ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SIN FINES DE LUCRO.
Y EN ESTE FIC, ¿HABRÁ VERDADEROS ANTAGONISTAS O APLICAN LA FRASE: EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
CAPÍTULO 13
CRUDA REALIDAD
Aquella noche, Seiya se despertó con un sobresalto. Sentía que algo le oprimía el pecho, no era un dolor precisamente físico sino como un mal presentimiento. Miró al otro lado de la cama y vio a Shaina completamente dormida. Por un momento, Seiya se sintió mal por no poder "cumplirle" como hombre apenas unas horas antes. Nunca le había pasado eso, pero ahora sabía que era una situación vergonzosa donde su hombría quedaba malherida.
La cuestión había sido que no podía estar de esa manera con Shaina sin pensar en Saori; quería evitar otra bofetada de su novia así que le dijo que se sentía muy cansado. En consecuencia, decidieron dormir temprano y después de un intranquilo sueño, Seiya se dio cuenta de que no podría descansar mientras Saori estuviera en su mente. De pronto recordó la expresión de la chica cuando lo abofeteo, quizás él había ido demasiado lejos en decirle todo aquello y más tomando en cuenta lo que Shun le contó: "Entre las cosas que quiere decirte es que entre ustedes no hay ningún vínculo sanguíneo"- dijo la voz de su amigo en su mente.
Con esa idea en la cabeza, el joven se incorporó un poco. Pensó en que nunca escuchó nada sobre los padres de Saori, se preguntó si su medio hermano o hermana también era un bastardo (como él), ¿cómo era ese hermano o hermana?, ¿bajo qué circunstancias había dejado a cargo de su inestable padre a Saori siendo una niña? Y más, aún, si no lo unía un vínculo sanguíneo a la chica ¿de dónde provenía su mote de "nieta" de Mitsumasa Kido?. Por lo tanto, todavía había muchas dudas por aclarar.
Miró de nuevo a Shaina, luego vio la hora; apenas era medianoche, tal vez podría salir sin que Shaina notara su ausencia, ir al orfanato, colarse a la habitación de Saori y pedirle respuestas. Se levantó en silencio, se vistió y sigilosamente salió de la habitación.
Cuando comenzó a subir hacia el balcón de la joven, pensó que en primer lugar debía disculparse por todo lo que le dijo en la tarde, en segundo lugar se prometió por la memoria de su madre que no caería en la seducción de Saori.
Llegó arriba, con mano temblorosa abrió la puerta y entró a la oscura habitación. Sin embargo, Seiya se sorprendió al encontrar hecha la cama y que Saori no estaba por ningún lado. El joven sintió de nuevo ese mal presentimiento y la voz de Shun volvió a su cabeza: "¿Qué esperas? ¿Que realmente le pase algo malo para que por fin puedas reaccionar?". Y en su mente se dibujó el rostro pálido y ojeroso de la chica.
-Saori...-pronunció con cierta preocupación en medio de la oscura y abandonada habitación.
En la orilla del cómodo lecho vio las ropas para dormir de la joven. Se sentó junto a ellas y las tomó con delicadeza recordando que la última vez que estuvo ahí, estuvo a punto de deshacer esas prendas para tener lo más cerca posible a Saori. Se aferró a ellas y se dejó caer en la cama. No lograba quitarse ese mal presentimiento, a pesar de las mentiras y los insultos, la amaba y por ningún motivo le deseaba un mal.
-Por favor, que esté bien, que no le pase nada... por favor, por favor…-suplicó y por primera vez en su vida sintió ganas de llorar por una mujer que no fuera su madre y/o su hermana.
Horas más tarde, cuando el sol comenzó a entrar en la habitación, despertó de golpe. -¿Qué pasó?- se preguntó en voz alta mientras reaccionaba con un salto. De pronto recordó dónde estaba, pasó una mano por su rostro, en la otra aún aferraba las prendas de seda de Saori. -¿Porqué no llegó?- se preguntó en voz alta. Se puso de pie y acomodó todo para que nadie notara que pasó la noche ahí. De hecho, se dio cuenta de que por fin había faltado a su palabra no volver a pasar una noche en ese lugar, y le pareció curioso que, a pesar de negarse a hacerlo, finalmente la razón para quedarse había sido Saori. Decidió que lo mejor era irse de ahí antes de que alguien entrara y lo encontrara; si eso sucedía, no tendría una justificación para aquella situación que lo dejaba ver como un perverso o algo así.
Regresó al hotel, quizá Shaina ya habría despertado y muy probablemente tendría problemas con ella. No obstante, cuando entró no la encontró. Eso sí le extrañó mucho. ¿Estaría molesta con él de nuevo o simplemente habría salido a buscarlo? Estuvo un rato esperándola pero ella nunca regresó.
Sin otra cosa mejor que hacer, decidió que sería bueno ir a ver a su hermana, con ella también se había portado como un tonto y debía pedirle perdón. Además, teniendo en cuenta que ella ya sabía que Mitsumasa Kido era su padre, quizás ella podría darle algunas respuestas.
Cuando llegó a casa de Aioros, solo encontró a éste, ni su hermana ni su futuro cuñado estaban ahí.
-Pasa Seiya- le dijo el joven- ¿Quieres algo de comer? Yo apenas estoy almorzando algo.
-Está bien- respondió; en realidad moría de hambre pues no había probado bocado en toda la mañana.
-¿Y dónfdé esftá mfí herfmafna?-preguntó Seiya con la boca llena, una actitud que seguramente Saori reprobaría. Tragó el bocado preguntó de nuevo. -Perdón, ¿dónde está mi hermana?
-No quiero ser grosero pero no lo sé. Esta mañana cuando me levanté, ya no estaban.
-Ya veo...-dijo un tanto preocupado.
-Pero tranquilo Seiya, está con mi hermano, él la adora y no permitirá que le pase nada.
-Es cierto que la quiere mucho ¿Verdad?
Aioros dibujó una sonrisa- Simplemente Marín es la vida de Aioria; desde que la conoció hace años, su mundo ha girado en torno a ella. Y con razón, aunque no lo creas tu hermana tiene su carácter y a Aioria le costó mucho conquistarla.
-¿En serio?-preguntó intrigado, se dio cuenta que en realidad sabía poco de su hermana.
-Sí. Hace algunos años tu hermana trabajaba en una tienda ayudando a un amable anciano; en ese entonces Aioria y yo la pasábamos entrenando, yo solía ser muy estricto con él, se quejaba de la disciplina que le imponía y se escapaba; en una ocasión de esas, se conocieron. Se hicieron muy buenos amigos, pero por más que mi hermano le insistía ella no lo aceptaba, por lo que sé ahora, me imagino que no quería involucrarse con nadie porque estaba huyendo de su pasado- hizo una pausa y bebió un poco de café- Pero ya ves, los inescrutables designios del destino los mantuvieron unidos, ya sólo falta que tú le autorices a Aioria casarse con tu hermana para que se lleve a cabo la ceremonia.
-¿Qué? Vamos, esa vez lo dije de broma- contestó Seiya- ¿Acaso está esperando que YO le dé la mano de mi hermana?
Aioros asintió- Así es mi hermano y más cuando se trata de un asunto relacionado con Marín, todo se lo toma en serio.
-Bueno, es un buen tipo y quiere a mi hermana, supongo que en cuanto lo vea le autorizaré casarse con ella- suspiró- Pronto habrá boda…
-Pensé que te alegraría más… o tu expresión se debe a otra cosa.
-Me voy a casar con Shaina- intentó dibujar una sonrisa pero resultó algo que no se parecía en nada, más bien era un gesto de tristeza.
-¿Con tu ex novia? ¿Por qué?
-Bueno, ella me ha apoyado como nadie, ni siquiera mis amigos están de mi lado.
-Seiya… no confundas la gratitud con el amor.
-Yo sé que no la amo pero podría llegar a…
Aioros sonrió un tanto irónico- No dirás que podrás llegar hacerlo… Seiya, lo que intentas hacer es denigrante tanto para esa mujer como para ti, incluso para la señorita Kido, que es a quien verdaderamente amas ¿o me equivoco?- Seiya negó con la cabeza- Usar a una mujer para sustituir a otra, es concebir a ambas como objetos y tú quedas como tipo que sólo utiliza a la gente para sus fines personales.
-Pero Shaina sabe que no la quiero como ella y…- intentó defenderse.
-Aún así, si ella de verdad te quiere como dice, sabe que no es correcto mendigar tu cariño… y más sabiendo que tú amas a otra. Ella parece no comprender que no sientes nada por ella y aún así está aferrada a mantenerte a su lado aunque tú no quieras.
Seiya dudó unos segundos. Era cierto, el amor no era así, él mismo estaba dispuesto a renunciar a Saori si eso la hacía a ella feliz. De pronto recordó, lo que esta última le dijo sobre Shaina, que era en realidad ella quien estaba detrás de su dinero- Bu…bueno- dijo por fin- en realidad las cosas con Shaina siempre fueron muy extrañas desde el principio. Yo sé que no soy el tipo más guapo del mundo, tengo mal carácter y pésimos modales, pero aún así ella prácticamente se obsesionó conmigo y la idea de casarnos. Quizás a ella sólo le interese por otras cosas…
-¿A qué te refieres?- preguntó Aioros, aunque él ya sabía la respuesta, quería que Seiya llegara a ella.
-Dinero… De alguna manera ella pudo saberlo y… por eso… por eso no me dejó en paz desde que nos conocimos.
-Bueno Seiya, no puedes acusar a la gente por una sospecha que tengas. Yo sugiero que la pongas a prueba y le digas que renunciaste a tu herencia.
En realidad Seiya ni siquiera había considerado tomar su herencia. Sólo había pensado que deseaba que el orfanato siguiera ayudando a los niños desprotegidos. Ahora que lo pensaba, no era mala idea, decirle a Shaina que no habría dinero y que tendría que acostumbrarse a vivir con lo poco que él podía ofrecerle.
De pronto la puerta se abrió y entró su hermana acompañada de su prometido- ¡Seiya!- expresó en cuanto lo vio y corrió a abrazarlo.- ¡Hermano, regresaste!...
-Bueno, creo que tienen mucho de qué hablar-dijo Aioros- Vámonos Aioria- y antes de que su hermano menor protestara agregó- Anda no seas necio.
-Seiya qué gusto me da que hayas venido- dijo emocionada su hermana una vez que se quedaron solos y tomaron asiento-Yo… yo debo pedirte perdón por no decirte las cosas a tiempo…- agachó la cabeza, incapaz de sostenerle la mirada y de sus ojos comenzaron a brotar unas lágrimas.
Seiya le tomó el rostro para verla de frente y limpió sus lágrimas- Entiendo que en ese entonces sentiste mucha presión al saber… ¿Fue Mitsumasa Kido quien te lo dijo?
-Sí, cuando cumplí 15 años él me lo confesó y me dio a elegir lo que quisiera hacer. Yo pensé que estarías bien al lado de tu padre, así que irme al extranjero era la oportunidad perfecta de alejarme de ti y que fueras alguien en la vida.
-Hermana, con los años he aprendido que el dinero no compra valores. Mira por ejemplo a Aioria y Aioros, no nacieron en cuna de oro y aún así son muy buenos hombres; otros, como el ex prometido de Saori, Julián Solo, el dinero sólo lo hizo más patán de lo normal.
La chica le sonrió, pero notó una leve tristeza en su hermano al hablar sobre Saori Kido- Seiya… ella nos dijo que ustedes no están unidos por la sangre.
-Shun me comentó lo mismo, pero no sé los detalles…
-Tampoco yo, pero ¿qué pierdes con ir a hablar con ella?
-Seika, digo, Marín… yo me voy a casar con Shaina (mi ex novia), no sé si pueda perdonar a Saori por mentirme, por enamorarme sin decirme la verdad desde el inicio.
-Y dime… Si te hubiera dicho desde el primer momento en que te volvió a ver, que eres hijo de Mitsumasa Kido, ¿algo hubiera cambiado? ¿te hubieras quedado como si nada?... Si ella no hubiese esperado, tú y yo no estaríamos aquí, juntos de nuevo…
Era cierto, Seiya lo sabía. Era probable que desde el primer instante se hubiera marchado furioso de regreso a Grecia y tal vez nunca se hubiera reencontrado con su hermana.
-Deberías ir a verla…
-Eso quisiera pero fui al orfanato a buscarla y…
-Es que ella no está ahí- su hermano la miró sin comprender- De hecho, Aioria y yo venimos de visitarla. Anoche unos tipos quisieron hacerle daño, Shun e Ikki le ayudaron pero ella se puso muy mal, no ha comido ni dormido muy bien así que perdió el conocimiento, eso sin contar la crisis nerviosa en la que entró… Tuvo que pasar la noche en el hospital de la fundación.
-¡¿Qué?!- dijo Seiya sorprendido y se puso de pie de golpe- Pero ¿cómo pasó, dónde, quién le hizo eso?- Aioria y su hermano regresaron de la habitación al escuchar el alboroto.
-Lo único que sabemos es que fue a unas calles de un concurrido café al que fue acompañada de Shun, ellos se separaron un instante y la señorita Saori caminó unas calles sola, cuando se topó con esos sujetos.
-Sabemos- intervino Aioria- que al parecer los tipos que la interceptaron ya lo tenían planeado… Tus amigos los conocían se llaman… Camus y Milo, creo.
-¡¿Qué?!... ¡¿Y dónde está esos infelices?!- preguntó alterado.
-El tal Milo está en la estación de policía que está cerca del café y el otro tipo logró huir…-dijo Aioria.
Seiya golpeó con el puño la mesa- ¡Ese mal nacido me las pagará!- declaró y salió hecho una furia. No le importaba que unas rejas lo separaran de Milo, pero eso era el colmo, primero intentó lastimarlo a él mismo, luego a Hyoga y Shun, luego posiblemente a Ikki y ahora se había metido con Saori, a ella nadie podía tocarla; a Camus vería cómo encontrarlo, lo cazaría como un perro si era preciso.
Marín se quedó preocupada e intentó seguirlo pero su novio la detuvo- Yo iré, tengo que evitar que haga una locura- le dijo y salió corriendo tras su futuro cuñado.
-Bueno, ya te veo mejor… -dijo Shun a Saori mientras ésta estaba recostada en la cama del hospital- Si quieres puedes ir a casa a descansar. Sólo no olvides tomar tus calmantes para los nervios.
-Gracias Shun…- dijo la chica incorporándose un poco. Entonces el joven médico vio algo en la mano de la chica que lo sorprendió.
-¿Y ese anillo?-preguntó.
-Ah… esto… Bueno, yo… -suspiró- Julián vino a verme, ha estado muy pendiente de mí y… bueno, decidí reanudar mi compromiso con él.
-¿Qué? ¿Te vas a casar con él? ¿Y Seiya?... Pensé que lo amabas…
-Seiya se va a casar con Shaina ¿recuerdas?... Además después de la humillación que me hizo pasar ayer, no esperarás que siga rogándole, quiero rescatar lo poco que me queda de dignidad… Julián es un buen prospecto para mí y está dispuesto a continuar donde nos quedamos, así que en poco tiempo nos casaremos…
-Pero…
-Nada Shun, Seiya me lastimó mucho con sus palabras y quiero que quede en el pasado; enamorarme de él fue un terrible error. Así que quiero que todos respeten mi decisión de ser la próxima señora de Solo.
-Se escucha muy bien eso…- dijo de pronto Julián entrando en la habitación. Se acercó a ella y le dio un beso- Bueno, ¿ya saldrás? Yo te llevo a casa.
-En unas horas la daremos de alta- dijo Shun un tanto fastidiado- Como su futuro esposo, será mejor que usted firme la documentación, iré a prepararla…-salió de ahí.
-En un momento te alcanzo- respondió Julián y luego se volvió hacia Saori- Ya hablé con Mu, aún tiene tu vestido y si todo sale así, en una semana tú y yo por fin seremos marido y mujer- El joven dibujó una sonrisa y notó que la chica intentaba correspondérsela, pero el gesto resultaba evidentemente falso y triste. Julián la comprendió. Él también sufría al no poder tener cerca a la persona amada. En ese momento, como si fuera una señal del destino, su móvil comenzó a sonar. -Ah tengo que atender- le dijo a Saori- Luego firmaré los papeles de alta, vendré por ti en la tarde.
-Está bien- respondió la chica.
Julián salió de ahí y contestó el teléfono. Intentó estar en un lugar apartado y hablar en voz baja. Nadie podía enterarse, no aún- ¿Sí? Sorrento, ¿qué pasa?
-No soy Sorrento- dijo una voz femenina y de sólo escucharla su corazón se aceleró.
-Thetis...
-Sabía que si llamaba desde su teléfono no te negarías a contestarme sin importar dónde y con quién estuvieras.
-Sirena mía, hablas como si no me importaras, sabes que todo lo que estoy haciendo es por ti y por...
-No oses usarnos de pretexto, sabes que no estoy de acuerdo con lo que estás haciendo- le reclamó, Julián lo sabía perfectamente pero la situación lo rebasaba, tenía que ir en contra de sus propios sentimientos para poder salvar su buen nombre y el de toda su familia. Sin embargo, antes de que alguno de los dos argumentara algo, Thetis le dijo- Espera, él quiere hablar contigo.
El corazón de Julián dio un vuelco cuando la infantil voz le habló- Papi...
El joven no supo qué decirle, estaba consciente de que su pequeño era el más inocente en toda aquella penosa situación. Después de unos breves segundos, por fin respondió -Hola campeón ¿Cómo estás? ¿Te estás portando bien con tu mamá y con Sorrento como te dije?
-Sí papi... y mi tío Sorrento me dijo que me va a enseñar a nadar para ser como tú.
-Ah muy bien. Sólo recuerda obedecerlo y no separarte de él cuando estén en el agua.
-Es que le dije que no, porque tú me prometiste que me ibas a enseñar...- hubo un breve silencio y el niño de 5 años preguntó con toda su inocencia- ¿Cuándo vas a venir?
Julián sintió cómo su corazón se quebró- Pronto hijo, es que estoy de viaje haciendo un negocio y así podré comprarte todo lo que me pediste para tu cumpleaños.
-Ah…bueno...-respondió el niño con decepción.
Julián sabía que esa no era la respuesta que su primogénito esperaba, le partía el alma escuchar triste a su hijo, por eso había evitado contacto con él y su madre- Te prometo que te llevaré un regalo de mi viaje.-agregó impotente por no poder complacerlo- Hijo, pásame a tu mamá. Tengo que hablar con ella.
-Sí papi. Adiós.
Se escuchó cómo le dio el teléfono a su madre- Sorrento llévalo a jugar afuera- oyó decirle.
Después de un breve silencio por fin Julián habló- ¿Por qué me haces esto? Sabes que nada me lastima más que no poder complacerlo.
-Lo siento, pero él te extraña mucho, no te imaginas cuánto te necesita... Yo también te extraño y te necesito.
-Yo igual sirena mía, pero por favor, comprende que esto es por el bien de ustedes.
-No Julián, no nos responsabilices por el maldito miedo que tienes de manchar tu dichoso prestigiado nombre y el temor que siempre has sentido de hablarle a tu madre de mí y de nuestro hijo.
-No, no, no -intentó defenderse- cuando esto termine, estaremos los tres juntos y les podré dar todo lo que se merecen.
-Julián entiende, él es sólo un niño, no le importa lo material, sólo quiere a su padre a su lado...
Hubo un silencio y Julián sentencio-Lo siento debo llegar hasta las últimas consecuencias.
-Pues yo no sé si pueda, no sé si logre soportar la idea de saberte casado con otra mujer… No sé si pueda esperarte…
Julián intentó replicar pero no alcanzó a hacerlo porque ella le colgó. Él marcó pero ya no logró establecer contacto, era muy probable que en ese momento ella no quería hablarle. Julián lanzó un pequeño gruñido, enojado por todo lo que le pasaba.
-¿Está bien?- le preguntó un joven a sus espaldas.
-Ah… ¿qué?... ah sí- respondió Julián y lo miró- Es sólo que mi mujer no entiende que debo estar de viaje un tiempo para cerrar el negocio de mi vida.
-Oh… ya veo… Bueno, es que a veces las mujeres no entienden que en nuestra naturaleza está el querer darles todo lo que creemos que se merecen…- respondió Shiryu- Bueno, un amigo mío me aconsejó una vez que para arreglar esos problemas, lo mejor era hablar de frente las cosas.
-Quizá… Creo que ese amigo suyo tiene razón… En fin, con permiso.
-Adiós y suerte… -respondió Shiryu, quien, obviamente, no conocía personalmente a Julián Solo; de no haber sido así, se podrían evitar muchas cosas.
Julián por su parte, quien no tenía la más remota idea de quién era ese joven, se quedó pensando en lo que le dijo. Desde que conoció a Thetis, hacía varios años atrás, nunca tuvo reparo en ser honesto con ella; incluso le confesó que en un principio se acercó a ella con las peores intenciones. En aquel entonces, él era un joven despreocupado que sólo le interesaba pasarla bien; recordaba que en una de sus fiestas de cumpleaños, Kanon llegó acompañado de la joven y Julián no dudo ni un segundo en "acecharla", a sabiendas que su amigo y guardaespaldas la pretendía; sin embargo, gracias a todo lo que tenían en común, logró encontrar en ella un amor sincero, le compró una casa en las costas del Mar Mediterráneo donde se la pasaban largas temporadas (y donde ahora ella vivía) y tuvieron un hijo que ahora tenía 5 años, el pequeño era idéntico a él (incluso lo llamaron Julián) y, obviamente, era la adoración de su padre; en pocas palabras, había encontrado todo al lado de Thetis.
Claro las cosas se complicaron cuando el padre de Julián murió y él tuvo que hacerse cargo de los negocios de la familia Solo, al poco tiempo se fue a la ruina y la única esperanza de salvar su prestigio era casándose con una chica rica. Ya lo tenía todo planeado, se casaría con Saori Kido, de ella obtendría el dinero para invertir en sus empresas y volver a tener poder; luego de casi un año de un frívolo matrimonio, la dejaría para volver a Grecia con su mujer y su hijo; todos ganaban, Saori se vería honrada al tener un marido con un buen nombre y él tendría fortuna.
Aunque el precio que tenía que pagar era muy caro, pero como le había dicho a la propia Saori: A veces uno no tiene lo que quiere, pero sí algo que se le aproxime a ello.
-Espera Seiya…-le dijo Aioria sujetando al aludido, quien estaba a punto de entrar a la estación de policía para enfrentar a Milo, pero el joven iba hecho una furia.
-Suéltame Aioria… ese infeliz me las va a pagar…
- Antes debes calmarte, no puedes llegar así como así, tú también te meterás en un lío…
-No me importa. Ese idiota se atrevió a lastimar a Saori…
-Pero tranquilo, te digo…- insistía el ojiazul.
Sin embargo, su conversación se vio interrumpida cuando vieron a una joven salir también hecha una furia. Shaina pasó tan rápido que ni siquiera reparó en la presencia de ellos. Caminaba rápidamente e iba secándose las lágrimas del rostro.
-¿Shaina? ¿Qué…- comenzó a decir su prometido. Estaba sumamente sorprendido, nunca la había visto llorar y, para empezar, ¿qué hacía ahí?.
-Espera Seiya- lo detuvo una vez más Aioria, quien entendió perfectamente lo que su cuñado pensaba- Yo la seguiré, supongo que quieres saber qué trama.
-Pero…
-Tú quieres entrevistarte con Milo, anda ve, pero por favor no pierdas la cabeza; tu hermana me mataría si haces una locura y yo no estuve ahí para cuidarte.
Seiya dudó un momento- Está bien, pero tú también cuídate…- se dio la media vuelta pero antes de comenzar a andar, agregó- Por cierto Aioria, estaré muy contento de que desposes a mi hermana.
Aioria sonrió, comprendió que ese comentario significaba que estaba dando su total aprobación. Sin más, se marchó de ahí. Estaba un poco preocupado por dejar solo a Seiya, él estaba muy molesto y temía que se metiera en líos; sin embargo, al igual que Marín, a él tampoco le daba buena espina esa tal Shaina.
La siguió por varias calles, la chica no paraba de llorar en una mezcla de rabia y tristeza, además iba susurrando cosas inaudibles. ¿Qué le pasaba? Por fin llegó a uno de los barrios más pobres y peligrosos de la ciudad, estuvo a punto de entrar a un edificio cuando vio a un joven y se lanzó hacia a él.
-¡Camus!...- comenzó a golpearlo- ¡Eres un idiota… un traidor… mal amigo!- le decía llorando.
-Cálmate- respondía el agredido mientras intentaba protegerse- Tú hubieras hecho lo mismo.
-¡Claro que NO!- le respondió con rabia- ¡¿Qué no te das cuenta que todo esto lo hice por Milo?! ¡Yo no quería que se siguiera arriesgando a que lo arrestaran o lo mataran con esa vida que llevaba! ¡Por eso quise casarme con el tonto de Seiya, para darle todo a Milo! ¡Qué no ves que lo amo!
-Pues eso ya no importa, todo se arruinó…
-¡Claro que importa porque tú, a quien Milo quería como un hermano y por eso permitió involucrarte en esto, pagarás con sangre tu traición!- en un movimiento rápido tomó una botella de vidrio del suelo y, antes de que Camus lograra escapar, lo golpeó en la cabeza, dejándolo inconsciente.
Cegada por su sed de venganza, tomó uno de los cristales rotos, se acercó al joven que yacía en el piso y se dispuso a clavárselo como pago a la traición que le hizo a Milo, su gran amor.
-¡Es suficiente!- la detuvo Aioria, quien había sido testigo de todo. La sujetó y, la joven se quebró en llanto; era evidente que su amor por el tal Milo era tan grande, que el simple hecho de perderlo la orilló a querer cometer semejante locura- Ya… ya…- intentó consolarla mientras la sujetaba con fuerza.
En ese momento, mientras consolaba a una desconocida y ella, casi enloquecida, ni siquiera se daba cuenta de quién estaba ahí; Aioria sólo pensaba en todo lo que la chica había confesado. Cuando Seiya se enterara, seguramente se llevaría otra decepción.
CONTINUARÁ…
