ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION.

TOMENLO CON CALMA MIS QUERIDOS LECTORES QUE ESTO DE ESCRIBIR FINALES SE ME DIFICULTA…

CAPÍTULO 16

A CONTRATIEMPO

-Sí…- decía Seiya a Shun e Ikki- Así fue como esa mujer… me vio la cara. Shaina sabía toooodo desde el principio y me engañó como al más tonto de los ingenuos- agregó mientras tomaba un largo sorbo a su bebida. Apenas acababa de contarles lo sucedido con su ahora ex prometida; la verdad era que al principio de la velada no tenía planeado hacerles saber todo aquello pero al pasar algunas horas, y gracias a los efectos de algunos tragos, no pudo controlar sus palabras y hablar sobre Shaina.

-Entonces…- dijo Shun intentando conectar ideas; él, al igual que Seiya, también sentía el efecto de los tragos- ¿Por qué no vas a ver a Saori?...Ella te quiere y eso…

-Ah no sé… si realmente me quisiera ella me hubiera buscado… después de poner a su nombre toda la herencia de su abuelo…

-Momento Seiya- terció Ikki, quien estaba más lúcido que sus amigos- ¿qué hiciste?

-Le di mi dinero…-dijo como si fuera algo insignificante e hipó para rematar la frase

-¿Pero fue por medio de Aldebarán?

-Pues sí…- dijo Seiya como si fuera lo más obvio del mundo y dio otro sorbo a su bebida.

-Pero Aldebarán salió ayer de viaje, no creo que haya podido hablar con la señorita Kido.

-¡¿Qué?!- expresó.

En ese momento Shiryu llamó a la puerta. Ikki fue a abrir.

-¿No ha llegado Hyoga?- preguntó el recién llegado con voz entrecortada, era evidente que había ido a toda prisa.

-No… ¿Qué sucedió Shiryu?

-Estábamos cenando, cuando vimos a los tipos que golpearon a Seiya, Hyoga conoce a uno de ellos y lo siguió para saber por qué te habían hecho eso.

-Pero no hay ningún misterio…- intervino Seiya- Julián Solo me mandó a golpear- confesó, a sabiendas que no quería que nadie se enterara de ello, pero de nuevo su boca soltaba las palabras incontrolablemente.

-¿Qué dices?- preguntó Shiryu.

-Sí, él mismo se presentó aquella noche y me advirtió que no buscara más a Saori…- soltó un intento de risa irónica- De todos modos al final él se salió con la suya- volvió a dar un sorbo a su bebida, ésta vez fue más largo, no se detuvo hasta vaciar la botella. Una parte de él sabía que hacer eso no le ayudaba en nada, siempre creyó que el alcohol no solucionaba problemas, pero estaba desesperado por no pensar en Saori y que en unas horas sería la mujer de otro.

En ese momento, Hyoga entró también corriendo-¡Seiya!...-dijo jadeando por la carrera- ¡Seiya… Julián… Julián Solo…-intentaba tomar aire para decir lo que sabía- él tiene… tiene a otra mujer!

-¡¿Quéee?! – dijo Seiya y torpemente se puso de pie.

-Lo que oíste, él engaña a la señorita Saori…- dijo recobrando el aliento-Me lo confesó uno de los tipos que te golpearon… trabaja para Solo y…- de pronto se dio cuenta del estado de su amigo-¿Seiya estás bien?

-Estoy peeerfecto…- respondió sin poder fingir que era mentira- Tengo que ir a ver a Saori… debo… debo decirle de ese tonnnto- dio unos pasos como si estuviera decidido a todo pero su falta de coordinación hizo que tropezara.

Hyoga cerró la puerta mientras Shiryu iba en ayuda de su amigo- Espera Seiya, no puedes ir así…-le dijo- Estás muy mal…

-Pe… pero tennngo que adverrrrtirrrle- habló con esfuerzo y se puso de pie de nuevo dificultosamente- Dé…jamee…deejameee… tennngo que irrr.

Hyoga intervino- No Seiya, entiende que no puedes presentarte en ese estado. Ni siquiera puedes articular bien las palabras. No seas necio.

Una vez dicho esto, entre Shiryu y Hyoga intentaban sujetarlo para hacerlo entrar en razón. Ambos apoyaban la idea de poner al tanto a Saori Kido, pero creían que no era la manera más apropiada. De pronto Ikki, sujetó a Seiya tiró de él para tenerlo cara a cara y le soltó un puñetazo que dejó a su amigo de nuevo en el suelo, no quería lastimarlo pero sí hacerlo entrar en razón- El problema con ustedes- les dijo mirando a Shiryu y Hyoga- es que son demasiado considerados con este bruto… y tú Seiya, quiero que sepas que mi intención no es hacerte daño; sólo quiero que te calmes y que entiendas algo: ¡Saori Kido es una dama y no puedes presentarte así!... Mañana temprano veremos cómo solucionar esto, pero por ahora no puedes hacer nada.

Seiya lo comprendió y nuevamente agradeció que sus amigos estuvieran a su lado. El resto de la noche no la recordó con claridad, en su memoria sólo quedaron algunos breves episodios de cosas que hizo y dijo pero todo era confuso. Creyó que un par de veces quiso volver a ir a ver a Saori y que sus amigos lo detuvieron. También aquella noche se sintió fracasado, acabado, que no había certeza en su futuro, un futuro que jamás compartiría con Saori.

Durante toda aquella larga noche, Julián Solo tampoco pudo pegar el ojo. Él, al igual que Seiya, añoraba estar con la mujer que amaba. No podía negar que estaba muy tenso por la boda con Saori Kido, él creía que podría ser más insensible al respecto de esa unión; sin embargo, la advertencia de Tethis cuando le dijo que no sabía si soportaría saberlo casado con otra y que no sabría si podría esperarlo, sólo había revivido los temores de Julián.

Hacía tiempo, cuando tuvo por primera vez la idea de proponerle matrimonio a Saori, obviamente Thetis no lo había tomado muy bien; después de unos días de no responder las llamadas de Julián, éste tuvo un mal presentimiento y regresó a su casa a buscarla; cuando llegó la encontró preparando su maleta dispuesta a irse con su hijo (que en ese entonces era un niño de brazos), él le suplicó que no se fuera y que hiciera un esfuerzo por el bien de los tres; al final logró convencerla pero seguía inseguro y creía que en cualquier momento ella huiría; por esa razón había mandado a Sorrento a vigilarla, si bien su empleado más cercano y de confianza era Kanon, no le gustaba para nada la idea que éste estuviera tan cerca de Thetis. No podía impedirle a su mujer tenerlo como amigo, pero tampoco era tan tonto como para meterlo en su casa las 24hrs. del día.

Julián recordaba todo aquello mientras venía el pasar de los minutos, cada vez más se acercaba la hora de desposarse con Saori Kido. Creía que ella era una mujer muy hermosa, y en otro momento no hubiera dudado que era su mejor opción, sin embargo ahora que él no podía pensar en otra que no fuera su bella sirena, Saori no le provocaba nada. Esa situación le preocupaba, pues en menos de 24 hrs. ya no podría evitar ser "cariñoso" con su flamante esposa, pues aunque tenía planeado separarse al poco tiempo, en un principio tendría que convencerla con su papel de buen marido y, por lo tanto, tendría que cumplir con todas las obligaciones de un buen esposo.

Julián soltó un suspiro, miró la hora y tomó su teléfono y por enésima vez llamó a Sorrento, no le contestó; luego intentó marcándole a Thetis pero tampoco tuvo éxito. Estaba preocupado, qué tal si de nuevo pensaba huir. No, no podría hacerlo sola y Sorrento no lo traicionaría. Hurgó entre sus cosas y sacó una foto donde estaba Thetis, su hijo y él, siempre llevaba esa fotografía oculta. Miró en la imagen a la linda "familia" que tenía, una mujer hermosa a la que amaba con toda su alma y un hijo perfecto al que, aunque le doliera, Sorrento e incluso Kanon conocían mejor que él.

Miró de nuevo el reloj, ya pronto amanecería y no quería que se le hiciera tarde. Decidió irse a dormir y sumirse en su intranquilo sueño.

Ya había amanecido cuando Seiya abrió poco a poco los ojos, sentía un terrible malestar que no tenía nada que ver con las consecuencias fisiológicas de la manera de beber de la noche anterior; más bien se sentía mal por todo lo que había dicho y hecho. En parte sabía que aquello era consecuencia de su actuar con Saori, no podía olvidar lo mal que la trató cuando él supo la verdad; sin duda todo lo que le estaba pasando se lo tenía bien ganado.

Poco a poco se incorporó y se dio cuenta que había pasado la noche en la habitación de visitas del departamento de Shun. Se levantó y lentamente se acercó a la puerta, antes de abrirla escuchó que sus amigos ya estaban despiertos y estaban hablando.

-Buenos días- saludó Shaka, quien iba entrando con algunas bolsas- Les traigo algunas cosas para que desayunen.

-Gracias Shaka- dijo Shun con un tono poco animado, obviamente estaba agobiado por la noche anterior.

-¿Cómo te sientes?-preguntó Shaka.

-Ya un poco mejor, gracias…

-Bueno, tengo que irme; después de que llamaran en la madrugada, Pandora se quedó un poco preocupada por "ya sabes quién" – dijo mirando de reojo a Ikki, a quien de nuevo se le pusieron las orejas rojas. Shaka se despidió y salió.

-Aún no sé por qué vino en plena madrugada- dijo Shun una vez que salió.

Shiryu rió levemente- Si tú le llamaste y le pediste que viniera porque querías verlo.

-¿Yo dije eso? No lo recuerdo…

-Bueno…- terció Hyoga- No dijiste precisamente eso, pero no queremos avergonzarte citando textualmente tus palabras.-rió mientras que Shun se puso rojo- Da igual, de todos modos cuando él llegó, tú ya estabas dormido… Eres muy serio Shun, pero cuando quieres algo puedes ser un poco impertinente.

-Lo siento- respondió éste más rojo que antes.

-No te preocupes, claro estabas de necio en llamar a Shaka, pero nuestra máxima preocupación era Seiya.

-¿Cómo está?-preguntó Shun.

-Prácticamente tuvimos que encerrarlo en el cuarto de visitas para que dejara de beber y no intentara una locura- respondió Shiryu.

-Supongo que despertará más tarde- agregó Hyoga- Pero aún sigo pensando si sería bueno hablar con la señorita Saori sobre la otra mujer que tiene Julián Solo.

-Olvídalo Hyoga- interrumpió Seiya y vio que sus cuatro amigos estaban ahí.

-¿Qué dices Seiya?- expresó Shiryu.

-Lo he pensado bien, el hecho de que Solo tenga a otra mujer quizá sea lo de menos. La noche en que sus esbirros me golpearon, él me dio a entender que entre las personas de la alta sociedad es normal tener un desliz antes del matrimonio; supongo que debe ser una mujer poco importante para Solo, así que lo mejor es que no interfiramos en esa boda.

-¿Lo dices en serio?- le cuestionó Hyoga- Tú que siempre llegas hasta el final, que nunca te rindes y… ahora que debes seguir luchando, bajas los brazos como si nada.

-Quiero que entiendan algo, lo que tengo ahora me lo merezco… Fui muy cruel con Saori y lo único que ahora puedo ofrecerle es no molestarla en un día tan especial para ella- declaró con sinceridad pues, lo había pensado y concluyó que lo único que quería en este mundo era no seguir agobiando a Saori- Y ahora que estamos en esto- continuó- quiero decirles algo más: mi hermana y Aioria me han propuesto irme a vivir con ellos a Grecia y he decidido aceptar su propuesta.

-¡¿Qué?!

-¡¿Pero cómo?!

-¡Seiya no puedes…

Comenzaron a reclamarle sus amigos pero él alzó la voz y prosiguió- Sé que es duro, pero no puedo seguir viviendo en la misma ciudad que ella… Además ustedes se han hecho amigos de ella y no creo poder soportar la idea de la sigan frecuentando mientras que yo no podré acercarme a ella-hizo una pausa y continuó- Sé que ustedes cuidarán bien de ella y no permitirán que Solo la lastime…Me imagino que irán a la boda.

Ikki soltó un bufido-¿Bromeas? Mezclarme la crema y nata de la sociedad de Tokyo… Un montón de gente aburrida que sólo irá a saludarse hipócritamente y por la espalda se criticarán… Prefiero quedarme en casa para recuperarme de la resaca.

-La señorita Saori nos invitó a Shunrei, Ryuho y a mí, pero por respeto a ti, decidimos no asistir- dijo Shiryu.

-Iba ir para ser apoyo moral de la señorita,- dijo a su vez Shun- pero por casualidad me enteré que Shaka fue "amigo" muy cercano (digamos como conmigo) del tal Mu y bueno… no me agradó la idea de que se encontrarán ahí; así que decidí no ir.

-Yo no puedo, la señorita pidió a los que trabajamos en el orfanato que lleváramos a los niños a una casa de descanso a las afueras de la ciudad para pasar unos días- finalizó Hyoga- me imagino que no quería que los niños hicieran un drama porque se casa.

-Bueno, como sea…-dijo Seiya sin ánimo- Supongo que tienen otras cosas que hacer. Shun, si no te molesta tomaré una ducha, necesito despertar bien, estoy muy cansado.

-Ahhh… Claro Seiya- respondió Shun desconcertado aún sin poder creer que su amigo se rindiera tan fácilmente.

Cuando Seiya salió de ahí Hyoga dio un puñetazo a la mesa- ¡No puedo creerlo! Se va como si nada… -miró su reloj- Quisiera hacer algo pero debo irme a alcanzar a los niños del orfanato y a Erii, quien a pesar de que le llamé en la noche para avisarle que estaba bien, se quedó preocupada y en su estado no es conveniente que esté tensa.

-Te entiendo Hyoga, yo también quisiera hacer algo- dijo Shiryu.

-Pero es un asunto de ellos dos, y debemos respetar sus decisiones aunque no sean las mejores- aclaró Shun.

Shiryu, no muy convencido, se dejó caer en una silla y comenzó a hojear distraídamente el periódico que esa mañana Shaka había llevado. Finalmente se encontró con una nota que anunciaba el matrimonio de Saori Kido con Julián Solo; su vista se centró en la fotografía que acompañaba a la nota. Vio al joven y dio cuenta que era el mismo que vio en el hospital el día que fue a visitar a la señorita Saori, el mismo que se sintió molesto porque su mujer no entendía que estaba a punto de cerrar el negocio de su vida.

En ese momento, Hyoga estaba por salir, cuando Shiryu se puso de pie de golpe; sus tres amigos lo miraron-¿Qué te pasa?-preguntó el rubio.

-Seiya se equivoca…- sólo pudo decir-… Julián no tiene una simple amante, de verdad quiere a esa mujer, lo sé por su mirada, por la forma en que habla de ella…

-¿De qué hablas?-preguntó Shun.

-Este hombre…- dijo señalando la fotografía- yo lo conocí en el hospital, estaba frustrado porque su mujer no entendía que iba a cerrar el negocio de su vida.

-Julián Solo no hace negocios en Japón- aclaró Shun.

-Espera… eso quiere decir que ese "negocio" es casarse con la señorita Saori…-agregó Hyoga.

-Chicos, yo no sé qué piensa Seiya, pero yo no puedo permitir que ese tipo se burle de la señorita Saori…-dijo Shiryu.

-¿Pero estás seguro que es el mismo sujeto?-preguntó Shun poniéndose de pie.

-Claro, si no estoy ciego… es el mismo.

-Shiryu tiene razón, no podemos permitir que la señorita Saori sea engañada por ese idiota.

Shun pensó un momento y por fin dijo-Shiryu, acompáñame al lugar donde se llevará a cabo la ceremonia; veremos si Solo es capaz de sostenernos la mentira. Hyoga, tú ve a cumplir tus deberes… Ikki, por favor, cuida a Seiya, tú eres el único que lo puede controlar un poco.

-Sí hermano- dijo éste.

-De prisa Shiryu, iremos en el automóvil de Shaka.

Los tres salieron de prisa. Al escuchar el alboroto Seiya salió de la ducha, aún con el agua escurriéndole y envuelto en una toalla, entró en la sala- ¿Qué pasó? ¿Dónde están todos?- le preguntó a Ikki.

-Pues resulta que irán a enfrentar al tal Julián Solo, parece que no les agradó que tuviera a otra mujer.

-¡Rayos! Les dije que no intervinieran…

-Seiya, esto no se trata de ti, es por la señorita Kido, ellos realmente la aprecian y no permitirán que se burlen de ella.

-Pero…

-Si tú de verdad la quieres deberías enfrentar también a Solo… Ya deja el pasado donde debe estar, en el pasado. Aún estás a tiempo de recuperar a esa chica que tanto quieres.

Seiya dudó un momento y luego por fin dijo-No iré a ver a Solo, finalmente ellos irán por él… Yo iré a buscar a Saori.

-Seiya, no me digas que piensas interrumpir la boda ¿no crees que es demasiado melodramático?

-No pienso hacer eso… Ni siquiera sé exactamente dónde será la ceremonia. Además, si Saori realmente se quiere casar con él, sería vergonzoso para todos interrumpir para nada…-hizo una pausa y agregó- Lo que haré es interceptarla antes de que llegue al lugar.

-¡¿Cómo?!

-Sí, seguramente Jabu, como buen perro fiel, la llevará al lugar; yo intercepto su auto, noqueo a Jabu y me llevo a Saori para hablar con ella a solas…-miró a su amigo esperando que éste lo apoyara.

-Estás loco…- expresó Ikki, pasó su mano por su cara, aún cansado por la noche anterior- Primero, hace años, te ayudé a escapar del orfanato para que buscaras a tu hermana y ahora quieres que te ayude a "robarte" a la señorita Kido antes de su boda… No sé cómo le haces para enredarme en tus locuras.

Seiya sonrió ante esa respuesta.

-¡Anda!- le dijo Ikki- Ve a vestirte, no creo que quieras hacer esto semidesnudo.

Seiya recordó que estaba en plena ducha, y fue rápidamente a vestirse. Estaba nervioso estaba a punto de jugarse su última carta por el amor hacia Saori.

Aquella mañana, Saori se despertó con poco ánimo. Ojalá la noche hubiese sido eterna, aunque había pasado toda la noche llorando, no le hubiese importado no casarse con Julián Solo. Toda la noche esperó a que Seiya apareciera de la nada en su balcón, que en alguno de sus arrebatos llegara y le suplicara que no se casara, que la besara y se quedara toda la noche con ella para nunca más separarse. Pero aquello sólo era una fantasía, ella misma se había encargado de ahuyentarlo la última vez que se vieron, había dejado que su rabia hablara y le dijo que lo odiaba, cuando el único sentimiento que ahora podría sentir por él era amor.

Desde muy temprano escuchó que los niños se iban de la antigua mansión para pasar unos días en una casa que ella tenía a las afueras de la ciudad. No quería que de nuevo le preguntaran porqué no iba a casarse con Seiya.

Ella, por su parte, toda la mañana estuvo en manos de Mu, quien llegó con el vestido de novia listo y con un grupo de personas que la arregló. Después de esa larga sesión de peinado y maquillado, se quedó sola. Sólo Jabu, quien la llevaría a la boda y luego alcanzaría al resto en la casa de descanso, se quedó en casa.

Saori se vio en el espejo y suspiró. Desde el inicio de su relación con Julián, aprovechó las influencias de su novio para ubicar a Seiya en Grecia y comenzar la búsqueda de su hermana. El propio Julián le había presentado a Saga, quien en una ocasión, no hacía mucho tiempo, logró localizar a Seiya y cuando la joven estuvo a punto de presentarse ante él en aquel país, Saga le sugirió que no precipitara las cosas, Seiya estaba muy enojado con los Kido y presentarse así sólo complicaría más las cosas. La joven jamás pensó que se enamoraría de Seiya y que, a pesar de todo lo que habían pasado juntos, al final de todos modos terminaría casada con Julián Solo.

Jabu llamó a la puerta- Señorita, la buscan- dijo y a Saori le dio un vuelco el corazón al pensar que era Seiya, pero era absurdo, él jamás se anunciaría.

-¿De quién se trata?-preguntó.

-Soy yo, Saga, mi señora- dijo entrando seguido por otro joven idéntico a él.

-Déjanos solos Jabu- pidió.

-Él es mi hermano, Kanon, quien hasta hace poco trabajaba para el señor Solo.

-Señorita- dijo Kanon- he venido a contarle algunas cosas que tiene que saber antes de casarse con mi señor, digo, con Julián.

-Habla, te escuchó- respondió tomando asiento.

-Julián Solo la ha estado engañando; pretende casarse con usted para tener el dinero que salve la empresa de su familia y, por lo tanto, su nombre- soltó- Además, él tiene a otra mujer, una encantadora joven que vive en Grecia y quien hace 5 años le dio un niño a Julián.

-¿Qué?

-Como lo oye, soy sincero cuando digo que yo amo a esa mujer y no quiero que le siga haciendo más daño- declaro y su hermano le hizo una seña de que no centrara de nuevo todo en él- También debe saber que Julián me envió a espiarla y cuando supo que usted pasaba demasiado tiempo con Seiya, enfureció, me pidió que lo eliminara pero no me pareció justo hacerlo a un lado sólo porque sí… Si las cosas se solucionaran de esa manera, yo ya me habría desecho de Julián desde hace tiempo- Saga le dio un codazo para que terminara el relato- El punto es que, fue él quien mandó golpear a Seiya y lo mandó al hospital.

-Mi señora, nuestra intención es que no cometa un error, quizá deba…- comenzó a decir Saga.

-Saga- interrumpió la chica- Gracias por todo lo que me han dicho, yo ya sabré qué hacer. Por favor, déjenme sola debo alistarme- los gemelos salieron desconcertados- Ah por cierto Saga, pronto te buscaré para que hagas un trabajo más para mí- le dijo pues aún había un cabo suelto que necesitaba unir, ese asunto se llamaba: Shaina.

-Como usted lo ordene- finalizó y salió.

Pasaron unos minutos, luego Jabu entró en su habitación, estaba un poco inseguro pero sabía que era el momento ideal para hablar con Saori, no como su más fiel sirviente, sino como su amigo.

-Saori- le dijo, jamás se había referido a ella sin el "señorita" y por primera vez sin hablarle de usted- ¿Eso es todo?

-¿De qué hablas Jabu?- preguntó confundida.

-De ti y ese… tonto, de Seiya… ¿Acaso se acabó? ¿Acaso no irás a buscarlo?- la chica lo miró sin comprender, él se sentó junto de ella y tomando todo el valor del mundo la tomó de las manos- Saori, sabes que eres una persona muy especial para mí…

-Jabu, no es del momento de…

-No me malinterpretes, te quiero, no lo niego; y alguna vez pensé tener un sentimiento muy especial hacia ti, pero ahora comprendo que era sólo una ilusión, y ahora tengo a mi lado una mujer que acepta todo el amor que le ofrezco y ella a su vez me corresponde con el mismo sentimiento…-hizo una pausa y la miró a los ojos- Yo sólo quiero verte feliz, porque te quiero como un amigo, como el más fiel de todos, o como diría Seiya, como tu perro fiel que soy…- sonrió- Ese tonto de Seiya, él debería estar aquí, contigo, impidiendo que te cases con Julián Solo por despecho o interés, yo qué sé…

"¿Sabes?-continuó- Siempre deteste a Seiya porque desde niños él te trató como su igual, todos aquí te teníamos como alguien superior, algo inalcanzable, pero él siempre osaba a desafiarte, a llamarte por tu nombre, a ponerse al mismo nivel que tú. Creo que yo fui el único que se dio cuenta que si había un hombre que realmente podría tenerte era él… No sé qué pasó entre ustedes, pero durante un breve tiempo fui feliz al verte tan radiante junto a él, no sé por qué se separaron; pero estoy seguro que para siempre los unirá un intenso sentimiento, no sé si es odio o amor.., pero ustedes están ligados para siempre. Por eso, por ti y por él, te pido, te suplico, que no te cases con Solo, no sé si pueda soportar llevarte hasta él sabiendo que no representa tu felicidad…

-Jabu…-interrumpió la chica con una sonrisa- es muy lindo todo lo que dices; pero se hace tarde, enciende el auto que hay que ir al lugar de la ceremonia.

-Mírame con atención Seiya- le decía Ikki mientras conducía el auto de Shiryu que "tomó prestado" (finalmente sabía cómo encender un automóvil sin las llaves)- Cuando interceptemos el auto de la señorita Saori, yo me haré cargo de Jabu y tú tendrás que conducir así que mira cómo lo hago.

Seiya, quien a pesar de haber aprendido a manejar con Hyoga, no estaba seguro de poder lograrlo. Además su mente no paraba de pensar en Saori y en lo que le diría cuando la viera.

Después de manejar unas calles, de pronto Ikki dio una vuelta brusca- Allá están, es esa limosina – dijo- ¿Listo? Le cerraré el paso y tendremos pocos segundos… Sólo espero que Shiryu no se molesté porque le dé un golpecito a su auto nuevo.

Aceleró la máquina y con ello el corazón de Seiya también se aceleró. En un hábil movimiento cerró el paso a la limosina hasta que ambos vehículos chocaron. Jabu salió de la limosina, Ikki hizo lo mismo. En una fracción de segundos lo sujetó y lo golpeó.

-¡Anda Seiya!- instó.

El aludido, salió del auto y rápidamente subió a la limosina. Sin pensarlo mucho, puso en marcha el vehículo. Conduciría unas calles hasta alejarse de Jabu e iría atrás a hablar con Saori. Sin mucha experiencia en la conducción, apenas un par de calles adelante, chocó el auto con un poste, nada grave pero con ello dio por concluido su examen final de manejo.

Salió y tomó valor. Abrió la puerta donde estaba Saori- Lamento ese pequeño choque- le dijo- pero no sé manejar y…- se interrumpió cuando vio el vehículo vacío. –Maldición…- expresó pensando que ya era tarde, seguramente ella ya estaría en la ceremonia con Solo. Ya la había perdido.

Ikki seguía sujetando con fuerza a Jabu hasta que éste cayó al suelo en un forcejeó- ¡Eres un bruto!- le reclamó- Tú y tu amigo Seiya son unos idiotas.

-Te interpones en nuestro camino.

-Te digo que eres un bruto… la señorita Saori no iba en la limosina- dijo tocándose el golpe que Ikki le dio en la cara.

-¿Qué dices? ¿Acaso ya la llevaste a la boda?

-No, ella me pidió que fuera al lugar de la ceremonia a disculparla con todos porque se cancelaba el matrimonio.

Todos los invitados a la boda miraban ir y venir a Julián Solo. Murmuraban cosas y se burlaban de él porque quizá la novia no llegaría. El novio, sólo hacía oídos sordos, realmente no le importaba ninguno de los presentes. Miró impacientemente su reloj, ya se había retrasado Saori.

-Qué poca moral tienes Solo- dijo de pronto una voz, el aludido volteó y se encontró a Shun y un joven que le parecía vagamente familiar, quien era el que le hablaba- Cómo te atreves a tener pose de novio molesto, cuando sabes que te casarás con Saori Kido por interés.

-¿Quién eres tú? ¿Qué haces aquí?- preguntó mientras los presentes murmuraban aún más.

-No finjas, sé perfectamente que tienes otra mujer y que te casarás con la señorita Saori por dinero.

-No lo niegues- agregó Shun-Tú jamás la has querido, nunca la procuraste y mandaste golpear a Seiya porque te la estaba quitando.

Julián se congeló. No sabía qué hacer, qué decir. Pensó en su hijo, en Thetis, en su "otra vida", esa vida que lo hacía tan feliz. Todos a su alrededor murmuraban mientras esos jóvenes lo señalaban. Estaba acorralado.

-¿Saben qué?- dijo de pronto alzando la voz- Tienen razón. Sí, tengo a una mujer, mi bella sirena; y ella me dio un precioso hijo al que amo con todo mi ser. Ambos me aprecian sin importar mi nombre, mi posición social o el número de ceros en mi cuenta bancaria… Y todos ustedes me importan un comino, porque ahora mismo yo me largo… Me voy con MI FAMILIA…- finalizó y se fue de ahí.

Shun y Shiryu, se quedaron boquiabiertos, sólo iba a presionarlo un poco, no esperaban esa reacción.

Mientras tanto, Seiya estaba decepcionado. Ya no quería nada, ese último esfuerzo había sido todo para él. Perdió y estaba consciente de ello. Como un último acto, fue al orfanato, quería verlo por última vez. Saltó la reja y, nuevamente guiado por su inconsciente, subió hasta el balcón de la habitación de Saori. Entró y miró el lugar solitario. Inhaló fuertemente como si quisiera que el olor de ella se impregnara en todo su organismo.

-Adiós Saori… adiós para siempre- salió de la habitación sin darse cuenta que no cerró la puerta del balcón. Comenzó a bajar por la enredadera cuando…

En ese momento, Saori salía del cuarto de baño que había en su habitación. Aún portaba el vestido de novia y era un verdadero lío pasar a los servicios pues dicha prenda le estorbaba.

Al salir suspiró. Sintió un particular aroma en el ambiente, era agradable y le recordaba a algo pero no sabía precisar qué era. Luego sintió la corriente de aire, se percató de la puerta del balcón abierta, le extrañó y de dirigió a cerrarla. Justo cuando iba a cerrarla, algo en ella reaccionó y pronunció- ¡Seiya!

Se escuchó algo en la enredadera que subía al balcón. Era Seiya quien había resbalado al escuchar su nombre. La joven se acercó- Seiya ¿estás bien?

-Sí… sólo… sólo resbalé un poco- comenzó a subir de nuevo.

-Dame la mano- dijo la joven mientras se estiraba para ayudarlo. En realidad, no era necesario que lo hiciera, Seiya era muy diestro en eso, además era absurdo que ella pudiera soportar el peso del joven lo suficiente como para tirar de él. Sin embargo, Seiya estiró la mano sólo para volver a tocarla.

Sin soltarla, llegó hasta arriba. Ambos, unidos por sus manos, preguntaron al unísono- ¿Qué haces aquí?

Los dos se sonrojaron y sonrieron aliviados por estar ahí, uno frente al otro, tomados de la mano en ese tacto que, desde que la primera vez que estrecharon sus manos para cerrar un trato que cambiaría sus vidas, les pareció tan agradable (y seguía siéndolo, claro).

Saori y Seiya se dieron cuenta que por fin podrían hablar a solas y con calma para poder aclarar tantas cosas que habían dicho, hecho y sentido.

CONTINUARÁ…

YA SÓLO FALTAN UNOS PEQUEÑOS CABOS POR ATAR, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO PORQUE VAYA QUE SUFRÍ ESTE CAPÍTULO.