Pandora le preguntó si estaba bien y él no tuvo más que contarle todo lo sucedido, culminó su relato diciéndole que había regresado para detener a Milo y Camus.
-Pero Ikki, eso es muy peligroso... No deberías...
-Tengo que hacerlo.
-Pero esos tipos pueden lastimarte, incluso...-la chica no quiso terminar la idea- Y si lo logras, la policía podría atraparte.
-Si las cosas resultan así, no puedo ir contra el destino- sentenció con cierta frialdad- Estoy harto de huir y por fin quiero hacer algo bien.
La chica tomó su mano- Tú has hecho muchas cosas buenas, eso nunca lo dudes.
-En fin, vine a despedirme de ti y de Shaka... ¿Dónde está él?- preguntó.
-Él ya casi nunca está aquí- la chica creyó prudente, de momento, omitir cierta información sobre Shaka y el hermano de Ikki-Tiene varios asuntos que tratar… entre ellos buscarte.
-Ya veo... -se puso de pie- bueno cuando lo veas dile que estuve aquí.
La chica también se puso de pie- ¿Te vas tan pronto?
-Sí, si no lo hago ahora esos dos pueden seguir con sus fechorías.
La chica, también consciente del peligro que correría Ikki, no pudo soportar más y decidió hacer algo que anhelaba prácticamente desde que conoció a ese chico. Se acercó a él y le dio un tierno beso en los labios.
Ikki, quien no había pensado en esos temas (mucho menos besar a una mujer) desde que Esmeralda había muerto, no supo cómo reaccionar- ¿Y eso? -preguntó sintiéndose como un tonto al decirlo.
-Ikki sé que aún amas a Esmeralda y quizás esto no te importe, pero me gustas mucho y desde hace tiempo estoy enamorada de ti.
-Ah... -respondió y de nuevo se sintió tonto pero de verdad no sabía cómo reaccionar en esas situaciones.- Bueno yo... yo creo que... me voy y... después hablamos.
-Espera- dijo la chica y de pronto se quitó su collar y se lo puso en su mano- Ten, llévalo contigo, te dará suerte.
-Pero es lo único que te queda de tus padres.
-Pues tienes que volver para regresármelo-le dedicó una sonrisa y él se la correspondió.
Ikki salió de ahí más motivado, sí tenía que regresar, quería regresar con ella, después de todo no le parecía una mala idea.
Saori Kido había recibido llamadas de Shun, Shiryu y Hyoga, ellos estaban un poco molestos y le pedían explicaciones. Ella sentía que no estaba obligada a dar explicaciones, sólo a Seiya, pero si quería su ayuda tendría que contarles parte de la verdad. Así que los citó en su oficina para hablar con ellos y también mandó llamar a Marín/Seika pues también quería aclarar cosas con ella.
Una vez que los tuvo reunidos en su despacho, ellos comenzaron a cuestionarla- ¿Qué tanto le dijo a Seiya que está tan enojado?- preguntó Shiryu.
-Jamás lo vi así, está vuelto loco…- agregó Hyoga.
-La noticia le afectó mucho, cree que sólo estamos de tu lado…-terció Shun.
-También es mi culpa- expresó Marín- Debí decirle que ya lo sabía y que fue precisamente esa razón por la que me alejé de él- los tres amigos la miraron sorprendidos pero la chica nos le hizo mucho caso y continuó- Hace años, cuando cumplí 15 años, Mitsumasa Kido me mandó llamar, según él, ya tenía la edad suficiente para entender ciertas cosas y me reveló el origen de Seiya. En ese entonces, él me dio a escoger lo que quería hacer, según me dijo, entre sus responsabilidades estaba cumplirle a mi madre la palabra de cuidar de mí. Yo era muy joven y no sabía exactamente qué hacer, creí que alejarme de mi hermano era lo mejor, ahora que sabía que él pertenecía a un mundo totalmente diferente. Ahora comprendo que todo fue un error.- estuvo a punto de romper a llorar.
-Lamentablemente es tarde para querer remediar todo aquello- sentenció Saori.
-¿Y lo dices tú? Que ilusionaste a mi hermano sabiendo que él es…
-Si te refieres a que él es mi "tío", te equivocas- interrumpió la chica. Sus cuatro interlocutores la miraron sorprendidos.
-¿Quiere decir que Seiya no es hijo de su abuelo?-se aventuró a preguntar Hyoga.
-No, Seiya es hijo auténtico de Mitsumasa Kido, por sus venas corre la sangre de esa familia- aclaró- De hecho, en una evaluación médica que le hicieron recién llegó aquí siendo niño, mi abuelo ordenó hacerle una prueba para asegurarse de que era su hijo.
-Entonces usted…- comenzó a decir Shiryu.
-En realidad no tengo ninguna obligación de explicarles nada a ustedes, ese es un derecho que sólo le pertenece a Seiya, pero lo que sí quiero es aclarar que no soy una perversa que se fijó en él sabiendo que nos unía un lazo de sangre…- hizo una breve pausa y agregó- Lo único que les puedo decir es que Mitsumasa Kido no es mi verdadero abuelo. Durante años, él se hizo cargo de mí tratándome como su nieta, pero en realidad no soy tal…
-Entonces ¿de verdad quieres a Seiya?- preguntó Marín.
-No sólo lo quiero, lo amó- declaró sorprendiéndose de su propia honestidad- Y es cierto, es algo que no planee en un principio, él y yo durante años fuimos rivales, pero ahora las circunstancias han cambiado, nosotros cambiamos, maduramos un poco y comenzamos a vernos de maneras diferentes; al final fue inevitable que sintiéramos algo el uno por el otro.
-Menos mal… me alegro de escuchar eso- dijo Shun- Pero… él debe saberlo inmediatamente.
-Eso quiero pero él no me quiere escuchar-respondió la chica- No lo culpo, sabía que debía decirle la verdad pero… -no pudo continuar por temor de volver a romper en llanto.
-Pues si realmente le importa- sugirió Hyoga- debe actuar rápido, últimamente está siendo mal aconsejado por esa chica, Shaina, quien sólo se ha dedicado a ponerlo en contra de todos.
-Es cierto- agregó Shiryu- esa chica le está envenenando el alma diciéndole lo que su rabia quiere escuchar. Que su hermana y tú lo traicionaron, que nosotros estamos de tu lado y sabrá qué más cosas le dijo.
-¡¿Shaina?!-expresó Saori, se había olvidado completamente de esa mujer.
-¿Se trata de su ex novia? – preguntó Marín- Seiya me habló un poco de ella, conozco a las mujeres de su clase; tal vez él, siendo hombre no lo pueda ver, pero esa mujer es todo un personaje, por decir poco.
-Es peor que eso Marín- dijo Saori aún sorprendida- Me temo que las intenciones de Shaina para con Seiya son peores de lo que imaginas.
-¿De qué habla?- dijo Hyoga- es sólo una loca que se la pasa suplicando atención a Seiya.
-No, Hyoga… sospecho que ella está detrás de él por interés- los cuatro la miraron sin entender- Hasta antes de que Seiya escuchara el testamento de mi abuelo, sólo habíamos 6 personas que sabían que Seiya era un Kido: mi abuelo (obviamente), Tatsumi, Marín, mi investigador Saga (quien estaba al tanto de la información para encontrarlo en Grecia), yo y… Shaina, quien escuchó hablarnos a Saga y a mí hace tiempo… Casualmente, poco tiempo después ella y Seiya se conocieron.
-Entonces…- dijo Hyoga pero se interrumpió porque pensó en todo aquello.
-¡Debemos advertirle a Seiya!- dijo Shiryu.
-No, no podemos alejarlo más, tenemos que tener tacto- sugirió Marín.
-Esperen… esperen… -interrumpió Shun- No podemos decirle las cosas así, sólo lo enfureceremos más… Además, él ya es un hombre y no es tan ingenuo para caer en su trampa ¿cierto?
Saori guardó silencio, ella esperaba que Seiya se diera cuenta de todo y, sobre todo, que la escuchara. Tenía que confesarle tantas cosas, sólo necesitaba una oportunidad de que la escuchara, y si después de eso él seguía sin perdonarla, no le quedaría más que aceptar su derrota y volver con Julián, fingiendo que nunca se enamoró por primera, única y última vez.
Sin embargo, Seiya sí tenía algo de ingenuidad para con Shaina. Se sentía muy avergonzado por lo sucedido la noche anterior, era un tonto, cómo había confundido a Saori con Shaina, supuso que ésta última se había ofendido por ello. Ahora se sentía arrepentido por su grave error y quería pedirle perdón a su novia.
La llamó por teléfono para citarse aquella tarde en un café para hablar, Seiya la escuchó más tranquila. Mientras la esperaba en el lugar de la cita, el joven pensaba que tal vez había sido un grave error pedirle que regresaran. Estaba consciente de que el hecho de haberla llamado "Saori" sólo evidenciaba que Seiya aún amaba a la susodicha. No podía negarlo, y se odiaba a sí mismo por seguir sintiendo aquello por esa mujer que lo había engañado y traicionado de la manera más cruel. Tenía, no, debía arrancársela del corazón y, aunque no era lo más correcto, si tenía que utilizar a Shaina para eso, no le importaba incluso casarse con ella.
Cuando la chica apareció, lo saludó como si nada hubiera pasado. Sin embargo, Seiya quería disculparse.
-Shaina, te cité aquí para disculparme por mi comportamiento de anoche… yo no sé qué me pasó…
-No te preocupes cariño, entiendo que esa chica te importó mucho pero te quiero y estoy dispuesta a hacer hasta lo imposible para que te olvides de ella y la apartes de tu vida para siempre- dijo tomando y acariciando la mano del joven.
-Gracias…- esbozó una leve sonrisa. La chica lo besó apasionadamente, y esta vez Seiya intentaba no pensar en Saori y concentrarse en Shaina. Estuvieron ahí unos minutos, tomaron algo, pero su convivencia fue más bien física, Seiya comprendía que su novia era así.
Pagaron la cuenta y salieron del lugar. Ya afuera, Shaina de nuevo lo besó y justo en el momento en que sus bocas estaban en esa especie de lucha, Shun se aproximaba a ellos acompañado de Saori Kido.
El joven médico estaba muy preocupado por el aspecto pálido y ojeroso de la chica e insistió en que debía comer bien y distraerse un poco. Con ese fin, la invitó a tomar algo en un pequeño café no muy lejos de ahí. Sin embargo, lo que ninguno de los dos sabía es que en ese mismo lugar, exactamente en ese momento, Seiya y Shaina estaban en el proceso de recuperar su relación y, por lo tanto, estaban justo en la expresión de su cariño, y de qué manera, pues hasta algunos curiosos los miraban sorprendidos y otros pocos se escandalizaban por los modos de la joven pareja.
-Así que habrá que esperar un poco para que este asunto del proyecto del hospital se concrete- le decía la joven no muy animada a su amigo. No era que la idea que Shun le había propuesto meses atrás no le entusiasmara sino que últimamente nada la entusiasmaba.
-Entiendo, me imagino que por ahora no tiene tiempo de… -Shun no pudo terminar la frase porque, al igual que la gente que pasaba, miró a la joven pareja que se besaba. Por un breve instante le parecieron extravagantes las formas en que las parejas se demostraban su amor en estos tiempos; incluso tuvo el tiempo de envidiar a esos enamorados pues, a pesar de estar en pleno siglo XXI, todavía había censura hacia expresiones como esa de parte de personas como él.
Sin embargo, toda reflexión sobre la moral y el amor se vio eclipsada de golpe al notar quiénes conformaban a esa pareja. Shun se heló por completo y pareció no ser el único que reparó en la identidad de esos jóvenes. Él y Saori detuvieron su paso y el joven sintió que la chica lo sujetaba del brazo con firmeza, como si intentara que su amigo le diera fuerzas para sobrellevar lo que sus ojos veían y lo que seguiría.
En ese momento, pareció que Seiya se sintió observado y, sin dejar de besar a Shaina, lo miró de reojo. Por un segundo pareció ignorarlos, pero inmediatamente después se dio cuenta de quienes lo observaban; por lo que se separó de su novia.
-¡Shun! ¡Sa…Saori!- dijo.
-Seiya ¿qué…- comenzó a decir Shun pues parecía que sus amigos se habían quedado mudos.
-Miren nada más- interrumpió Shaina colgándose del brazo de Seiya, como si quisiera demostrar que ya le pertenecía de nuevo- si es nada menos que Saori Kido, esa que te engaño.
-Seiya, por favor necesito que me escuches- pidió Saori ignorando a Shaina.
-Vámonos, no debes escuchar a esta mujer que sólo sabe enredarte con sus mentiras- sugirió Shaina tirando de su novio.
-¡Cállate!- le gritó Saori dejando de lado su constante pose de dama educada- ¡Eres tú la que lo está engañando!... Seiya por favor, a esta mujer sólo le interesa tu dinero.
-Hablas por ti, cuando conocí a Seiya no tenía idea de nada de herencias y esas cosas- mintió- Pero tú…
-¡Basta!- exclamó Seiya quien no quería seguir confundiéndose más- Saori, Shaina tiene razón, ella siempre ha sido honesta conmigo y tú…
-No es lo que crees, yo…- comenzó a decir la chica con voz quebrada pero Seiya la interrumpió.
-¡Escucha, Shaina y yo nos casaremos pronto así que ya déjame en paz!... No quiero escucharte… no quiero verte… quiero que de una vez por todas salgas de mi vida… Siempre has sido una niña caprichosa y mimada que no descansa hasta tener todo lo que desea, pero conmigo te equivocas, yo sé bien como eres y no permitiré que me uses…- decía Seiya, pero sentía que esas palabras se le escapaban de una manera incontrolable, no estaba seguro de qué era exactamente lo que decía pero sí sabía que era su coraje el que le estaba dictando esas palabras- Eres hueca y superficial, jamás podrás querer algo que no seas tú misma… eres una manipuladora, una mentirosa, una…
No pudo terminar porque la propia Saori le dio una bofetada- Tú eres un tonto, un terco, un cavernícola...- no pudo evitar romper en llanto- un insensible, no sé cómo pude enamorarme de ti creyendo que ya no eras ese niño que se la pasaba molestándome…-aún con lágrimas en los ojos miró a Shaina, quien levemente sonreía complacida por verlos por fin separados- A ti no te abofeteo porque yo sí soy una dama y no pienso rebajarme a tu nivel…-caminó unos cuantos pasos y se volvió hacia ellos- Disfruta a tu mujercita mientras te dure la herencia de la familia Kido- finalizó y se fue de ahí caminando a prisa y secándose sus lágrimas.
-Señorita Saori…- dijo Shun, y antes de seguirla se dirigió a su amigo- Qué tacto tienes Seiya… - le reclamó.
-Shun, yo…-intentó explicarse pero no sabía cómo.
- ¿Qué no ves cómo está por ti?... No come, no duerme, no quiere nada más que la escuches.
-No quiero escuchar más mentiras- respondió Seiya- Ni de ella, ni de mi hermana, ni de ustedes…
-Sí que eres testarudo… Ella está literalmente muriéndose por ti y tú sigues creyendo que el mundo conspira en tu contra… ¿Qué esperas? ¿Que realmente le pase algo malo para que por fin puedas reaccionar?…- Shun estaba muy irritado, cuestión que no era muy común en él, pues se consideraba un chico muy tranquilo; así que no quiso continuar con esa conversación que seguro no llegaría a nada, pensó que era mejor ver por Saori. Decidió seguirla pero antes agregó- Por cierto, entre las cosas que quiere decirte es que entre ustedes no hay ningún vínculo sanguíneo- declaró y se fue corriendo tras la chica.
Seiya se tocó la mejilla donde Saori lo abofeteó, aún sentía la piel caliente por el golpe. Sin duda, le había dolido más que la bofetada que le propinó Shaina, y no por una cuestión de fuerza sino por una cuestión de sentimientos; de hecho, de todos los golpes que había recibido en su vida, ése era el que más le había dolido.
-¿Es vedad que nos casaremos pronto?-preguntó Shaina.
-Sssí- respondió Seiya un tanto distraído mientras seguía mirando la calle por donde se fueron Saori y Shun. Por una milésima de segundo pensó que quizás había exagerado su reacción con la joven Kido. Pero aún así agregó hacia Shaina todavía distraídamente- Cuando quieras…
-Me alegro amor…-respondió la chica y al notar que Seiya aún estaba contrariado por lo sucedido decidió que lo mejor era llevárselo de ahí antes de que él hiciera una tontería como seguir a la joven Kido.- Vámonos Seiya- dijo dándole un beso en la otra mejilla y colgándose de nuevo de su brazo- Aún hay un "asunto" que dejamos pendiente anoche.
Saori caminaba llorando por las calles que, poco a poco, comenzaban a quedarse más solas debido al ocaso. Lo sabía, había perdido a Seiya para siempre; pero no podía reprocharle nada a él pues ella se lo buscó al no decirle la verdad desde el principio. Maldito amor que le llegó y no le permitió confesarle sus verdaderas intenciones por miedo a perderlo. Ahora ya era tarde, seguramente en ese momento estaría besando a Shaina o sabrá qué otras cosas esté haciendo con ella, de cualquier manera esa mujer pronto se convertiría en su esposa. No importaba, ya nada importaba.
-Buenas noches señorita Kido- le dijo de pronto una voz. De entre las sombras que ya habían terminado de caer se dibujó la silueta de un hombre ¿estaba loca o lo había visto alguna vez?- Me pregunto ¿qué hace una dama como usted sola por las calles a estas horas?
A Saori no le dio buena espina cuando ese joven se acercó un poco a ella. Intentó volver por el camino de donde venía pero detrás de ella ya había otro joven quien la sujetó –Espere señorita que queremos tratar unos asuntos con usted.
Milo se acercó a ella y teniéndola de frente le habló mientras tocaba el rostro de la chica- Ahora que me doy cuenta, usted es muy hermosa…
-Déjenme…-suplicó la chica- ¿Quieren dinero? ¿Joyas? Se los daré pero déjenme ir.
-Lo sentimos mucho pero no nos interesa esa oferta- le respondió- además sabemos que usted no tiene tanto dinero como aparenta.
Saori sentía estar en medio de una pesadilla ¿quiénes eran ellos y qué buscaban con ella?
-Ya basta, no la asustes más con tonito misterioso, sólo la pones nerviosa y hará esto más difícil- dijo Camus detrás de ella.
- Tienes razón, hay que terminar con esto cuanto antes…
-Oye ¿no crees que antes podríamos, tú sabes…?
-No es mala idea, aunque yo ya tengo quien cubra "esos deseos", sería un desperdicio no complacerse con tanta belleza- suspiró- Lástima que después nos tengamos que deshacer de ella…-luego dibujó una sonrisa irónica- Me gustaría ver la cara de ese idiota de Seiya cuando se entere de lo que va a pasar contigo.
Saori temblaba de pies a cabeza. Tenía mucho miedo, no sabía por qué le sucedía aquello. Pensó que quizás era un castigo divino por haber engañado a Seiya. Al pensar en él no pudo evitar desear con todo su corazón tenerlo cerca. Se imaginó que si el odio no los hubiese separado de nuevo, tal vez en ese momento estarían juntos, quizás en el mismo café donde acababan de verse o en cualquier otro lugar; estarían con sus manos entrelazadas riendo y hablando de tonterías, pero ambos en silencio desearían ir a casa para amarse plenamente, pero no habría prisas porque tenían toda una vida por compartir. Aquella ilusión hizo que la chica rompiera en llanto de nuevo.
-¡Saori! -dijo de pronto la voz de Shun quien acababa de arribar corriendo- ¡Déjenla!- expresó y tomó a Camus para que soltara a la chica. Le propinó un puñetazo en la cara. Tanto Camus como Saori cayeron al suelo. -Saori...-intentó ayudarla pero Milo lo sujeto y lo encaro.
-Mira nada más... Me encontré con este niño bonito, el hermanito de Ikki.
-No te tengo miedo Milo- le respondió Shun y, contrario a su naturaleza pacífica, golpeó con su rodilla el estómago de su contrincante quien lo soltó para recuperar aire, eso le dio oportunidad de ayudar a Saori quien yacía en el suelo. La chica estaba inconsciente, el joven médico no supo si era porque se golpeó la cabeza al caer o sólo era un desmayo.- Saori... Saori...-le llamaba.
Mientras tanto Camus y Milo reaccionaban. -Se acabó niño -declaró Milo a sus espaldas, sacó un arma y le apuntó- Se terminó el juego. Bueno, no importa, por fin te podrás reunir con tu hermano del cual también tuve que deshacerme.
-¿Ah sí?- dijo de pronto la voz de Ikki.-Pues que mal haces tu trabajo.
Lo golpeó en la cabeza y logró desarmarlo. Por su parte, Camus se dio cuenta que no tenía oportunidad contra ellos, así que emprendió su huída. Milo, quien ya estaba siendo sometido por Ikki sólo pudo observar cómo su "amigo" lo abandonaba.
De pronto se comenzaron a escuchar sirenas de patrullas. -Esta vez no podrás escapar. Llamé a la policía y vienen para llevarte.
-Idiota...Ah...- Milo hablaba dificultosamente por la fuerza con la que Ikki lo sujetaba-También te llevaran...
-Hermano, tiene razón. Vete yo lo detendré-dijo Shun.
-No, yo me quedaré a cuidar a este maldito. No me importa qué vaya pasar. Además tú debes ayudar a la señorita Kido. ¿Cómo está?
-Espero que bien...-respondió y agregó por lo bajo- Ay Seiya si no te hubieras portado como un tonto, nada de esto hubiese pasado.
Y aunque estaba muy molesto con su amigo, realmente deseó que estuviera ahí para cuidar de la señorita Saori.
CONTINUARÁ…
