ADVERTENCIA: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN AL MAESTRO DE MAESTROS MASAMI KURUMADA Y A LA A VECES AMADA Y OTRAS ODIADA PERO SIEMPRE REFERENCIADA TOEI ANIMATION. ESTO ES POR MERO ENTRETENIMIENTO Y SIN FIN DE LUCRO.

ANTES DE COMENZAR ESTE CAPÍTULO, DEDICO ESTE FIC A SIN DUDA, A LOS LECTORES QUE CON SUS COMENTARIOS ME ALENTARON A CONTINUAR ESCRIBIENDO, A TODOS AQUELLOS QUE SIGUIERON EL FIC DESDE EL INICIO Y LOS QUE SE FUERON SUMANDO EN EL CAMINO, ASÍ COMO A LOS QUE BRINDARON EL PRIVILEGIO DE PONER ESTA HISTORIA ENTRE SUS FAVORITAS. A TODOS ELLOS GRACIAS, ESTO ES POR Y PARA USTEDES.

FINALMENTE QUIERO ACLARAR QUE EL INICIO DE ESTE ÚLTIMO CAPÍTULO VA PARA TODOS AQUELLOS QUE QUERÍAN CONOCER ALGUNOS DETALLITOS DE LA HISTORIA (PARA QUE VEAN QUE SÍ TOMO EN CUENTA SUS COMENTARIOS), ESPERO QUE LES AGRADE ESTE REGALO Y, SIN MÁS ROLLO, NO ME QUEDA MÁS QUE ESPERAR QUE ESTE CIERRE LES GUSTE.

CAPÍTULO 17

DEL ODIO AL AMOR…

En aquella época, el clima lluvioso parecía estar yéndose. Las mañanas y las noches se volvieron frescas pero el resto del día era soleado. En esos días Seiya acababa de vivir una de las penas más grandes de su vida, su madre había fallecido y lo había dejado a su suerte con su hermana mayor. El niño entendía muy poco de lo que sucedía, eran tantas cosas que pasaban rápidamente que no había tiempo de comprenderlo; lo único que le daba certidumbre era estar con su hermana. Seika le había dicho que ahora, que se habían quedado solos, irían a vivir a una casa con muchos otros niños que no tenían padres.

Inmediatamente después de que entró en el imponente edificio, lo llevaron ante Mitsumasa Kido.
Mientras Tatsumi les explicaba el reglamento de su nuevo hogar, Seiya miraba a todos lados, era un lugar nuevo y totalmente diferente a todo lo que había visto en su corta vida. De reojo miraba al señor Kido, quien sólo lo observaba fijamente en silencio; en ese momento el viejo le inspiró respeto y miedo al mismo tiempo. Luego lo llevaron con unos doctores para ver cómo estaba su salud; Seiya no se sentía enfermo pero si ponían una aguja en el brazo claro que se sentiría mal. Ya con el brazo adolorido por el piquete, lo llevaron a una habitación con 5 camas, él ocuparía la quinta. Se quedó sentado en su cama aún con temor a lo desconocido, cuando una niña que iba caminando por el pasillo se detuvo en el umbral de la puerta y le dijo: -Oye ¿eres nuevo?

-Sí- le respondió tímidamente a esa niña de coletas.

-¿Por qué no vas a jugar con los demás allá afuera?- le preguntó con una sonrisa.

-Bueno...-se puso de pie y salieron; ella le dijo que se llamaba Miho, a él le agradó mucho esa niña.

Ya en el jardín, un grupo de niños estaba muy animado a punto de comenzar a jugar fútbol. Seiya sonrió al verlos, entre ellos estaban los mismos que vio jugando cuando llegó a su nuevo hogar; mientras se dividían en equipos, el niño rubio jugaba con el balón y presumía lo alto que podía lazarlo, en uno de esos movimientos lo arrojó demasiado alto y éste fue a dar al balcón de una habitación.

-Bien hecho Hyoga- le reclamó el niño de cabello negro y ojos azules- Ahora hay que ir por el balón.

-No pienso ir a pedirlo… Ya sabes en la habitación de quién cayó- le respondió.

-Sólo hay que subir por ahí- dijo el pequeño Shiryu señalando una enredadera que subía hasta el balcón- tomarlo y bajar como si nada.

-¿Cómo si nada? ¿Ya viste bien? está altísimo.

Shiryu lanzó un bufido- Yo iré…- sentenció y comenzó a subir. Mientras hacía aquella maniobra peligrosa, Seiya se acercaba para ver de cerca. En un momento y después de haber subido una altura considerable, Shiryu resbaló. La caída era inevitable, todos los niños detuvieron el aliento un segundo, pero Seiya fue más arriesgado y se puso exactamente en el punto donde el niño iba a caer, en una fracción de segundo Shiryu llegó hasta abajo, pero su caída fue amortiguada por el nuevo niño del orfanato.

-¡Ay!- expresó Seiya- ¿Estás bien? – le preguntó.

-Creo que sí- dijo el niño quitándose de encima de Seiya- ¿Y tú?

-Sí, no me lastimé… Me llamó Seiya- se presentó.

-Yo soy Shiryu- miró arriba y le dijo- Gracias por salvarme, te debo una- le dijo.

Mientras Seiya y Shiryu comenzaban una amistad que duraría por el resto de sus vidas, los demás niños discutían sobre cómo resolver la situación.

-Yo iré por él- dijo Shun muy decidido.

-Claro que no- lo detuvo su hermano mayor, sujetándolo de su ropa- Ya viste que Shiryu se pudo lastimar.

-Hermano, ¿podrás ir tú?- le preguntó.

-Hay que estar muy loco o muy tonto para hacerlo…

-¿Y por qué no entran a la casa y van por él?- preguntó Seiya.

Shiryu, Shun, Ikki y Hyoga rieron, éste último le respondió- Sería más fácil subir por afuera… Ese balón cayó en el balcón del cuarto de Kido.

-¿El señor Kido?- preguntó aliviado al creer que no era el único que le daba un poco de miedo ese señor.

-No- respondió Shiryu – es peor, se trata de su nieta.

-Bueno…- dijo Seiya restándole importancia -Yo puedo hacerlo- agregó, él nunca veía lo imposible y jamás se rendía.

Se acercó y apenas había subido unos centímetros en la enredadera cuando un niño lo jaló de la camiseta- ¡Baja de ahí!- Seiya lo miró sin comprender- No puedes subir, es el cuarto de la señorita Saori y meterse a su cuarto está mal- agregó Jabu.

-Pensé que estaba prohibido tener mascotas aquí- le dijo Seiya recordando el reglamento- pero creo que alguien tiene un perro guardián.

Shun, Ikki, Hyoga y Shiryu volvieron a reír, Jabu sólo hizo un gesto de enojo, mientras que Seiya se soltaba de él y comenzaba a subir.

Con mucho cuidado llegó hasta arriba, en lugar de saltar la protección del balcón (como lo haría años después) pasó a través de ella. Cuando llegó hasta ahí, vio el balón, se alegró; al final no resultó tarea muy difícil. Tomó el balón entre sus manos y justo cuando se disponía a irse, se dio cuenta que la puerta hacia la habitación estaba abierta, no pudo controlar su curiosidad y entró. Lo que encontró ahí era increíble, una habitación más grande que donde lo habían enviado a él, pero ésta era para una sola persona. Aparentemente de una niña pues la decoración así lo indicaba, vio la amplia cama y le pareció tan cómoda (con ganas de dormir ahí toda la noche); todo ahí era muy lujoso. Seiya centró su vista en una enorme casa de muñecas, se acercó a ella y dejó a un lado el balón. Era una casita impresionante con muchos detalles, apenas posó una mano sobre ella cuando…

-¡Huérfano mugroso, quita tus manos sucias de mis cosas!- gritó una niña que iba saliendo del baño de su habitación.

Seiya, sin comprender quitó las manos por reflejo y miró a la niña. Era muy refinada, como una muñeca. –Yo… yo… - balbuceaba, no sabía qué decir.

-¡Vete huérfano!

-Yo no soy huer… eso que dijiste- le reclamó, nunca había escuchado esa palabra- Me llamo Seiya y sólo vine por el balón.

La niña estaba muy enojada, odiaba a esos niños y éste en particular era más molesto que el resto. -Pues yo soy Saori Kido y esto es lo que hago con tu tonto balón- se acercó y tomó el balón, buscó en un cajón y sacó un alfiler, le hizo un hoyo por donde el aire comenzó a salirse.

-¿Niña, qué le hiciste al balón? Es de los niños que están jugando allá abajo.

-Es para que aprendas a no tocar mis cosas- le dijo orgullosa de arruinar el juguete de los huérfanos.

Seiya, que no se dejaba de los demás, en un impulso, soltó una patada arruinando por completo la casa de muñecas.

Fue demasiado para ella y comenzó a hacer una rabieta- ¡Abuelo! ¡Abuelo!- gritaba, Seiya se tapó los oídos ante semejante tono de voz.

Mitsumasa Kido entró seguido de Tatsumi- ¿Qué pasa mi niña?-preguntó y al ver el desastre suspiró.

-Abuelo…- dijo con lágrimas en los ojos y abrazando al viejo Kido- Ese niño feo rompió mi casa de muñecas.

Tatsumi se dirigió hacia Seiya y lo sujetó bruscamente- Pero fue porque ella arruinó el balón de soccer- intentó defenderse- Además ya te dije que me llamó Seiya, niña llorona.

-Niño, te voy a enseñar a no meterte en la habitación de la señorita Saori- lo amenazó Tatsumi y le alzó la mano para darle un castigo.

-Espera Tatsumi- intervino Kido y miró a su nieta- Saori, Seiya acaba de llegar al orfanato, te aseguro que no sabía que no podía entrar aquí. Él es muy buen niño y estoy seguro que no volverá a entrar aquí sin tu permiso.- miró a Seiya y le dijo- ¿cierto?

-Sí señor- le respondió.

-Tatsumi, lleva a Seiya con los demás niños y por la tarde ve a comprar un nuevo balón. Ahora déjame con mi nieta que tengo que hablar seriamente con ella de lo que hizo.

Seiya sintió que el sirviente lo sujetaba fuertemente, sin duda no se libraría de un castigo por parte de él. Mientras que Saori se sintió contrariada porque su abuelo iba a reprenderla por primera vez. En ese momento, el pequeño Seiya y la pequeña Saori se miraron con un odio infantil; ese primer encuentro era el inicio de una rivalidad que duraría años y que sólo podría terminar con un intenso sentimiento totalmente contrario al odio: el amor.

Sin embargo, ya habían pasado muchos años de aquello. Ellos ya no eran unos niños. Para Seiya, ella había dejado de ser esa niña caprichosa y se había convertido en una hermosa y bondadosa mujer. Para Saori, él ya no era un simple huérfano malcriado, sino un joven muy apuesto y de nobles sentimientos. En suma, ninguno era un niño; para fortuna de los dos, pues en ese momento, en silencio, ambos tenían ganas de demostrarse su amor sólo como los adultos podían hacerlo.

Justo como aquel momento en que se conocieron, Seiya y Saori estaban de nuevo ahí, en la habitación de la chica. El joven permanecía recargado en la cómoda que estaba frente a la cama, donde Saori estaba sentada.

Inmediatamente después de que entraron tomados de la mano, en un primer instante no hablaron; era obvio que si los dos estaban ahí era porque querían estar juntos. La cuestión era saber las cosas que los habían llevado hasta ese lugar.

Se sonrieron el uno al otro y soltaron sus manos. Seiya fue el primero en hablar, le contó que su compromiso con Shaina había llegado a su fin de manera implícita cuando descubrió que todo el tiempo ella lo engañaba con Milo y que ambos planearon separarlos para quedarse con su fortuna. Saori, por su parte, le dijo que en último momento decidió no casarse con Julián Solo porque se enteró que a éste sólo le interesaba su dinero y que además tenía otra mujer con la que había procreado un hijo; aunque en realidad a Saori no le importaba mucho eso, lo que de verdad hizo decidirse fue el hecho de que Julián osara a lastimar a Seiya, pero ese detalle no se lo quiso comentar aún al joven, primero quería ver cómo se daban las cosas.

Seiya permanecía de brazos cruzados y apoyado en la cómoda escuchando todo el relato de la joven. En realidad, no tenía muchas ganas de hablar sobre la vida amorosa de Julián y/o de Shaina, lo único que él deseaba era hablar con Saori sobre ellos, quería pedirle perdón por todo lo que hizo y dijo, deseaba abrazarla y besarla; pero era consciente, al igual que ella, que todo eso llegaría en el instante adecuado.

-Bueno...-dijo Seiya con su suspiro mientras dejaba caer sus brazos- parece que los dos caímos en sus trampas. Lo que me preocupa ahora es que Shaina pueda intentar algo en tu contra.

-No te preocupes por eso, Saga la ha estado siguiendo. Esta mañana él vino a visitarme y no me comentó nada al respecto.

-Ya veo... no me perdonaría que ella te lastimara- dijo Seiya con un sonrojo.

-Gracias Seiya, estaré bien...-le respondió con una encantadora sonrisa.

De pronto, su teléfono móvil comenzó a sonar y la joven contestó- Sí diga... Ah Shun ¿Qué sucede?-hizo una pausa en la que escuchó lo que su interlocutor le decía- Sí no te preocupes estoy bien- de nuevo guardó silencio para escuchar- No, tranquilo, él está conmigo- escuchó lo que Shun le decía y sonrió con un sonrojo- Sí, nos daremos un tiempo para hablar con calma. Después los buscaré para hablar con ustedes... Gracias por todo Shun.

Colgó el teléfono, suspiró y Seiya le dijo- Ellos te aprecian mucho, de hecho si no fuera por Shun, Hyoga, Ikki y Shiryu, yo no me hubiera decidido a detenerte.

-Ellos han sido muy buenos conmigo, son unos jóvenes muy lindos. Comprendo por qué son tus amigos... -de pronto sus ojos se humedecieron- Y pensar que los despreciaba y sólo me acerqué a ellos para que confiaras en mí.

Seiya no pudo soportar que ella estuviese a punto de llorar y se acercó un poco - Saori, tú has sido muy buena con ellos. También has sido muy linda conmigo, si no fuera por ti nunca hubiera encontrado a mi hermana, lo sabes muy bien... Yo soy el idiota, te traté muy mal y no te merecías lo que te hice.

-No, no, no... Yo fui mala contigo cuando niños y no dije la verdad cuando regresaste... y... y...-no pudo contener más el llanto y mientras sus lágrimas recorrían descontroladamente sus mejillas, Seiya ya no pudo más y se hincó frente a ella.

-No llores por favor... Perdóname por todo lo que te he lastimado, tanto con mis acciones como con mis palabras- él también soltó algunas lágrimas y Saori, al ver esa reacción de él, también se hincó.

-No, perdóname tú-lo abrazó- Por favor, eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida. Te amo con una fuerza que siento que me hará explotar.

Al escuchar aquellas palabras hicieron que el corazón de Seiya se acelerara. Ella aún lo amaba y él, definitivamente no había dejado de hacerlo ni un solo día desde aquella vez que descubrió ese sentimiento por ella.

-Yo también necesito que me perdones. Te amo más que a nada en el mundo y necesito que me perdones para poder seguir mi vida en paz- le correspondió el abrazo y la estrechó fuertemente entre sus brazos.

Así, hincados uno frente al otro, abrazándose como si no quisieran nunca jamás separarse y suplicando el perdón del otro; no pudieron contenerse más, se miraron a los ojos y después de lo que parecieron siglos, se besaron. En ese contacto de bocas, ambos jugaban con sus labios y su lengua. Para ambos era algo sumamente agradable. Después de unos minutos, se separaron y se sonrieron. Se sentaron en el suelo alfombrado. Saori se acomodó entre los brazos de su amado. Él la recibió y le besó tiernamente la frente.

Permanecieron ahí un largo rato, dejando que el silencio fuera quien dijera todo. Saori acariciaba lenta y tiernamente los fuertes brazos de su amado, mientras él le correspondía con caricias en su suave piel. De vez en cuando se besaban de nuevo, pero nunca se decían nada. Sin duda, las palabras no tenían cabida cuando todo lo decían las miradas, las sonrisas, las caricias y los besos.

Después de un largo rato, Saori rompió el silencio- Ah Seiya... Creo que ya se me durmieron las piernas- dijo sintiéndose muy poco romántica al interrumpir el bello momento con un cometario tan tonto.

-Sí, yo tampoco siento las piernas...-le contestó con una sonrisa y sintiéndose también como un tonto. Dificultosamente se puso de pie y le ayudó a levantarse. Cuando la tuvo de frente, no pudo evitar recorrer su delicada figura con sus manos, mientras la joven rodeaba su cuello con sus brazos.
Seiya suspiró y dijo- Te ves muy hermosa vestida de novia. Pero detesto la idea de que te hayas puesto tan linda para otro.

-Bueno…- le sonrió la chica-Espero que la próxima vez que use un vestido de novia sea la última vez que lo haga.

-¿Y ya tienes pensado para quién lo harás?- le preguntó.

-Hay cierto caballero que es un poco necio, pero es un verdadero encanto.

-Vaya, debe ser un tipo con suerte-sonrió.

-Seiya... ¿Te puedo pedir un favor?- le preguntó poniendo su cara más roja que nunca pero con una sonrisa un poco pícara.

-Claro, lo que tú desees.

-También detesto la idea de traer esto para Julián, además es una verdadera lata... ¿Podrías... ayudarme a quitármelo?- preguntó con un brillo especial en los ojos.

Seiya se sintió cautivado como nunca con esa mirada. Ambos sabían que la pregunta no sólo significaba el hecho de quitarle dicha prenda, sino lo que ocurriría después. Él había fantaseado desde hacía mucho con la idea de estar con ella de esa forma, pero comprendía lo importante que era ese paso para Saori. -¿Estás segura? Mira que yo estoy dispuesto a esperarte y…

La chica puso su dedo en los labios del joven-Shh… Seiya, lo he estado anhelando desde la primera vez que me robaste un beso y, en lo personal, no sé si esté dispuesta a esperar más.

Así, se volvieron a besar para cerrar ese acuerdo, y ese fue sólo el comienzo de un momento que quedaría guardado para siempre en sus memorias.

Seiya estaba muy ansioso por hacer a esa mujer completamente suya, pero era consciente de la nula experiencia de Saori en ese tema y no quería que su efusividad la lastimara o asustara. Además tenían mucho tiempo para disfrutar plenamente ese acto de amor, e inclusive tendrían toda una vida para compartir momentos como ese. Así que no había prisas. Seiya la amó con paciencia y ternura, procurando satisfacer en todo a Saori. No hubo ni un solo rincón de su cuerpo (ni siquiera el más íntimo) que no recorriera con sus manos o su boca. Él se sentía dichoso al notar que lograba satisfacer a esa mujer, y más cuando se percató de que ella lo exploraba por todas partes con un tacto cargado de una seductora curiosidad y que, al parecer, a ella le gustaba tocar su fuerte torso.

Saori jamás pensó que aquello fuera tan maravilloso. Aunque en un principio tuvo miedo, sabía que Seiya no haría nada que pudiese lastimarla. Sin duda, él había sido muy atento y considerado, y ella sólo había podido corresponderle permitiendo que él la guiara y aceptarlo lo mejor posible cuando por fin se unieron para ser uno solo. Después, en ese íntimo vaivén, Saori llegó al éxtasis total en más de una ocasión, aunque de ese momento no recordaba mucho, sólo era consciente de que Seiya pronunciaba toda clase de palabras de amor con casi suspiros muy cerca de sus labios y sus oídos, mientras ella se aferraba a su ancha espalda. La chica era inmensamente feliz al estar con la persona que más amaba en el mundo, un hombre que le fascinaba, y no sólo en el aspecto físico, sino también por su maravillosa forma de ser con ella.

Al final, ya agotados, se quedaron dormidos en los brazos del otro sin ningún otro cobijo que la calidez de su acompañante. Ambos, felices por haber logrado por fin consumar su amor y pensando en todas las cosas que en adelante compartirían juntos.

-o-o-o-o-o-o-o-o-TIEMPO DESPUÉS -o-o-o-o-o-o-o-o-

Aquella noche, se desplazaba furtivamente por los amplios jardines de la casa, igual que como lo había hecho infinidad de veces. Aunque ahora, después de tanto tiempo, parecía algo absurdo, finalmente esa era su casa. Aún así, Seiya encontraba divertido colarse de esa manera en la habitación de su amada, a la que llegó sin ninguna dificultad. Silenciosamente, abrió la puerta que separaba el balcón de la alcoba, entró apenas haciendo ruido. Se detuvo al ver a Saori plácidamente dormida, tantas veces la había visto así que no le sorprendió sonreír instintivamente.

Sin embargo, el motivo de su visita no sólo era ir a verla. Al lado de ella, estaba aquel con el que ahora tenía que compartir el cariño de Saori. Compartiendo el lecho con su amada, estaba ese pequeño que había nacido producto del gran amor que sentían el uno por el otro. Seiya sonrió de nuevo al admirarse de lo grande que estaba su hijo. Parecía mentira que ese niño tuviera más de un año de existir en sus vidas.

Seiya tomó asiento en una silla cercana a la cama mientras recordaba todo lo que había sucedido en esos casi 2 años, que se pasaron muy rápido: Después de pasar aquel maravilloso momento con Saori, no pudo evitar despertarla a besos (como tanto lo había querido), cuando sus miradas se encontraron, él no dudó en pedirle que fuera su novia, a lo que ella (naturalmente) accedió; así pasaron un fin de semana soñado, pues como todos se habían ido a pasar unos días a una casa de descanso, la vieja mansión Kido era toda para ellos.

Cuando todos por fin regresaron, se encontraron con la sorpresa de que ellos estaban juntos. Ese día, el orfanato se envolvió en una fiesta en su honor. A ambos les cayeron felicitaciones de sus amigos y seres queridos, parecía como si se hubiesen casado.

Sin embargo, no todo había sido maravilloso. Apenas con unas semanas de relación, tuvieron una pelea, una gran pelea. La razón había sido la herencia de Mitsumasa Kido, Seiya insistía en que Saori debía ser quien se quedara con ella, mientras la chica pensaba lo contrario. Las discusiones cada vez se volvieron más agitadas, hasta que, con el fin de no herirse, decidieron separarse un tiempo. Con el pretexto del matrimonio de su hermana, Seiya se marchó a Grecia; no sin antes decirle a Saori que esperaba que la distancia les ayudara a aclarar las cosas.

Durante su viaje, Seiya se sentía muy asustado de sólo pensar que quizá todo había sido un error y habían actuado impulsivamente. En realidad, no le importaba quién se quedaba con el dinero, a final de cuentas sería de ambos pues tenía pensado compartir el resto de su vida con Saori; sin embargo, el tema había sacado a relucir sus diferencias, todavía había muchas actitudes que uno odiaba del otro.

Aioros, quien también había ido a Grecia para la unión de su hermano, le aconsejó que si de verdad la quería, tenía que aceptarla con todas sus virtudes y defectos.- Esa- le había dicho Aioros- es la esencia de una buena relación. Nadie es perfecto, y si pretendes ver en ella sólo perfección, estás perdido. La señorita Saori, al igual que tú, es un ser humano con defectos y eso es precisamente lo que la hace perfecta ¿Me entiendes?... Ambos tienen que ser tolerantes entre ustedes… Cuando logren encontrar ese equilibrio, ese punto medio entre los defectos que detestaron desde que se conocieron y el embelesamiento del enamoramiento… creo que se encontraran entre el odio y el amor y les podrá ir mejor.

En esos días, Seiya apreció mucho el consejo de Aioros y como siempre agradeció el tener como consejero a alguien con tan sensatas palabras; también deseó regresar a Japón para luchar por Saori. Sin embargo, cuando la boda de su hermana terminó, de la nada apareció la razón de sus desvelos.

-¿Saori? ¿Qué haces aquí?- le preguntó en cuanto la vio.

-Seiya… lamento venir así. Sé que prometimos darnos un tiempo pero…

-Lo sé Saori, yo también lo he pensado bien y no quiero perderte. Te amo tal y como eres, me enamoré de ti aún sabiendo tus defectos, y no quiero hacerte cambiar- la tomó de las manos- Yo intentaré ser menos bruto, y sobre el dinero… bueno, podríamos dividirlo a la mitad para no pelear más.

- Es muy lindo lo que dices Seiya y yo también estoy dispuesta a esforzarme mucho para aceptarte como eres… finalmente así me gustaste y lo del dinero me parece bien. Pero… -la chica lo soltó de las manos- yo no vine a hablarte precisamente de eso…

-¿Sucede algo malo?- le había preguntado con cierta preocupación.

-Bueno, es que no podía esperar a que regresaras a Japón y tenía mucho miedo de que cambiaras de opinión respecto a lo nuestro. Así que… -suspiró- decidí que lo mejor era decirte personalmente lo que está pasando, independientemente de lo que vaya a suceder entre nosotros.

-Bueno ya dime ¿Qué pasa?- preguntó levemente exasperado.

Suspiró de nuevo -Seiya, vas a ser papá…

-Saori, no me vengas con eso ahora – dijo sin analizar con calma- Ya te dije que entre Shaina y yo ya no sucedió nada desde antes de que partí a Japón… No puedo creer que aún pienses que entre ella y yo sucedió algo y que su…- de pronto se detuvo al pensar con calma lo que ella dijo- Un momento… esto no tiene nada que ver con Shaina ¿cierto?- Saori asintió- Entonces... tú… tú estás…- la chica asintió de nuevo.

Seiya se lanzó a abrazarla y besarla. Estaba feliz, una de las cosas que más había deseado en la vida y no podía ser otra que Saori quien se lo diera. La levantó en vilo y dio un par de vueltas, luego la bajó- Perdón Saori, me deje llevar ¿estás bien?

-Sí, no te preocupes…

-¿Segura? Soy un bruto, no quiero que mis reacciones efusivas te hagan daño o al bebé…

-De verdad me siento bien. Y me hace feliz que lo tomes tan bien…-hizo una pausa- Yo temía que no me aceptarías así… jamás lo planeamos aquella vez que estuvimos juntos y no sé… pensé que dudarías.

-Jamás lo haría… Si la vida nos ha enviado este regalo, debemos recibirlo con alegría. Te amo, jamás me cansaré de hacerlo y quiero que estemos juntos, por ti, por mí y por esa bendición que viene en camino.- sentenció besándola.

Así, decidieron trabajar en su relación. Asimismo, concluyeron que lo mejor era quedarse una temporada en Grecia. Seiya quería estar cerca de su hermana y ambos creían que en ese lugar, sin el ajetreo del orfanato y esas responsabilidades podrían empezar su vida juntos. Nombraron a Jabu y Miho como responsables del orfanato, mientras que ellos compraron una pequeña casa en un sitio sereno en las cercanías de Atenas. Ahí, en medio de la tranquila naturaleza y a unos pasos de la playa, esperaron la llegada de su primogénito, un varoncito muy parecido a su padre, pero con cierta similitud con su madre, al que llamaron Koga.

Durante más de un año permanecieron en ese lugar, viendo crecer a ese pequeño que era la perfecta mezcla de los dos. Sin embargo, habían decidido que no era justo estar lejos de sus amigos y del orfanato. Además, Koga necesitaba ver más gente y conocer su verdadero hogar; por lo que hacía poco, regresaron a Japón. Aunque Saori se había adelantado, pues, con su retorno a Tokyo, habían decidido que era el momento ideal para formalizar su relación, así que ella iba a encargarse de todos los detalles.

Seiya, por su parte, le había dicho que tenía un asunto que resolver en Grecia. Ahora, después de unas semanas de estar lejos de ella, se dio cuenta que la necesitaba demasiado.
Se puso de pie y se acercó al lecho. Acarició a su hijo y le dio un beso en la frente. Koga, quien estaba sumido en su sueños, apenas se movió un poco ante el contacto de su padre. Luego rodeó la cama para ir del otro lado. La chica estaba muy a la orilla de la cama, seguramente temía aplastarlo.

-¿Y a mí no me darás un beso?-preguntó de pronto con una sonrisa y aún con los ojos cerrados. Seiya no dudó y se acercó para besarla. Luego de hacerlo, Saori se incorporó -¿Cuando llegaste?

-Esta noche pero quise venir inmediatamente a verlos.-dijo sentándose en la orilla del lecho- Estaba loco por verlos, los extrañaba más de lo que imaginaba.

-Seiya, antes de regresar, te dije que no quería que siguieras entrando por el balcón. No quiero que Koga aprenda hábitos peligrosos.

-Saori, es mi hijo, aunque no lo haga yo, de todos modos va a intentar ese tipo de locuras. Pero no te preocupes que para eso estoy yo, para cuidarlo.

La joven, quien siempre se emocionaba cuando Seiya se comportaba como un padre amoroso, no pudo evitar besarlo.

-Uff... Vaya que sí me extrañaste- le dijo Seiya- Y dime por qué está aquí Koga y no en su cuna, en la habitación de al lado.

-La casa de Grecia era muy pequeña y tranquila. Koga aún no se acostumbra a vivir aquí, en las noches se asusta mucho.

Seiya sonrió, recordó que cuando él llegó al orfanato también estaba asustado- No quiero que lo consientas tanto, qué tal si se vuelve un niño mimado como tú… comprenderás- bromeó.

-Eres un tonto Seiya…

-En fin, ya se acostumbrará a su nuevo hogar.

Ambos miraron dormir a su hijo, orgullosos de ver a ese pequeño, resultado del amor que derrocharon aquella primera vez que estuvieron juntos. Después de unos minutos, por fin la chica preguntó- ¿Y sí fuiste a visitar a Shaina?

Seiya suspiró -Sí...

-Ah... ¿Y cómo está?

-Dentro de lo que cabe bien. Bueno, ya sabes que después de todo lo que sucedió, ha sufrido mucho.

Era cierto, ninguno de los dos podía olvidar que, apenas unos días de que ellos comenzaran su relación, Shaina se presentó ante la pareja. Aquella mañana Seiya y Saori bajaban las escaleras para ir a desayunar (el joven había llegado en el transcurso de la madrugada, pero como nuevo "señor de la casa", nadie le preguntaba qué hacía ahí)

-Am... Seiya- les interrumpió Jabu, quien reconocía la nueva posición de Seiya pero no por ello lo trataba como un superior- Tienes una visita.

-¿Yo?- preguntó extrañado-¿Quién?

Jabu miró nervioso a Saori y luego respondió- La joven que vino a verte aquella vez... La tal Shaina.

Seiya no supo qué hacer, ahora que estaba tan feliz con Saori, regresaba Shaina a molestarlos. Se quedó callado, pero fue Saori quien habló- ¿Dónde está ella?

-No quiso pasar sin anunciarse...

-Hazla pasar al despacho- Jabu fue a la puerta por Shaina. -Anda Seiya, ve a hablar con ella.

-Pero... -dijo Seiya confundido.

Lo besó tiernamente-Ya me demostraste cuánto me quieres, confío en que harás lo correcto. Además si hay algo que hemos aprendido con todo lo que pasó, es que debemos perdonar para poder seguir nuestras vidas en paz... Anda. Ve con ella. Mientras yo le pediré a Miho que me ayude a preparar de desayunar lo que más te gusta.- lo besó de nuevo.

Seiya se fue al despacho. Mientras esperaba a Shaina, se sentó en la silla donde muchas veces vio a Saori y a Mitsumasa Kido (su padre) y se sintió raro. Cuando su ex prometida entró, Seiya se sorprendió en no ver ni la sombra de la mujer que alguna vez lo sedujo. Shaina se veía pálida y desaliñada. -Toma asiento- le pidió el joven. -¿Y qué te dio valor para venir a importunar?

-Lo siento mucho - dijo sincera- Cuando leí en el periódico la cancelación de la boda de Kido, supuse que te encontraría aquí- bajó la cabeza- La verdad es que eres el único al que puedo pedirle ayuda.

-Después de lo que tú y tu noviecito quisieron hacerle a Saori...-expresó aún molesto.

-Es por él que decidí venir a verte. Cuando me separaron de Milo, casi me volví loca, y no niego que quería arremeter contra todo el mundo. Pero al final, sintiéndome en lo más bajo de mi vida, comprendí el dolor que te hice sentir cuando te separé de Saori. De verdad amo a Milo y por él estuve dispuesta a hacer muchas tonterías; me arrepiento tanto porque ahora estoy pagando con creces.

Ya un poco más tranquilo, Seiya preguntó- Entonces ¿qué quieres?

-Como sabes, Milo está preso, casi no puedo verlo, pero ayer me dijo que las autoridades griegas lo quieren para que pague sus crímenes allá y en pocos días lo trasladarán a ese país... En concreto, necesito que me ayudes a regresar a Grecia para estar lo más cerca que pueda de él- sonrió amargamente- Es curioso, hace poco te mentí para que me ayudaras a salir de este país donde me quedé varada por "una locura de amor" y ahora no es nada más que la verdad.

-Lo siento, nos has hecho demasiado daño y sinceramente no puedo...

-Espera Seiya- interrumpió Saori, quien entraba en la habitación. Seiya se puso de pie para cederle su lugar- No cariño, quédate ahí- ella se paró junto de él y miró a Shaina.

-Saori, digo, señorita Kido yo...

-Calla. No quiero escuchar tus disculpas. Como dijo Seiya, nos has hecho demasiado daño. Sin embargo...-dudó un poco en preguntar pero su intuición femenina no se equivocaba- dime Shaina ¿Cuántas semanas tienes?

La aludida la miró sorprendida, mientras Seiya no comprendía la situación.
La joven respondió bajando la cabeza de nuevo- Casi 12 semanas...-luego aclaró- Pero te juro que no es de Seiya, estoy completamente segura que es de Milo.

-Te creo, él me ha dicho que entre ustedes hace mucho que no hay nada y yo confío en él.

Shaina volvió a sonreír amargamente- Si fuese la misma de antes, no hubiese dudado en achacárselo a Seiya con tal de atraparlo. Pero ahora la situación es diferente, lo único que quiero es estar lo más cerca posible de Milo para que pueda conocer a nuestro hijo.

-¿Y qué piensa él al respecto?- preguntó Saori.

-Dice que es el peor momento, que debimos cuidarnos, que... -sus ojos se pusieron cristalinos- que no quiere tenernos cerca porque será un mal ejemplo, que lo mejor es que no nos volvamos a ver...-soltó algunas lágrimas- Pero sé que dice todo eso porque una parte de él también está arrepentido y no quiere verme sufrir, él me lo demostró desde el momento que no quiso involucrarme... - se secó sus lágrimas-Estoy segura que cuando nazca nuestro hijo, cambiará de opinión y querrá verlo aunque sea sólo los días de visita.

Saori y Seiya se miraron no muy seguros de ello. En ese momento Saori abrió un cajón del escritorio, sacó su chequera, escribió una cantidad y le entregó un cheque a Shaina -Ten, esto es suficiente para que salgas del país y puedas tener una vida digna los próximos meses. Mi fiel empleado Saga estará vigilándote para que hagas buen uso de ese dinero.

-Muchas gracias- respondió la joven.

-No tienes que agradecer, esto no lo hago por ti y mucho menos por Milo; lo hago por esa pobre criatura que no tiene la culpa de tener por padres a un par de sinvergüenzas. Además- agregó tomando la mano de Seiya- no te quiero ver rodando a MI novio.

Después de eso, pasó bastante tiempo de que la volvieran a ver. Desde luego Saga la vigilaba de cerca y frecuentemente les informaba de todo lo que hacía la joven. Incluso les hacía llegar fotos del bebé que ella tuvo.

-Bueno su hijo está bien y eso- le contaba Seiya- Ya sabes que no es precisamente la madre del año pero el pequeño está bien.

-Me imagino que Shaina está convencida que puede hacer cambiar a Milo- le respondió la joven- Cuando éste ni se esfuerza un poco por comportarse bien en prisión y poder salir antes- agregó sabiendo que frecuentemente Milo se veía envuelto en una riña tras las rejas que sólo empeoraba su situación legal.

-Así es y en su intento, a veces descuida un poco al pequeño Milo… sólo espero que no siga los pasos de su padre.

-Estoy segura que no. Saga está muy pendiente de él, creo que le ha tomado mucho cariño… Me alegro por él porque es un hombre muy solitario.

-Hablando de hombres solitarios… ¿Has sabido algo de tu amiguito, Julián Solo?- le preguntó un poco celoso de que Saori tuviera una relación de camaradería con su ex prometido.

-Pues ya está un poco más animado. Después de que perdió todo, ya está empezando a tomar la vida con mejor humor-comentó la chica; y es que Julián Solo, al igual que Shaina, había recibido su castigo por todos los errores que cometió- Además… sigue muy agradecido porque aquella vez que vino no le rompieras la cara.

Irónicamente, el mismo día que Shaina había ido a visitarlos, Julián llegó con la intención de disculparse con Saori. La pareja recordaba ese hecho con claridad, era un día soleado en el que Seiya jugaba futbol con los niños del orfanato y en un instante volteó y ya no encontró a su "porrista" favorita. Salió del juego y fue a buscarla. La encontró hablando en el despacho con el mismísimo Julián; Seiya en un arranque se lanzó sobre él y lo tumbó de un puñetazo. Era obvio que Solo no esperaba que el nuevo novio de su ex prometida estuviera con ella en ese momento.

-Esto es por la golpiza que me dieron tus simios…- le dijo Seiya y le soltó otro golpe- Eso es por haber difamado a Saori aquella vez… y esto es por querer burlarte de ella- sentenció mientras le soltaba más golpes.

-¡Seiya! ¡Tranquilo por favor!- decía la joven. Hasta que Hyoga y Jabu entraron y con mucho esfuerzo lograron separarlo del maltrecho Julián. Saori quiso ayudarle a ponerse de pie pero creyó prudente no provocar más a Seiya.

Julián se puso de pie limpiándose la sangre que Seiya le había sacado de la boca y la nariz- No te preocupes Saori… Me lo tengo bien merecido, soy un maldito cobarde. Ojalá Seiya me hubiera dado esta lección antes, cuando aún podía enmendar mis errores.

Se marchó de ahí, no sin antes agradecerles a ambos por todo y pidiéndoles perdón por todo el daño que les había hecho.

-Ese tonto… tuvo suerte de que me pidieras que me detuviera, quizá lo hubiese matado ahí mismo.

-No quería que te mancharas de sangre… Además, creo que Julián aprendió la lección. Su madre lo desheredó y él perdió a la mujer que amaba ¿Sabes lo que me contó hace unos días?

-¿Qué?- preguntó Seiya aunque no le interesaba la aburrida vida de Julián.

-Está muy triste porque ahora sabe que perdió definitivamente a Tethis, ella está esperando un hijo de Kanon.

-¡Wow!- expresó Seiya. Sabía que cuando Julián Solo regresó a su país, ya era demasiado tarde y su mujer había decidido que ya no podía amarlo como antes y emprendió una nueva vida con Kanon (el hermano gemelo de Saga). Asimismo, por voz de Saori, sabía que Solo aún tenía la esperanza de recuperarla; por su hijo, ellos se seguían frecuentando, pero ahora era obvio que ella ya no quería nada con Julián Solo.

–No cabe duda que tanto Shaina como Solo están cosechando lo que sembraron…-concluyó el joven.

-Nos hicieron mucho daño por una tontería como la herencia de los Kido. Si cualquiera de los dos me hubiese pedido la fortuna de mi abuelo, les hubiera dado todo con tal de que me dejaran estar contigo.

-Sí yo también…-se besaron y su beso se volvió más intenso, el joven sintió como su acompañante comenzaba a buscar debajo de su camiseta. Seiya la interrumpió- Saori… Koga está aquí.

-Bueno, él está muy dormidito… Bien podríamos ir al cuarto de baño y ser muy discretos, ya lo hemos hecho así en otras ocasiones.

-Sí pero ya va a amanecer y se nos va a hacer tarde… ¿Recuerdas que tenemos un compromiso muy importante a medio día?

-¿Y desde cuando te volviste tan responsable?- le preguntó la joven.

-Es por tu culpa. Sabes que yo no era así, pero estar contigo es como ir a la escuela militar, eres muy estricta en todo y eso se me queda… -sonrió- Además, te reitero el compromiso de hoy, no podemos llegar tarde.

-Seiya… es nuestra boda; sin nosotros no habrá ceremonia.

Aún sonaba extraño, pero era hermoso. Por fin, después de tanto iban a contraer matrimonio. Cuando Saori le contó que Koga venía en camino, Seiya no dudó en proponerle matrimonio. En aquella ocasión, le preparó una cena romántica en una suite lujosa de un hotel muy exclusivo de Grecia (la única ventaja que encontraba de poseer la mitad de la fortuna Kido era que podía tener con ella detalles dignos de sus caprichos) y le compró un hermoso anillo de compromiso. Sin embargo, y pese a su esmero, en primera instancia Saori rechazó la propuesta; primero quería asegurarse de que entre ellos todo funcionaría. Se fueron a vivir juntos y esperaron a que su hijo naciera. En ese lapso, Seiya le propuso matrimonio en un par de ocasiones, pero Saori se negaba.

-No sé cómo Solo soportó tantos rechazos- le dijo en una ocasión- Creo que debo llamarle por teléfono y preguntarle cómo te convenció.

Finalmente, cuando dejaron de hablar del tema y se concentraron en su hijo, exactamente en el primer cumpleaños de Koga (apenas 3 meses atrás) fue la propia Saori quien le propuso matrimonio a su amado.

-Ah no…- dijo Seiya en esa ocasión- Me hiciste esperar demasiado. Nunca dejarás de ser caprichosa, si esto no es cuando tú quieres.

-Seiya, sé que tú también lo quieres- le respondió con una sonrisa- Ahora, por favor, entrégame ese hermoso anillo de compromiso que me compraste hace meses.

Era cierto, el joven nunca dejó de pensar ni un solo momento en convertir a Saori en su esposa. Así, decidieron que ya era hora de casarse.

-Entonces… -decía la joven en el presente- ¿Acaso no me extrañabas tanto como yo?- expresó con esa pícara mirada que tanto le gustaba a su futuro esposo.

-Bueno…yo…- balbuceaba Seiya.

-Si sospecho que en parte por eso no pudiste esperar a vernos hoy en nuestra boda y por eso viniste…

-Más bien quería cerciorarme que no te escaparas de tu boda, como lo hiciste la última vez- le dijo en ese tono que utilizaba cuando quería molestarla.

-Como sea… creo que me merezco una digna despedida de soltera- se puso de pie y se dirigió al cuarto de baño. Seiya se quedó preguntándose qué había pasado con su inocente novia a la que él convirtió en toda una mujer; asimismo, se preguntó si él la había pervertido de alguna manera. Rió, no ella no era ninguna perversa, la verdad era que en esos temas intentaban moderarse, desde un principio Seiya había dejado en claro que no quería que su relación fuera sólo física como la que sostuvo con Shaina (aunque no había comparación entre ambas).

Ya estaba amaneciendo. Escuchó que Saori abría la ducha, y muchas imágenes comenzaron a formarse en su cabeza. No sabía si podría esperar a que tuvieran su pequeña luna de miel, pasando un fin de semana solos en una cabaña en las afueras de la ciudad. Miró a Koga, estaba muy dormido y aún no se escuchaba que en el orfanato se hubiese alguien levantado. Así que fue tras de su mujer, apenas unos minutos que entró a "acompañarla", de pronto ella interrumpió su beso cuando escuchó el llanto de su hijo.

-Koga se despertó- dijo, se secó rápidamente, se visitó a una velocidad extraordinaria y salió con su hijo.

-¿Y yo que hago ahora?-preguntó. Tuvo que tomar una ducha helada. Cuando salió vio a su amada consolando a su hijo sosteniéndolo en brazos. Verla así le fascinaba a Seiya, jamás imaginó que fuera una madre tan amorosa.

-Ya no llores… Todo está bien, aquí estoy yo- se sintió observada y vio a Seiya parado en el umbral de la puerta- Mira Koga, ¿quién llegó? es papá.

El niño lo miró y se soltó de los brazos de su madre para que su padre lo cargara- Pa…-pronunció ya sin llorar; sin duda también había extrañado a su padre.

-Ya no seas llorón- le dijo amorosamente Seiya- Tienes que portarte bien con tus tíos estos días que no estemos.

-Seiya- interrumpió la joven- No sé si esté preparada para dejarlo…

-Saori, ya lo habíamos discutido; tenemos que aprender los 3 a que no podemos estar pegados todo el tiempo. Sé que se portará bien, está acostumbrado a mi hermana (aunque Aioria no es de su total agrado, en eso se parece a mí); y los chicos se mostraron dispuestos a ayudar a cuidarlo…Además necesitamos estar nosotros un tiempo a solas, desde que nació Koga no tenemos mucho tiempo para nosotros… y si la misión resulta como quiero, le traeremos un hermanito o hermanita a Koga.

-Seiya ya lo habíamos hablado, quiero disfrutar más a Koga antes de tener más niños. Me muero porque tenga hermanitos pero aún no es el momento.

-Está bien… -cedió poco convencido- pero no quiero que llegue a la adolescencia y aún sea hijo único.

De pronto llamaron a la puerta, se trababa ni más ni menos que de Hyoga- Hola. Buenos días, me pareció escuchar voces y supuse que ya estaban despiertos… Vaya, me alegra que hayan tomado ya una ducha. Se les está haciendo tarde.

-Mira nada más…- dijo Seiya- Hablando de tener muchos hijos… ¿Cómo va todo Hyoga?

-Bien… pero ¿Cómo que está eso de "hablando de tener muchos hijos"?- preguntó- ¿acaso ya están pensando en hacer crecer la familia?

-Aún no Hyoga- dijo Saori- queremos esperar. Al contrario de tú y Erii que, bueno… ya sabes.

-¡¿"Ya sabes"?!- intervino Seiya- Si este sinvergüenza quiere repoblar la tierra. Pobre de Erii, no conforme con haberte dado unos gemelitos ya la pusiste encinta otra vez… Creo que deberías controlarte.

-Qué puedo decir, somos jóvenes, ella es muy linda y yo muy apuesto. Son las cosas naturales de la vida, amigo. – dijo con una sonrisa- En fin, ya es hora de que se apresuren, tienen que ir a desayunar rápido. Seiya luego necesito que me acompañes a otra habitación, ya debes arreglarte. Saori- le dijo a la chica, desde hacía tiempo y a petición de ella, ya le llamaba por su nombre- Mu acaba de llegar y está listo para arreglarte. No creo que quieras hacerlo esperar mucho, se encontró a Shaka y están conversando; deberían ver a Shun está que no cabe de celos.

-¿Shun ya regresó?- preguntó la joven.

-Sí, recién llegado de Alemania. Parece ser que este fue el último viaje que hizo para acompañar a Pandora, creo que por fin pudo solucionar todos sus asuntos allá.

Bajaron y desayunaron muy rápido. Luego Saori regresó a su habitación con Mu para que éste la arreglara, no sin antes de que él enviara una indirecta a Seiya cuando mencionó que esperaba que este vestido no lo rompiera; Seiya se avergonzó, cuando estuvo por primera vez con Saori no lograba encontrar el broche e hizo una pequeña rasgada en la tela (cuestión que Mu no tomó con gracia y lo calificó como un atentado a su talento).

Seiya se arregló y vistió para la ocasión a Koga. Quien estaba muy inquieto porque quería estar con su mamá- No cabe duda que es un mimado como Saori- comentó a sus amigos, quienes lo acompañaban.

-Ni modo amigo, tú mismo la elegiste para compartir tu vida con ella y ser la madre de tus hijos- le dijo Shiryu dándole una palmada en la espalda.

-Además no hables de ella como si fuera la misma de antes- agregó Shun- Sabes perfectamente que ya no tiene nada que ver con la niña odiosa de hace años.

-Bueno, ya nada es como antes- continuó Shiryu- Ahora cada uno de nosotros es un adulto y tiene su propio camino. Parece mentira que ya llevo tanto tiempo con Shunrei y que nuestro hijo esté tan grande… Hasta Ikki, quien por fin va a sentar cabeza.

El aludido estaba acomodándose su corbata y sus orejas se pusieron rojas ante el comentario- De haber sabido que iba a convertirme en su diversión, no les hubiera contado nada de mis planes.

-Tómalo con calma Ikki- le dijo Seiya- En realidad nos alegra que por fin te decidieras a proponerle matrimonio a Pandora, después de todo este tiempo de ser "sólo amigos".

-Y lo haces en buen momento. Has de saber que durante nuestros viajes un tipo llamado Radamanthys estaba acercándose demasiado a ella- dijo Shun.

-Sí lo sé. Y cómo odio que no pude nunca acompañarla, aún no puedo salir del país mientras siga en libertad condicional. Lo bueno es que siempre estuviste para acompañarla, ella me ha dicho que eres como el hermanito que nunca tuvo.

Shun se sonrojó- Bueno ahora que ese asunto dio por terminado yo podré hacer el viaje con Shaka que tanto hemos planeado. Desde hace tiempo él quiere llevarme a conocer la India, creo que es buen momento de que vayamos. Finalmente ya que el hospital marcha a la perfección, puedo irme con tranquilidad.

Hyoga entró de repente a la habitación- Lamento la tardanza, pero esto de atender a mis hijos mientras Erii está con extraños antojos no es nada fácil.

-Se nota que no me escuchabas cuando te dije que eso de ser padre no era un juego- le dijo Shiryu- Con Ryuho tengo suficiente… pero tú eres un caso especial.

Sus amigos rieron. Ellos pensaban que Hyoga seguía siendo muy acelerado en esos temas. Unos meses después de que nacieron sus gemelos (un niño y una niña que llamaron Jacob y Natassia), cuando hacía muy poco dieron la noticia de que de nuevo estaban esperando.

-Papá…- dijo Koga haciéndose notar. Como si quisiera que su padre no olvidara que él también ya tenía sus responsabilidades.

-En eso tiene razón Shiryu- dijo cargando a Koga- Esto es muy complicado.

-Bueno, tu caso es diferente- respondió Hyoga- Lo tienes todo, una cuantiosa herencia, casas, acciones en empresas…

-Sabes que eso no me importa. Aunque también es un asunto muy delicado, siempre debemos estar pendientes de todo ese dinero. Saori y yo no queremos malgastarlo por el bien de Koga, finalmente todo es para él… Además de lo que nos ha costado a Saori y a mí salir adelante pese a nuestras diferencias.

-Hablando de eso amigo- interrumpió Shun- Ya es hora, debemos bajar a la ceremonia.

Seiya suspiró. Era cierto ya había llegado la hora de unir para siempre su vida a la de esa mujer. La sencilla ceremonia se llevaría a cabo en la mansión. Sería un evento muy privado donde solo estarían sus amigos más cercanos. Seiya le dio a su hermana a Koga para que lo cuidara durante la ceremonia, al ver cómo ella trataba tan cariñosa a su sobrino, él no pudo evitar preguntar- ¿Y para cuándo piensan hacerme tío?

Marín se puso roja y le respondió por lo bajo- Shhh… quizá más pronto de lo que crees pero Aioria aún no sabe nada. Quiero contarle con calma más tarde.- Seiya sonrió, contento de ver a su hermana feliz con un buen hombre. Se preguntó de nuevo qué hubiera pasado si no hubiera aceptado aquel trato con su futura esposa. Nunca hubiese reencontrado a su querida y hermana y jamás se hubiera enamorado de Saori.

-Oye Seiya- le interrumpió de sus pensamientos Jabu.

-¿Qué quieres?- le preguntó, ellos por naturaleza no podían ser amigos; aunque trataban de llevarse lo mejor posible.

-Quiero pedirte algo muy importante.

-¿De qué se trata?- preguntó intrigado, Jabu nunca le pedía nada.

-He pensado mucho y quiero comprometerme con Miho… Quisiera que me ayudaras a prepárale una sorpresa… Además- dudó en agregar- quiero que seas tú quien me otorgue su permiso para casarme con ella.

Seiya se sorprendió de que Jabu le diera un lugar importante. Asintió y le dijo que después con calma se pondrían de acuerdo. De pronto Jabu le señaló con la cabeza a sus espaldas. Por fin Saori había aparecido.

Ataviada con un hermoso vestido de novia tipo occidental, la joven comenzó a bajar las escaleras. Seiya se quedó embobado ante esa imagen. Pasaron tantas cosas por su cabeza, todo lo que vivió con ella desde el instante que se conocieron: sus infantiles peleas, su reencuentro como adultos, las largas tardes en el despacho mientras buscaban a su hermana, sus primeras miradas, roces y sonrisas; su primer beso, los momentos en que ambos creyeron que se habían perdido para siempre, aquellas lágrimas que los dos derramaron, su reconciliación en el último momento, la primera vez que estuvieron juntos, cuando le pidió que fuera su novia, cuando ella apareció en Grecia para confesarle que iba a ser padre, el nacimiento de su hijo y todos los bellos momentos que habían vivido desde entonces. Eran tantas cosas que pasaron en su cerebro.

Saori llegó hasta él y se tomaron de la mano- Te ves más hermosa que nunca- le dijo sólo para que ella la escuchara.

-Gracias. Lo escogí sólo para ti… ¿estás listo?- le respondió con voz igual de baja.

-¿Bromeas? Lo he estado desde hace tanto… -voltearon a ver a su hijo, quien sonreía al ver a sus padres juntos.

-Es perfecto, idéntico a ti- dijo la joven.

-Sólo espero que en los aspectos buenos, si es que los tengo- luego se miraron a los ojos- Gracias por darme ese regalo, gracias por todo lo que eres y has hecho. Estoy seguro que no puedo vivir con otra que se no seas tú. Si volviera a nacer, definitivamente querría vivir todo contigo de nuevo.

-¿Incluso cuando nos odiábamos?- preguntó sonrojada la chica, aunque conocía la respuesta porque ella también pensaba así.

-Eso fue lo mejor, porque hizo darme cuenta de lo perfecta que te hacen tus imperfecciones. Nadie conoce tu peor lado mejor que yo, y viceversa. Mi "odio" hacia sólo hizo más grande este amor, que es tan inmenso que a veces creo que nos va a hacer explotar.

La chica suspiró, aliviada por confirmar que él sentía lo mismo-Lo sabes ¿verdad?

-Sí… del odio al amor sólo estás tú…-anunció con una sonrisa, sellando la frase con un beso.

FIN

(LARGO Y SENTIDO SUSPIRO DE LA AUTORA) BIEN, CON ESTE KILOMÉTRICO CAPÍTULO (MEDIO RETROSPECTIVO, MEDIO CONCLUYENTE, MEDIO EPÍLOGO) SE CIERRA ESTA HISTORIA. ESPERO HABER LOGRADO COMPLACER LO QUE ESPERABAN DE ÉL PUES, COMO DIJE ANTERIORMENTE, ESTO DE LOS FINALES NO ES LO MÍO. AUNQUE COMO BUEN FINAL, NO SIEMPRE PUEDE TENER CONTENTOS A TODOS. SÓLO QUIERO HACERLES SABER QUE HICE MI MAYOR ESFUERZO.

FINALMENTE AGRADEZCO DE NUEVO SU INTERÉS EN ESTE FIC Y SÓLO ME RESTA DESEAR QUE NOS LEAMOS PRONTO EN FIC PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS.

MUCHAS GRACIAS…