Capitulo II
Sin esperanza

Todos se movilizaron de inmediato y a Renesmee se le llenaron los ojos de lágrimas.

-Voy a avisarle a Billy- dijo Jacob apresuradamente mientras mi hija se arrojaba a sus brazos, el la colgó en su espalda y salio disparado a toda velocidad.

Corrimos a la cochera y salimos lo más rápido permitible.

-No te preocupes cariño, todo va a estar bien- intento tranquilizarme Edward en el coche, mientras tarareaba mi canción de cuna muy suavemente.

Cuando llegamos al hospital los lobos ya estaban ahí y podía escuchar el corazón acelerado de Renesmee. Por primera vez los vi a ellos vestidos con jeans largos y playera; Nessie a un lado de Jacob manchaba su playera con sus lágrimas.

Carlisle llego y enseguida nos dimos cuenta de su mala cara.

-¿Donde esta Bella?-

-¿Qué le pasa a mi papa Carlisle?- dije exaltada, tenia un muy mal presentimiento.

-Bella… parece que Charlie… tuvo un infarto-

Me sentía un asco, toda la alegría de hace un rato se vino abajo como tsunami golpeándome.

-¿Donde esta mi madre?- pregunto Seth un tanto asustado.

-Esta en la enfermería, después de llamar a Bella se desmayo y la llevaron a reanimarla-

Seth corrió y fue Leah tras de el, los demás permanecían callados y Alice con el rostro hundido en el pecho de Jasper.

-¿Carlisle, mi papa se salvara?-

-Su corazón…quedo muy débil y no creo que aguante-

De repente Renesmee se safo de los brazos de Jacob y salio disparada hacia la salida, para ella fue un susto mortecino.

-Yo iré por ella, la rastreare- se ofreció Quil fue casi pisándole los talones.

-¿Puedo pasar a verlo?-

-Claro hija pasa- parece que Carlisle ya se había acostumbrado a llamarme hija.

Edward me detuvo y me tomo las manos.

-Bella, creo que es tiempo de decir la verdad; no quiero que pases la eternidad culpándote de que Charlie nunca lo supo- se quedo pensativo un momento y después continuo –Yo…tampoco quiero vivir con la mentira así que entrare contigo-

-También yo entro en esto así que igual lo haré- interfirió Jacob, Edward le dio una palmada en la espalda y caminamos hacia el cuarto.